¡Hey! pequeños y pequeñas :) ¿Hace cuanto de la última vez? ¿un mes? ... ¡Lo siento!... Pero tengo una excusa, y ésta vez si la voy a decir :P... nueva escuela, nuevo ambiente, nuevos maestros, nuevo lugar... ammm ¿qué opino al respecto? no sé... extraño a mi familia y a mis amigos a montones, no digo que acá todo sea horrible (el clima sí lo es, hace mucho frío), hay compañeros que hacen todo más llevadero (pero tambien hay quienes son unos apaticos de lo peor :S)
En fin... debido a esto, no sé que tan seguidas vayan a ser mis actualizaciones, lo que sí es que no voy a dejar la historia, agradezco sus comentarios y sobre todo su paciencia... ¡Gracias! :D Guiños para todos ;)
¡Disfruten el cap!
CAPÍTULO X
SOMEBODY TO LOVE
—¿Más café?
—Eh… sí por favor…
—¡Diablos!, he dejado la cafetera en la cocina…
—Aguarda, ya voy yo…— interceptó antes de que la otra se levantase.
—Ok… ¿Me haces un favor?
—Tú dirás.
—¿Traes la mermelada de zarzamoras? — pidió la morocha.
—¿Dónde está? — preguntó ya en la puerta de la habitación.
—Entrando a la cocina, en las estanterías con puertecitas blancas, la de la derecha…
—Ok… ya vengo.
La rubia caminó hacia la cocina lo más lento que pudo.
Aquella situación no era normal, menos lógica, y Quinn sin rastros de aquella sintonía se sentía perdida…
Después de la noche de juerga en la que hubo de dejarse bastante perjudicada tanto así misma como a la morocha, lo que esperaba de la última, era una buena reprimenda, o al menos que le corriese a penas despertasen. Muy por contrario, Rachel luego de recibir aquél desbaratado "Buenos días", regresó a por exactos treinta y tres minutos al mundo de los sueños, con un brazo reposando en la cadera de la rubia, y así, después de un par de bostezos, a las siete en punto se levantó y le ofreció un desayuno completo en cama…
Pero no dijo nada, ni sí, ni no, esperó atónita en la cama, y tras algunos segundos comenzó a idear una disculpa extendida (una en la que incluía un repuesto seguro de la ropa arruinada). Sin embargo lo único que le salió fue un suspiro de alivio al ver que la pequeña actriz apenas apareció le ofreció un bote de aspirinas junto con un vaso con agua y una sonrisa en el rostro.
Eso de tomar lo dejaba a uno molido y con un montón de ganas de arrancarse la cabeza y enterrarla. O eso sentía Quinn.
Ya está, apenas lleve esto, comienzo a disculparme, agradecer hasta con reverencia y luego le suelto que me tengo que ir…
—He olvidado que se ha me ha terminado la mermelada de zarzamoras— anunció Rachel irrumpiendo tanto la cocina como el diálogo mental de la rubia—… con ésta de fresas me daré a basto por ahora…— sonrió antes de estirarse para alcanzar el frasco. —… ¿Ya te sientes mejor?... ¿Todavía tienes esas punzadas en la cabeza? — indagó retomando el recorrido a su cuarto.
—Yo diría que es un martilleo— murmuró tomando el jarrón con café para luego ir tras los pasos de la morena.
—Eso suponía— rió —, ¿Dónde quedó aquello de "Mareada sí, más nunca ebria"?
—Habrá quedado perdido entre la tercera y cuarta botella— ironizó la rubia sirviendo de nueva cuenta las tazas.
—Imagino que después de esta experiencia, ya no vas a querer volver a combinar en compañía de Santana.
—Imaginas bien… no me apetecería volver a vivir algo como lo de anoche…
—Pues a mí me pareció que te lo estabas pasando muy divertido— se burló. —… querrás decir que lo que no te apetece es la resaca del día siguiente.
—Ya, mmm… bueno, igual y también estoy arrepentida de mi actitud de anoche— susurró mirando de reojo a la otra.
—Y cómo no… gran espectáculo el tuyo— dijo tomando asiento en la cama.
