CAPITULO 10

LA HISTORIA ES COMPLETAMENTE INEDITA PERO LOS PERSONAJES SON DE LA MARAVILLOSA NAOKO TAKEUCHI

¿Por qué?

*Serena*

Hacia dos semanas que nos sentábamos juntos a la mesa; comíamos en silencio, ayudaba dejando la cocina en orden y luego me encerraba en la habitación, quería hablar con él, pero cada vez que lo intentaba terminaba cerrando la boca.

Cada una de sus palabras calaban en lo más profundo de mí ser.

"El sufrió por mí, por protegerme"—ese pensamiento desvanecía todo dentro de mí, como puedo verle a la cara después de todo. Él era obligado a hacer cosas que no deseaba, solo para que no me lastimaran.

"Recibí golpizas que me dejaban inconsciente, pedía que me dejaran verte para explicarte, no me dejaban y me negaba a pelear entonces me golpeaban hasta dejarme inconsciente por días…de alguna manera eso me gustaba… era la única manera de tenerte, de verte y sentirte cerca, solo en mis sueños"

—Lo golpeaban por el simple hecho de querer verme— mis ojos escuecen, por miles de lágrimas contenidas, mi cuerpo duele de vergüenza.

"El día que fui al departamento, no quería hacer eso, sabía que eso terminaría contigo, sabía que eso te dolería tanto como me dolía a mí, eras mi vida Serena y juro que me destruí a mí mismo al dejarte aquel día"

—Creí que no importaba dejarme, creí que no valía nada para ti…y no fue así—ahora, no solo no quiero que me toque, ahora no deseo que me vea, no deseo que sepa nada mas de mi—Estoy tan rota que no es justo que quieras ayudarme, simplemente no lo merezco—como puedo mirarle a los ojos cuando todo lo creí era falso, como hago para que todo lo que he hecho no me avergüence— como puedo quitar de mí, el olor y el sabor de otros cuerpos—¿Cómo puedo mirarte los ojos cuando me destruí a mí misma, de esta manera?

"Tú no te destruiste Serena, tu madre y aquel hombre lo hicieron"—aclara mi conciencia.

Mi reflejo frente a mi es diferente, lo que soy sigue allí, esperando paciente a que la ansiedad me arrastre nuevamente, la mujer que el conoció y espera ver ya no está.

—Seguro que cuando sepa toda la mierda que hay detrás de ti, te despreciara, sus ojos se llenaran de lastima al saber en lo que te has convertido… ¡Eres asquerosa Serena!—las palabras raspan mi garganta, me duelen—¡Tu no mereces nada de él!—mascullo con furia, la palma de mi mano se estrella contra el espejo haciendo que este se rompa sin remedio, un dolor agudo se extiende por mi mano, las gotas de sangre caen en el lava manos, manchándolo todo.

— ¡Serena, abre la puerta!—escucho su voz asustada— ¡Nena, juro que si no abres la puerta la voy a tirar!—varios golpes resuenan en la puerta, hasta que escucho como esta cede, mi mano sigue escurriendo sangre, cuando Darien aparece agitado en el marco de la puerta del baño—¡Mierda…Serena!

Se acerca asustado, revisa mi mano, toma mi rostro entre sus manos, veo que sus labios se mueven, el habla conmigo, pero no puedo escucharlo.

¿Por qué la vida se ensaño con nosotros?, Pude haber sido tan feliz con él, pudimos habernos amado infinitamente, pudimos conocernos en algún lugar del mundo y pudimos ser inmensamente felices.

Ya no dice nada, solo me conduce hasta la cama, entre sus manos trae lo que parece ser alcohol y gasas.

—Esto te dolerá—anuncia antes de verter alcohol en la herida, mi reacción es querer apartar la mano, pero él no me deja—Sé que duele como el infierno, pero debes aguantar, si no se cura se puede infectar.

— ¿Por qué?—las palabras se deslizan por mis labios, sin evitarlo. El envuelve mi mano con varios vendajes, mientras respira hondamente.

—Todo fue mi culpa—sus palabras lastiman—Todo…—observo como sus palabras se quedan en su garganta, cierra los ojos y al abrirlos esos ojos que tanto me atormentan están llenos lagrimas—Si yo hubiese escuchado a mi padre, todo hubiera sido distinto.

—Era tu sueño.

