Capítulo 10.
Hermione, la verdad es muy simple.
En la Torre más alta de Hogwarts, Hermione Granger pasaba el tiempo cada vez que necesitaba pensar en algo que no fueran libros…eso no se daba muy a menudo pero se daba y este era uno de esos momentos. Sentada en el frío piso, con la rosa en la mano sólo podía pensar en las últimas palabras que Ginny le había dicho la vez anterior cuando encontraron la otra rosa, no podía ni quería creer que esa "D" significara Draco y además todo eso le parecía una locura; ese chico ni siquiera estaba en el Colegio se dijo a si misma…
La verdad es que ella estaba acostumbrada a tener todo muy bien calculado y esto definitivamente la estaba volviendo loca, "si tuviera a esa rubia comadreja frente a mi le…" se lo pensó un poco, casi como si estuviese hablando con alguien más, respiro profundo y gritó con rabia "le daría una buena cachetada para que deje de burlarse de mi, como si no supiera que para él yo soy una …una…simple sangre sucia", estás últimas palabras le habían dolido mucho, más de lo habitual. Se puso de pie y se reprendió a si misma por estar pensando esas cosas, mientras se acercaba a la baranda de la torre, recordó lo que se había prometido el día en que supo que Draco se iba del Colegio…
La mente de Hermione Granger voló libremente y recordó que tan sólo unas semanas atrás había recibido la noticia de que Draco Malfoy no terminaría el año en el Colegio, en la reunión de prefectos les habían comunicado que luego se buscaría su reemplazo; eso le había causado gracias por muy mal que le cayera Draco sería difícil de reemplazar… Hermione ni siquiera había notado el rubor que poco a poco iba apareciendo en sus mejillas. Después de eso fue directamente a decirles a sus amigos lo que le habían comunicado: Ron había bailado de la alegría, literalmente hablando, Harry por su parte se había quedado serio, Hermione sabía que se alegraba de no tenerlo cerca pero también le preocupaba no poder tenerlo vigilado…ella por su parte, buena ella no había tenido tiempo de pensar en eso.
La clase de pociones había sido la última de ese día y Hermione se sintió extrañamente incómoda en la clase, se había acostumbrado desde el primer día en el primer año en que en esa clase en particular Draco la estaría molestando, por contar con el apoyo de Snape, ella sabía que Draco era inteligente o no habría sido premio anual como ella, pero sabía que a él no le importaban esas cosas…esa clase siempre era una lucha entre ellos, ella lo sabía porque ambos tenían el mismo brillo en los ojos cada vez que estaban contestando alguna pregunta del profesor…súbitamente y después de pensarlo Hermione Granger había llegado a la conclusión de que Pociones había perdido su encanto… así después de varios días ella se había dado cuenta de que la verdad es muy simple: sin Draco esa clase no tenía nada de bonito.
De un saltó la castaña se recostó en la pared, tenía que dejar de pensar tonterías, ¿de cuándo acá a ella le importaba Draco?, suspiró y se halo el cabello como regañándose ella misma, "Hermione Elizabeth Granger desde que llegaste acá has estado deseando que Draco se marche, deberías estar celebrando", pero la verdad era mucho más simple: la idea de que las flores provénieran del rubio la estaba torturando, sabía que todo debía tratarse de una broma del chico para mortificarla desde la distancia, pero la pequeña, diminuta posibilidad de que no fuera así la estaba matando…
Miro la rosa que todo este tiempo había tenido en su mano, sonrió al pensar en que eso propio de Draco, un beso para que se convierta en flor, seguro y el chico pensaría que de ese modo le obligaba a besarle a él… Hermione se alarmo súbitamente, si ese beso hubiese sido para el rubio se hubiera avergonzado mucho, había sido un beso muy tonto, no pudo evitar reír a carcajada abierta, de verdad se estaba volviendo loca.
Con su mochila al hombro camino rumbo a su habitación debía descansar y dejar de pensar tantas tonterías…pero su mente se negó apartarse del tema y recordó que esa noche en que Draco se había ido se prometió a si misma volver a verle y dejarle saber en la cara lo muy feliz que había sido desde que él se había ido…Hermione estaba segura que Draco sería un mortífago así que fijo en alguna oportunidad se verían…se verían y ella le diría…muchas cosas…
Su cama suave y calientita le dio la bienvenida, antes de dormir coloco la segunda flor en un florero junto a la primera, sonrió y se quedo dormida, pensando que la verdad era muy simple: ella extrañaba a Draco por que él representaba un reto para ella, un reto que debía ganar, ganar en los insultos, ganarle como prefecto, ganarle en la clase de pociones, ganarle…ganarle al sangre limpia y demostrarle lo que ella era en verdad…si la verdad es que Draco era importante para ella, de una forma negativa pero importante y esa era su vedad.
