Gracias a todas y todos por los buenos deseos. Ahora como sé que quieren leer seré breve en comparación con mi habitual parloteo.
Guest jeje es que soy un ser nocturno. Pero bueno que alegría que sacrifiques algunas de tus preciadas horas de sueño para ser la primera en leerlo, espero que te guste.
Nara375 a gusto del consumidor, buena frase me hizo reír un poco, pero sí también es porque la situación se presta para que Fate tenga la iniciativa, aunque ya verán que pasa.
Gracias, y no Nanoha no podía salir a defenderse, es una señorita muy delicada.
Erio es menor que Fate por unos años (no muchos), para los que tengan dudas y dado que no se menciona salvó que él, Alicia y Fate se conocen desde niños informó que son familiares. No los soldados que iban con Erio estaban a pie dado que son una patrulla. No es que llegarán muy rápido estaban vigilando cerca vieron el humo y apresuraron un poco la marcha para investigar que sucedía.
Es un poco muy rápido para un Te amo, aun se están conociendo y bueno yo quisiera darle más desarrollo a las dos antes que lleguemos a ese punto. Claro que ya te imaginarás quién llega primero.
Gracias por leer y por el Review. Por cierto, espero de corazón que este capítulo contribuya a tu imagen mental de como duermen.
Natzuru gracias por las flores que me enviarás algún día, por los buenos deseos y las palabras amables. Me alegro mucho que te gustare para leerlo de corrido, yo la verdad antes solía hacer ese tipo de maratones pero ahora ya duermo. Creo que era la depresión (ok no, tristeza) que no me dejaba, sin ánimo de sonar dramática, pero en fin, gracias.
Para todos gracias por leer.
Una dedicatoria especial para Nadeshiko HH que gracias a sus sabias palabras, consejos y regaños (pero acepto que no me molesta que gusta (?)) ha sido mitad responsable por este capítulo. Ya que termine cambiando más de una cosa y espero en serio que haya quedado mucho mejor que el borrador. Y naturalmente espero que sea del agrado de la mayoría (no pido todos porque sería posiblemente muy ambiciosa). además, también deberíamos agradecerle todos que solo a ella se le irritan los ojos leyendo mis bellos errores. Gracias.
Ahora sin mucho para decir, espero que lo disfruten. Contrario a lo que pensé en un principio no costo tanto la interacción de esas dos como escribir la parte de nuestro personaje del capítulo. Ya se enteran a quién me refiero.
Capítulo IX – Planeación y ejecución.
El cuerpo cálido de la Capitán sobre ella la estaba volviendo loca. En especial los tiernos pero apasionados besos que le daba, como recorría su cuello lentamente dejando un camino húmedo desde el vértice de su oreja hasta quedar peligrosamente cerca de su clavícula. Por momentos sentía sus dientes rozar su piel acalorada pero no llegaba a dar más que una mordida, una caricia deseosa. Cada ataque a su vulnerable piel no le dejaba más remedio que ahogar como podía sus gemidos al tiempo que luchaba por no guiar ella misma las manos ansiosas a esos lugares en que el fuego la consumía con mayor aprensión, pero aquello no hubiera estado bien. Aunque claro, nada de eso lo estaba.
Pero no había forma que la pequeña y débil voz -que asumió era el último resquicio de su voluntad como sacerdotisa- fuera capaz de vencer, ó tan siquiera igualar la fuerza con que su cuerpo y corazón le gritaban que continuara. Poca falta hacía porque aún si fuere suficiente para hacerle contemplar detenerse, un solo beso cariñoso, un roce provocativo ó una mordida apasionada hubiera bastado para acallar toda voz de protesta y sumergirla nuevamente en la dulce locura que sentía por ella.
Si bien Fate había dado el primer gran paso al confesarle con tanta naturalidad que le quería, había sido Nanoha quién durante los últimos dos días hubo dado pasos agigantados para que lo que había nacido floreciera bellamente. Impulsada por el instinto, siguiendo su necesidad y deseo de tener cerca a la rubia que parecía no saciarse por más tiempo que pasaba a su lado, de hecho, parecía aumentar con cada sensación nueva que experimentaba. Había sido Nanoha quien finalmente acortó la distancia de sus labios esa noche para por fin besarse como si el mundo dependiera de ello, en cierta forma en ese justo momento para las dos era precisamente ese beso todo su universo.
Hacía días que Fate por accidente había tenido el privilegio de ver el cuerpo desnudo de la sacerdotisa, por unos segundos al menos y aunque había estado evitando pensar en ello justo en ese momento no podía apartar la imagen en su mente. Era hermosa si. Pero en ese momento lo era más, con sus manos descubría la perfección de sus proporciones, la anchura de su cadera, la suavidad de sus muslos y aunque aún no había tocado sus pechos por miedo a que el hechizo se rompiera y Nanoha reaccionara estaba segura que serían perfectos para ella. Con cada beso que depositaba en su piel la sacerdotisa parecía entregarse más y más a ella, pero debía ir poco a poco, su voz queda y sus gemidos ahogados, entrecortados por su voz apenas audible. Generalmente la orgullosa joven se abstenía de llamarle por su nombre, prefiriendo utilizar siempre su rango pero esa noche en la bruma de sensaciones que los roces de Fate le provocaban cada que encontraba su voz era la única palabra que abandonaba sus labios.
