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*Mundo Bicolor*
Capítulo X
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Disclaimer: Todo personaje aparecido y por aparecer son propiedad intelectual de Masashi Kishimoto, la historia y trama son propiedad reservada de la autora aquí presente.
Con dedicacion especial, a todas las que comparten el gusto por esta pareja.
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Desde el primer instante lo supo distraído. No era normal. Es decir, aunque existiesen cosas que le preocuparan jamás lo mostró, en vez de ello se revestía con su máscara de tranquilidad y lo ocultaba. Hoy no fue así. Su distracción iba más allá que el simple desinterés. Y eso ciertamente que la ofendía. ¿No fue él el que sugirió el tener una cita?
Dos semanas atrás, Sakura fue dada de alta del Hospital. Se mantuvo en casa una semana más, y posteriormente reanudó su trabajo en la célula ANBU, y en el Centro Médico también. Vió poco a Sasuke durante ese tiempo. Cuando estuvo convaleciente en el hospital, sus visitas eran interrumpidas por Ino quien solicitó descanso constante. Cuando regresó a su casa, por las visitas que recibió. Ahora, gracias a un azar del destino, podían salir juntos como planearon antes de que Sakura partiera en su misión. Desafortunadamente, Sasuke literalmente estaba en las nubes, y Sakura no estuvo nada feliz con eso.
—¿Me puedes decir que es lo que sucede contigo? –preguntó Sakura, parando su caminata de golpe, hastiada de su actitud.
Sasuke pareció salir de su trance.
—¿Sucederme qué? ¿Por qué preguntas eso? –respondióle desentendido.
—Definitivamente me voy a casa. Tengo mejores cosas que hacer. –dijo la pelirosa, entablando su huida.
Sasuke no perdió tiempo y la sujeto del brazo, deteniéndola.
—Espera, ¿Por qué te vas? ¿Qué pasa?
—Eso es lo que te pregunto, Sasuke, ¿Qué pasa? Me has estado ignorando desde que salimos de casa, y realmente me siento incómoda. ¿No eras tú quien sugirió esto de tener una cita? –reprochó enarcando una ceja, gesto de que estaba bastante enfadada-. Olvídalo, Sasuke. Cuando te sientas de mejor humor hablamos. Odio que me ignores, ya tuve suficiente con el pasado. –concluyó ella, retomado su camino.
No quiso decir eso, pero las palabras fluyeron como agua de su boca. Sakura supo que él no la siguió, que la dejó marcharse sin más. Una decepción secreta se instaló en su pecho. Igual que en el ayer, él nunca iría por ella. Jamás la retendría.
Erró en su cálculo.
Sasuke la estrechó por la espalda en un cálido abrazo, frustrando así el intento que ella hizo por irse. Sakura se sintió extraña, percibiendo su fragancia masculina, pero aun más al sentir la desesperación e inseguridad que albergaba su abrazo, algo que parecía decir: Te necesito, no te apartes de mi lado.
Y su corazón se enterneció, diluyendo el enojo de su ánimo, sintiéndolo con ella.
—¿Crees que no soy bueno para ti? –preguntó sin conciencia, llano.
La ojiverde ensanchó los ojos de asombro, tanto por el inusual cuestionamiento, tanto por la vibración de escucharle decir aquello.
—¿De qué estás hablando, Sasuke? ¿De dónde demonios has sacado eso? –inquirió Sakura, volviéndose entre sus brazos, y mirando fijo el negro de sus pupilas.
—No importa. Respóndeme. –exigió calmo.
Una leve risa se asomó por los labios de la ojiverde, quizá por la sorpresa de la inseguridad que él mostró, o por lo absurdo de la pregunta. Era evidente que para Sasuke no era una pregunta absurda, si es que eso justificaba su comportamiento tan ajeno a su personalidad. Pero sintióse también halagada de ser objeto de ese tipo de pensamientos en él, y que reflejó lo que él quiso de ella.
