Bueno como dije aquí está la segunda parte :3 espero sea de su agrado :'D y no quieran matarme luego xD u.u

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Capitulo 9: Parte 2

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Después de haber escuchado todo aquello, lo único que Mikasa quería era irse de ahí y estar sola; con nadie más aparte de Noah mejor dicho. Al salir del castillo se encontró con Eren y Armin, los cuales se preocuparon de inmediato al verla en ese estado. Con los ojos llorosos y su rostro entristecido

¡Mikasa! ¡¿Qué te paso?! — preguntó Alarmado Eren

Nada— respondió cabizbaja

Armin presintiendo lo que sucedía extendió los brazos hacia el bebé — Dame a Noah Mikasa, yo lo sostendré un momento por ti

La chica pelinegra le entregó el bebé a su amigo. Armin y Eren eran una de las pocas personas a los que podría confiarles lo más valioso que tenia

Armin analizando la situación pensó que lo mejor era dejar a Eren y Mikasa a solas para que pudieran hablar —¿Quieres que lo lleve a dar un paseo? — preguntó a Mikasa

Mikasa asintió en silencio, a lo que Eren tomándola por los hombros pero volteando a ver a Armin dijo —Llévalo, solo cuídalo mucho. Ve con Christa, seguramente ella se pondrá muy feliz al verlo.

Armin asintió serio y Acto seguido se marchó del lugar con el bebé en brazos.

Eren al notarse ya los dos solos, teniendo aún las manos sobre los hombros de la chica, bajó su mirada tratando de buscar la de ella —¿Ahora me dirás que te sucede? — Insistió muy intrigado todavía por el extraño comportamiento de su hermana — Ese Sargento te hizo algo ¡¿Verdad?!

Mikasa negó con la cabeza — No es nada, no te preocupes — dijo apartándose del agarre de él, y luego sin siquiera voltearlo a ver al rostro, seguir con su camino. Dejando al chico muy confundido.

Caminando sin rumbo por unos minutos, llegó al pie de un gran roble y sentándose a su sombra, recordó que ese era el lugar en donde iba a sentarse a leer o distraerse un poco, meses atrás cuando estaba embarazada. Sus pies inconscientemente la habían llevado hacia allí. Por la paz que se respiraba en aquel lugar, era uno de sus sitios favoritos

Sentándose en la grama, vio el cielo que se desplegaba ante sus ojos. Quedándose absorta un momento en el paisaje, para luego de unos segundos y sin poderlo evitarlo, sintió como sus ojos empezaban a humedecerse de nuevo; recordando una y otra vez las últimas palabras que el sargento "le había dedicado a la sargento Hanji", tal y como si las estuviera escuchando en ese momento

Abrazando sus rodillas y sintiendo que ya no podía más la carga, apoyo el rostro entre ellas y empezó a sollozar otra vez.

Maldito Sargento… ¡Esta fue la última vez que me vio la cara de estúpida! ¡Noah y yo no lo necesitamos! — decía en medio de su llanto

Supuse que estarías aquí— escucho decir tras de ella

Al momento de oír esa voz, Mikasa se tensó e inmediatamente limpiándose el rostro con el dorso de la manos, se puso de pie pero dándole la espalda al pelinegro — ¿Es que acaso no puede dejar de molestarme? Ya, porque no solo se va con la Sargento Hanji si tanto la ama y me deja en paz a mí y mi hijo

Las cosas no son como las estas pensando. Todo esto es un mal entendido, solo déjame explicarte… — pidió con voz tranquila

Eso no es necesario. Todo ha quedado bastante claro a mi parecer— dijo ofendida y con los brazos cruzados. — Yo no quiero, ni necesito oír cualquier cosa que usted quiera decirme, a mi no es a quien debe ese tipo de explicaciones. Entre usted y yo no hay nada que avalué esa conducta

¿Y todo lo que ha pasado entre nosotros? ¿Eso no significa nada para ti? — Pregunto él, acercándosele cuidadosamente, a lo que ella no respondió. Pero en sus adentros pensaba que si, y que por eso mismo era que se "engaño" le dolía tanto

Rivaille exhalo cansado. Agotado de vivir reprimiendo todo aquello que desde hace tiempo sentía que debía expresar con algo más que arranques de pasión; aquello que con solo gestos sutiles como miradas, caricias y palabras disfrazadas con ironía había sabido demostrar. Todo eso que desde hace mucho había empezado a surgir dentro de su pecho, pero que por su maldito orgullo y terquedad no había querido aceptar o peor aun confesar.

Y pensando en que el callar ahora podría tener como resultado perder la confianza y la admiración que ella pudiera tenerle, más que como un soldado, como hombre; decidió que era tiempo de hablar claro y poner las cartas sobre la mesa.

Siempre había tenido los cojones para arriesgar su vida por otros, entonces ¿Por qué demonios tendría que acobardarse ahora? Si por lo que se la estaba jugando en este momento era por algo que nunca había tenido y que por pensar siempre en otros antes que él mismo, poco se había esmerado en conseguir ; su propia felicidad.

Tomo un último respiro antes de comenzar a hablar, dándose a la vez un poco mas de valor.

Es cierto que ya he encontrado a la persona con la quiero que pasar el resto de mis días — El corazón de Mikasa dio un fuerte palpito adolorido al oír eso. (Pensando en que hablaba de Hanji). — Pero esa persona no es la cuatro ojos…

La chica abrió los ojos con sorpresa, sintiendo su corazón detenerse.

Rivaille quedándose tras de ella, pensó que seguramente no quería ni verlo; pero quizás oyendo en su voz la sinceridad con la que le estaba a punto de hablarle, se calmaría un poco. — A esa persona, a veces la detesto. Me desespera, es la única que sabe como oponérseme y eso la hace muy diferente a los otros. Esa persona siempre dice lo que quiere y hace lo que su voluntad le manda, ignorándome siempre que puede. Es una completa insolente — Bromeó — me exaspera, me vuelve loco, me hace rabiar…

Luego al ver que ella no le rebatía lo interior se atrevió avanzar más, poniéndole una mano en el hombro . — Mas sin embargo también es la persona que me hace sentir que la vida es algo más que un estado transitorio que inevitablemente nos lleva a la muerte, que no es solo odiar, o matar bestias humanas y no humanas; esa persona me hace pensar que la vida es mejor que eso, me hace pensar que puedo ser mejor que la basura que soy ahora.

Observando que la chica no parecía rechazarlo hasta ahora, apartó la mano de su hombro y ahora sintiéndose más seguro camino hasta quedar frente a ella, mirándola directamente a los ojos, los cuales estaban algo enrojecidos por el llanto. — esa mujer me hace estremecer con solo el roce de su piel, de sus labios. — dijo acariciándole ahora el rostro con suavidad — Me hace perder la concentración con tan solo una mirada, o el sentido con una sonrisa. Con ella ya no me siento solo o perdido, a su lado me siento de capaz de hacer lo que sea. Ya ni siquiera puedo recordar el pasado aquel en donde no la tenía, solo sé que desde hace un tiempo he estado pensando mucho en el futuro; ese futuro que quiero solo con ella. Esa mujer a la que no quiero perder por una tontería, porque yo de verdad …

Eso debería decírselo a la Sargento Hanji — le calló poniéndole un dedo sobre los labios — Ella es esa mujer ¿no?... no sé porque me lo dice a mi— dijo apartando con algo de brusquedad la mano de Rivaille de su rostro

Rivaille se sintió muy molesto por su respuesta, al fin estaba confesándose, hablando con el corazón en la mano y ella ¿le sale con eso?

¡Maldición Ackerman! ¡¿Cómo quieres que te lo explique?! ¡Como hago para que entiendas que la única, esa mujer de la que tanta cosa he hablado eres tú! ¡Tu eres esa persona a la que a veces quiero acecinar pero también eres la misma por la que mataría a quien sea sin dudar!

Mikasa quedo estupefacta por lo que acababa de oir, con los ojos bien abiertos. Por un momento sintió perder el aliento y su corazón después de un fuerte latido pareció paralizarse de nuevo; pero no, su orgullo le impedía aceptar que todo a aquello real, se sentía muy lastimada para poder confiar otra vez.

¿Cómo podría creer eso? Si hace unos momentos le juraba amor, casa e hijos a otra? — respondió recordando lo que había escuchado. Era su orgullo herido el que hablaba por ella

Rivaille se sentía desesperado ¿En qué idioma debía decírselo? ¿En Arameo*?

Y dejando que sus impulsos le dominaran, la estrechó rudamente de espaldas hacia el tronco del árbol, aprisionándola por las muñecas. Ignorando incluso el quejido que salió de sus labios por el impacto. Estaba determinado a hacerla entender de una vez por todas. —¡Como quieres que diga! que te deseo, que te pienso, que esos momentos contigo son los que más anhelo ¡¿Cómo quieres que te lo diga?! ¡Maldita sea! ¡¿Qué tengo que hacer para que me creas?! — dijo en tono autoritario, con el seño fruncido y sin apartar ni un instante su mirada de la de ella.

La chica seguía atónita y algo adolorida, todavía no le cavia en la cabeza. Sin embargo algo en su corazón le decía que él estaba hablando con la verdad y que debía creerle. Poco a poco su renuencia y obstinación a hacerle frente a todo esto y aceptarlo como una realidad, (una hermosa y tangible realidad), estaba disminuyendo.

