Está bien, tarde DEMASIADO en actualizar, pero no contaba con unas cosas… aquí en no tuvieron que esperar tanto, pero en amoryaoi pasaron dos meses desde la última vez que puse un pata ahí. Me siento mala persona.

Yunna: ¡hazlo! Necesito mas fallowa(¿?) –no te creas, no presiono-. Siiiiiii Furi es super cuidadoso con el pelirrojo. Lo crack es hermoso, tal vez es por el hecho de que ambos mantienen una relación amor/odio… ¡Los amo!

Rikka: que tu corazón de pollo se prepare para la próxima semana(¿?) muajajaja naaah… te traigo más solo para que veas que no soy mala (¿?)

En fin. Nuevo cap, cambio de nombre para el titulo de este ya que paso algo curioso que después comentaré (o no).

Más personajes aparecen, nuevos romances y corazones rotos.

Disfruten!

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Capítulo 2. Dejar atrás y caminar.

Parte III. Rumbo al punto verde.

El dolor, la impotencia. Aquellos sentimientos que ha estado guardando por mucho tiempo en su interior, aquellos sentimientos que ya no ha mostrado por sentir temor, escondiéndolos de todo, detrás de aquella cara neutra. Están de vuelta. Haciéndole sentirse la persona más miserable del mundo, la persona más cruel y despiadada.

"¿Porqué yo?" se cuestiona y escucha el eco de su voz resonar por todo el oscuro lugar.

Lo sabe, por supuesto que sí… sabe que está soñando. Pero todo se siente tan real.

Está ahí, de pie, parado frente a alguien, vistiendo un uniforme con estampado de camuflaje y la reluciente cruz roja en su brazo y casco, justo igual como la última vez que lo vio.

Hay un tipo arrodillado y sonriéndole dulcemente y, él, con un arma en las manos apuntando a su cabeza.

-¡Soldado, dispare!-

La orden clara, firme. Una voz que no tiembla como su mano.

-¡Soldado Mayuzumi es una orden!-

De nuevo le gritan, pero él no escucha. O eso parece. Trata de hacerse de oídos sordos, trata de despertar de ese mal sueño, de esa pesadilla.

¿Por qué justo ahora su pasado le atormenta tan cruelmente?

Esto ya pasó, esto ya lo vivió, todo debe pertenecer a una cicatriz del pasado, que ahora se abre lentamente volviéndose tan dolorosa como era antes. Como lo fue en aquel entonces. Desenterrándose y llevándole a la desesperación.

-¡Dispare al terrorista en este instante!-

Debe de acatar la orden, pero su cuerpo no reacciona. La señal que manda su cerebro no conecta con su mano, y ahora sigue ahí, apuntando al hombre de una edad notoria, de cabello grisáceo, ojos tan parecidos a los suyos, quien tiene una sutil sonrisa que adorna su pálido rostro.

-Hazlo, Chihiro-

El hombre le ha pedido por su muerte, dejando escapar un par de lágrimas por los ojos.

-N-No- contesta con una voz quebradiza, dolorosa en un suave susurro dirigido a él –no puedo… padre…-.

Y de nuevo el grito de su superior, una amenaza y los hombres a su alrededor apuntándole como si lo fueran a ejecutar. Temiendo de que él les traicione.

-Hazlo- una vez más le pide, por el bien de su hijo.

Mayuzumi cierra los ojos con fuerza, tomando con ambas manos el arma y jalando el gatillo, escuchando el disparo… no teniendo el valor suficiente de ver la muerte de su progenitor hecha por sus propios actos.

Si, ha matado a su padre por culpa de su cobardía, por culpa de una orden, por culpa de un soldado.

Todo a su alrededor se hace humo, desaparece como algo que se lleva el viento. Un mal recuerdo, pero dejando un sabor amargo en su boca, una sensación de culpa tan grande que no importa lo que haga, no se irán tan fácil aquellas acciones que han marcado su vida.

Ahora vuelve en sí, sigue sin reconocer el sitio, pero si el arma que se encuentra en su mano, cargada y lista para usarse.

Una misma situación se hace presente: él portando un arma, alguien arrodillado frente a él listo para ser ejecutado y otra arma siendo apuntada a su cabeza.

-Dispara-.

La nueva voz que escucha es distinta a la de su superior, un tanto más calmada pero sádica y cruel al mismo tiempo.

