. Waiting Game .
(Edward PoV)
Uhm… ¡Edward! – Chillé con su usual ánimo eufórico - ¿Cómo estuvo tu viaje? – me preguntó Alice.
Vaya, al menos ella estaba normal. Al llegar a nuestra nueva residencia en New York, Esme ni siquiera me miró y Carlisle estaba ocupado hablando con alguien en su despacho. Cuando pasé a saludarlo todo estuvo en silencio y al tratar de abrir mi padre me cerró la puerta en las narices.
- Como siempre…aburrido – dije.
Alcé la mirada tratando de buscar un poco mas de tiempo, un poco mas de resistencia…de compasión por mi mismo. Pero simplemente no la buscaba por ningún lado. No tener sentido para vivir hacía de la vida un constante purgatorio sin salida alguna. Viajaba para tratar de llenar todo eso que nunca tendré. El hueco de algo que aún cuando la humanidad se extinga podré recuperar.
Si al menos las paredes me pudieran decir algo…
- Desgraciado…- el susurro de la mente de Rosalie me llegó.
¿Por qué todos tan agresivos? ¿Hago mal en estar fuera tanto tiempo? Tal vez, pero eso no era razón para que me hablaran como si fuera un perfecto desconocido.
- Rose, comprendo que estés de mal humor – le dije, y ella se cruzó de brazos indignada y boquiabierta – pero no tienes por que desquitarte conmigo ¿Entiendes?
- ¡Oh dios, dios, dios, dios, demonios! – Chilló mi petite hermana en su mente.
- Estoy TAN nervioso…necesitaré terapia después de esto…- Ese fue Jasper, mas exasperado que de costumbre.
- I wanna love, I wanna leave! Yey…Red Code Rocks my socks– Que raro, Emmett tonteando en su mente. No, la verdad eso es bastante común.
Rosalie permaneció con los ojos cerrados, calmándose.
¿Por qué?
Oh, no. Aquí sucede algo.
No habían actuado tan sospechosamente desde que quemaron todos los calcetines de Carlisle y convenientemente echaron las cenizas en mi armario.
- ¿A quien tratan de engañar? – les pregunté con toda la calma que pude – Primero, llego y veo ese camión de mudanzas cuando tú Alice, me avisaste hace poco menos de un año que adquirieron esta casa y se mudaron de inmediato – le dije a Alice, quien se alisaba inútilmente las puntas de su cabello – Mi siempre dulce y atenta madre me trató como si no existiera, y Carlisle me ignoró también…- solté un suspiro – no creo que todo sea pura coincidencia que también ustedes me odien ahora.
- Baja la voz, Edward – rogó Alice – Carlisle bajará un momento.
- Me están ocultado algo – dije, mientras el enojo amenazaba por subir a mi cabeza.
- ¡No hermano, estas alucinando! – aseguró Emmett.
- Si estuviera "alucinando" podría escuchar TODO lo que piensan – dije.
Me bloqueaban sus pensamientos, y aunque lo quisieran ocultar eso es algo demasiado sospechoso.
Se miraron entre ellos. ¡Diablos, rayos y centellas! Tenía razón, eso solo lo hacían cuando me ocultaban algo y desde la vez de los calcetines de Carlisle me dejaron con la consquillita cada que hacían ese gesto entre los cuatro.
Cocían algo entre ellos y me frustraba no saber.
- Mira, Edward – comenzó Alice con cuidado en demasía – cuando te avisé sobre la casa todo estaba como siempre.
- Aja, prosigue – pedí impaciente.
- Y siguió así, hasta hace cuatro meses…y bueno – dudó – Carlisle llegó consternado una tarde…
- ¿Hablas en serio? – pregunté incrédulo - ¿Carlisle consternado? Buena broma…
- No es broma, Edward – me dijo, y no veía ni rastro de diversión en su rostro pequeño – consternado de la misma forma, fue con Esme y ella…se puso peor. Nos llamaron y nos dijeron que ocurría.
- ¿Y que sucedió? -
Rosalie quiso hablar, pero Emmett la tomó fuertemente del brazo y ella se soltó sorprendida por el agarre de su esposo.
