Nada más entrar en la base, Jack tan sólo tuvo que observar la expresión de Owen para saber que algo no iba del todo bien con Ianto. El joven médico estaba preocupado, así lo demostraban los ojos que había puesto en Jack.

No le gustaba pasar tantas horas en las misiones o de cacería. Pese a estar comunicados por teléfono, ahora que el Doctor estaba a punto de salir de cuentas y que Ianto acababa de entrar en su séptimo mes de embarazado, Jack prefiera pasar todo el tiempo posible con los dos padres de sus cada vez más próximos hijos.

"¿Ha ocurrido algo?"

"No te preocupes Jack. en realidad, es algo bastante común, en un embarazo normal claro. Pero teniendo en cuenta que el caso de Ianto no es en absoluto normal…"

"Vamos deja de dar vueltas y dime de una vez que es lo que le ocurre a Ianto." Jack estaba cada vez más nervioso. Conocía perfectamente a su equipo como para saber que si a Owen le costaba más de lo debido decir las cosas era porque algo realmente importante estaba ocurriendo. "Le ocurre algo malo ¿no?"

"La niña no deja de dar patadas y moverse, creo que se parece bastante a ti."

Jack se quedó de piedra. Había esperado que le dijera que podía haber complicaciones durante el parto, a la hora de hacer la cesarea, que el malestar de Ianto hubiera aumentado… mil cosas que podían haber ocurrido mientras había estado fuera. Pero que Owen le dijera que su hija se parecía a él, que no dejaba de moverse, eso si que no se lo había esperado.

"Ya te he dicho que es algo normal, que en un estado tan avanzado del embarazo, es normal que algunos bebés se muevan más, mientras que otros pasan casi desapercibidos en el vientre materno, paterno en este caso."

"Por el amor de Dios Owen, haberlo dicho antes que casi haces que me de un ataque al corazón. Por tu cara hubiera dicho que el parto se había adelantado o yo que se cuantas cosas más."

"No es grave, de acuerdo, pero Ianto apenas puede descansar desde hace unos cuantos días." Jack estaba a punto de echarle la bronca por ocultarle esa información, pero Owen continuó hablando primero. "Lo se, lo se Jack, pero no mates al mensajero. Ianto debería habértelo dicho, pero te ha visto tan preocupado por el Doctor, tan cerca que está ahora ese parto, que yo le dije que no sería nada serio y que no hacía falta molestarte."

"Espero que cuando nazca mi hija te parezca lo suficientemente importante como para contármelo."

Jack se dirigió ligero hacia el dormitorio, hacía meses que Ianto se había acomodado a allí, pues le daba pereza volver a su apartamento y sobretodo no quería quedarse sólo por si ocurría cualquier cosa.

"Jack lo siento, pero le estoy controlando en todo momento y si te lo digo ahora, sin que Ianto lo sepa es porque me he dado cuenta que el crecimiento del bebé durante estas últimas semanas, ha hecho que Ianto se debilite mucho más. ¿No te has dado cuenta que se pasa la mayor parte de tiempo durmiendo? No ha comido mucho y eso no es bueno ni para él ni para el bebé." Owen esperó a que Jack reaccionara de la última información que le había dado. "No es grave y no debes echarle la bronca por no habértelo dicho, pero me preocupa como pueda pasar los últimos dos mes de embarazo que le quedan por delante."

"Así que Ianto se debilita por momentos." Dijo finalmente Jack, dejando allí a Owen, si el joven médico tenía algo más que decirle, podía esperar a que viera a Ianto.

- o -

Cuando entró en el dormitorio, Ianto estaba acurrucado en al cama, de vez en cuando protestaba, seguramente debido a una nueva patada del bebé, pero al menos, para tranquilidad de Jack, parecía profundamente dormido.

El capitán se acercó a la cama y se sentó junto a él. se dio cuenta de lo mucho que le había crecido el cabello a su amante, dejando ver algunas grandes ondulaciones de las que nunca se había dado cuenta hasta ese momento. Le apartó un mechón de pelo de la cara y en ese momento, Ianto se dio la vuelta y abrió los ojos, mirándole con expresión somnolienta y visiblemente cansada.

