El aroma del viento.
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Disclaimer: Los personajes de Naruto no me pertenecen.
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CAPITULO 10: LOS SEÑORES HARUNO.
"Una lagrima sale fácil cuando el corazón es frágil y la traición no mata pero casi."
-Cancerbero.
¿Por qué traicionar a quien amamos?
Observo por quinta vez a su esposa, sentada ahí en la mecedora cerca del ventanal del jardín, tejiendo quién sabe qué cosa. Era tan bella, con su corta cabellera azulada a la altura de sus hombros, resaltando con los tenues rayos del sol que se filtraban.
Esa hermosa piel blanca como la nieve, luciendo tan suave y tersa.
Esos bellos ojos, que para todos eran espeluznantes por el extraño color, pero para el eran preciosos como las perlas. Soltó un pequeño suspiro junto con una diminuta sonrisa de satisfacción y amor, aún seguía sintiendo aquello que descubrió sin querer un día.
Aquello que por ser un tonto despistado nunca percibió hasta que cuando por azares del destino -Haruno Sakura- abrió los ojos y por fin vio todo aquello que, muy en el fondo sabía pero siempre se negó a ver. Desde aquel día se juro recompensar todo aquel daño, todos a aquellos años de sufrimiento que causó.
Aunque se le fuera la vida en ello… la haría feliz.
Por ello mismo no entendía, sabrá kami cuantas veces lo intento, ponerse en el lugar de Sasuke y comprender pero simplemente no lo lograba. Él no podía imaginarse engañando a su esposa, la sola idea de imaginarse en brazos de otra mujer, en otra cama, dando y recibiendo otros besos…. Le causaba odio y repulsión.
¿Entonces porque?
¿No se suponía que amaba a Sakura?
¿En qué momento dejo de hacerlo?
¿En qué momento no se dio cuenta de lo que sucedía?
¿Era tan Dobe?
Revolvió sus rubios cabellos con fuerza y frustración, llevaba día tras día tratando de encontrar alguna explicación, ya que, Sasuke no quería dárselas. El Uchiha menor se había cerrado a él en todos los sentidos y también con todo el mundo.
Se negaba a hablar por completo del tema, por supuesto, hablar con Ino no era una opción. La rubia había caído de su gracia totalmente, no es que la odiara, pero era una de las causantes principales del sufrimiento de su mejor amiga, su hermana.
Sakura-Chan, la chica a la que ni siquiera había visitado por miedo, remordimiento y culpa. No tenía cara para verla, no cuando debía estar destruida por toda esa situación y también por el hecho de que corrió primero a donde Sasuke. Y claro también está el hecho de que pidió a Hinata ser la representante legal de su amigo.
Prácticamente había dejado sola a la Haruno.
-Naruto…. Kun…
La delicada mano de Hinata sobre su hombro lo trajo de regreso a la realidad, la preocupación latente en cada una de sus facciones. Pronto comprendió que quizá se debía a su postura, estaba apoyado sobre sus rodillas con los cabellos bien sujetos, casi a punto de ser arrancados.
Sonrío con nerviosismo deslizando sus manos a la nuca.
-¿Qué sucede?- murmuró rodeándolo para tomar asiento a su lado. -estás bastante tenso…
Ella había aprendido a leerlo bien durante todos esos años, y por supuesto, también había aprendido a calmar la tormenta cuando se desataba. Soltó un resoplido y se dejó caer rendido en el respaldo del sofá de su sala.
Ella sonrió con ternura y se recostó suavemente, a pesar de que él era más alto, logró pasar su brazo derecho por sobre sus hombros y atraerlo hacia ella. Quedo recostado en sus piernas, quizá y probablemente, su lugar favorito en el mundo. Estaba exhausto y cayó en cuenta de eso cuando suaves caricias se repartieron por su cabellera rubia, aquella sensación de paz y calma lo invadió de nuevo; su cuerpo se relajó por completo.
-Quizá mañana sería un buen día para visitar a Sakura-Chan… - susurró con tranquilidad, él solo soltó un suspiro y contempló el techo como si fuera lo más interesante en esa habitación. - … ella necesita saber que estás ahí. – un nudo se instaló en su garganta tan solo de pensar en la pelí rosa. – que también es parte importante en tu vida.
-No lo sé …
-Ella entenderá, sabe que Sasuke-kun también es tu amigo.
Cerro los ojos como si quisiera disipar todos esos pensamientos a los que le ha estado dando vueltas y vueltas toda la semana. -Sakura-Chan estará feliz de verte, ella no es la clase de persona que guarde odio o rencor. Comprenderá a la perfección la situación.
