Hola a todos, hay Kami, si que me mate haciendo esta conti. Que espero que sea de su agrado. Esta ha sido una de mis semanas más ocupadas, así que por lo tanto, me he esforzado bastante en cada una delas continuaciones de los distintos fics. Este, sobretodo, tiene que estar perfecto, ni un sólo error. Perfeccionista hasta el fic.
Ahora, he dicho todo lo que tenía que decir, así que me despido momentáneamente, nos vemos abajo.
-
-
Fantasma de amor
-…- (diálogos de los personajes)
-"…"-(pensamientos)
:-:-:-: (cambio de escena)
(…) (Algunas aclaraciones de la autora)
-cursiva.- (anotaciones del diario o cartas)
Disclaimer: Los personajes de Inuyasha no me pertenecen, a pesar de mis planes de un siniestro secuestro en contra del protagonista ;3
-
-
-
Cáp. 09: Incógnito Enemigo
Año 2000, Highlands Inglaterra, Villa.
Por primera vez en varios meses, una tormenta eléctrica azotaba la villa. Todos los habitantes se encontraban resguardados en sus respectivas casas. Los animales en los establos. Y los vehículos en los garajes o en callejones protegidos. Las calles estaban completamente vacías. En la finca, toda la familia estaba en la sala de estar, acompañados sin saber, del espíritu principal de la Finca.
-Es extraño tener una tormenta así en ésta época—decía Sango sentándose en el sofá con una taza de café caliente.
-Sí, es cierto.
Un ventarrón golpeó las ventanas, haciendo temblar los cristales. Algunas varas y hojas se estrellaban contra los vidrios, haciendo un sonido muy agudo, que molestaba a los habitantes, tanto humanos como fantasmales.
-Creo que lo mejor, sería que cada quién se fuera a sus respectivas habitaciones, la tormenta está ya muy fuerte.
-Bien, entonces, buenas noches a todos—dijo Kagome levantándose y saliendo por el pasillo que llevaba a su habitación.
Caminó por el solitario pasillo, las luces se prendían y apagaban, hasta que por fin la oscuridad venció, quedándose a oscuras. Maldijo mentalmente, mientras se guiaba sólo por el tacto. Sintió algo frío tras ella y cerró los ojos. Tomó un pequeño candelabro de mano, y rápidamente intentó golpear lo que atrás de ella se encontraba.
-Khe, si hubiera sido alguien de tu familia, le hubieras roto la nariz—decía el chico recuperando su forma—O lo hubieras matado.
-InuYasha…--dijo algo enojada.
-¿Qué? Sólo vine para cerciorarme que no te vayas a tropezar y terminar con la pierna enyesada.
-Oh, gracias…--dijo dejando el candelabro en su lugar.
-Ahora, camina todo derecho, ya casi llegas a tu puerta.
-Lo sé, conozco muy bien el pasillo, gracias.
-Entonces, nos veremos dentro del cuarto.
-¿Qué? No, espera.
Demasiado tarde, el espíritu había desaparecido. Miró al frente, en realidad, no distinguía nada, sólo oscuridad. Volvió a guiarse por el tacto, siguiendo la pared, muebles y desniveles. Hasta que encontró su puerta. Buscó la perilla y la giró, esperando encontrar al espíritu dentro. Pero no.
-¿InuYasha?-
-¿Qué?-
¿Dónde demonios estaba? Por más oscuro que esté su cuarto, podía distinguir a la perfección a los espíritus, pero entonces, por que a él no lo podía ver. Entró en el cuarto, buscando alguna de las velas que siempre tenía a la mano. Al encontrarla, caminó hasta su buró de cama, sacando una caja de fósforos. Con cuidado encendió uno y prendió la vela. Ahora que el cuarto estaba lo suficientemente iluminado, podría buscar al chico.
-¿Dónde estás?-
-En tu cama, tonta.
Miró hacia donde él le indicó, encontrándolo sentado en el borde, algo lejos de ella. Con la cabeza algo agachada, mirando el piso.
-¿Qué tienes?-
-Nada, sólo que te tardaste bastante en llegar.
-Je, déjame recordarte que YO no puedo mirar a través de la oscuridad como TÚ lo haces.
-Sí, como no.
-Ah, bueno, mejor me meto a la cama—decía dejando la vela sobre el buró—Hazte a un lado.
