Capitulo nueve.
¡Por fin! He resurgido entre las cenizas, para publicar el noveno capítulo de esta maravillosa historia.
He extrañado todo esto :')
Aclaraciones:
-Ennegrecidas y comillas: pensamientos (solo ennegrecido puede ser un sonido).
-Palabras entre los guiones: diálogos.
-Sin guiones: narración.
-Subrayado: (ennegrecido) título, lugar, tiempo.
-Curvados: Canción.
Parejas:
Principal: Red Velvet Pancakes (hetero) o Canadá 2p X Nyo! Canadá.
Secundarias: UkChile, Gerita, Spamano, SuFin, RusPru, PruHun, Edelweiss o AusSwi (luego veo que más agrego).
Disclaimer: si fuera yo Himaruya, Hetalia seria mío….si…sería bello.
OoOoOoOoOoOoOoO
Todos tenían la vista puesta en Iván, que no salía de su estupefacción, y era más que obvio que pensaban la misma pregunta:
¿Iván era igual al Rey Alexander?
Alicia se acercó, confusa, al rubio fortachón, sin tener ninguna idea del porque afectaba el que ese chico se pareciera a un Rey. Se arrodillo, moviendo con un poco de brusquedad el hombro ajeno, sacando al joven de su ensimismamiento.
− ¿Qué ocurre?−dice con tono firme.
− ¿Quién es el Rey Alexander?
El grupo entero dejo de observar al ojivioleta (para su alivio), entendiendo que la pregunta de la chica, era la que deberían cuestionarse en realidad.
− ¿Qué quién es el Rey Alexander? –inquirió ofendido.
−Creo que tengo razón en no conocer a un monarca que rige en un mundo que esta varios metros por debajo del suelo−dijo con lógica, y la mayoría asintiendo a eso. Ludwig se levantó y posiciono al lado de Iván.
−Su majestad Alexander Adrik Romanov Braginskaya I (1) es el que gobierna con puño de hierro, y con leyes estrictas para todos los habitantes de Infratierra. Un monarca incomparable, al que nosotros, sus plebeyos, admiramos indudablemente−dijo mecánicamente. Ninguno de sus hermanos quiso decir que sus palabras habían salido automáticas, sin signo de emoción, ni cuando dijo "admirar".
−Si es tan bueno, ¿porque habrá hecho una unión con personas terribles como mi madrastra y su tío?−cuestionó la princesa de nívea piel− Dudó de tus palabras.
−Estas frente a su majestad, ¿tan atrevida sois como para decirlo en su cara?−señalo al eslavo. Cuando la chica, molesta por esa ciega admiración, al igual que los albinos, iba a reclamar por lo dicho, el rubio observó su reloj y luego al muchacho de bufanda. Tomó lo más gentil que pudo al rubio cenizo− ¡es tarde!− y sin más, desapareció….junto con Iván.
− ¡West/Conejo blanco!−los gemelos y la ojiambar fueron los únicos en decir algo en cuanto esta se fue.
−Maldición, ese macho patatas se llevó al chico aterrador−se quejó Chiara.
− ¿Que hacemos ahora?−pregunto Antonio.
−Nada, irnos de aquí−dijo el pirata buscando una salida− ¡solo hay un millón de puertas! Nunca saldremos−el rubio no oculto su frustración, pateando una mesita (la única) en una de las patas, causando que casi se diera vuelta, de no ser porque Michael estaba cerca. Se escuchó un tintineo.
− ¿Qué fue eso?−dijo en voz baja la castaña de coleta.
Maddie se aproximó la mesita, creyendo haber visto algo. Un brillo en el suelo hizo que parpadeara un instante, hincándose y tomando el pequeño objeto brillante; una llave, del tamaño de un dedo meñique.
−Debe de abrir una de las puertas−inmediatamente, la rubia daba intentos pero nunca resultaban−…la única llave y no existe puerta−suspira resignada, con el resto que se sentó en el mismo ánimo.
Alicia podría haberse rendido como los demás, mas solo hubo algo que la detuvo: esa extraña cortina de terciopelo bordeo, corriéndola…encontrando la nada. Esta vez se tiró al suelo, frustrada. Observo detenidamente todo lo que había ocultado la tela, deteniéndose en cierto punto. Sorprendida, fue a donde la ojivioleta y le quito la llave, introduciéndola en una pequeña puerta.
− ¡Chicos, chicos, encontré donde podemos salir!−avisó, dirigiéndose hacia ellos.
Como si hubieran sido impulsados por resortes, se levantaron, casi dando zancadas hacia Alicia. La chica señalo la puertecilla, mientras la sonrisa que se había formado en el rostro de la mayoría desaparecía.
− ¿Eso?−musito la chica de largo cabello− no somos ratones.
−El único capaz de entrar sería Gilbird−señala el albino.