- ¡Sueltame, Emmett! – le gritó enojada.
- Oh, lo siento bebé – le dijo apenado.
Alice suspiró resignada, y Jasper le dio unas palmaditas amorosas en la espalda.
- Oh, Edward – el tono casual de Carlisle me sacó de mi ensimismamiento – No supimos de tu regreso. ¿Alice?
- Lo siento, Carly. Ninguna visión – admitió y Carlisle tosió incómodo por el sobrenombre de Alice.
- Niños – Esme entró a la habitación, sus pensamientos aún estaban bastante irritados – Bebé tiene que cenar.
- ¿Bebé? – alcé las cejas.
- Uh…- Alice balbuceó – Se me había olvidado por completo! Noooooo!
- Alice cálmate! Me dará un ataque…- susurró y luego cambió de semblante – ¡Son demasiadas emociones en un día!
- Tranquilo Jazz – dijo Emmett – vamos por el. Rose, cariño – le pasó un brazo por la cintura y ella se dejó.
Al cruzar frente a mi ella gruñó y luego desaparecieron, para buscar ese "algo" que mi madre llamó "bebé".
- Hijo, creo que debemos hablar – me dijo Carlisle y junto con Esme se sentaron en el sillón grande.
- Carlisle…- llamó Esme en un murmuro.
- Estará bien, Esme – le respondió – le voy a pedir que pase y aclararemos esto lo más rápido posible. Si Elliot se quedará un tiempo con nosotros entonces es lo más sano para todos.
Elliot. Un nombre completamente nuevo para mí.
- Bella, por favor toma asiento – pidió condescendientemente mi padre y yo me congelé.
Era un error. Bella no podía estar en esta casa.
Bella estaba en el cementerio de Forks, seis metros bajo tierra.
Cerré los ojos tratando de esperar el momento en donde me dijeran que era cámara escondida, y mis hermanos salieran de dondequiera que estuvieran con la cámara en mano y partiéndose risa por que estuve a punto de caer en su bromita. Pero la realidad me hizo regresar a la tierra en un aterrizaje forzoso cuando un aroma terriblemente familiar llenó mis fosas nasales.
Desesperado abrí los ojos como platos cuando apareció al lado de Esme apareció una visión angelical.
- Bella…- escapó de mi garganta.
Su piel blanca como la porcelana, su inexistente rubor y el dorado de sus pupilas me hizo ponerme de pie del asombro. Era…era como nosotros.
- Bueno antes que nada…-comenzó cauto mi padre – entiendo que hay algunos…ehm – tosió – asuntos sin resolver entre ustedes pero nos enfocaremos en lo más importante. ¿Podrías explicarle a Edward los acontecimientos mas importantes, Bella?.
- Yo bueno…- no quitaba mi vista de ella, y en toda su confusión me miró.
Una descarga eléctrica me recorrió por completo.
Carlisle tosió.
- Yo…solo queria decir – tartamudeó de nuevo, pero luego frunció el ceño y su mirada antes confundida ahora era decidida y enfadada – Tuve un hijo…tu hijo.
- Mentira – dije aún mirándola.
- No tengo por que mentir – me dijo agria.
Carlisle asintió con la cabeza, y Esme me miraba desaprobatoriamente.
Si tuviera corazón en este momento, estaría en medio de un ataque retorciéndome de dolor por la fuerte noticia. ¿Bella tuvo un hijo…un hijo mió? Sentí como si toda la fragilidad que me rodeaba comenzaba a caerse ante la idea de que era verdad, por que no tenía las agallas para negarlo. ¿Por qué mentiría? No tenía objeto querer venir a mentir con algo así después de todo el daño que le hice, después de orillarla a morir y peor aún, después de que por mi culpa fuera como nosotros.
- Edward, no buscamos una explicación lógica – Carlisle se tensó.
- Es que…es obvio e inevitable – comencé a hablar, pero Esme me calló.
- Lo obvio e inevitable es que Bella era humana y ella si podía quedar embarazada – dijo, y lo sentí con un regaño.
