Hola, finalmente despues de una ausencia y sin nada más que hacer me puse a escribir un capitulo más de esta historia que bueno, espero que les agrade a pesar de que no soy buena escritora.

Disclaimer: la obra intelectual de Bleach es propiedad del sensei tuto kube, el uso de los personales en esta historia es sin ningun tipo de lucro salvo el del entretenimiento.

Bueno como ultimamente no recibo reviews no tengo a quien agradecer, así que agradezco a cada persona que se pasea por este espacio y se toma el tiempo de leer lo que personas como yo escribimos. Mi querida amiguita Sakura-Jeka me ha dado buenos consejos y por eso sigo aqui, entonces sin mas espero que les agrade ok.

Siempre tu

Capítulo 10 Recuerdos y sentimientos.

El canto de las cigarras en los arboles cercanos, hizo que el chico fuera perturbado del profundo sueño en el que se encontraba. Pesadamente entreabrió los ojos sin poder distinguir nada aunque era evidente que ya era de día. La lámpara, que durante la noche fue testigo mudo de la entrega de amor, se había agotado hacía tiempo ya. Sin prisa por abandonar el confort del que era dueño froto ligeramente sus ojos y sin abrirlos giro en busca del tibio cuerpo que debía descansar a su lado pero para su sorpresa de encontraba solo. Incorporándose, a tientas comenzó a buscar su maleta, en su camino, se topó con un par de prendas que inmediatamente reconoció. Hechas de fino encaje color rosa y suave al tacto no pudo resistir llevarlas a su rostro para aspirar la fragancia que aun contenían y evocaban sus recuerdos tan nítidamente que el deseo comenzó a florecer nuevamente. Consciente de esto, dejo sobre el lecho las prendas tratando, con ello, de alejar esas sugestivas imagines y lograr concentrarse en buscar su ropa. Cuando logro encontrar lo que buscaba, tomo lo que necesitaba para cubrir su desnudez y asearse un poco. Al tomar el estuche de afeitar de una de las bolsas laterales sus ojos se detuvieron en un pequeño saco negro. Durante unos segundos lo sostuvo en la palma de la mano sin decidirse a mirar el contenido, sin embargo, su expresión se modificó y apretó el puño, luego lo regreso a su maleta pensando - ¡Esto es definitivamente como tú! Pareces tan vulnerable al mismo tiempo que tímida y tierna, pero la realidad es que, te escabulles en cuanto tienes la oportunidad y nunca dejas de correr, ¿me preguntó si algún día lo harás? - Un golpe seco a sus espaldas proveniente de la puerta, hizo que el chico perdiera su concentración y el equilibro por la sorpresa, después cuando era sujetado por el cuello en la obscuridad instintivamente guio el puño para golpear a su atacante en cualquier parte que le permitiera zafarse de esa situación, sin embargo él fue quien recibió un duro golpe en pleno rostro.

- ¡¿Hasta que hora planeas estar aquí, idiota? – una voz ronca le gritaba para despertarlo – y todavía te atreves a apagar tu celular, ¿no te das cuenta que hay mucha gente que se preocupa si no llegas a tiempo a dónde debes? ¡eh! – seguía refunfuñando aquel hombre con la apariencia salvaje, una camisa floreada, gafas obscuras y un sombrero de paja.

- ¡¿Qué pasa, viejo tonto? – confundido arremetió contra la persona que tenia enfrente.

- ¡¿Por qué no llegaste al aeropuerto esta mañana? – tumbado en el piso y sujetado por el cuello, pudo decir apenas aquel hombre.

- ¿Por qué no sueltas a tu padre, Ichigo? – dijo una voz dulce y melodiosa pero firme tras de Ichigo.

- ¿Pero qué están haciendo aquí? – soltando lentamente a su padre.

- Bueno, preocupaste a las personas que te esperaban al no presentarte en el hangar de la empresa, los alarmaste cuando no pudieron localizarte por teléfono, incluso tuvieron que llamar a… - Ichigo no dejo que su mama terminara la frase para intervenir.

- ¡No debieron hacerlo! – suspiro - seguramente se me termino la batería y supongo que estaba tan agotado que no me pude despertar a tiempo – acomodándose la corbata que estaba floja.

- ¿De verdad? – sonrió la hermosa mujer que a pesar de tener una edad madura, y algunos cabellos canos en esa frondosa melena rubia poseía unos grandes ojos inquisitivos e Ichigo termino por bajar la guardia.

