Dejare esto por aquí mientras corro por mi vida.

«Capítulo 8»

Llevaba varias horas tratando de comunicarse con James pero no respondía. Mérida comenzaba a alterarse, tal vez le sucedió algo o tal vez no se tomó su medicamento. La enfermedad había empeorado las últimas semanas, ella había hablado con él diciéndole que sí se sentía tan mal se quedaría con él. Después de varias negativas de su parte Mérida acepto no echarse para atrás. Le había prometido a Astrid ir con ella y no podía arrepentirse teniendo en puerta el viaje.

—Cálmate Mérida —dijo Rapunzel tratando de calmarla sin tener éxito.

—Mañana puedes seguir intentando, lo más probable es que este dormido —suspiro el albino—. Nuestra prioridad ahora es encontrar al salvaje vikingo que se ha llevado a la doncella.

— ¿Al chico pecoso? —preguntó Mérida.

—Yo hablaba de Astrid.

Mientras tanto una Astrid asqueada y un pobre Hiccup siendo torturado a cada rato por la rubia debido a que sin querer topaba contra ella cuando ésta inesperadamente se detenía, caminaban por las calles de la ciudad después de la función. Se les había hecho de noche, Hiccup tenía hambre y Astrid estaba fastidiada de tanto topeteo.

—Podrías dejar de ESTAR TOPANDO CONTRA MÍ —gritó Astrid.

—Y tu podrías dejar de pararte a cada rato, no sé por qué lo haces y ni me importa… además que hago siguiéndote —esto último lo dijo más para sí que para ella.

—No sé, tal vez eres un psicópata pervertido y quieres violarme —dijo Astrid alejándose de él—. ¿Tienes hambre?

"¿Y esos cambios de humor que?" pensó Hiccup—. Sí —contesto.

—Vamos por una hamburguesa —dijo caminando a zancadas grandes.

—Oye espérame —gritó Hiccup tratando de alcanzarla.

Después de varias vueltas encontraron una hamburguesería vacía. Pidieron y se sentaron en la mesa más alejada del establecimiento. Astrid comía con paciencia mientras el castaño no para de verla y pensar ¿Cómo llegamos a esto? Nos la pasamos peleando. Durante la función de cine Astrid no dejaba de golpear a Hiccup cada vez que él sin querer rozaba su hombro con el de ella. Más los golpes durante la caminata.

—Oye —dijo Astrid sacando de sus pensamientos a Hiccup.

— ¿Mande?

— ¿Qué tanto me miras sí se puede saber? —dio entrecerrando los ojos, ya llevaba media hamburguesa comida.

—No logro entender el porqué de tu agresividad… sí vamos a estar juntos estos días al menos deberías decirme porque eres tan salvaje —contesto con tranquilidad no quiera que la fiera se le fuera contra la yugular.

—Las circunstancias —dijo mirando al vacío.

— ¿Qué circunstancias? —Hiccup movió las manos tratando de decirle que siguiera.

— ¿Cómo te quedaste sin pierna? —soltó Astrid tratando de irse por la tangente.

"Sera mejor que no insista si quiero salir vivo de este viajecito" pensó Hiccup, no arriesgaría su vida por algo tan insignificante.

—Bueno veamos por donde empiezo —dijo pensativo dando un poco de dramatismo al momento.

—Suéltalo pecas —escupió un pepinillo que milagrosamente cayo dentro del basurero que estaba a una distancia considerable de Hiccup.

—Oo-ook —dijo con miedo—. Todo empezó hace once años, había cumplido doce y mis padres me regalaron un viaje a España, mi amiga Camicaze y yo fuimos en marzo. Fueron tres semanas estupendas… pero…

— ¿Pero? —el incómodo silencio que había hecho Hiccup la estaba desesperando, había ignorado el hecho de que el castaño se había puesto triste.

— ¿Qué? A sí…. En qué iba —dijo enojado consigo mismo por haber recordado.

—Marzo, España no sé qué —dijo sin importancia.

—El día que nos íbamos de regreso a Suecia, tomamos el tren para tomar el avión cuando…

— ¿Eres de Suecia? —dijo sorprendida.

—Ett… síi —el más sorprendido era él debido a que la cara de Astrid estaba llena de felicidad.

—Me encanta Suecia, me gustaría ir a vivir …aaaa…ahí —se dio cuenta de que había flaqueado y dejado ver ese lado que nadie había visto además de Mérida— Prosigue —dijo con autoridad.

—Era 11 de marzo y….. —no pudo continuar ya que una cabellera rojiza se atravesó entre él y Astrid.

—Hasta que te encuentro —gritó Mérida ignorando por completo a Hiccup.

—Pues aquí estoy, ¿Qué quieres?

—Estuvimos…buscándote…por todos…lados… —dijo Rapunzel tratado de tomar aire—. Mérida…te…dije…que…no salieras corriendo.

—Hermanita ya no tienes condición y eso que la gorda aquí es As…. AUCH —gritó después de recibir un fuerte golpe en la entrepierna gracias a Astrid.

—Decías.

—Me voy a quedar sin hijos —dijo soltando aire contenido.

Hiccup solo miraba la escena sorprendido. La pelirroja colgada del cuello de la rubia mientras esta trataba de quitársela de encima. La rubia salvaje golpeaba con el puño el brazo del albino que se defendía dándole zapes en la cabeza.

—Este va a ser un viaje estupendo —suspiró resignado por su suerte y topando su frente contra la mesa.