Rivaille con la respiración agitada y relajando tanto su expresión como su tono de voz, empezó a hablar con mas clama —Toda esa basura que le dije a Hanji fue porque iba a decírtela a ti… — no pudo seguir viéndola. Esos ojos le podían demasiado, tuvo que apartarle la mirada — pero como al parecer frente a ti no tengo hombría, las palabras no salían y la idiota de Hanji solo me estaba ayudando. — volteando a verla de nuevo, volvió a alterarse — ¡Mierda! Esa maldita loca pervertida es la mujer de mi mejor amigo y jefe. Le tengo aprecio como el que se le tiene a una hermana. Sé que pudo haberse entendido mal todo, pero debes creer que es cierto lo que digo. ¡Y ya me harte de tantas tonterías! Ya te dije todo. Ahora tu dime… ¿sientes algo parecido al menos? — Preguntó ansioso.

A pesar de que ya la había sentido vibrar en sus brazos, estremecerse con sus besos y caricias, se sentía inseguro acerca de lo que ella pudiera sentir por él. Estaba nervioso, le temía mucho a su rechazo y más después de la sarta de cursilerías que había dicho.

¿Entonces? — volvió a cuestionar impaciente, de verdad su silencio lo estaba matando. Tomándola por los hombros, sacudiéndola un poco mientras a lo que viéndola directamente a los ojos, insistió —¡¿Sientes algo por mí que no sea odio al menos?!

Mikasa no pudo soportarlo más y le aparto la mirada — Yo… — sus mejillas comenzaron a ponerse coloradas —Quizás, no lo sé. — respondió. No quería flaquear, pero le estaba resultado muy difícil

A Rivaille no le gustaron esas palabras. — ¡No me vengas con medias respuestas! — dijo enojado — Es "Si" o "No" ¡lo que debes responder! ¡Mierda! ¡¿Por qué es tan complicado hablar contigo?! — habló exasperado, gritando lo ultimo para ambos y apartando ambas manos de los hombros de la chica se dio la vuelta, cruzando ambos brazos irritado

Mikasa volvió sus ojos observándolo. Aún no se iba, estaba dándole la espalda, pero no se marchaba; todavía estaba esperando su respuesta. La pelinegra se sentía irremediablemente empujada por su subconsciente que le gritaba desde el rincón más profundo y abandonado de su cabeza "¡Abrázalo y dile la verdad! ¡No seas tonta! ¡No le dejes ir!"

La chica se mordió el labio inferior y empezando a jugar con los dedos de sus manos ya sudorosas, dio un pequeño paso, sucumbiendo poco a poco al eco de esa vocecita en su cabeza, que le decía "solo hazlo". Estirando la mano con duda, queriendo alcanzar el hombro de Rivaille, se llevo la otra mano hasta su pecho, como tratando de acallar el exagerado palpitar de su corazón. Aquellos persistentes latidos le martillaban en los oídos y junto con el eco retumbante de sus deseos, peleando con su orgullo que se negaba a perder; la tenían envuelta en un torbellino.

Momentos después Rivaille aclarándose la garganta, la hizo volver a sus sentidos.

Mejor me voy— dijo derrotado. Había hecho el mayor ridículo de su vida (a su pensar) pero al menos, no podría reprocharse luego el no haber luchado; el no haber tratado de alcanzarla.

Mikasa al oír el desánimo en su voz, sintió su pecho estrujarse y tomando el valor para hacer lo que nunca pensó que haría, se inclinó tomándolo fuerte del brazo. —¡Espere! — pidió con voz tenue, pero necesitada

Rivaille al igual que muchas veces antes que ella lo había tocado, sintió su corazón desbocarse y tragando con fuerza, se dio la vuelta. Encontrándose con aquellos brillantes y hermosos ojos grises, viéndolo de una forma en la que jamás imagino poder ver. Su expresión dura y fría, había sido remplazada por una más dulce, cálida y hasta cierto punto melancólica.

El Sargento sin apartar su mirada de la ella olvidando todo lo demás, puso una mano en el rostro de la chica, a lo que esta, cerrando sus ojos y sonriendo con satisfacción coloco su mano sobre la de el en su rostro, inclinando ligeramente la cabeza.

Ella suspiró sintiéndose aliviada. Ya no estaba tan nerviosa como antes, a pesar de tener al pelinegro enfrente observándola.

Ackerman yo…— empezó a hablar hasta ser interrumpido por ella

shhhh… ahora déjeme hablar a mi — dijo, abriendo sus ojos y sonriendo levemente

Él no respondió, pero accedió con su mirada.

Usted es una de las personas que más he detestado en mi vida, por su culpa he pasado por muchas cosas muy difíciles y eso no es fácil de olvidar — confesó con voz seria. Rivaille la miro algo afligido. De inmediato pensó que sería rechazado de la peor manera; con palabras demasiado hermosas. Era como apuñalar con una sonrisa dulce y tierna; de la forma más sínica seria dolorosamente acuchillado sin tener derecho o capacidad de sentir rencor.

Ya resignado a su destino, apartó la mano que tenia sobre la majilla de la chica, esperando atento a terminara de fulminarlo con lo siguiente que ella diría.

Mas para su sorpresa ella volviendo a tomar su mano y colocándosela en donde segundos antes estaba, sobre su rostro; lo miro como hace unos momentos y sonriéndole como antes dijo — Pero no se qué pasó. Porque a pesar de todo lo sucedido, de un tiempo hasta aquí, ya no puedo ni deseo odiarle. Hice aquello que mas me prohibía en aquel entonces y lo que me reprimí durante todo este tiempo; termine enamorándome de ese tipo a quien le debo tantas desgracias… —Rivaille abrió los ojos con sorpresa. —terminé enamorándome de usted. — manifestó finalmente, y colocándole la mano a Rivaille sobre la cabeza, hundió los dedos en sus negros cabellos, a lo que con suavidad los deslizaba entre ellos

Rivaille no pudo resistirlo más y bajando levemente su mano del rostro al cuello de la chica, la jaló hacia él estampando sus labios contra los de ella, rodeando con ambos brazos su cintura, haciéndola lo más posible hacia su cuerpo; abrazándola tan fuerte como si no quisiera dejarla ir nunca. Por su parte Mikasa respondía de manera apasionada al beso, perdonándole interiormente todo lo que alguna vez le causo dolor, tal y como si nunca hubiera pasado.

Más tarde después de haberse agotado momentáneamente de tantos besos y caricias, recordaron a su hijo, y mientras hacían planes tentativos para un futuro cercano, se dirigieron de nuevo al interior del cuartel, donde después de recoger a Noah y dormirlo en su cuna, empezarían una "intima e intensa" celebración de dos en su cama.

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*La Madrugada del día siguiente*

Sargento Rivaille ¿Esta ahí Señor? — le llamó tocando al mismo tiempo la puerta, uno de los soldados del equipo que había hecho guardia esa noche

Rivaille en medio de su sueño escuchó a lo lejos la voz y sintiendo que Mikasa empezaba a removerse cansada en sus brazos, abrió pesadamente los ojos.

¿Qué diablos quieren a esta hora? — preguntó el pelinegro en voz baja, apretando mas su agarre en la cintura de Mikasa; a la que tenia abrazada por la espalda.

La chica soltó un bostezo —Es mejor que vaya, puede ser algo urgente — sugirió aun media dormida

Rivaille apoyándose en un codo y bajando su rostro hasta alcanzar la base del cuello de la chica, comenzó a darle besos, subiendo poco a poco hasta su oreja. —Tch, y ¿si no quiero soltarte? — le susurró al oído con voz ronca.

Mikasa suspiro complacida con los ojos cerrados. Todos los bellos que tenía en su tersa y por ahora desnuda piel, se erizaron al instante.

Luego no se queje si le llaman la atención — dijo en tono de broma

Bien — exhalo vencido. Ahora que tenia a Mikasa tal y como siempre quiso, no quería separarse ni un momento de ella.

Dándole un beso a la chica detrás de la cabeza, sintiendo lo que para él era el delicioso aroma de su cabello, se quito la sábana blanca de la cintura; siendo esta la única tela que cubría tanto su cuerpo desnudo, como el de ella.

Vio hacia la ventana y de inmediato se dio cuenta que estaba amaneciendo. Con la poca luz que entraba a la habitación desde afuera y tallándose los ojos, bajo la mirada algo agotado, observando con algo de desagrado el reguero de ropa que él y Mikasa que habían dejado en el suelo la noche anterior. Sintiéndose todavía desorientado, sumado esto lo oscuro que estaba, no lograba divisar su ropa interior entre el desastre, pero apartando algunas prendas encontró sus pantalones blancos. Supuso que para salir a ver que quería el hombre en su puerta, solo con estos bastaría.

Después de haber llegado a su habitación y haber atendido al bebé que dormía tranquilo en su cuna; tal y como si pudieran leer sus mentes, Mikasa y Rivaille empezaron a besarse, a tocarse, desasiéndose al mismo tiempo de la ropa del otro de una forma desesperada. Necesitaban ese momento, esa piel, ese calor. Su cuerpo hasta la más pequeña parte, deseaba el del otro; Terminando toda esta pasión y anhelo desmedido, en ese acto de amor consumado.