- Si, de verdad…

- Bien si lo dices no tengo nada que cuestionar, vamos querido tomaremos nuestro avión después de pasar por las chicas – dijo sin dejar de sonreír.

- ¿Están seguros de que no quieren viajar en el jet? – los miro al preguntar.

- ¡Cariño! Nuestro viaje es de placer el tuyo es de negocios así que no es apropiado – dándole un beso en señal de despedida – No te preocupes por nosotros estaremos bien, primero iremos a visitar algunos lugares turísticos y luego te alcanzaremos cuando todo esté listo - sujetando a su marido del brazo se detuvo antes de salir – Deberías de llamarla, se preocupó tanto que adelanto su viaje sin embargo llegara a la isla, es una buena chica recuérdalo cariño.

Ichigo, sujeto su saco y paso su mano sobre su cabello para tratar de concentrarse después del golpe de su padre.

- Lo sé – dijo al despedir a sus padres en su breve visita aunque la expresión que se reflejó en él al ver su equipaje a su lado no hubiera podido confortar a nadie - Supongo que ya es hora de enfrentarme al pasado – calzo sus zapatos en la entrada y cruzó por la puerta que tenía frente a él.

Rukia sobrevolaba a bordo del helicóptero inspeccionando el avance del complejo hotelero en el que un día fue el castillo Kuchiki. Su acompañante, el menor de los Abarai; Shūhei, un muchacho menudo de cabello negro quien a pesar de ser de la misma edad que ella se sentía intimidado por esa fuerza de carácter que mostraba cuando era necesario. De vez en cuando miraba los planos que tenía en las manos y al rostro de Rukia que solo observaba sin ninguna expresión, en esos momentos su actitud pensativa no había pasado desapercibida para él pero tampoco tenía intenciones de llamar su atención con comentarios que posiblemente no importaran.

Rukia había caído en los pensamientos del pasado, aquel sitio en el que creció, donde se sintió amada y protegida; ahora era muy diferente. Quizá no en el aspecto, el cual conservaba ese aire aristócrata que lo hacían único, sino por el hecho que ya no era más su amado hogar.

- Han pasado casi cinco años – pensó – todavía me duele tanto…supuse que estaba lista para regresar pero no es así – suspiro al ver todo el proceso de remodelación hecho y por un momento el viento llevo el aroma húmedo del ambiente transportándola por completo a los viejos recuerdos de aquella noche.

En el alba, el solo croar de las ranas y los sonidos apacibles de los animales nocturnos no despejaban el caos presente en la mente de Rukia. El peso que había alejado durante los momentos en que era amada había regresado aún más asfixiante, pero ya no deseaba pensar más lo único que quería era regresar y buscar nuevamente el calor de aquel hombre que fue capaz de adentrarse profundamente en ella, en todas las formas imaginables. Suspiro largamente y sonrió cuando la luna se ocultaba de su vista tras unas traviesas nubes. El viento fresco del amanecer hizo que callera en cuenta lo ligera que era su vestimenta, solo la camisa de Ichigo. No tuvo mucho tiempo de meditarlo y comenzó a caminar al interior de la cabaña sin embargo sus pasos fueron interrumpidos abruptamente por un frio intenso que recorrió cada parte de su ser al reconocer la silueta entre las sombras.

- ¡¿S…Sensei? ¡Ukitake Sensei! – completamente gélida tartamudeo con apenas un hilo de voz.

- ¿Por qué reaccionas de esa manera? – contesto aquel hombre de cabellera blanca y larga en el momento en que la luz de la luna dejaba ver claramente su rostro completamente serio y, a pesar de aspecto enfermizo, avanzo lenta pero decididamente haciéndola retroceder unos pasos interponiéndose entre ella y la entrada de la cabaña.

- Es… solo que me asuste un poco – esquivando la mirada del hombre.

- Puedo ver que en ningún momento corrías peligro… - entre abrió la puerta al tocarla ligeramente - ¿por qué no me acompañas? Es necesario que hablemos – camino pasando junto a Rukia – pero será mejor que te asees primero… - señalo una pequeña maleta al final de los escalones y continúo su camino – sígueme.

- Pero… - sin terminar de hablar bajo la mirada para dirigirla a la cabaña.