Su mano tiembla de nuevo, puede sentir como es que su rostro se encuentra húmedo… al parecer ha estado llorando.

Apunta, teniendo un pulso tan malo que no puede mantenerse en un punto exacto por más de un segundo. Juguetea con el gatillo, sintiéndolo temblar constantemente.

La persona frente a él levanta el rostro, sonriendo de manera suave, comprensiva. Pero Mayuzumi tiembla más al verle. Solloza, cierra los ojos, la cara nueva que conoce le está sonriendo, justo como su padre lo hizo aquella vez… en una misma situación y siendo igual de doloroso. Como si fuese un horrible dèjá vu o un próximo futuro.

-Hazlo, Chihiro-

La voz dulce, tenue… cálida y recién conocida.

-H-Hi… Himuro…- susurra con voz quebradiza.

"Todo es un sueño, un mal sueño, una maldita pesadilla" piensa desesperadamente, tratando de convencerse de ese hecho, de que realmente todo es producto de su imaginación.

-Dispara-.

De nuevo la amenaza y el sonido de como lentamente el gatillo es jalado con el fin de atravesar su cabeza. No ve, voltea cobardemente cerrando con fuerza los ojos… dispara, justo como lo hizo con su padre.

Dolor, rabia, impotencia, desesperación… no lo soportó mucho y dio un grito tan fuerte como pudo haciendo que las sombras de su impotencia se alejaran, dejándolo en una infinita oscuridad. En la nada, con nadie, como así se supone que debería de estar.

-Chihiro…- alguien le habla, siente que la tierra se mueve, que su cuerpo se estremece –Chihiro- no responde, se mantiene abrazado a si mismo tratando de alejar las manos que siente le quieren hacer daño, arrastrarle una vez más a ese mundo fantasioso, a un abismo oscuro y profundo, donde el dolor es la clave de su destino -¡Chihiro!- abre los ojos, teniendo el rostro de Tatsuya tan cerca del suyo que es posible sentir su agitada respiración en ese instante rosarle los labios.

-H-Himuro- tartamudea un poco, pestañeando unas cuantas veces. Siente el cuerpo pesado, adolorido y el rostro mojado.

Tatsuya sonríe con suavidad. El mismo Mayuzumi le había despertado sin intención cuando sintió que se movía de más, todo se volvió preocupante para el pelinegro cuando vio que comenzaba a llorar y nombrarle repetidas veces. Tenía que despertarlo.

Suspira abrazando al chico y obligarle a acostarse para hacer que su mal rato pase, que se olvide de momento de todo aquello.

Se quedan así un rato más, abrazados el uno al otro. Chihiro es quien se aleja, tratando de encontrar un reloj con la mirada y fallar en su búsqueda -¿Qué hora es?- cuestiona mientras sostiene su cabeza con fuerza, pareciendo que sufre de jaqueca. El punzante dolor de la pesadilla se mantiene, haciendo que la habitación de una que otra vuelta a su alrededor.

-Ni idea, pero ya es de día… eso te lo puedo asegurar-.

Chihiro asiente, saliendo de la cama envuelto en la sábana con fin de cubrir su desnudes. Su cuerpo se siente pegajoso, sudado, incómodo. Camina hasta el baño, metiéndole seguro a la puerta para evitar visitas inesperadas, y tal como lo pensó, ni diez segundos bajo el pequeño chorro de agua y la puerta fue tratada de abrir.

-Que inteligente-.

Escucha la voz de Tatsuya al otro lado de la puerta, jugando un par de veces con la perilla. Se limita a sonreír levemente, los pasos del azabache se alejan por el pequeño pasillo, dándole la privacidad del momento.

Termina y sale del baño envuelto en la misma sábana. Una vez en el cuarto se cambia y va a la cocina para conseguir el desayuno.

Asalta la despensa, encontrando con una reserva de licor para un año... y una caja de cereal.

-¿Que planeas?- Tatsuya llega, sorprendiendo a Chihiro quien desvía la mirada ante la imagen que Himuro le regla, con toda la intención notable de seducirlo: el cuerpo desnudo de la cintura para arriba, gotas de agua cayendo por el abdomen dando un aire provocativo, la mirada puesta en su cuerpo y sus labios con una sonrisa pícara y atrevida. Le está devolviendo la misma imagen que él le dio, inconscientemente, ayer en el pasillo.