Para Fate era la mejor sensación que había experimentado en su vida, no el tocar con tanta libertad su cuerpo sino la forma como ella pronunciaba su nombre en la situación que se encontraban. Sabía que pronto perdería la batalla entregándose ella también al sentimiento en que ahora naufragaba Nanoha pero necesitaba resistir un poco más. Deseaba grabar en su memoria ese momento.
Sus manos acariciaban despacio la piel expuesta de sus piernas, lentamente abandonaba sus pantorrillas para llegar hasta sus muslos, sin dejar de besar sus hombros se valió de su mano para remover la túnica que le impedía continuar su labor. Nanoha solo gimió cuando sintió los dientes de Fate clavarse en su clavícula, se aferró a su cuerpo como pudo cuando nuevamente fue víctima de un beso que al dejó sin aliento y deseando más, pero finalmente se paralizo cuando sintió la briza fría de la noche chocar con su pecho expuesto. Levantó la vista al rostro de la Capitán, la iluminación era poca y no podía decir con seguridad si era verdad o su imaginación, pero en ese momento los ojos de Fate parecían ser varios tonos más oscuros de lo que recordaba. Además, la forma como le miraba la hacía sentir por completo vulnerable ante ella. Por reflejo intentó cubrir su pecho expuesto pero las manos de Fate no se lo permitieron, más sus ojos nunca abandonaron los suyos, despacio se acercó hasta juntar sus labios nuevamente en un beso mucho más tierno y mesurado que todos los que esa noche habían compartido.
A pesar de la delicadeza con la cual Fate avanza para evitar asustar a la joven la verdad era que Nanoha no estaba muy segura de querer continuar. No negaba que hasta el momento no hizo esfuerzo alguno por detener los avances de la Capitán con su cuerpo, pero estaba asustada como nunca en su vida. No porque ella pudiera lastimarla, si por el contrario todo lo que le había estado permitiendo hacer le gustaba demasiado, pero la implicación de continuar poco a poco fue ganando terreno en su mente, de alguna forma su sentido común se abrió paso entre el éxtasis y ahora que parecía haber alcanzado el punto crítico era momento de tomar una decisión: Continuar y decirle adiós a todo lo que era y cuanto conocía. Ó detenerse para seguir con su vida tal y como hasta ese momento. Deseaba continuar, en verdad quería que fuera Fate y nadie más pero muy a pesar de la delicadeza y extremo cuidado que la Capitán había tenido pudo ver en la mirada perdida de Nanoha que el hechizo se había roto.
Lentamente se dejó caer a su lado. Podía intentarlo un poco más, pero su pecho albergaba una molesta sensación, apartó su vista de la sacerdotisa que continuaba sin reaccionar. ¿Qué había hecho mal?. ¿Acaso fue demasiado pronto para aventurarse a desnudarla?. Tenía que ser eso, fue muy rápido y había conseguido que se asustare suficiente. Aunque la sacerdotisa no la estaba rechazando directamente le disgustaba la sensación que se había instalado en su pecho, era molesto el pensar que ella no deseaba que la tocare e incluso la hacía sentir enojada consigo misma, también con ella. No tenía sentido alguno. Pero siendo la primera vez en sus veintitrés años que una joven la rechazaba –aunque no exactamente- era apenas natural que no supiera cómo reaccionar ó que hacer, así que solo estuvo en silencio hasta que sintió la sacerdotisa moverse a su lado.
Para su sorpresa Nanoha se levantó sin acomodar su túnica, más el verdadero shock llego cuando se colocó sobre ella. Acostada como estaba podía ver perfectamente a la joven sentada sobre su cuerpo a la altura de su vientre -un poco más abajo en realidad-, sus ojos oscurecidos por la falta de luz le observaban intensamente. Fate dudó si era la misma persona que minutos atrás observaba la nada con la mirada perdida, más quedó sin palabras cuando lentamente la joven llevo sus manos hasta la altura de sus hombros y sin romper el contacto visual dejó que la tela resbalare por su torso ahora desnudo. Fate pasó saliva pesadamente, aunque deseaba admirar lo que ante sus ojos expuesto estaba se hallaba atrapada en el azul de sus ojos, era increíble la transformación que en cuestión de minutos había sido dada.
Hacía frió pero no le importaba, estaba desnuda frente a ella y el saberlo lejos de avergonzarle le gustaba más de lo que estaba dispuesta a admitir. Aún no estaba por completo segura de su decisión, pero por el momento aún si parecía demasiado egoísta para con Fate deseaba experimentar un poco más la calidez de su cariño, era posible que solo necesitare un poco más de tiempo para terminar por renunciar a todo lo que en su vida había sido pero por el momento podía de alguna forma disfrutar de lo que Fate le ofrecía sin perder por completo su rango y beneficios. En tanto no cruzare esa última barrera, podía de una forma entregarse a ella sin que eso implicare perderse a sí misma. Solo esperaba que cuando el momento de parar llegare la fuerza no le fallare.