Rachel hiso una seña para que la rubia ocupara el espacio que anteriormente llevaba, ésta dudó pero finalmente se decidió en acatar el llamado.
Pasaron varios minutos en silencio, silencio que iba acompasado por crujientes mordiscos que la castaña daba a sus tostadas y por los casi inaudibles titubeos de la rubia, que no terminaba de armarse de valor para hablarle a la otra.
—Mmm sólo dilo ¿vale?
—¿Ah?
—Llevas rato diciendo palabras sueltas al aire, como queriendo decir algo y simplemente no lo dices… habla ya— ordenó mirándole seria.
—Rachel…
—Lo sientes— adivinó sonriendo—, no fue tu intención armarme del lío de ayer, menos aún vomitarme— agregó haciendo una muestra de asco—, tu actitud no fue la mejor, pero apuesto a que repondrás mi ropa y los botes de shampoo y acondicionador que ayer tiraste y vaciaste mientras tomabas la ducha.
—No sabía que había hecho eso último.
—Ni yo antes de entrar al baño y ver el desorden.
—Pues lo siento entonces, y… y no te preocupes, ya te repongo lo que sea necesario y… ¡Dios!... ¿¡Mi bolso?! — exclamó alarmada.
—En mi perchero de la sala— rió Rachel—, y antes de que te alteres, tu auto sigue en el lugar donde lo dejaste ayer, me he asegurado de que esté en vigilancia, así que no te preocupes.
—Dios— suspiró aliviada—, gracias Rachel…
—Estoy comenzando a creer que las frases de "Lo siento" y "Gracias", son muy típicas en ti.
—La verdad es que la primera no tanto— sonrió de lado —, pero ¿cómo no decirla? después de tan malos tragos que te he hecho pasar en seco.
—La de los tragos eres tú— dijo juguetona.
—Ya, vale, baja esas aguas, que lo mío ha sido por primera vez.
—¡Vaya justificación!
—No lo es… sólo digo que es la primera ocasión que hago algo como lo de anoche, no es cosa de todos los días, no tengo cola que me pisen ¿entiendes?
—Entiendo, aunque no es que tenga muchas fuentes que puedan verificarme aquello, te recuerdo que hasta hace un par de semanas que nos conocemos, no hay mucho que pueda decir de tus actitudes ni tú de las mías, aunque de fijo te adivino un carácter fuerte y con quién no te cae, bastante ácido.
—Ya lo has dicho tú, "con quien no me cae", pero eso contigo tiene que cambiar, se supone que hemos quedado en ser amigas ¿no?
—¡Válgame!... y yo que pensaba que de eso una vez sobria te harías la sorda.
—Lo dudé a ratos— bromeó.
—Joo, ya está saliendo la Fabray pesada.
—Pues con eso siempre tendrás que lidiar, amigas o no, eso ya es parte de mi personalidad, de eso ni Britt termina de salvarse.
—Mmm… ¿Y ya estás mejor con eso? — se atrevió a preguntar.
—¿Con qué?, ¿Con la idea de que ella y Santana pasaron la noche juntas?
La morocha asintió.
—Tampoco es que me sorprendiera tanto— suspiró—, Britt jamás dejó de pensar en Santana, le quiere ¿sabes?... te confesaré algo, y no te lo tomes personal, la "relación" que ustedes tienen, fue mero pretexto para acercarse más a ella.
—¿O sea que ella nunca estuvo interesada en mí?
—No… comenzó a salir contigo porque Santana se lo pidió, porque al parecer harían una linda pareja, de ahí a Britt se le vino la idea de que aquello le podría servir para darle celos a Santana y que ella se diese cuenta de que están hechas la una para la otra, así todos felices y contentos, bueno, sólo ellas dos— murmuró apretando los labios.
—No me imaginaba eso, pero si lo de que aún quería a San… ¿quieres que yo te confiese algo también?
—¿Hay algo que tengas que decirme? — preguntó extrañada.
—No necesariamente, pero tampoco está de más decírtelo, y no creo que afecte en nada después de lo que tú me has dicho.
—Vale, adelante, dime.
Rachel recogió las bandejas de la cama y las dejó en la mesita de noche.
Mejor alejar el café caliente, y cualquier cosa punzante se dijo mentalmente al pensar en un posible ataque de la rubia.
