Hola a todos y muchas gracias a quienes siguen fielmente este fic.

He estado en un bache, que digo bache….he estado ahogado en pozo inspiracional los últimos meses. Muchas razones….Pero no pierdan la fe en mí por favor. Ninguno de los fics está abandonado. Este menos que ninguno.

Debo decir también que escribí este capítulo como cinco veces hasta llegar a esta versión. Creo que lo que pasa es este capítulo es importante para el desarrollo de la trama que viene en el futuro de la historia, así que como no terminaba de estar completamente convencido, lo pensé y re-hice varias veces. Eso también retraso su publicación.

Espero que les guste. A mí me gusto como quedo al final después de tantos contratiempos y siento que lo siguientes capítulos fluirán mejor.

La cosa de la inspiración es harina de otro costal, pero estos días trabajando en esta versión me he sentido mejor. Más fluido. Espero que los capítulos de los otros fic se vean beneficiados.

Feliz día de amor y la amistad para todos.

Y nuevamente, muchas gracias por leer y dejar sus comentarios.

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ADVERTENCIA: Este fic es Signum-Fate y está clasificado M por contenidos fuertes y/o violentos así como encuentros íntimos de carácter sexual entre mujeres, u otros contenidos de índole sexual. Si esta clase de contenido no es de su agrado, le ofende de alguna manera o si las escenas violentas o de índole sexual le perturban de cualquier forma, O si no tienes la edad para leer historias clasificadas M…Por favor, no leas esta historia.

DISCLAIMER: Los personajes de Magical Girl Lyrical Nanoha no me pertenecen y son propiedad de sus respectivos autores. La idea original pertenece Aleksei Volken. Todas las situaciones y personajes presentados en esta historia son ficticios, cualquier parecido con situaciones o personajes reales, históricos o presentes, no es en absoluto intencional.


Los soundtracks de hoy con: Blue in Green por Miles Davis, del álbum "Kind of Blue" y la simplemente magnífica Space Lion del OST de Cowboy Bebop por Yoko Kanno. Enjoy!

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El Demonio de Ojos Azules by Aleksei Volken

CAPITULO 10. La Sangre no es Azul.

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¿Sueñas?

¿Qué es lo que sueñas?

Y no me refiero a lo que uno sueña cuando está dormido… sino a lo que uno sueña cuando está despierto.

Esos sueños que te mantienen despierto en largas horas de vigilia.

Los sueños que te mantienen vivo.

¿Sabes de que están hechos esos sueños?

Durante mucho tiempo yo pensaba que los sueños no existían. Que no eran ni posibles, ni alcanzables. Después algo insidioso llamado esperanza encendió una luz en mí y aun a pesar de mí y de la oscuridad que me rodeaba, soñé.

Los sueños están hechos de sacrificios.

Humanos, por lo general.

Los sueños requieren que corazones sangrantes, recién arrancados sean ofrendados en su altar para materializarse.

Mientras mayor el sueño, mayor el monto de la ofrenda en pos del sueño.

Yo descubrí de la manera difícil que ese pago en pos de un sueño es improrrogable y no diferible. Los corazones arrancados pueden pertenecer a aquellos que amas o aquellos que te son indiferentes, pero el pago es inevitable.

Aquellos que son dueños del mundo así lo entienden, y saben también que sus sueños son los más costosos; y sacrifican a los más sacrificables en ese altar implacable. Los pobres, los parias, los indeseables….aquellos que nadie extraña y aquellos que no tienen sueños por lo que pagar. Y que no podrían pagarlos aunque los tuvieran.

Cuando te niegas a pagar con el precio de esas vidas, entonces pagas con otras. Pagas con aquellas que te importan. Pero siempre, siempre pagas.

Cuando tenía 23 años me enviaron a una misión especial. Una misión altamente clasificada.

Szabolcs-Szatmár-Bereg era su nombre.

Cuando llegamos, el lugar era un paraíso. Era casi imposible pensar que un lugar como ese, existía en la Tierra después de la guerra del Armagedón.

Para cuando lo dejamos, se había convertido en un infierno. Como muchos otros de los lugares donde estuvimos.

Cualquiera diría que después de ver lo que vi, todos los sueños que alguien como yo hubiera podido tener habrían muerto ahogados en sangre,

Pero el corazón que ama es vulnerable.

Siempre cree.

Y yo la amaba.

Ella me amaba.

Y lo peor. Teníamos un sueño.

Ella pensaba que podíamos alcanzarlos sin sacrificar a nadie.

Yo debí haber sabido que eso era imposible.

Por mi error….a ambas nos arrancaron el corazón.

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Tierra, Año 2161 D.C. del Antiguo Calendario Gregoriano - Año 99 del Calendario Solar Perpetuo, Moskva – Gran Capital de la Federación Rusa (Antigua Ciudad de Moscú)

─ Dame una sola razón…una muy buena….para no matarte ahora mismo.

Fate, sintiendo que no había aire en sus pulmones, ni voz en su garganta, se volvió para mirar a Signum.

Su amante, desnuda y en máxima tensión, sostenía con una mano la pistola de plasma con la que le apuntaba y con la otra, el dispositivo que Fate había dejado tan casualmente sobre la mesa de su habitación.

Maldecirse por su descuido con el dispositivo tableta no tenía ningún caso considerando lo que estaba haciendo cuando Signum la encontró.

Después de esos días pasados con Signum, Fate ya sabía perfectamente que ese azul gélido en sus ojos era el azul de la furia extrema. También sabía que la persona que le había hecho el amor no era la misma de le apuntaba implacablemente.

Esa era la Signum Wolkenritter que describían los reportes que le habían dado en la Armada.

¿Qué iba a decirle?

¿Qué podía decirle, no para salvar su vida, sino para que Signum le creyera?

−Ni…Siquiera….Lo….Intentes….− advirtió Signum con las mandíbulas tan tensas que sus labios casi no movieron mientras lanzaba la advertencia, −No…Me…Mientas

El corazón de Fate latía desbocado en su pecho. Inspiró profundamente, miró a Signum directamente a los ojos y tomó una determinación.

─ Soy una investigadora privada, ─ dijo Fate deseando fervientemente que Signum leyera la verdad de sus palabras en sus ojos.

Signum, sin moverse de su posición un milímetro, solo frunció el ceño muy ligeramente.

─ ¿Realmente crees que esa es una buena razón para no matarte?, ─ dijo Signum con voz muy ronca.

─Si, ─ dijo Fate a su vez poniendo todo su esfuerzo en que su voz no temblara, ─Porque no le debo lealtad a nadie más que a mí misma y a la verdad, y alguien ha estado usándonos….a ambas….Tal vez te interese saber por qué….créeme esto no es….

En dos zancadas Signum cruzó la corta distancia que la separaba de Fate, y soltó el dispositivo de Fate para tomar con fuerza a la rubia por el frente de la bata y empujarla contra la pared.

− ¡No me digas que esto no es lo que parece!− gritó en la cara de Fate, −Me has estado mintiendo todo este tiempo…. ¿y ahora aludes a la verdad?

Fate aguantó y trató de no encogerse ante la violencia apenas contenida en la voz y las acciones de Signum. Tenía que decir algo, algo que fuera lo suficientemente coherente para alcanzar la mente racional de Signum y pudieran hablar.

−Tu tampoco me has dicho toda la verdad….- argumentó Fate con súbita audacia, −Las dos tenemos nuestras razones pero ahora que sé quién eres realmente puedo decirte que estamos del mismo lado….Yo también trabajo para el Gobierno de las Américas.

Varios, eternos segundos, pasaron sin que Signum dijera nada o se moviera. Fate solo sentía sobre su rostro en el aliento caliente de Signum con cada intensa respiración de ésta.

Con brusco movimiento, Signum empujó a Fate a un lado, alejándose de ella.

