Ohayo!

¡La fiebre no me deja escribir mucho rato seguido, así que lamento mucho el retraso de esta semana, intentaré ir actualizando más rápido como antes!

¿Qué sorpresas os esperan en este nuevo capítulo?

¡LEEDLO Y LO SABRÉIS!

CAPITULO 10: UN PASEO PELIGROSO.

- ¿Estamos todos?

- Hai.

-Bien. Empecemos.

- Lo primero, acerca de Hibird. – empezó a hablar Kusakabe.- Lo enviamos a petición de Kurokawa Hana.

- ¿Eh? ¿De Kurokawa-san? –se sorprendió Tsuna.

- Así es. Fue un s.o.s de Kurokawa Hana para avisar sobre la desaparición y paradero de Sasagawa Kyoko. Este fue un pacto hecho entre Vongola y nosotros. Si hay una alarma o S.O.S, teníamos que avisaros, y soltar a Hibird cerca de una de vuestras cámaras.

- ¿Porqué de una forma tan extraña? – preguntó Tsuna.

-¿Es un sistema s.o.s de respaldo, verdad? – interrumpió Lal Mirch.

- Exacto. Es uno de los s.o.s de respaldo que tenemos, cuando la comunicación no es posible. – explicó Kusakabe.

- ¿Pero porqué la señal de S.O.S desapareció al llegar al templo? – preguntó entonces Giannini.

- Desafortunadamente la batería no funcionaba bien.

- Tal y como pensé, un funcionamiento defectuoso.- se tranquilizó el inventor.

- ¿Y que es esa organización de la que hablabas antes? – indagó entonces Reborn en brazos de Bianchi.

- Cierto, incluso tenéis una base secreta aquí, junto a la Vongola. –mencionó Tsuna.

- Básicamente, se trata de una organización secreta subterránea desarrollada por el comité disciplinario de la escuela media Namimori.

- ¿¡El comité disciplinario está metido en esto!? –se sobresaltó Tsuna. ¿A qué niveles había llegado toda esa situación en el futuro?

- Eso lo oí antes de Tsuna-nii. – habló Fuuta.

- ¿Eh?

- Ah, digo el Tsuna-nii adulto. Hibari-san desarrolló la organización para estudiar las cajas y viajaron por todo el mundo.

-¿Huh? ¿Las cajas? –se preguntaba Tsuna más para sí mismo que para los demás.

- Para obtener más información, por favor, consulte con Hibari directamente.- explicó Kusakabe.- Hibari tiene planes de quedarse aquí una temporada.

- ¿De verdad?

- Hai.

- Es reconfortante saber que Hibari-san estará aquí. – se alivió Tsuna.

- Eso era todo lo que tenía que informar.- terminó el moreno.

- Ha debido de ser difícil para ti, Tsuna. – el castaño se giró al oír la pacífica y suave voz que Bianchi había usado.

- ¿Eh?

- Lo escuchamos de Reborn. - interrumpió Fuuta.- Os ayudaremos a regresar al pasado.

- Por ahora, nuestras metas son las mismas. Creo que seremos de alguna ayuda. – acotó el representante del Guardián de la Nube.

- ¿D-De verdad?

- Tenemos que derrotar a Irie Soichi, de los Millefiore, para que podáis volver. ¿Verdad? – volvió a hablar la peli-rosa.

- ¿Ah? S-Sí.

- Millefiore también es mi enemigo. – siguió hablando la chica.- No vacilaré si tengo que enfrentarme a ellos. Además, si ustedes regresan al pasado, podrán cambiar el futuro. No ocurrirían todas las muertes de amigos y seres queridos que han habido.

- Bianchi…- se sorprendió el castaño internamente.

- Nuestra información debería ser de alguna ayuda.

- Investigamos a la familia Millefiore en Japón.- explicó Fuuta.- La familia Millefiore tiene 17 escuadrones en total, pero solo hay seis capitanes de rango A o superior. Y dos de ellos están a cargo de Japón.