Suspiro con resignación ante las últimas palabras de su esposa, lo sabe, sabe todo eso que ella le ha dicho porque conoce como la palma de la mano a su amiga, y es ahí, donde reside el problema. Haruno Sakura siempre entendía la situación y a los demás pero…
¿Quién la entendía a ella?
Eso era quizá lo más difícil de hacer, porque no importaba cuan cercano fuera él a ella, siempre le ocultaba sus verdaderos sentimientos y pensamientos para no preocuparlo y aquello le frustraba porque lo hacía sentir peor. Más miserable por no poder hacer absolutamente nada.
Sasuke la había moldeado a su imagen y semejanza…
… y ella había aprendido tan bien.
-Tienes razón, iré a verla mañana.
Sonrío con ligereza para tranquilizar a Hinata, cumpliría su palabra de ir a visitar a Haruno y solo esperaba que ella lo recibiera con los brazos abiertos como siempre. Después se encargaría de intentar lidiar con Sasuke de nuevo, ese Teme le debía mucho.
Principalmente una explicación de todo lo sucedido. Y un porqué.
La peli azul depósito un cálido beso en su frente, todo dentro suyo se regocijó al sentir el cariño de ella, definitivamente su vida era más fácil con Hinata a su lado. Si, ella y sus hijos eran los únicos en el mundo capaz de hacerlo olvidar todo.
Definitivamente, el nunca sería capaz de engañarla.
-X-
Naruto siempre tuvo conciencia de que algún día tendría hijos y, claro, como todo buen padre quería lo mejor para ellos. Educarlos como Kushina y Minato habían hecho con él, pero nunca nadie le dijo que ser socio de Sasuke iba a ser tan difícil.
Demasiado trabajo.
Siempre estaba atareado de este a tal grado de tener que ausentarse de casa seguido, y claro, como consecuencia de ello, no pasaban tiempo en familia. Con sus hijos. Por supuesto la pequeña y linda Himawari entendía la situación pero con Boruto…. Era otro caso completamente distinto.
-Señor Uzumaki – los ojos azulinos detrás de esas enormes gafas de fondo de botella lo observaban con dureza. Por un momento la "señorita" directora le recordó a Tsunade en sus tiempos de escuela. Sonrío para sus adentros. - ¿Sabe porque lo he mandado llamar?
-Etto…. Para hablar acerca de la educación de mi hijo – sonrío nerviosamente mientras rascaba su nunca. Conocía de memoria esa frase, Hinata se la había repetido una y otra vez hasta el cansancio, si, su hijo era un niño problema. -¿Qué hizo esta vez?- suspiró rendido al ver la ceja derecha arqueada de la directora.
A veces quería creer que era una etapa de rebeldía o algo así por lo que pasan los niños cuando tienen 9 años pero cada día se convencía más de que no era así, Boruto era completamente distinto a él, no tenía el más mínimo respeto hacia algo o alguien que no fuera Hinata o Himawari, ni siquiera a él lo respetaba como su padre que era.
Siempre estaba metido en problemas pero muy centrado en los videojuegos, consideraba basura el estudiar para alguna vez heredar el negocio familiar. Le gustaba estar a "La moda" y sobre todo molestarlo a él, oh si, ese era su pasatiempo favorito, siempre llevarle la contraria o ignorarlo olímpicamente…. Dependía de su estado de ánimo.
-Boruto esta vez rebasó el límite al pintar el monumento a los fundadores de Konoha.
Los rostros de Konoha, aquellos que representaban aquella escuela considerada eminencia de la educación en los últimos tiempos, ahí estudio él a lado de Sakura, Sasuke, Hinata, Shikamaru y varios más. Por ello mismo sus hijos estudiaban ahí pero al parecer a su hijo le importaba un reverendo cacahuate la importancia de ello.
-Y en vista de a la señora Uzumaki parece no hacerle caso alguno, eh tenido que recurrir a usted. – explicó con cansancio y pesar. – Se de antemano que su padre y usted estudiaron aquí pero me temo que debo darle un ultimátum – retira sus lentes mientras masajea suavemente el tabique de su nariz. – Está será la última advertencia para Boruto, si hace una travesura más o alguna grosería… será expulsado.
Un silencio incómodo se instala en la oficina de la directora, un ligero destello de tristeza cruza por sus ojos azulinos, hay sinceridad absoluta en las palabras de la mujer delante de él. Su hijo está vez a superado los límites de todo.
