Esta noche será genial! Gladis ya se ha ido. Courtney prepara el salón para la noche padre-hija. Coloca palomitas recién salidas del microondas y las bebidas. Revisa las tres películas que eligió. El mago de Oz, Los Miller y Paddington. Qué hora es? papa no tardará en llegar. Con mama sus intentos de celebrar una noche madre-hija o "una noche solo de chicas" no funciono y era porque mama nunca asistía. Demasiada ocupada para perder el tiempo en esas cosas, pero papa es diferente, él parece más predispuesto a las exigencias de su hija. Suena la PDA.
-papa! Dónde estás? Ya estás de venida verdad? eh preparado palomitas y creo que preparare unos bocaditos por si no te llenas, ¿de qué te gustan? Estoy en la cocina jajaja y sabes...
-Tesoro.
-dime.
-ha surgido una reunión de último momento y no podré ir a casa a ver las películas contigo. Lo siento. Lo entiendes verdad?
-claro papa. Yo...
Cuelga.
-no, yo no lo entiendo papa –le dice a la PDA como si se dirigiese directamente a su padre.
Se tira al sofá y decide mirar ella sola las películas que escogió. Menuda novedad estar sola en casa un fin de semana. Papa es igual que mama. Por unos días parecía ser distinto a ella, pero que estupidez pensar eso. Se termina el bol entero de palomitas y ya se ha visto incluso las escenas detrás de cámara de las películas y solo son las once. No tiene sueño. Se levanta del sofá, coge las llaves de casa y sale fuera. No coge el auto, prefiere caminar y pasear en la tranquila noche. Bridgette dijo algo sobre un Lago azul. Recuerda que fue algunas veces de niña, quizás en una excursión del colegio no lo recuerda bien. Es simplemente otra noche y mira a la luna llena sobre su cabeza. Es como si la siguiera y le hiciera compañía hasta llegar al lugar. Es solitario pero no da miedo, de hecho se respira tranquilidad. Los pinos altos y empinados bordean al enorme lago. Camina por el muelle largo de madera que parece un poco viejo y hace un poco de ruido cuando pisa. Llega a la mitad sobre un techo que lo sostiene cuatro postes y se fija en que hay grafitis pintados. Va hasta el final y se sienta ahí con los pies colgándole. Fija su mirada en el agua que es un reflejo del cielo nocturno. Es como un espejo gigante en el cual el lago se ve. La luna esta hermosa y las estrellas brillan sin fin y con fuerza. Como resplandecientes diamantes hermosos en el cielo. En la ciudad no puedes ver esto. Alza la vista al firmamento y ve pasar una estrella fugaz y le viene a la cabeza una nana que aprendió de una maestra. De pronto es como si se sintiera a millas de distancia de casa y de alguien ¿De sí misma? ¿De sus padres? ¿Del mundo? Quizás un poco de todo. ¿Alguien más estará mirando las estrellas esta noche? Se apresura a pedir un deseo. ¿Se cumplirá? Probablemente no. Un ruido desde la distancia la pone en alerta.
-¿Quién anda ahí? –nadie responde -. Te advierto que soy cinturón negro y podría derribarte de una patada! Estas advertido.
-eso habría que verlo princesa.
-Dagh eres tú –frunce el ceño.
-qué haces aquí tan sólita?
-y a ti que te importa.
-si lo pregunto será porque me importa.
-es que me has seguido o algo así?
-yo? No vales ese tiempo –sonríe de lado -. Eh bajado de la montaña y te eh visto solo eso.
-te importaría dejarme sola. Ahora no me apetece pelear contigo.
-que te ocurre?
-nada que llegue a importarte o sea de tu incumbencia Duncan.
-pues me quedare un ratito te moleste o no –se sienta a su lado.
-siempre haces lo que quieres?
-me gusta salirme con la mía.
-debe de ser muy aburrido.
Tiene una forma desinteresada de atraer a Duncan que funciona con cada palabra que sale de sus labios. Su humor cambia como el viento y es impredecible como él. Pero ambos saben que son como el día y la noche.
-qué te pasa Courtney? Esos enormes ojos se ven tristes.
-ni creas que necesito un hombro en que llorar.
-el mío esta libre princesa –sonríe con picardía.