- ¿Gamma e Irie Soichi? –preguntó Lal Mirch.

- Hai. Irie Soichi está en la sede de Japón.

- ¿¡Eh!? ¿En serio?

- Lo que significa que nuestro enemigo está justo enfrente nuestra. –finalizó Fuuta.

- Pensaba que sería más lejos…- Tsuna empezaba a cohibirse, ¿estarían todos sus amigos seguros con el enemigo tan cerca?- Empiezo a ponerme nervioso…

- Esas no son las únicas buenas noticias. – dijo Bianchi sonriente.- Hemos hallado la entrada de la base enemiga.

- ¿¡ LA ENTRADA DE LA BASE ENEMIGA !? – la noticia sorprendió a todos, tanto el castaño, como la peli-azul como el moreno no daban crédito a lo que oían.

- Sí, estaba en nuestras narices. –empezó a hablar Fuuta.- El centro comercial en el interior del metro de Namimori. Irie Soichi está ahí dentro.

- Esta información es vital. –detalló Lal.- Con esto podemos iniciar un ataque.

- ¿U-Un ataque? ¡Pero muchos saldrán heridos!

- Cierto, como estamos ahora no podemos tener éxito en la misión. – habló Reborn, quien se había mantenido atento y en silencio casi toda la reunión.- Ya debes saber cuál es la fuerza real del enemigo tras la batalla contra Gamma. Irie Soichi es un capitán al igual que Gamma. Así que él no será alguien que podamos derrotar fácilmente. Además, probablemente el enemigo ya sepa que venís del pasado. –señaló el arcobaleno.- Estarán buscando desesperadamente esta base para deshacerse de los miembros de Vongola de una vez por todas. –prosiguió.- Si sobrevivimos y llegamos hasta Irie Soichi todo dependerá de lo fuertes que os volváis de aquí al dia del ataque.

- Fuertes… en poco tiempo… - se mentalizaba Tsuna.

- Aquí tengo información recopilada sobre nuestros guardianes. – dijo Fuuta mostrando un maletín con el símbolo dorado de Vongola.- Así que lo único que debes hacer es enfocarte en tu entrenamiento, Tsuna-nii.

- Dejénoslo a nosotros. –habló Giannini.

- Como estaré aquí, dejame a cargo de Kyoko y los demás. No tendrás problemas.

- Chicos… - se sorprendió Tsuna gratamente.- ¡Arigatou! Lo haré lo mejor que pueda.

OOoooOOoooOO

Horas más tarde, al caer la tarde, Adrya decidió que no podía quedarse más rato en la habitación… Ya los niños habían intentado convencerla de ir al menos a comer y se había negado, y aunque le costó, los convenció de que fuesen ellos y la excusasen. Volvió a vestirse, esta vez con una sudadera que le llegaba hasta mitad muslo, y unos shorts negros por debajo, por si acaso. Un moño mal hecho que sostuviese un rato su largo cabello, y en marcha.

Decidió que lo mejor sería ir a revisar a los heridos, echar un vistazo a la mano de Tsuna, y luego si acaso encerrarse en la biblioteca. Hace poco había encontrado unos libros muy interesantes con unos ungüentos especiales para las quemaduras y heridas por rayos. Incluso a lo mejor si encontraba alguna zona donde no molestar, entrenaba un poco de físico. Pero cuando ya estaba cerca de la enfermería y la zona residencial médica una voz interrumpió sus pasos.

- ¿Are? Oh eres tú, Superbia. – la peli-rosa mayor que había llegado en la mañana se dirigió hacia ella.- Si vienes a supervisar el estado de Yamamoto y Hayato no es necesario. Yo me encargaré a partir de ahora.

- Pero… Yo… Reborn-san me dejo a cargo de los heridos. –contestó la rubia confundida.