"Lo siento, no quería despertarte." Ianto sonrió, aunque no consiguió apartar de su rostro el cansancio que dibujaba unas ojeras prominentes bajo sus ojos.

"Tranquilo, en realidad no estaba durmiendo. No es que este bicho me deje hacerlo mucho últimamente." Ianto se abrazó el vientre al notar un nuevo golpe. "La verdad es que cada día creo que Joy se va a parecer mucho a ti. Espero que al menos sea tan guapa como tu."

Jack se acercó a él y le besó en los labios. "Pues yo me conformaría con que fuera tan inteligente como tu y que con los años aprenda a hacer tu café, por lo de guapa, no te preocupes, siendo nuestra hija, no espero menos de ella."

El capitán puso las manos sobre las de Ianto y al encontrar un hueco las colocó también sobre el vientre. Se acercó al notar una patada. Miró de refilón a Ianto y se preguntó si estaba muy acostumbrado a esos dolores o simplemente no quería preocuparle, pues su expresión no cambió a pesar de lo que debía haber sido un terrible dolor.

"Vamos cariño." Empezó a decir Jack mirando al vientre abultado. "Pronto estarás con nosotros. se que tienes muchas ganas de ver a tus papás, pero por el momento vas a tener que esperar y sobretodo debes portarte bien con papá, que ya tendrás tiempo de correr cuando estés en mundo exterior."

Durante unos segundos los dos se quedaron callados, pues los dos estaban esperando lo mismo. Pero nada ocurrió, el bebé se había quedado completamente tranquilo, Ianto se imaginó a su pequeña Joy, de ojos azules y piel blanca como la leche, dormida en sus brazos y por primera vez en varios días, cerró sus ojos tranquilamente, seguro de poder descansar unas horas.

"Si eres capaz de hacer eso mismo durante los primeros meses de su vida," Ianto suspiró. "Creo que entonces voy a poder quererte para el resto de mi vida."

Jack se tumbó a su lado y lo abrazó, imaginando que ya los estaba abrazando a los dos. Al igual que Ianto, imaginaba a su bebé, con los mismos ojos, azules, sinceros, expresivos y sobretodo, absolutamente cariñosos de su joven amante, al igual que cuando creciera un poco más, soñaba con ver la sonrisa tímida de Ianto en la niña.

Sin embargo, la tranquilidad duró mucho menos de los que ellos habían esperado, pues la voz de Owen sonó con fuerza a través del intercomunicador de la habitación.

"Jack, te necesito en la enfermería ya. El bebé del Doctor ya viene."

El capitán casi se levantó de un salto y aunque Ianto intentó lo mismo, su pesado cuerpo no se lo permitió y quedó sentado en la cama. Se sentía como una enorme tortuga incapaz de darse la vuelta al quedar varada en la orilla panza arriba.

"Mejor quédate, ya se que necesitas descansar, además esto puede ir para largo, cuando todo haya pasado te llamo vengo a buscarte." Jack le besó en la frente y le acarició la mejilla con cariño antes de marcharse.

- o -

Teniendo en cuenta que aquello por lo que ahora debía estar pasando el Doctor, era prácticamente lo mismo que le iba a ocurrir él dentro de no mucho tiempo, con la diferencia de no ser un Timelord y no poder regenerarse si algo malo ocurría; Ianto necesitaba saber como iba el parto y saber que era lo que debía temer o si por el contrario no era para tanto.

Le costó más de lo que había esperado levantarse, pero después de un trabajoso esfuerzo lo consiguió. Se movió lentamente por la base, con la esperanza de que todo el mundo estuviera en la enfermería y no le detuviera.

Afortunadamente no se encontró a nadie por el camino y pudo llegar hasta las escaleras. Sin embargo nada más acercarse, empezó a arrepentirse de haber llegado hasta allí, pues empezó a escuchar los quejidos del Doctor y también escuchó a Jack.

"Vamos Doctor, hemos pasado por cosas peores que esta y un parto no te va a vencer." Le siguió un nuevo quejido del Doctor. "Vale, igual no pero al menos podrías no destrozarme la mano."