-Lo entiendo, se que Boruto lo merece y hablaré con él para hacerlo entender- susurró desviando la vista a la ventana. Observando a los niños correr de un lado a otro en el patio escolar. – Solo espero que esta vez entienda.
-Debería hacerlo ya que de eso depende su futuro, sinceramente usted como su padre no logra hacerlo entrar en razón… no sé qué lo hará.
Ni yo lo sé
Asintió levemente y escucho detenidamente el castigo que sería impartido a su hijo, la conducta que tenía en clase y los pequeños problemas que había ocasionado en el pasado. Una vez terminada toda la plática, se despidió tan cordial y amable como siempre.
Aunque casi al instante su sonrisa se desvaneció al ver a su primogénito esperándolo en las sillas frente al escritorio de la secretaria de la dirección, su ceño estaba fruncido y sus labios formaban una fina línea recta tensa. Sus brazos cruzados a la altura de su pecho y sus pies balanceándose hacia atrás y adelante.
Soltó un suspiro seguido de negar con la cabeza, avanzó hacia él y tomó su mochila del suelo para llamar su atención, solo hizo un movimiento sutil para indicarle que se marchaban. Recorrieron juntos los pasillos desiertos de la escuela, la hora de la salida había sido ya hace bastante rato.
Subieron a su auto en el mismo silencio tenso del camino, el ronroneo del motor fue lo único audible. Todo el camino fue el mismo, no se atrevía a dirigirle la palabra a su hijo, no porque estuviera enojado, si no, porque no sabía qué decir.
Quizá nunca entendería cómo funcionaba la relación padre e hijo.
…..
Desde el momento en que se levanto esa mañana tuvo el presentimiento de que no sería un buen día y lo confirmo cuando, camino a la oficina, escucho por la radio la noticia del año. O al menos así la llamaban hasta ahora… El matrimonio Uchiha estaba disuelto.
Así es, al principio lo creyó un tonto rumor más, ya que hasta hace unos días Sasuke se había negado a firmar los papeles a Sakura. Pero cuando entro a la recepción del edificio, confirmó que no era solo un tonto rumor, todo el mundo hablaba de ello y de como Uchiha Sasuke era ahora un hombre libre.
Ignoro todas las miradas y murmullos en su recorrido a su oficina, boto sus cosas en el sillón más cercano y corrió a su escritorio a encender su portátil. Las redes sociales eran el medio más fácil para acceder a tal información.
Acomodó sus gafas un par de veces mientras su mirada marrón recorría con avidez cada renglón escrito, liberó un tremendo suspiro al confirmar todo lo que ya sabía. Maldición, por un lado se sentía contenta de que Uchiha al fin dejara libre a Sakura pero por el otro… algo no le cuadraba.
Había convivido lo suficiente con él como para saber que no cedía tan fácil y si lo hacía… era porque algo tenía planeado y eso daba más miedo.
Negó con la cabeza repetidas veces y dejo de lado aquello, ahora quizá debía preocuparse por ¿Cómo reaccionaría Sakura? La mujer no sabía de una cuando ya entraba en otra, porque venga, trataba de hacerse la fuerte pero ella la conocía tan bien como para saber que no se tomarían nada bien esa noticia.
-¿Karin-san?
Estuvo a punto pegar un pequeño brinco con la interrupción de sus pensamientos pero se contuvo lo mejor que le fue posible, elevó la cabeza hacia la puerta encontrándose con Hyuga Hinata. Entrecerró ligeramente los ojos al verla, no es que la chica no fuera de su agrado, simplemente nunca se habían llevado del todo bien.
Y mucho menos ahora que ella siendo "amiga" de Sakura había cedido a ser abogada de Sasuke… pero eso es otra historia.
Hinata le sonrió nerviosamente desde la puerta entre abierta.
-Lamentó interrumpir pero llame varias veces y…. bueno…. Creí que no había nadie… yo…
-Sakura-Chan aún no ha llegado- interrumpió con tranquilidad. – puedes pasar si gustas, ¿Quieres dejarle algún recado? Yo me encargaré de que lo reciba.
-Tengo unos papeles importantes para ella- murmuró adentrándose a la oficina y sacando de su regazo un sobre grueso de papeles.- es algo importante ¿Podrías dárselos en cuanto llegue?
Asintió con tranquilidad al momento de extender su mano derecha para tomar dicho sobre. –¿Por qué el repentino cambio de opinión de Sasuke?
La sorpresa en los ojos de Hyuga no se hizo esperar, la había tomado con la guardia baja ya que ella jamás preguntaba nada más que no fuera de trabajo con ella. Siempre había mantenido su distancia pero aquella pregunta había salido casi sin pensarlo, ya no quería ver sufrir más a Sakura… y aquello definitivamente causaría daño.