La Capitán aún bajo el embrujo de su mirada acomodó mejor a la joven sobre sobre su vientre y se levantó lo suficiente para que sus rostros estuvieran apenas separados. Sin temor rodeo su cuerpo con ambos brazos y nuevamente le beso, Nanoha respondió despacio pero sin dudar se aferró al cuerpo de la rubia. En esta ocasión la joven sacerdotisa no se limitó a imitar los movimientos de Fate sino que tomó la iniciativa y poco a poco ganó la confianza necesaria para imponer su propio ritmo. Fue un cambio agradable para ambas. La Capitán se dejó llevar por las caricias de Nanoha y aunque sentía el impulso de separarse para asaltar sin piedad su cuello, sus hombros y luego intentar nuevamente con su pecho no le molestaba quedarse un poco más. Lo que si fue incapaz de evitar fue que sus manos vagaran por la espalda de ella, acción que parecía no incomodarle a la castaña.
No paso mucho hasta que el beso se tornó más deseoso, Fate no resistió y separándose apenas suficiente empezó a bajar por el cuello de Nanoha que gemía despacio y solo para la Capitán cada vez que sus labios ó dientes rozaban su piel. Era un poco extraño que Fate le mordiera despacio antes o después de cada beso, pero más raro era que a ella le gustare la sensación de sus dientes apenas clavándose en su piel y luego la humedad de su boca bajando cada vez más por su anatomía.
El aliento cálido de la Capitán chocaba contra su piel en tanto ella contemplaba con deseo y admiración los senos expuestos de la joven. Eran en verdad perfectos, su tamaño, su forma. Todo en Nanoha era ideal ante los ojos carmesí. Observó una última vez el rostro de la joven, no había duda en su mirada y agradeciendo a los dioses porque esta vez si iba a poder satisfacer en parte su enorme deseo entreabrió los labios para besar suavemente los pezones endurecidos por el deseo y el frío de la noche.
Nanoha sintió una descarga recorrer su cuerpo, jadeó y se aferró a los hombros de Fate a la vez que sin ser consiente la atraía más hacia su cuerpo. La rubia tomó aquella intempestiva acción como una clara petición, bastaron segundos para que la sacerdotisa se encontrare gimiendo descontroladamente apenas y logrando acallar el grito que pujaba por salir. No podían hacer mucho ruido era verdad, pero como podía contenerse si la rubia estaba lamiendo y succionando con tanta dedicación. Si incluso una de sus manos le tocaba descaradamente, simulando casi a la perfección lo que su boca lograba.
Más pronto de lo que esperaba llegó el límite y aunque su cuerpo pedía más, pero su mente estaba sumida por completo en la bruma y no hallaba la voluntad para detenerse. Sentía su cuerpo realmente cálido, como si estuviere bajo los rayos abrasadores del sol en verano ó a su lado una inmensa fogata. No quería detenerse, deseaba más, olvidarse de todo y dejarse llevar hasta las últimas consecuencias pero en ese momento sintió a Fate besarle con ternura, acariciar su espalda y aferrarse a ella con delicadeza, abrió los ojos apenas para encontrarse con la Capitán mirándola con una sonrisa.
Por esa noche había sido suficiente pensó Fate, deseaba tener a Nanoha y que fuere suya cada noche por el resto de su vida. Pero mientras disfrutaba del momento cayó en la cuenta que si continuaba podía bien ser solo unos cuantos días. La beso de nuevo y acarició su rostro; Nanoha deseaba lo mismo que ella, pero si había esperado -sin saberlo- toda su vida por llenar el vacío en su existencia misma, algo que de momento estaba por completo olvidado gracias a la capitán y desde que se conocieron anhelado ese preciso momento, estaba segura que esperaría tanto como fuere necesario.
Aunque agitada y confundida la sacerdotisa agradeció mentalmente que Fate tuviera una voluntad tan férrea, porque ella ciertamente no hubiera sido capaz de detenerse. Su respiración poco a poco fue calmándose mientras la Capitán se acomodaba sin dejar que Nanoha se separare de su cuerpo, con cuidado tomó la manta olvidada para cubrir sus cuerpos.
Nanoha aún no había sido capaz de poner en palabras sus sentimientos por Fate, estaba claro que le quería. Pero aún no estaba preparada para renunciar a todo cuanto era, el miedo a lo desconocido era de momento suficiente fuerte para impedirle continuar, aunque esa batalla la había ganado claramente su deseo. En ese momento no se cuestionó por qué si la rubia parecía estar muriendo por tenerla se había detenido, solo se acomodó en su pecho como pudo y lentamente fue quedándose dormida.
La Capitán por su parte no deseaba dormir, esos días habían sido casi como un sueño y temía cada noche que si cerraba los ojos al despertar todo hubiera sido una ilusión. Aunque la joven ya dormía profundamente sobre su pecho y estaba segura que al despertar la encontraría todavía en sus brazos, tal y como ya estaba siendo costumbre era inevitable pensar que llegaría un día en el cual ya no iba a poder tenerla así y entonces el miedo la invadía.