Ese gesto del hombro le hace gracia. Le mira un buen rato hasta que no puede sostenerle la mirada y se tumba de espaldas. Seguidamente Duncan lo hace a su vez. Ella mira al cielo estrellado y él la mira a ella como si fuera su cielo estrellado.
-que ocurre Courtney? –ella niega con la cabeza -. Sé que suelo ser un idiota la mayor parte del tiempo, y más contigo, pero sé cuando alguien necesita desahogarse con alguien.
-y quieres ser tú? Tiene su gracia –no la tiene la verdad.
-mi hombro sigue estando libre nena.
-está bien, pero no me llames nena, puedo tolerar princesa pero nena desde luego que no.
-eres muy mandona lo sabias? –la castaña ladea la cabeza y le lanza una mirada de pocos amigos -. Perdona –se disculpa rápidamente ante esa mirada.
Courtney niega con la cabeza, vuelve a mirar al firmamento y se releja un poco.
-se supone que hoy...esta noche, mi padre y yo pasaríamos tiempo juntos viendo unas películas, pero surgió una reunión a última hora...y me dio plantón –sonríe con amargura -. La historia de mi vida. No me gusta estar sola...
-los padres son un asco –dice para animarla.
-eso parece –no lo logra.
-oye escucha no tienes por qué estar mendigando nada a tus padres. Ellos se lo pierden, tu eres...
-Uh...?
-quiero decir...ya sabes –deja la frase a medias -. No necesitas nada de eso Courtney.
-supongo que tienes razón –sonríe algo triste.
-no es malo sentirse solo –voltea a verlo -. Te hace reflexionar sobre lo que realmente quieres y lo que no.
-quien te dijo eso?
-yo solo lo aprendí –él también voltea a verla.
-hablas como si hubieras perdido a alguien Duncan.
-todo el mundo pierde cosas todo el tiempo –oh que será? Courtney parece intrigada -. Recuerdas cuando éramos niños? Todo parecía más sencillo, el mundo entero parecía sencillo. Pero la realidad te golpea cuando menos te lo esperas y solo tienes dos opciones cuando eso ocurre.
-cuáles?
-ser débil o ser fuerte.
-elijo ser fuerte –le sonríe.
-yo también –él tiene una sonrisa bonita -. Quieres ver a Dj y a Geoff en pañales?
-jajaja qué?
-era parte de la apuesta de salir contigo.
-Ah –se sienta nuevamente con los pies colgando -. Desde luego puedes llegar a ser un imbécil con letras grandes.
-un imbécil del que te sientes atraído princesa –se sienta y se acerca.
-si claro –rueda los ojos.
-admítelo, princesa –coge su barbilla y aquella sonrisa perversa confunde a Courtney.
-eres un cavernícola, un cabeza hueca sin cerebro que detesto –dice en voz baja -. Deja de llamarme princesa –sus labios se acercan a ella!
Le coloca un mechón de pelo castaño que se le sale y pasea sus dedos por sus mejillas y sigue por la comisura de sus labios. Courtney cierra los ojos. Primero le rosa con los labios cerca de su boca y ya tiene a la castaña donde quería. Ella alza la cabeza hacia los labios de él lista para el beso, pero...
-ay Courtney, Courtney, Courtney –abre los ojos -. Soy un cavernícola, un cabeza hueca sin cerebro que detestas. Pero te dejarías besar por mí eres una incoherente –oh!
-eres un cabrón! –se levanta enfurecida! Él la sigue.
-que hacías boqueando como un pececito suplicando a que te bese? –bofetón! Y suena fuerte. Auch!
-Duncan vete a la...!
Silencia sus labios. Se resiste, pero besa demasiado bien para detenerlo. Agarra su cintura y la presiona como lo hace con sus labios. Ella separa los labios y abre la boca para que su lengua pueda entrar y la suya en la de él. Besa suave, sutil y sin usar demasiada saliva. Siguen un ritmo acompasado y luego ella coge confianza, sorprendiendo a Duncan. Ella coloca sus manos en las mejillas de Duncan para acercarlo, aumenta la intensidad del beso y la química entre ambos fluye. Una química bastante larga, como debe de ser.
-Uau...-se sonroja.
-más que Uau –dice él.
Le ha besado! Oh no y ahora qué? le entran apuros y le empuja.