Bajo su atenta mirada marrón, Hinata se irguió y aliso las inexistentes arrugas de su traje, reafirmó el agarre de su maletín y sonrío con amabilidad.
-Como abogada no puedo contestarte esa pregunta ya que se trata de mi cliente pero como persona solo puedo decirte que ni yo lo sé.
-Me agrada tu tono profesional.
-Gracias Karin-san – sonrió levemente y se dispuso a marcharse. – lamentó todo lo que le está sucediendo a Sakura-san. Dale mis saludos y dile que vendré a verla cuando todo esto acabe.
Emitió un simple "si" al aire y la observo desaparecer detrás de la puerta. Suspiro con pesar, apenas eran las 10:00 de la mañana y ya había muchas complicaciones de por medio, definitivamente sería un día largo. Iría por un café, el adorable elixir de la vida, se dispuso a salir llevando consigo los papeles del divorcio, no dejaría eso ahí al alcalde de cualquiera.
Desafortunadamente su ida se vio frustrada cuando las puertas del ascensor se abrieron y dejaron ver a las últimas personas que Sakura deseaba ver. Por instinto abrazo más los papeles en sus brazos y sonrío con fingida amabilidad, hizo una leve reverencia deslizándose hacia un lado para dar paso.
-Buenos días señor y señora Haruno.
Trato de sonar lo más cordial y amable que pudo, los señores Haruno, como siempre solo le devolvieron un simple asentimiento de cabeza y con una mirada arrogante pasaron de largo. Les siguió de cerca y espero a que entraran a la oficina de su hija.
-Haruno-san se encuentra en una reunión de negocios fuera. No debe demorar mucho en llegar – consultó su reloj de pulsera. - ¿Puedo ofrecerles algo de tomar?
No hubo respuesta, solo un mirada fría le dio a entender que su presencia ya no era grata. Realizo una reverencia y salió cerrando las puertas detrás de ella. Un enorme suspiro escapo de sus labios, definitivamente los señores Haruno seguían causando el mismo temor en ella desde que era niña.
Para su fortuna, Haruno apareció por la puerta de las escaleras toda apresurada, sus mejillas rojas y su mirada jade preocupada le confirmaron que ya sabía de la llegada de sus padres.
-¿Cuánto tiene que llegaron?
-Cinco minutos exactamente.
-Maldición- murmuro por lo bajo y acomodo sus ropas. Afirmo el agarre de su bolso y respiro un par de veces antes de tomar la perilla que le daría el acceso al encuentro inminente con su familia. - ¿Esos son los papeles del divorcio?-
Le sorprendió aquella pregunta, ella lo sabía. Asintió y le entrego el sobre que resguardaba, no se atrevió a preguntar si estaba bien, ya que era lo de menos en ese momento. Solo le sonrió tratando de calmar un poco sus nervios y le deseo suerte.
Porque la necesitaría…. Y mucho.
Cuando recibió la llamada de Aimi, la ama de llaves de toda la vida de la familia, supo que debía cancelar todos sus panes y correr lo más rápido posible a su oficina. Hacer esperar a los señores Haruno era una grosería que nadie, absolutamente nadie debía cometer. Así que condujo lo más rápido posible hacia el edificio de su empresa, ni si quiera le había dado tiempo de asimilar la noticia de su divorcio… de que Sasuke al fin había firmado.
Neji se lo había informado desde muy temprano.
Hinata pasaría a dejar los papeles, esos donde e redactaba que ya no existía nada entre ella y el Uchiha. Muy en el fondo aquello no lo esperaba, una parte de si esperaba que el luchara por ella, que le demostrara lo mucho que significaba en su vida, pero aquello no sucedió.
Y dolía…mucho.
Bajo de su auto cerciorándose de lucir bien, sonrió con falsedad y entro a toda prisa al edificio. Los elevadores estaban ocupados así que opto por tomar las escaleras y subir a toda prisa como alma que lleva el diablo.
Sus tacones de quince centímetros no le impidieron llegar completamente agotada, roja y con el corazón a punto de salir de su pecho. Observo el rostro confundido de Karin al verla llegar por las escaleras, pregunto cuánto tiempo tenían sus padres de haber llegado, cinco minutos fue la respuesta. Maldijo por lo bajo y se apresuro a acomodarse un poco para entrar.
Su vista se fijo en los papeles del divorcio y después de pedírselos entro a su oficina con la pequeña sonrisa de Karin grabada en su mente, esa pequeña sonrisa que le deseaba lo mejor era la única que la reconfortaba cuando más lo necesitaba.