Para Rivaille había sido la mejor experiencia de todas, pudiendo sentirse realmente complacido y satisfecho, al hacer el amor con una mujer de la que estaba enamorado y no solo por "cubrir una necesidad" como mucho antes acostumbraba. Se había jurado a si mismo que después de haberle hecho el amor tantas veces como le fue posible esa noche, nunca más tocaría a otra mujer que no fuera Mikasa; la ahora su mujer, suya y de nadie más. No podía ni describir lo bien que se sentía ser la única persona con el acceso exclusivo tanto a su corazón como a su cuerpo y aunque sonara egoísta, saberse su dueño, saberla suya. Aún cuando ese derecho de propiedad le fuera únicamente dado por el mismo consentimiento y amor de ella. Por primera vez en… ni siquiera podía recordar una vez; se había sentido tan aferrado a la vida, tan completo, tan satisfecho, en paz con el mundo y con su propia existencia.

Por su lado Mikasa, se sentía casi de la misma forma; feliz, tranquila, llena, amada y protegida. Con Rivaille y Noah a su lado, sentía que no necesitaba nada más. Llegando incluso a tener temor de que ese sueño tan bello en el que estaba viviendo, se le escapara de las manos en un momento. Suspiro olvidándose de todos esos sentimientos negativos, ya que teniendo a Rivaille con ella y junto con Noah, todo estaría bien y si importar lo que llegara a suceder, los dos hombres de su vida; Noah y Rivaille, seguirían siendo su más grande felicidad, la nueva fuente de su fortaleza y su razón principal para seguir adelante.

Abriendo la puerta con cara de enojo, Rivaille encaró al ansioso soldado, al que ya estando frente al pelinegro con la puerta totalmente abierta, no le fue difícil notar con tan solo echar un vistazo rápido hacia adentro de la habitación, una mujer sentada en la cama que mientras se cubría un poco más arriba a la mitad del pecho con la sábana blanca , miraba hacia la entrada con atención. Fue más que obvio para el soldado que aquella mujer era Mikasa.

Él soldado sintió sus mejillas sonrojarse un poco, al imaginar la situación entre Mikasa y Rivaille.

Me vas a decir a que viniste o ¿solo querías espiar? — le dijo muy serio al chico, a lo que entrecerrando la puerta, le quitaba la vista de dentro de la habitación, dejando solamente ante los ojos del muchacho su cara de "por tu bien, que sea algo importante"

El soldado saliendo de su estado transitorio de estupefacción, le extendió inmediatamente un sobre a Rivaille. —S-señor, un mensajero trajo esto para usted. Dijo que era urgente — reportó aun nervioso; tomando al instante una posición firme, con su mirada hacia el frente y fija en un solo punto

El pelinegro miro el sobre al derecho y al revés, no tenía datos o remitente. Solo era un sobre blanco, con el sello cerrado. Rivaille arqueó una ceja sin entender. —Puedes retirarte. — le indicó al soldado, a lo que esté haciendo el saludo militar, cumplió la orden de su superior dejándolo a solas en el pasillo, donde con la ayuda de las antorchas que lo alumbraban, podría leer mejor el mensaje que en la poco iluminada habitación.

Cerrando la puerta tras de sí, rompió el sello del sobre, quedándose más confundido al leer el contendido del papel que había dentro:

"Favor con Favor se agradece y Daño con más daño se paga.

Sargento, No lo olvide… el cuervo que ayer usted enjauló

Mañana podría sacarle los ojos"

¿Pero qué Mierda?…— dijo en voz baja para sí mismo, mientras que sintiéndose muy extrañado, no lograba comprender el significado del escrito. Unos momentos después de tratar de resolver este acertijo, sin tener éxito alguno o pista evidente, exhalo molesto pensando en que seguramente era una jugarreta de alguien que no tenía nada productivo que hacer.

Metiendo la nota en una de las bolsas traseras de su pantalón, decidió olvidarse de ese inusual incidente. Ni siquiera lo consideró tan importante como para comentárselo a Mikasa. Mas sin embargo y aunque tratara de ignorarlo, desde que había leído la nota, dentro de él un mal presentimiento había surgido a cerca del contenido de ese mensaje; pero pensando luego en que quizás alguien se estaba riendo de él en ese instante por creerse esa bola de tonterías, chasqueo la lengua disgustado, y abriendo la puerta de forma cautelosa, volvió de nuevo a la cama con Mikasa, ya que en tan solo una hora más tendría que empezar sus labores del día. Quería estar con ella solo un poco más.

Aunque aun no tenía idea, error grande fue subestimar aquellas palabras; ya que a decir verdad si había alguien no muy lejos de allí, burlándose de él en ese mismo momento.

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*Oficina del comandante Smith Varias horas después*

Y esa, es la información que la gente de inteligencia ha podido conseguir hasta ahora. — decía un soldado que haciendo el saludo militar, rendía su informe ante el comandante de la legión

Ya veo — asintió él rubio y dándose vuelta en su silla, observando por la ventana el paisaje, susurró para sí mismo — ¿Qué estarás tramando ahora Nyle?

Entrando sin tocar la puerta, mientras no apartaba sus ojos de unos documentos que traía en las manos, Hanji dijo — ¡Erwin! ¡Hay algo nuevo que tengo que mostrar…te — al levantar la mirada y percatarse de que el rubio estaba acompañado, se detuvo sintiéndose apenada —¡Lo siento! No sabía que estabas ocupado… volveré después — habló algo decepcionada

Erwin viendo a Hanji con ternura, le sonrió — Ya estábamos terminando. Puedes retirarte— le indicó al soldado frente a él

¡Si Señor! — contestó de inmediato el hombre mientras acuñaba mas sus puños a su pecho y espalda

Cuando Hanji vio al soldado salir de la oficina, fue hasta la puerta y la cerró con llave, así nadie los molestaría.

¿Qué era lo que querías enseñarme? — preguntó con tono cariñoso

La castaña se acerco al escritorio y entregándole los papeles que traía en la mano, se quedo observando como él se quedaba concentrado leyéndolos. Decidió que era mejor dejar que revisara el reporte de sus nuevos hallazgos tranquilo, y pasando después a su lado, quedándose de pie frente a la ventana soltó un gran suspiro

¿Qué te inquieta? — preguntó él sin quitar la vista de los documentos; ya conocía perfectamente a Hanji, era muy difícil que le ocultase algo

Nada. — respondió algo entristecida

Erwin al notar el comportamiento de Hanji, dejó los papeles a un lado y poniéndose de pie, sorpresivamente para ella la abrazo por la espalda. — Te conozco y sé que algo te molesta. ¿Qué es?

Hanji exhalo aún deprimida — No es nada. Es solo que por mis equivocaciones creo que cree un problema innecesario, pero confió en que ya este arreglado. — habló pensando en el mal entendido que había causado, pero siendo ella la que al instante convenció a Rivaille de que no debía perder tiempo y que debía ir tras Mikasa, tenía el pensamiento optimista de que ya todo se habría solucionado entre ellos dos. Más tarde iría a pedirle una disculpa a Mikasa

Pero eso no es lo que te tiene así, si sabes que ya se arregló todo entonces ¿por qué esa cara? — insistió él. Era casi imposible que lo engañara

Hanji suspiró derrotada —No lo sé, es solo que a veces me pregunto ¿Habrá algo malo conmigo? — dijo olvidando el otro problema y concentrándose en la idea que en su cabeza había andado rondando desde hace unos días, ya que a pesar de lo mucho que quería a Erwin y lo bastante que deseaba darle un hijo, hasta ahora no había podido.

Aunque casi nunca hablaban del tema, Erwin tenía la noción de que Hanji alguna vez le dijo que a pesar de ser una oficial del ejército y más aun de la legión de reconocimiento, deseaba tener una familia; pero siendo el comandante y teniendo tantas cosas en su cabeza, simplemente lo había olvidado y no entendía muy bien el contexto de la pregunta

¿Algo malo?¿cómo qué? — preguntó sintiéndose algo confuso

No lo sé, estaré enferma o algo así— respondió triste y viendo hacia el suelo, sintió como sus ojos comenzaban a humedecerse. El rubio aparte de estar un poco indeterminado en el aspecto de que era lo que podría estarle sucediendo a su querida mujer y compañera, se preocupó aun más por la afirmación anterior de ella.

Erwin separándose de ella la hizo darse vuelta, a manera que pudieran verse frente a frente, su corazón se estrujó al ver su expresión afligida — ¿Qué te hizo Rivaille? ¿Te dijo algo para te pusieras así?. — La verdad no creía que el pelinegro fuera el responsable del estado de ánimo de Hanji, pero tenía que estar seguro

No, él no me hizo nada. La última vez que lo vi, fue cuando fuimos a ver a Noah— Hanji desvió la mirada al decir lo último. Tenía que mentirle a Erwin, no podía hablarle acerca del gran problema que había creado; se pondría furioso. Además tenía la certeza de que Rivaille sabría aclararlo todo y no habría necesidad de contarle al rubio, haciendo el problema más grande; estableciendo una desconfianza innecesaria entre dos incondicionales amigos como lo eran Erwin y Rivaille

Olvidando por un momento aquello que había sucedido y recordando la pena que cargaba, Hanji vio hacia sus manos, entristeciéndose mucho al recordar a Noah en sus brazos.