- Elliot es una realidad y tenemos que velar por él – dijo Carlisle de nuevo – las cosas de Elliot ya están en su habitación y…
- ¿Entonces se quedará? – pregunté.
La idea de convivir con el hijo que abandoné aún sin saber de su existencia me hizo sentir feliz pero…también arrepentido.
- Solo por unos meses – sonrió Carlisle – Bella estará en un viaje de trabajo y no quería perjudicar la vida que Elliot ya tiene aquí, y nosotros lo cuidaremos muy bien.
- Yo creo…-habló con esa voz que tanto atrae – que sería mejor que se quedase en casa – bajó la mirada – Ha sido muy egoísta de mi parte venir y pedirles que…tengan a Elliot mientras no estoy – la mirada de Bella se oscureció.
- Bella cariño – se volteó Esme, y le acarició una mejilla con ternura – no es egoísta. Queremos que Elliot esté aquí.
- Lo sé y se los agradezco mucho – fingió una sonrisa, y yo conocía muy bien lo que eso quería decir – pero…no quiero incomodar a nadie, menos a E…- se detuvo justo cuando iba a pronunciar mi nombre.
- No, Bella – estiré una mano, tratando de alcanzar la suya y reconfortarla aunque sea una milésima – no me incomoda…y es lo menos que puedo hacer.
Y no lo dije solo para hacerla sentir mejor. Bueno, si quiero que se sienta mejor pero era verdad. Después de todo el daño, era lo menos que podía hacer para hacer que esté tranquila sabiendo que el niño está con nosotros. Su familia.
Pero no hubo respuesta, y mi mano que estuvo al aire se quedó ahí. La retiré mecánicamente y dolió. La mano me dolía cuando procesé que ella no me quería tocar siquiera. Le miré de reojo y su mirada estaba pegada al suelo.
Ella no era la misma.
La Bella alegre, perspicaz y espontánea…se había ido.
- Iré a checar a…- tartamudeó y su blanquecina piel se crispó por el nerviosismo – a Elliot.
- Bella, por favor – rogó Esme. Noté que estaba ilusionada como hacía décadas no estaba.
- Hablaré con el – una sonrisa se enmarcó en la comisura de los labios de el ángel – creo que después de todo…también es su desición.
Desapareció tan pronto que sentí que todo fue una simple alucinación. Producto de mi torturada mente, que tan solo pensaba en ella todos estos años y retenía la perturbadora imagen de su rostro en el momento de abandonarla. Cada segundo, minuto…soñé despierto con Bella. La Bella que me amó y la que seguía viva en mi mente.
- Edward – Carlisle me llamó seco – tenemos que hablar.
- Creí que ya lo habíamos hecho – respondí automáticamente.
- ¡No seas grosero, Edward Cullen! – me gritó Esme.
- Esta bien, cariño – dijo casual mi padre – es comprensible que esté así después de la noticia.
Asentí. De nuevo la naturaleza compasiva de mi padre a todo ser viviente me maravilló.
- Como ya escuchaste, Elliot se quedará a vivir con nosotros. Pero hay algo que debes saber – me dijo meticulosamente – Elliot es un poco…- se detuvo unas milesimas de segundo y en su mente flotaron cientos de calificativos que no me dieron una buena espina – reacio cuando nos referimos a ti.
- ¿Reacio? – pregunté sin comprender.
- ¡Te quiere cinco metros bajo tierra, Idiota! – me gruñó Rosalie desde el marco de la puerta.
De hecho, mis cuatro hermanos ya estaban ahí.
- Basta Rosalie, no es gracioso… – le aspeté.
- ¿Crees que estaba jugando? – me retó
- Demasiada tensión, demasiada tensión – se quejó Jasper. Las piernas le temblaban.
- Tranquilo, Jazz – Emmett, y por primera vez en mucho tiempo no tenía esa sonrisa tonta y burlona en la cara.
Pensé en mis opciones. Podía seguir el rastro de Bella, y rogar por perdón a…
- No, Edward – Alice me repuso – créeme, solo no…
- ¿Dónde esta Elliot? – preguntó Esme.