El espíritu se puso de pie y se encaminó hacia su típico rincón. La miró tomar varias cosas del cajón y meterse al baño, seguramente se iba a cambiar. Perfecto, se iba a repetir el incidente de la mañana. Bien por ella, mal por él.
La puerta se abrió, revelando a una chica vestida con un conjunto de pantalón y blusa rosa. Khe, esa chica era mala, muy mala. Por su parte, ella estaba bastante feliz, no más peleas por que la haya visto en una pijama tan "abierta". Aunque, sinceramente, iba a extrañar un poco su cara. Je, debes en cuando iba a volver a usar esa pijama.
-Buenas noches, InuYasha—decía metiéndose en la cama y cubriéndose con algunas cobijas.
-Duerme bien, Kagome.
Sopló con un poco de fuerza, apagando la vela. Quedando la habitación en total oscuridad. Sólo un repentino resplandor, causado por los rayos, entraba de vez en cuando, llamando la atención del espíritu.
-Odio las tormentas.
:-:-:-:
Se encontraba sentada en uno de los grandes sillones de la sala. Mirando el reloj de péndulo que en la pared colgaba. Eran poco después de las once, sus ojos amenazaban con cerrarse y fue entonces, cuando la campana de la entrada principal sonó, haciéndole parar de inmediato, tomar una sombrilla y salir.
Atravesó en jardín de enfrente, deteniéndose en la entrada. Tragó un poco de saliva antes de abrir una pequeña rendija, para ver si estaba en lo correcto. Cerró la rendija y abrió la puerta, mostrando una alta figura vestida de negro.
-Me alegra que pudiera venir.
-Te debía una Kaede, así que es hora de pagártela.
-Gracias, pasa—decía haciéndose a un lado.
-No te preocupes, me quedaré en la villa, una buena mujer me ha hospedado a pesar de la tormenta.
-Oh, bueno¿Cuándo vendrás para…?-
-Mañana—dijo interrumpiéndola—Descansa Kaede, buenas noches.
Y sin decir más, se dio la vuelta y se encaminó cuesta abajo, perdiéndose entre las gotas de lluvia y la niebla. La anciana miró a la nada, rogando a todos los dioses que todo salga bien. Cerró con lentitud la puerta, y entró a la finca, para descansar con tranquilidad, pues estaba conciente de que el día siguiente sería muy pesado.
:-:-:-:
Observó como la anciana pasaba por el pasillo, se veía bastante cansada. Gruñó guturalmente mientras regresaba a su habitual silla en el rincón de la habitación. Se sentó y se cruzó de brazos, pensando bien. Estaba actuando raro, y alguien había visitado al casa, a pesar de la tormenta y las altas horas de la noche. Lo más extraño, es que Kaede lo había estado esperando.
-¿Qué traes entre manos, Kaede?-
:-:-:-:
¡Oh, qué bien había dormido! Extrañamente, dormía mucho mejor cuando eran días tormentosos. Se levantó, con una gran sonrisa. Lo primero que haría es saludar al espíritu de buena manera, sin ninguna pelea ni nada por le estilo. Sip, este sería su día.
-¡Buenos días, InuYasha!-
No hubo respuesta, ni ese viento frío que indicaba que el chico estaba en la habitación. Confundida, mira a su alrededor, pero nada. Por primera vez, él no está para molestarla como todas las mañanas. Suspira resignada, saliendo de entre las cobijas, poniéndose unas pantuflas y asomarse por la puerta.
-No hay rastro—decía mirando para ambos lados—Hoy que lo quiero saludar de buena manera, desaparece del mapa.
:-:-:-:
Todo estaba fuera de lugar. Los espíritus estaban bastante nerviosos e inquietos. El viento parecía traer malas noticias y las nubes de tormenta no se habían alejado lo suficiente. Iba a llover nuevamente. Su miraba fue a más, viendo con detenimiento la Villa, había algo, no sabía con exactitud que era, pero hacía que su sexto sentido se alertara.
-Tengo que averiguar que demonios está pasando.
-¿InuYasha?—pregunto una voz infantil tras él.
-Shippou¿Ya estás mejor?-
-Sí, gracias—decía sin mirarlo directamente a los ojos--¿Cómo está Kagome?-
-Igual de insoportable¿Por qué preguntas?-
-Es que el ambiente está algo tenso, además de que se siente algo extraño en el aire.