Ya no le apuntaba con la pistola, pero la forma en que la miraba no hacía sentir más tranquila a Fate.

−Tú no tienes ni la más remota idea de quién soy, de qué lado estoy o para quien trabajo…..− dijo Signum al fin con una voz que finalmente sonaba más triste que enojada, −Tal vez no tenga idea de quién eres….ahora….pero te aseguro, que lo voy a averiguar.

Al punto, casi como si los hubiera llamado, Zafira y Mariya entraron en la habitación y sometieron Fate.

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Signum, vestida al igual que sus lugartenientes con ropas térmicas negras y sin marcas caminaba a grandes zancadas en la enorme estancia de la suite de su hotel. Lentamente pero con contenida determinación, recorría la estancia en un sentido para después desandar el trayecto y volver a empezar.

El protocolo de seguridad para infiltraciones se había activado y todos estaban listos para ejecutarlo.

Menos ella.

En esa situación, Fate tendría que haber sido trasladada a una de sus localizaciones "especiales" de seguridad; una mazmorra perdida en medio de una de las zonas más cuestionables de Moskva; y alguno de sus esbirros tendría que estar ya ejecutando una intensiva sesión de interrogatorio. Fate tendría que estar ya rota y abatida, diciéndoles todo lo que necesitaban saber.

Pero Signum había ordenado a todos que esperaran y mantuvieran a Fate custodiada en su habitación.

Faltabas unas tres horas para el amanecer y por la tarde tendrían la reunión con Balalaika.

Lo que menos tenían era tiempo.

Solo Zafira se encontraba con ella en esos momentos, pero tras el primer cuestionamiento verbal a su jefa que Signum había silenciado violentamente, había decidido permanecer en silencio. La silenciosa y atormentada caminata de Signum alrededor de la habitación era prueba más que suficiente de que ella estaba perfectamente consciente de todos los argumentos que él pudiera darle.

Finalmente, en una de sus vueltas, Signum se detuvo frente al gran ventanal de la suite, contemplando las luces opacas de la ciudad en contraste con la magnífica iluminación de la Plaza Roja y la antiquísima Catedral ortodoxa rusa.

− ¿Qué crees que habría hecho él? – preguntó a Zafira al cabo de unos segundos.

Zafira sabía que se refería a su padre e inspiró profundamente.

−Para empezar, no se la habría tirado…

Signum solo se volvió a mirarlo con el ceño fruncido.

Zafira ignoró la mirada y continuo, −….Pero tratando de ser justos, creo que reconocería sus diferencias. La chica no parece una espía profesional, tampoco una agente del gobierno, una militar o una policía. Sabemos bien como son todas esas aves. Ella es diferente y por eso quizá pudo llegar tan adentro….de nuestra organización.

A Signum no se le pasó el velado comentario de Zafira.

Fate los había infiltrado porque ella lo había permitido. Nadie había podido hacerlo antes porque ella era implacable. Pero había bajado sus defensas con esa chica y le había abierto las puertas de par en par. Entre otras cosas.

−Creo que este asunto se trata más acerca de tus motivos Signum. Y no vas a poder comprenderlo con claridad hasta que conozcas los motivos y las razones de ella….para lo cual, tendríamos que saber en primer lugar…quién rayos es ella.

-X-

San Petersburgo, Federación Rusa

− ¿Está todo listo?

−Todo listo Capitán, − respondió Boris.

Las estrellas titilaban violentamente bajo la helada noche de San Petersburgo, los pasos de las dos figuras eran amortiguados por la nieve que cubría todo salvo la pista donde un moderno jet había aterrizado apenas minutos antes.

Balalaika, enfundada en un traje sastre azul y cubierta por una larga y abrigadora gabardina militar, sorbía profundamente un gran habano de factura china, uno de los poco países que todavía podía producir tabaco natural, mientras hacía el umbral de uno de los hangares donde Hotel Moscow mantenía sus operaciones en San Petersburgo.

El viaje desde Krasnoyarsk, Siberia, era largo sin importar que lo hicieran en el moderno jet de la organización. Al menos era mucho mejor que hacerlo en un avión militar. Sin embargo, valdría la pena si las cosas salían como estaba planeado.

−Wolkenritter arribó a medianoche a Sheremetyevo, su ruta oficial se dio a conocer en el último minuto y no pudimos establecer por qué camino llegó realmente, pero todos sus movimientos en la capital han estado monitoreados desde que arribaron.

Balalaika asintió mientras escuchaba el reporte de Boris y se dirigió hacía el austero despacho que le servía de oficina dentro del hangar.

−Eso quiere decir que se ha preparado, − dijo Balalaika sin dudar, − ¿Sabemos con cuantas personas cuenta?

−No con certeza, − respondió Boris serio, no era el tipo de respuesta que le gustaba tener para ella, − Calculamos que al menos diez, pero estamos trabajando en eso ahora mismo. Tendremos la información detallada para el momento de la reunión y cubriremos todos los ángulos posibles.

Un nuevo silencioso asentimiento de Balalaika marcó su llegada a su escritorio. Ese no le gustaba tanto como el que tenía en su despacho de Krasnoyarsk, pero al final, todos eran muebles….meros instrumentos. Gente, soldados entrenados y eficientes, una maquinaria de guerra perfecta. Eso era lo que hacía la diferencia cuando se trataba de ganar. No los muebles. Eso era algo que sus asociados americanos todavía no entendían, pero ella se aseguraría de hacerles notar sus deficiencias en el futuro.

−Nakajima nos ha enviado los términos de negociación con Wolkenritter,− informó Boris extendiendo el dispositivo móvil de Balalaika con la información actualizada, −El espera tener un margen de ganancia significativo, Capitán.

"Desde luego," pensó Balalaika, él siempre esperaba tener un margen por demás significativo.

−No por mucho tiempo Boris, no por mucho tiempo, − fue lo único que la rusa dijo a su subordinado mientras se sentaba en su escritorio y sacaba su teléfono satelital del abrigo.

Sin que mediara ninguna orden más, Boris saludo formalmente a la mujer y la dejó a solas en el despacho, frío y gris, como todo lo demás en el hangar.

Balalaika marco el número.

Alguien contestó al primer timbrazo.

Balalaika sonrió. "Alguien espera con ansias," pensó.

−Showtime, − dijo al auricular.

No te confíes, ella es impredecible, − instruyó la voz crepitante al otro lado de la línea.

−No hay manera de que pueda predecir lo que viene….ni siquiera yo misma lo hubiera imaginado,− dijo la rusa con una sonrisa despiadada, −Es tan apropiado y perfecto que es casi…poético.

Aun así….− insistió la voz, −Tu asegúrate de que las cosas allá salgan como está planeado. Yo me encargo de que las cosas aquí vayan como es debido y todos ganamos.

−Desde luego….esta noche será especial, Almirante….− dijo Balalaika, −Esta noche, será la última de Signum Wolkenritter sobre la faz de este planeta.

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Moskva – Gran Capital de la Federación Rusa (Antigua Ciudad de Moscú)

Fate estaba sentada en la silla cerca de la ventana mientras Mariya montaba guardia junto a la puerta. La rusa se moría por fumar un cigarro. Las esperas llenas de incertidumbre la ponían terriblemente de malas. Especialmente cuando su jefa estaba furiosa.

Y Signum había estado imponentemente furiosa.

Quizá por ello tanto Mariya como Fate se quedaron de una pieza cuando Signum entró en la habitación, abriendo la puerta con suavidad, casi como si temiera despertar a alguien.

Con un ligero gesto, Signum le indicó a su subordinada que saliera. Salvo por ese gesto, su rostro estaba sereno e impasible. La furia había cedido para dejar solo una silenciosa serenidad que hizo estremecer a Fate de solo mirarla ahí, de pie sin moverse.