—No, no lo era y solo hasta ahora lo entiendo, Serena mi sueño eras tú, todo lo eras tú, todo lo que quería hacer era estar contigo, quería pelear para que pudiésemos estar juntos, para…para poder merecerte—toma mi mano sana entre las suyas—Eso lo entendí el día en que renuncie a Black, me volvía loco lejos de ti, renuncie al boxeo, para volver a ti, siempre que subía al ring deseaba verte entre el público y cada vez que sabía que no estarías allí, nada me importaba. Tienes que saber tantas cosas.

—Las sé—sus zafiros me observan sin entender—te escuche, el otro día…el día que estabas fuera de mi habitación—el asiente mientras un par de lágrimas se escurren por sus mejillas—Lo entendí—hablo suave tratando de desvanecer el nudo en mi garganta—lo entiendo y...—los dos tomamos la decisión de hacerlo, así que no es solo tu culpa.

—Sí que lo es—afirma, besa mi mano dejando lágrimas en ella—ahora tú…

—Soy ninfómana y tú no tienes la culpa de ello—hablo seria.

—La tengo, yo te abandone no confié en ti, te aparte sin siquiera preguntar, talvez hubiéramos buscado una solución juntos—decía cerca de un punto de desesperación.

—Ellos no te hubiesen dejado y creo que a la larga todo hubiese terminado tal y como ahora.

—Claro que no…

—Sí, es así…Darien hay tantas cosa que no sabes de mí, toda mi vida…toda mi vida ha sido como una maldición, lo único bueno de mi vida ha sido mi papá… y tu—mi corazón de estruja, se retuerce, punza sin piedad, no importa si su mirada se llena de lastima, no importa nada—Después de lo que te diga, después de que sepas lo que te voy a decir, no va a quedar nada de mí que se pueda salvar, inclusive serán cosas que te lastimen.

— ¿De qué hablas?—camino a su lado, sin decir nada, el limpia su rostro de todo rastro de lágrimas, avanzamos a paso lento por la casa hasta que la arena toca nuestros pies, lo siento caminar en silencio detrás de mí, las estrellas cubren el cielo de la manera más hermosa que jamás haya visto.

— ¿Qué te paso en la nariz?—Mi pregunta lo descoloca, sé que no es lo que esperaba, pero no soltare mi infierno personal hoy, no lo hare. Lleva su mano hacia el pequeño desvío en su nariz y arruga su ceño. —Creo que si tienes suficiente dinero como para arreglarlo—tomo distancia nuevamente y caigo de trasero en la arena, el no hace por acercarse nuevamente, deja la distancian que hice entre nosotros y se sienta.

—Lo sé, tengo dinero para arreglarlo pero la verdad es que no quiero hacerlo, creo que me lo merecía—hace una pausa e inclina su cuerpo hacia atrás sosteniéndose con las manos—Una noche había cabreado a Black, no gane una pelea que se supone debía ganar, a decir verdad la perdí aposta, el muy infeliz apareció en mi camerino con un tipo flacucho el cual llevaba de la mano un niño, creo que tendría unos diez años.

Su mirada se pierde en el océano seguramente recordando aquel momento.

—Rubeus sujeto al niño mientras este lloraba, varios hombres nos apuntaban a mí y al padre del chico—su manzana de adán sube y baja pesadamente—Black me dio la orden de que golpeara al sujeto hasta dejarlo inconsciente, el tipo le debía dinero, me negué y entonces apunto al chico con un arma—mi estómago se retuerce de solo pensar en esa imagen—el padre del niño prácticamente me rogo que lo hiciera, yo no quería golpearlo, no quería y menos frente a su hijo—sus palabras suenan pesadas.

— ¿Lo hiciste?

—Black me advirtió que si lo dejaba inconsciente solo con un golpe, el niño pagaría las consecuencias, no tuve más remedio que molerle a golpes—sus puños se cierran sobre la arena, sé que aún le duele recordar eso, Darien sería incapaz de hacer tal daño a menos que estuviese sobre un ring—lo golpee infinidad de veces hasta que cayó al suelo, el niño abrazaba a su papá y yo solo me quede mirando, dos de los hombres de Black me golpearon hasta doblegarme, estaba de rodillas cuando Black le dio un bate de béisbol al niño.

— ¿Qué?—mi cuerpo se estremeció ante la anticipación de sus palabras.