-te-tengo que irme.
-Courtney espera.
-adiós.
Sale huyendo de algo a lo que no quiere a ser frente. Y él aun perdido en el beso observa cómo se va. ¿Qué ha sido eso? el mejor beso que ha probado el criminal? Esa niña de papa lo acaba de desconcertar como nunca nadie lo había hecho. Al fin lejos de él ella se palpa los labios. Ha sido un primer beso que no esperaba y con quien menos lo esperaba. Ambos, lejos el uno al otro, sonríen a la vez. Creo que.. .Incluso creo que yo podría...!qué tontería!.
Sus pensamientos divagan y se desvanecen entre la estrellada noche.
Por la mañana el delincuente ronca hasta que su padre le grita desde algún lugar de su casa. Este ni se inmuta y a su padre no le queda de otra que subir a la habitación.
-Duncan despierta hijo –le quita la sabana.
-pa!
-tienes que hacer unos recados en casa así que mueve el culo de la cama.
-rayos papa solo dame cinco minutos...-bosteza.
-levanta no te lo vuelvo a repetir –dice en un tono severo que hace levantar al soñoliento chico -. Tus hermanos ya están despiertos y desayunando abajo.
-eres Don cariñoson en persona todas la mañanas –dice entre dientes.
Es domingo! Quien quiere hacer recados un domingo! La vida apesta. Bueno, no a todos les cuesta despertar. Por ejemplo los Gardners, ellos están desayunando en la cafetería cielito.
-pide lo que quieras tesoro –dice su padre ante la cara larga de su hija.
-papa déjalo ya –rueda los ojos -. No tengo cinco años.
-recuerdas que te encantaba que te llevara a comer a la casa de las tortitas?
-solo lo hacías cuando rompías tus promesas papa, no puedes sobornarme con dulces o con juguetes como lo hacías cuando era pequeña y me enfada contigo.
-ni siquiera con el autógrafo de Ara malikian?
-qué? –su padre saca una fotografía firmada con el nombre de un violinista -. Oh papa! Te quiero! Te quiero! –salta de su silla para abrazarlo -. Gracias, gracias, gracias papi.
-de nada tesoro. Es lo menos por faltar a la noche padre-hija.
-como lo has conseguido? Vaya...lo colgare en mi habitación.
-tengo contactos, tu padre tiene ciertas influencias y es un tipo importante –sonríe con una sonrisa de ganador, de esas a lo que solo los empresarios pueden acceder.
-de acuerdo, estas perdonado papa –vuelve a su silla.
Le suena el móvil al señor Gardner.
-aquí Gardner...dile que eso no está en el acuerdo y que se joda –Courtney le mira -. Perdona un segundo hija –se levanta de la mesa.
-claro –quien será? O de que se tratara el asunto? Parecía realmente fastidiado.
Segundo después vuelve a la mesa.
-pasa algo papa?
-era mi secretaria, no te preocupes son solo tonterías de activos y finanzas ¿Qué te apetece desayunar?
-tortitas con beicon –sonríe.
-pues tortitas con beicon para mi princesa –la castaña frunce los labios -. ¿Qué ocurre?
-no me llames así, prefiero tesoro papa, como siempre si no te importa.
-lo que tú quieras, tesoro –su hija sonríe.
Después de desayunar vuelven a llamar al señor Gardner y tiene que volver a su oficina a por unos asuntos de su empresa. Courtney tiene que volver a pie a casa, pero eso no le importa. Caminar un poco no le importa.
-venga anciana! Dese prisa!
Un impresentable pita desde su auto a una anciana que cruza el paso de cebra un tanto lenta por su edad. Courtney se molesta con el tipejo, que clase de idiota le grita y le pita a una anciana?
-déjeme ayudarla señora.
-oh muchas gracias querido –agradece la ancianita.
No puede ser, sus ojos se agrandan, Duncan O'connell siendo un ciudadano amable? Ver para creer. Eso es dulce de su parte. Tiene un lado bueno a pesar de lo duro que pretende hacer creer a todo el mundo. Hace sonreír a la princesa sin que se dé cuenta.
-que es para hoy! –otra vez el tipejo.
Duncan le saca el dedo al tipejo del auto. Al fin llegan a la otra acera de la calle.
-gracias querido, toma un caramelito –le estruja las mejillas.