Como una medida mínima de seguridad Zafira había ordenado Fate, quién todavía vestía la bata de baño del hotel, tuviera los tobillos y las muñecas aseguradas con cintas de seguridad.

Signum se aproximó a ella lentamente y sacando un cuchillo laser, cortó las cintas liberando a Fate, después se plantó frente a ella mirándola fijamente.

Ninguna de las dos dijo nada por algunos segundos.

La mente de Fate se debatía entre hablar o no, y que decir si llegaba a hacerlo.

− ¿En qué parte de tu investigación entra el acostarse con el sujeto que investigas…?... ¿Lo haces siempre para asegurarte que estas….lo suficientemente "adentro"?... – preguntó Signum abrupta pero suavemente.

Fate jadeó y Signum notó en su mirada lo mucho que esas palabras la habían herido.

La rubia imaginaba que Signum iba a reclamarle eso en algún momento pero no pensó que fuera lo primero que le diría. Antes incluso de preguntarle cuál era siquiera su misión.

−No te mentí, − dijo Fate con voz ronca, −Es cierto que no te he dicho toda la verdad, pero había….hay razones, para que lo hiciera…Y no, lo que pasó entre nosotras no era parte….de nada….yo no…Yo no planee que lo que pasó entre nosotras… sucediera.

Signum asintió levemente. Su semblante no se había alterado en lo absoluto.

− ¿Qué fue lo que si planeaste?− pregunto Signum nuevamente sin moverse, sin cambiar de expresión. No había amenazado a Fate, no la había golpeado; ya ni siquiera se veía furiosa como cuando la había descubierto en su habitación, tampoco le gritaba.

Sin embargo, la forma como estaba Signum ahora frente a ella era mucho peor.

Era como si lo que había pasado entre ellas no le importara.

Como si nada en el mundo le importara.

Fate inspiró profundamente y trató de ignorar el nudo que le atenazaba la garganta.

−El gobierno de las Américas, específicamente la Armada, está detrás de ti. Todos los informes de inteligencia indican que eres una….reina…del bajo mundo, de la mafia del tráfico de armas y que BLUE es una fachada para todos tus negocios ilícitos, − empezó Fate como introducción.

No tenía ningún plan ya, no porque hubiera desistido de su misión, sino porque con su descubrimiento del verdadero rol de Signum, había entendido que el juego en que se había metido la sobrepasaba por mucho.

Y la pregunta que la atormentaba desde el momento que había visto el informe confidencial que Shari le había enviado y que la había carcomido mientras esperaba en esa habitación, era si la Almirante Crowbel sabía la verdad sobre Signum. Las implicaciones de las posibles respuestas, en cualquier caso, eran abrumadoras para Fate.

−Sin embargo, pese a todos esos informes, nunca nadie ha podido probar que hayas cometido ningún actos ilegal o ha encontrado ningún negocio fraudulento en BLUE, − continuó Fate.

Signum esperó sin decir nada. La rubia no había dicho nada que no supiera ya. Hacía años que el gobierno de la Américas la tenía en la mira. Lo sabía y siempre habían tomado sus decisiones de manera acorde con ese conocimiento.

−Fui contratada para encontrar pruebas….irrefutables….de tu participación en tratos ilícitos con el mercado negro de armas no convencionales y especialmente, pruebas de la participación de BLUE en esos ilícitos. Para ello, necesitaba conocer cómo funcionaba tu organización en una negociación… real… de ahí mi participación en el trato con Venturis…El trato con Venturis es real, así como toda la información que se te ha dado respecto a ese proyecto.

−Ninguna información es cien por ciento verdadera, − dijo Signum con simpleza, −Esperaría que al menos supieras eso….

Fate permaneció en silencio y un poco azorada. Era verdad. Ella ni siquiera tenía conocimiento de todo lo que Nakajima le había planteado a Signum. Nadie la había prevenido. No podía asegurarle a Signum qué era verdad y que no.

Hasta ese momento, Fate se percató de la magnitud de la trampa que alguien estaba cerrando alrededor de Signum y donde ella era solamente, la carnada.

Una carnada inocente y estúpida.

− ¿Y has encontrado las pruebas que buscabas?− preguntó Signum inmutable.

−No, − respondió Fate con voz ahogada, −No las había encontrado….hasta que nuestro propio Gobierno se involucró para pedirte que hicieras algo ilegal...

Signum no preguntó, solo continuó esperando.

−….encontré que nuestro propio Gobierno participa en actos ilícitos y promueve tratos subrepticios con ese mercado negro que persigue…

Signum miró a Fate sin decir nada, la chica estaba sentada y miraba hacia sus manos entrelazadas sobre su regazo con gesto triste y decepcionado. O esa chica era una actriz consumada o era alguien realmente inocente que estaba siendo brutalmente despertada a la realidad del mundo.

− ¿Quién te contrató?− preguntó Signum conteniéndose apenas de hacer la pregunta que tanto deseaba hacer, la preguntaba que le quemaba las entrañas.

Fate tragó saliva. Ese era uno de los momentos que más había temido. Ella admiraba y respetaba a Midget Crowbel y todavía no podía terminar de creer que la Almirante supiera todo lo que ella misma estaba descubriendo.

¿Qué era lo correcto? ¿Dónde debía poner su lealtad?

Fate cerró los ojos e inspiró profundamente. Nadie la había amenazado o tocado, aparte de Signum, pero Fate tenía muy claro que podían estarle arrancándole esa misma información por otros medios. Sin embargo, Signum estaba solo de pie frente a ella haciéndole la pregunta.

¿Importaba acaso lo que respondiera a Signum? ¿Haría alguna diferencia?

Tras unos segundos Fate tomó una decisión.

Habría una diferencia. Para Signum la habría.

−Me contrató la Almirante Midget Crowbel de la Armada de las Américas, − dijo Fate abriendo los ojos y clavando su mirada en Signum.

Signum no necesitaba recurrir a su hacker estrella, ni preguntar a nadie de quien se trataba. En el medio en que se movía conocer las piezas estratégicas era no solo necesario, sino indispensable.

No era solo la Armada, sino Inteligencia de la Armada. Quienes no eran exactamente los mejores amigos de la Agencia, ni mucho menos de Asuka Ran.

Fate le detalló lo más sucintamente posible los detalles la misión que le habían encomendado, los datos que le habían proporcionado y el esquema general del plan mientras Signum la observaba intensamente.

Seria y serena en el exterior, por dentro se debatía en decidir qué tanto de lo que decía la chica era verdad. El problema era que sus entrañas siempre sentían que Fate le hablaba con la verdad, aunque la chica la había engañado completamente.

La única respuesta posible era que Fate formaba parte de un plan del cual no estaba ni enterada. Alguien, y ese era el verdadero enemigo, la estaba usando para llegar hasta ella y destruirla.

Finalmente, pese a las muchas más cosas que necesitaba saber sobre esa chica, había llegado el momento en que Signum tenía que hacer la pregunta más importante y crucial.

Todo lo que sucediera después de eso dependía de su respuesta a esa sola pregunta.

Los ojos de Signum se clavaron en Fate y la rubia notó el cambio en la actitud de Signum, especialmente, el cambio en el azul profundo de sus ojos.

− Asumo que no eres Fate Harlaown….Así que…. ¿Quién eres en realidad?

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Ciudad de Nueva Esparta, Capital Principal de las Américas (Antigua Ciudad de Washington D.C.)

Pronto sería la hora del término oficial de la jornada laboral en las instalaciones de la Armada de las Américas.

Sin embargo para muchos de ellos, "el horario de salida" solo era el momento de ir por un café un poco más cargado que el que tomaban por las mañanas.

Especialmente cuando había una larga noche por delante.

El Almirante Chrono Harlaown, típicamente iría por una taza de café en esos momentos para quedarse al menos un par de horas más en la oficina, pero no ese día. Esa tarde caminaba por el pasillo que conducía hacía las oficinas de la Almirante Lindy Harlaown.

