Comentarios: Lo sé, lo sé... no hay excusas así que no las daré... Solo ¿perdónenme sí? Pero ahora si ya he retomado la historia, ya tengo dos capítulos más ya hechos, ya casi vamos llegando a donde Hinata recobrará la memoria y todo dejará de ser tan endomoniadamente confuso.
Gracias a mi querida amiga Naty, hinaiita y a ILLL que todavía siguen en la lucha conmigo... yo espero pronto terminar el fic, ya que por mi misma culpa pues ya no tuvo más audiencia, pero sea como sea, siempre termino un fic! Gracias chicas y espero les guste este capitulo.
28/feb/13
Hinata logra entender que el estar en la casa de playa de Naruto, es un peligro para ella. Intenta salir de la casa después de recordar y hablar con Deidara o por lo menos con la persona que él había tomado para poderse introducir en los dominios del clan Uzumaki. Sin embargo algo llamaba la atención de Hinata cuando se encontraba con una inmensa puerta de arcos dorados, ¿Qué había allí? Era la pregunta que se hacía una y otra vez dejando que la curiosidad le ganara.
Confesión bajo la luna llena.
–Es una estupidez que ella se encuentre aquí y nosotros sin hacer nada– reclamó la voz de un hombre, ronca y sombría que la hacía palidecer.
–Entiendo la frustración del Concejo Danzou– de alguna manera pudo reconocer la voz de la abuela de Naruto, todo estaba demasiado oscuro que le era imposible reconocer a alguien –pero también deben entendernos a nosotros, la última vez que arremetimos en contra de los Hyuuga, Kushina y Minato sufrieron las consecuencias–
–Además de muchas bajas– interrumpió Naruto recordando a varios amigos que morían en dicha batalla.
–¡Pero también ellos sufrieron bajas y han sido los mejores resultados que hemos tenido durante años!– reclamó una vez más con odio en sus palabras.
–¡¿Te imaginas que sería si perdiéramos en esta batalla a Naruto también?!– Jiraiya intentaba hacer entrar en razón a aquel hombre que parecía que lo único que deseaba era la guerra.
–Eso nunca sucederá, Sasuke dará su vida por él–
–La última vez también casi da la vida por él y de no haber sido por el mismo Naruto todos hubiesen muerto, inclusive Jiraiya y yo tardamos años en recuperarnos– recalcó una vez más la rubia.
–Pero Tsunade Hime, en esta ocasión... –
–¡BASTA!– gritó molesto Naruto.
Nunca en todo lo que tenía de conocer a Naruto había escuchado que él levantara la voz de aquella manera, su sangre se heló mientras aquella oscuridad se iba aclarando poco a poco al acostumbrarse a ella. Pudo distinguir como Naruto y sus abuelos estaban en una especie de tarima o trono con tres sillas de reyes, al lado izquierdo Tsunade, al derecho Jiraiya y en medio Naruto que estaba envuelto en lo que parecía ser una llama roja, ¿En serio ese podía ser él? Tenía que acercarse más y poder escuchar mejor de lo que hablaban.
–Perdone Naruto sama– ante el grito de su líder aquel hombre que tanto reclamaba se inclinaba haciendo una reverencia. Estaba todo vendado, parecía como si hubiese sufrido un gran estrago en alguna guerra.
–Hinata chan es mi invitada, una amiga de la universidad, les suplico que por el momento no la vean como la "Reina", sino como alguien más–
–Lo siento Naruto, pero en esto tendré que estar de acuerdo con Danzou, ella es una amenaza– se levantaba su abuela tocándole el hombro, para intentar apaciguar aquella furia tan visible de su único nieto –nos es imposible a todos verla simplemente como 'alguien más'–
¡Hinata, tienes que salir de aquí! ¡Vamos! pensaba ella con su cuerpo aún temblando, pero la curiosidad de saber que era lo que hablaban era más grande que cualquier advertencia que su subconsciente podía hacerle.
