Summary: Alice Brandon había ido a un rancho de Texas a empezar una nueva vida. Sin embargo se vio envuelta en un complicado plan destinado a que Jasper Hale dejara de ser soltero de una vez por todas. Muy pronto ninguno de ellos pudo negar la pasión que sentían en uno por el otro. Todos Humanos


Capitulo 10: Rosalie

Mientras se dirigían hacia el rancho de la hermana de Jasper sentía más aprensión a cada kilómetro que recorrían. No dejaba de pensar en que tendría que haber puesto una excusa para quedarse casa.

Al mirar a Jasper se le encogió el corazón. Había intentado por todos los medios no enamorarse, pero le había resultado imposible. Jasper era el mejor hombre que había conocido, y en el fondo de su corazón deseaba saberlo todo sobre él.

Pero llegaría un momento en el que tendría que dejar el rancho, y mientras más se relacionara con él y con su familia, más difícil le resultaría marcharse.

- Estás muy callada - le dijo él posando una mano sobre la suya - ¿Hay algo que te preocupa?

Ella negó con la cabeza.

- Solo estoy un poco cansada - mintió.

- No tendría que haberte mantenido despierta anoche - dijo el con una sonrisa.

El recuerdo de cómo habían hecho el amor hizo que a Alice se le formase un nudo en el estómago.

- No tengo la menor queja al respecto - sonrió

- Estupendo - se llevó la mano a los labios y la besó en el dorso - Porque esta noche tengo intención de hacer lo mismo.

A Alice le dio un vuelco el corazón. Si no hacía algo por remediarlo, iba a derretirse en la camioneta.

- Eres insaciable - le dijo riendo.

- Contigo sí que lo soy - admitió él, mirándola con tanta intensidad que Alice sintió el impulso de abanicarse.

Salieron de la carretera y pasaron bajo un arco. Alice vio a su derecha un prado, en donde un caballo negro pastaba tranquilamente.

- Es un animal precioso - comentó, esperando distraer la atención de Jasper.

- Es Black, el semental de Rosalie - dijo él, aminorando la velocidad para que pudiera verlo mejor - Hace unos años era todo un campeón, pero ahora solo es el novio mimado de unas veinte hembras - añadió riendo.

- ¿Tu hermana cría caballos? - Jasper asintió.

- Wow.

- Lo sé - dijo él con orgullo - Seguro que las dos se llevarán muy bien.

Alice sintió un escalofrío. Estaba claro que para Jasper era muy importante que ella y su hermana se conocieran... y contar con la aprobación de Rosalie.

- Ya hemos llegado - dijo él, aparcando la camioneta.

- Es una casa muy bonita - comentó ella al ver el rancho de dos plantas.

- No se parece en nada a mi querido rancho ¿verdad? - dijo él con el ceño fruncido.

- Algún día tu rancho será igual de bonito, incluso más - le aseguró acariciándole la mejilla - Recuerda lo que te digo! estoy segurisima de ello!

El volvió la cabeza y la besó en la palma.

- Gracias, cielo.

En aquel momento, dos niños salieron por la puerta trasera y se acercaron corriendo a ellos.

- Tío Jasper, tenemos que contarte lo que hicimos en Florida! - exclamó el mayor - Fue impresionante!

- Sí, fue impesionante - dijo el menor. Se lanzó contra Jasper y se rió contento cuando su tío lo levantó en brazos.

- Alice, me gustaría presentarte a mis dos sobrinos - dijo Jasper , revolviéndole al mayor su pelo oscuro - Este es Henry, y tiene ocho años.

Henry se limpió la mano en los vaqueros y se la tendió a Alice.

- Encantado de conocerla, señorita.

- Lo mismo digo, Henry - Alice le sonrió y le estrechó la mano, maravillada al ver lo mucho que se parecía a su padre.

- Y este pequeño tornado es Kevin. Tiene tres años.