Para Mayuzumi, Himuro también tiene lo suyo. De todo un poco multiplicado por una cantidad inexacta, y, a pesar de que le odia, no pude evitar sentir cierto cosquilleo en la boca del estómago ante esa maldita forma de provocarle y seducirle. ¿De qué privilegios goza él para ser jodidamente sexy? No, no hay porque contestar esa pregunta, el simple hecho de tener que resistirse a la idea de que le tome entre sus brazos ya es demasiado difícil, incluso el tener que desviar la mirada de su dorso perfecta y estúpidamente bien esculpido. Aunque cabe admitir que es "feliz" por hacer tenido una probada del cielo hace unas horas gracias a ese chico y su hermosa anatomía.

Un suspiro demasiado marcado pasa por sus labios, sintiendo una oleada de calor azotar sus mejillas y cubrirse de un suave carmesí -el desayuno... ¿Sabes? Cereal sin leche servido en un vaso no es el típico desayuno romántico que se da después de hacer algo como lo de ayer-.

-Los tiempos cambian, lo sabes-.

Molesto y dispuesto a reclamarle se voltea, arrepintiéndose al instante de la acción. Ahora lo tiene demasiado cerca, pegado a su cuerpo, aprisionándolo contra la barra.

Himuro le roba un beso, y luego otro, comenzando un juego donde Chihiro se niega a las insinuaciones y él presiona para que acepte. Le atrapa en un abrazo, deslizando las manos sugerentemente por la espalda, colando los dedos por el inicio del pantalón mientras le besa con cierta pasión, restregando de vez en cuando ambas intimidades.

-Lamento la interrupción-.

Una voz varonil se hace presente, cortando de tajo la atmósfera ligeramente erótica que ambos estaban montando -necesito a ese chico que estás a punto de devorarte- una sutil broma, junto a una amplia sonrisa.

Chihiro suspira con cierto toque de alivio, volteando a ver a su salvador quien mantiene una picara sonrisa -Teppei-.

-Oye, pensé que tus asuntos los resolvías de otra manera... Me hubiera gustado tener el privilegio de deberte algo, Mayuzumi- aquella sonrisa se vuelve más ancha para después soltar una risa ante la dichosa broma que acaba de hacer.

-Cállate de una vez, idiota- otra voz llama la atención, imponente y dura -se hace tarde Mayuzumi... Tú eras el que nos apuraba y mírate, retrasándonos en el último momento- el pelinegro parado justamente en la entrada, apoyando el hombro en el marco de la puerta mientras ajusta sus lentes deslizándolos por el puente de la nariz.

-Ahh~... Hyuuga, no seas así, Mayuzumi es bueno en lo que hace, deja que se distraiga un rato- Teppei defiende al peligris, palmeando el hombro del chico que acaba de entrar al pequeño departamento, haciendo que bufe de molestia y una vena le salga en la frente.

-Sí, claro- menciona con sarcasmo marcado, soltando con cierta ponzoña aquellas palabras.

-Suficiente- Mayuzumi frunce el entrecejo, empujando a Himuro con sutileza y yendo donde ambos chicos -Hyuuga tiene razón, he estado haciendo el tonto... Hay que apresurarse- voltea, mirando fijamente a Himuro -si quieres ayudar tienes que darte prisa, o te dejo-.

Se retira tomando sus cosas. De repente, Mayuzumi ha cambiado por completo su forma de ser, algo demasiado parecida a la que conoció al principio, y eso no le agrada.

¿Dónde habían quedado aquellas lágrimas que soltaba mientras le tenía entre sus brazos? ¿Y las palabras cariñosas que se supone él debe de darle o decirle? ¿El almuerzo "romántico" planeado en último minuto?

Niega con la cabeza, es hora de que se despida de ese sitio de mala suerte en la que ha estado viviendo desde hace un par de años, y aunque le trae algunos tantos buenos recuerdos, no es como si estuviera atado al sitio. No, de ninguna manera, es más, incluso siente que es bueno largarse de una buena vez.

-¿Está todo listo?- Mayuzumi cuestiona mientras descienden las escaleras algo estrechas, brincando una que otra persona dormida en el sitio obstruyendo el único acceso a los pisos.

-Eso depende de lo que digan nuestros mecánicos- Teppei sonríe, sin despegar la mirada de las caderas de Chihiro -¿Te divertiste?- ríe bajito, caminando para alcanzarle y darle una sutil nalgada al chico antes de apresurar su paso y evitar que le regrese con creces el golpe.