-Lo sé, por eso vine.
-Deberías cuidarla un poco más—decía el niño mirando hacia la finca.
-Estoy conciente de ello.
-Entonces, deberías volver—decía sonriendo—Sin contar que, te está buscando.
-Bien, nos veremos después.
-Cuídate, InuYasha—decía viendo desaparecer al chico por el sendero—Y cuida a Kagome.
:-:-:-:
Estaba lista, cambiada, con un dulce aroma a perfume y no había nadie que se diera cuenta de ello. Infló sus mejillas mientras caminaba por el solitario pasillo. Esperaba escuchar por lo menos un susurro sepulcral o ese frío que le indicaba que no estaba sola, pero nada.
-Huy InuYasha…
-¿Qué?-
Cerró los ojos, cuando no le quería, aparecía. Se detuvo y lentamente se fue dando al vuelta, encontrándose con la transparente figura fantasmal. Sonrió, intentando despejar cualquier extraño pensamiento vengativo.
-Buenos días, Inu.
…
-¿Eh?-
Como detestaba que le dijeran así. Pero cuando lo decía ella, le parecía entre un gesto tierno y vergonzoso. Sólo dos personas en éste mundo mortal y fantasmal le habían dicho así: Su madre Y Kikyou, y ambas estaban del otro lado. La volteo y sonrió de una extraña manera.
-Anda, vamos princesita—decía caminando antes que ella—Desayuna y vamos a dar una vuelta por el campo.
-De acuerdo, Inu—decía sonriendo.
Ugh, esto iba a volverse muy bochornoso para él.
:-:-:-:
-Buenos días a todos.
-Veo que te levantaste de muy buen humor.
-Sip—decía sentándose--¿Y mi abuela?-
-Sigue dormida, ayer se acostó tarde.
-Oh…
Sirvieron el desayuno, unos huevos revueltos con salchicha, acompañados con ensalada de lechuga. Un jugo de toronja con fresas y un poco de pan. Como ya era costumbre en la familia, hubo mucho silencio, hasta que al más inocente de todos, se le ocurrió hablar.
-¿Es cierto que el Sr. Rideback falleció en el invernadero?—pregunto Souta partiendo un pedazo de pan.
Todos se pusieron tensos, eso debía de permanecer en secreto. El cadáver había sido sacado con la mayor discreción posible, y sus familiares fueron avisados al instante. El funeral se efectuaría hoy, a las afueras de la villa. ¿Cómo demonios lo supo?
-¿Cómo supiste, Souta?—preguntó Sango mirando al niño jugar con los cubiertos.
-El niño que estaba cerca del invernadero me lo dijo, estaba muy triste.
Ahí fue donde toda su atención se centró en su hermano. Sólo había otro niño además de él. Y era Shippou. Iba a preguntar, cuando todos los demás de le adelantaron, intentando ocultar el verdadero significado de ese pequeño.
-Debió ser un familiar del Señor Rideback.
-Tal vez…
-Bueno, yo ya terminé, nos veremos a la hora de la comida—decía Kagome levantándose con gran velocidad.
-¿A dónde vas, nena?—decía la anciana desde la entrada del comedor.
-A galopar, nos vemos—dijo saliendo como loca, sin siquiera saludar como normalmente hacía. La verdad, sólo contestó por contestar.
-Tiene prisa—decía Miroku tomando un poco de jugo.
-Y mucha—añadió Sango terminando de partir una hoja de lechuga.
:-:-:-:
-¡InuYasha!—gritaba corriendo cuesta arriba-¡InuYasha Taisho, aparece en este mismo instante!-
-¿Por qué tanto escándalo?-
-¡Ven, rápido, muévete!—gritaba sin detenerse, corriendo entre los altos pastizales.
-Kagome—decía siguiéndola con mucha facilidad--¿Qué demonios te sucede?-
-Creo que mi hermano también puede ver a los fantasmas—decía sin siquiera mirara al chico.
-¿Y eso te parece extraño?-
-¿Eh?—dijo deteniéndose por completo--¿Cómo has dicho?-
-Era de esperarse, todos los de la finca nos pueden ver, ya sería demasiado que el pequeño no pudiera—decía bastante tranquilo—Además, han pasado tantas cosas extrañas, era obvio que buscara la lógica.