—Yo tampoco quería nada con Brittany— soltó mientras se dejaba caer sobre el colchón.
—¿Cómo dices? — preguntó frunciendo el ceño.
Rachel tomó aire.
—Fue un plan de Santana— explicó —, hace un par de meses que ellas habían vuelto a ponerse en contacto, todo estaba tranquilo, al parecer quedaron como amigas, pero Brittany no estaba por la labor de quedar sólo en eso, San me contó que se la estaba poniendo difícil, y ella estando que se muere de amor no podía resistir mucho… pero no podía ceder así de fácil, ¿entiendes el por qué?, Brittany le hiso mucho daño, y no podía permitir que aquello volviese a ocurrir, así que la puso a prueba… conmigo.
Quinn la miró expectante con las cejas alzadas.
Rachel se mordió el labio inferior con nerviosismo, tenía una idea de la reacción de la rubia y no le gustaba mucho. Sin embargo, después de un leve mutismo de parte de la abogada, ésta comenzó a sonreír, luego a reír levemente, para finalmente rematar con una larga carcajada.
Bien, esa no era la reacción que la morena tenía en mente.
—Nuestras amigas son idiotas— espetó Quinn secándose el lagrimeo que se le produjo por la risa soltada.
—Supongo que algo de eso tienen— dijo Rachel sonriendo de lado. —, eso o les gusta mucho el drama…
—Un poco de ambas— murmuró. —, supongo entonces que mi disculpa hacia ti va doble, te he tratado mal pensando que querías algo serio con Britt y tú no estabas en lo mínimo interesada.
—Ni en darle un beso— afirmó segura. —mmm… ¿de verdad no estás molesta?
—Sí, claro que lo estoy, pero no mucho, a final de cuentas, yo y Britt también estuvimos jugando con trampas… lo que sí, es que me duele un montón ver que lo más seguro es que ésas dos están a nada de reconciliarse, o después de anoche, quizás ya lo estén.
—Quinn— susurró con pena—, en serio lo siento…
—Ahora eres tú quien se disculpa y no has hecho nada— suspiró—, que encanto, te lamentas por situaciones en las que poco tienes que ver… no como Santana o Brittany.
—¿Por qué dices eso?
—Porque a Santana poco le interesó meterte en sus líos amorosos involucrándote con su ex, y a Britt le dio igual el que yo estuviese enamorada de ella y sintiera celos al verte a ti a su lado, dándote la oportunidad de compartir citas, que si bien no iban para ningún lado, igual me fastidiaban un montón, además ayer se ha ido con Santana sabiendo que yo me iba a enterar…
—Ella no te debe explicaciones en ese sentido ¿lo sabes, no?
—Pues no, no me debe nada… pero sabe lo que siento al verles juntas y poco le interesa… vale, tal vez me lo estoy tomando todo muy a pecho…
—Normal que te lo tomes a pecho— dijo comprensiva —, la quieres, pero no puedes exigirle que ella no haga nada respecto a los sentimientos que tiene con otra persona. No puedes impedir que luche o actúe por el amor que tiene hacia Santana…
—Lo sé… pero eso nunca me ha quitado las ganas de fastidiarles…
—Algo mencionó San— dijo divertida.
—Gracias por soportar esto Rachel… de verdad que eres buena persona.
—Qué cambio, ayer me decías pervertida— dijo divertida, tratando de apaciguar el ambiente.
—Oh Dios— se lamentó cubriéndose el rostro con un cojín—, a final del día la que habrá quedado con esa imagen fui yo…— espetó ruborizándose al recordar lo vivido en esa misma cama la noche anterior.
—Jeh… lo que hace el alcohol ¿no? — comentó Rachel nerviosa al caer en cuenta de que aquél no era el mejor tema para tocar, al menos no el más cómodo.
De hecho no tenía muchas ganas de hablar de aquello, la chica estaba borracha y todo fue a causa de eso, además por la mañana al ver la cara descompuesta por tamaña cruda no pensó en otra cosa más que tratar de que llevase aquel peso más ligero. Rachel siempre era así, fuera quien fuese la persona, le atendía con cuidado al verle decaído, no importando si la causa era una tremenda resaca.