−Si solo podemos salir por ahí, es porque hay una forma de entrar−razono la del vestido azul. Un "buen punto" general se escuchó.
−Yo, posiblemente, encontré algo−el inglés se puso algo nervioso a sentir las miradas sobre él, pudiendo disimularlo−ejem, sobre la mesa…había una botella, recitando "bébeme"−va a la mesita, recogiendo el envase de cristal con el mensaje−miren−dijo mostrándola, siéndole arrebatada por la ojirroja.
−Si dice eso, hay que hacer caso− antes de que la detuvieran, bebió un sorbo. Preocupo a su hermano cuando comenzó a toser de una forma continua−…rayos, no sabía cómo una buena cerveza−se quejó. Analizo su alrededor− parece diferente,…o-oigan ¿Cuándo se volvieron tan enormes?
−No lo hicimos, tú te volviste pequeña−dijo un anonadado Antonio.
− ¿Qué?−dice con desconcierto. Gilbert acercó su "enorme" cara a la de ella−Hermano, tu aliento apesta−dijo tapándose su nariz. El gemelo solo atino a girar la cabeza− oye, es cierto, no lo niegues.
−No es eso…−miró a su hermana− es que… ¡tu voz es muy aguda!−dijo estallando de la risa, retorciéndose en el suelo. Para gracia de su hermana, Elizabeta lo golpeo por desubicado.
−Una poción que encoge−fue lo que dijo el pirata− este es nuestro método. Tomen un pequeño sorbo y que pase por todos ¿entendido?−explico.
−Eso es anti-higiénico−dijo la castaña de cintillo, ahogando un gritito al ver la mirada de "no tienes opción" por parte del ojiverde rubio.
Después, el grupo entero bebió del envase, esperando que el efecto iniciara, notando el cambio en sí mismos. La mesita ahora era gigante, y la distancia con la puerta abierta era más grande que cuando tenían su tamaño normal.
− ¡Por fin!, hora de irnos−dijo un exhausto lobo. Miro a su lado, asustándose al no tener a la rubia de capa roja con él. Se alivió al verla debajo de la mesa− Maddie, no te alejes, pensé que…-
−"Cómeme"−dijo ella.
Michael se queda helado, su boca queda seca, y sus mejillas se tornearon rojizas. En el tiempo que llevaba conociendo a la muchacha de lentes, eran las últimas palabras que pensaba escuchar. Carraspeo, captando la atención de la joven.
− ¡Ah! Michael, mira lo que encontré− dio un paso hacia su derecha, mostrando un cofre de vidrio−es un pastel, llevaré un poco por si tenemos hambre en el camino−dice cortando trozos, y metiéndolos en su canasta− está escrito en el "cómeme"−explica.
−O-oh, vaya. Una pócima, quizá− logro musitar nervioso, ayudándola en cuanto a llenar el cesto.
Luego, el grupo liderado por Alicia, pasaron por la puerta, entrecerrando la mirada por el golpe que la luz causó. Frente a ellos, un mundo que parecía gris por los pedazos de ruinas que lo albergaban, contrastando con las criaturas que parecían residir en él, de extrañas formas, asemejándose a los que conocían pero más…absurdo. Los pasos que daban, solo aumentaban la curiosidad.
−Curiosesco y curiosesco—musito Alicia. Esta se giró hacia el conjunto, en específico, Arthur y Adriana− ¿qué dice el mapa? ¿Señala algún camino?− ambos tomaron el que la pelinegra tenía EN su poder, desdoblándolo y observando.
−Hay uno más corto que el otro, debemos pasar entre los grandes arbo- esperen, ¿no son flores?−dice atónito el cejón, abre más los ojos− y tienen caras…
−Y, además ir por esa dirección sería más peligroso−agregó la chica con el estoque, restándole importancia a las raras plantas− andando−dijo arrebatándole el mapa al chico, que solo refunfuño por lo bajo que no le asustaron las flores para nada-
A través de las plantas, el grupo camino con clara curiosidad por el ambiente, sin evitar tocar lo primero que se les cruzara, evadiendo las críticas de las flores diciendo que eran "malas hierbas" (también tratándoles de echar), entre otras cosas. Se alejaron de un par de gemelos que trataron de convencerlos de quedarse con un par de historias.
Adriana se detuvo, mirando por ambos lados.
−Escuche un rugido−advirtió.
De pronto, el sonido de los pasos veloces de algo, alguien o más se oyeron. Al mismo tiempo, miraron hacia atrás: los gemelos que parecían dos bolitas, un ave con un enorme pico y alas pequeñas, unos animales (destacando un ratón con traje), corrían hacia ellos.
− ¡Corran!− gritaron el par.
− ¿Qué ocurre?− pregunto Elizabeta.