Lo hacía muchas veces pero ese día en particular se esforzaba por hacerlo naturalmente. Como todas las otras ocasiones, pese a la urgencia que le carcomía en el pecho.

Una hora antes, Lindy le había mandado un mensaje en clave pidiéndole que fueran a visitar la tumba de su padre esa tarde, después del trabajo. Ese código implicaba que su madre tenía algo muy urgente que decirle, algo que no podía ser discutido en sus oficinas. Algo que tenía que ver con la familia.

Desde hacía dos días, tanto su madre como Precia Testarossa habían estado especialmente preocupadas por Fate quien en esos momentos, debía estar en la Federación Rusa con Signum Wolkenritter. Un giro de acontecimientos que ninguno de ellos esperaba y en el que no podían intervenir.

Más que la sorpresa de la noticia, lo que había tenido al Almirante preocupado desde entonces, eran las otras piezas de información que habían estado recopilando por diferentes medios.

Cuando llegó a la oficina de su madre, Lindy estaba lista para salir. El ánimo jovial de Lindy al despedirse de sus colegas y asistentes no lo engañó. Su madre estaba muy preocupada.

La preocupación de Chrono no hizo sino aumentar cuando el trayecto lo realizaron en el vehículo oficial de la Armada de su madre, con su chofer oficial, el mismo que había tenido por los últimos diez años…. Y su ánimo jovial y conversación intrascendente se mantuvieron.

Cuando llegaron al magno conjunto de edificios donde se guardaban las cenizas de los caídos en batalla o las placas conmemorativas a su nombre, Lindy y Chrono se apearon del auto y caminaron en silencio por los hermosos jardines que circundaban los diferentes mausoleos. Había muy pocas personas alrededor, el sol se estaba poniendo, las sombras se alargaban con lentitud y las luces todavía no se encendían.

Cuando entraron al mausoleo dedicado a las fuerzas de Inteligencia de la Armada, un edificio circular y de techo abovedado con cientos de pequeñas criptas y larguísimas ventanas tipo tronera, Chrono se sobresaltó ligeramente al percatarse que una oscura figura encapuchada ya estaba ahí, en una de las islas de sombra creadas por la luz del sol poniente.

La figura al escucharlos se volvió para mirarlos, y se descubrió la cabeza.

Chrono miró a su madre sorprendido.

Su madre solo hizo un gesto de llevarse un dedo a los labios en señal de silencio.

-X-

Moskva – Gran Capital de la Federación Rusa (Antigua Ciudad de Moscú)

Signum estaba petrificada frente a Fate.

No daba crédito a lo que la rubia le acababa de decir. Por un momento, todo giró a su alrededor y tuvo que cerrar los ojos para no caer.

−Repite eso, − pidió Signum con átona, ajena.

Fate, quien esperaba que la noticia de su filiación con la Armada de las Américas fuese más significativa para Signum que su filiación personal, sacó valor de un rincón recóndito de su corazón y respondió.

−Mi verdadero nombre es Fate Testarossa Harlaown,− dijo tratando de ignorar el hoyo negro que se formaba en su estómago amenazando con engullirla y antes de que Signum hiciera la siguiente pregunta, agregó, −Precia Testarossa es mi madre biológica y la almirante Lindy Harlaown, es mi madre adoptiva.

El rostro de Signum, una máscara pálida e inexpresiva, no reflejaba la tormenta de emociones en su interior.

"Imposible." "Es imposible"

− ¿Precia Testarossa….de Massive BioD….es tu madre biológica?

− Yo sé que ustedes no están exactamente en los mejores términos….aunque no sé la razón Signum, yo te aseguró que mis razones para aceptar la misión de la Armada no tienen nada que ver con mi madre. Ella no….

Pero Signum ya no escuchaba lo que Fate estaba diciendo. Un solo nombre, Testarossa, bastaba para que hubiera querido volverse y correr en ese instante, alejarse lo más posible de ese fantasma del pasado que no debía ni siquiera existir. Ella era realmente la hija de la mujer que más odiaba en el planeta.

Era simplemente imposible.

Tenía que hacer algo, gritar, golpear…. Pero no podía moverse.

La puerta de la habitación se abrió y Zafira entró para llevarse a Signum sin dar ninguna explicación a Fate.

Faltaban varias horas para el encuentro con Balalaika pero necesitaban al menos 45 minutos solo de vuelo para llegar a San Petersburgo. Zafira necesitaba que Signum se recuperara después de esa bomba de noticia que la chica le había lanzado. Necesitaban planear y reajustar sus planes de acuerdo a ese nuevo conocimiento. Esa chica simplemente no podía ser quien decía ser.

Y si eso era posible, ahora Zafira desconfiaba aún más de ella.

La parte del pasado de Signum que rozaba a Precia Testarossa era una de las más terribles y dolorosas de su vida. Una que la hacía vulnerable. Y en esos momentos, que Signum fuera vulnerable significaba la muerte. Salvo él, solamente Hayate y Carim conocían esa parte de la historia de Signum. Nadie más en la organización tenía ese conocimiento.

El cómo esa joven agente o quienes estaban detrás de ella, habían tenido acceso a esa información, estaba más allá de su compresión.

−Asuka, − murmuró Signum de pie nuevamente la estancia de la suite. En el exterior parecía fría y calmada pero un torbellino de ideas y sentimientos bullía en su interior. En el campo de batalla, en muchísimos momentos decisivos, esa capa de frialdad inhumana era lo que los había mantenido con vida. Poco a poco, mientras se serenaba, Signum se ponía en modo de combate extremo para afrontar las decisiones que tendría que tomar.

− ¿Piensas que Asuka está detrás de ella?− preguntó Zafira sopesando las nuevas posibilidades. Lo que menos se esperaba era esa revelación por parte de la chica.

−Ella genuinamente piensa que Midget Crowbel la reclutó para ese trabajo y por lo que ha dicho hay muchas cosas que ignora− dijo Signum recordando la mirada de Fate y todo lo que le había dicho los pasados minutos, −Pero no creo que Crowbel esté sola en esta operación, es demasiado grande, incluso para la Inteligencia de la Armada. Alguien más está involucrado y Asuka puede estar detrás de ese alguien.

−Tendríamos que indagar más, − apuntó Zafira con cautela, −Si realmente esta…relacionada…con Precia Testarossa, es posible que ella misma tenga conexión con Asuka.

Signum no necesitaba que Zafira le dijera que no creía en Fate, eso si es que realmente la chica se llamaba Fate y lo que les había dicho era verdad; pero había algo que ambos sabían acerca de Asuka Ran y era que no se la llevaba nada bien con la Armada.

−Midget Crowbel ha estado tras el rastro de Asuka desde Szabolcs-Szatmár-Bereg, − dijo Signum inspirando profundamente y volviéndose para mirar a Zafira; poco a poco su mente se aclaraba y las posibilidades junto con ella, −Quizá por eso recurrió a un agente externo y no a personal militar, susceptible de caer bajo la influencia o el poder de Asuka. Nosotros sabemos cómo funcionan las redes de esa mujer…pero tienes razón, no podemos dar nada por sentado, debemos investigar más.

− Pero habiendo podido escoger a cualquier otro agente, ¿Escoger a la hija de Precia Testarossa?… ¿Contacto a Ishikawa?− preguntó Zafira haciendo referencia al hacker más habilidoso que conocían pero Signum negó inmediatamente con la cabeza.

−No esta vez Zafira. Ishikawa está metido hasta las orejas con Balalaika. En estos momentos, necesitamos a alguien verdaderamente neutral. Alguien que no le sea leal al dinero…sino a algo más.

−Alguien así no existe Signum, − dijo Zafira con voz ronca.

