Disclaimer: The Hunger Games no me pertenece.
...
Mi mirada Se mantiene perdida en la oscuridad del bosque durante varios minutos. Absurdamente sigo buscando a la niña, pero en mi interior sé que no voy a volver a verla. Al menos esta noche. Por fin me doy por vencida y vuelvo a acomodarme en la rama como buenamente puedo. La herida de la pierna me duele demasiado, escuece y arde a la vez. No es una sensación agradable.
Pero ahora gracias a esa chica tengo una oportunidad. Solo tengo que dejar caer el avispero sobre los profesionales para tener la oportunidad de salir corriendo. Pero para ello tengo que correr un riesgo. Dudo mucho que sea un nido de avispas normales. Estamos en los Juegos del Hambre, por lo que aquí nada es normal. Estoy segura al noventa por ciento de que son rastrevispulas. Avispas asesinas con un potente veneno que produce alucinaciones y la muerte con solo unos pocos picotazos. Y eso me aterra. Pero sé que no tengo más remedio. Si estuviera en casa, con Gale, nos iríamos inmediatamente, alejándonos varios metros. Pero aquí no puedo.
No sé si será mejor morir por el veneno de esas mutaciones del Capitolio o a manos de los profesionales. Cualquiera de las dos cosas será dolorosa. Y no voy a irme sin luchar.
Agarro con fuerza el cuchillo. Cuento hasta tres en un intento por calmarme y me pongo de pie sobre la rama. Tengo que agarrarme con fuerza al tronco ya que el dolor de la herida hace que mi pierna flaquee. Espero poder subir ese par de metros que me separa del avispero sin problemas.
Comienzo a subir y aunque me cuesta más que de costumbre lo consigo sin mayor problema. Aguanto la respiración al estar tan cerca del enjambre. Oigo el zumbido que hay en su interior y toda duda se desvanece. Son enormes rastrevispulas, adormecidas gracias a la oscuridad. La rama donde se encuentra el nido es gruesa por lo que preveo que me costara unas cuantas horas romperla con la sierra de cuchillo. No puedo perder el tiempo asique empiezo con la tarea.
Adelante, atrás, adelante, atrás. Mi brazo sube y baja y con ello la sierra del cuchillo. La rama vibra por culpa del movimiento y eso hace que el zumbido en el interior del nido se haga más intenso. Me maldigo a mi misma y me detengo. Corro el riesgo de que esos enormes bichos salgan y empiecen a picarme, y no dudo de que pueden matarme. Me muerdo el interior de la mejilla y decido seguir, pero más despacio. Poco a poco voy haciendo un corte en la rama.
El brazo se me cansa cuando ya llevo lo que me parecen horas cortando, voy por la mitad y la rama no ha cedido ni un poco. El sonido dentro del avispero cada vez es más intenso pero no puedo detenerme, no ahora. Estoy tan cerca que ya puedo sentir el suelo bajo mis pies. Un poco más y la rama se romperá por el peso de avispero. Aprieto los dientes y mi muñeca se mueve con mayor velocidad casi sin darme cuenta.
Oigo crujir la rama cuando noto el primer picotazo. Es como si me clavaran un cuchillo untado en ácido en el cuello. Noto como la zona empieza a hincharse, duele más que la herida de mi pierna. Pero no me detengo, ya todo da igual. Otro pinchazo igual de doloroso va a parar a la mano que sujeta el cuchillo. Si no acabo de cortar la rama en unos minutos todo el enjambre saldrá y se me echará encima. Aun con el dolor de los picotazos continúo cortando. Cuando llego al final y empujo la rama noto otra puñalada de dolor cerca de mi rodilla. Gimo de dolor al tiempo que veo como el nido se choca contra las ramas inferiores y luego se estrella contra el suelo. El avispero se abre y una nube dorada y gris se levanta sobre él. Son las enormes rastrevispulas y están furiosas.
El zumbido despierta a los profesionales que entran en pánico. Gritan y corren alrededor de su campamento. Oigo como Cato grita "¡al lago!" e intenta salir corriendo hacia allí. Pero no todos lo consiguen. La chica rubia de ojos verdes cae al suelo cubierta literalmente de esos asesinos en miniatura. La chica grita y se retuerce pero solamente durante unos pocos minutos. Luego se queda inmóvil.
Los insectos se levantan y salen volando en dirección a los otros tres profesionales. Miro desde las alturas a la chica que está en el suelo y empiezo a sentir la opresión en el pecho. ¿Contaría esto como "en defensa propia"? No lo sé y la vista empieza a nublárseme. Empiezo a ver doble y noto mis dedos de mantequilla. Decido bajar del árbol. Aunque me siento de gelatina consigo bajar sin problemas. Me quedo mirando a la chica. Está completamente irreconocible. Sus bellas facciones han sido desfiguradas por decenas de picotazos que rezuman líquido verde. Su cuerpo está completamente hinchado y parece moverse, haciéndose más grande y más pequeño. Como si palpitara. Los arboles a mi alrededor empiezan a moverse. Giran y crecen. Los insectos se hacen del tamaño de una casa.