-gracias – un caramelo con sabor a café? -. Adiós abuelita y tenga cuidado.
-adiós.
Vaya, vaya con el delincuente. Courtney le observa subir a su auto y justo antes de entrar, Duncan levanta la vista y la ve mirándolo. Esboza una sonrisa egocéntrica que sonroja a la pecosa pese a que ella finge indiferencia y echa a andar. Cruza dos o tres manzanas de calles cuando el auto de Duncan la sigue.
-quieres que te lleve princesa?
-no gracias.
-venga sube.
-ya te eh dicho que no –continua andando.
El auto para de golpe y el ojiceleste sale de él.
-tenemos que hablar -obstruye el camino a Courtney.
-tu y yo no tenemos nada de qué hablar.
-claro que si –la toma de la espalda y se abalanza sobre ella con un beso.
-Mmm! Mm...-sus labios otra vez en contacto. Casi le hace daño.
Oh como resistirse? Imposible...
-Tus labios...-murmura Duncan -. Eres...Tan...Dulce...
-Duncan tú...-se sonroja.
-si?
-tu...
-si?
-eres un sin vergüenza! –le da una cachetada que deja aturdido al delincuente -. No vuelvas a acercárteme!
Con la mejilla roja y dolorida ve como la princesa se va echa una furia.
-guapa y con genio –murmura el delincuente -. Me gusta...
Esta chica no se lo pondrá nada fácil y eso es totalmente nuevo para Duncan. El delincuente llega a su casa con los recados terminados. Entra a la cocina y saca una cerveza de la nevera bien fría.
-nada de beber en casa –su padre entra a la cocina -. Prepara la cena para tus hermanos.
-a dónde vas? –pregunta al ver a su padre con camisa y con el peluquín bien peinado.
-me han invitado a una cena y procurare no llegar muy tarde a casa de acuerdo.
-claro papa diviértete.
-nada de líos en casa ni de traer a chicas o fiestas ¿entendido?
-sí, sí, puedo pedir pizza?
-de acuerdo.
-adiós papa.
Coge el teléfono de la cocina y marca a la pizzería.
-Josh! Jack! –grita.
A empujones y corriendo bajan sus dos hermanos. Dos gemelos de diez años. Ambos rubios y de ojos azules.
-voy a pedir dos pizzas ¿de que la quieren?
-de queso y jamón! –dice Jack.
-y la otra de barbacoa! –dice Josh.
-les apetece ver unas pelis de terror?
-papa no nos deja Duncan –dice Jack.
-papa no está en casa ¿Qué dicen?
-vale! –dicen ambos.
-vayan a mi habitación y saquen las que quieran ver.
Salen corriendo de la cocina y Duncan cuelga y vuelve a marcar, espera a la otra línea hasta que al fin contestan.
-hola preciosa.
-Duncan?
-eh oído que Justin ha roto contigo ¿quieres consuelo nena?
-eres un cerdo.
-venga que mi padre no está en casa y eh pensado en ti nena.
-está bien iré.
-genial.
Con sus dos hermanos abajo y distraídos el podrá disfrutar de una sesión de mete y saca con Heather. Encarga la pizza y hora después llega. Se encarga de que sus hermanitos estén pegados a la pantalla. A las ocho llega Heather y suben arriba sin perder tiempo. Ella es genial, es un aquí te pillo aquí te mato. La tira a su cama sin delicadeza, se quita la camiseta y se recuesta encima de ella.
-te eh echado de menos Duncan.
-no hables.
Él sabe que Heather posiblemente este enamorado de él, pero a él no le interesa su amor ni el de nadie. No hay una historia de amor real que tenga un final feliz. Si es amor, no tendrá final. Y si lo tiene, no será feliz. Por eso mismo ella rompió con Duncan. Él no la quiere como a ella le gustaría que la quisiese. Sabe que puede poner a Duncan excitado cuando quiera, pero solo eso y nada más. Le sube la falda y empieza a quitarle las bragas... ¡Ding! ¡Dong!
-pero quién? –tocan el timbre de casa.
¡Ding! ¡Dong!
-mierda.
-deja que toquen ya se cansaran –dice heather besándolo.
¡Ding! Dong!
-tengo que bajar espera aquí.