Sin embargo, la decisión más importante de su vida no dependía de ella, sino de la sacerdotisa. Ultimadamente era Nanoha quién decidiría si podían o no tener un futuro juntas, lo único que Fate podía hacer de momento era atesorar las experiencias a su lado en tanto esperaba pacientemente que llegare el tiempo y su elección fuera positiva. Entre tanto tenía otros asuntos en que ocupar su mente.
Dos noches atrás después de probar al fin que Nanoha se sentía de la misma forma que ella habían pasado un buen rato así, besándose despacio sin prisa y solo disfrutando del contacto que tanto habían deseado. Ninguna dijo nada cuando Nanoha se separó e instintivamente pasó delicadamente sus dedos sobre sus labios, como si quisiera estar segura que acaba de suceder aquello, Fate sintió su corazón latir fuertemente y le dio un último beso para que no le quedare duda alguna de lo que había pasado. Regresaron al campamento en silencio, poco antes de que fueran visibles se permitieron entrelazar sus manos y no fue hasta el último minuto que fue capaz Fate de dejar ir su mano. Por mucho que le hubiera gustado a Fate permanecer más tiempo con la sacerdotisa debía montar guardia así que en tanto la joven se adentraba en la tienda para descansar ella tuvo que conformarse con acomodarse cerca del fuego.
Las horas pasaron lentamente para ella, consumida por el deseo de ir a su lado y sin poder pensar en nada más que la sacerdotisa esperando en la tienda cada minuto parecía una eternidad. Cuando el momento del cambio de turno finalmente llegó, estuvo dentro de la tienda en cuestión de segundos con la tonta esperanza que Nanoha estuviere despierta esperando por ella, pero la joven dormía plácidamente cubierta hasta las orejas con la manta. Dejó escapar el aire de sus pulmones con desaprobación, ¿Cómo había sido tan boba para creer que ella estaría despierta esperándola?. En la penumbra se deshizo de su armadura para acomodarse al lado de la durmiente doncella, no pasó mucho tiempo hasta que en medio de un plácido sueño Nanoha se abrazó al cuerpo a su lado llevándose con ella al mundo de los sueños a una complacida Capitán.
Al día siguiente Fate esperaba tener un agradable despertar con la sacerdotisa a su lado, pero al abrir los ojos se encontró sola en medio de la tienda y ninguna señal de la mujer. Se vistió rápidamente y al salir se dio cuenta que lo único por desmontar del campamento era su tienda, se había quedado dormida. Buscó con la mirada el azul-violeta de sus ojos y al encontrarse con su mirada altiva, por unos minutos estuvo confundida, pues la joven alta sacerdotisa pareció poco interesada en su persona. Se acercó con paso firme hasta dónde su lugarteniente estaba.
-Buen día, Capitán. – saludó Nero.
-¿Por qué no me despertaste? – preguntó algo molesta.
Nero sonrió antes de contestar.
-Ella dijo que era buena idea dejarla dormir, Capitán. – Un leve movimiento de cabeza en dirección a Nanoha.
Fate lo miró sorprendida, pero no dijo nada más.
La mañana transcurrió extraña, pues Nanoha no había ni por un momento posado sus ojos en ella, ó al menos que Fate pudiera decir con certeza. La sacerdotisa había pasado de ella por completo, actitud que le desconcertaba de sobremanera pues lo que menos hubiera esperado fue que actuare como si la noche anterior no hubiera existido, pero allí estaba ella tan altiva y hasta presumida ignorándola por completo. Lo que Fate estaba lejos de imaginar era que en verdad la joven moría por correr a su lado, pero no podía hacerlo en frente de todos. Así que hubo decididó actuar más naturalmente, infortunadamente su actitud resultó más distante y fría de lo que había sido su intención.
El grupo camino toda la mañana con paso firme, el sol brillaba débilmente en lo alto cuando llegaron a la villa y fueron recibidos por un grupo de soldados quienes se ofrecieron a escoltarlos hasta el campamento principal. La idea no le termino de agradar a la Capitán, pero no tenía elección. Ordenó a Nero mantener bajo extrema vigilancia a las tres jóvenes, no estaba de más tomar ciertas precauciones.
Sin perder más tiempo se encaminó hasta la tienda que custodiada por un par de hombres, más el estandarte eran señales inequívocas de a quién pertenecía. Los dos guardias se hicieron a un lado al verle llegar, supuso correctamente que estaban ya esperando su arribo. Tomó aire y con su mejor postura entró en la tienda, además de la General había tres hombres más, los cuatro miraban con extrema concentración una mesa dispuesta frente a ellos con un mapa algo burdo del lugar. Fate saludó como era propio para luego hablar con voz firme.
-General Wolkenritter.
-Testarossa – Fue todo lo que la mujer enfundada en un elegante uniforme de combate dijo con voz profunda.
Por un momento Fate dudó si debía decir algo más, pero al ver como ella despedía a los soldados con los que había estado reunida optó por permanecer en silencio. No fue hasta que estuvieron solas que la conversación se reanudó.
-Pensé que estaría en la frontera hasta el verano, Capitán.
-Lo estaré. Tan pronto como llegue a Roma, descansaremos un par de días para iniciar el camino de regreso. Es una orden del Tribuno, General. – Fate habló con la vista fija la mujer.