− ¡Bandersnacht!− solo dijeron eso antes de gritar y huir despavoridos.
El conjunto no entendía nada, entonces un espantoso ruido les dio la respuesta.
Podría haberse asemejado a un oso, pero con un cuerpo y cabeza más grandes, pelaje gris con manchas negras. Lo atemorizante eran sus ojos asesinos, los colmillos afilados como cuchillos, y las garras peligrosas de este. No dudaron el hacer lo mismo que los demás; huir como si no hubiera un mañana, excepto por…
− ¡Alicia, sorella tonta!− llamó Chiara− ¡no te quedes ahí, corre de esa cosa, maldición!−dijo con preocupación.
− ¡No me hará daño, lo sé! –respondió sin moverse, mientras las criatura iba hacia ella− no ha de dañarme, no ha de dañarme, no ha de dañarme…−repetía intentando auto convencerse de que no era un peligro, ni los gritos de su hermana le hicieron entrar en razón. El miedo estaba ausente, incluso estando el monstruo frente a ella, escupiéndole por medio del fuerte bramido (cerró sus ojos y boca para que no le cayera saliva). El "bandersnacht" levantó una garra, con la intención de herirla.
− ¡Alicia!−grito la princesa de blanca piel, y con una puntería certera, le lanza su estoque en uno de los ojos del monstruo, causando que este rasguñara en el brazo derecho de la chica, que dio un alarido de dolor, cubriéndolo con su otra mano. Adriana saltó por uno de los tallos, sobre la criatura, recuperando su espada y en el proceso, quitándole el ojo a "eso".
Antonio con Gilbert llevaron a Alicia cargándola, largándose por un camino liderado por el vándalo.
− ¡¿Por qué vamos hacia esa especie de bosque tenebroso, cejotas?!−pregunto (con algo de pánico) la albina.
− ¡El mapa lo decía, no me culpen!− dijo en el mismo estado el ojiverde.
Se escondieron en el interior de esa sombría arboleda, tratando de regular su respiración en un vano intento de no captar la atención del bandersnacht. No sabían que era ese sonido agudo (como un silbido), pero suponían que el animal (o lo que fuera) lo obedeció y se alejó.
El miedo se mantenía latente. Nadie se movía.
−Continuemos chicos−rompió el silencio la del vestido azulado, escapando de los brazos del albino y el moreno.
− ¡¿ACASO ESTAS DEMENTE?!− bramó Chiara, acercándose a ella dándole un empujón que la hubiera hecho caer de no ser porque la otra era más fuerte− ¡ESO FU ESTUPIDO!
− ¡Pues yo pensaba que no quería atacarme!−explico− ¡sentía que…él quería ayudar!
− ¡¿Ayudar en qué?!−siseo.
− ¡No sé! Solo sé que lo obligaban a irse en contra de lo que deseaba−dijo, resignada de su propia explicación al ver las miradas confusas del grupo− seguiré, regresen por donde vinieron, pero por si lo recuerdan su amigo fue secuestrado por ese conejo−dijo antes de caminar por la espesura de la niebla.
− ¿Ya es de noche?−musito Maddie.
OoOoOoOoOoOoOoO
Iván abrió los ojos, aturdido. Se apoyó en sus brazos para levantarse de la cómoda cama, estirándolos, y luego, dando un bostezo, caminar por la amplia habitación de color rojo, con objetos de oro y joyas.
…un segundo… ¿cama cómoda, amplia habitación, objetos de oro y joyas?
El sueño desapareció apenas entendió que no estaba con los chicos y que no vestía su ropa andrajosa, reemplazándola por unos pantalones blancos, con un cinturón dorado, una camisa blanca con unos corazones dorados por donde pasaban los botones. También una gabardina roja y sobre esta, una capa de un color más oscuro que la gabardina, con una parte afelpada alrededor de su cuello, y usando unos guantes blancos. Al final, en sus pies usaba unas botas que le llegaban un poco por debajo de la rodilla. Parecía un noble, y uno muy importante al parecer, poco recordaba de lo que sucedió luego de caer por el agujero.
La puerta del cuarto se abrió, sobresaltándolo. La persona, o más bien ¿animal?... Un mono con un traje carmesí, entró llevando consigo una almohada con mucho cuidado, y sobre este, una corona roja. La duda se estampó en su cara.
−Mono, déjame colocarle la corona a su majestad−habló una voz firme− ha pasado un tiempo desde que la ha portado.
El animalito asintió tembloroso, entregándole el preciado objeto al Conejo rubio, mientras este le colocaba la corona a Iván.
Al cruzarse sus miradas, el eslavo recordó todo lo sucedido; la habitación, Alicia y Chiara, y el hermano de Julchen diciéndole…su majestad. Después de eso cayó dormido por misteriosas razones que desconocía.