—Le dijo que tomara venganza por lo que yo le había hecho a su padre…juro que nunca voy a olvidar la mirada de ese niño, sus ojos estaban llenos de odio hacia mí, tomo el bate entre sus manos y me golpeo varias veces justo en la cara—aquella imagen me estremeció—hasta que Black se lo llevo—su mirada se fija en mi—me lo merecía.

—Tú no querías golpearlo.

—Es verdad, pero aun así lo hice y para el niño yo era el malo. Lo merecía y es por eso que no borrado esta cicatriz, es un recuerdo de las cosas que hice y de las cuales me arrepiento…aunque—baja su mirada y sus labios se tensan en una dolorosa sonrisa—debo pagar algún día por ello.

—Tú no eres culpable, ese hombre te obligaba y chantajeaba.

"Al contrario de mi" pensé.

—Eso no me exime Serena.

El silencio nos envuelve por unos escasos segundos, como voy a decirle todo de mí, como puedo hacerlo.

*Darien*

Observo su mano con el vendaje, ya no sangra pero aún sigo preguntándome, ¿porque se lastimo? El corazón casi se me había detenido cuando vi sangre en su mano, creí que se habría lastimado, no sé qué pasa por su mente, solo sé que su alma está rota y no tengo ni la menor idea de cómo ayudarla, no sé cómo voy a estar todo este tiempo a su lado sin decirle que la amo, que la amo más que a mi vida y que quiero estar a su lado hasta que todo pase.

— ¿Terminaste de estudiar tu carrera?—Tengo que saber que es aquello que ella cree que me va alejar de ella.

—Sí, pero no me sirvió de mucho tiempo.

— ¿Por qué lo dices?—observo como sus músculos se tensan y sé que lo que va a decir no me gustara

—Yo amaba esa carrera, pero supongo que el ser ninfómana no encaja muy bien con ser maestra de niños de cinco años—hace una pausa y puedo ver como ordena sus palabras antes de decirlas—me quitaron mi licencia—el dolor en sus palabras es palpable.

— ¿Por qué?—la insto a hablar.

Puedo ver lo difícil que es para ella hablar.

—La directora me cito a su oficina por que se enteró de que mantenía relaciones sexuales con…con tres de los maestros de la escuela—mis músculos se tensan ante su declaración.

¿Qué si quema como la mierda el saber eso?

Pues la respuesta es sí, un rotundo SI.

—¿Tres?—farfullo entre dientes, se lo que es Serena, pero el saber o solo pensar en cuantos hijos de puta la habían tocado me cabreaba hasta el infierno, lleno mi pulmones de aire tratando de relajarme—¿Por eso te quietaron la licencia?—hablo tratando de regular mi voz, para que el enojo no se note el enojo.

—No, la licencia me la quietaron por culpa de una de las madres de mis niños.

— ¿Qué hizo?

—Les dijo a todos, incluidos periódicos locales, que me había encontrado sobre el escritorio de la directora, mientras ella me hacía sexo oral.

— ¡Mierda!... ¿ella mintió?—la sorpresa se notaba en mi voz.

—Sí, ella mintió…en realidad era yo quien le hacía sexo oral a la directora.

— ¿Qué rayos?—una leve sonrisa tiro de sus labios—Debo quietar esa imagen de mi cabeza—su sonrisa se hizo más amplia. Que me mataran en este momento, si volver a ver su sonrisa no era la cosa más hermosa que me pasaba en mucho tiempo.

—Sí, debes quitarla—contesto aun con media sonrisa.

—Seguro que eso fue terrible—trate de aminorar la marcha de mi corazón, verla sonreír había sido increíble.

—Lo fue, pero lo que vino después fue aun peor.

—Lo lamento—no sabía que más podía decir.

—No lo lamentes, esa es y seguirá siendo mi vida—hablo con enojo—No creo que el hecho de que me mantengas alejada de todo vaya a curarme, Seiya lleva un año tratándome y no consigue nada.

La sola mención de ese imbécil hace que me cabree.

—Tal vez el, no hizo lo correcto.

—En un principio me ayudo, luego empezó a medicarme, aunque esas patillas no me fueron de mucha ayuda.

Frunzo el entrecejo al escuchar aquello.

— ¿Pastillas?