-Oh…
-Khe, aún tienes mucho que aprender.
Levantó una ceja, y ella creía que sería un día tranquilo y sin peleas.
:-:-:-:
Estaban frente a las caballerizas, a pesar de la distancia y del viento, podían escuchar con gran claridad los relinchidos de los caballos. Entraron con cuidado, calmando a alguno de los asustados animales. Sacaron nada más uno, pues no tenía caso que el espíritu ocupada uno.
-Bueno, vayamos.
-Las nubes se están acercando¿no será peligroso salir si se llega a soltar una tormenta?
-Volveremos en cuanto la primera gota caiga, lo juro.
-Bien, entonces, vamonos.
:-:-:-:
-Kaede, tengo que preguntarte algo.
-¿Sucede algo, Miroku?-
-Anoche, hablaste con alguien¿Se puede saber quien era?-
-Sólo un amigo que acababa de llegar a visitarnos.
-¿Y un amigo viene pasadas las once de la noche?—preguntó no muy convencido.
-Miroku, no estés exagerando, ha viajado desde Suiza sólo para venir a vernos—decía algo enojada—Además, quería avisar que había llegado con bien, yo misma de lo pedí.
-Pero…
-Él dijo que en el momento en el cual llegará aquí, vendría.
-Entiendo—decía resignado, esa anciana no sacaría la sopa tan rápido.
El chico se dio la vuelta y se metió en el cuarto de cocina, dejando a la anciana nuevamente sola con su libro. Quien, al estar completamente sola, se recargó aún más en el sofá, Dios, en ésta casa todo mundo se daba cuanta de todo. Malditos fantasmas soplones.
:-:-:-:
El caballo iba a trote lento, haciendo que su jinete disfrute del bello paisaje que a su alrededor se desarrollaba. Las flores pintaban el bello lienzo verde del pasto, los árboles estaban en su mejor época, haciendo que sus pequeños retoños que días antes se encontraban cerrados, ahora florecieran en todo su esplendor. Las aves revoloteaban sobre ellos, adornando el campo con su esplendoroso canto. Estaba maravillada.
-Oh, es hermoso…
-Sí, hacía mucho que no se veían tan bello.
-InuYasha…
-¿Qué pasa, Kagome?-
-¿Desde cuando no vienes a este lugar?-
-Yo, pues…--decía haciendo memoria—Desde que Kikyou falleció—respondió tristemente.
-Oh, perdón…--decía notablemente arrepentida.
-No, tranquila—añadió intentando que la chica no se sintiera mal por su pregunta.
Una nube se cruzó en el camino de los rayos del Sol, haciendo que el campo se volviera levemente oscuro. Miraron al cielo, mientras una brisa fría se sentía en el ambiente.
-Creo que va a llover.
-Sí, regresemos.
Jaló un poco al caballo, obligándolo a dar la vuelta, ya volverían otro día, cuando le clima esté de su parte. Las primeras gotas comenzaron a caer, obligando al caballo a galopar con velocidad. La finca estaba ya muy cerca, así que no habría ningún problema.
-Ya casi llegamos.
Entraron a las caballerizas, bajando un poco la velocidad pues las pezuñas del animal estaban bastante húmedas y el piso del lugar era cemento. Con cuidado lo dejaron en su establo, y se encaminaron hacia la finca. Aunque, no había con que cubrirse así que…
-¡Corre!-
:-:-:-:
-¿Bueno? Se encuentra el señor Akuma?-
-No se encuentra¿desea dejar un mensaje?-
-Sólo dígale que su amiga Kaede le ha llamaso y que se comunique conmigo lo antes posible.
-De acuerdo.
-Adiós.
Colgó el teléfono, estaba algo angustiada por la aparente desaparición de su amigo. Según ella, él no conocía absolutamente nada de la finca. Se puso de pie y camina hacia uno de los ventanales, viendo como la tormenta nuevamente se había desatado. Y entonces, fue cuando recordó algo de suma importancia.
-Iré a Galopar, vuelto luego…
-¡Kagome!—gritó asustada.
-¿Qué?-
Rápidamente se dio la vuelta, encontrándose a su nieta empapada, con su ropa pegada a su cuerpo y temblando un poco. Apretó sus puños, antes de empezar con la reprimienda en contra de la chica.