A pesar de todo estaba muy feliz por Rivaille y por Mikasa. Noah era como un angelito y aun en medio de tantos problemas, era como una luz de esperanza para todos. Sin embargo llega un momento en la vida de toda mujer en que su propio reloj biológico le dice "ya es hora" y empieza a sentirse la necesidad de concebir en sus entrañas a una pequeña criatura. Para Hanji el momento en que esto sucede había llegado hace tiempo ya, pero por el trabajo y todas las responsabilidades con las que tenían que cargar ella y sobre todo Erwin, no había querido presionarlo mucho. No obstante el ver nacer al bebé de Mikasa había sido como un detonante, algo que provocó de que manera súbita, todos esos instintos maternales que habían estado dormidos dentro de ella se sacudieran de golpe y aunque bien podría querer y cuidar a Noah, seguiría siendo el hijo de otra mujer y no el suyo; sin mencionar que también era el hijo de un hombre distinto al que ella amaba

Entonces ¿Qué pasa? — Trató se llamar su atención nuevamente, al verla como ida

Hanji saliendo de su sopor, lo miró asombrada y negó con la cabeza.

Erwin suspiró. Tampoco iba a obligarla a hablar y más en ese estado de ánimo. Así que decidió que lo mejor era consolarla y no interrogarla, dándole un fuerte abrazo y un tierno beso en la frente, fue la mejor forma en la que en ese momento pensó en hacerlo.

Unos minutos después, gracias a las atentas acciones de del Rubio logró sentirse mucho más animada y regresando casi a su estado de ánimo normal, estando todavía abrazada a Erwin, recordó las palabras de Mikasa "solo debe seguir intentándolo" y dándose cuenta que estaba tomando la actitud equivocada, pensó que la chica tenía razón al decir que no debía rendirse hasta conseguir su objetivo. Además ya siendo más optimista el placer extra que venía incluido con el proceso de "hacer al bebe" no le caía nada mal en lo absoluto, Erwin no era para nada mal amante, al contrario

Hanji yo… quiero pedirte una disculpa; los últimos días he estado muy ocupado y no te he dedicado mucho tiempo — dijo Erwin de repente, pensando en que debía ponerle más atención a la castaña

Ella apoyando su cabeza en el pecho de este y cerrando los ojos, sonrió comprensiva — No importa, hay días en los que el tiempo resulta insuficiente para hacer todo lo que se quiere, descuida.

Erwin se sintió un poco mal por ella, quizás nunca podría ser (aunque lo deseaba) del tipo de hombre que le dedica su vida a su mujer. Ya que su tiempo y sus esfuerzos debía también ponerlos sobre su trabajo, que muchas veces exigía su atención hacia cosas urgentes que no podían dejarse para más tarde. Quizás eso había contribuido un poco a que escogiera a Hanji como su compañera de vida, ya que ¿Quién entendería mejor la vida de sacrificios que un soldado lleva, que otro soldado? Si se hubiese quedado con alguna mujer civil, a estas alturas ya seria divorciado. Pero realmente estaba agradecido por Hanji, para él era esa clase de mujer que hacía a su pareja pensar, que no tenía que porque ir afuera para encontrar lo que necesitaba, ya que con ella lo tenía todo.

Sé que últimamente he estado concentrado en muchas cosas, pero ¿sabes? En este momento no hay nada tan urgente que no pueda esperar un par de horas, así que… ¿qué dices si…?— dijo él haciéndole una provocadora insinuación

Hanji inmediatamente separándose de él y viéndolo a los ojos sorprendida, pudo sentir como en un segundo sus mejillas se tornaban de color carmesí. —¡P-pero Erwin! ¡Tu herida! ¡Todavía no sana del todo! Si haces mucho "esfuerzo" los puntos podrían abrirse. — Respondió nerviosa y con tono preocupado

Erwin le sonrió — Los volvemos a cerrar, no te preocupes. — Bromeó, mientras que tomándola por la cintura, la hacía más a su cuerpo y comenzando a besarle el cuello, empezó a quitarle la chaqueta

Después de eso ya no podía decir nada mas, para Hanji ya era tarde; una vez que Erwin empezaba a besarla de esa forma, ya no podía resistirse. A lo largo de todo el tiempo que habían estado juntos, Erwin se había tomado el tiempo para descubrir los puntos más sensibles en ella, usándolos siempre a su favor cuando la ocasión le exigiera ser mas persuasivo.

Dando un par de pasos hacia atrás, mientras Erwin seguía dándole besos, se detuvo cuando sintió sus piernas toparse con el escritorio y también el rubio al darse cuenta de esto, con ambos brazos rodeó la cintura de la castaña y como si esta no pesara nada, la levanto del suelo sentándola en su escritorio

Espera…— le interrumpió Hanji mientras que al estar de espaldas, como pudo aparto las cosas que habían detrás de ella. Habían documentos importantes en la mesa, mas de alguno podría estropearse si no los quitaba

¿Permiso para continuar? — dijo bromista el rubio

Hanji asintió fingiendo seriedad, pero no pudo evitar que se le escapara una sonrisa traviesa — Permiso concedido Señor Comandante.

Quedándose en esa posición sentada, también procedió a quitarle la chaqueta a Erwin y aflojarle el corbatín del cuello, mientras él ya más adelantado, iba ya desabrochándole el último botón de la blusa, y una vez teniendo abriera la prenda, dejó ante sus extasiados ojos, la vista de los pechos de la castaña. Cosa que para él era muy estimulante, y lanzándose hacia ellos, comenzó a besarlos mientras que con gran habilidad quitaba el sostén de su camino, arrojándolo al piso.

Ahorrándole el trabajo a Hanji, el solo y lo más rápido que la práctica de años se lo permitiera, comenzó a quitarse su equipo de arneses, procediendo luego a quitar los de ella.

Hanji se estremecía con cada toque del rubio; a pesar de los años juntos, cada vez que tenían sexo, se sentía como la primera vez. Solo que sin tantos nervios o dolor, siendo más bien todo lo contrario.

Desabrochando con urgencia su camisa y pantalones Erwin, volteo a ver a Hanji por un momento y observando su rostro sonrojado, mientras que con la respiración acelerada, lo miraba con deseo; no pudo evitar sentirse demasiado excitado. Quería tomarla ya, tal y como si no hubiera mañana; quería oírla gemir su nombre y necesitaba liberar todo ese calor y toda esa tensión dentro de ella. Pero sabia a Hanji no le gustaba así todo tan rápido y tan "al grano". Si quería que ella respondiera como le gustaba, tenía que incitarla lo suficiente.

Así que yendo (por el momento) contra sus propios deseos, decidió apurarse para llegar rápido y preciso a su meta. Bajando con firmeza los pantalones blancos de la mujer, comenzó a depositarle varios besos, mordidas y lamidas, desde los tobillos, subiendo por sus pantorrillas, cambiando a solo darle cortos besos a partir de la rodilla. Lugar desde donde desviaba su trayectoria a la parte interna del muslo, subiendo hasta estar cerca de la intimidad de ella, en donde después paso a la parte baja de su abdomen y ahí volvió a besarla. Mientras Hanji suspiraba ampliamente, el siguió subiendo con sus besos, pasando por su abdomen llegando hasta sus senos, donde se detuvo un tiempo considerable para atenderlos.

Mientras acariciaba uno, mordía y lamia el otro, ocupándose después de su parte más suave y su favorita de esa parte del cuerpo de hanji; sus pezones. A los cuales dedico más tiempo para disfrutar.

Todo iba bien para Hanji hasta que Erwin, empezó a bajar una mano por su abdomen, llegando finalmente a la parte más sensible de su cuerpo y metiendo la mano bajo las bragas, se dispuso a masajear lenta y placenteramente su clítoris.

Al principio la castaña solo dejaba salir suspiros más largos y profundos, pero cuando Erwin comenzó a subir la velocidad en sus dedos, pequeños gemidos empezaron a escapar de su boca, siendo acallados por los labios del rubio, que luego de haber ido más al norte por su cuello, volvió a sus labios, devorándolos con ahincó, mientras su mano se ocupaba de otra cosa pero mucho más abajo.

Los quejidos de Hanji se hicieron aún más fuertes, cuando Erwin empezó a torturarla de la manera más dulce, introduciendo un dedo dentro de ella y unos minutos más tarde otro. Moviéndolos cada vez con más rapidez, de adentro hacia afuera, en círculos y a forma de tijera; a lo que Hanji moviendo sus caderas al mismo ritmo y gimiendo más alto, empezó a sentir a los cuantos minutos, un creciente hormigueo en su cuerpo, mientras que Erwin sentía cada vez mas encendido al sentir como las paredes de ella apretaban mas sus dedos; dedujo de inmediato que estaba cerca de su límite.

Viendo con gran satisfacción como Hanji se retorcía placenteramente debajo de él, no podía evitar que el calor y que sus deseos de hacerla suya aumentaran aún mas; observando maravillado la forma en la que ella apretaba y mordía sus labios entre cada sonido que salía de ellos. Sumada a su expresión sus mejillas ahora mas enrojecidas, le indicaron que era momento de acabar, al menos con esto; y aumentando todavía más la rapidez de sus dedos, la hizo venirse, sintiendo un gusto infinito al ver su rostro lleno de placer. Ahora era turno de su olvidada hombría, por fin podría satisfacerla.