Se levanta, se cierra el cierre de la bragueta y baja.
-mi nombre es Courtney y su padre me ha llamado para que haga de niñera ¿Cuáles son sus nombres?
-mierda papa –murmura entre dientes al ver a la fastidiosa hija de papi dentro de casa.
-por dios ponte algo de ropa –le riñe la castaña al verle sin camiseta.
-estoy en mi casa ¿Qué haces tú aquí? Y ustedes porque le abren? –mira a sus hermanitos.
-tu padre llamo al mío y me pidió si podía hacer de niñera para tus hermanos. Por lo visto tu padre no se fía de ti y le entiendo –interviene Courtney.
-todo va bien no nos haces falta –dice serio.
-dos pizzas y pelis de terror?
-que tiene eso de malo?
-que se empacharan y luego tendrán pesadillas idiota.
-bien pues ocúpate me voy arriba –rueda los ojos.
Sube rápido a su habitación.
-tienes que largarte.
-qué? ya estoy desnuda Duncan de que vas?
-mi padre llamo a una jodida niñera y si te ve en casa me castigara una buena temporada así que vístete y lárgate por la ventana.
-por la ventana?
-no está muy alto podrás saltar sin acerté daño Heather –le tira la ropa -. Venga date prisa.
-es la última vez que vengo aquí –se viste -. Mierda!
-shuu! No levantes la voz!
-que te den!
Rueda los ojos y sale de la habitación y baja abajo.
-y hasta que hora estarás aquí princesa? –entra al salón.
-hasta que llegue tu padre –dice está levantando los resto de pizza del suelo.
-donde están mis hermanos?
-les eh dicho que suban a ducharse y luego los acostare a las diez en sus camas –se dirige a la cocina.
-como lo has conseguido? No suelen hacer caso a nadie.
-les prometí que jugaran media hora con sus consolas antes de dormir.
-a mí también me acostaras en mi cama? –se acerca a ella.
-como des un paso más te daré en la entrepierna y te va a doler –advierte y este se aleja.
-oh vamos admite que estas aquí por mi nena.
-si lo que tú digas –sale de la cocina.
Desde luego es tan fría y seria cuando quiere. Seguro que solo finge verdad? coge la caja de la pizza y se va al salón a comer. Esa pecosa fastidiosa a jodido sus planes de un mete y saca. Después de buen rato, a las diez en punto, Courtney acuesta a los gemelos en sus camas. Baja y se encuentra a Duncan sentado boca abajo en el sofá.
-eh llamado a tu padre Duncan.
-pues bien –dice mirando la tele.
-vendrá a las dos de la mañana así que me voy.
-te vas? Pensé que te ibas a quedar?
-ya no. por cierto deberías dormir mañana hay clases.
-te acompaño a tu casa –se levanta del sofá.
-no hace falta eh venido en mi auto.
-oye sé que te gusto no hace falta que finjas frialdad.
-yo no finjo nada. Adiós.
-espera –le agarra el brazo -. No seré tu primer amor pero si quieres puedo ser la mejor de tus historias ¿Qué me dices?
-no le vengas con cuentos a quien sabe de historias delincuente –sonríe con aires de superioridad.
Este sonríe ¿siempre tiene respuesta para todo esta chica? Tiene una lengua viperina. Es tan respondona y mandona. Que es exactamente lo que tiene esta para que Duncan siga mirándola como a un verdadero desafío? como a un mapa al que hay que descifrar cuidadosamente y complicado. Esos aires de princesa resultan bastante atractivos en ella.
-conduce con cuidado pecosa –la suelta.
Ella no dice nada y sale de la casa. Duncan la acompaña hasta la puerta y la vigila hasta que sube a su auto. Niega con la cabeza pensativo. Esa chica le causara un dolor de cabeza y es mejor ahorrarse ese calvario. Es mejor que nunca ocurra y es mejor que no piense en ello. Esa estirada de papi no está interesada en él y ya se lo ha dejado bastante claro todo el tiempo. No pegan para nada ¿Qué estupidez verdad? si es una estupidez. Ni siquiera una estrella fugaz haría que él y ella tuvieran algo aunque fuera pasajero.
Olas! Olas! Olas! Aquí escribiendo DxC =3 OSEA VALE 3? xD nos vemos por siempre DxC!