Me entra el pánico y empiezo a correr, pero tropiezo y me caigo en un charco de sangre. Los arboles gotean sangre y pus verde que me empapa. No puedo contener el vómito y lo poco que tengo en el estomago sale de mi organismo, es de color dorado y brilla.
Me obligo a salir corriendo de nuevo. He empezado a oír pasos cerca de mí y sé que los profesionales regresan para matarme. No puedo dejarme vencer. Tengo que ayudar a Peeta, tiene que sobrevivir. "No, no, Katniss corre, corre" me digo a mi misma. Me caigo de nuevo al suelo y me arrastro todo lo rápido que puedo, ¿Dónde estará Peeta? Que no le encuentren, ahora tendrá que ganar sin mi ayuda. Sigo arrastrándome y llego hasta un hormiguero. Las hormigas no son normales, son una especie de rastrevispulas pero sin alas. Grito pero no sale nada de mi boca. Esas rastrevispulas sin alas empiezan a subir por mis manos y mis brazos, llegan a mi cuello y se enredan entre mi pelo.
Cuando las noto en mis oídos me desmayo.
Cuando abro los ojos no se cuanto tiempo ha pasado. Estoy desorientada y aterrada por las innumerables pesadillas. Prim, Peeta y Gale han muerto de mil formas diferentes en mis sueños. Las chicas a las que he matado han regresado a matarme mil veces y también para torturar a mis seres queridos.
Intento incorporarme pero las articulaciones me duelen tanto que solo consigo quedarme en posición fetal. La boca me sabe a podrido y tengo tanta sed que pasaría del yodo y bebería directamente del riachuelo. Estiro la mano y veo el enorme bulto, me duele pero por suerte ya no rezuma ese apestoso líquido verde.
Aprieto los ojos intentando entender cómo es que aún sigo viva. Los profesionales no han venido a matarme, las cosas que vi solo eran alucinaciones. Estiro la mano y busco mi mochila, necesito agua. Pero me asusto cuando no la encuentro. Abro los ojos y en este momento me doy cuenta de que estoy bajo unos arbustos, no entiendo como he podido arrastrarme hasta aquí, pero en el proceso he perdido mis cosas, ahora estoy indefensa.
Intento incorporarme pero las rodillas me fallan y me caigo. Gimo y me maldigo.
—Shhhh…Tranquila— oigo esa voz y aunque me resulta familiar me asusto— Es mejor que no te muevas Katniss.
Cuando la propietaria de esa voz aparece a través de las ramas de los arbustos tengo que reprimir un grito de satisfacción. Una sucia y magullada Delly me mira con una sonrisa en la boca.
— ¿Delly?
— Hola Katniss…
—¿Qué ha pasado?— Mi voz suena pastosa y me cuesta hilar las palabras.
—Conseguiste librarte de los profesionales gracias a Rue—Asiento acurrucándome de nuevo en el lecho de hojas secas— Han ido a buscar algo de comer, cuando vengan te lo explicaran todo.
—Agua…
Delly se inclina sobre mí y me acerca una botella de agua a los labios. Bebo a pequeños sorbitos intentando no atragantarme, pero hasta beber me cansa así que al poco me aparto. Decido no decir nada más y cierro los ojos de nuevo. Estoy muy cansada y la cabeza aún me da vueltas. Intento dormir pero mi mente no me lo permite. Vuela hacia los días de clase y las sonrisas de Delly mientras que responde a las preguntas de la profesora. Su vitalidad que aún en esta situación sigue conservando. Pienso en Peeta y si se refiere a él cuando ha hablado en plural. Pienso en su relación, sé que en el distrito eran amigos. No me extrañaría que se hayan aliado. Pero no puedo salvar a los dos, ni tampoco puedo salvar a la niña. Peeta es mi elección. Pase lo que pase.
No se cuanto tiempo pasa hasta que oigo de nuevo pasos acercándose. Noto como Delly se pone tensa aunque no la veo. Se levanta y al poco vuelve a relajarse. Oigo cuchicheos y luego unos pasos más cerca de mí. Alguien se agacha y me toca la mejilla provocando una extraña reacción en mí. La piel se me eriza al notar esos dedos. Abro los ojos y lo primero que veo son dos enormes ojos azules enmarcados con unas cejas fruncidas por la preocupación. Aunque intento reprimirlo no puedo y una sonrisa se me dibuja en los labios.
—Bienvenida de nuevo— Susurra devolviéndome la sonrisa.
— Hola…— Peeta toca mi frente
— Ya no tienes fiebre…estaba muy preocupado…
—Las rastrevíspulas….
—Lo sé, fuiste muy valiente.
— No tenía elección— Murmuro— Era eso o morir a manos de los profesionales— Suspiro— ¿Quienes han muerto…?
— Eso ahora no importa, tienes que descansar
— ¡NO! Si importa.— por suerte mi voz vuelve a ser dura. Oigo como suspira resignado.