−Dime ¿Por qué estoy aquí? ¿Dónde están los demás?−dice con muchas preguntas.
−Su majestad, por favor, no se alteré, sus sirvientes se asustar- −se tapó la boca con algo de miedo− digo, ellos se preocuparan por usted.
− ¡Yo no soy el Rey de quien hablas, soy un sirviente!−confiesa− mi madrastra me usa para cumplir con sus caprichos. Ella es cruel, y junto con mi hermanastro, Dimitri me hacían la vida imposible. Todo parecía ser una pesadilla, hasta que…−se sonroja− Julchen…apareció en mi vida. Hermosa, fuerte y sin temor a nada. Daría todo lo que tengo, incluso mi vida, para que su bella sonrisa, permaneciera siempre feliz.
El conejo fornido lo miraba asombrado, como si no se hubiera esperado esa respuesta. Ya no lo miraba con temor, no más.
−No eres el Rey Alexander−entendió el sirviente, sin tutearlo.
− ¿En serio lo comprendiste recién?− formó una sonrisa, ocultando lo cabreado que estaba.
−Bueno…se parece al Rey−se excusó− excepto por que el cabello de su majestad es negro, y sus ojos son rojos, y siempre está enojado con todos.
−… ¿tantas diferencias, y aun así me confundiste?−dice con una extensa sonrisa, más tenebrosa.
−Esto es algo bueno, si se le ve por otro lado−trata de ocultar su nerviosismo.
−Explícate−dice sin cambiar de aspecto.
−Su majestad Alexander, no es como dije que era−inicia− no es benévolo, es cruel, impone el terror y gusta de ver las ejecuciones, siempre busca la forma de decapitar a sus súbditos, con razones irracionales incluso. Pero hace tiempo desapareció y nadie sabe de él. Coincidentemente, parece que descubrió que hacían una rebelión en su contra−el eslavo escuchaba atentamente− y, tengo que admitir, que yo formó parte de esa rebelión.
− ¿Cuál es la misión de la rebelión?
−Destronar al autoimpuesto Rey, mientras nuestro verdadero monarca toma el trono, la Reina Blanca, María.
− ¿Dónde quedo yo?−fue directo al punto.
−Estando tú aquí, puedes hacerte pasar por él, mientras la rebelión hace grandes avances.
− ¿Solo eso?−el otro asintió− ¿no sospecharan que lo suplantó?
−He observado al Rey Alexander desde el primer día,...es por él que estoy aquí−dice, sorprendiendo a Iván− Su Sota, Yang (2), salió a nuestro mundo y me encontró en el castillo. Vio que era obediente y callado, así me eligió. Mientras todos dormían, me secuestro, me llevo a Infratierra, convirtiéndome en el Conejo al servicio del Rey de Corazones.
−Que horrible−musita− te separaron de tu familia− mira el suelo, entendiéndolo.
−Sí, pero…ahora tengo la oportunidad de reunirme con ellos. La Reina María, me prometió devolverme a mi hogar, de una u otra forma−dice determinado.
− ¿Cómo es ella?−pregunta con curiosidad.
−Es gentil, noble, delicada, tímida con gran parte de sus súbditos−suspira−tiene un corazón de oro. Me hacía sentirme en familia, por varias razones−el otro ladeo su cabeza, interrogativo− por su forma de ser, y…. porque es similar a Julchen.
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La princesa de rulo persiguió a su hermana, seguida de Antonio y el grupo. Había causado una gran sorpresa a los demás, ya que, pensaron que volvería por el camino de donde vinieron, para no enfrentarse a los probables peligros que acontecerían.
−Chiara, soy un pirata, y como uno, sé que la "cosa" que nos siguió era solo el principio de más problemas. Yo lo percibo−dice casi como una advertencia, y al mismo tiempo con un poco de ego.
−Me importa un carajo, yo no permitiré que se aleje, es mi hermana−dice con determinación− "no deseo estar sola"−piensa, claro que no lo dirá ni en amenaza.
−No te entiendo.
−Mi "familia" me mintió durante 19 años, haciéndome creer que mi nombre era Lovina (3), que mis padres murieron y ellas tres mi tías−caminando, apretaba más los puños−¡ y para peor..!−ya gritaba, casi trotando− ¡la persona a quien más quise, ME MINTIÓ HORRIBLEMENTE, PUES POR ELLA, YO…!−no término la frase, sino golpeo con su puño un árbol, soltando un grito frustrado.
− ¡Chiara, detente!−notando como se descargaba repetidamente contra el tronco, Antonio la tomo por la cintura, conteniéndola.
− ¡SUELTAME, BASTARDO!−forcejeaba.
− ¡Chiara, por favor, no te descargues con él!− todo rastro de enojo desapareció del rostro de la chica, dirigiendo su mirada hacia su gemela−escuche tus gritos, desde lejos−acorto distancia− no me iré si eso quieres ¿de acuerdo?−la princesa asintió cabizbaja.