Alice percibió en los ojos de Jasper el amor que sentía hacia sus sobrinos. Algún día sería un padre maravilloso.

Kevin movió arriba y abajo su rubia cabecita.

- Tío Jazz, he ido a Florida y he hecho un crastillo de arena.

- Castillo - corrigió Henry.

- Eso - insistió Kevin - Un crastillo.

- Normalmente habla bien para su edad - le explicó Henry a Alice - Pero aún tiene problemas con algunas palabras.

- Tiene suerte de contar con un hermano como tú para ayudarlo - dijo ella con una sonrisa. Le encantaban los dos chicos.

- ¿Henry? ¿Kevin? - una mujer, rubia y muy hermosa, salió al porche trasero y sonrió al ver a Jasper - Tendría que haberme imaginado que eras tú cuando los niños casi echan la puerta abajo.

- Hola, hermanita - la saludó sonriendo - ¿Cómo te trata la vida?

- Mamá ha estado muy enferma - dijo Henry con preocupación.

Rosalie bajó los escalones del porche y se acercó a ellos.

- Henry, recuerda lo que te explicamos papá y yo - le dijo pacientemente - Es algo temporal y pronto estaré bien.

- ¿Qué te pasa? - le preguntó Jasper con expresión seria - El otro día en el rancho Emmett me dijo que estabas enferma…algo del estómago...

- Sí, eso creía, pero parece que va a durar unos cuantos días más - esbozó una radiante sonrisa - Nada que no puedan curar siete meses.

A Jasper volvió a iluminársele el rostro.

- ¿De verdad? - su hermana asintió y él la rodeó con el brazo libre, sosteniendo con el otro a Kevin - Felicitaciones, hermanita. Será una sobrina esta vez?

- Eso esperamos - se volvió hacia Alice y sonrió a modo de disculpa - Lo siento. Estoy siendo una maleducada. Tú debes de ser Alice. Soy Rosalie Hale, la hermana de este grandulón.

- Es un placer conocerte - respondió Alice. Era ridículo, pero no pudo evitar una punzada de envidia cuando se enteró del embarazo de Rosalie.

- Tío Jasper, ¿vamos a cazar ratones? - preguntó Henry.

- Quiero cazar ratrones! - corroboró el pequeño Kevin.

- El otro día Alice encontró uno en mi casa, y lo atrapé para ustedes - dijo Jasper, dejando a Kevin en el suelo.

- Jasper…- le advirtió Rosalie.

- No temas, hermanita - la tranquilizó él, y agarró algo de la parte trasera de la camioneta - Le he hecho una jaula.

Alice se estremeció al verlo sacar la jaula con el ratón.

- Ni loca aceptaría un animal así en mi casa.

- Veo que pensamos lo mismo - dijo Rosalie riendo - Tendrás que dejarlo en el granero, Jasper. No voy a permitir que entre en casa.

- Pero, mamá - protestó Henry - Es solo un animalito.

- Un aminalito, mami - dijo Kevin.

- En el granero o nada - amenazó su madre con firmeza.

Jasper le tendió la jaula a Henry.

- Ya han escuchado a su madre, chicos. Tendremos que buscarle un espacio en el granero.

Rosalie agarró a Alice por el brazo y se volvió hacia la casa.

- ¿Por qué no entramos y nos vamos conociendo mientras estos tres se llevan al ratón? Tengo algunas cosas que contarte sobre mi hermanito.

Alice sonrió. Rosalie le había causado muy buena impresión, y se moría de ganas por escucharla hablar del hombre al que ella amaba.

***

Dos horas más tarde, Jasper se sentó a la gran mesa del comedor, viendo cómo su hermana le susurraba algo a Alice. Fuera lo que fuera, las dos mujeres parecieron encontrarlo muy divertido, y aunque él tenía el presentimiento de que se reían de el, lo complació ver que Rosalie y Alice se habían hecho buenas migas.