-Buenos días- realizo una reverencia de forma elegante y educada.-Padre, Madre.
-Sakura – el tono seco y frio por parte de su padre no le sorprendió en lo absoluto. – Bueno días.
Sabía que de buenos no tenían nada, conocía de sobra a sus padres y estaban furiosos. ¿La razón? Que nunca les comento nada acerca de su divorcio, lo más probable era que se hubieran enterado por las noticias y eso era lo que los hacía enfurecer aun más, que los Haruno estuvieran involucrados en chismes de farándula.
-¿los papeles del divorcio?- su madre arque su ceja derecha al fijar sus ojos en el sobre bajo su regazo. Asintió lo más tranquila que pudo y se los entrego sin necesidad de que ella los pidiera. –Sasuke es un hombre inteligente.
Lo es, quiso decir pero prefirió callar, sabía que se refería al hecho de que este prefirió firmar a tener que echarse como enemigo a la familia.
-¿Qué fue lo que Uchiha pidió? – murmuro su padre tomando asiento en su silla, ahí, detrás de ese escritorio que alguna vez le perteneció antes de cederle su lugar. Se sintió pequeña al verlo tan imponente y feroz como cuando era niña y le tocaba acompañarle a la oficina para ir familiarizando con el ambiente. Un escalofrió le recorrió la espina dorsal y sacudió su mente para alejar aquellos pensamientos. – Espero que el amor no te haya cegado - divago observando algún punto en la oficina.-porque costaría millones si fue así.
-Uchiha no tenía derecho a pedir o exigir nada – contesto fijando la mirada en el ventanal.-en dado caso debí haber sido yo la que exigiera todo lo que tiene.
-Pero no lo hiciste.- trago grueso antes la afirmación de su madre.-dejaste que Uchiha Sasuke te viera la cara de estúpida y lo dejaste ir intacto.
Con la humillación que causo a toda la familia, si, porque eso no era por ella. A sus padres no le preocupaba en lo absoluto como estuvieran ella o Sarada con semejante traición, les preocupaba la burla y humillación pública que había sufrido el clan en la ciudad y alrededor del mundo. La heredera del imperio no podía dar de que hablar a los demás, si hubiera sido…
-Si hubiera sido tu madre la del problema, Uchiha Sasuke ya estaría en la calle- murmuro el señor Haruno observando a su esposa con determinación.
-¿Por qué crees que aceptamos tu matrimonio con él?
Porque era un buen negocio…. Eso fue lo que siempre se determino para su situación.
-Cuando se suponía que llegara este momento, tú tendrías que quedarte con todo Sakura. – ni siquiera se movió ni un centímetro de su lugar, no desvió su mirada del ventanal. No quería ver aquello rostros decepcionados de ella como siempre. –Sin embargo, dejaste que te engañara y por si fuera poco, cediste días de convivencia con Sarada y dejaste que se quedara con toda su fortuna.-cada palabra le desmoronaba un poco más. – definitivamente te hizo falta aprender mejor de tu padre.
¿Aprender? Si su padre lo único que siempre quiso enseñarle fue ser una maquina, un robot, una calculadora que pudiera llevar a flote la empresa. Eso era lo único que kizashi había enseñado, que fuera alguien despiadado y sin corazón a la hora de las finanzas y las personas…. Alguien como Sasuke.
Ella no era como él, como ellos, ella había tenido la fortuna de conocer personas maravillosas que le enseñaron a crear vínculos y sentimientos increíbles… Karin, Suigetsu… Itachi. Y Aquello le dolió y le lleno de ira, sus padres no tenían idea de lo que estaba sufriendo y aun así venían a reprenderla por algo de lo que no tenia culpa alguna. ¡Estaba pagando por los errores de su ex esposo! Hizo lo que mejor aprendió, controlo todas sus emociones y sentimientos.
-La disolución de nuestro matrimonio no afecto en nada a las empresas Haruno, es verdad que cometí un error al dejar que los medios se enteraran- hizo una pausa avanzando hacia su escritorio. – pero de ahí en fuera todo está perfecto. No necesito la fortuna de Sasuke ya que el negocio va mejor que nunca – extendió unos papeles hacia su padre. – y en cuanto Sarada, ella se niega rotundamente a ver a su padre. Y el acepta esa decisión.
Su mirada arrogante se poso en Kizashi que analizaba con detalle los documentos, sonrió orgullosa, aquello era el reporte bimestral de su situación económica. Por unos instantes juro ver relucir los ojos de su padre por la avaricia.