El príncipe la dejo, viendo que ya no daría pelea. La muchacha del cabello castaño rojizo, abrazo a su consanguínea, y esta se aferraba a ella.
−Que linda imagen…−dijo Elizabeta.
− ¿Y ustedes que miran, bastardos?−maldijo la de sangre azul.
−…hasta que habló−dijo Adriana.
La joven bajo la mirada, abriendo los ojos como platos.
− ¡Tonta Alicia, tu herida empeoró!−la regaño.
Durante esa conversación, ninguno notó la presencia de algo aproximándose a ellos, o mejor dicho, apareciendo.
−Yo diría que te enfrentaste con algo que posee afiladas garras~−las chicas chillaron del susto. La muchacha con la cinta negra supo que se refería a ella, buscando quien habló. Para el asombro general, se trataba de una mujer de cabello rubio cobrizo suelto y despeinado, ojos verdes (debajo de ellos, ojeras) de mirada felina, un vestido ceñido con rayas horizontales color morado y rosa, con calcetas del mismo color con rayas, zapatos violetas. Con orejas de gato, y una cola peluda similar a toda la vestimenta. Destacaba su enorme sonrisa, casi estirada (a algunos les causo escalofríos y Michael gruño molesto). Se apoyaba en una rama de forma provocadora.
−Gata de Cheshire –dijo en un susurro Alicia. Por un segundo, la sonrisa ajena pareció flaquear, en otro, se extendió.
−Me gusta~−río− me queda bien~−fijo su vista en la herida− ¿Qué cosa te hizo eso?~
−Baner o Bandercht…−intentaba recordar.
− ¿El Bandersnacht~?−hizo como si saltara de la rama, pero se desvaneció, apareciendo al lado de ella, solo su cabeza flotando− bueno~, déjame revisarlo entonces~−la cabeza se acercó, pero Alicia retrocedió, desconfiada.
− ¿Qué haces?− inquiere con el ceño fruncido.
−Tiene que ser purificado con alguien con la habilidad de evaporarse~, sino se infectará y se pudrirá~− dice con tono divertido, girando su cabeza sin dejar de mirar a la muchacha.
−No quiero que lo hagas, ellos me ayudarán−sentencia, dirigiéndose al conjunto. La gata desapareció y reapareció por detrás, asustándola.
−Bueno~ al menos déjame vendarlo para ti~−dice con una tela azul, con el cuerpo entero, flotando. Le hizo un vendaje − ¿y cómo dices que te llamas~?
−Alicia.
− ¿Eres Alicia~?−la mirada de la gata parecía brillar.
−si…es mi nombre−dice confundida.
−Entonces~−aparece recargada en una rama− es mejor que te vayas~
−Sabes, no está sola, gata−dice con un ceño fruncido el lobo, con Maddie tratando de calmarlo. Recibió una mirada burlona, respondió con más gruñidos.
− ¿Quién eres? Y ¿Hacia dónde?−pregunta ignorando al ojivioleta. La ojiverde floto frente a ella.
−Tú me llamaste Cheshire, y me encantó, pero me han conocido como Mayra (4) en mis nueve vidas~. Te dejare con la liebre y la sombrerera~, pero eso será todo~−se desvanece. El grupo se puso a buscarla inútilmente− ¿vienen~?−unos árboles más allá, la figura de la felina se vislumbró.
El que se opuso a seguirla fue Michael, pero nada se puede hacer nueve contra uno; tenían que encontrar a Iván y Ludwig.
Corriendo tras la gata, no saben si fue su imaginación, o la luna se transformó en el rostro de Mayra, con sus verdes pupilas felinas y la luna como su sonrisa.
OoOoOoOoOoOoOoO
La música sonaba desgastada, sin emoción, monótona; esa era la opinión general y compartida.
Saliendo de ese oscuro bosque, el día se presentaba, con nubes en el cielo en vez de luz del sol. Un molino destruido a medias, un ¿Qué era eso? De donde salía la música.
Una mesa enorme, con mantel blanco y sillas desiguales. En uno de los lados, se desperezaba la misma ratoncita que vieron antes, más si se le veían con detalle, era como una persona de su tamaño (ah, aún estaban bajo el poder de la poción), pelirroja, de tez bronceada, ojos rojos, vistiendo un traje desaliñado pero con toque brusco (5). En el otro lado, había una persona morena con orejas de liebre, bien vestida, con media mascará cubriéndole el rostro, un hombre de cabello corto negro (6). Apenas los vio, los señalo como si no pudiera creer lo que veía, y con sonidos de su boca, llamo la atención de la persona en la cabeza de la mesa, con la silla más alta. Una dama de vestimenta extravagante, con vendas y anillos en las manos. Su cabello era rojo-rosáceo, en dos coletas altas, sobre el un sombrero alto con una cinta rosa. Sus ojos turquesas brillaron apenas divisó a la muchacha de vestido azul. Inmediatamente se levantó de su asiento, caminando por entre medio de la vajilla, con un equilibrio inigualable e ignorando las quejas de sus compañeros. Al final, se arrodilló ante Alicia, con emoción.