— Glimmer, del distrito uno, murió por las rastrevíspulas— Asiento pensativa.
— ¿Solo ella?— Y no sé si eso me alivia o no, es una sensación extraña.
— Solo ella…
Peeta deja de mirarme a los ojos y baja su vista hasta mi mano. Observa mi mano, me la coge para mirarla más de cerca. Vuelve a suspirar y pasa los dedos por la hinchazón. Ese pequeño toque hace que me arda la piel y aparto la mano rápidamente. Pero él no se detiene en su examen, me hace girar la cabeza y sé que está mirando la picadura del cuello, luego me coge la pierna y examina la otra picadura y la herida.
—Las picaduras están mejorando, aunque aún necesitas las hojas. En cuanto a esa herida…tiene muy mala pinta…tiene varios días y aún te sangra si te mueves…— Resopla— no sé qué hacer con ella. Si se te infecta…— No entiendo a que hojas se refiere, pero lo de la herida me asusta un poco.
— No va a infectarse…— Susurro y me obligo a mirarle a los ojos.
— Katniss…
—Peeta, yo voy a estar bien— Le cojo la cara para obligarle a que me mire— Lo importante es que tú sobrevivas— Eso ultimo apenas lo susurro, no quiero que las chicas lo oigan.
—¿ qué quieres decir?
— Que yo…— Me muerdo el labio—Yo voy a mantenerte con vida ¿vale?
—Quieres que gane los Juegos…— Ahora el también susurra bajito.
—Sí…Tienes que ganar
—¿ por qué?—Noto como si sus ojos atravesaran los míos— ¿Por…lo de cuando éramos pequeños? ¿Por el pan?
— Haces demasiadas preguntas Peeta.
—¿ Y si no quiero ganar?— Murmura apartando su mirada.—¿ y si quiero que gane Delly o Rue?
— ¿Hablas en serio? No puedo creer que prefieras morir, ¿quieres ser un mártir?—Empiezo a estar enfadada y me cuesta disimularlo.
—Quiero seguir siendo yo mismo, quizás no tenga sentido, pero quiero ser yo, Katniss
—No quieres matar a nadie…—Aprieto los dientes—¿Crees que a mí me gusta hacerlo? Lo he hecho por ti Peeta. Porque no puedo imaginar un mundo en el que no estés tú. Si vuelvo al Distrito…quiero que estés tu en él…— Las palabras salen a borbotones y no puedo controlarlas, es posible que me arrepienta de ellas.
— No lo hagas Katniss…— Su voz se entrecorta— No sufras por mí.
— No puedo evitarlo Peeta…si te pasara algo…— Respiro profundamente—He hecho una elección.
—¿ qué has elegido?
— Ya lo sabes Peeta…
Peeta sonríe levemente y no entiendo esa sonrisa de ¿satisfacción? Sus manos cogen las mías y las aprietan con cuidado. Se acomoda frente a mí sin dejar de clavar sus ojos en los míos. Miro su sonrisa y como siempre no puedo evitar que mis labios se curven hacia arriba. Su cara cada vez está más cerca, pronto noto su respiración chocando contra mis labios. Es casi la misma sensación que sentí cuando estaba con Gale en el bosque solo que ahora quiero que ocurra, en mi fuero interno deseo que los labios de Peeta choquen contra los míos. Le ruego mentalmente que lo haga.
Cuando noto el primer roce de sus labios, un tintineo, como el de un cascabel hace que nos separemos bruscamente.
...
Agradecimientos: Gracias por haber llegado hasta aquí. Gracias especialmente a Karrma. Setsuna Hyuga, Luin-fanel, PeetasAndHerondales, jaz, White10, julis.
Avance:
Mi voz sale como un susurro, ahora que el trance ha acabado, sentirle tan cerca me incomoda y me gusta a partes iguales. Pienso en lo que casi pudo pasar hace un rato y me sonrojo. Le miro a los ojos y como si fuera un imán acerco mi cara a la suya. Sé que hay cámaras por todas partes, que el momento será recogido. No recuerdo haber visto algo así en ninguno de los anteriores juegos. Pero es algo que no me importa, algo que ha pasado a un segundo plano. Quiero hacerlo.
Nota de autor: Como habéis podido apreciar he tardado mucho en publicar este capítulo. Lo primero es deciros que lo siento muchísimo por la tardanza, y lo segunda una mala noticia. Estoy teniendo varios problemas (de salud y familiares) aparte de que estoy en plenos exámenes, por lo que con todo ello mi tiempo y ganas de escribir (por encontrarme mal) son nulos. Estoy casi convencida de que la salud mejorara cuando pasen los exámenes (ayyyy los nervios) y entonces podré escribir. Aunque me gustaría que me diera un par de días para escribir un one-shot para un concurso… Agradeceré vuestra paciencia y compresión. Espero que sigáis expectantes por un nuevo capítulo cuando esté de nuevo en forma.
Besos de fuego!