- En otro tiempo habrías notado que no solo yo estoy aquí… - de entre los arboles frente a ellos salió a su encuentro un muchacho pelirrojo que Rukia ya había visto antes – Seguramente lo recuerdas, él es Renji, fue el quien gentilmente trajo la medicina que alivio un poco mis males…

- ¿Eres tú…? – musito Rukia.

- Ambos servimos a la familia Kuchiki no te preocupes, el hombre que está dentro no corre ningún peligro en nuestra ausencia, Renji se quedara aquí.

Sin pronunciar palabra Rukia siguió con recelo a su maestro que avanzo frente a ella, sacando fuerzas de su interior para evitar que su cuerpo completo temblara como lo hacían sus piernas a cada paso que daba. Cuando estuvo frente Renji, este inclino la cabeza en señal de respeto aunque a la chica le pareció que no lo había hecho por eso si no porque que no quería mirarla. Desde la primera vez que lo vio tuvo la impresión que ese hombre ocultaba algo, lo pudo ver en sus ojos y lo percibió en su voz, en esa forma tan extraña con la que había hablado en aquella ocasión; eso le causaba desconfianza y temor.

Sin hablar caminaron por un sendero que los llevo a una saliente de agua tibia que caía sobre un pequeño estanque.

- ¿Desconfías de Renji? – pronuncio el hombre sentándose de espaldas mientras Rukia trataba de controlar todo lo que estaba pasando actuando con normalidad – personalmente yo desconfiaría más del hombre en el lecho … - tosiendo un poco prosiguió – pero supongo que ambos tenemos razones para confiar en ellos ¿no?.

- Sensei yo… - habiendo entrado al agua Rukia no podía hablar con coherencia sin tratar de justificarse.

- Acepto que… - hablando en un tono de voz con el que ella noto decepción – ya eres una mujer y que sabes lo que haces pero… - bajando la cabeza comenzó hablar entre susurros pero tan claramente que ella escuchaba – si haces esto no hay vuelta atrás y por mucho que quieras no te desharás de quien eres.

- Él no busca mi dinero – contesto ella.

- Sé quién es – interrumpio – He recibido información, ya sabes que no te dejan sola y por tu seguridad investigan.

- ¿Seguridad? Desde luego que si – dijo con ironía.

- No niego que el parecido entre ese hombre y Kaien es impresionante pero no es él y lo sabes. Ese hombre se llama Kurosaki Ichigo, hijo de Kurosaki Isshin y Masaki, hermano de Karin y Yuzu…

- ¡¿De qué se trata, Sensei? – que conozca su árbol genealógico o algo parecido – respondió con sarcasmo aunque con curiosidad.

- No es eso, sabemos que es el nieto recientemente reconocido de un extranjero dueño de una empresa con mucho potencial de expansión, pero no es como tú. Tu deber es mayor, no solo debes pensar en ti egoístamente, considera que, durante mucho tiempo tu familia se ha regido por normas tradicionalistas severas y por eso, no en pocas ocasiones los miembros han tenido que tomar decisiones difíciles al hacer lo correcto, en conclusión el dolor de unos cuantos es superado por el bienestar de muchos… – tocio nuevamente – Dentro de la maleta que te di hay cosas de gente apreciada por ti , me fueron encomendadas para entregártelas llegado el momento, considero que es ahora cuando lo necesitas ya que tienes una dura prueba por delante… me pregunto lo que harás a partir de ahora – levantándose de su lugar – tu abuela llego ayer a la isla y contacto a toda la familia, por eso tu hermano llega hoy – camino lentamente sin levantar la mirada a donde estaba Rukia y se arrodillo frente a ella llevando su frente hasta el piso.

- ¡Sensei! – levantándose precipitadamente sin importar su desnudez.

- Sé que no tengo derecho a pedir nada, pero te conozco desde que eras una niña pequeña y te he visto madurar… por esa razón humildemente te pido que valores todos los sacrificios hechos y tomes la decisión correcta.

- Sensei, ¿Qué es lo que quiere que haga? – saliendo del agua.

- Hacer lo que tengas que hacer…

Una maniobra inesperada del helicóptero saco de sus pensamientos a Rukia que de inmediato trato de concentrarse de nuevamente en los avances del proyecto. A punto de terminar su revisión algo llamo su atención dirigiéndose al muchacho que solo tenía ojos para los planos que sostenía.