-Ya veo… - caminó por la tienda hasta colocarse nuevamente tras la mesa y con un gestó le pidió a Fate acercarse.
Hizo tal como le fue indicado. Posó su vista sobre el pergamino expandido sobre la madera y descubrió que no era solo un mapa del lugar, sino de las montañas más concretamente. Había varias zonas marcadas con tinte rojo, otras en azul y un par en verde, también figuras que representaban pequeños grupos de soldados los cuales estaban apostados muy cerca de cada marca roja. Fate reconoció el esquema pero no parecía tener sentido, púes los grupos no parecían estar apostados apropiadamente, tan separados los unos de otros.
-Había estado buscando la forma de asaltar el complejo de montaña, pensé que si reforzaba los pueblos se verían forzados a tomar los caminos, envié patrullas para que los tomaran por sorpresa… - hizo una pausa para tomar unos cuantos soldados de madera – pero no estaba funcionando como esperaba. Sucede que no son tan estúpidos como supuse.
-Llevan mucho tiempo atrincherados allí. Aunque no sé qué estoy viendo, me parece que ha resuelto ya el problema.
Signum sonrió.
-Me gustaría poder decir que así fue, pero ha sido usted quién me ha dado la herramienta que necesitaba para acabar de un solo golpe con esos molestos bandidos.
Sus cejas rubias se fruncieron en clara señal de no comprender lo que la mujer significaba, le tomó unos segundos más caer en la cuenta de a que se refería al hombre que ella le había enviado el día anterior.
-Veo que aún piensas rápido, Testarossa. – Caminó por el borde de la mesa para luego señalar con especial cuidado las marcas rojas en el mapa extendido – Son las salidas que tienen para escapar del complejo, al menos las que ha confesado.
-¿Ha confesado?.
-Se niega a contarlo todo, por supuesto. Pero si desea conservar algunos de sus dedos, muy pronto tendré toda la información que necesito…
La rubia no pudo evitar la expresión de disgusto que se formó en su rostro al escuchar con tanta naturalidad a su mentor, una de las personas a las que le debía en gran medida su habilidad y destreza con la espada, admitir con tal naturalidad que para obtener la información que deseaba estaba recurriendo a tan poco convencional estrategia. Intentó encubrir su expresión, pues como fuere ella era quien estaba a cargo, le gustare o no, Signum tenía el poder y decidiría que se hacía y que no. Más la mujer de fría mirada notó el gesto.
-Parece que no has aprendido gran cosa estos dos años.
-Simplemente no estoy de acuerdo con sus métodos, General. – Fate adoptó una posición más firme, poniendo especial énfasis en el rango de su interlocutora.
-Tiempos como estos, requieren medidas extremas, Capitán. – Clavó sus ojos en la rubia.
Signum aún recordaba el día que la vio por primera vez. Ocho años atrás, la mujer frente a sus ojos no era más que una niñata desesperada por seguir los pasos de su padre, ágil y fuerte, pero también ingenua y demasiado inocente. Algo le decía en su interior que con el trabajo suficiente esa jovencita se podía convertir en una excelente soldado, entonces decidió que la tomaría bajo su tutela. Cada día le exigía más que cualquier otro recluta, cada trabajo, cada castigo era mucho más severo que el de los demás y comprobaba con extremo placer como la joven en lugar de rendirse ponía más empeño en su entrenamiento. Tres meses después era capaz de medirse a un recluta con mayor tiempo en la academia, aunque distaba mucho de sobrevivir a un campo de batalla Signum supo que su instinto no le había fallado. Sin embargo, a la par con su habilidad física la chica fue desarrollando un alto sentido del deber pero también una alta moral que le impedía hacer lo que fuera para cumplir su objetivo. Eso lo supo cuando durante una misión de entrenamiento ella no ejecuto a un enemigo, su razón una completa estupidez ante sus ojos. Aunque intentó de varias formas doblegar la voluntad de Fate mostrándole en muchas ocasiones que al final del día no importaba el cómo sino el resultado que obtuvieras, más no tuvo éxito. Para la rubia, el deber era tan sagrado como para Signum pero no por cumplir con sus órdenes haría algo que su convicción le cuestionare.
Luego ella había sido ascendida a General y aunque intentó que la joven estuviere bajo su mando, la intervención de su padre, quién igual que Fate en ese momento pensaba sus métodos no eran muy honorables no lo permitió. Lo intentó nuevamente cuando él murió, pero entonces fracaso otra vez salvo que esa ocasión fue el viejo tribuno Graco quién le impidió tener una segunda oportunidad para moldear a la joven Capitán. Ahora creía que era un poco tarde para hacerlo como había planeado, pero podía no ser del todo tarde. Ya no sería capaz de convencerla por completo, no podría moldearla tal y como le hubiera gustado, pero aún tenía que intentar. Sin su padre ó el tribuno para protegerla. Esta vez, tenía una oportunidad de oro para probarle que incluso ella tan noble e incorruptible como se creía era capaz de seguir el camino más oscuro para cumplir lo que de ella se esperaba.
-Y en este particular caso, necesitare su colaboración.
-Lo siento, pero no es posible que yo participe en esta… batalla – Y aunque pudiera, la verdad era que Fate no lo deseaba en lo más mínimo.