No se había percatado; pero con todo lo que había hecho, su miembro no necesitaba más para funcionar en su tarea, estaba tan firme como cuando Hanji lo estimulaba por él.

Así que sin perder más tiempo, bajo sus pantalones y con ellos su ropa interior. Quitando también las bragas de Hanji, divisando con grandes ansias su preciado objetivo.

Miró a la castaña por última vez. —Hazlo ya por favor, te necesito… — le rogó con tono ansioso

Erwin asintió complacido, esa petición en particular siempre se la cumplía gustosamente.

Acto seguido Hanji después de haber permanecido sentada todo este tiempo, se recostó totalmente sobre el escritorio, dejando sus piernas colgando.

Al momento siguiente el rubio tomó una de las piernas de Hanji, colocándola sobre su brazo, dejando a su vista la parte más intima del cuerpo de ella y masajeando un par de veces su miembro, comenzó a rosarlo sobre los labios vaginales de la castaña, aumentando así la tensión y el deseo en ambos.

Ya no pudiendo soportar más los deseos de su propio cuerpo, los cuales se veían mas aumentados con los jadeos de su mujer; poco a poco comenzó a introducir su palpitante miembro dentro de ella, sintiendo como ella se tensaba mas, al sentir como aquella parte tan caliente y firme entraba en su interior.

Un fuerte gruñido salió de los labios del comandante al introducirse totalmente dentro de ella de una sola estocada, sacándole a Hanji un delicioso gemido de placer. Una vez dentro, pasó su otro brazo debajo de la otra pierna de la castaña, acomodando la otra de la misma forma, levantando un poco las caderas de ella del escritorio. Esto le daría un mejor ángulo para entrar mejor y más profundo en su ser.

Una vez considerando ya la posición adecuada, comenzó a moverse primero de forma lenta, sacando su miembro hasta casi salir del todo, para luego volver a meterlo despacio pero con fuerza. Hanji echando la cabeza hacia atrás con la boca abierta, apretaba todos los músculos de su cuerpo cuando él entraba, suspirando con los ojos cerrados cuando salía. Ewin por su lado, apretaba mas el agarre de sus manos en las caceras de la castaña, disfrutando sobremanera cada vez que los músculos en las paredes de Hanji se retraían a su alrededor.

Con unas cuantas lentas embestidas más, Erwin sintió que ya era hora de acelerar más las cosas. Cambiando a una velocidad más rápida, empezó a moverse de manera más enérgica, aumentando la fuerza con la que sus caderas se movían hacia adelante y atrás, moviéndose cada vez más rápido al oír los gemidos cada vez más agudos y palabras entrecortadas que salían de los labios de Hanji; palabras a las que ni siquiera le ponía atención, estaba demasiado concentrado dándole a ambos ese placer que tanto estaban disfrutando.

Aumentando mas la velocidad de sus envestidas, hasta que su ritmo se volviera errático, se dio cuenta que Hanji prácticamente estaba gritando, estaba perdida, ni siquiera se percataba de lo altos que sonaban sus lamentos y aunque estuvieran a solas, era la oficinal del comandante, cualquiera podría oírlos con solo acercarse al pasillo que conducía hasta la puerta. Maldito eco delator.

No obstante, tampoco iba a dejar de penetrarla tan fuerte como podía solo por eso, si oírla gritar así era lo que más quería en ese momento. En el escritorio era muy incomodo lo que quería hacer, así que tomándola en brazos y saliendo un momento de ella, la acostó en el piso sobre la alfombra, entrando de golpe en ella otra vez.

Para callarla no había nada mejor que devorarle la boca a besos, y eso hizo. Mientras seguía penetrándola rápido y duro, como a el le gustaba, fue hasta sus labios; en donde iniciando un beso impulsivo y ardiente, logro al fin silenciarla. Siendo el solamente el que escuchaba sus incesantes gemidos perderse en su garganta.

Sin perder el compas de sus movimientos, Hanji empezó a sentir como los músculos de sus caderas empezaban a tensarse más, juntos con los músculos de su vientre y vagina, el orgasmos estaba cerca, podía sentirlo. Aferrando mas sus uñas a la amplia espalda de Erwin, que ahora estaba cubierta por una fina capa de sudor, logró soltarse del beso.

¡Ahh! Er..Erwin… Voy a hacerlo... Ahh, ¡ya no puedo resistirlo!

Al oír esto, el rubio empezó a moverse más vigorosamente, sintiendo las entrañas de ella, temblar y su cuerpo sacudirse, al mismo tiempo que levantaba mas sus caderas buscando ser llena hasta el último rincón de su feminidad. Siendo lo último que pudo sentir, antes de venirse una corriente semejante a electricidad recorriéndole todo el cuerpo, finalizando con otro alarido de delicia.

Erwin sin quedarse atrás, siguió con unas cuantas embestidas mas, sintiendo él también al instante el impulso incontrolable de derramar toda su excitación dentro de su mujer. Corriéndose finalmente dentro de ella con un par de últimas y violentas estocadas, al tiempo que dejaba salir un ronco y satisfactorio gemido, quedándose en el interior de la castaña, hasta sentir que había derramado todo su semen dentro.

Saliendo de ella, estando ya más relajado, volvió a besarla — ¿Ves? Mi brazo está bien. — afirmó sonriendo triunfal, mientras su respiración seguía acelerada

Hanji dio un suspiró, tratando de normalizar la suya — Si, creo que te subestimé. — dijo dándole un beso en la punta de la nariz

Ya no lo hagas. Tu más que nadie sabe puedo ser un "hombre muy duro" cuando me lo propongo— bromeó dándole otro corto beso en los labios

La castaña se ruborizo sintiéndose apenada. — Si, lo sé. — susurró viendo hacia otra parte.

Erwin volvió a sonreír. Eso le gustaba de ella, a pesar de todos los años juntos y de que ella no era para nada inocente, siempre seguía apenándose como una chica inexperta ante los comentarios atrevidos o con doble sentido que solía decirle después del sexo; definitivamente no había algo en ella que deseara cambiar, no había nadie en el mundo como ella o alguien más con quien quisiera estar. Hanji siempre había sido y seguiría siendo (a su parecer) la mujer perfecta.

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*Un mes y algunos días después del parto*

"Saldré unas horas, volveré en cuanto pueda

Cuida de Noah

Rivaille"

Esta era la nota que Mikasa había encontrado sobre el buró al lado de su cama, luego de despertar de una siesta que había tenido que tomar, después de haber terminado las tareas que empezó a hacer hace solamente unos cuantos días. Posteriormente a tener el avaluó de Hanji y pasar varias discusiones con Rivaille acerca de que debería provechar el tiempo descansando y no con labores, había empezado a realizar estas actividades como: limpiar la habitación y ocuparse de la ropita de Noah; cosa que podía llegar a resultarles muy cómica a los demás, ya que ver tendidos pañales y pequeños suéteres al lado de la ropa enorme de los adultos, era algo nuevo y algunos hasta hacían bromas de que esa pequeña ropita, no le pertenecía a Noah si no que debería ser la ropa de domingo de Rivaille . Aunque era pequeño y como todos los bebes lo hacen, Noah ensuciaba mucha ropa, sobre todo pañales y ya era usual desde hace unos días ver a Mikasa por las mañanas en la parte de atrás, destinada a la lavandería, tendiendo la ropa recién lavada del bebe, mientras Armin y Eren, por ordenes de Rivaille cuidaban de Noah. Cosa que tampoco les molestaba. Incluso muchas veces los demás chicos, como Jean, Reiner, Connie y Berthold se les unían; les gustaba mucho estar con el bebe "Practiquen para cuando les toque ser papás" les dijo Hanji en una oportunidad, dejando a todos los chicos apenados.

Las chicas por su lado Christa y Sasha solían ayudar a Mikasa con las tareas en sus ratos libres, Ymir no ayudaba en nada "no es mi problema" le decía a la pequeña rubia cada vez que ella le pedía que le acompañara.

Todos eran muy atentos con Mikasa y con el bebe ya que, gracias a Hanji nuevamente tenían la noción de que el cuerpo de Mikasa parecía seguir siendo tan fuerte como antes, pero luego de un proceso tan agotador como lo fue el tener a su bebe y solo habiendo pasado unas cuantas semanas después del parto, todavía no estaba recuperada del todo y tenía que descansar más de lo usual, no podía sobreexcederse con muchas tareas. Por eso y por petición de Rivaille, Erwin había permitido tres semanas más descanso a Mikasa antes de volver a sus labores. Un esfuerzo demasiado grande sin estar aun recuperada, hubiera podido traerle problemas de salud a la chica, algunos incluso graves.

Mikasa al leer la nota la dobló y suspirando tranquila volvió su ojos hacia Noah, quien todavía dormía a su lado y dándole un pequeño beso en la frente, lo miro con mucha ternura, mientras que acariciándole la cabecita le dijo sin pensar — "cuando duermes te ves igual a él"

Al darse cuenta de que lo que había dicho sacudió la cabeza sintiéndose una tonta ¿Cómo Noah iba a parecerse a Rivaille siendo hijo de Eren? se burló de sí misma interiormente, pero quedándose ya más concentrada viendo a su bebé y los gestos que este hacia mientras dormía, no pudo evitar pensar que de verdad esos gestos eran iguales a los que Rivaille hacia dormido (como fruncir el seño). Su corazón dio un pálpito fuerte al pensar que hasta ahora no se había percatado de las similitudes que había entre los dos, que cada día que pasaba eran más evidentes. Eran parecidos que solo una madre podría notar, cosas sutiles que para los demás podrían pasar desapercibidas, pero no para ella.