−Eres tú−susurró.
− ¡Demonios Angie (7), ella no es la Alicia que tú crees!−atacó la ratona.
−E-Esa no es la Alicia que esperamos−apoyo nervioso el enmascarado.
−Definitivamente, podría reconocer que es nuestra esperada Alicia en cualquier parte que la viera−afirma segura, gira mirando por sobre su hombro− en cualquier parte que la viera~−repitió, pero el par ahora reía descontrolado y sin razón aparente− ¡asombroso~!, ¡Trajiste amigos!−dice con un tono dulzón, viendo a los que acompañaban a la castaña rojiza. Agarra a Alicia de un brazo, casi arrastrándola− bueno, como verás estábamos tomando el té, y todo porque me vio obligada esperando tu llegada− la suelta cerca de su asiento al final− llegas terriblemente tarde, traviesa~−dice divertida, sirviéndose el té.
Los demás subieron encima de la mesa con la ayuda de la liebre, ignorados por la roedora. Este estaba al borde de caerse de la silla, al aparecer Mayra en la otra punta de la mesa.
−Señorita, −hablo Adriana− necesito preguntarle, si sabe usted el paradero del conejo Ludwig.
− ¡Oh!, pero por supuesto~−dijo, con los hermanos Beilschmidt tratando de correr hacia ella para continuar con la pregunta de la pelinegra− pero eso no importa, es hora de seguir con el Frabulloso Día−levanto su taza de porcelana, como señal de brindis.
− ¡Frabulloso día! – apoyaron la liebre y la ratona de la misma forma.
−Invitados, Alicia−se dirigió a todos− he estado investigado palabras que inicien con la letra "M"−se aproxima a la chica, como si de un secreto se tratara lo que contaría− ¿sabes de casualidad porque un cuervo es igual a un escritorio?−no espero respuesta.
− ¡Finalainmensanarizota!−gritaron los tres anfitriones, velozmente.
− ¿Qué?−exclamaron Gilbert y su hermana.
−Fin a la inmensa narizota−explico con lentitud, recibiendo otro gruñido de parte del lobo. Le miro coquetamente, pero con Maddie mirándola mal− con "Narizota" se refiere al Rey Rojo.
−Podemos hablar luego de la razón por la que quiera usar mi cuchillo carnicero~−un escalofrió general− pero es hora del té~.
−Tanta matanza me quita el apetito−se justificó la felina.
−Oh…−expresó− nuestro mundo está al borde de la ruina, y la humilde Mayra no quiere…su té− dice con ironía, y su sonrisa disminuyendo.
−Lo que paso ese día no fue mi culpa− se excusó.
La mirada turquesa de la mujer, se tornó oscura y con espirales rosa. No había rastro de sonrisa, levantándose de la silla.
−Nos dejaste para salvar tu pellejo gran bola de estrufolnungso ¡INSATRINCA-!−escupió, con la gata encogiéndose asustada de la sombrerera.
− ¡Sombrerera!−la detuvo Amelia. Angie se tragó sus palabras, sus ojos volvieron a la normalidad, dándose cuenta de lo que iba a decir.
−Gracias−musito con voz aguda a la pequeña.
−Jejeje miau~−se rio Kerem.
−Estoy bien−dijo con la misma voz, caminando a su puesto.
− ¿Qué te pasa, Angie? Antes eras el alma de la fiesta−dijo Mayra, sacando una sincera y nostálgica sonrisa a la mencionada− hacías el mejor Futterwacken.
− ¡Futter- que?−pregunto un muy confundido Arthur.
− ¡Futterwacken!−golpeo la mesa el moreno enmascarado.
−ES una danza−resumió la pequeña, quien rio luego, al ver a su compañero orejudo bailar en su silla.
−En el Frabulloso día, cuando la Reina porte la corona, haré un Futterwacken− prometió con seriedad la sombrerera−…vigoroso−termino con tono pícaro.
La mayoría no evito soltar una risa ante esa afirmación, excepto por los más serios como Arthur, Michael y Chiara.
El ambiente era agradable,…hasta que el relinchar de un caballo los saco de su alegría. Los cuatro habitantes de Infratierra observaron hacia donde venía el sonido.
−Oh oh− dijo la rubia cobriza, con una liebre saltando detrás suyo, en una vano intento de esconderse− hasta pronto~− y sin más, desapareció. La liebre tropezó con el mantel, regresando a su lugar.