−Esconde su existencia magistralmente, pero si….existe Zafira, − dijo Signum desviando la mirada, −Con lo único con que puedes pagarle es con información que ÉL considere relevante. Muchas veces nos hubiera sido de mucha utilidad, inclusive con ese costo, pero esa no es la razón por la que nunca he solicitado sus "servicios"….−

Zafira miró a su jefa en silencio. Nunca, en todos los años que la había conocido, le había comentado que conociera a alguien así.

Leyendo la pregunta en los ojos de Zafira, Signum dijo con voz triste, –El solía ser un amigo de Shamal, casi pareciera que en otra vida… Ahora es un fantasma y le interesa permanecer de esa manera ya que a muchos les interesaría poner sus manos sobre él….El caso es que al final, me advirtió que nunca, bajo ningún concepto trabajaría para mí, así que bien podría ahorrarme y ahorrarle, la molestia.

− ¿Y qué te hace pensar que trabajará para ti ahora?− preguntó Zafira cruzando los brazos sobre el pecho.

Con voz sombría Signum respondió.

−No será un trabajo….Será un favor…Uno que le interesará mucho hacer, en nombre de Shamal….y de Alicia Testarossa….Veras Zafira, el también odia a Precia Testarossa más que a nadie. Incluso más que a mí.

Shamal, Alicia….la sombra de Szabolcs-Szatmár-Bereg…. Al parecer ese día que todavía no empezaba siquiera, estaría lleno de fantasmas.

-X-

Ciudad de Nueva Esparta, Capital Principal de las Américas (Antigua Ciudad de Washington D.C.)

Un leve giro de la pequeña esfera metálica en manos de la mujer activó un campo de fuerza que los envolvió en una luz dorada como un escudo.

−Ahora si podemos hablar.

−Tía Precia, mamá…. ¿Qué está pasando?, − preguntó Chrono extrañado.

−Siento que hayamos tenido que recurrir a este método querido, − dijo Lindy apoyando una mano en el hombro de su hijo, −Se trata de Fate…Por terrible que suene, al parecer no estamos seguros en la oficina para hablar respecto a ella y tenemos que prepararnos.

Las dos mujeres explicaron a Chrono los acontecimientos de esos días, aquellos de los que Lindy se había enterado de manera oficial. Y aquellos que las asistentes de Fate habían descubierto. Así como las razones por las que habían tenido que montar esa representación.

−Hace dos días, Shari y Lucino encontraron un expediente altamente clasificado de la Agencia de Investigaciones que vinculaba a Signum Wolkenritter con agentes en activo, − explicó Precia, −Cómo Fate no se comunicó en varias horas, las chicas acudieron a tu madre y a mí para decidir qué hacer. Todas estuvimos muy preocupadas por Fate pero su dispositivo de rastreo siempre estuvo activado mostrando su posición en Venturis así que decidimos esperar.

La sorpresa de Chrono al enterarse que Signum Wolkenritter era al menos, un doble agente de Agencia fue casi equivalente a la Fate pero sus descubrimientos no terminaron ahí.

−Fate había estado enviando reportes regulares a la Armada, a Midget específicamente, hasta hace dos días. De acuerdo a lo que Midget me comentó, − explicaba Lindy, −Fate reportó que estaría en la Federación Rusa para la siguiente etapa de la operación pero…

Chrono se volvió entonces a mirar a Precia a quien su madre señalaba.

−De acuerdo a Shari y a Lucino, quienes rastrean en todo momento el dispositivo que Fate utiliza, ella nunca envío ese reporte…Y además, Fate les pidió que activaran el sistema de rastreo interno, el que Massive BioD tiene implementado en ella,− dijo Precia.

−Y mis contactos en la Armada me indican que Fate no fue quien hizo la solicitud de los visados para la Federación Rusa. Esos trámites tenían que haber sido hechos antes inclusive de que saliera para Venturis. Aun para activos militares y diplomáticos, la Embajada de la Federación es extremadamente estricta, − añadió Lindy a su vez.

− ¿Por qué no me habías dicho nada de esto mamá?− preguntó Chrono, quien rara vez se dirigía a su madre como "mamá."

Precia guardó silencio y aguardó a que Lindy fuera quien le diera la noticia.

−Algo muy raro está pasando Chrono. Sospechamos que nos tienen vigilados a todos, − dijo Lindy, − A todos los que estemos relacionados con Fate o con la misión que está realizando.

Fue el turno de Lindy para ceder la palabra a Precia.

−Shari y Lucino me reportaron de la orden de Fate de activar el sistema de rastreo de Massive ya que requiere mi código de autorización y al principio, pensé que era una medida extrema. Pero con lo que ha pasado en las últimas horas, he pensado que Fate ha descubierto otras cosas, además de la filiación de Wolkenritter, que la llevaron a tomar esa determinación. Y lo que sea que haya descubierto, puede ser incluso más peligroso para ella….Para su seguridad.

Precia sacó de la larga gabardina oscura que vestía un pequeño dispositivo que activó, desplegando un mapa antes de extenderlo a Chrono.

−El sistema de rastreo de Massive BioD muestra que Fate se encuentra en Moskva desde hace algunas horas, así como toda la ruta que siguió para ello, − dijo Precia señalando unos símbolos amarillos en la pantalla, −Sin embargo, el sistema de rastreo de la Armada, el único que Fate debería estar utilizando y las coordenadas a las que su equipo tiene acceso, muestran que Fate se encuentra todavía en Venturis. Incluso tiene varias reuniones agendadas antes de su partida a la Federación Rusa que está programada para dentro de doce horas.

−Alguien quiere que pensemos que Fate sigue en Venturis,− dijo Chrono.

−Más aún hijo, − dijo Lindy, −Quiere dejar un registro "oficial" de que Fate todavía se encuentra en el Continente Americano. No hay ningún registro migratorio de que Fate haya entrado a la Federación pese a que tenemos coordenadas que indican que estuvo en el aeropuerto de Moskva y pasó por sus oficinas de migración.

Chrono frunció el ceño con preocupación.

− ¿Qué dice la Almirante Crowbel?, − preguntó.

−Ni Leti, ni yo hemos podido hablar con ella en todo el día,− respondió Lindy, −Fue convocada a una reunión especial del Consejo de Seguridad de las Américas y su oficina no sabe cuándo estará disponible. Nadie más puede darnos razón del status de la misión de Fate.

− ¿Qué vamos a hacer? No podemos simplemente quedarnos de brazos cruzados…− Chrono estuvo a punto de decir más pero lo reconsidero mejor. Las dos mujeres frente a él eran las madres de Fate. Si él estaba preocupado, ellas lo estarían aún más.

−Debimos sospechar que algo no andaba bien desde el primer momento que el ataque contra Fate y Wolkenritter terminó en punto muerto Chrono,− dijo Precia, −Solo una agencia de gobierno puede cubrir sus huellas tan magistralmente. O una organización criminal que cuente con la protección de alguien en el gobierno.

Chrono se quedó pensativo unos segundos.

− ¿Piensan que Wolkenritter sabía que Fate iba por ella y montó todo ese show?

Lindy meneó la cabeza.

−Es difícil saber, pero tú y yo estamos atados de manos. No sabemos realmente en quien podemos confiar y cualquier cosa que hagamos puede resultar en contra de Fate si no nos vamos con cuidado, − apuntó Lindy seria, −Lo único que podemos hacer es estar alertas, no perdernos de ningún detalle y actuar como siempre. Nadie debe sospechar que sabemos que los comunicados oficiales sobre la misión de Fate son falsos, pero todo lo que podamos averiguar por los canales oficiales si puede darnos una idea de lo que se está planeando y quienes están involucrados. Tenemos que estar especialmente alertas sobre cualquier operativo en la zona de la Federación o relacionado con la Federación o la Agencia.

Chrono apretó los dientes. Eso no iba a resultarle nada fácil.