Vio como Sasuke que llevaba un traje negro con una espada en su cintura se acercaba por detrás de Naruto para susurrarle algo, cerró sus ojos, ella sabía que tenía ese poder, estaba segura de ello, lo único que tenía que hacer era concentrarse.
–No digas nada Sasuke, no quiero que la lastimen–
–Pero no puede permanecer aquí, si lo hace será un peligro inminente para ti–
–Tal vez podrías sacarla sin que nadie se de cuenta–
"¿Sacarla sin que nadie se de cuenta?" repitió en su cabeza aquella súplica del rubio, eso significaba que él sabía que ella estaba escuchando a hurtadillas.
–Naruto sama, aunque nunca esté de acuerdo con lo que el general Danzou dice– interrumpió un hombre de barba y con un cigarro –pero los vampiros nunca se han llevado bien con nuestro clan–
–Quizás sea porque nunca nos hemos dado una oportunidad– aseguró lleno de esperanzas porque alguien le secundara su afirmación.
–Los lobos y los vampiros nunca se han llevado bien, así ha sido durante los últimos miles de años y seguirá siendo durante los próximos miles de años– reclamó exasperado aquel hombre vendado que hizo que Hinata retrocediera escuchando las primeras palabras de la frase.
¿Lobos? susurró por lo bajo completamente confundida chocando con la puerta que estaba semi abierta. Se maldijo una y otra vez frunciendo sus ojos y mordiendo sus labios, intentado creer desesperadamente que nada había pasado, que ella era aún invisible ante la mirada de aquellas personas.
–¡Danzou sama!– gritó una mujer que tenía cubierta su boca con una mascada –¡Ella está aquí!–
La mirada desafiante del hombre no se hizo esperar, con ella misma le indicaba a todos sus subordinados que Hinata era ahora la presa, no importaba sino la mataban, lo importante es que todavía pudiese respirar, ¿Medio viva? Si, tal vez eso era lo que él pensaba.
–¡CORRE HINATA CHAN! ¡CORRE!– gritó Naruto desesperado siendo detenido por sus abuelos que empezaban a gritarle todo tipo de reclamo.
Hinata no pudo escuchar el resto de la conversación. ¿Había pensado que la casa era un laberinto? Claro que eso lo pensaba antes de verse perseguida por varios hombres, que aparentemente eran hombres lobos, enemigos acérrimos de su propio clan.
Dejó su equipaje tirado, aquel momento no era para pensar en sus pertenencias.
Neji... Nii-san... Deidara san... susurró mientras suplicaba que sus piernas le dieran mayor movilidad para escapar de lo que estaba segura, sería su sentencia de muerte.
Dobló por un pasillo, encontrándose con uno nuevo, dobló al siguiente pero parecía que regresaba al mismo punto. Las paredes eran todas del mismo color: blancas, en cada pasillo habían a cada lado tres puertas de color café con decoraciones que no entendía en lo absoluto, cada que podía intentaba girar las perillas de cualquiera de las habitaciones, pero ninguna de ellas abría, podía escuchar los pasos de las personas o de lo que fuera que la seguían, estaban cerca... Demasiado cerca.
Unas rebeldes lágrimas salieron de sus grisáceos ojos, mientras que al mismo tiempo se las quitaba desesperadamente con sus manos, pensando si ese sería su final.
Rogó todo lo que pudo, a aquella deidad que las monjas de su internado le enseñaban que le debía todo, a aquella deidad que era probable que la detestara por ser una criatura sobrenatural que tenía que matar a sus semejantes para poder sobrevivir, pero en ese instante no importaba, lo único que le interesaba era saber si podría salir de ese lugar... Se maldijo una y otra vez, escuchaba en su cabeza los ruegos de Neji: '¿Podría reconsiderarlo por favor?', ¡Claro que hubiese tenido que hacerlo!
