Título: Cazando el mañana
Pareja: Jim Crocodile / Asuka Tenjouin.
Rating: K+
Género: Romance/Friendship
Tabla de retos: Ilusoria.
Tema: 17. Confesiones ajenas


Volver a Japón suponía volver a encontrarse con su cultura, costumbres y amigos; sin embargo, Asuka se sorprendió a sí misma viendo maravillada todo lo que le rodeaba como si fuera la primera vez, como si fuera una extranjera de visita y no un chica regresando a casa. Sus ojos estaban acostumbrados a las atribuladas calles de Nueva York, con altos rascacielos que se perdían de vista; su nariz al olor del café caliente, del esmog y el perfume carísimo de la gran manzana, como una metáfora del constante movimiento y cambio; pero lo único que había en Japón era mar hasta donde no alcanzaba la vista y un aroma a té que asociaba con esa tranquilidad pequeña, pero valorada, en sus días en la Academia.

Momoe y Junko le extendieron los brazos en cuanto la vieron llegar al apartamento de la pelirroja, con un gesto que casi la hacía pensar en que nada había cambiado. Entonces sonrió a regañadientes, correspondiendo el abrazo, como si aquél no fuera más que otro día común y corriente en la Academia. Era como estar completa de nuevo, completa en ese círculo de amigos sonriente y mucho más maduro, que le daban presentes y hacían preguntas sobre su vida en norteamérica.

—Happy B-Day, Tomorrow Girl —Jim, quien había estado intercambiando animadas anéctodas sobre sus viajes con Johan y Juudai, se separó de ellos con una gran sonrisa en el rostro, ofreciéndole su mano y a su vez, dándole a entender que no tenía nada más para obsequiarle.

Asuka negó con la cabeza cortésmente mientras se la estrechaba. Había sido suficiente con las cartas recibidas, con los chocolates que no había podido devolver... Y no es como si necesitara regalos tampoco, no cuando todos estaban ahí y eso era suficiente.

—¿Sabes? Ya que no has traido regalo te propongo algo —su rostro adquirió un matiz entre sonriente y serio, como si se estuviera resistiendo a algo desconocido—. Un buen regalo sería que me llamaras por mi nombre —no le molestaba el apodo, pero consideraba que, a esas alturas, no era necesario.

Jim se quitó solemnemente el sombrero y se inclinó antes de decir su nombre, sólo para jactarse de que podía. A unos cuantos metros más allá, Momoe y Junko no se perdían detalle alguno de la conversación e intercambiaron miradas cómplices ante la petición de su amiga, Asuka no solía pedir ese tipo de cosas, para ella un nombre era sólo eso, sin embargo algo parecía haber cambiado y se preguntaron si ésa era su forma de expresarlo.