Una voz en su interior le decía que algo no cuadraba del todo, ¿era esto lo que llamaban instinto maternal? ¿Ese presentimiento que es producto de la estrecha relación que una madre tiene con su hijo?

Quedándose un rato mas observándolo, se puso a pensar en que ¿cómo dos personas que no están emparentadas por sangre podrían parecerse tanto?. Una sola y escalofriante idea vino a su mente "será que Noah y Rivaille…" un vacio y una sensación fría le invadieron el estomago al pensar en la frase "Padre e Hijo" eso la dejo inmóvil unos segundos, pero luego sacudiendo nuevamente su cabeza, trato de borrar "esa absurda idea" de su mente; desechándola al instante "No. Es imposible" pensó y levantándose de la cama, pero aun teniendo ese sentimiento de duda que tratando de engañarse a sí misma intentaba desaparecer de su consiente, volvió a inclinarse sobre la cama, para que después usando su dedo índice le propiciara unas suaves caricias en la mejilla a su hijito, mientras que dirigiéndole una mirada delicada le habló con tono bajo y voz sincera —No tienes idea cuanto te quiero mi bebé— y acomodando bien el regalo de Sasha sobre el pecho de Noah, se dirigió al baño dándole un "último" vistazo a Noah desde la puerta antes de cerrarla.

Luego de salir del baño, observó por la ventana como le sol empezaba a ocultarse. Había dormido mucho, seguramente Noah estaba por despertarse. Pero habiendo descansado ya, estaba lista y bien repuesta para atenderlo.

Mientras el bebe seguía durmiendo aprovecharía a terminar algunas cosas que dejó sin hacer a causa del sueño. Como doblar alguna ropa suya, de Rivaille y del bebé.

Poniendo toda la ropa sobre la cama, para así estar observando a Noah como halcón (el apego excesivo de primeriza) tomó una de las camisas de Rivaille y al sacudirla un poco antes de doblarla, no pudo evitar sentir la fragancia que se desprendía de la prenda, el olor de Rivaille le era tan familiar y aunque no lo admitiría frente a él (al menos por ahora) le resultaba algo sumamente embriagador.

Sintiéndose inevitablemente tentada llevó la camisa hasta su pecho, casi pegándola a su rostro, sintiendo ese aroma tan seductor, y cerrando los ojos, sintió como su corazón comenzaba a acelerarse con tan solo sentir su esencia. Sin poder controlar sus pensamientos en ese momento, se le vino a la mente idea de que ¿Cómo antes había podido soportar tanto tiempo teniéndolo tan cerca, sin írsele encima? Habiendo tantas oportunidades de hacerlo. Sus impulsos la estaban dominando en ese instante

Unos segundos después dándose cuenta de lo que estaba pasando "¿pero que estoy haciendo?" pensó alterada. Sintiéndose molesta consigo misma, tiró la camisa sobre la demás ropa, sintiendo muy sonrojadas y calientes las mejillas. Tratando de calmarse se cruzó de brazos y cerró los ojos; se sentía terriblemente avergonzada. Deseaba a ese hombre desde mucho antes que pudiera tenerlo.

Un crujido como de una puerta de madera abriéndose la sacó de su histeria y volteando de inmediato hacia el armario, se puso alerta, parecía que no estaba sola en la habitación. Haciéndose la que volvía a sus ocupaciones con la ropa, fue a un costado de la cama y saco de forma disimulada una daga debajo del colchón, dirigiéndose después hacia el armario y abriendo de par en par las puertas de un solo golpe, se tranquilizó al percatarse que no había nadie dentro del armario.

Un rato después de permanecer atenta a cualquier cosa rara, se serenó, pensando que era una tonta por estar tan paranoica. Sin embargo algo su corazón le decía que no bajara la guardia, un augurio de que su bebé estaba en peligro le estaba siendo dado, pero ignorando eso y pensando en que nadie dentro del cuartel le haría daño a Noah, lo olvido momentos después.

Terminando de arreglar todo observó contenta como Noah comenzaba a despertarse, era hora de atenderlo. — Ahora voy Noah, solo déjame…

De repente y sin previo aviso sintió como alguien muy alto y fuerte la tomaba por atrás y tapándole la boca y nariz con un trapo que olía muy extraño, forcejeaba con ella para que no se soltara. Sin tener nada en su poder para defenderse, se limitaba solo a con todas sus fuerzas tratar de soltarse, pero siendo el otro mucho mas fuerte (dedujo que era un hombre) y estando en una posición más ventajosa, la logró dominar en poco tiempo. Observando con desesperación a su bebé indefenso en la cama, empezó a sentir como su cuerpo le fallaba y parecía no responderle. Lo siguiente que supo fue que tenía mucho sueño, comenzando después a luchar inútilmente porque sus ojos no se cerraran, perdiendo esa batalla unos segundos más tarde cuando finalmente cayó inconsciente en los brazos de su atacante.

Como siempre me das buena lucha mujerzuela…Pero esta vez, yo soy el vencedor— dijo triunfal

Cargando a Mikasa hasta a la cama, Snell, quien había "regresado de la muerte" para proceder con su venganza, la acostó aun sin conocimiento al lado de Noah, sonriendo ampliamente al ver a su pequeño objetivo

Tú debes ser ese mocoso que busco.— le habló al bebé, mientras que con una ceja arqueada observaba, como con su maño cerrada en un puñito, salivaba todos sus deditos por tenerlos sobre su boca, seguro tenía hambre

Bajando la mirada hasta a Mikasa la observó del cuello para abajo, dándose cuenta que sin el vientre de embarazo, lucia muy "apetecible" y poniéndole una mano sobre una pierna empezando a acariciarle no solo una si no las dos, empezó a pensar las cosas que podría hacerle a una mujer que como ella en ese momento, estaba servida en bandeja de plata para él

Pero luego recordó que no tenía mucho tiempo y que aunque quisiera quedarse un poco más, tenía que irse antes de que alguien llegara e impidiera su huida.

Sintiendo algo de pesar por lo que quiso hacer y no pudo, se apresuró a tomar al bebe en brazos con todo y la cobijita azul con la que estaba arropado y colocándolo en un "cargador" improvisado que había hecho con una sabana, camino hasta a la ventana, dejando antes de la manera más cruel dentro de la cuna del pequeño; "una nota de despedida" y con un último vistazo a Mikasa, empezó a bajar por la misma cuerda que había subido un rato antes, cuando Mikasa estaba profundamente dormida.

Aquella cuerda que era similar a los cables del equipo de maniobras, se sostenía de las paredes por un gancho de metal que al ser disparado, se clavaba idealmente en superficies como la de las paredes de piedra de un castillo, más específicamente el cuartel de la Legión de Reconocimiento. Todas las herramientas para el "trabajo" obviamente le habían sido provistas por Nyle, el "intachable" comandante de la Policía Militar

Momentos después llegando exitosamente al suelo, vigilando que no hubiera nadie en los alrededores, caminó hasta unos arbustos altos donde había dejado amarrado a su caballo, en el que momentos después escaparía, llevándose a Noah con él.

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Casi media hora más tarde (siendo ya de noche), por la puerta de la habitación entró Rivaille; sintiéndose algo extrañado de que no hubieran velas encendidas, ni nada que denotara movimiento, pensó que Mikasa y Noah estarían dormidos.

Poniendo con cuidado sus cosas en una mesa cercana; incluyendo su arma y llaves, encendió una vela, divisando la figura de Mikasa recostada en la cama. No le pareció extraño no ver al bebe, supuso que estaría durmiendo en su cuna.

La cuna de Noah estaba algo cerca de la ventana y al notar que esta estaba completamente abierta, de inmediato fue a cerrarla; el frio viento de la noche podría enfermar al bebe. En el instante en que pasó junto a la cuna de Noah y la luz de la vela alumbró su interior, casi sintió su corazón paralizarse cuando notó que la criatura no estaba. Dándose cuenta de inmediato que dentro de la cuna, en lugar de su hijo había una nota, la tomó de inmediato sintiéndose muy intrigado; quedándose inmovilizado al comenzar a leerla:

"Te dije que tarde o temprano, este día llegaría

Por haberme quitado lo tanto me había costado,

te pago con la misma moneda

Quitándote lo que más quieres.

No esperes volverlo a ver.

Pd: Tu mujer tiene la piel más tersa que en mi vida he podido tocar

Snell."