-¡No vuelvas a asustarme así!-
-Tranquila abuela, volvimos antes de que la tormenta se soltara.
-¡De todas maneras, tenme algo de consideración!—exigió enojada--¡Ve a tu cuarto, te bañas y te pones ropa seca, ahora!-
-Bien, ya voy—decía algo resignada.
Era frustrante, debería de pensar un poco en ella. ¿Qué no sabía que tan peligros era estar galopando y más en un día lluvioso¡Podría haberle caído un rayo! No la querría a ella como nuevo inquilino fantasmagórico en la finca. Eso si que no.
-Señora Kaede, al buscan.
-¿Eh?-
:-:-:-:
-Mi abuela exagera demasiado.
-Khe, ya tranquila y has lo que te dice.
-¡Frustrante!—gritó antes de encerrarse en el baño.
-La frustrante es ella—susurro.
-¿¡Qué demonios dijiste!?-
-Nada—respondió rápidamente. Odiaba su sensible oído.
Escuchaba las gotas caer, cerro los ojos, relajándose con el sonido. A lo lejos, escuchaba las voces de las personas, vivas, que habitaban en la finca. A la mayoría las conocía, excepto una. Abrió los ojos¿qué demonios?
-InuYasha ¿sucede algo?-
Miró a la chica, se baño y cambió extremadamente rápido para su gusto o él se había quedado medio perdido en sus pensamientos.
-No, hay alguien en la finca.
:-:-:-:
-Me alegra tanto verte.
-Igualmente Kaede, desde que estabamos en la preparatoria—decía el hombre haciendo memoria—Qué tiempos aquellos.
-Hmp, no te olvides del día de mi boda, allí estuviste.
-¡Oh! Cierto, te veías muy hermosa en ese vestido.
-Tú ayudaste a confeccionarlo.
-Fue lo mínimo que podía hacer por una amiga así.
Se sonrieron. Un amena escena. Amigos reencontrados después de muchos años. Siempre unidos, protegiéndose de todos. Sin temores a las cosas desconocidas y mucho menos a los sobrenatural. El equipo perfecto.Lo único que había cambiado con el paso de los año era, bueno…
-Abuela ¿Él quien es?—preguntó Kagome parada en el umbral, vestida con un vestido de dormir rosa pálido. Cubriéndose un poco con un pequeño suéter blanco.
-Kagome…
-Ese me da mala espina—decía InuYasha al lado de la chica.
-¿Ella es la pequeña Kagome?—preguntaba el hombre asombrado--¡Pero como ha crecido!-
La chica no cambió su actitud. Seguía con el ceño fruncido y bastante desconfiada.
-Nena, déjame presentarse a un viejo amigo mío—decía la anciana con una sonrisa.
-Pero al parecer, él sí me conoce.
-¡Oh, claro que te conozco!—dijo alegre--¡Te conozco desde bebé!-
-Kagome, él es Naraku Akumu.
La chica levantó una ceja dudosa y temerosa.
-Vamos, saluda—dijo su abuela sonriendo.
-Mucho gusto.
-Je, sé que estás un poco sorprendida de verme aquí, en tu casa, y tan tarde, pero quería ver a tu abuela, hacía mucho que no la veía.
-Oh, ya entiendo…--decía aún desconfiada—Bueno, me retiro.
-Duerme bien Kagome—dijo el hombre con un amplia sonrisa.
:-:-:-:
-No lo sé, tiene algo que no me agrada.
-Ya somos dos, ese tipo tiene una aura bastante pesada—decía el espíritu mirando a la chica—Hay que tenerlo vigilado.
-Sí…--decía la chica entrando a su habitación seguida del chico.
Ese hombre no había venido sólo por ver a su abuela, de eso estaba segura. Y sólo por el hecho de estar en su casa, y mentir, se había ganado su desconfianza y temor. El chico, por su parte, estaba bastante conciente de que aquel señor, no estaba solamente por la anciana, quería algo de la villa, y tenía la ligera sospecha de que tenía que ver con él, Kagome y los espíritus.
-
-
-
-
Continuará….
Eso ha sido todo, ahora pasaré a los agradecimientos:
-
Kagome70...lorena...Mich-sama...MarEliBen
Izayoi-san...Ninde-Black
-
¡¡Gracias!!
-
:atte: TanInu:
(((((REVIEWS)))))