—Ya no importa—ignora mi pregunta—en cuanto sepas todo de mí, serás tu quien me saque de este lugar, y para entonces no tendré nada, lo único que me aliviara será follar con cuanto hombre o mujer se crucen en mi camino. Eso será lo único en lo que encuentre felicidad.

—No digas eso.

—¡Es así y siempre será así…mi madre lo decía!...El sexo es lo único que te da felicidad—y allí está nuevamente, sus manos empiezan a abrirse y a cerrarse una y otra, no es la primera vez que lo noto y creo saber lo que viene después de esto.

Es la primera vez desde que la conozco que menciona a su madre y no es nada bueno.

Se pone de pie rápidamente y avanza hasta la casa.

— ¡No lo hagas!—grito tras ella. No se detiene, simplemente camina hasta desparecer en su habitación.

Se lo que hará, terminara por darse placer a sí misma y luego llorara como si la vida se le gastara en ello.

— ¡No, si de mi depende!—me aseguro a mí mismo, camino hasta su habitación e irrumpo en ella, en fin antes ya había roto su puerta.

Lo que veo me mueve un poco, se ha quitado la blusa y no lleva sujetador, sus erectos pezones apuntan a mí, suplicando que ponga mis labios sobre ellos.

—Me deseas—la voz sensual y ronca de Serena hace que suba la vista hasta su rostro, y allí esta aquella mirada llena de lujuria, la misma mirada que había visto en aquel callejón mientras aquel hombre la tocaba.

—Lo hago, créeme que te deseo y mucho más de lo que crees—sus brazos están alrededor de mi cuello y su boca cubre la mía, en un beso sin cuidado y duro, su lengua suave y húmeda se enreda con la mía, mis manos se deslizan por su espalda desnuda, sintiendo su suave piel—Serena—hablo entre sus labios, ella parece no escuchar, ella parece no ser ella misma.

—Quiero follarte, quiero que me folles duro y fuerte, por delante, por detrás…

—¡Serena!—la sacudo de los hombros, su respiración es acelerada, pero tras mi grito ella parece reaccionar.

—Te necesito—suplica y mi corazón se resquebraja.

—Nena, tú no eres así—aseguro.

—¡Lo soy, es lo que soy!—grita.

—¡No, no lo eres y yo te lo voy a demostrar!—Grito de vuelta—recojo su blusa del suelo y se la entrego—yo te voy a demostrar que no eres así, que esta no eres tu… yo conocí a la verdadera Serena y ella no es así—le digo despacio, mientras dejo un beso en su frente.

—No creo…

—Tú no creas nada, solo déjamelo a mí— observo el reloj en la pared—son las tres, ponte sus zapatos para correr, hoy correrás conmigo.

Salgo de su habitación, un poco consternado por lo que acabo de ver, nunca la había visto así, ahora creo tener una idea de lo que es la enfermedad de Serena.

—Sé que puedo ayudarte—hablo conmigo mismo—sé que puedo y lo voy a hacer.

*Seis días después*

El sol brilla en lo alto del cielo y la brisa del mar es más cálida que fría, aunque eso poco ayuda, mi cuerpo late y creo que he sudado cada gota de agua que he bebido durante las últimas dos semanas.

Miro detrás de mí y Serena está en un estado peor que el mío, su cabello antes recogido en una cola, ahora es una maraña enredada que cubre la mitad de su cara, una enorme sonrisa se planta en mi cara, desde hace tres días hacemos esto juntos, correr tres horas en las mañanas y dos más en la noche, debo decir que ha estado dando resultados.

—Dar…Dar...ien—grita con voz entrecortada, me detengo y retrocedo unos pasos hacia ella, esta inclinada con sus brazos descansando en sus rodillas, su respiración es dificultosa—No…no puedo más—se desploma sobre la arena.

*Serena*

El corazón me va a explotar, si muevo un solo musculo más seguro que lo hará.

Cada prenda de ropa que llevo puesta esta empapada de mi sudor, respiro entrecortadamente, me desplomo en la arena, mientras el sol me pega en la cara.

— ¡Te vez fatal!—Darien cubre con su cuerpo el sol y su sombra me da algo de fresco.

—Sí, tú también te vez como la mierda—suelto en un solo aliento, el ríe y se sienta mi lado. Después de que curo mi mano en la habitación no ha vuelto a tocarme y la verdad no sé cómo sentirme ahora respecto a eso.