Además el sábado era sagrado, pues era el único día de la semana en el que se permitía levantarse un poco más tarde, se daba el lujo de abandonar su rutina matutina de ejercicios y tomar el desayuno en la cama, la idea de consentirse y consentir a la rubia (aunque la última no lo mereciese) no le desagradaba en absoluto.
—De verdad siento eso… me muero de la vergüenza de tan sólo verte a la cara… no debí de actuar de ese modo, ¿Cómo no me fuiste a echar de tu departamento?
—Lo pensé— dijo sincera —, pero no podía. Ya lo has dicho tú, soy buena persona— espetó sonriente.
—¡Y yo una bestia! — exclamó alzando los brazos.
—Pues yo apuesto a que ninguna bestia se ve bien desnuda en la ducha y mucho menos que bese tan bien como tú lo has hecho…— dijo traviesa.
Quinn se sorprendió.
—Cierra la boca Berry— dijo por lo bajo sonrojándose fuertemente.
—Ya van dos.
—¿Dos qué? — pregunta confusa.
—Dos veces las que te sonrojas ésta mañana… yo no le había prestado mucha atención a esas cosas pero… creo que también me gusta mucho— espetó juguetona mientras pellizcaba ambas mejillas a la rubia. —, ¡Que ternura Fabray!
—No tientes suerte Rachel…— dijo Quinn apartando las manos de sus mejillas y frunciendo el ceño. —, de niña odiaba que me pellizcaran las mejillas, justo ahora lo odio más…
—Pues de adaptarse a personalidades ya hablaste hace un rato, tú igual te tendrás que acostumbrar a mí en eso… a mí me encanta expresar de la manera que sea cuando algo me gusta, y tus mejillas me provocan pellizcarlas…
—¡Pero no lo hagas! — espetó sonriendo y tapando su rostro al ver que la otra ya estaba por repetir la acción.
—Vale— se rindió con media sonrisa.
Ambas chicas se miraron sonrientes y con los ojos alegres.
—¿Te sigue doliendo la cabeza?
—Está que me estalla— afirmó Quinn frunciendo el ceño—, supongo que el efecto de las aspirinas no me han servido de mucho…
—Yo me preocupé al ver que te zampaste un puño de pastillas— rió la morena.
—No ha sido un puño— replicó— apenas unas seis…
La actriz rodó los ojos.
—Al menos te has divertido un poco.
—Sí, pero no lo suficiente como para que valga la pena el dolor que cargo— suspiró Quinn. —, igual creo que el verte detrás de la barra compensa algo.
—Pues me alegro que lo hayas disfrutado porque esa es una de mis últimas noches ahí…
—¿Por qué?
—He decidido dejarlo, es muy cansado, y al ritmo que voy si sigo sin dormir mis ocho horas de sueño por día, termino en el suelo.
—Oh, ¿Y no te hará falta el trabajo?
—Eso ya lo tengo cubierto… Santana me ha ofrecido trabajo desde que supo que necesitaba ponerme en marcha con uno, pero no se lo aceptaba porque sentía que sólo lo hacía por ser yo, y esa idea no me gusta mucho… la idea en sí era valerme un poco por mí misma…
—Ah… pero, bueno… si no mal recuerdo, ayer tu amigo, que al parecer fue tu novio, dijo que era gerente del club en el que estás… no digo que esté mal pero…
—No conocía a Puck sino hasta poco después de comenzar a trabajar ahí… semanas después de entrar, el entonces dueño del club decidió vender al tío de Puck…
—Vaya…
—Noah se pasaba de repente por las noches y luego de algún tiempo su tío lo dejó con aquél cargo…
—Y supongo que fue entonces que comenzaron a salir…
—No… comenzamos siendo amigos, pero supongo que de poco en poco nos fuimos conquistando — sonrió de lado.
Quinn miró a Rachel de soslayo, según el desastroso episodio que tuvo en el "Starbucks" hacía ya varios días, pudo descubrir que Rachel y aquél chico habían mantenido una relación que se había visto truncada debido a una infidelidad por parte de él.
Tenía curiosidad, ¿preguntar o no…?