- ¿Shūhei?

- ¡Si jefa! – contesto inmediatamente.

- Ya te dije que no me llames así – con voz suave pero firme – dime, ¿qué es eso? – señalando un punto con su mano.

- ¿Eso? – dijo asomándose en un costado – ¡ah, la cabaña! ¡estoy muy orgulloso yo mismo supervisé su remodelación!...

- ¿por qué? – dijo esta vez mas enérgicamente interrumpiendo la charla de su acompañante.

- Bueno, es simple, Renji y Gin me dijeron que todas las construcciones colindantes tenían que tener un patrón sin alterar el entorno y eso incluía el no tocar esa cabaña.

- Pero di indicaciones precisas cuando comenzaron con este nivel – reclamo indignada.

- Así es, pero son ellos los que están a cargo ¡¿no? – encogiéndose de hombros.

- ¡Es absurdo! – siguió.

- No lo sé, pero Renji dice que ese lugar ofrece la mejor vista de toda la isla y supongo que al ser remodelada Gin tiene algún plan con Matsumoto en su noche de bodas – sonriendo maliciosamente.

- ¡Tonterías! ¡Ni siquiera debo preocuparme por ese par! – regresando a su posición para ajustar el cinturón restándole importancia - ¡regresemos! Ya he visto suficiente – cuando el helicóptero viro la imagen de aquel lugar se mostró ante sus ojos, dibujándose la sombra de la tristeza en ellos.

- ¡A la orden jefa! – contesto el muchacho.

Cuando Ichigo llego al hangar de la empresa un contingente de empleados lo aguardaba listo para darle los detalles para el viaje, esto era realmente molesto para él sin embargo el viaje era eso un negocio más. Aunque viajaría solo, debía conocer todos los detalles del contrato millonario que estaba en puerta con el grupo financiero SS, conformado por de las tres principales empresas del Japón y pertenecientes a las familias Kuchiki, Shiba y Abarai. Era claro que este negocio beneficiaria a ambas partes pero Ichigo esta renuente a efectuarlo debido a las serias dudas al respecto ya que significaba invertir una suma considerable en un negocio con mucho riesgo. Durante las negociaciones anteriores no se había llegado a ningún acuerdo y la expectativa que surgió podría afectarlos negativamente así que no tenía alternativa, las negociaciones debían ser personalmente. Desde que llego a ser presidente, hace cuatro años, nunca se había experimentado tanta impaciencia por acudir a una junta pero está en particular le ofrecía la oportunidad invaluable, estar frente a esas personas como igual. En su mente las imágenes del pasado volvieron tan claramente como si hubiese sido ayer.

El sonido hueco que llamo su atención haciéndolo perder el equilibrio fue causado por la puerta abrirse de golpe y un recipiente con agua puesto bruscamente frente a él.

- Traje agua para que te asees – dijo el hombre – esperare afuera hasta que estés presentable. Apresúrate, Ukitake Sensei no tardara y creo que… – dándole la espalda – no deberías causarle más vergüenza a la "señorita" – lo último que dijo pareció una burla para Ichigo.

Sintiendo como la sangre se le hacía perder el control, no supo cómo pudo tomar su ropa y vestirse antes de salir tras aquel hombre. En cuestión de segundos le dio alcance arremetiendo contra él con toda su fuerza haciendo que ambos rodaran por el piso. Los dos se incorporaron quedando de frente.

- ¿Qué es lo que quisiste decir con eso? – sumamente molesto.

- Solo que debes estar agradecido por la noche "divertida" que pasaste – seguía sonriendo limpiándose la sangre que salía de su boca – o es… que vas a formalizar pero... no puedes, ¿no es verdad?

- ¿escuchaste anoche? – pregunto conteniendo su rabia.

- No pude evitarlo, Sensei me envió a buscar a la señorita y me di cuenta de todo, pero desde luego… me quitaste la diversión al cerrar todas las ventanas…

- ¡Desgraciado!

- Déjalo, toma lo que te voy a decir como un consejo si quieres. Estas personas solo usan y desechan a sujetos como tú, las desgracias de otros no tienen relevancia, lo único que importa para ellos es el poder.