−La Sota−dijo la ratona.
− ¡Rápido chicos, escondan a nuestros amigos!− gritó en susurro la ojiturquesa. Los dos seres con orejas, empujaron a los del grupo en diferentes escondites; objetos de porcelana, cubiertos por telas, en los bolsillos de chaquetas abandonadas−bébelo pronto− pidió, forzando a la pequeña joven a beber de una botellita. Ella tosió, pero se encogió más de lo que era. La sombrerera tomo con cuidado a Alicia, colocándola dentro de una tetera, forjando una sonrisa que engañaría a la Sota.
Hablando de este, era un hombre con ojos rasgados cafés, pelo negro hasta la nuca, un sombrero negro con el símbolo del corazón en medio de este, una armadura y capa negra por completo, con símbolos del reino. Este era Yang.
−Pero miren de quienes se trata−comienza, caminando al lado de Amelia, quien sorbía su taza de café, observándolo discretamente− es mi trio de locos favorito− frente a la ratona, Kerem la imitaba, notablemente nervioso.
− ¿Quieres acompañarnos?−pregunto, fingiendo cortesía. Debía desviar la atención del hombre sobre la liebre.
− ¡Llegan tarde para el té!−intentando evadir su miedo, le lanzó su taza a la cabeza. Pero él logro evadirla, llegándole a uno de los soldados rojos. Tanto Amelia como Kerem, se rieron por la tontería.
−Buscamos a alguien, de nombre…Alicia−dijo la Sota, más amenazante, cerca de la sombrerera.
− ¡Oh! Hablando del Rey, hay una canción que quiero dedicarle−carraspeo, ignorando al otro− un murciélago paso~ no sé dónde se escondió~- − lideraba la canción con su mano derecha, acompañado de los otros dos. Pero Yang, con poca paciencia, la ahorcó con el brazo su cuello.
−Si están escondiéndola, perderán la cabeza−advirtió.
−Ya la perdimos−dijo Angie, en un hilo de voz. Sus amigos rieron por la ironía. La Sota la liberó, estudiándola−sigamos, por el cielo has de volar~, cual tetera tú serás~− continuo en conjunto.
−Ha sido inteligente, que su majestad haya mandado conmigo a su fiel servidor, el Conejo Blanco−Ludwig pasó por entre medio de los soldados, serio.
Puso más nerviosos a todos.
Los mellizos se asomaron mínimamente por la tetera en la que se ocultaban: − "West…"−pensaron al unísono.
−Brilla~ brilla~ brilla~ brilla~−repetía el enmascarado, al borde de cohibirse y salir huyendo.
Detuvo su caminar firme, al lado de la cabeza de la mesa. Miró las manos vendadas y anilladas de la pelirrosa. Se inclinó, acercándose a la tetera. Angie, sabiendo que pasaría, oculto más la pieza de porcelana.
−Finalainmensanarizota−susurró para ambos.
El conejo se quedó quieto, miro por el rabillo del ojo a los presentes. Se tuvo que controlar al reconocer un par de ojos rojos. Dudó de lo podía hacer…volvió su posición anterior y fue con Yang.
−No esconden nada, solo los asustamos−el pelinegro resopló molesto, cogiendo una pieza del juego de té−Vayan al castillo−ordenó, todos asintieron.
Ludwig miro fugazmente a la de coletas altas. Esta sonrió agradecida, y con eso, él se fue.
−Son unos dementes−insulta el hombre de armadura.
−Que amable~−agradece el "halago" la liebre de acento árabe. Amelia rio, lanzándole dos cubos de azúcar al otro.
Yang tiró la taza al suelo, montando su caballo y largándose.
La sombrerera loca borró su sonrisa falsa, dejándose caer en la silla. Los del grupo maravilla salieron de su escondite al igual que Alicia.
−Suerte que Ludwig sea un buen actor y uno de los nuestros, o te habría− pasa un dedo por su cuello, asemejándolo a un cuchillo. La otra le hizo un signo con las manos, como advertencia.
−Así que…Ludwig es su hermano−se dirigió a los albinos.
− ¿Cómo lo descubriste?−preguntaron al unísono.
−Los miro de la misma forma que yo sé que haría si me encontrará con mi hermano~−explico.
− ¿Tienes un…?
−También le gustan los sombreros~.
−Oye, puedes llevarlos con la Reina Blanca, ahí estarán a salvo−sugirió ingeniosamente Kerem, para después quedar embelesado mirando su…−cuchara~…-
−Entonces, ¡suban en mí!−dijo la de coletas, abriendo los brazos exageradamente.