Al principio Rivaille no se la creía, se quedo en shock pensando a la primera que esto de debería ser una broma de muy mal gusto; pero luego dirigiendo su vista hacia Mikasa la noto extraña, no era como cuando estaba dormida, su semblante le recordó a cuando estuvo inconsciente aquella vez. En ese instante y sintiendo como emergía de su interior una enorme cólera; con toda la fuerza en su mano arrugo la nota y la tiro al suelo pensando en que Snell aun estaba vivo, se había llevado a su hijo y quién sabe qué cosa le habría hecho a Mikasa

Cegándose completamente por su enojo e impotencia salió de la habitación tirando la puerta y gritando al salir del pasillo a las escaleras — ¡Maldita sea! ¡Que alguien llame a los soldados de guardia! ¡Ahora! — ordenó al ver un soldado al pie de las escaleras. Este sintiendo escalofríos al ver a su sargento tan alterado, corrió a la entrada. Esto era malo para los soldados que estaban en la ronda de la tarde, "que se den por muertos" pensó el nervioso soldado que iba por los otros.

Al oír el escándalo Erwin y Hanji llegaron con Rivaille

¡¿Qué sucede?! — preguntó preocupada Hanji

Ese maldito de Snell… ¡esta vez seré yo quien me asegure que quede bien tieso! — aseguró Rivaille

Hanji y Erwin lo miraron extrañados, pensaron por un momento que Rivaille había perdido la razón. — Rivaille ese hombre está muerto — intervino Erwin

El pelinegro clavó su mirada afilada en él — ¡Ese bastardo está vivo, se llevó a Noah y manoseó o quien sabe que mas, a Ackerman!

Los otros dos se quedaron pasmados, era mucha información de un solo golpe. Segundos después Hanji sintió como sus ojos se humedecían — ¿Secuestraron a Noah? ¡No Puede ser! Pobre Mikasa— fue lo primero que pensó y dijo, sabia cuanto la chica quería a su bebé

Cayendo en cuenta que en medio de su desesperación había dejado a Mikasa sola en la habitación, sin decir nada dio la vuelta y volvió con la pelinegra. Erwin y Hanji, lo siguieron sin vacilación

Al llegar observó que ella seguía inconsciente. De inmediato Hanji llamo un soldado y lo envió por los utensilios de primeros auxilios que estaban en su oficina.

Rivaille sintiéndose perdido y sin saber qué hacer, tomó la mano de Mikasa y viéndola fijamente, se culpaba por haberlos dejado solos "si yo hubiera estado aquí, esto no habría sucedido" pensaba "perdónenme…"

Momentos después el soldado llegó con las cosas que Hanji necesitaba para atender a Mikasa y pidiéndole a Rivaille que se apartara, empezó a revisar sus signos vitales; sintiendo un gran alivio al deducir que solo estaba inconsciente pero suponía que no tenía nada extremamente grave; era cosa de que se le pasara el efecto de lo que sea que le hubieran dado

Erwin observando la situación desde un lugar algo apartado de la habitación, observó un trapo blanco en el piso, dándose cuenta al recogerlo que tenía un olor penetrante y desagradable, además del hecho de que estaba sucio y eso no era algo que hubiera visto antes

Hanji…— la llamó — ¿tú sabes qué es esto?

La castaña tomó el trapo y con tan solo acercarlo un poco a su rostro, sintió el incomodo aroma que venía de él. — No puede ser…

Erwin y Rivaille la miraron expectantes. — Esto es formol. Es usado para conservar cadáveres, aunque también puede ser usado como anestésico, pero puede llegar a ser mortal. Por lo que veo es un formol muy diluido y a una concentración exageradamente baja. Solo querían adormecerla y no matarla

Pero ¿estará bien? — preguntó el Sargento sin ocuparse de sonar preocupado

Hanji lo miró inquieta —Confiemos que si, debemos esperar que su cuerpo elimine la sustancia y despierte, pero te advierto que estará desorientada un rato mas luego de despertar.

Rivaille sin saber que hacer se paso ambas manos por el cabello en señal desesperación. Esa espera sería eterna para él. De veras quería pensar que estaría bien, pero ante la situación no podía ser optimista por donde lo viera.

Sin embargo pensándolo mejor decidió que no ganaría nada alterándose, y volviendo a tomar el dominio de sí mismo, recogió la nota del suelo, dándosela a Hanji. — Si ese bastardo le hizo algo ¡le cortare lo único que lo hace hombre! — aseguró

Hanji después de leer la nota no estaba segura, pero no parecían haber indicios de que hubiera ultrajado a Mikasa. — No creo que le haya hecho algo, simplemente parece que la acostó en la cama y se fue. No hay nada que me haga pensar que la daño de esa forma— dijo —No te preocupes, no le hizo nada— aseguró tratando de calmarlo un poco

Rivaille suspiró tranquilo por ese lado, Mikasa estaría bien dentro de lo cabe.

De pronto muchas pisadas aceleradas se escucharon por el pasillo, apareciendo después ante Rivaille cinco nerviosos soldados — So-somos los soldados de la guardia de la tarde. ¿Nos llamó señor? — preguntó uno mientras una pesada gota de sudor caía de su cien, resbalándose luego en su mejilla

Rivaille se dirigió al que había hablado y tomándolo por el cuello de la camisa, lo acerco a su rostro, viéndolo cara a cara — ¡Donde Mierda estaban! ¿Jugando Damas? ¡Maldición! ¡Se robaron a mi hijo y ninguno de ustedes inútiles vio nada!

El chico palideció y sintió sus rodillas temblar — L-lo siento señor, y-yo… bueno, nosotros …

¡Cierra el pico incompetente! — dijo estando apunto de golpearlo

¡Rivaille basta! — Intervino Erwin — con esto no recuperaras a Noah ¿Crees que no estoy preocupado por él? Pero tenemos que pensar fríamente en este momento y pensar en un modo de traerlo devuelta

El pelinegro hizo un gesto de disgusto y exhalando irritado, soltó al pobre soldado, dejándolo caer sentado sobre el suelo. —Alisten mi caballo, preparen un grupo de búsqueda y nos vemos abajo— ordenó serio. El chico desde el piso se quedo observándolo ido

¡¿Pero qué demonios esperan?! ¡Vayan ahora! — le gritó furioso al ver que ninguno se movía, seguían petrificados del miedo

¡Rivaille!¡Ven! Mikasa está despertando…— le llamó Hanji y apartándose del lado de la chica, le dio espacio a él

Mikasa frunciendo el entrecejo, trataba de abrir los ojos, sin embargo parecía que le estaba costando trabajo. —Tranquila Ackerman, no te precipites. — le dijo en voz baja, al ver que con los ojos entreabiertos intentaba sentarse

Recuperando en un instante la lucidez, recordó lo que había pasado antes de desmayarse — ¿Y Noah? ¿Dónde está mi bebé?

Hanji y Erwin voltearon a verse sin decir nada, este sería un duro golpe para ella. Erwin abrazó a Hanji, no soportaba verla tan triste y sobre todo preocupada, ambos le habían tomado mucho afecto a Noah y a Mikasa, sobretodo Hanji.

Mikasa al ver que el sargento no le respondía, sintiendo su mirada aún muy cansada buscó a su hijito por toda la habitación, sin poder encontrarlo, y volviendo a ver a Rivaille después de forma expectante tal como si le estuviera repitiendo la pregunta, sintió como si le clavaran una daga en el corazón al presentir lo que estaba pasando, pero sin poder creerlo todavía y levantándose como pudo (todavía estaba algo mareada) se tropezó al dar el primer paso, siendo Rivaille quien la detuvo y ayudándola a caminar, la llevó hasta la cuna del bebe; la cual estaba vacía.

En dolor en su pecho se hizo más fuerte y llevándose una mano un poco más abajo del cuello, ya que sentía que el aire le faltaba, levantó la mirada hacia Rivaille, el que también sintió su corazón estrujarse al ver en los ojos de ella tanto dolor y desesperación — ¿dónde está? — le preguntó con la voz quebrada y sus orbes grises al borde las lagrimas

Rivaille tragó con fuerza ¿Cómo iba a decírselo? Aunque estaba seguro que ella tenía la noción de que había pasado, tenía que responderle. — Se lo llevaron… — fue lo único que el nudo que tenía en la garganta le permitió responder

Mikasa al oír lo anterior, abrió sus ojos consternada. Aunque ya lo imaginaba, quería pensar que era algo como un sueño; más bien la más horrible pesadilla.

Volteando su rostro en dirección a la cuna, paso su mano acariciando el lugar donde su suponía que Noah debería estar. Rivaille vio caer de su rostro dos pesadas lagrimas, que al momento en que ella cerro sus ojos, no tuvieron más remedio que emerger de estos

Mikasa se quedo observando la cuna por unos momentos más, ida, como si su mente estuviera en otro lugar. Rivaille, Erwin y Hanji (que también estaba llorando) la miraban atentos, preguntándose qué haría ahora.

Para sorpresa de los tres, la chica reacciono más rápido de lo que esperaban y limpiándose la lagrimas con los puños de la camisa, se dirigió hasta el baúl que había al pie de la cama, donde rato antes había dejado la daga que por pensar que eran exageraciones suyas no usó. La tomó yendo después en dirección a la puerta

Mikasa ¡¿A dónde vas?! — le interrogó ansiosa Hanji

La pelinegra volteó a verla de repente, asustando un poco a la castaña. Su mirada había cambiado. — Nadie me quitara a mi bebe, haré lo que haga falta para recuperarlo — respondió muy seria y decidida

Tú no vas a ningún lado — le atajó Rivaille y tomándola del brazo la obligó a dar media vuelta, para verlo directamente — Tu sigues convaleciente, no dejare que hagas una tontería y termines lastimada ¿crees que Noah te necesita enferma?