- ¿qué pretendes, eh? De pronto te sentiste mi mejor amigo – levantándose se acerco amenasante – … un momento… – interrumpió su paso Ichigo – yo te he visto… en la universidad… eres Renji A…

- Renji, solo Renji ¿de acuerdo? – se apresuró a decir – escucha, tan pronto como puedas vete y llévate a tus amigos estarán mejor si contunuan su vida y olvidan todo esto – comenzó a caminar.

- ¿Por qué tú? ¿por qué Renji Abarai tiene interés en esto?

- No me interesa lo que te pase o le pase a ella, pero la persona que me ayudo y quiero proteger haría cualquier cosa por esa mujer que ha pisoteado el honor de su familia más de una vez – dirigió su mirada a Ichigo con dos volcanes como ojos.

- Vamos, regresa quiero romperte la cara – grito Ichigo.

- ¿Qué sucede aquí? – la firme voz de Ukitake rompió la tensión del momento – Renji, la señorita Kuchiki ira de regreso, acompáñala y entrega este sobre a Kuchiki Byakuya – ordeno entregándole el sobre.

- Si, Sensei – tomando el sobre se alejó.

- Kurosaki Ichigo, es hora de conversar…

La interrupción de los pensamientos de Ichigo por la azafata mientras sobrevolaba el aeropuerto fue más que un respiro, no quería recordar todo lo que escucho de Ukitake esa tarde, la causa del mayor error de su vida, irse sin Rukia; pero cada uno eligió su propio camino y ahora el pensar que algún día volverían estar juntos era una idea sin sentido.

- Señor, hemos llegado. Un auto lo espera para llevarlo – comento la azafata entregándole su portafolio.

- De acuerdo – tomo el portafolio y bajo del avión.

Aquella en donde alguna vez fue la casa familiar Kuchiki, ahora la recepción del hotel, todo era bullicio, en unas noches más se efectuaría la inauguración del hotel además de que esa noche comenzaba el festival anual de la isla, motivo que prolongo las celebraciones toda la semana. A la isla ya habían arribado algunos de los invitados y debido a los retrasos ocasionados por la lluvia de la semana anterior no podían hacer uso de todas las habitaciones que inicialmente se habían programado, la solucion provicional a ese problema fue habilitar las cabañas del primer y segundo nivel que ya estaban listas, para todos aquellos que llegaran con dos o más miembros de su familia.

Todo había sido minuciosamente remodelado para dar paso a las comodidades de un gran hotel incorporadas con la parte tradicional de la estructura original; un pequeño bar, sala de espera, estancias, no hacía falta nada. El pueblo también había sufrido cambios que hacian notoria la prosperidad de los últimos años, el dispensario ahora era un pequeño hospital que cubría las necesidades de la población creciente, las tiendas que en un tiempo fueran cerradas ahora daban servicio a los turistas que visitaban la isla todo el año.

Para Rukia, el verse entre todo ese ajetreo, además del hecho de tener que ceder su suite, termino por alterarla completamente y daba indicaciones a cualquier personal que pasara a su lado, Nana comprendiendo la situación la obligo a permanecer en una de las estancias alejada de todo, era lo mejor. Después de beber él te que Nana preparo, Rukia cayó en un profundo sueño.

- ¿Qué hecho con mi vida? - su voz interior salía a flote - ¿no quiero perderlo? Pero… – entre sonidos extraños a su alrededor – no soy dueña de mi vida… ¡que patética soy! – finalmente abrió los ojos que cubrió inmediatamente con su mano al recibir la luz del sol directamente en ellos – me trato de justificar cuando eso ya lo sabía, ahora no debo dudar, si al final decido perderlo todo en pos de un sueño que quizá no tenga futuro tendré que vivir sin reprocharme nada… pero lo que dijo el Sensei ¿será cierto? – abrazo la maleta que había sostenido todo el tiempo tratando de consolarse – sé que lo hice por amor pero el piensa que lo hice por necesidad… necesidad de ser perdonada por Kaien y quizá esa fue mi intención al inicio pero esta noche Ichigo me hizo desechar esa idea – el sonido de las hojas siendo pisadas llamo su atención y Renji salió al final del sendero.

- Espero no haberla asustado, el Sensei me envió por usted para escotarla – deteniéndose cerca de ella.

- Entiendo – pronuncio con desgana – Renji ¿cierto? – continuo sin moverse del sitio donde estaba sentada.

- Así es – miro con cierta curiosidad el semblante de ella antes de proseguir – supongo que quiso aprovechar y enviar este sobre a su hermano – tratando de ser natural.