Maddie y Michael subieron al bolsillo más bajo de su gabardina en el lado derecho, Chiara y Elizabeta fueron por el del izquierdo, Arthur y Adriana (porque Antonio no quería compartir con el "pirata pervertidor de prometidas") en el hombro derecho, el ibérico por el otro. La mujer se sacó el sombrero, ofreciéndolo a la de calcetas rayadas.
−Su carruaje, my lady~− la pequeña rio.
− ¿un sombrero?
−Claro~, muchos usan el caballo o carretas, pero no hay nada más veloz que el "sombrero aéreo"−ayudo a la joven a subirse y aferrarse.
−Adoro viajar en sombrero−dijo Amelia, por primera vez, verdaderamente animada.
−Amy, solo Alicia estaría disponible−dijo haciendo caso omiso a la vena de molestia de la pelirroja− Viaje bueno a todos~−se alejó, agachándose para evitar la taza que el enmascarado le arrojó.
El caminar por el terreno seco, se acababa al llegar a un bosque de árboles altos, pero quemados.
−Saben, pequeños hermanitos~−Gilbert y Julchen la miran al ser mencionados− tendremos que esperar un rato, una personita tiene que acompañarnos− ellos casi decían con la mirada "¿y eso porque tiene que interesarnos?"−…esa personita, es su hermano Ludwig−estos tomaron una expresión de sorpresa, mientras la mujer sonreía.
No entendían nada de Infratierra; por qué Alicia parecía ser tan aclamada, las criaturas, sus habitantes…pero si habían dos cosas que entendían: Alexander era un Rey odiado, y Ludwig si era de los buenos, y los ayudaría a salir de ese mundo.
OoOoOoOoOoOoOoO
¡Feliz Navidad! ^-^
Me demoré más de lo que esperaba en escribir este capítulo (ayer me quede hasta las una de la madrugada escribiendo), y se suponía que en este iban a salir del País de las maravillas, pero tuve que dividirlo (me impresionó a mí misma).
Bien, ahora….REVIEWS:
Lady-Sailor: si, es que trabaje en ambos de una vez, y los subí al mismo tiempo para que tengan lo que se merecían. ¡SI, yo también adoro ese cuento, y sip, Iván es casi igualito al Rey de Corazones. El recuerdo de Arthur vendrá futuramente, no te preocupes ;) Arthur no es de un cuento, es de "La Isla del Tesoro" de Robert Louis Stevenson, yo solo quiso ponerlo como Jim Hawkins.
Kayra Isis: ¡MI MUSA, TE EXTRAÑO! A mí me agrada el engmano, pero solo como amistad…aun así, pondré a un Toño celoso. Atinaste con Jim ^-^. Los villanos por algo son villanos, y lo del padre de Adriana y Martín, pues…Carmen solo quiere un nuevo esposo. Esta historia tiene muchos enredos en cuanto a relaciones de familia XD. Lo del trabajo lo explican aquí, por estar en los estándares que necesitaba el Rey, obvio que Alexander es su 2p, y tus preguntas me hacen feliz. ¡Nos estamos leyendo!
La verdadera Jul: esto no es el rol, Jul XD aquí YO SOY JULCHEN, MUAJAJAJA y muchas gracias.
El jefe2000: espero leas los demás capítulos, y gracias por favoritearme ^-^
Sayonara Distance: OMG, Que comentes tú ya me llena de felicidad *-* ya no te hago esperar. Sí, yo no puedo evitar comparar todo con Hetalia XD
Kira5Awesome: te agradezco mucho, trato de no imitar ningún fic. ¡Actualice, así que sigue leyéndome! ¡VIVA EL CANADÁ 2P X CANADÁ! Debe de haber de todo en esta página ^w^. El Spamano siempre estará presente (cuando se me da la gana (?) XD) y el GerIta viene ya para el próximo capítulo (creo). ¡Nos vemos en el foro!
Números en los paréntesis:
(1)= el nombre completo de este personaje, me gusto el segundo nombre (tenía relación con el poder), todos conocemos a los Romanov, y como quería que fuera diferente al apellido de Iván, use el de Ucrania.
(2)= 2p China.
(3)= otro nombre que usan para Romana.
(4)= 2p Nyo! Grecia.
(5)= 2p Nyo! USA.
(6)= 2p Turquía.
(7)= 2p Nyo! UK.
Dato curioso: La Cenicienta.
La historia de 1950, que Disney ha mostrado, no está basado en el cuento original de los hermanos Grimm, sino en la de Charles Perrault, de 1697. En esta versión se incluye a la hada madrina y la calabaza que están ausentes en el cuento de los hermanos Grimm, sin mencionar los elementes oscuros. Además, Walt Disney afirmó que "La Cenicienta" era su película favorita, pues él sabía lo que se sentía de pasar de la pobreza a la riqueza.
Pregunta: ¿Qué personaje secundario les ha gustado más? (es su opinión).
Sayonara! Goodbye! Tschuws!