- Ahora estoy yo, es cierto que tu yo adulta era la médico de la familia. Trabajaba conmigo, pero tu yo actual no tiene ese nivel médico. No sabes de medicina, es mejor para todos que yo me encargue de la enfermería. – La mayor hablaba de forma suave y concisa, pero a Adrya no le estaba gustando nada lo que le decía, no le daba confianza.- De hecho ni siquiera hace falta que hagas de enfermera, Kyoko y Haru ya se encargan de eso. Los chicos también lo prefieren. Puedes irte.

Tras decir eso Bianchi se giró, y caminó hasta entrar en la habitación de Hayato, todavía en la puerta, le mandó una mirada de advertencia.- Ja ne Superbia-san.

-¿Esa era la agradable y dulce Bianchi de la que tanto le habían hablado Haru y Kyoko? Pensaba Adrya. No pudo evitar sentirse igual, o incluso peor que por la mañana. Volvía a pasar, la desplazaban.

- No dejes que te afecte. – se reprendió a sí misma la joven, intentando contener las lágrimas de frustración y vergüenza. Y girando sobre sus talones se marchó de allí. No quería volver a su habitación, allí podían encontrarla y pedirle que se apartarse de algo más. Por lo que prefirió irse, explorando unos días antes la base sin que nadie lo supiera, había descubierto varios pisos subterráneos especiales, bajo hasta el 16, uno de los más bajos. El lugar estaba lleno de salas de estudio, laboratorios químicos, físicos, anatómicos, y bibliotecas completas que hablaban de ciencias. Encontró una sala donde solo habían libros de medicina, de ahí sacó la idea de los ungüentos. Pero tampoco quería leer. Había descubierto que aparte de los laboratorios y salas, habían dos o tres dormitorios, una pequeña cocina y baño, y una sala vacía. Pasaría ahí la noche, se dijo. No creía que alguien fuera a buscarle. Así que quitándose la sudadera y quedando únicamente con un top deportivo y el short, se ajustó el flojo moño en una coleta, y empezó a entrenar en la sala vacía.

Necesitaba quemar frustraciones.

OOoooOOoooOO

Mientras tanto…

En la habitación de Takeshi, Kyoko le estaba cambiando los vendajes del brazo, con cuidado de no lastimarle. Pero al ajustar la venda, notó un espasmo de dolor en el moreno.

- ¡Ah! ¡Gomen! ¿Te he hecho daño?

- Ie, ie, no pasa nada. – tranquilizó Yamamoto a la chica, quién sonrió en respuesta, al mirar un poco más lejos del chico observó que junto a la cama estaba la espada de madera de este.

- Esto ya está, regreso más tarde, iré a lavar las otras vendas y a preparar más. –explicó la oji-miel.

- Thanks you. – agradeció el moreno.

Al cruzar la puerta y juntarla, Kyoko se asomó por el hueco que había dejado, comprobando sus sospechas… Yamamoto estaba intentando coger la espada junto a él, lastimándose en el proceso.

- Tal y como pensé…

Rato después, estando en la lavandería con Haru, la oji-miel le contó lo sucedido, apesumbrada por la respuesta de la castaña.

- ¿Entonces Gokudera-kun también?

- Es el menos encantador. –decía Haru enfurruñada mientras echaba ropa a la lavadora tras separarla.- El hérido trataba de hacer ejercicio. – le explicó recordando como cuando trató de volver a cambiarle los vendajes, tuvieron otra trifulca, ya que el italiano había empezado a hacer abdominales aún en su estado, lastimándose todavía más.- Pero al menos, es bueno que se esté mejorando.

-Sí, estoy aliviada de que se estén recuperando. Y por suerte a Tsuna-kun no le ocurrió nada.

- Hai.

- ¡Ne, ne, ne! –entró en ese momento Lambo a gritos. – ¡Jugad conmigo! – exclamó el pequeño con una dulce sonrisa.

- Gomenne Lambo-chan, estamos un poco ocupadas ahora mismo. –le explicó Haru al pequeño.

- ¿Por qué no juegas con I-pin-chan? O a lo mejor Adrya-chan puede también. –le dijo la oji-miel.