-Lo de Uchiha solo deben verlo como lo que es…. Un mal negocio.
Utilizo aquella palabra que alguna vez escucho repetir a su padre en el pasado. El señor Haruno pareció satisfecho pero su madre no tanto, después de todo, para ella era más importante la imagen pública.
-Me hare cargo de la situación con los medios, si buscar destruir a alguien me asegurare de que sea a Sasuke. – susurro. – después de todo, una infidelidad nunca es bien vista. – sonrió ligeramente. – Y mucho menos a una mujer tan buena y caritativa como yo.
Se sintió asqueada por lo que dijo, pero era lo único que haría que sus padres se marcharan ya. Y funciono ya que su madre ablando un poco las facciones de su rostro, debía estar un poco satisfecha ya que aquello era cierto. Haruno Sakura era una persona buena que apoyaba fundaciones, casas hogar, hospitales y demás.
-Haz lo que tengas que hacer Sakura – Mebuki le dedico una muy diminuta sonrisa.
-Y asegúrate de que se quede solamente en eso… un mal negocio.- asevero Kizashi.
Asintió sin decir más, tomo los papeles del divorcio y se despidió de la misma forma en que saludo.
Apenas se cerraron las puertas de su oficina, se derrumbo. Se dejo caer de rodillas al suelo y después cayó completamente viendo hacia el techo, aquello era horrible. Esa sensación de soledad causada por sus padres hacía tiempo que no la sentía, abrazo los papeles con fuerza y sin quererlo soltó un sollozo.
-Eres aun más fea cuando estas llorando.
Sai la observaba recargado en el umbral de la puerta. No pudo evitar soltar una risilla gangosa, el siempre tan honesto. Regreso su vista al techo dejo que su mente se perdiera de nuevo.
-desafortunadamente tus padres nunca cambiaran feita.- sintió como Sai se recostó a su lado.-siempre te verán como su mejor inversión y negocio.
Sonaba cruel pero era la realidad, Sai no podía estar más lejos de ella, suspiro con pesadez.
-Y es una pena que los señores Haruno no puedan ver mas allá de eso- hubo una pausa.-ya que tienen una hija maravillosa que es capaz de cargar el mundo en sus hombros por no afectar a nadie.
Le miro con cierta sorpresa cuando el alboroto sus cabellos rosas. Una sonrisa apareció en el rostro de Sai y aquello la hizo sonreír también, quizá y probablemente Sai la entendía un poco más que todos. Ya que cuando murió su hermano estuvo condenado a la soledad con un padre que más tarde también lo abandono.
Estaba solo en el mundo, hasta que aparecieron ellos. Según el mismo Sai, ella y Naruto se habían convertido en lo más cercano que tenia a una familia, ni siquiera la familia Uchiha era considerada cercana a él.
Pasaron en un cómodo silencio unos minutos más, contemplando el techo.
-¡Sakura-chiiiiaaaaannn!
Las puertas se abrieron de par en par dejando ver a cierto rubio escandaloso. Tuvo que levantarse para verle y este se le fue encima casi enseguida abrazándola con fuerza mientras la elevaba en el aire. Sus pulmones no resistirían mucho ya que enseguida sintió como comenzaba a faltarle el aire.
-¡Idiota la vas a matar!-
El coscorrón que Karin le puso a Naruto logro hacer que la soltara, respiro profundo y agradeció con la mirada a la pelirroja, Sai sonrió burlón mientras tomaba asiento en uno de los sillones de cuero. El rubio sobaba su cabeza con fuerza quejándose de la crueldad de su prima.
-No tenias que golpearme tan duro, 'ttebayo
-Casi la matas.
-Niños no peleen- murmuro con una leve sonrisita y se acerco al rubio para envolverlo en un cálido abrazo. Aunque enseguida se aparto y le soltó un coscorrón que lo dejo en el suelo.-Eso es por no haber venido verme. Le sonrió dulcemente y paso de largo para saludar al pequeño Boruto. –Muy buenos días Boruto-kun.
-Haruno-san – devolvió con tranquilidad el niño.
-Eres tan lindo – susurro sujetando sus mejillas. – Nada que ver con el idiota de tu padre.
Boruto sonrió de forma angelical, causando que Naruto entrecerrara los ojos. Ese chiquillo sí que sabía fingir. Sakura le tomo de la mano y lo sentó a lado de Sai, le ofreció unos cuantos dulces que tenia guardados de la reserva de Sarada y tomo asiento a su lado.