-Por supuesto, llevar al tribuno sus nuevas esclavas es una tarea muy importante. – sonrió la General.
Por un momento Fate palideció, pero antes que pudiera reponerse Signum continuó con la misma sonrisa extraña en su rostro.
-Eso es, si en verdad fueran esclavas.
No fueron necesarias más palabras. Fate tuvo la certeza que su antigua mentora sabía con exactitud quienes eran las tres jóvenes en realidad, aunque le disgustare que lo supiera ahora estaba obligada a negociar.
-¿Cuáles son mi órdenes, General Wolkenritter?.
-Partirás mañana con una docena de mis hombres, estarán bajo tus órdenes únicamente. Irán aquí – señaló una zona marcada en tinte rojo algo más alejada que las demás. – para medio día estarán listos. Habrá una señal de humo por el norte, asegúrate de tener fuego listo. Estoy segura que tomaran esa como la ruta de escape más confiable, cuando todo esté todo en fuego e intenten escapar por allí te asegurarás que ninguno lo logre.
-¿Qué cuando empiecen la retirada?- preguntó Fate resignada a cumplir sus nuevas órdenes.
-Entonces prenderas fuego también a ese acceso.
Era un plan bastante bueno no podía negarlo. Cruel si, pero también bastante seguro para los soldados. Signum no solo había maquinado una estrategia que le permitiría dar un golpe mortal ó en extremo certero, sino que además había también logrado que las vidas de sus tropas estuvieren en el menor peligro posible y en adición era un mensaje para todos en Roma quienes pensaban que ella no sería capaz de llevar a cabo esa misión. Una que muchos habían fallado ya.
Fate hubiera preferido no tener que formar parte en la resolución de ese conflicto, más que una batalla ante sus ojos aquello era solo una masacre. Los hombres atrincherados en el complejo montañoso no tendrían oportunidad alguna de defenderse, ella estaría a cargo del escuadrón que posiblemente sellaría sus destinos y no podía evitar entirse responsable por las vidas que indirectamente tomaría el día siguiente.
Esperó un tiempo prudente antes de considerar aventurarse a preguntar si podía retirarse.
-Toma esto y ve a los barracones. Aselio se encargará de darte todo lo que necesitas, puedes confiar en él. – Le extendió una insignia que la rubia tomó sin mayor ceremonia.
La Capitán abandonó la tienda para dirigirse inmediatamente al mencionado lugar.
Tal como Signum lo dijo Aselio, un hombrecito bajo y casi calvo, aunque no muy viejo tenía ya todos los preparativos: las armas, flechas e incluso las vasijas llenas de aceite que utilizarían para sellar con un muro de fuego la cueva. Aún con todo listo Fate paso el resto de la tarde organizando los hombres, descubrió con desazón como la mayoría de los hombres y mujeres lejos de sentirse al menos incómodos con lo que harían estaban en extremo entusiasmados.
Evitó a toda costa dirigir la mirada en dirección a la tienda que provisionalmente ocupaba Nanoha junto a sus dos acompañantes. Nero y los demás vigilaban celosamente afuera, tal y como Fate les pidiera.
La noche llegó pronto.
Aunque deseaba volver al lado de la sacerdotisa no era una buena idea. Si Signum sabía su verdadera identidad, no deseaba darle oportunidad a descubrir más, porque si se enteraba lo que sucedía entre ellas era seguro que no dudaría en utilizar esa información, y ese era en el mejor de los casos. Porque también cabía la posibilidad que considerare su actuar lo suficiente grave para tomar medidas extremas. No lo creía, porque la mujer había sido su mentora y a su muy extraña manera le quería, pero la persona que había conocido años atrás no parecía la misma que con quién habló esa tarde.
A la mañana siguiente partió con los primeros rayos del sol, antes que Nanoha siquiera despertare. Solo su fiel lugarteniente supo el porqué de su repentina partida, además de las instrucciones que debía seguir.
Tal como fue planeado para el medio día la columna de humo negro se hizo visible. Fate quién ya había encendido la fogata y organizado la tropa en tres series de arqueros, quienes dispararían a la señal de su espada esperó con el estómago revuelto que los desdichados bandidos se decidieran salir.
El eco de las pisadas apresuradas llego a sus oídos al tiempo que voces desesperadas gritaban alegres al ver próxima la salida. Levantó su brazo diestro empuñando su arma, los hombres levantaron sus arcos y esperaron que su brazo bajare, cada vez era más cercano el sonido hasta que finalmente un par de hombres asomaron por la abertura en la roca, sin tiempo para darles el considerar regresar Fate bajó su brazo. Las flechas atravesaron el pequeño claro en cuestión de segundos, los gritos de dolor de los hombres cuando las afiladas flechas se clavaron en su piel fueron suficientes para que quienes les seguían se detuviera, tres hombres más salieron antes que pudieran terminar por entender lo que ocurrió. Nuevamente su brazo se alzó solo para bajarlo con otro rápido movimiento, matando a los recién llegados y una tercera vez para cobrar dos víctimas más. El primer grupo que hubo disparado estaba listo ya para disparar de nuevo, en tanto el segundo y tercero recargaban sus armas.