- No encuentro a Adrya, e I-pin esta ¡roja como un pimiento! Y no para de hacer he-he ho-ho. –decía el pequeño imitando supuestamente a la niña.

- ¿"roja como un pimiento"?

-¿"he-he ho-ho"? –repitieron extrañadas las chicas.

OOoooOOoooOO

-Solamente porque Yamamoto y Gokudera están así, no vamos a perder el tiempo. –dijo Lal Mirch.

Tsuna, Reborn y ella se encontraban en la sala de entrenamiento, el castaño era quien más lo necesitaba, y de momento el único que podía hacerlo. Debía de aprovechar el tiempo mientras sus amigos se recuperaban. Si algo malo ocurría solo él podía resolverlo.

- H-Hai.

- No pareces muy decidido, Tsuna. –comentó Reborn.

- No, no es eso.

-Creo que tienes alguna presión sin sentido. –volvió a hablar el pequeño.- Probablemente estés pensando, "¿ Puedo ser lo suficientemente fuerte en tan poco tiempo?"

- ¿Huh? Ah… no…

- Deja de pensar en tonterías y empieza a entrenar, concéntrate. – le riñó la peli-azul.

- ¡H-Hai!

OOoooOOoooOO

Mientras Tsuna entrenaba, las chicas fuerona ver preocupadas que le ocurría a I-pin.

-¡O no! Está ardiendo. –exclamó Kyoko al tocar la frente de la pequeña, quién estaba acostaba en la cama que compartía con Haru, cubierta hasta el cuello porque temblaba de frio.

- ¡Os lo dije! –saltó el pequeño niño vaca entre ellas. – I-pin… I-pin pimiento roojo… -canturreaba.

- ¿Estará resfriada? –dudó Haru.

- No lo sé… pero probablemente deberíamos bajarle la calentura sea como sea.- le respondió Kyoko.

- Buscaré medicinas y a Adrya-chan para que vea a I-pin chan. –se decidió Haru.

- Lambo-kun, ven aquí. No creo que quieras contagiarte. –dijo KYoko mientras cogía al pequeño en brazos y lo apartaba de la cama.

Una hora más tarde las chicas estaban en la habitación cuidando de la pequeña, quien no mejoraba aún con paños fríos, tenía 39.6 de fiebre… Y Adrya no aparecía por ninguna parte, el pequeño Lambo seguía con su búsqueda, al saber que su pequeña amiga estaba enferma el mismo se presentó como candidato a hacer guardia y buscar desesperadamente a la rubia por toda la base. No sabía estarse quieto.

- Esta es toda la medicina que tenemos. –dijo Giannini entrando por la puerta con una caja repleta de botes y cajas de pastillas.- La mayoría de medicina para la gripe debería estar aquí.

- Arigatou gosai masta. – le agradeció Kyoko. –Veremos que puede funcionar.

- Voy a reparar la escotilla, por favor llamadme si necesitáis cualquier otra cosa.

- Hai. –le respondió la oji-miel sonriente, mientras veía al hombrecillo marcharse, para luego volver a cambiar su expresión a una de preocupación al ver a la pequeña I-pin.- ¿Cuál será el mejor? – dudaba la oji-miel mientras registraba la caja de medicamentos.

- Tal vez deberíamos hablar con un doctor. Adrya-chan no aparece, y a lo mejor tampoco sabe que le ocurre con exactitud a I-pin-chan.- se preocupó todavía más la castaña.- Aún no entendemos los síntomas.

- Demo…

- Hay un doctor al que yo iba desde muy pequeña. Tal vez allí…

- ¡No! Tendremos muchos problemas si salimos de aquí.- le reprendió la oji-miel.

- Pero no tenemos otra opción, no hay ningún doctor por aquí. La única que podría ayudarnos es Adrya-san y lleva desaparecida según Lambo desde la hora de comer. – se alteró Haru.- Si su estado empeora… No la podemos dejar así como está.