Buena pregunta.
- En su habitación – Alice chilló alegre, pero su rostro se ensombreció momentáneamente y luego se llenó de pánico – oh, no….no es bueno.
- ¿Qué sucede? – pregunté nada tranquilo.
- Vi a Elliot desmayarse…y luego nada más de él – me contestó.
Una punzada de preocupación me atizó en el pecho.
( Elliot PoV)
La tía Alice me fue a buscar al cabo de poco más de la hora, y estuve a punto de salir cuando llegó saltando como siempre lo hace. El tío Jasper llegó, pero, a decir verdad esa cara mortificada parecida a un Poodle miedoso me dio que pensar. La tía Rosalie también se notaba algo aireada y mi fortachón tío era el más "normal" al igual que la tía Alice.
Los cuatro me condujeron a las escaleras principales por una entrada que jamás había notado, y me dejaron frente a una puerta negra de madera muy costosa. Bueno…todo en esta casa es costoso. Entré y había docenas de cajas. Un mueble de cama nuevo. Se separaba apenas unos quince centímetros del suelo y su color negro lo hacía totalmente genial, ya que la cabeza del mueble de cama se imponía a la pared de color rojo vino. Arriba del mueble de cama, había un colchón que sospecho también es nuevo. Distinguí encima del colchón algo extrañamente familiar: el álbum fotográfico de mi infancia.
La mezcla de fotografías de Charlie y Reneé. Fotos de mi madre cuando era humana todavía y cuando ya no lo era. Fotos de todos los lugares alrededor del mundo donde estuvimos…donde buscamos. Y por supuesto, todas las fotos empalagosas que mi madre me tomó, al igual que otras menos importantes…
- Quería dártelo – la suave voz que tanto conocía susurró.
Miré detrás de mi, a un lado…luego al otro, pero nada.
- ¡Boo! – me tocó el hombro izquierdo, tratando de asustarme.
- Mamá – le dije entrecerrando los ojos - ¿Qué es todo esto?
- No tengo otra opción, hijo – parecía afligida – mañana salgo de viaje…este cliente quiere que conviva con su representado y…
- Y no me habías dicho – no quería enojarme. Mi madre es la última persona con la que quiero enojarme, pero en este momento me parece inevitable…- ¡me vas a dejar tirado aquí!
- ¿Qué? Pero…como – balbuceó y sus ojos dorados se oscurecieron un poco.
- No soy tonto, madre. Soy tu hijo, ¿Recuerdas? – le pregunté irónico – Anda, dime por cuanto tiempo.
- Em…yo – lo dudó y comenzó a jugarse los dedos nerviosa – no tengo idea – se sinceró.
- Genial…-mascullé entre dientes.
- Elliot, tu vida está aquí – su mirada se suavizó – y no quería que la dejaras solo por acompañarme…- sus ojos se suavizaron, pero su mirada era distinta. Sus ojos cambiaron a negros.
- Siempre te acompañé – le dije.
- Lo sé amor, pero…no quiero perjudicarte. Así que por favor no me contradigas – me pidió y no pude renegar más sobre eso.
- Bueno… ¿Lo saben? – pregunté.
Si algo no quiero ser, es una carga para nadie. Son mi familia, los quiero pero no sería aceptado a la fuerza o por mero compromiso o servicio a la sociedad al tenerme en su casa.
- Si – ahora parecía temerosa – Esme está encantada, hablé con Carlisle sobre todo lo necesario para ti.
- Ya no soy un bebé, mamá – gruñí.
- Lo sé…-se puso aún mas triste – como te decía, Carlisle y Esme son muy buenos así que se bueno y no hagas tonterías. No música demasiado alta, duerme temprano y trata de obedecer a Ed…
I-n-c-o-n-s-e-b-i-b-l-e!!
-¿¡Que!? ¿A quien? – sentí la adrenalina correr por mis venas, mi estómago se contrajo corroído por la ira al imaginar lo que fácilmente pude leer de la mente de mi madre – ¡NO ME DIGAS QUE ESTÁ AQUÍ!
