Escrito al fin! Tenía tres frases de apunte para esta viñeta, pero no me decidía a escribirla. Para aclarar un par de cosas, la cita es de Sun Tzu, de "El Arte de la Guerra." Y no sé nada de hormigas. No sé ni siquiera si se consideran insectos...pero bah, tecnicismos.

Oh, Regulus tiene unos catorce anyos en el fic, y Lucius debera tener veintipocos.

Y me disculpo por subir solo Escala de Grises esta vez...a ver si subo el otro pronto...En fin, espero que os guste!

Disclaimer: Nada es mío.


Insecto

Era una de esas tardes... De esas cuando el sol es agradable, y hasta a la gente que no lo soporta le apetece estirarse al aire libre, respirar.

Regulus salió al jardín en busca de algo, aunque no sabía muy bien qué. Quizás compañía; a lo mejor esperaba encontrarse con alguna de sus primas paseando, o quizás alguna visita. Caminó lentamente, la piel pálida desacostumbrada al cielo despejado y azul que lucía sobre él. Al llegar al merendero, ese que siempre parecía estar ocupado por Blacks recibiendo visitas cada vez que no estaba lloviendo, se sorprendió de verlo ocupado por un invitado a solas. Y no uno cualquiera.

Lucius Malfoy estaba sentado en uno de los bancos de mármol, las piernas estiradas enfrente de él, un libro entre las manos. Parecía concentrado en su lectura.

Al joven Black le sorprendió la visión: se dio cuenta de que pese a conocerle desde hace años, nunca había visto a Malfoy leyendo un libro con atención. Periódicos, tal vez alguna consulta ocasional a pergaminos de la biblioteca. Pero verle leyendo así, a solas, le resultaba extraño.

Quizás el rubio se dio cuenta de que estaba siendo observado, porque levantó los ojos para encontrarse con un adolescente delgado y pálido que le miraba desde el jardín. Pasaron solamente unos segundos antes de que Malfoy se decidiera a saludar, pero a Regulus le fue evidente que ese pequeño intervalo no era señal de amistad ni de benevolencia. Fue una mirada hostil pero educada. Un estudio rápido, como la evaluación de un posible rival, que acabó en una sonrisa complacida- la conclusión de que era superior.

Conocía a Malfoy, y le ponía algo incómodo. No sabía muy bien por qué, pero cada vez que le veía en Grimmauld Place de visita tenía la terrible tentación de...¿de qué? No podía admitir que hubiera pensado en maldecirle. Pero sobre todo lo demás, odiaba verle con Narcissa.

- Oh, el joven heredero- saludó el rubio con sorna pero sin maldad, al menos en la voz- Me alegro de verte, no sabes lo aburrido que resulta estar sentado aquí a solas.

Regulus estiró los labios en lo que debería haber sido una sonrisa, y se acercó al merendero.

- Hola Malfoy.-inclinó la cabeza a modo de saludo- ¿Por qué estás aburriéndote en mi jardín, si se puede saber?.

Intentó darle a la pregunta un tono de broma, pero no estaba seguro de haberlo conseguido, porque la expresión del otro se volvió más seria.

- Estoy esperando a Narcissa.

- Ah- respondió Regulus, seco.- Mis primas no van a venir hasta la hora de la cena.

- Eso supuse- asintió Malfoy- por eso he traído un libro.- lo levantó un poco, como para demostrarlo.

Regulus avanzó otro par de pasos y se decidió a sentarse en el merendero, enfrente del rubio. Malfoy creyó educado dejar su lectura a un lado, por el momento.

Hablaron de banalidades un rato, de Hogwarts, de Quidditch, de conocidos comunes. Nunca en profundidad, no revelando nunca lo que pensaban realmente de nada, ni siquiera de los asuntos más nimios. Eran todo frases vagas, comentarios irónicos, salidas por la tangente. Era difícil, se dijo Regulus, saber si Malfoy tenía alguna clase de intereses o pasiones en su vida, cuando a ambos les había educado para fingir desinterés por todo. Se preguntó qué era lo que veía Narcissa en él.

De repente vio como el rubio fijaba su mirada en el suelo, donde entre sus botas una hormiga se abría paso a través de hierba y baldosas para llegar apresurada a su hormiguero.

- Pequeña pero tenaz- declaró Malfoy.

Regulus no dijo nada, más interesado en escuchar ahora que Malfoy parecía haberse dejado de cortesías, aunque fuera para observar insectos.

- Su instinto de supervivencia es mucho más desarrollado que el de animales...-divagó- y de personas. Es curioso.- se encogió de hombros, como justificando su monólogo.

- Supongo que lo necesitan más - sugirió Regulus.

-Insectos...-sonrió, Malfoy para sí mismo, o quizás compartiendo con Regulus alguna broma que el Black no entendía, sacudiendo un poco la cabeza.

Y un instante después, cuando la hormiga estaba a punto de llegar a su hormiguero y ponerse a salvo, la aplastó con la punta de la bota.

Regulus sonrió abiertamente.

- Gran instinto de supervivencia- dijo sarcástico.

- Oh, no- Malfoy también sonreía- el instinto era magnífico, pero eso no garantiza nada. Siempre hay alguien más fuerte.

Ahora miraba a Regulus directamente. Los ojos helados, rápidos. La sonrisa mucho más ligera, más cruel.

- "Es posible que se sepa cómo vencer sin que esto suponga necesariamente que se va a conseguir la victoria",-citó- saber cómo sobrevivir no es tan importante como sobrevivir per se. Siempre hay alguien más fuerte que se limpiará tu cadáver de las botas. Recuerda eso, pequeño heredero de los Black.- dijo, esta vez sin tratar de ocultar la burla.

Regulus le miró a los ojos y por un momento vio muerte. Y, curiosamente, todo el miedo que pudiera haberle tenido a Malfoy desapareció en ese momento, sustituído por un profundo odio.

Decidió devolverle la sonrisa, y se levantó para marcharse.