Las chicas se decidieron, así que abrigando bien a I-pin, Haru la cargó a su espalda, y tras colocarse un pañuelo en el rostro para que no se le pudiera reconocer, ella y Kyoko pusieron en marcha su plan. Fueron hasta la escotilla dañada, donde estaba Giannini aún reparándola, así que Kyoko se dispuso a distraerle para darle a la castaña una oportunidad de salir sin ser vista.

- Etto… perdona…

- ¿Hai? – se giró el hombrecillo al escuchar la voz de la joven.

- Cuando me estaba duchando noté la presión del agua muy baja. –se inventó Kyoko como pudo. Rogaba que funcionase.

- ¡Ah! Hai, vamos para allí. –contestó Giannini mientras cogía su caja de herramientas.

- Sumimasen.

- Ie, Ie, no hay problema.

La primera parte del plan fue un éxito, mientras Kyoko y Giannini se marchaban por el pasillo, esta pudo ver como Haru salía sigilosamente de la base. Iria la castaña sola con la pequeña, era mejor para no levantar sospechas y para pasar desapercibidas por la ciudad. Kyoko le había advertido sobre los hombres uniformados, así que debía tener mucho cuidado.

Haru empezó a correr por las calles de la ciudad, pero la mayoría de las veces que giraba de calle debía retroceder, pues veía a varios de los hombres uniformados de los que la oji-miel le había hablado. Se estaba alterando y asustando cada vez más… hacia más de media hora que había conseguido salir de la base, pero no conseguía avanzar apenas, tanto rodeo por culpa de esos hombres entorpecían su camino.

- Después de todo estar aquí afuera es más peligroso de lo que pensaba. –exclamó para sí misma la castaña.- ¿Qué debería hacer? Este camino es el más largo, pero es la única ruta más segura. Pero mientras caminaba de nuevo I-pin empezó a toser de forma exagerada. La pequeña empeoraba.- ¡Tengo que dar lo mejor de mí!

Pero cuando un par de calles más adelnate, la castaña se había decidido a pasar frene a los hombres encubiertos, confiada en que su sencillo disfraz, con el pañuelo y las gafas de sol, no la delataría, un mano le agarró el antebrazo y la empujó hacia atrás.

- ¡Estás loca! –le susurró una voz exasperada y preocupada. La castaña estuvo a punto de gritar, pero la persona junto a ella le cubrió la boca. Cuando Haru se relajó al percatarse de quien tenía junto a ella, su acompañante la soltó.

- ¿Adrya-chan?

- Shh, baja la voz, no pueden descubrirnos. –e contestó la rubia.

- ¿C-Cómo? ¡No me digas que no te encontrábamos porque habías salido!

- No digas tonterías baka. Estaba en la base, pero una zona que descubrí hace poco y no habéis visto. La pregunta aquí es que demonios haces fuera, ¿no te bastó con el susto que nos llevamos por lo de Kyoko-chan? –le reprendió.

- I-I-pin-chan está enferma. –le explicó Haru mientras se giraba y le mostraba a la pequeña tras ella.- Demo Adrya-chan… ¿Cómo has sabido donde estábamos?

- Las pulseras que os regalé cuando Kyoko volvió tienen un rastreador. – explicó la rubia dejando alucinada a la castaña, quién se miraba sorprendida la muñeca.

Mientras tanto Adrya analizaba el estado de I-pin, cada vez se veía más preocupada.

- Creo que tiene una infección estomacal, la tos es normal, lleva un par de días algo constipada. Aquí no puedo asegurar su diagnóstico, supongo que estarás yendo de camino a algún médico, ¿no?

- H-Hai. – Haru no salía de su asombro.

- Bien, pues en marcha.

Tras caminar durante unos veinte minutos más, esquivar y rodear varias calles vigiladas, y tener que correr asustadas por creerse descubiertas, las chicas llegaron por fin a la casa del doctor que Haru conocía.

-Sumimasen. –dijeron las jóvenes al entrar y ver a una mujer mayor.