"Esto es culpa tuya Jack." Dijo a continuación Rose, mucho más enfadada y alterada de lo que Ianto esperaba escucharla en un momento tan importante y a simple vista, tan bonito como ese. "Si no te hubieras insinuado al Doctor en un primer momento, mira que te lo dejé bien claro hace tiempo, pero tu, todavía necesitabas acostarte con él para quedarte tranquilo."

"Rose ya basta." Para sorpresa de Ianto, no fue Jack el que paró los pies a Rose, sino que fue Gwen. Al llegar a la sala de operaciones, se dio cuenta que Jack no era consciente de nada de lo que estaba ocurriendo a su alrededor, mucho de menos de su aparición y no había escuchado ni una sola palabra de lo que había dicho Rose. "Se que están hablando los nervios por ti y se que no te hizo ninguna gracia lo que Jack y el Doctor hicieron, pero te recuerdo que dentro de unos minutos, vas a ser madre, en una situación un tanto especial, si de acuerdo, pero ese niño va a ser de los tres y tu vas a ser su única madre." Rose se había quedado callada.

Era cierto, tal y como había dicho Gwen, los nervios habían hablado por ella, el enfado que había guardado en su interior durante todo el periodo del embarazo del Doctor acababa de salir de repente.

"Gwen tiene razón." Rose puso una mano, lo más cálida que pudo sobre el hombro de Jack y esperó hasta que el capitán volvió un momento su cara del Doctor a ella. "Lo siento mucho Jack, no es un momento fácil para nadie ahora y teniendo tu que preocuparte también por Ianto…"

El Doctor gritó, lo cual sobrecogió a Ianto y cuando volvió a hacerlo, sintió que le fallaban las piernas completamente.

"Tenemos que sedarlo ya y sacar al bebé o si no nos arriesgamos a perderlos a los dos." Dijo Owen más alterado de lo que lo había visto nunca.

"Oh, dios ¿perderlos a los dos?" Todos se volvieron hacia Ianto. "Jack ¿puede pasarme eso también a mi?" El agente empezó a respirar más rápido de lo normal y tuvo que apoyarse en la pared para no perder el equilibrio.

"Gwen…" Dijo Jack.

"No Jack, te necesito, se que es muy egoísta por mi parte pedirte que dejes al Doctor ahora pero," Ianto se dobló por el dolor que sintió en el vientre, más fuerte de lo que había sido nunca. Le costó respirar con normalidad pero tras dos inspiraciones entrecortadas se sintió mejor. "Por favor, creo que algo no va bien Jack."

El capitán miró al Doctor, al que Owen ya había dormido y luego a Ianto. No podía estar con los dos a la vez, no podía atender al mismo tiempo a los dos hombres a los que más quería y eso no le dejaba pensar con claridad.

"Jack ya no puedes hacer nada más aquí, en mi residencia traje a vario niños al mundo por cesárea y aunque lo parezca, esto no puede ser muy diferente." Owen insistió al capitán. "Ianto te necesita, ahora más que nunca, va a pasar por esto dentro de poco, tal vez antes si…"

No lo dijo pues no era el mejor momento para hacerlo, pero Jack sabía que la impresión que acababa de llevarse Ianto al ver todo aquello, podía suponer que el parte se le adelantara.

"Si ocurre cualquier cosa te avisaré."

Jack no lo pensó dos veces, soltó la mano del Doctor, que Rose sostenía un momento más tarde y fue hasta Ianto, justo a tiempo para evitar que cayera al suelo. Ahora apenas respiraba bien y todo su cuerpo estaba temblando.

"Ya está, ya está tranquilo." Le besó de nuevo en la frente y casi llevándolo en brazos lo subió hasta el sofá.

"No podemos perder a Joy… no, no, ahora no." Jack le abra´zo con fuerza pero justo en ese momento, para horror del capitán, Ianto gritó de dolor y se aferró a Jack como no lo había hecho nunca. "Dios Jack, me duele, creo que… no lo se, no puede ser."

"¿Qué, que ocurre?"

Ianto, mirando a Jack con los ojos más temerosos que el capitán le hubiera visto nunca, se lo dijo. "Creo que Joy no va a esperar a los nueve meses para venir al mundo."