−Eso, en lo que respecta a ti y a mí, Chrono. Tu tía Precia es otra cuestión. Ella no tiene que darle explicaciones a nadie de los recursos de su empresa y cómo los emplea, ¿No es así querida?− dijo Lindy volteando hacia su amiga.

Precia sonrió aunque su sonrisa no fue agradable.

Nadie se metía con su familia. Y mucho menos con su hija.

Nadie, ni el gobierno de la Américas, ni Signum Wolkenritter, iban a impedir que protegiera a su hija a toda costa esta vez.

-X-

Moskva – Gran Capital de la Federación Rusa (Antigua Ciudad de Moscú)

Tras muchas horas de espera, la puerta de la habitación de Fate se abrió.

La rubia había recibido una bandeja con comida para el desayuno y la comida de manos de Mariya, quien no la había dejado sola ni un instante hasta hacía un par de minutos; pero Signum no había regresado a verla hasta ese momento.

Nadie le había dicho una palabra o hecho alguna pregunta.

−Vístete, − ordenó Signum seria tras entrar y quedarse de pie cerca de la puerta tras cerrarla.

Fate, sentada sobre la cama, no se movió. Nadie le había hecho preguntas, pero todos sus dispositivos de comunicación habían sido confiscados. No había podido avisar a nadie que Signum sabía de ella y sobre su misión.

− ¿A dónde vamos?− preguntó.

−Tenemos una cita, ¿recuerdas?... Una que tu…"jefe"…nos organizó, − dijo Signum con el mismo tono indiferente y distante.

Fate la miró desconcertada. ¿Acaso todo iba a continuar como si nada hubiera pasado?

−Asistiremos a la cita y tu jugaras el papel que tienes asignado, señorita…. Harlaown…− continuó Signum, seria pero enfatizando el apellido de Fate, − ¿De eso se trata no? El gobierno de las Américas y su segunda Capital necesitan biods, armas, suministros…Lo mismo que necesitan todos.

Fate se puso de pie. Signum no se movió.

−Yo he respondido a todas tus preguntas pero tú no me has dicho nada aun, − dijo Fate con cierto tono de reproche en su voz, − ¿Y ahora me dices que vamos a la cita pactada por Nakajima? ¿Así como si nada?

− ¿Qué te hace pensar que tienes derecho a esperar alguna explicación de mi parte?− alegó Signum al punto, −Tienes un rol que representar, represéntalo Harlaown. ¿Por eso aceptaste esta misión, no? Para encontrar pruebas, para atraparme. Todavía puedes hacerlo.

Fate tragó pesadamente y apretó los dientes. No podía solo rendirse con Signum. No después de lo que había sentido con ella. Eso tenía que ser real.

− Eres una agente del gobierno de las Américas, ¿no es así? ¿Por qué no confías en mí? Podemos enfrentarlos juntas. Cualquiera que sea tu misión, yo puedo ayudarte….la Armada no sabe…

− ¡Vístete!− gritó Signum interrumpiendo a Fate abruptamente.

Fate se quedó de una pieza ante la súbita furia de Signum.

La mujer frente a Fate apretaba los puños con fuerza.

−Por si no te has dado cuenta Harlaown, − dijo Signum con voz apenas contenida, −Eres un peón. Y al parecer, un peón prescindible. Te mandaron a una misión suicida y tú, insensatamente, la tomaste sin preguntarte siquiera en donde te estabas metiendo. O con quién. Lo peor, para ti, es que yo te lo advertí antes de que te metieras hasta el fondo, y aun así continuaste con ello. En ciertos momentos, casi podría decir que lo disfrutaste. Asume las consecuencias.

Fate sentía que no podía moverse pero sus manos temblaban sin que pudiera evitarlo.

−Vas a vestirte y vas a ir con nosotros a la reunión con Balalaika como estaba planeado, y representarás el rol que ibas a representar, tal como lo tenías…"planeado". ¿Has entendido? Nadie espera nada más de ti.

Fate estaba pálida y aterida aunque no hacía frío en la habitación. Las palabras de Signum le dolían profundamente. Casi tanto como que se mantuviera a distancia, mirándola con indiferencia y desprecio.

−Vístete, ya – volvió a ordenar Signum, −Tenemos que salir en veinte minutos.

Tras la orden, Signum se quedó de pie, cerca de la puerta donde había estado durante todo el intercambio.

Fate no se atrevió a preguntarle si se quedaría ahí todo el tiempo. Era evidente que iba a hacerlo. Mientras se movía por la habitación sacando el traje sastre que usaría, Fate pensó que podría ser peor. Signum hubiera podido humillarla aún más enviando a alguno de sus esbirros a vigilarla mientras se vestía.

-X-

Afueras de San Petersburgo, Kirovsk – Federación Rusa

El sol se ponía con una explosión de purpura y naranja sobre la nieve mientras los tres vehículos blindados a suspensión avanzaban sobre ella.

Signum y su grupo habían aterrizado en una pista privada a las afueras de San Petersburgo minutos antes. Sus grupos de avanzada habían llegado desde mucho antes según lo que Zafira le había informado a la magnate durante el vuelo. Estarían en posición desde el momento en que su avión aterrizara. Nadie iba a sorprenderlos durante ese encuentro.

Fate notó que un hombre robusto, alto y de cabello oscuro, con anteojos para el sol pese a que era ya el crepúsculo y vistiendo un simple traje gris oscuro pese al frío y la nieve, los esperaba en la pista.

Tan pronto bajaron del avión, se subieron a los automóviles que les indicó. Zafira lo saludó como si se tratara de un viejo camarada antes de tomar el asiento del conductor de uno de los vehículos y Signum solo se refirió a él como "Grangaitz" antes de subir al automóvil donde viajaría junto con Fate. El individuo, tan alto y robusto como Zafira, dio un par de instrucciones en ruso, antes de subir a la parte de atrás con ellas.

Fue hasta que iban ya en camino hacia la cita que Fate recordó donde había escuchado ese nombre y miró al hombre con detalle.

Zest Grangaitz.

Era el nombre del oficial de enlace de Signum en el ejército. El hombre sentado en el asiento frente a ella tenía que ser ese Grangaitz.

Nadie lo presentó con Fate y él tampoco preguntó quién era ella. Tampoco la saludo, le dirigió la palabra o la miró.

Por lo que Fate había escuchado durante el vuelo hacia San Petersburgo, la reunión con Balalaika se llevaría a cabo en las afueras de la ciudad, en un lugar al que Zafira se había referido como Kirovsk. En el pasado había sido una pequeña y pintoresca ciudad, pero en la actualidad era una pequeña zona industrial, semi-habitada a las orillas del río Volga y cercana al lago Ladoga.

Por lo poco que Grangaitz dijo en el trayecto, a Balalaika le gustaba probar algunos de sus equipos en ese lugar. Nadie la molestaba y tenía todo el espacio que necesitaba para después salir hacia el mar de Barens, en el norte extremo.

Fate no estaba segura si esa información que el hombre desgranaba como al descuido, era para Signum o para ella.

Nadie dijo nada durante la parte final del trayecto.

Fate no tenía idea de lo que iba a pasar durante esa reunión. Lo único que tenía era la información y las instrucciones que Nakajima le había dado. No había podido revisar si sus chicas le habían mandado alguna información adicional sobre Vladilena o sobre la misma Signum.

Iba a ciegas.

Y Signum no confiaba más en ella.

Cuando el vehículo se detuvo en una zona junto al rio con toda la pinta de un puerto de carga, Fate inspiró profundamente y se preparó para lo inesperado. Era lo único que podía hacer.

Zafira y los otros miembros del equipo de Signum fueron los primeros en bajar y tomar sus posiciones. Varios individuos, vestidos con uniformes militares y fuertemente armados ya estaban en posición y esperando.

Zest Graingatz bajó y mantuvo la puerta abierta para Signum y Fate mientras Zafira esperaba listo a su lado.