- Ya veo, entonces fue Byakuya quien le informo sobre Ichigo.

- Lo siento pero yo…

- No tiene importancia ahora mismo eso ya no me preocupa… quiero pedirte… que nos quedemos un poco más de tiempo… en este lugar…

Con el paso de los minutos vinieron las horas y Renji comenzó a impacientarse, había visto a esa chica permanecer en la misma posición como si se hubiera fundido con la roca en la que estaba sentada tanto tiempo que le inspiro un poco de lastima y comenzo a hablar.

- Si le sirve de consuelo la opinión de un simple sirviente, creo que lo que hizo lo habría hecho cualquier mujer enamorada – mirándola de reojo.

- Bueno… - dejo aparecer una ligera sonrisa en sus labios – sé que no eres un simple sirviente – sorprendiéndolo - ¿Cuál era tu idea al venir aquí? – mirándolo fijamente – dime tu verdad.

- El Sensei ya lo dijo ¿no?, creo que es todo no necesito decir más.

- Desde que te vi la primera vez supe que ocultabas cosas, y lo que dijo no es claro para mí. Tu principal motivo era la venganza ¿no?, querías vengarte de Kaien por lo de esa chica, tu prometida.

- Es cierto – comenzó a lanzar pequeñas piedras a la nada.

- ¿Querías hacerlo conmigo? ¿hacerme daño?

- Supongo que no tendría caso ocultarlo, en ese entonces deseaba destruir todo lo valioso para él, y seguí su rastro hasta aquí pero ya no tenía sentido hacerlo, ya había muerto. La vida dejo de importarme, me quede, me dieron trabajo y eso es todo.

- ¿Cuándo conociste a Hisana?

- Te lo dijo todo el Sensei… bueno … un día hace como seis meses vi a una mujer subir por el sendero del huerto en dirección de la cascada, admito que todavía tenía la loca idea de hacerte daño y la seguí. Justo antes de llegar al arroyo tropecé y caí frente a ella, fue tan amable conmigo… hay algo que jamás podre olvidar de ese día, esa expresión de sus hermosos ojos violeta – volteo a mirarla directamente a los ojos – exactamente esa, a partir de ese instante nuestros encuentros se hicieron más frecuentes, en ocasiones no acudía aquí pero yo iba a la mansión esperando afuera de su ventana a que se recuperara de esas malditas crisis – suspiro con resignación – supongo que en el proceso ambos nos enamoramos… pero eso no puede ser posible…

- ¿Por qué? Eres miembro de una familia muy importante igual a la nuestra – sorprendida por la revelación.

- ¿Yo? – sonrió con amargura – solo soy el resultado de un desliz de mi padre, fui reconocido porque su esposa no pudo tener más hijos después de Sosuke, pero soy el segundo así que no tengo derecho a nada, tal vez ni siquiera a mi apellido.

- Pero… - mostrando en su rostro una mueca de angustia tan cerca de Renji cuando el volteo a verla.

- Entiendo por qué se enamoró de ti ese Ichigo – tocándole la barbilla suavemente y luego se levantó – ya se ha hecho demasiado tarde y tienes una cita muy importante por lo que tengo entendido – extendiéndole la mano para que se levantara.

- Renji, si yo hiciera algo por ustedes, ¿me prometes hacer feliz a Hisana?

- ¿Sabes algo?, si yo fuera tu dejaría de preocuparme por los demás y comenzaría a preocuparme por mi mismo – dijo con franquesa – sobre todo por lo de anoche, sé que no me importa pero has pensado en las consecuencias y no me refiero con tu familia…

- ¿Consecuencias? – había pensado en tantas cosas que paso por alto ese asunto - ¿un hijo de él? – la sola idea de poder tener una nueva vida en ella le hizo renovar las esperanzas de un final feliz para ella y los suyos. Por un segundo el mundo entero desaparecio y a lo lejos una vocecita la llamaba insistentemente.

- ¡Mamá! ¡mamá! ¡Despierta! ¡por favor! – gritaba junto a ella un pequeño niño, con ojos llorosos.

- ¿Qué sucede cariño? – hablándole con dulzura y secándole las lágrimas de su carita.

- ¡Nana es mala! No quiere darme golosinas – decía entre llanto.