Naruto observaba todo con cierto recelo pero corrió a sentarse ahí en la pequeña sala con ellos seguido por Karin, ambos observaron a la peli rosa que tenia rastros de lagrimas secas en su rostro. Por unos instantes el silencio se volvió incomodo.
-Vacaciones en la playa.
Todos voltearon a ver a Sai, el parecía muy interesado leyendo un folleto de la ciudad de las aguas termales. Entonces Sakura recordó que ese folleto estaba ahí por las vacaciones que le había prometido a Sarada, unas donde se olvidarían de todo y dedicarían tiempo a ellas.
-oh cierto – susurro mas para ella.
-¿planeas irte de vacaciones?- inquirió Sai
-Le prometí unas vacaciones a Sarada-chan.- murmuro.- pero no eh tenido tiempo de revisar algún lugar.- admitió avergonzada.
-La ciudad de las aguas termales…- sugirió Naruto con una sonrisa. -… es un buen lugar para descansar y la playa no está muy lejos. 'ttebayo.
Sakura recordó vagamente aquel lugar, era el sitio donde su rubio amigo y su esposa habían pasado su luna de miel, cortesía de Shikamaru. El rubio había regresado muy emocionado de su viaje contando un par de historias maravillosas de aquel paraíso terrenal.
-Es una buena opción para olvidar todo esto que está sucediendo.
El cuerpo de Haruno se tenso en el momento en que Sai comento aquello, por unos instantes había olvidado todo ese asunto del divorcio. Desvió la mirada hacia el ventanal de su oficina mientras Karin le dedicaba una mirada asesina al pelinegro. Aunque por muy duro que fuera, Sai tenía razón, las vacaciones eran el escape ideal para alejarse un poco de los medios que estarían asechándola como hienas a su presa.
A parte de que también serviría para mantener a Sarada alejada de todo eso, seguramente los medios no tardarían en acosarla a ella, suspiro decidida y sonrió ligeramente.
-La ciudad de las aguas termales será…- afirmo.-… ¿Podrías hacer las reservaciones Karin?
La pelirroja asintió con una sonrisa.
-¡SI! ¡Nos vamos de vacaciones, 'ttebayo!
-¿Nos vamos?-
Boruto miro de mala gana a su padre, ese hombre nunca tenía tiempo para nada, ¿Cómo rayos pretendía irse de vacaciones? Aunque seguramente terminaría cancelando de último momento…. Como siempre.
-Si Boruto, aunque no te lo mereces, nos iremos de vacaciones familiares con Sakura-chan.
-¿Quién te invito?- Karin entrecerró los ojos. – además, ¿No tienes trabajo?
Hizo un ademan con su mano derecha restándole importancia al comentario. –Que se hagan cargo los demás. – evito decir el nombre de Sasuke. – Nos merecemos unas vacaciones ¿verdad Sakura-chiaan?- puso ojitos de cachorrito a medio morir.
La peli rosa soltó una carcajada y asintió dándole el visto bueno, después de todo, unas vacaciones con la familia Uzumaki no le caerían mal. Estaba segura de que con Naruto no se aburriría para nada. Sarada estaría contenta de saber que irían todos…. Como en los viejos tiempos.
-En vista de que todo a quedado solucionado, supongo que no hay nada más que hacer- Sai sonrió ligeramente. – les deseo unas buenas vacaciones a todos.
-¿Acaso no piensas ir con nosotros?- murmuro la ojijade.
-Me encantaría pero deje trabajo pendiente en Londres.
-Me encantaría ver esas obras de arte tuyas- musito emocionada.
-Me asegurare de mandarte fotos querida.- ella se levanto a abrazarlo y desearle la mejor de las suertes. Sabia de sobra que ese era el sueño del pelinegro y lo feliz que estaba por su próxima exposición, la única razón por la que había hecho un breve viaje fue por la situación. – Cualquier cosa que necesites no dudes en llamarme.
-Dudo que te necesite….- Naruto se acerco uniéndose al abrazo. -… me tiene a me Dattebayo.
Los tres sonrieron y se despidieron tranquilamente ante la atenta mirada de Boruto y Karin. En ese momento Sakura comprendió lo afortunada que era por tener a personas así en su vida, personas que se preocupaban por ella en todas las circunstancias. Personas que le hacían ver que el sendero de espinas no era tan doloroso si estabas bien acompañado.
Amaba a su pequeña familia.
-x-
-Jefe, todos los malditos canales de televisión hablan del divorcio de la señor…. De Haruno Sakura.