- ¿Qué ocurre?

- Etto… esta pequeña está enferma. –dijo Haru.

-Tenemos la sospecha de que puede ser una infección estomacal, pero no estamos seguras, y no sabíamos que hacer. –habló Adrya.

-¿Ara? ¿Tú no eres Haru-chan? –exclamó la mujer al fijarse un poco más en la cara semi-cubierta de la castaña.

- ¿¡Eh!? ¡I-Ie! Haru no es Haru como usted puede ver. – a Adrya le cayó entonces una gotita de sudor por la frente, la castaña se había delatado así misma al instante…

- No importa cuánto cambies, ¿eres definitivamente Haru-chan verdad? – la dulce voz de la mujer y su sonrisa al reconocerla hicieron imposible para Haru seguir intentando ocultarse.

- H-Hai. –dijo con un suspiro y mirando con pena a Adrya, quién negó con la cabeza y le sonrió indicándole que no pasaba nada.

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En la base, Kyoko se consumía por los nervios a la espera de las chicas, al volver a la cocina tras la coartada de las duchas con Giannini, que había desencadenado la inundación provisional del baño femenino, Kyoko encontró sobre la mesa una nota.

"He ido a por Haru, no te preocupes. Volveremos pronto.

Atte. Adrya."

La oji-miel terminó preocupándose todavía más, seguramente Lambo habría encontrado a la rubia y le habría contado lo sucedido. Pero… ¿Cómo iba a encontrar Adrya a Haru? Ahora eran ambas las que estaban en peligro. Rogaba que al menos estuviesen juntas.

- Por favor, que vuelvan las tres a salvo. –suplicaba mentalmente.

- ¿Qué sucede? –sorprendió una voz a Kyoko.

- ¡Ah! Bianchi-san…

- Iba a preguntaros si necesitabais algo, ya he terminado de revisar a los chicos. –este comentario extrañó a la oji-miel, ¿revisarlos?¿no debía haber hecho eso Adrya-chan hace un rato? - ¿Huh? ¿Dónde está Haru?

-E-Etto…

- ¿Ha pasado algo? –se preocupó la peli-rosa.- ¡Cuéntamelo! Un segundo perdido puede ser vital dependiendo de la situación.

- Bianchi-san… la verdad es que…

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- Yosh, parece ser que ya está todo bien ahora. –exclamó la mujer mayor para alivio de las jóvenes, quienes veían el efecto de los medicamentos que le habían administrado a I-pin. La pequeña dejo de tener fiebre y estar roja al instante.- Wow, qué efecto tan fuerte.

- ¡I-pin-chan! –se emocionaron las chicas al ver como la pequeña se despertaba, abrazandola en el acto.

Al poco rato, ya seguras de que I-pin estaría bien, las chicas decidieron regresar. Pero con la alegría por la recuperación de I-pin, olvidaron cubrir sus rostros.

- Simplemente haced que coma bien, comida con mucho nutriente y que descanse un par de días.

- ¡Hai! Arigatou gosai masta. –dijeron las chicas mientras hacían una reverencia, para más tarde despedirse y emprender el camino de vuelta.

Pero al girar dos calles, chocaron contra uno de los hombres uniformados. Este se fijo en el rostro de las chicas, para luego observar un par de fotos, fotos de sus "yo" adultas.

- Ey, vosotras.

- ¡Corre! –gritaron ambas al mismo tiempo cambiando de dirección y corriendo despavoridas huyendo del hombre.

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- Por dios, ¿en qué estabais pensado? –recriminó Bianchi a Kyoko.

- Sumimasen. – la oji-miel estaba arrepentida, asustada y preocupada.

- De todas formas iré a por Haru, tú quédate aquí.

- E-Etto… ¿Qué debería decirle a Tsuna-kun y los demás?

- Quédate tranquila, no interrumpas su entrenamiento, no les digas nada.

-Demo… -Kyoko no estaba tranquila, por alguna razón presentía que algo malo iba a ocurrir.