—Es obvio que no eres bueno para mí. No lo fuiste antes, no lo serás ahora. –apuntó ella convencida.
Sasuke pareció turbarse ante su afirmación, y no pudo ocultar la desilusión expresada en su faz. Advirtiéndolo, Sakura enmarcó su pálido rostro entre sus pequeñas manos, atrayéndolo hacía sí. Depositó un breve beso en sus labios.
Volvió a mirarlo.
—No creo que esto se trate tan solo de si eres bueno para mí o no. Es evidente que no lo eres; y sin embargo, veme aquí adorándote como una idiota. Es bastante claro que, el que no seas bueno para mí, no cambia el hecho de que te ame, ni que anhele profundamente el que sientas lo mismo por mí.
La tranquilidad rebosó nuevamente en el espíritu del pelinegro, agradeciendo al cielo el tener a la mujer más mágica, increíble y maravillosa que jamás conoció. Dibujó una sonrisa y la estrechó por la cintura, elevándola, besando su mejilla.
—Te quiero. –susurró el pelinegro claramente a su oído.
Presa de una indescriptible felicidad, Sakura supo interpretar el contenido que aquellas palabras encuadraron, y que durante toda una vida siempre deseó escuchar: Te Amo.
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Así sin mayores trámites, Sasuke se mudó con Sakura a la casona Haruno, dado que por ser una herencia de sus padres, ella no quiso dejarla y habitar en la casa Uchiha. Para el pelinegro no supuso ningún obstáculo. Llevaban tres meses viviendo juntos.
—¡En verdad! Ya sabía yo que ustedes dos terminarían juntos –dijo Naruto en cuanto Sasuke creyó justo decírselo-. Hinata no me lo creía, pero se llevará una gran sorpresa cuando lo sepa.
—Por cierto, ¿Cómo está ella? Oí de Sakura que había tenido algunas complicaciones con el embarazo. –preguntóle con interés el pelinegro.
—Sí, tuvo una amenaza de aborto, pero afortunadamente sólo fue un susto. El bebe está bien pero ella debe cuidarse mucho y no esforzarse demasiado –informó el rubio con desánimo-. Pero parece que todo va bien, ya está por nacer. –agregó, recuperando su ánimo.
Sasuke se limitó a sonreír.
—Y ¿Tú? ¿No piensas en niños aún? –inquirió Naruto de vuelta-. Aunque con el carácter que te cargas, compadecería a los pobrecillos.
El pelinegro le envió una mirada no muy cordial, incitándolo a que se callase. Naruto rió satisfecho porque la broma causara el efecto que deseó.
—Tú bien sabes cuál ha sido uno de mis propósitos en la vida, Naruto, y para serte sincero, no me importaría tener algunos herederos en este momento. Pero no estoy seguro de que Sakura lo desee. – confesóle a su amigo mientras caminaron de regreso a los campos de entrenamiento.
—¡Mujeres! ¡Siempre lo complican todo! –exclamó Naruto, para reírse después. Ambos estuvieron cautivados por dos muy bellas.
Por su parte, Sakura sintióse feliz con su nueva vida compartida. Echando un vistazo a su arisco y gris pasado, no creyó volver a sentirse plena y satisfecha como lo estuvo ahora. Posterior a sus dudas, a sus tristezas, a sus temores y rencores; optó por darse una segunda oportunidad para reencontrarse, para realizarse, para vivir…
Fue extraño en un inicio. Pasar de una vida solitaria y alejada de los otros, llena de murallas de autodefensa; a otra compartida en la que sintióse protegida, segura y amada. Sasuke trastocó su vida ordinaria, su alma y su corazón. Reconoció que no se lo puso fácil, pero agradeció su persistencia en obtenerla. Le valoró nuevamente y supo que no habría en su vida otro hombre que amara con la misma intensidad que a él. Deseó ser parte de su futuro.
