-¿La puerta?- dijo Janna.
-Si, pero no importa- siguió el chico.
-La puerta ¡Ah Zed!- no podía hablar sin gemir.
'Ding Dong'.
-Suéltame, iré a ¡Ah! a abrir la puerta Zed-.
El chico no la dejaba ir. No quería que nada se interpusiera entre ambos.
-¡Zed!- decía apartándolo -La puerta-.
-¡Basta! Estamos en nuestra privacidad, que nos dejen solos- le agarró las manos, la inmovilizó y le sonrió.
-Zed...- la chica se estaba asustando.
La calló con un beso dulce.
-¡Zed!- se soltó una mano y le pegó una fuerte cachetada.
El chico se apartó y se sobó la cara, la quedó mirando.
Janna se bajó y le cerró la puerta, se vistió y fue a abrir.
-¡Hola! Disculpe- miró a Talon, que venía con Syndra.
-¿Qué pasaba ahí adentro?- rió.
-Ah... nada- dijo enojada y miró hacia abajo.
-¿Cómo que nada? Hasta acá se escuchaba como ustedes...- fue interrumpido por Janna.
-¡Nada! ¡¿Viniste a presumirme a tu novia?! ¡Mucho gusto! ¡Ya, vete!- le gritó y cerró la puerta de golpe.
Se miraron -yo venía a invitarlos a comer- le dijo Talon.
Janna estaba enojadísima -¡¿Cómo se me ocurrió confiar en él?!- gritó.
Zed estaba aún en el baño escuchando los gritos de su amiga. Estaba neutral, no sabía qué había sucedido, no entendía por qué.
-¡Zed!-.
-¿Si?- dijo desde el baño.
-Ven, ahora mismo-.
Zed se vistió y se paró delante de la mujer.
-¿Qué pasa?-.
-Vete-.
-¿Qué?- dijo Zed confundido.
-Vete de mi casa- Janna levantó la voz -¡Confié en ti y tú sólo querías que me dejara para satisfacerte tú!- enrojeció de rabia -¡Eres un maldito! ¡Te odio! ¡Vete!- le gritó.
-Pero... yo de verdad te amo... solo...-.
-¡Vete!-.
Zed se calló, la miró, recogió un par de prendas y se fue. Sin decir nada.
Al verlo cerrar la puerta, Janna se sentó en el sillón y rompió a llorar. Lloró todo el día.
Mientras Zed se paseaba por toda la ciudad, se dispuso a esperar el tren e irse a la casa de su madre, dejaría la Liga de Leyendas, sitio en el que siempre soñó estar. Todo por una chica.
-¿Zed?- Shen se encontró con su enemigo en las afueras de la estación.
Zed lo miró de reojo -¿Si?-.
-¿Qué haces aquí con tu ropa?-.
-Janna me echó, así que me voy a mi casa-.
-¿Por qué lo hizo?-.
-Pregúntale a ella- se levantó -adiós- se fue.
Al día siguiente, todos se presentaron a la Liga, todos menos Zed.
-Hola- sonrió Janna a sus amigos.
-Hola Janna- dijeron al unísono.
-¿Saben algo de Zed?-.
-Yo- dijo Shen.
-¿Dónde está?- estaba un poco arrepentida. No fue culpa de Zed que ella hayan sufrido un abuso, le salvó la segunda vez, esperó a que estuviera lista para poder hacer el amor, la deseó durante meses... y ella, lo corrió por un pequeño capricho del chico. Iba a disculparse.
-Se fue a su pueblo, a la casa de su madre, dejó la Liga-.
-¡¿Qué?!- dijeron los demás.
-Buen día alumnos- dijo el tutor -siéntense y presten atención a la clase-.
-Janna, debes irte, ve tras Zed- le dijo Lux.
-¿Cómo me voy?-.