−Todavía tienes un gusto excelente para unas cosas y pésimo para otras, − dijo una voz ronca con marcado acento extranjero, −Este último tiende empeorarte con la edad si ahora te haces acompañar por perros viejos y mañosos….Signum.

−A mí también me da mucho gusto verte Balalaika, − dijo Zest con una sonrisa muy confiada y masculina, removiendo finalmente sus anteojos oscuros.

La mujer que había hablado primero se aproximó a ellos fumando un habano y flanqueada por dos hombres. Fate no dudaba que iban armados aunque sus armas no estuvieran a la vista como en el caso de los otros.

Sin responder el saludo de Zest, Balalaika se aproximó a Signum y su mirada barrió descaradamente a Fate de pies a cabeza un par de veces. Después se volvió para mirar a Signum quien no había dicho una palabra hasta ese momento.

−Debe coger maravillosamente para que no puedas separarte de tu zorra en turno ni siquiera para tus reuniones de negocios.

Fate sintió que las orejas se le ponían coloradas por el mordaz comentario y se maldijo internamente.

−La señorita Harlaown viene en representación del Vice-Alcalde de Venturis, Balalaika….Genya Nakajima….Él dice ser un viejo amigo tuyo, ¿lo recuerdas siquiera?, − dijo Signum con una sonrisa burlona.

La mujer, de intensos y fríos ojos azules se volvió a mirar nuevamente a una sonrojada Fate con una ceja enarcada.

Nakajima le había avisado que tenía un agente interno trabajándose a Wolkenritter pero jamás esperó que Signum llegara con ella al primer encuentro.

Balalaika se volvió para mirar a Boris a su derecha. La mirada que recibió le confirmó lo que ya sabía. El último comunicado de Nakajima no mencionaba nada de esa chica. Solo de sus porcentajes en la negociación y las ganancias.

Peor para Nakajima y para esa chica.

Las cosas no siempre salían como se esperaba.

−Una parte….significativa….de la negociación en la que estamos interesados, se debe a una solicitud del Gobierno de Venturis, Balalaika, pero asumo que ya sabes de lo que hablo, − prosiguió Signum.

−En efecto, − afirmó Balalaika tomando el puro de entre sus labios, −Yo tengo algo que ustedes quieren, ustedes tienen algo que yo quiero, y juntas tenemos algo que ellos quieren, − dijo señalando a con el puro a Fate.

Su rostro marcado con una extensa cicatriz se arrugo con una carcajada ligeramente gutural.

−Espero que puedas pagarlo lindura, − dijo dirigiéndose a Fate, − ¿Comenzamos?

-X-

Durante poco más de una hora, Balalaika y Signum, acompañadas por sus respectivos hombres de confianza y Fate hablaron del negocio de Venturis en las oficinas de Balalaika en el puerto. De manera muy sagaz, la rusa había equipado varios contenedores dentro de las filas y filas de contenedores esperando a ser llenados, vaciados o transportados, como oficinas. Para llegar a ellas, recorrieron un corto laberinto de altísimas paredes formadas por los contenedores apilados.

Un árbol oculto en un bosque, denso y tupido.

Signum solo intercambió una corta mirada con Zafira, quien solo asintió.

Era el sitio ideal para una emboscada si Balalaika pretendía pasarse de lista.

Pero de acuerdo a lo que Zafira le había dicho durante el viaje, estaría cubiertos por todos los ángulos, incluso en medio de ese laberinto de acero.

Uno de los tópicos candentes de la reunión, fueron específicamente, los estrictos lineamientos de entregas y los volúmenes de suministros solicitados por el Gobierno de las Américas para la Segunda Capital.

Esa hora resultó larguísima para Fate, ya que Signum solo habló lo estrictamente indispensable y dejó que fuera ella, quien respondiera todas las interrogantes de Balalaika y tomara las decisiones.

Para sorpresa de Fate, aunque la rusa no lo hubiese dicho explícitamente, era claro que estaba al tanto de todo lo que le estaba planteando. La única razón que la rubia podía pensar para explicarlo era Nakajima. ¡El Vice-Alcalde tenía un acuerdo con la mafia rusa! ¡Y la había mandado ahí como si nada, a hacer una negociación multibillonaria!

Fate se estaba dando cuenta de que eso era una pantomima. Nakajima tenía que estarse llevando una tajada considerable de esos precios exorbitantes que Balalaika les estaba dando y que él había pre-autorizado.

Midget tendría que haber estado investigando a ese individuo y no a Signum.

− Excelentes decisiones señorita Harlaown, − dijo Balalaika sonriendo mirando a Fate, tras la última ronda de acuerdos sobre las cantidades de cada entrega y las fechas de los mismos.

A diferencia de Signum, quien había sido muy cuidadosa sobre lo que podía o no entregar, Balalaika había dicho que sí a todo, maquinaria, armas, suministros diversos, transportes….Siempre y cuando pagaran sus precios.

Balalaika miró a Signum, −Tu solo asegúrate de tener los Biods engrasados y funcionando en esas fechas y yo tendré todo lo demás.

Tras ese último comentario, Fate asumió que ese era el final de esa negociación burda y arreglada y comenzó a recoger los documentos que había necesitado y que habían terminado, esparcidos por toda la mesa; sin embargo, no era así. Balalaika todavía tenía algunas cosas por decir.

− ¿Y qué obtengo yo de "Wolkenritter Inc" por salvar tu nada hermoso culo?− dijo Balalaika aplastando el remanente de su puro mientras Boris le alcanzaba otro inmediatamente.

−No me salvas nada Balalaika, − respondió Signum de inmediato, −En todo caso, le salvaras las bolas a tu amigo en Venturis, si necesita todas estas cantidades de recursos seguro que las tiene bastante comprometidas. Y te llevarás una buena porción en el proceso.

−Lo que tú y tu empresa se llevan en términos de Biods de seguridad es muchísimo más que cualquier ganancia que nosotros podamos obtener en este acuerdo, Biods que serían completamente irrelevantes sin el valor agregado que yo puedo aportar. − repeló la rusa, entrecerrando los ojos y poniéndose súbitamente seria.

De acuerdo a lo que Fate sabía por los reportes de Inteligencia, Signum también era capaz ofrecer esos suministros; no a través de BLUE pero si en efecto podía, su amante nunca saco esa posibilidad a relucir en Venturis.

Fate miro el duelo de miradas azules entre las dos mujeres.

Tal vez eso era con lo que Nakajima contaba.

−Lo que sería importante es que podamos tener un acuerdo justo por la venta de esos Biods y concretar otros negocios igual de productivos. Últimamente, parece que piensas que puedes vender en cualquier lugar así como así…incluyendo los territorios de Hotel Moscow, − agregó Balalaika. Su tono de voz había mutado de serio a amenazante.

Fate se quedó inmóvil al escuchar esas dos palabras.

"Hotel Moscow"

La misión que Signum tenía asignada en la agencia era el desmantelamiento de ESA organización.

−No vendo Biods gracias a ti, Balalaika; los vendo gracias a la tecnología que se ha desarrollado en BLUE, − dijo Signum con un tono idénticamente amenazante al de Balalaika. –Tal vez tú deberías considerar pagar una comisión por todo el mercado que abrimos para tus armas y suministros con cada venta.

Fate observo como los dos hombre de Balalaika se tensaban.

−Te iría mucho mejor, si me consideraras tu distribuidora de suministros….exclusiva, − dijo Balalaika, −Tendríamos mucho más control sobre el mercado… y mayores ganancias. Pensé que esas posibles oportunidades, era una de las razones para reunirnos.

Fate recordaba haber escuchado velados y rápidos comentarios entre Signum y Zafira respecto a la Federación que empezaron a encajar en ese momento.

Signum había iniciado una aproximación con Balalaika antes de que ella llegara con la propuesta de Venturis. Y Nakajima había "sugerido" justamente que trabajaran con ella.