- Está bien. Traeré de vuelta a esas dos en un santiamén. –le dijo la peli-rosa guiñándole un ojo.

- ¿Esas dos?... Se habrá olvidado Bianchi-san de I-pin-chan o…

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Mientras tanto, en un parque de Namimori…

- ¿Las han encontrado?

- Ie.

- Aumenten la búsqueda, esas dos no pueden estar muy lejos. Son dos blancos importantes de Vongola, atrápenlas.

Hary y Adrya observaban desde los arbustos escondidas, a la gran cantidad de hombres uniformados que se habían reunido en su búsqueda. Iba a ser increíblemente difícil regresar a la base intactas.

- Mejor démonos prisa. – dijo Haru temerosa.

- Hai.

Tras un asentimiento por parte de la rubia, ambas se pusieron en marcha, arrastrándose entre los arbustos, con cuidado de que I-pin no se golpease con ninguna rama, las chicas avanzaban despacio, hasta salir del parque sin ser vistas por la veintena de hombres que allí había.

Cerca de allí Bianchi analizaba la situación, debía encontrar a Haru y regresar sin quitar la cadena mammon de su anillo. Las encontrarían si no con el radar enemigo.

Mientras las jóvenes avanzaban se vieron rodeadas por todas las calles continuas de agentes, asi que Adrya empezó con su plan B.

- ¡Más rápido Haru-chan! –apresuraba a la castaña, tras ellas un grupo de hombres corría rápidamente, no estaban muy lejos de las antiguas fábricas, sabia por las chicas que allí estaba una de las entradas, así que no lo pensó mucho.- Haru-chan escúchame bien.- habló la rubia entre susurros esta vez llamando la atención de la castaña.- No estamos lejos de una de las entradas, voy a distraerles para que te dé tiempo a meterte en ese callejón estrecho que hay entre esas dos casas sin que te vean, es necesario sacar a I-pin-chan de aquí, en cuanto los vuelva a despistar os seguiré.

- D-Demo…

- No hay tiempo para pensar en otro plan. ¡Ahora! –todo ocurrió en apenas unos segundos, Adrya frenó en seco girándose hacia los hombres uniformados, y lanzó una bola de papel, que resultó ser una bomba de humo, al mismo tiempo que estallaba empujó a Haru al callejón y salió corriendo en la dirección que ellas iban antes. No podía dejar que nada les pasase.

- ¡AHÍ ESTÁ! ¡NO DEJÉIS QUE SE ESCAPE! –gritaban los hombres que corrían tras la veloz rubia.

- Adrya-chan… -se preocupó Haru, pero debía hacer caso a la rubia. En cuanto llegase a la base ella podía dar aviso y que ayudasen a Adrya. Rogaba que no le ocurriese nada hasta entonces.

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En las salas médicas de la base, Kyoko volvía cambiar los vendajes de Yamamoto, pero estaba como ida, intrigando así al chico.

- Ya ha pasado más de dos horas desde que Haru-chan saliese… Y todavía no han vuelto.

- ¿Ocurre algo? – la voz de Yamamoto la sacó de sus pensamientos.- Pareces preocupada.

- E-Etto… Si… si supieses que varias personas están en peligro, pero no lo quieres decir porque otra persona más te ha pedido que no molestes, t-tú que ha-harías Yamamoto-kun?

La pregunta de la oji-miel desconcertó por completo al moreno.

- ¿Qué es lo que ha pasado, Sasagawa? –preguntó con seriedad, la chica se movió inqueita en su silla antes de hablar.

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En un pasillo cercano a la sala de entrenamiento, Tsuna, Reborn y Lal Mirch hablaban acerca de cómo había ido ese día, de regreso a la cocina. Por hoy habían terminado.

- Necesitas concentrare más. – le reprendió la peli-azul.

- H-Hai.

- Ne, ne, ne, ¡Tsuna! ¡Juguemos! –llegó Lambo corriendo, distrayendo al castaño.