Mayuzumi le fulmina con la mirada consiguiendo una disculpa por parte del alto castaño, aunque eso no evitó que su cuerpo sintiera una ráfaga de escalofríos y calambres recorrerle por completo la espalda y tener que ahogar un suave gemido entre los labios.

Una vez fuera del edificio, frente a ellos se encuentra una camioneta de transporte para soldados. Un vehículo semi blindado, con una cabina delantera para tres personas y la caja trasera cubierta por una tela gruesa y reforzada. Puede que llamen la atención de terroristas, pero pasarán desapercibidos en la ciudad y sobre todo, de los otros soldados y las máquinas de asalto.

-Disculpen mi demora- Tatsuya llega, acomodando sus cosas en una mochila un poco grande.

-A tiempo- susurra Hyuuga después de ver su reloj.

-Como sea- menciona Mayuzumi para después acercarse y golpear con nada de sutileza un costado del vehículo, logrando que del inferior salga un chico de cabello negro -¿Llegamos a donde queremos o no, Izuki?-.

El mencionado suelta un suspiro mientras se quita unos lentes protectores y limpia la grasa de sus manos -hay una probabilidad de que lo logremos... ¿Cierto Koga?-.

-...-

-Mitobe dice que mientras el agua del radiador no se caliente tanto estaremos en el sitio sin problema alguno-.

-Está bien... Partamos- menciona Chihiro con un tono de voz demandante.

-Claro jefe- Izuki sonríe, posando su mano en la cabeza haciendo un saludo de alto mando con ella, sin saber que sacaría una risa de Himuro.

Sorprendido voltea y mira al apuesto chico frente a él, extendiéndole amablemente la mano para ayudarle a ponerse de pie. Un sonrojo se apodera de sus mejillas, el cual es opacado por la suciedad en las mismas. Ojalá le hubieran dicho con tiempo que alguien tan guapo como él iba a viajar con ellos. Maldito sea Mayuzumi y su especialidad de escoger gente de ese tipo... su tipo.

-Himuro Tatsuya... Un gusto-.

-Izuki Shun, igualmente-.

Teppei ríe ante la escena, palmeando la espalda de Chihiro y acercarse a susurrarle: -te están bajando a tu hombre-.

-La próxima vez que te acerques de esa manera, no dudaré en cortártela Teppei- Mayuzumi se aleja, guardando el cuchillo que amenazaba con dejar al castaño bien castrado -ve con Mitobe y Koganei al frente, manda a Himuro e Izuki para atrás... Y ya vámonos de aquí-.

-Lo que digas- Teppei voltea, comenzando a dar órdenes directamente.

Himuro suspira y va hacia la parte trasera del vehículo seguido de Izuki. Llegando ahí se topa con Akashi y Furihata, saludándoles con la cabeza.

Mayuzumi sube, viendo que su lugar ha sido tomado por Shun, quien se ha pegado demasiado a Tatsuya. Chasquea los dientes, acercándose a una ventanilla que une la cabina del frente con la de atrás -vámonos- menciona un poco colérico, sintiendo cierta presión en el pecho.

De inmediato el vehículo es puesto en marcha, siendo manejado por Mitobe.

Chihiro suspira con pesadez marcada, viendo como Izuki platica de una manera amena con Himuro. No le gusta, para nada, pero no puede meterse así como así y separarlos. Eso es descortés, pero realmente quiere que aquel par este lejos el uno del otro.

Le duele de cierta manera, sintiendo que el estómago se le revuelve, la cabeza le punza y el pecho se le comprime. Tonterías, quizás.

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No tengo mucho que decir, solo que posiblemente tarde más de lo que planeo actualizar. La escuela me consume u_u y solo espero comprendan. También espero no me odie porque terminaré destruyendo OTPs xD! ¡Los quiero!

En el siguiente capítulo (¿):

El humano se mueve, no se detiene… si lo hace muere.

La sangre fluye. ¿Por qué tuvo que pasarles a ellos? ¿Por qué atacan en el momento menos indicado? ¿Por qué tuvo que ser él? ¿¡Por que tuvo que morir frente a sus ojos!?

Capítulo 2. Dejar atrás y caminar.
Parte VI. Hacia el punto verde.

Porque ese chico… lo amaba tanto.

Nos vemos! :3