El escenario frente a ella le gustaba menos a Fate con cada segundo.

−El objetivo de esta reunión era discutir el interés de Venturis, Balalaika, − dijo Signum con tono menos amenazante pero manteniendo su postura, − Zafira ha estado en contacto contigo respecto a los otros mercados. Los suministros son necesarios pero nos gusta la flexibilidad. Igual que a ti….tu equipas a muchos otros proveedores de Biods. ¿Massive BioD es uno de clientes importantes, no?

Fate apenas pudo evitar respingar al escuchar el nombre de la empresa de su madre.

Balalaika se puso de pie muy lentamente mirando a Signum de forma positivamente asesina.

−Hotel Moscow….no hace tratos con escoria….

Fate tragó dolorosamente. Signum no era la única que odiaba la empresa de su madre con vehemencia.

−No es eso lo que he escuchado, − insistió Signum y aunque no sonreía, un cierto matiz de burla se leía en sus ojos.

El violento golpe que Balalaika propinó a la mesa fue acallado por una súbita y aún más violenta explosión en el exterior que sacudió todo el contenedor donde se encontraban y los dejó casi a todos tirados en el piso.

Desconcertada por un momento, Fate notó por las reacciones de Signum y Balalaika, que eso no formaba parte del plan de ninguna de ellas.

Las dos mujeres desenfundaron sus pistolas de plasma, apuntándose, mientras sus subordinados hacían otro tanto y Fate se mantenía con la cabeza gacha casi debajo de la mesa.

− ¡¿Qué diablos pretendes?!− gritó Balalaika a Signum mientras sus hombres trataban de comunicarse en ruso con los guardias del exterior.

La única respuesta de Balalaika provino de más explosiones y sacudidas, no tan violentas como la primera pero igualmente preocupantes.

Zafira fue quién contesto. Su enlace satelital con los equipos de apoyo que Voltz y Zest habían preparado parecía ser el único que funcionaba.

−Están atacándonos, grupos de choque fueron lanzados en paracaídas hace unos minutos. Biods de combate seguramente. Están barriendo con todos, incluso con tus hombres Balalaika, − dijo Zafira mirando aceradamente a la rusa, −Más siguen llegando y están mandando misiles de mediano alcance desde lago Ladoga. Tenemos que movernos ahora….−

− ¡Eso es imposible!− gritó Balalaika mientras Boris trataba frenéticamente de obtener información.

−Están usando un bloqueador de comunicaciones, − dijo Signum apretando su arma y acercándose a su rival y antigua compañera de equipo. Los ojos de ambas tenían el azul pálido de la furia. −Tu sabes lo que harán y cómo….No sé con quién tenías el trato…pero ese alguien acaba de traicionarte Balalaika. Nosotros somos tu mejor opción, vamos a salir AHORA, ¿vienes o te quedas?

Aun sin esperar la respuesta de Balalaika, Signum se apartó y tomó a Fate del brazo, entregándole una pistola de plasma.

−Quédate a mi lado todo el tiempo y haz todo lo que te diga. Zafira nos guiará por la ruta de escape. Vuela la cabeza de todo el que se acerque, − dijo Signum sosteniendo su brazo y mirándola con tal intensidad que el corazón de Fate latió aún más fuerte de lo que ya lo hacía.

La oficina-contenedor múltiple, como todas las instalaciones de Balalaika y Signum, tenía una salida especial. Zafira la tomó de inmediato sin siquiera preguntar a Balalaika donde se encontraba. La conocía de mucho tiempo atrás como para no saber cómo pensaba la mujer. Que alguien tratara de sorprenderla con un ataque como ese era suicida y temerario.

La salida de emergencia aprovechaba un desnivel en el terreno para salir por debajo de uno de los contenedores y permitía llegar hasta la zona de embarque. Las instrucciones de Voltz indicaban que debían seguir hasta esa zona para tomar las lanchas rápidas y alejarse por el Volga.

La noche había caído y tan pronto salieron por la estrecha puerta aún cubiertos por la mole del contenedor, pudieron ver que estaban en medio de un campo de batalla.

La iluminación artificial había sido cortada junto con la electricidad, pero los fogonazos de los rifles de plasma y los múltiples incendios causados por las explosiones, estaban convirtiendo el puerto embarque en un infierno. Las detonaciones ahogaban los gritos de los hombres pero los cuerpos tanto de humanos como de Biods se apilaban sobre la nieve. Balalaika tenía un pequeño ejército ahí preparado para su reunión son Signum y todos ellos estaban siendo barridos como hojas.

Lo único que balanceaba ligeramente la situación, era que el atacante no había contado con los grupos de apoyo de Signum, preparados para responder a una emboscada de Balalaika. Estos, armados y con comunicación satelital que no había sido afectada por el bloqueador de comunicaciones, cerraron la pinza por detrás de los atacantes.

Pero más Biods fuertemente armados continuaban llegando.

No iban a poder sostener esa posición mucho tiempo más.

Voltz Stan, junto con otros grupos de protección en ambas orillas del Volga, esperaban para sacar a Signum y sus hombres.

−Estamos listos, − dijo Zafira, −Voltz nos dará cobertura tierra-aire desde el río y nos abrirá un camino, avancemos en formación.

Signum mantuvo a Fate cubierta entre ella y Zest mientras Balalaika con sus hombres cerraba la retaguardia.

A la señal de Zafira, saltaron a la nieve y de inmediato quedaron en medio del fuego cruzado de los atacantes que los esperaban y el fuego defensivo de Voltz y su grupo.

El olor de los fogonazos del plasma llenó el aire mientras corrían sobre la nieve disparando.

Un grupo de lanchas ultra-rápidas llegó al puente de embarque segundos antes de que el grupo al escape llegara al borde de puente en la orilla. Quince metros los separaban de las lanchas para poder salir a toda prisa de ese lugar.

Entonces sucedió.

Un grupo de cinco atacantes literalmente aterrizo sobre ellos.

Deshaciéndose un par de metros antes del aterrizaje de sus paracaídas, los atacantes fueron con todo contra Signum, Zafira y Zest, estos últimos cayeron enzarzándose en una pelea cuerpo a cuerpo con los atacantes. Pero no había muchas posibilidades. Por sus movimientos era obvio que se trataba de Biods de combate y vestían armaduras reforzadas.

Signum vaporizó la cabeza de uno de ellos antes de que le quebrara más huesos a Zafira.

Fate instintivamente hizo lo que Signum le había pedido. El fogonazo de la pistola de plasma impactando el pecho de uno de los atacantes la cegó por unos momentos. No tuvo tiempo de procesar el golpe que recibió después de eso y ni el movimiento violento que la arrancó del piso como si fuera una marioneta.

La ayuda de Voltz con sus refuerzos llegó cuando los tres atacantes sobrevivientes se alejaban a toda velocidad con Fate y un moderno helicóptero tipo "Velociraptor" de máxima movilidad, bajaba lo suficiente que ellos usaran sus cables para abordarlo.

No habían tomado siquiera quince segundos.

Uno de los hombres de Balalaika estaba muerto, Boris y Zest Grantgaitz estaban gravemente heridos, y Zafira tenía varios huesos rotos.

Voltz se las apañó para subirlos a todos a las lanchas todavía con ayuda del fuego protección y mientras se alejaban a toda velocidad sobre el Volga, Balalaika maldecía por la bajo viendo a su ejército, hombres a los que apreciaba y respetaba, perdidos de esa forma y a una de sus instalaciones más importantes consumida por las llamas hasta los cimientos.

Silenciosamente, la rusa se prometía que alguien, pagaría muy caro por ello.

Signum por su parte, no sentía el dolor, ni el frío.

En lo único que podía pensar era que alguien, se había llevado a Fate.

Y ella no había podido hacer nada para evitarlo

-X-


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