—¿Entonces lo dejas por qué ya no quieres verle más? — indagó la rubia sin apenas ser consiente de lo que había dicho.
—Vaya, esa no me la esperaba…
—Yo, yo lo lamento… no sé por qué te he preguntado— se apresuró a decir apenada.
—No pasa nada…— sonrió conciliadora—, y no, no es por eso que he decidido dejar el trabajo— aclaró—, al principio quizás lo consideré por eso, pero ahora nada importa, la decisión fue tomada por lo que te he dicho antes… tanto ajetreo me puede infartar…
—Entiendo— dijo antes de dar su último sorbo al café. —, ¿pero han quedado al final bien?
—¿Noah y yo?
La rubia asintió.
—Pues sí… estamos en paz.
—¿Aún lo quieres? — indagó con cautela.
—Eh… sí, lo quiero mucho— aseguró Rachel. —, pero no de forma romántica… nos reconciliamos y eso me hace muy feliz, me sigo quedando con un gran amigo, pero de ahí en más no hay nada.
—Pues me alegro de que lo hayas superado— sonrió dulcemente. —, aunque igual pienso que ese chico es un idiota…
—¿Lo dices por qué me engañó?
—¿Hay más razones? — preguntó
irónica.
La morena sonrió ampliamente.
—Es un buen chico, créeme… y sí, me costó un montón manejarme hasta que dejase de doler pero me quedo con lo que tengo y todo bien…
—¡Agh!... ¡El amor es un horrible martirio! — exclama Quinn frunciendo el ceño.
Rachel ríe ligeramente.
—No lo es… el amor es hermoso, y estar enamorado de alguien lo es aun más…
—Le hablas de eso a alguien que de ese sentimiento ya va acompañada un buen rato y que por experiencia sabe que no es un camino de rosas.
—¿Y quién te ha dicho que así tendría que ser?
—Pues lo cuentos de princesas y príncipes azules nos han hecho una idea de que algo de felicidad sí habría…
—Y la hay— aseguró—, pero hay que esforzarse Quinn…
—Yo ya me he quebrado la cabeza buscando formas de recuperar a Britt, he hecho muchas cosas, hemos hablado cientos de veces y ella no quiere nada conmigo… está loca por Santana…
—¡Pues ahí lo tienes!
—No comprendo…
—Lo que sucede es que Brittany no es para ti… tienes que buscar por otro lado.
—Creo que esa ha sido una de las mejores excusas que alguien me ha dado pero no me funciona— espetó seria.
La morena giró los ojos.
—Hablo en serio…— se removió hasta sentarse con las piernas dobladas hacia atrás—, necesitas mirar hacia otro lado Quinn… yo sé que te dolerá lo que estoy a punto de decir pero es la verdad, y no es algo que no sepas: Brittany y Santana se aman…
—¿Y eso me lo recuerdas por qué…?— indagó dejando vía libre para completar la pregunta.
—Porque ya está claro, con Britt ya no hay más… no te estoy diciendo que esas dos sí se hayan ido a la cama ayer, pero creo que es cuestión de tiempo para que vuelva algo fijo en ellas…
—¿Puedes dejar de decir ese tipo de cosas?
—¡Quinn!... ¿no entiendes? Brittany no es tu verdadero amor.
—¿Y quién lo es?, ¡Dime que ahora mismo voy y le pido matrimonio!
—No sé quién lo sea y mucho menos dónde puedas encontrarlo, lo que sí sé, es que está por ahí, escondido, esperando por ti ¿o por qué no? igualmente buscándote…
—Pues yo no sé si quiera que me encuentre… si así sufro por Britt, de quien aseguras que no siento amor de verdad, no creo que con el "amor verdadero" me vaya mejor…
—Puede que sufras ¿vale?, es más, hay como un 90% de posibilidades de que sufras, pero habrá remedio, si es amor verdadero habrá remedio, ¿y sabes qué más? valdrá realmente la pena…
—No sé si quiero ir buscando al amor— resopló—, estoy algo cansada para estar a por ello justo ahora…
—Entonces no lo busques, él te encontrará…
—Pues entonces yo me esconderé— retrucó divertida.