- Gomen Lambo, ¿por qué no juegas con I-pin?

- I-pin no está. –dijo tranquilamente el pequeño, que no se imaginaba en el peligro que estaba su amiga.

- ¿C-Cómo que no est-

Pero el chico no pudo terminar la frase, una voz fatigada le llamó desde el pasillo.

- ¡Tsuna! / ¡Juudaime!

Yamamoto sujeto a Kyoko, y Gokudera sosteniéndose por un par de muletas llegaban "a la carrera" en busca del castaño.

- ¿¡Yamamoto!? ¿¡Gokudera-kun!? –se sorprendió al verlos en pie, se notaba que todavía no podían.

- ¡No hay tiempo Tsuna! –la alteración que sufría el moreno impactó a Tsuna, Yamamoto siempre estaba tranquilo, o como mucho serio, pero… ¿alterado?- ¡Adrya y Haru no están!

- ¿¡ NANI !? –se sobresaltó Tsuna.

-No han regresado aún…- susurró entonces Kyoko.

- ¡No habréis sido tan estúpidas de volver a salir! –vociferó Lal Mirch asustando todavía más a la oji-miel.

-Kyoko, ¿Qué ha pasado? –habló Reborn.

- I-pin-chan estaba enferma, no encontrábamos a Adrya-chan por lo que Haru-chan quiso llevarla a un médico. Luego Adrya-chan dejó una nota diciendo que había salido tras ellas. –la oji-miel no soportó más la presión y se abrazo llorando a Tsuna.- ¡SUMIMASEN!

- K-Kyoko-chan…

-Sasagawa.- interrumpió entonces Lal, quién se había fijado en un detalle.- ¿Quién te ha dado esa pulsera?

- ¿Huh? Adrya-chan me la dio cuanto volví, ella lleva una igual. También Haru-chan, I-pin-chan y Lambo-kun. –explicó la chica. Lambo lo confirmó alzando su bracito, al cual había adherida una pulsera más pequeña, pero idéntica.

-¿Qué sabes acerca de esas pulseras Lal? –preguntó Reborn.

- ¡Reborn! No tenemos tiempo de pensar en pulseras Haru y Adrya están en peli-

- Son rastreadores. - cortó Lal Mirch a Tsuna sorprendiendo a todos en la sala con lo dicho.- Squalo le enseñó de pequeña a hacer ese tipo de objeto, para mantenerla vigilada por si algo ocurría. – explicó.- Escaneando una de las pulseras encontraremos la posición de las demás.

-S-Sugoi…- se asombró Tsuna, el no había pensado en algo así.

- Démonos prisa. – acotó Gokudera, mientras se encaminaban todos a la sala desde la que habían dirigido y observado la misión de rescate de Kyoko. Intentarían verlas con su radar y con las cámaras de Giannini.

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-Valee-chan: Muchas gracias por tu apoyo! Para mí significa mucho, al igual que evalúes las distintas escenas. Me alegra saber que he conseguido el punto entre gracioso y romántico con las escenas de las "parejas". Más adelante puede que cambien un poco, pero ya se verá

- Chiyo Asakura: ¡Bienvenida! Supongo que por tu rewier lo que quieres decirme es que te está gustando la nueva versión adaptada. Espero que así sea, coméntame que es lo que más te está llamando la atención y gustando, o si te gustaría que pasase alguna cosa en especial. Siempre escucho peticiones y opiniones ^^

-Kushi-chan: Claro que puedes llamarme como gustes jajaja. La demore es porque estoy engripada, pero en breves estaré con las pilas cargadas de nuevo. Los próximos caps van a ser bombas de acción y romance. Tu tranquila tengo cada momentazo sentimental pensado que vas a volverte loca! =3

¿Llegará Haru a salvo a la base? ¿La interceptarán?

¿Podrá Adrya distraer a los agentes, el suficiente tiempo para que Haru escape, sin ponerse ella en peligro?

¿Moverán ficha los chicos? ¿O no llegarán a tiempo?

;)