Sin embargo, los gritos y maldiciones que los bandidos proferían habían sido escuchadas por los que aún no se aventuraban a salir. Aunque estuvo listo el primer grupo de arqueros, no salieron más bandidos, luego de un momento prudente Fate escuchó como emprendían el regreso, muy seguramente en busca de otra salida que no fuera una trampa, pero estaba segura que morirían al menos la mitad antes que dieran con una que estuviera despejada, contado que el prisionero no hubiere revelado todas las rutas de escape ó que hubiere alguna de la cual no supiere.
-Arrojen el aceite. – Dijo Fate con seriedad.
Un grupo se apresuró a cumplir sus órdenes en tanto ella misma encendió una flecha especialmente preparada. Cuando los jarrones se rompieron estrepitosamente con la roca tomó el arco más cercano y apunto al aceite derramado, cierto era que podía hacerlo cualquiera de los presentes pero sintió que no habiendo hecho nada durante el día, la responsabilidad estaba recayendo únicamente en los soldados de la General y le gustaré ó no la tarea le fue encomendad a ella. Tensó la cuerda del arco al máximo, para sin aviso previo dejarlo ir. Bastaron unos pocos minutos para que el aceite ardiera con violencia, pero no fue hasta que se lanzaron varias ramas verduzcas al fuego que se produjo el humo negro que poco a poco fue adentrándose en el complejo.
Molesta por lo que acaba de hacer subió al caballo y ordenándoles regresar una vez se hubieran deshecho de los cuerpos partió rumbo al campamento, tal como esperaba Signum que lo hiciera. No quería volver, lo único que deseaba era tomar el camino contrario para reunirse lo más pronto posible con sus hombres, aunque solo fuera una pobre excusa de su mente para no admitir que a quien deseaba ver era a ella. Le propinó un par de golpes a cada costado al animal para que fuere más a prisa, le tomó un tercio del tiempo recorrer el camino de regreso y cuando por fin estuvo cerca bajó del caballo para dirigirse directamente a la General, quién no había participado directamente del plan.
Entro en la tienda saludando como era debido, pero respiró aliviada al comprobar que Signum se encontraba sola.
-¿De regreso tan rápido, Capitán? – Preguntó Signum quién había estado escribiendo un reporte para los tribunos en Roma.
-He cumplido mis órdenes. General.
Signum se levantó sin apartar su vista de ella, una sonrisa afloró en su rostro. Definitivamente la rubia estaba disgustada, por más que intentara ocultarlo su mirada era demasiado honesta. Podía leer en sus orbes carmesí la turbación de la cual era víctima, además su cuerpo estaba tenso y aunque Fate no lo notare su voz era hosca y apenas cordial.
-Muy bien.
Fate se dispuso a dar media vuelta e irse. Pero la voz potente de su mentora la detuvó. Sus palabras terminaron por despertar su ira dormida.
-Espero que hayas aprendido algo de esto, Testarossa.
-Lo he hecho… - Clavó sus ojos en los suyos y habló olvidando por ese momento dónde estaban y quién tenía frente a sí. – Y no, General. Sigo creyendo que hay formas de cumplir mis órdenes sin necesidad de olvidar mis principios.
Signum solo le miró con gracia, como si acabare de contar algo muy cómico.
-¿Es eso lo que estás haciendo con esa chica?.
La sangre abandonó su rostro, toda su furia se esfumo en un segundo y palideció en tanto la general se paseaba distraídamente por la tienda.
-Esa chica parece haber desarrollado un gran interés en tu persona Testarossa, normalmente no importaría mucho si fuere en verdad una esclava. Quiero decir, bien pudieres pedirle al Tribuno que te la regale…
Fate pasó saliva pesadamente intentando ocultar su nerviosismo, ahora entendía en parte porque era Signum una mujer que según muchos inspiraba verdadero terror.
-…Y por la reacción que acabas de tener, parece que también tú has desarrollado un enorme interés en ella
Signum continuaba observándole fijamente. En tanto la rubia encontró con algo de dificultad su voz e intentó que sonare calma, pero ya la General se había dado cuenta del vulnerable estado en que Fate se encontraba.
Sin embargo, la verdadera pregunta que mantenía la mente de Fate ocupada en ese momento era como Signum podía saber todo ello. ¿Acaso podía ser que lo hubiere supuesto con tanta asertividad de solo analizar su reacción?. Podía ser cierto para su caso, pero ¿Cómo explicaba que supiere sobre Nanoha?. Por supuesto que no lo hacía, tenía que ser algo más. Posiblemente uno de sus muchos métodos poco convencionales en los que tanta experiencia tenía.
-Eso…
-¿Dónde crees que vas a terminar si continuas por ese camino? – Su mirada se tornó severa, acusadora incluso.
Aunque no era necesario, porque Fate estaba perfectamente consiente como podía terminar su pequeño romance. Pero no era seguro que fuere así como acabare, sonrió porque apenas cayó en la cuenta que más allá de su cruzada personal por demostrarle que camino de rectitud era demasiado complicado Signum parecía estar preocupada por su vida misma.