- ¿Qué es tan gracioso? - les preguntó. Alice le dedicó una sonrisa que le hizo estar agradecido de que el mantel cubriera su regazo.

- Nada que te interese, vaquero

- Nada de nada - corroboró Rosalie riendo. Le limpió a Kevin las manos y la cara y lo bajó de su sillita.

- Oh Oh, chico - dijo Emmett apartándose de la mesa - Cuando las mujeres empiezan a reírse así entre ellas, hay que estar alerta... Henry, Kevin, vamos al salón a ver el partido de fútbol - le dedicó a Jasper una sonrisa burlona - Presiento que cuando su tío descubra lo que su madre le ha dicho a Alice, va a haber un caos!

Las dos mujeres se echaron a reír, pero Jasper frunció el ceño.

- No se me ocurre qué puede ser...

- Primera lección sobre las mujeres, Jazz - in tervino Emmett mientras se iba al salón con sus hijos - Nunca olvidan nada.

Alice y Rosalie volvieron a reírse. Jasper sintió un escalofrío. Su hermana no podría haberle contado lo de...

- Espero que no le hayas contado... eso - le dijo a Rosalie, mirándola severamente.

- ¿Te suena el nombre de Dallas, hermano?

Jasper se puso tan rojo como un tomate. Rosalie le había contado a Alice aquella vez en la que un toro le enganchó un cuerno en el bolsillo y le arrancó los pantalones. Había tenido que salir del lugar tapándose el trasero con el sombrero, para no ofender la sensibilidad del público.

- Una cadena de televisión de Dallas emitió las imágenes en las noticias de la noche - dijo Rosalie riendo - Y luego se difundió por Internet.

- Oh, no! - Alice se rió tanto que se le saltaron las lágrimas.

- El vídeo fue elegido como la imagen de la semana, y se emitió en un programa a nivel nacional!

Jasper soltó un gemido, y Emmett que estaba en el salón también se echó a reír a carcajadas.

- Asúmelo, Jazz. Aquel pequeño momento de fama te perseguirá el resto de tu vida - gritó su cuñado.

Completamente ruborizado, Jasper ayudó a su hermana a quitar la mesa. Era mejor hacer eso que estrangularla por haberle contado a Alice el incidente más embarazoso de todos los que había sufrido.

- ¿Dónde está Alice? - preguntó al volver al comedor y encontrarse solo a Rosalie.

- Henry y Kevin querían enseñarle la tortuga.

- Estupendo - se sentó en una silla, junto a ella - Tú y yo tenemos que hablar.

- Por eso me he quedado - respondió Rosalie

- Estoy enamorado de ella, hermanita - le confesó, antes de pensar en lo que iba a decir.

- Ya lo sé.

- ¿Es tan evidente? - se quejó y ella asintió, sonriendo.

- Y ella también está enamorada de ti.

- ¿Eso crees?? - sintió una oleada de calor al pensar que Alice podía sentir lo mismo por él.

- Estoy segura - lo rodeó por los hombros y le dio un fuerte abrazo - Me alegro por ti, Jasper. Es una persona maravillosa y me encantaría tenerla como cuñada. Parece que la jugarreta de Jenks ha tenido éxito.

Jasper se apartó de ella y negó con la cabeza.

- No creo que funcione.

- ¿Por qué no? - preguntó ella, asombrada - Los dos se aman

- Este no es un buen momento para pensar en una relación estable - reconoció él soltando un suspiro - El rancho no es ni de lejos lo que quiero que sea.

- ¿Y qué tiene que ver eso?

- Piénsalo bien, Rosalie. No tengo nada que ofrecerle a Alice. Demonios, la casa ni siquiera tiene agua potable.

- ¿Y crees que ella no se ha dado cuenta? - le preguntó secamente - Jasper, te estás olvidando de algo.

- ¿De qué?