De pronto sus ojos vislumbraron una pequeña luz –de manera figurada–, al final del pasillo podía alcanzar a ver una profunda oscuridad, era el patio trasero de la casa la cual le llevaría hasta la playa, ¡Si! La playa, si podía conseguir llegar hasta allá tal vez podría salvarse, tal vez la noche la protegería de lo que fuese.
Tomó una fuerte bocanada de aire intentando tomar fuerzas de donde sabía que no podría encontrarlas, pero solo un esfuerzo más y estaría afuera de aquella maldita propiedad, tal vez estando allí Deidara la encontraría.
Volteó su cabeza intentando visualizar si alguien la seguía, era difícil poderlos ver ya que la noche era demasiado oscura, ni siquiera una pequeña luz alumbraba el camino, pero era una fortuna que sus ojos empezaban a acomodarse a estar sin ella y lo que conseguía ver era como varias personas iban detrás de ella, aún muy lejos casi saliendo de la casa cuando ella salía de la propiedad con casi 5 metros de distancia, pero lo que más la asustaba era lo que podía ver que iba en las palmeras, unas tres o cuatro personas que saltaban como animales salvajes en sus ramas, ¿En serio aquello era posible?
Al entrar en la arena tropezó cayendo con sus manos de frente llenándose por completo, y aunque aquella arenilla fuese tan estorbosa colándose por todo su cuerpo, no le importaba en lo absoluto. Rogó y siguió rogando porque la noche cubriera su presencia de aquellas personas que deseaban hacerle daño.
Sus lágrimas se incrementaron al llegar a un punto en donde no podía avanzar. Un gran risco que nunca vio con la luz del sol aparecía casi de la nada impidiéndole su paso. Se introdujo desesperadamente en el mar intentando ver si podía rodearlo y así salvar su vida, pero a medida avanzaba la corriente se incrementaba amenazándola con llevársela a lo profundo, lo único que conseguía era regresar a su punto de partida.
Se puso de espalda con el risco aunque éste lastimara su cuerpo, pero algo le llamó la atención, nadie estaba siguiéndola, ¿Todo podría haber sido producto de su imaginación? Se detuvo jadeante a examinar el panorama.
–Huir por la noche no es algo que puedas conseguir, no en una de luna llena– interrumpió sus desesperados pensamientos una voz tremendamente familiar. Buscó por todos lados casi al borde de caer de rodillas y empezar a llorar, hasta que pudo sentir como aquella voz provenía desde arriba del gigantesco risco.
–Sa...Sasuke... Kun...– dijo al borde del llanto.
–Mi poder te proporcionará unos minutos, no muchos, solo los suficientes para que me digas que deseas hacer–
–¿T...Tu... poder?–
–Puedo hacer que tú o tu clan desaparezcan del instinto asesino de cualquiera que sirva al de los Uzumaki, pero no lo podré sostener mucho tiempo, solo unos 15 minutos y roguemos que durante ese tiempo la luna no aparezca– dijo sin sentimiento alguno en sus palabras elevando su vista al cielo observando como las nubes formaban una cortina tan espesa que no dejaba que la luna resplandeciera.
–Yo...Yo...– quería decir algo, agradecerle, preguntarle que pasaba, rogarle que la dejara ir, pero nada salía de su boca.
–¿Qué? ¿Estás aún en shock al saber la realidad o al enterarte que tu amado Naruto es alguien con quien nunca podrás estar a su lado?–
–¿L...L...Lob...bos?– dijo finalmente aunque no era en realidad lo que necesitaba expresar.
–Si existen los vampiros, creo no sería extraño que también los lobos existan–
–¿Tú... Eres un hombre... Lobo también?–
–¿Yo?– preguntó con burla en sus palabras torciendo de un lado su boca y bufándose al mismo tiempo aunque ella no podía verlo –No creo que haya alguien en este mundo que pueda decir que somos exactamente los Uchiha–
"Maldito traidor Uchiha" recordó las palabras de su primo al referirse a Sasuke, ¿Sería que él era un vampiro y luego se convertía en hombre lobo?