Matsuri soltó un suspiro de cansancio y boto al sillón de al lado el control remoto de la pantalla plana de su jefe, estaba cansada y en su hora de comida había aprovechado para ver un poco de televisión pero ¡oh sorpresa! Todos los canales hablaban del divorcio de los herederos. Ahora entendía porque Itachi había decidido trabajar en su departamento y como consecuencia de ello, la había arrastrado a ella hasta ahí.
-Hmmp.
Está bien, no esperaba mayor respuesta, su jefe estaba de un humor horrible durante toda la mañana. No había nombrado a la peli rosa ni una sola vez y ni hablar del tema del divorcio, conociéndolo como lo conocía, sabia que todo se debía a una sola cosa o persona….. Ino.
Ella no era tonta y sabia que la reacción de su jefe ante la notica se debía en parte a ella, se necesitaba ser muy idiota para no darse cuenta que ahí había algo extraño. Primero Sasuke se negaba rotundamente a firmar el divorcio y de la noche a la mañana decidió simplemente que si concedía tal cosa, casualmente Ino había dejado de buscarlo y rogarle su perdón casi al mismo tiempo… ¿coincidencia? No, Matsuri no creía en eso y estaba segura de que Itachi tampoco.
Itachi tenía miedo, miedo de que ese día ellos aparecieran juntos tomados de la mano y destilando amor como una hermosa pareja, maldita sea, su jefe seguía queriendo a esa mujer, después de todo… nadie olvida al amor de su vida en un par de días.
Se dejo caer en el sillón contemplando el techo con aburrimiento, si ella pudiese cambiar algo, borraría a Ino de la vida de Itachi para evitarle tanto sufrimiento. Pego un pequeño respingo al sentir su celular vibrar en el bolsillo de su saco, lo tomo contestando inmediatamente.
-¿Di—ga?-
-Matsuri-san –Saludo una delicada voz al otro lado de la línea.
-¿si?
-Disculpa que te moleste, soy Haruno Sakura- murmuro algo avergonzada o al menos eso reconoció en su voz. – Pero Itachi no me contesta su celular…
-¡Haruno-san!- se levanto de golpe del sofá y observo a su jefe que tenia puesta su oscura mirada en ella. –Itachi… el jefe esta aquí, enseguida te lo comunico.
Itachi negó rápidamente pero ya era tarde. Matusri prácticamente le aventó el celular para que contestara. Así no le dejo más remedio que tomar la llamada, sonrió satisfecha, huyo a la pequeña cocina a prepararse algo para no escuchar la conversación ajena.
Aunque aun así, alcanzo escuchar un poco.
-¿Vacaciones?- escucho silencio, quizá en lo que Haruno le explicaba algo. – La ciudad de las aguas termales….
De nuevo silencio.
-Suena bien….- susurro su jefe.
Salió prácticamente corriendo de la cocina, no era tonta y sabía perfectamente que Haruno lo estaba invitando a irse de vacaciones con ellas, y en parte Karin le había mencionado algo en el pasado. Se apresuro a quitarle el celular de las manos a Itachi.
-Haruno-san, claro que el jefe ira con ustedes- sonrió.- necesita unas vacaciones y en cuanto a su trabajo yo me encargare de todo.
-Matsuri-san. Susurro con sorpresa, la castaña pensó que tenía una bonita voz. -¿estás segura?
-¡Claro!- afirmo. – Me pondré en contacto con Karin-chan para arreglar todo.
Sin esperar respuesta colgó porque u jefe comenzaba a intimidarla con su penetrante mirada. Sonrió nerviosa y desvió su mirada a la cocina.
-¿quieres algo de café, jefe?
Sin esperar respuesta corrió a la cocina, sabía que le esperaba una grande. Pero moriría por una buena causa, Itachi parecía olvidar todo cuando estaba cerca de la peli rosa y ella también cuando estaba cerca de él pero ambos parecían no darse cuenta de ello.
Según Karin, ellos habían sido amigos en el pasado, muy cercanos e incluso estuvieron comprometidos. quizá aun había oportunidad de … algo más. No necesariamente una relación sentimental pero si de crear ese lazo de nuevo, ese lazo intimo que los unía en el pasado.
Suspiro con tranquilidad y se preparo para enfrentar a Itachi…Esa sería una tarde larga.
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¿ y bien? Bueno primero que nada, mis mas sinceras disculpas por casi un año sin actualizar esta historia :) se que no tengo perdón pero en su lugar solo puedo decir que la retomare :D muchas muchas gracias por sus bellos comentarios, los he leído todos y cada uno de ellos, agardezco su preocupación :,) muchos besos y abrazos a tod s los que que siguen esto.