—Del amor no se puede ocultar nadie… eso es lo más bonito, llega sin más— dijo soñadora.
A Rachel le brillaron los ojos y ese par bonito de destellos atrajeron la atención de la rubia, el brillo bonito hacía gala nuevamente en la mirada de la castaña.
—… ¿tú ya has encontrado tu amor verdadero? — preguntó la rubia embobada en las pupilas ajenas.
—No…— suspiró—, y tampoco voy en plan de búsqueda, pero si se presenta no lo dejo escapar, no pienso esconderme— añadió con burla.
—¿A Puck no lo amaste?
—Estuve enamorada de él, que de eso no te quepa duda… pero igual de otras personas lo he estado…
—Entonces eso del amor verdadero es una mentira… ¿cómo puedes decir que te has enamorado de diferentes personas y ninguna de ellas es el verdadero?
—Mmm, ¿Si no me doy oportunidad de intentarlo con alguien como voy a averiguar si es el verdadero o no?...
—Entonces dices que esos besos aprendices y esas emociones de enamoramientos fracasados están para servirle a uno para prepararse para el amor definitivo, ¿Eso dices?
—Puede ser, pero aunque así fuese, supongo que nunca funciona del todo bien… por más que alguien lo intenté, nadie estará preparado para el amor de verdad, ¿sabes por qué? Porque no avisa cuando aparecerá… — explicó sonriendo.
—Eres toda una soñadora— declaró Quinn sonriente.
—Lo soy— aceptó la castaña. —, pero tú eres una despistada y también un poco torpe...
—No lo soy…— espetó frunciendo el ceño.
—Pues hace rato que te escurre un poco de mermelada por el mentón y nada de que te lo quites— rió.
La abogada se apresuró a tomar una servilleta y limpiar la zona que aparentemente estaba manchada.
—¿Por qué no me has dicho que tenía eso encima? — reprochó.
—No lo sé, era divertido verte así…— rió nuevamente
—Gracias por todo Rachel.
—Nah, no pasa nada, ¿somos amigas, no?
—Sí, y la idea me gusta mucho — sonrió.
La rubia estaba por marcharse, después de aquel peculiar desayuno y de una muda prestada por Rachel, estaba a por dejar aquella confortable estancia para regresar a su propio piso y ahí pasársela tumbada todo el día.
—Me alegro, porque me tendrás que aguantar todo el día de mañana… porque no te pensarás que sólo iremos de compras a por una blusa nueva en repuesto de la que me has arruinado eh, ¡Será una tarde entera de compras!
—Será todo un placer.
—¿A la una entonces? — indagó Rachel.
—Claro… — dijo y se acercó hasta dejar un pequeño beso en la mejilla de la otra a modo de despedida—, yo paso por ti ¿vale?
—Vale… pero antes recuerda ir a recoger tu coche.
—Ah, es verdad, lo había olvidado… ¿Dijiste que seguía en el mismo sitio donde lo deje anoche?
—Sí… ¿Recuerdas dónde lo dejaste, cierto?
—Por supuesto que sí— espetó Quinn haciéndose la ofendida.
La rubia abrió la puerta principal del apartamento y por el gran impulsó que utilizó al abrirla se golpeó en la frente.
—¡Oh Dios! — Exclamó Rachel—, ¿Estás bien? — preguntó preocupada mientras se acercaba a socorrer a la rubia.
—Sí, sí estoy bien… Diablos, que tonta— se reprendió mientras sobaba ligeramente su frente. —, pff, será mejor que me vaya…
—Vale… ten más cuidado ¿Quieres?, ya me he llevado varios sustos por ti…
—Descuida, seré más precavida— aseguró saliendo totalmente del apartamento.
—¡Quinn! —llamó Rachel a la otra que ya se alejaba.
—¿Qué? — pregunta virándose.
—¿Sabes? — Comenzó a acercarse a la otra—, con esa despistes que te cargas es muy probable que te topes con tu amor verdadero y aunque quieras no podrás esconderte…
—¿Por qué dices eso? — preguntó confusa.
—Porque tal vez ni siquiera tú misma te des cuenta de que ya te enamoraste de ese amor verdadero— espetó para después plantar un suave beso en la frente de la rubia.
;)