- ¡Ya, ya! te dije que fueras bueno y no molestaras a mamá – tomándolo por la mano la anciana lo condujo a otra habitación y Rukia los siguió con su mirada llena de amor.

Él pequeño era su adoración, con cuatro años era inteligente, alegre y travieso, de cabello negro aunque rebelde y piel blanca, los rasgos Kuchiki; de ojos grandes y profundos de color miel.

Cuando la anciana volvio con el pequeño, Rukia estaba frente a un espejo.

- Nana, ¿Por qué tengo que ponerme esta yukata? – decía mientras se vestía.

- Es un festival, diviértete y vístete para la ocasión.

- Sería mucho más fácil vestirme con uno de los vestidos que empaque.

- Para alguien que inaugurará el festival, y el concurso de eso que llaman música sería poco apropiado presentarse como una ejecutiva.

- No lo sé, no me siento cómoda vestida así… - mirándose banidosamente al espejo de lado y de frente.

- Quizá es porque te proteges con ese pesado disfraz – dijo sonriente la anciana con los brazos abiertos esperando al pequeño Ren, que corría alrededor de ella.

- ¡Tonterías! – suspirando – pero no tengo alternativa es lo único que me dejaron del equipaje.

- ¡Te vez hermosa! Esas peinetas que te dio Rangiku hacen resaltar tus bellos ojos – comento la anciana con entusiasmo.

- Entonces las quitare, no deseo llamar demasiado la atención – a punto de quitarlas la puerta corrediza se abrió y apareció una empleada.

- Lamento interrumpirla, señora pero es que tenemos algunos problemas – dijo una chica apresuradamente.

- ¿Qué clase de problemas? – pregunto calmadamente mientras sujetaba la fajilla.

- Con la habitación de un huésped importante – muy angustiada la chica seguía insistiendo.

- ¿Qué paso? – con un impaciencia Rukia tomo la tablilla con la lista de las habitaciones de la empleada.

- ¡N…no lo sé! – dijo la asustada chica.

- ¡Bien!, ¡Que remedio, lo solucionare personalmente! – comento con desgano – Por favor cuida a Ren – Rukia se dispuso a salir no sin antes darle un beso en la frente a su pequeño. Se dirigió a la recepción en compañía de la empleada, cuando llego otra empleada le indico que en la computadora no había registros.

- ¡Señora! – sumamente angustiada – Momo tuvo que salir y el señor está muy molesto e insiste en que hay un error.

- Déjame ver, disculpe el inconveniente pero me puede repetir su nombre señor… - volteando a ver a la persona que estaba frente a ella, su sangre se helo completamente al reconocerlo, de la misma forma, sucedió con él al escuchar su voz.

- El señor dice que no se hizo la reservación a su nombre – contesto la empleada que la acompañaba señalando la tablilla sin darse cuenta de lo que sucedía.

- ¡Si aquí esta! Es la cabaña 12, señorita – exclamo la empleada frente a la computadora e inmediatamente extendió la mano con la llave.

- Es… está bien, entonces ya no hay problema – volteando a la pantalla observo el nombre de una mujer, sintiendo flaquear trato de mantenerse calmada para poder hablar con naturalidad – Muéstrale su habitación por favor – Camino dejando la recepción.

- ¡Espera! – la detuvo tomándole la mano – ¿puedes llevarme?... como conpensación.

Rukia esperaba verlo, después de todo, sin embargo no esperaba esa reacción calmada. Pudo verlo directo a unos ojos que la miraban fijamente, esos ojos que tenían el efecto hacerla sentir vulnerable, a los que no podía negarle nada. Por unos segundos titubeo, quería dejarle en claro que ya no sentía nada por él pero su mayor problema era que eso no era cierto, lo seguía amando tanto que el verlo ahí, le dolía. Las cosas habían dado un giro que no esperaba, sabía que ese momento llegaría, que tendría que enfrentarse a su pasado, ¿pero era necesario hacerlo así?, definitivamente no.

Acepto con una pequeña sonrisa nerviosa, tomo la llave y camino rumbo a la entrada del funicular, Ichigo simplemente la siguió. El verla nuevamente después de casi cinco años fue muy impactante sabiendo muy bien lo que sentía por ella, lo que jamás había dejado de sentir. Su mirada recorrió cada parte de ese cuerpo, lucia mucho mas hermosa de lo que podia recordar; lo que más llamo su atención fueron las caderas que parecian haberse ensanchado un poco y su busto ligeramente más abultado, pero se convencio de que tal vez se debia a la fajilla de yukata que asentuaba su fina cintura. Abordaron el funicular sin decir ninguna palabra. Ambos estaban enfrascados en si mismos, en sus sentimientos.