- Alice ha vivido contigo en ese rancho durante una semana y media. Sabe exactamente cuánto queda por hacer, y aun así sigue allí - le puso una mano en el hombro y sonrió mientras se ponía en pie - ¿No lo ves? A ella no le importa. Te quiere a ti por lo que eres, no por el rancho que tendrás algún día.

- Pero yo quería...

- Háganlo juntos, Jasper - lo interrumpió ella - Deja que te ayude y ella también conseguirá realizar su sueño.

Se fue a la cocina y Jasper se quedó pensando en lo que había dicho. Tal vez tenía razón. Alice había visto el rancho en el peor estado posible, y cuando tuvo la oportunidad para marcharse había decidido quedarse.

Y además creía en él y en sus proyectos. Dos horas antes le había dicho que el rancho llegaría a ser tan bonito como el de Rosalie.

Se le encogió el corazón. Amaba a Alice más que a la vida misma, y quería pasar con ella el resto de sus días. Lo único que tenía que hacer era encontrar el momento apropiado para pedirle que compartiera con él sus sueños.

- Jasper, ¿no crees que deberíamos volver ya al rancho? - le preguntó Alice entrando con Rosalie en el comedor - Tengo que darle de comer a Mary.

Rosalie se inclinó hacía él y le dio un beso en la mejilla.

- Cuídate, hermano - y en un susurro, añadió - ¿Ves a lo que me refiero? Permítele trabajar contigo y la realidad será mil veces mejor que cualquier fantasía.

***

- ¿Necesitas ayuda? - le preguntó Jasper, dejando el cubo con agua caliente sobre un banco. Alice se echó a reír y negó con la cabeza.

- Mary y yo tenemos un sistema muy eficaz. Yo sostengo el cubo y ella lo vacía hasta la última gota - midió la cantidad del compuesto en polvo y la vertió en el cubo - Si tienes algo que hacer, vete. Estaremos bien.

- Gracias - le dio un beso en la frente y salió sin decir más.

Alice se preguntó qué exigiría su atención aquella vez, aunque no le importaba quedarse sola mientras le daba de comer a la becerra. Eso le permitiría pensar en la visita a la hermana de Jasper.

Al principio se había mostrado reacia a conocer a la familia de Jasper, intentando convencerse de que lo mejor sería guardar las distancias. Pero Rosalie se había mostrado tan cariñosa y hospitalaria que Alice se sintió como si la conociera de toda la vida. Y los niños eran unos diablillos tan adorables que no pudo evitar encariñarse con ellos.

Sumida en sus pensamientos, estuvo a punto de dejar caer el cubo cuando Mary lo golpeó. Bajó la mirada y se sorprendió al comprobar que la becerra se lo había bebido casi todo.

- Parece que tenía mucha hambre - dijo Jasper entrando en la cuadra.

- ¿Ya has acabado el trabajo? - le preguntó ella.

- Lo acabé todo antes de que fuéramos a ver a Rosalie - le respondió sonriente.

- He acabado de darle de comer a Mary. ¿Necesitas que te ayude con algo?

Él asintió, derritiéndola con su atractiva sonrisa. Le quitó el cubo y, tomándola de la mano, la sacó de la cuadra.

- Necesito que vengas conmigo - dijo, cerrando la puerta para que Mary no se escapara.

- ¿Adonde?

- Ya lo verás - caminaron en silencio hasta la casa. Cuando llegaron al porche, Jasper se detuvo y dejó el cubo en el suelo - Cierra los ojos, cielo.

- ¿Por qué?

- Porque quiero darte una sorpresa - le dijo con una sonrisa arrebatadora.

- ¿Qué has preparado esta vez? - le preguntó ella saltando y aplaudiendo, estremeciéndose de emoción al recordar la última sorpresa que le había dado.

- ¿Confías en mí, Alice? - el tono sensual de su voz hizo que a Alice le temblaran las rodillas.

- Sabes que sí - respondió sin dudarlo. Estaba completamente segura de que Jasper jamás le haría daño.