–Si lo que deseas es salir de esta propiedad, es mejor que pienses en otra cosa, solo Naruto o sus abuelos podrían sacarte de aquí, ni siquiera yo puedo hacer eso–
–Pero... Si me ayudas a escalar este risco tal vez...–
–Lo único que conseguirás será un grave daño, toda la propiedad de los Uzumaki está rodeada por dos riscos, uno es en el que estamos y a un kilómetro más está el otro, cada uno tiene un poderoso conjuro el cual no puede atravesar nadie de tu clan, si lo hacen podrían morir desintegrados–
–Yo... No... Quiero morir... Aquí...– suplicó cayendo de rodillas perdiendo la voluntad ¿Eso sería todo para ella? Si Sasuke no podía ayudarla a escapar ¿Por qué se encontraba allí?
–¿Todavía no recuperas tus poderes?– ella negó, Sasuke la pude ver a la perfección –Intenta subir, tal vez estando a mi lado aunque la luna llena salga podría seguirte protegiendo– ella asintió.
Hinata comenzó a escalar aquel risco que podía medir unos 3 metros de largo, aunque para ella que no se le daban las actividades físicas parecía como si tuviera unos 10. No vio ningún movimiento de parte de Sasuke para ayudarla, lo que le hacia preguntarse una y otra vez:
–¿Por qué me ayudas?– dijo más para ella misma casi ignorando que lo había exteriorizado.
–Porque Naruto me lo pidió–
–Pero... ¿Tú eres del clan de los Uzumaki o no?–
–Soy Sasuke Uchiha...– recalcó con odio en sus palabras para luego producirse un incómodo silencio.
A Hinata poco le hacía falta para llegar a la punta, al hacerlo recibió la mano del pelinegro que la ayudaba a terminar aquella odisea que parecía no tener fin. Justo en ese instante las nubes se despejaban dándole permiso a los rayos de la luna llena que alumbraran todo el horizonte, en ese instante Hinata podía ver como el color de los ojos negros que conocía de Sasuke cambiaban a un rojo intenso, su mirada era dura como si fuese un asesino a sueldo, conservaba su vestimenta negra y aun lado su espada ¿A quién debía de tenerle miedo?
–¿Por qué nos traicionas Sasuke?– gritó un chico de cabello puntiagudo que estaba abajo del risco, con la luz de la luna lo pudo reconocer fácilmente: Shikamaru Nara, quien estaba rodeado de otros 5 que vestían igual que Sasuke portando unos kunai que los amenazaban desesperadamente.
–Mi lealtad no es con ninguno de ustedes, solo con Naruto, así como mi hermano fue leal a Minato san–
–¿Entonces quieres decir que la voluntad de nuestro jefe de clan es traicionarnos?–
–Sabes que un subordinado nunca debe de cuestionar las órdenes de su jefe, si lo haces es considerado una traición–
–Suéltala Sasuke– sonó amenazante un joven robusto que estaba a un lado de Shikamaru.
–Si Naruto lo ordenase lo haría sin dudarlo, pero yo no te obedezco a ti Chouji–
–No la mataremos Sasuke kun, solo la llevaremos con Danzou sama– aseguró una exuberante rubia. Sasuke sacó su espada que ahora estaba protegida por un rayo, aquello les tenía que dar una idea de lo que pensaba.
–No lo repetiré otra vez Ino–
Entre tanta confusión lo único que Hinata podía pensar era que no le quedaba otra opción que aceptar la transformación que Neji le proponía, tenía que convertirse en un vampiro y recuperar sus poderes. Varias lágrimas rodaron por sus mejillas cuando sintió una presencia bastante conocida.
–¡No se preocupe Hinata sama! Los Uzumaki no podrán hacerle ningún daño– aseguró un rubio que estaba al lado contrario del risco, Deidara con varias personas más habían llegado a rescatarla. Ella suspiró.
Proximo episodio: Furia (el cual llevará un pequeño lemon)