- Elliot, cálmate – pidió, pero fiero di un paso hacia atrás.
- ¿¡Calmarme!? ¡No puedo calmarme! – grité, la furia se expandía dentro de mi, sentí la cabeza pesada - ¡Lo odio!
- ¡Es tu padre! – gritó afligida – Por favor, Elliot…por favor…
- Te hizo daño…¡Te abandonó! – le grité. Era la primera vez que le decía a mi madre a la cara lo que me pensaba de las acciones de ese despreciable ser, y de lo que le hizo - ¡NOS ABANDONÓ!... y quieres que vaya con él y le diga "Hola, papi! Te he extrañado, pero ahora que la tierra te escupió de regreso seremos una gran familia feliz"? – dije, haciendo voz de niño sonso, pero la ira colisionó de nuevo contra mi - …se lo diría… ¡pero después le demostraría todo mi amor al descuartizarlo, llenar la piscina de mis abuelos de gasolina y prenderle fuego ahí mismo!
Iba a explotar. Sentí que me quemaba por dentro.
- ¡Ya basta! – me gritó mi madre – Yo tuve la culpa de que él nos dejara…¡Pero no vas a odiarlo por eso! – dijo y se acercó peligrosamente a mi – Y ahora escúchame bien por que no lo repetiré: Te quedarás aquí y convivirás con tu padre. ¿¡Me escuchaste!?
- ¡Pero…! – traté de replicar.
- Nada de peros – algo rojo emergía de sus ojos.
Estaba llorando. Hacia años que no lloraba…la primera y única vez aparte de ésta que la vi llorar me estremecí al ver la inusual forma en que mi madre llora. Fue algo duro para un niño de seis años ver que su madre llore sangre, y ahora también estaba logrando que me estremeciera.
- Lo siento, mamá – hablé…pero la voz me salió pastosa- trataré…de no…matarlo – hice un esfuerzo sobre-humano para hablar.
Alcé la vista y vi la borrosa figura de mi madre.
- Ma…- me tambaleé.
- ¡Elliot! – sollozó.
Comencé a caer. Sentí que toda la energía de mi cuerpo me dejaba.
Cerré los ojos, esperando al suelo cuando me recibiera en su duro lecho, pero unos brazos me recibieron. Eran parecidos a la dureza del suelo.
Abrí los ojos, y aún distinguía la luz. Miré las piernas de mi madre, y reconocí sus sollozos aunque los escuchaba lejanos. Mi cabeza daba vueltas, sentía que explotaría…volteé la mirada hacia arriba y todas esas fotos que vi cuando era niño se vieron reflejadas en la persona que tenía arriba. La misma que me sostenía con sus repugnantes brazos, mientras yacía casi inerte en ellos.
- T…t…- traté de hablar – t...u…
- Todo estará bien – me dijo.
Su voz era igual de despreciable como había pensando. Tan confiada…nauseabunda.
Fuera de mi alcé una mano, y como pude la otra. El me miraba sin comprender, pero yo cerré mis dos manos en su cuello.
Deseando romperlo.
Deseando que se arrepintiera por haber lastimado a mi madre, que lo único que hizo todo este tiempo en vez de odiarlo y olvidarse de él fue buscarlo por todos lados. Quise poner mas fuerza, pero un nuevo ataque de debilidad me atravesó por completo…y después…
Todo se puso negro.
WAAAAAAAAAAAA!!
Un capitulo largo. Espero que sea de su agrado.
En mi perfil puse las fotos de mas o menos como imagino que es Elliot! Jaja, deliro mucho pero espero que las vean y me digan que les parece!
Muchísimas gracias a rizy dark angell cullen, clara, bloody.Cappuccetto, LadyBlacky, Nitta, norii, Andre, Ardia Gaunt, TheKamikazeDemon, Cecilia A.Garcia, Maria, Catarata, Ang3l4Kullen, Lita Aino y LoreMalfoy.
Si quieres que Edward te visite
en la noche haz clic al botoncito G O !
y quizá tengas una sorpresa nocturna.