-Vete. Pero ten en cuenta: si piensas cumplir con tu deber, tendrás que hacer algo que no quieres, algo que no sientes. – Tomó asiento nuevamente para continuar con su reporte.
Se despidió como era militarmente requerido salió, subió al caballo y al tiempo que tomó con firmeza las riendas le propinó un par de golpecitos para que el animal emprendiera la marcha. Intentaba concentrarse en el camino frente a sus ojos, pero en su mente se repetían las palabras de Signum, y cada vez más se hallaba a si misma dándole la razón: no deseaba llegar a Roma solo para que la sacerdotisa tuviera que recluirse en un templo por el resto de sus días, máxime cuando sus sentimientos eran mutuos. Paso a un costado de los soldados que regresaban al pueblo sin siquiera aminorar la marcha, varios tuvieron que apartarse para evitar ser atropellados. Aunque Fate apenas y se percató de ello, pues lo único que deseaba era alcanzar pronto la comitiva para al fin verle.
Motivada por la sola idea de estar compartiendo el mismo espacio que ella obligó al caballo ir más rápido. El animal relinchó disgustado cuando sus botas se clavaron en sus costados otra vez, pero acelero el paso adquiriendo una velocidad considerable para un camino potencialmente peligroso como lo era ese. Pudo haber tomado mal un cruce resbalar, ó perder el control y caer del equino pero de alguna forma mantuvo el control hasta que diviso con gran alegría sus hombres machar metros delante. Pero su corazón dio un vuelco cuando en medio de ellos, sin poder esconder su alegría al verle llegar, la joven sacerdotisa dio varios pasos al frente.
Fate apenas y esperó que el caballo se detuviera para bajar de un brinco. Se acercó rápidamente sin pensar que estaban en público de dos zancadas estuvo frene a la joven quién le miraba como si fuera lo más interesante –o lo único- en todo el lugar, dirigió una mirada suplicante a su buen amigo quién de inmediato ordenó seguir sin ellas, incluso él mismo instó a las dos sacerdotisas auxiliares, quién muy a pesar de lo que la mayoría podían pensar, no eran bobas y hacía días se hubieron dado cuenta que algo pasaba entre su señora y la Capitán. Fate apenas esperó que estuvieran fuera de su rango visual para acortar la distancia entre ellas, pero fue Nanoha quién no soportando más la espera se abalanzo contra su cuerpo para besarla.
Era eso lo que le faltaba a su existencia: un motivo por el cual deseare más que nada vivir, querer regresar a casa después al final de cada día y un recordatorio únicamente suyo del porqué luchaba. Y tumbada sintiendo la respiración rítmica y acompasada de la joven dormida sobre ella, decidió que no estaba dispuesta a perder ese preciado tesoro que junto a ella había encontrado.
Infortunadamente para las dos, no eran ellas las que tenían la última palabra. Podían querer estar juntas, podía ser que Nanoha estuviera dispuesta a renunciar a su título y Fate empezaba también a considerar que si para estar a su lado por el resto de sus días tenía que arriesgar su vida misma, bien valía la pena. Pero había mucho más en juego que sus puros sentimientos.
A pesar que en el telar del destino sus vidas estaban entrelazadas y las dos tenían una importante tarea que cumplir, un dios herido en su divino orgullo era un enemigo muy poderoso. Aun si no podía hacer mucho directamente, incluso con su hermana en su contra y a favor de ellas, él no daría su brazo a torcer. Sin importar que al parecer su sacerdotisa había ya escogido a la mortal por encima suyo, no aceptaría su derrota tan sencillamente. No hasta que hubiera agotado cada truco posible, y si resultada que igual no era capaz de modificar lo que ellas habían decidido, le enseñaría a su una vez favorita y protegida las consecuencias de su desprecio.
Sé que algunas personas pensarán que debí dejar que sucediera, pero tengan en cuenta que de haberlo hecho Fate se quedaría sin cabeza y por muy tentadora que pudiere ser la posibilidad no es parte del plan. Así que, por ahora Nanoha (mi favorita) seguirá siendo sacerdotisa por mucho que está colgada por Fate.
Espero que haya sido de su agrado la introducción de Signum y no olviden lo que mencioné respecto de los otros personajes de MSLN. En lo personal desde un principio quise incluir a Signum, por capricho pudieran tomarlo, pero en la serie de los Wolkenritter es la única que me agrada. Zafira y Shamal me resbalan, pero Vita no me gusta ni un poquito y como ya dije que Hayate no estaba ni en plan pues me pareció que Signum estaría de maravilla, además que es un excelente (Uhmmm no sé cuál será la palabra en español así que la pondré en inglés, disculparán ustedes), pun respecto de su original en la serie. Lo sé, es raro pero diremos mejor que soy especial.
Repito una vez más, para los que se estresan con el tema de "no me encariñare con un fic porque luego demoran meses de meses en actualizar", creo que ha causado varias traumas ya, Fatum seguirá actualizándose cada dos semanas a menos claro que algo que pase a mí y no pueda hacerlo. Ó que siempre si llegue al apocalipsis, quién sabe. Así que siéntanse libres de encariñarse, como yo.
Ahora, la próxima actualización será el día 12 de Septiembre.