- Te ves muy bien - Ichigo comenzó a hablar rompiendo el silencio.

- Gracias, también tu – contesto sin mirarlo.

- Tengo poco tiempo de haber regresado al Japón – continuo.

- Lo sé.

- Creí que…

- No lo sabría – terminando la frase contesto nerviosamente – bueno... es difícil no tener noticias tuyas, quiero decir eres una figura pública importante.

- Pensé que no te importaba.

- En lo personal no… – sin mirarlo lo que dijo sonó como un reclamo – supe que pronto te casaras con… ¿cómo se llama? – tratando de ocultar su dolor continuo como si no le importara en lo mínimo – ¡ah, sí! creo que se llama Senna Yamamoto-Genryūsai, ¿no?

- ¡Senna! – visiblemente consternado – Creo que te equivocas…

- No, no me debes ninguna explicación, lo creas o no, me alegro mucho por ti – sonriendo falsamente.

- No entiendes yo…

- Ya hemos llegado, ¿quieres que te lleve hasta la puerta? – lo miro sin esperar respuesta continuó – Desde aquí tienes que bajar los escalones y seguir el camino, es la tercera a tu izquierda.

- Está bien… – contesto sin atreverse a insistir.

- Es tarde, tengo que prepararme para la inauguración del festival… estarás ahí ¿verdad?

- Eso creo…

- Entonces… nos vemos…. – volviendo a sonreír mientras la puerta del funicular se cerraba y avanzaba lentamente regresando a la recepción.

Cuando Rukia vio que Ichigo comenzaba a caminar se sujetó los brazos y empezo a sollozar, había sido capaz de soportar que su corazón se rompiera sin quejarse aunque necesito morderse los labios para evitar gritar de dolor y lanzarse a llorar como una niña. En el momento que el funicular se detuvo, limpio sus lágrimas antes de salir.

- ¿Rukia…? – pregunto Nana obstruyéndole el paso muy preocupada.

- ¡¿Eh? - Sorprendida la miro.

- Momo me dijo que habías ido con un huésped, solo averigüe quien era – contesto sin perderla de vista.

- Nana, nunca imagine que el verlo de nuevo… así… tan cerca… me perturbara de esta forma – guardo por un momento silencio – ¡no cabe duda que soy muy débil! – sobreponiendose continuo – Pero tengo claro que no me detedre hasta lograr lo que me he propuesto – paso unos cabellos sueltos tras su oreja – y creo que es mejor que todo siga como hasta ahora – suspiro y siguió su camino.

- ¿Por qué si ya lo habias decidido? – siguiéndola.

- Por qué sería muy complicado, hasta hoy mi hijo está fuera de todo esto, no pretendo usarlo nuevamente… – sintiendo que la furia la ahogaba – además Ichigo continua con su vida sin mí y eso honestamente me alivia, pronto se casara y podrá tener familia en un futuro… yo… no tengo ningún derecho de interferir con eso.

- Pero él es su padre… - angustiada replico.

- Ren es hijo mio y lleva el apellido Shiba – apretó el puño – es lo único que debe saber… lo que paso aquella noche no debió significar nada – observo el cielo – después de todo él decidió marcharse…

- Pero…

- Nana, puedes llevar a Ren a la cabaña que nos dieron, voy a recostarme un rato en el sillón de la estancia y después iré a la inauguración. Regresare temprano.

- Mi niña… – balbuceo ya que ella la conocia mucho mejor que nadie y sabia que no podria hacerla cambiar de opinion.

- Mañana veremos los fuegos artificiales juntos y en una semana nos iremos y todo terminará.

Conforme el tiempo transcurría, Ichigo recostado en el futón se encontraba más confundo, la actitud de Rukia no tenía sentido sin embargo de alguna manera le hizo saber que sentía lo mismo que él. Dispuesto a hablar con Rukia decidió ir a la inauguración del festival, ella dijo que estaría ahí.

continuará...

Bueno es todo, espero que pronto nos leamos.

Chai.

cuidence un monton.