— ¿Quieres follar?—hago cara de horror.

—No—aseguro— ¡mierda, mi corazón está a punto de estallar por correr tanto y tú me preguntas eso!...aunque más tarde…. —digo sugerente.

—Ni lo sueñes, esto aún no termina—no creí que esto llegara a suceder después de cuatro años, sentarme al lado de Darien y hablar.

— ¿Cuántos días no lo has hecho?— me pongo de pie, esa pregunta aún sigue siendo incomoda, aun así la respondo mientras empiezo a trotar.

—Seis días— seis días sin tocarme, seis días de haberme lanzado sobre Darien suplicando por sexo, esto de correr funcionaba, pero no sé qué tanto, ¿funcionaba solo porque estaba aquí o porque no había más hombres a mi alrededor?...no lo sabía, pero estaba funcionando, sin pastillas, sin sexo apresurado, es más sin sexo.

Funcionaba, pero no sé hasta cuándo.

—No tienes idea de lo mucho que me gustaría comer una pizza con todos los ingredientes posibles—habla desde el otro lado de la mesa—No, una no dos, llevo un mes aquí y no he comido pizza, creo que moriré—dice con exageración.

Sonrío por ello, se lo mucho que le gusta la pizza, recuerdo que una vez aposto una pizza a un repartidor, si golpeaba su abdomen y no se quejaba él le regalaría una pizza enorme, acepto y la gano, después tuve que curar su abdomen de los moretones por una semana entera. Rio aún más ante el recuerdo.

—Tambienf lo recuerdasf.

—Darien, no hables con la boca llena—le reprocho, ingiere lo que tiene en la boca y continua.

—Lo recordaste verdad—asentí, moviendo mis fideos.

—Esa cabaña es mía ahora—levanto mis ojos sorprendida—sip, la compre, no podía dejar que nadie más viviera allí, aparte de ti o de mi—la emoción recubre sus ojos—Se suponía que allí tendríamos a nuestros hijos—mi cuerpo se tensa antes sus palabras—Yo…aun no lo he olvidado.

El recuerdo del día en que me dijo que sabía lo de mi embarazo me golpea con fuerza, suelto el tenedor sobre la mesa con fuerza.

— ¿Por qué no volviste cuando te enteraste que había perdido a nuestra hija?

Su cuerpo se queda inmóvil frente a mí, puedo ver su cuerpo entero rígido, ha dejado de respirar, entonces lo entiendo.

"Él no lo sabía".

*Hola chicas aquí regulándome un poco ya con mis obras, espero que les este gustando esta obra tanto como me encanta escribirla a mi.*

*El capítulo es corto, lo sé, lo se prometo compensarlo con el siguiente*

=Ngie: Hola linda ¡Bienvenida!...bienvenida a este grupo de locas y asiduas lectoras, pronto sabrás para que son aquellas pastillas y estoy segura que no te gustara. Un saludo mi bella.

=ELIZABETH2261: ¿Qué tal mi guapa Eli?, espero que esta súper bien, pues veraz que tienes mucha razón, me encantan tus mensajitos, dejas alma corazón y vida en ellos J, ya veraz para que son esas pastillas y vas a querer matar al enfermo de Seiya. Un súper saludo para ti mi bella Eli.

=Marinerita: ¡casi me da un yeyo, cuando leí (me siento defraudada)! Que mala…na mentira, Marinerita lo siento un montón sé que estoy fatal con las actualizaciones, y no me regulo, pero lo estoy tratando de hacer, terminare esta obra y subiré un amor sin tiempo, lo prometo. Ya pronto sabremos lo que paso con Diamante. Amiga herrrrmosa, te envío un gran saludo y mil gracias por leerme.

=Samarapuca: ¡Sami mi bella Sami!...al fin te encontré en face espero que sea tu, en serio, eres súper guapa, mujer que linda, ya sabía yo que esa personalidad explosiva y bonita tenía que tener un rostro bonito también, Mi bella gracias por leerme y espero que este capítulo llene tus expectativas. Un enorme saludo para ti.

=Natu: Hola mi guapa Natu, gracias por leerme, búscame, búscame que yo por allí estoy, gracias por leerme, y si en cuanto termine con esta obra enseguida subiré "Un amor sin tiempo". Mi bella un saludo enorme para ti.