—¿Qué es lo que te tiene tan pensativa, Sakura? ¿Mandaste de regreso a Sasuke a su casa? –bromeó Ino, compartiéndole una taza de café.
Sakura no notó su presencia, ni el instante en que su amiga hubo entrado en su consultorio. Ante su comentario, rió irónica agregando:
—¿Escapándote del trabajo de nuevo, Ino?
La rubia sonrió ante la respuesta que esperó de ella. Se sentó en el sillón giratorio frente a ella, bebiendo el oscuro líquido de la taza que cargó en sus manos
—Quizá. Tal vez –aceptó la ojiazul-. Pero no evadas mi pregunta. ¿Qué te sucede? No te ves muy bien.
—De hecho no me siento bien –respondió Sakura, satisfaciendo su curiosidad-. Creo que estoy embarazada. –agregó tal cual noticia sin importancia.
Las azules pupilas de Ino se ensancharon de sorpresa.
—Oh. Umm… ¿No se supone que deberías estar feliz, o de plano, aventándote por la ventana?
—¿Debería? –preguntó Sakura, no muy segura.
Ino frunció el ceño, dudosa. Por vez primera, no atinaba a qué decir. Un silencio largo se instaló entre las damas. Sakura jugó con su bolígrafo, Ino se ocupó de ahogarse en su café.
—Bueno… Umm. La maternidad es la etapa más hermosa de una mujer, o eso es lo que se dice, yo no lo sé de cierto. Pero supongo, que deberías estar feliz. –dijo Ino al fín.
Sakura permaneció silente.
—Y, ¿Estás segura? –insistió la rubia.
—Ayer me hice los estudios. Hoy los recogeré en el último turno. –señaló Sakura.
—Ya veo. ¡Pero anímate, Sakura! Tienes una expresión my sombría. Consuélate de saber que con los genes de Sasuke, será un hermoso bebe. –intentó de nuevo Ino.
El comentario logró arrebatarle una sonrisa a la pelirosa.
—Lo sé. Aún así, si te soy franca, tengo un poco de temor. Tu sabes, no me siento lista para ser madre –confesóle a su amiga-. Amo mi trabajo. Ambos. El hospital y el ser agente ninja me fascina. No desearía dejarlo. Además las cosas entre Sasuke y yo funcionan bien ahora. No quiero un bebe. –determinó Sakura al fín.
—Eso debiste pensar en tu momento de calentura. ¿Qué no estabas tomando la píldora? –regaño con humor.
—Lo hice. Pero creo que no funcionó en alguna de las veces, porque he tenido estos síntomas. Espero estar paranoica.
—Esperemos que sí. –apoyó Ino, tratando de confortarla.
Por la noche, Sakura retornó a casa más aliviada y ligera. Los resultados le dieron el negativo. No estuvo embarazada. En cuanto lo supo, se lo compartió a su amiga Ino, sintiendo desvanecer su preocupación. En aquel momento sólo anheló llegar a casa y descansar entre los cálidos brazos del hombre que amó.
No se lo diría a Sasuke. Lo creyó innecesario. De cualquier modo no tenia caso ilusionarlo con algo que sabía, él deseó desde siempre. Estuvo enterada de eso fue importante para él.
La casa estaba vacía. Sasuke aún no llegaba. Sakura decidió entonces tomar un baño antes de irse a dormir. El calor del agua la relajó, tanto así que ni siquiera percibió el momento en que el Uchiha arribó al hogar.
Cubrióse con una bata y salió del baño hacia la sala. Entre sus manos llevaba una toalla con la que secó sus cabellos rosáceos.
Allí se encontró a Sasuke.
—¿Qué es esto, Sakura? –preguntó el joven Uchiha-. ¿Acaso tú…?
—No –se apresuró a decir Sakura al reparar en el sobre azul que él sostuvo en sus manos-. Fue una falsa alarma. Yo, no estoy embarazada. –recalcó.