- Entonces cierra los ojos, cielo.

Ella obedeció y él la guio al interior de la casa.

- ¿Adonde vamos?

- Aquí mismo - dijo él, al tiempo que se detenía.

- ¿Puedo abrir los ojos?

- Espera un momento.

Oyó cómo se alejaba, y luego una canción lenta de música country.

- ¿Jasper?

- Abre los ojos, cielo.

El salón volvía a estar iluminado con velas, y la mesa con la sábana volvía a estar preparada para dos, con un plato de bocaditos de queso y dos copas de vino tinto.

Alice se volvió hacia él y le echó los brazos al cuello para besarlo largamente.

- Eres el hombre más romántico que he conocido.

- Oh, no... - parecía un poco avergonzado - Solo quería hacer algo un poco especial para ti.

Alice no creía que pudiera amarlo más. En sus tres años de matrimonio, James nunca había sido tan atento.

- ¿Cómo has traído todo esto sin que yo lo viera? - le preguntó mientras él la acomodaba junto a la mesa.

- Rosalie me prestó una nevera, y la escondí en la camioneta mientras tú te despedías de todos.

- Tendré que darle las gracias cuando la vea - dijo, tomando un bocadito de queso. Notaba algo distinto en Jasper, pero no sabía qué.

Le ofreció el pedazo de queso, y él se lo llevó a la boca, mordisqueándole la punta de los dedos.

- Soy yo quien debería darte las gracias por todo lo que has hecho aquí, cielo - se introdujo el dedo en la boca y lo lamió con suavidad antes de soltarlo.

- ¿uhm... yo? Lo único que he... hecho ha sido molestarte - con una mano temblorosa agarró la copa y bebió un poco de vino, esperando que la ayudara a calmarse.

- Te equivocas, Alice - le ofreció un bocadito de queso, y le acarició los labios con el dedo índice - Me has ayudado con las reparaciones, has limpiado la casa y has cuidado a Mary mucho más de lo que su madre hubiera hecho.

- Me ha... gustado ayudar - balbuceó ella. ¿Cómo iba a morder el queso si con sus caricias Jasper le estaba provocando toda clase de exquisitas sensaciones?

Él le tomó la mano y la besó en el dorso.

- Y a mí me ha gustado tenerte aquí... conmigo.

Alice sintió un cálido hormigueo en el estómago, pero cuando lo miró a los ojos se dio cuenta de lo que había notado distinto en Jasper. En sus ojos seguía brillando el deseo, pero esa vez había algo más. Un destello de amor que relucía desde las profundidades azules.

- ¿Jas…Jasper? - pronunció con la respiración entrecortada.

El le quitó la copa de vino de la mano, la dejó en la mesa, se puso en pie y la hizo levantarse. Mirándola intensamente, acercó su boca a la suya y la besó con tanta dulzura que a Alice le fallaron las rodillas.

Se aferró a él y se abandonó por completo al beso, olvidando el miedo que había sentido al ver el amor en sus ojos... o que el momento para dejar el rancho había llegado.


Hooola!

Aqui estoy nuevamente actualizando el fic despues de tenerlo abandonado por un tiempo :( Lo siento, sé que me caracterizaba por actualizar seguido, pero he estado muuuy ocupada con tanta prueba T.T Espero que les haya gustado este nuevo capitulo... y ya queda poquito! este fanfic está llegando a su fin :( Pero, estoy a punto de salir de vacaciones!! Felicidades para mi!! jajaja por lo que tendré muucho mas tiempo para dedicarme a mis historias y podré actualizar mas seguido xD

Chikas! Muchisimas gracias por todos sus reviews y buenas vibras! me alegran la vida entre tanto estres gracias a mis profesores, asi que muuuuchas gracias por todo el apoyo y por seguir la historia :D

Nos vemos en el proximo capitulo

Un abrazo de oso

PollyCox99