Mikasa lo miro, como antes solía hacerlo; con odio — ¡Usted que sabe de él! ¡Noah ni siquiera es suyo! ¡Deje de aparentar que le importa! lo libero de su carga, él y yo ya no somos más su problema. ¡Déjenos en paz! Usted no es nada de él ¡No se meta en lo que no le incumbe!— dijo trastornada ella, y aunque esas palabras habían sido muy duras y en cierta forma pudieron haberlo herido, sabía que ella estaba muy alterada y confundida, que no las decía de verdad; sin embargo siempre dolían

Di lo que quieras, de igual manera no te dejaré ir— reiteró Rivaille. Ya Noah estaba desaparecido, no iba a permitir que la otra de las dos personas que más quería, saliera lastimada

¡Le digo que me suelte! ¡Usted no puede entender como me siento! — Respondió sintiéndose segura de lo que decía. Mas no sabía que él se estaba sintiendo de la misma forma y quizás peor debido a la culpa. Se suponía que él estaba para protegerlos ¿verdad? Otra vez no había podido hacerlo

Si no te quedas por la buenas, no me dejaras más remedio que amarrarte a la cama ¡¿eso es lo que quieres?! — le amenazó ya irritado, Mikasa podría ser muy testaruda. Parecía no darse cuenta que su actitud solo empeoraba las cosas

¡No! ¡Lo que quiero es recuperar a mi bebé!... Y si tengo que pasar hasta encima de usted ¡Lo Haré! — le gritó, apuntándole con la daga que tenía en la mano. Mikasa estaba como enloquecida, en ese instante más que en cualquier otro, se sentía capaz de hacer casi cualquier cosa

Rivaille alzó amabas manos, en señal de que no pretendía pelear con ella. —Solo obsérvate a ti misma por un momento, estas dejándote llevar por tus impulsos. ¿De verdad me matarías? — le preguntó sereno pero siempre serio

Mikasa al percatarse de lo que estaba haciendo, se asustó de sí misma. Jamás sería capaz de dañar al hombre que amaba. "¿Qué me pasa?" pensó quedándose completamente ida, teniendo todavía la navaja en la mano.

Ahora dámela, sé que no quieres hacer esto— le dijo Rivaille acercándose a ella de forma cautelosa, a lo que Mikasa hundida en su impotencia no podía seguir siendo fuerte, y lanzándose a los brazos del pelinegro aun con la daga en la mano, apoyó la cabeza en su hombro, empezando a sollozar primero de forma silenciosa, para luego lamentarse de forma más dolorosa y audible para los demás

Yo solo lo quiero de regreso conmigo, dormido en su cuna. Él no puede cuidarse solo ¿Quién más le dará de comer? ¿Quién mas va a mecerlo en sus brazos hasta que se duerma? ¿Quién mas va a abrazarlo cuando tenga frio o dolor? … ¿Quién va a quererlo más que yo?. — preguntaba ella muy desconsolada en medio de un llanto terriblemente desgarrador, mientras abrazaba a Rivaille mas fuerte que antes.

Rivaille, sintiendo su alma partirse en dos al oírla tan desesperada y abatida; apretó mas el agarre de sus brazos alrededor de la cintura de la chica y sin saber qué mas hacer, permaneció en silencio, maldiciéndose a sí mismo por ser un tan mal padre y marido

¡Es solo un bebé! Si nadie lo cuida, él podría… — advirtió pensando lo peor. — por eso tengo ir, tengo que buscarlo donde sea. — dijo separándose de Rivaille, viéndolo de forma decidida con sus ojos irritados y humedecidos. Nuevamente estaba resuelta a salir en busca de su niño

Rivaille no quería seguir con esta discusión que no los llevaría a ningún lado. —De acuerdo, iremos los dos. Ahora solo dame eso— pidió, refiriéndose a la daga que ella sostenía en su mano, y tomándola de la muñeca con una de sus manos, mientras que con la otra le abría los dedos, logró quitarle por fin el objeto.

En el momento en el que Mikasa se distrajo limpiándose los caminos húmedos que sus lagrimas habían dejado por todo su rostro, Rivaille le hizo un sutil gesto afirmativo a Hanji, respondiendo esta también asintiendo con la cabeza.

Por su parte la pelinegra al estar aún algo aturdida y poco ágil, le fue muy difícil reaccionar en el instante en que Rivaille le descubrió el brazo y el comandante la sostuvo fuertemente por los hombros, rodeándola con sus fuertes brazos para que no se moviera, mientras Hanji hábilmente y en cuestión de segundos, le encontró una vena y le inyectó un liquido claro, que rápidamente se disemino por su torrente sanguíneo, llegando hasta su cerebro, haciéndola sentir muy mareada y somnolienta.

Esperen que están …— fue lo único que alcanzó a decir antes de sentirse así como antes. Perdiendo irremediablemente el control de su propio cuerpo, desplomándose al momento siguiente en los brazos de Rivaille

De inmediato este la acomodó bien en sus brazos, cargándola con mucho cuidado. —Ahora yo voy a ir a buscar a Noah, mientras tú te quedas aquí. — le dijo acostándola en la cama y cubriéndola con una sabana. — Lo traeré devuelta… te lo prometo. — afirmó con voz suave muy cerca del rostro de Mikasa; que aunque ya debía estar profundamente dormida, el semblante de infinita angustia que tenía cuando estaba despierta, no desaparecía; y dándole un afectuoso beso en la frente, poniéndose después su capa con las alas de libertad, salió en busca de su hijo.

Fue lo mejor— dijo Hanji a Erwin al ver salir al sargento por la puerta. —Si no le hubiera administrado ese calmante a Mikasa, no hubiera habido quien la convenciera de quedarse — aseguró arrepentida. No quería hacerle eso a la chica, pero su actitud solo hacía perder tiempo a Rivaille; tiempo que el secuestrador de Noah aprovecharía muy bien para alejarlo más de ellos, dificultando que pudieran encontrarlos. —En el estado mental y físico que está ahora, no sería de mucha ayuda si fuera

Si es verdad. Pero no te angusties, regresaremos con Noah antes de que amanezca. — aseguró Erwin

¿Tú también iras? — preguntó ella sorprendida.

Él asintió. —Rivaille es mi amigo y él mi sobrino. No dejaré que le pase nada malo.

En ese caso voy contigo— dijo tomándolo del brazo

Erwin utilizando su pulgar limpió una lagrima en el rostro de Hanji — Es mejor que te quedes cuidándola — respondió refiriéndose a Mikasa.

Hanji sin poner mucha resistencia asintió; a lo que Erwin le proporcionó un tierno beso en la mejilla. — Ya no llores. Volveremos todos juntos, Ya lo verás — afirmó

La castaña le hizo una sonrisa forzada al escuchar lo último, bajando el rostro muy preocupada después de verlo irse. Algo en su corazón le gritaba que no seria así. Un viento fuerte soplo afuera de la ventana que seguro al estar mal cerrada no soportó la presión del aire, abriéndose bruscamente de un solo golpe.

Al momento Hanji caminó hacia la ventana para cerrarla; pero antes de hacerlo, dirigiendo su vista hacia abajo en la entrada, pudo observar a Erwin subiendo a su caballo y marchándose a todo galope detrás del grupo que hace unos momentos había salido.

Cerrando la ventana, sintió un escalofrío recorriéndole la espalda, poniéndole los cabellos de punta. Quería ser lo más optimista posible, y buscando calmarse se decía a si misma que todo saldría bien; mas sin embargo un mal presentimiento que no podía ignorar, le gritaba desde el fondo de su alma que las cosas no saldrían tan bien como esperaba.

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Hasta aquí chicos, espero les haya gustado :3 Espero que no me quemen la casa como muchos hemos querido hacer con Isayama c: jajajaja okay no xD

No se angustien tanto. "Cosas peores vendrán" dice la biblia muajajaja y yo les tengo preparadas algunas mas x´D soy bien malota?) xd

Espero sus opiniones en sus reviews :3 recuerden que eso me estimula a escribir :3 Favs o Follows bienvenidos son :'D *yoda mode on* x'D

Aclaraciones del Capitulo:

*Lo del Arameo, una vez escuché esa expresión y me gusto xD emmm averigüe y pues se supone que es idioma que existe desde los 1100 a.c. (es un idioma muy, muy antiguo) asi que si un arenoso comienza a joder con eso, podría alegar en mi defensa de que es un idioma que se usaba en los tiempos antes de las murallas lel?) xD además Isayama no ha de contradecir eso, creo?) no creo que se meta en esas cosas, al menos por ahora. Con todos los misterios que tiene que resolver todavía mas xD aunque todos hablan el mismo idioma dentro de los muros, veámoslo así: el Latín; Ya casi nadie habla esa lengua, pero aun hay gente que lo estudia ;) y nosotros sabemos que existe o existió. Esto lo menciono porque no me gusta dejar cabos sueltos.

Y por cierto lo del apellido de Rivaille, estoy pensando como incluirlo. Ya pensé que haré con el tal Ackerman ese que crió (o solo entrenó) a Rivaille, pero aun lo estoy decidiendo, no se preocupen por eso ahora que falta mucho para eso :p

¡Nos Leemos en la próxima!

Se me cuidan :3

¡Bye! ¡Bye! :D