La tensión reflejada en el rostro expectante de Sasuke se diluyó. Sin embargo, tampoco pudo ocultar el sentirse un poco decepcionado por la negativa que le impidió tener un heredero en camino. Y Sakura lo advirtió.
—Oh. Bien. –articuló el pelinegro, sentándose en el sofá. Quiso sonar indiferente. Fingió mirar el televisor.
Sakura sintió culpa, aunque perfectamente supo que no tuvo por qué. Se acercó y se sentó sobre él a horcajadas. Sus pequeñas manos sostuvieron su rostro, mientras contempló sus orbes oscuros.
—Hey, amor. Sé que te gustaría que tuviésemos un pequeño. Pero no me siento lista. ¿Lo sabes, no? –consultóle con ternura. Sasuke asintió comprensivo-. Creo que por ahora es mejor así. Las cosas van bien entre nosotros, así que seamos pacientes. Tenemos aun mucho tiempo para pensar en ello. ¿Estás de acuerdo, verdad?
—Claro. –afirmó Sasuke, mientras besó sus labios.
—Y bueno, por lo pronto podremos ensayar el proceso de procreación. –jugueteó Sakura, paseando su lengua por el lóbulo de su oreja. Sus cabellos aun húmedos escurrieron algunas gotas por su pecho.
Sasuke sintióse seducido por su mujer, y le secundó el juego. Dejó vagar sus manos por debajo de la bata, incitándola, encendiéndola. Sakura demandó por más, besándolo con una pasión desbordante. Sasuke navegó por su cuello, mordisqueando, besando, degustándola.
Sakura se deshizo de la playera que él portó, descubriendo el bronceado de su marcado pecho. Sasuke resbaló la tela que cubría sus hombros níveos, algunas gotas de agua escurrieron por su piel de mármol. Sin poder contenerse más, asió sus piernas contra su cintura y cargó su peso, levantándose para llevarla a la habitación. Sakura se aferró a sus hombros con más fuerza y repartió besos húmedos por su cuello y barbilla, mientras que se sintió transportada por él.
Luchar en contra del pasado, de su historia y de sus sentimientos; no logró que los caminos trazados por Sasuke y Sakura les llevaran por rumbos separados. Al final, el destino fue el culpable de que volvieran a coincidir, con sucesos accidentados en el proceso, con pérdidas y sacrificios. No obstante, siempre con miras al futuro. Augurando por el porvenir.
La noche prometió ser interminable.
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¡Hola!
Pues, lamento informar que este es el final de este fic. Sólo agregaré un breve epílogo más y cierro esta historia. Quizá no haya sido un final espectacular, pero creo que no podía terminar de otra manera. Espero de verdad, lo hayan disfrutado mucho. Este fue mi primer fic SasuSaku, y debo decir que me encantó manejarlos. Preveo seguir escribiendo sobre ellos, y bueno, ya tengo un proyecto en puerta, ojalá o sigan. A las personas que se tomaron el tiempo de leer, muchas gracias, me siento feliz de haber podido compartir esto con ustedes, gracias tambien por sus comentarios y sus alertas. Cada palabra me alentó a continuar, y a tratar de dar lo mejor de mi para ustedes. Me siento infinitamente agradecida, y halagada.
Abrazos y besos a todos, en verdad, muchas gracias: Meliz, Nini Cullen Uchiha, asukasoad, laaa miiiCky, marijf22, DarkNina, DanielitaXx, setsuna 17, coolstar, EdiitH, Nina Chan, Karina Natsumi, Hana Chan, cerezito, sora, FLOX, Raven Sakura, pame, haruno-fan, midoriko99, Crystal Butterfly 92, Aiko Amitie, Bella-uchiha1, Hatake Nabiki, enishi-senpai, dana haruno, Katabrecteri, Big Bang8, .deva, edison, raqky, Pri-Chan 1410. Y a todos los que me leyeron en el anonimato.
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Esperen el epílogo pronto.
¡Bye, bye!
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*Sol*
