Bueno como se los prometí aquí esta el segundo capítulo de esta entrega, muchas emociones se vienen en este espero que lo disfruten.
Disclaimer: Bleach y sus personajes no me pertenecen son propiedad del grandioso Kubo Tite y Vendo recuerdos es historia original de Naobi Chan.
Sin mas que decir disfruten el décimo capítulo de Vendo Recuerdos.
Vendo recuerdos
Capítulo 10
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22 de Marzo de 2006
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- ¿Qué tal tu primer día de trabajo? -preguntó Renji tras ella mientras recogía sus cosas para irse a casa.
Rukia dio un respingo asustado y Renji rió entre dientes.
- Me has asustado -lo acusó.
- Lo sé -sonrió arrogante- venga, recoge tus cosas rápido que llegaremos tarde.
- ¿A dónde me llevas? -preguntó el ceño fruncido.
- Tienes tu primera consulta con el médico, debes controlar tu embarazo -contestó él con una sonrisa.
- Renji... -Rukia comenzó a balbucear nerviosa- si pago la consulta me quedaré sin ahorros y yo…
- No te preocupes por eso boba... vamos, lo importante es que ese bebé esté bien para que cuando sea grande yo pueda enseñarle a jugar al basket.
- ¿Qué? -preguntó confundida.
- Nada, nada... vamos que llegaremos tarde -rió entre dientes.
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Presente
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- ¡Mami, me falta mi sapato! -gritó Dais desde el baño.
Rukia rodó los ojos, esa era la situación de todos los días.
- Dais cariño... ¿has mirado si lo tienes en el pie? -preguntó sonriendo.
Byakuya comenzó a reírse a carcajadas mientras veía como Dais bajaba la mirada a sus pies y abría los ojos desmesuradamente.
- ¿Seguro que no me necesitas para nada de la boda? -preguntó Rukia de nuevo.
- Seguro... -repitió Byakuya con voz cansina- Trisha se está ocupando de todo y Matsumoto no deja ningún cabo suelto. Sal y divierte- Rukia sonrió y besó la mejilla de su padre antes de salir rumbo al baño para coger un par de cosas-. Por cierto... ¿a dónde vas?
- A La Push, quiero que Dais conozca la playa antes de irnos -contestó Rukia desviando la mirada.
- ¿Quién os lleva? -preguntó de nuevo Byakuya.
Rukia tragó en seco.
- Ichigo -contestó a media voz.
Byakuya se mantuvo en silencio unos segundos mirando como su hija revoloteaba metiendo varias cosas en una mochila.
- Espero que aproveches y hables con él -dijo en un murmullo.
Rukia lo miró unos segundos y sonrió con tristeza.
- Esa era la intención... así que no te extrañes si te llamo para que nos recojas -dijo sonriendo.
- ¿Esperas que se lo tome mal? -preguntó Byakuya con el ceño fruncido.
Rukia dejó lo que estaba haciendo y miró a su padre.
- Para él solo soy una niña... ni si quiera recuerda lo que pasó hace años. No me extrañaría que me acusase de loca o de intentar quitarle su dinero -explicó Rukia con un nudo en la garganta.
- ¿Cómo que no se acuerda? -preguntó de nuevo su padre.
- Es una larga historia papá... e Ichigo está a punto de llegar. Dais está correteando desnudo buscando un zapato que lleva puesto en su pie desde hace horas y yo no encuentro el protector solar - dijo a toda velocidad mientras giraba sobre sí misma buscando algo.
Byakuya rió por lo bajo y sujetó a Rukia por los hombros.
- Tranquila... sabes que tengo un arma -dijo divertido mirándola a los ojos, Rukia gruñó y lo miró mal. Byakuya se dio media vuelta y comenzó a salir de la habitación-. Por cierto -gritó mientras se alejaba- el protector solar... ¡lo tienes en la mano! el despiste es de familia...
Rukia enrojeció cuando vio el frasco en su mano.
...
Dio un respingo en el sofá cuando oyó la bocina de un coche frente a su puerta.
- ¡Dais, nos vamos! -gritó Rukia.
Dais apareció con un traje de baño naranja y una camiseta blanca arrastrando sus pies para que las sandalias no se le cayesen. Rukia reprimió una sonrisa y lo cogió en brazos a la vez que cogía la mochila en la que llevaba todo lo necesario para pasar el día fuera.
Cuando salieron de la casa un volvo plateado los esperaba, tenía la puerta trasera abierta y podía verse a Ayaka sentada en su silla de seguridad y una silla vacía de color rosado a su lado.
- He rescatado la vieja sillita de Ayaka, espero que a Dais le vaya bien -dijo Ichigo con una sonrisa tendiéndole los brazos al pequeño, que no dudó en saltar a ellos para que Ichigo lo acomodase en su lugar.
Después abrió la puerta del copiloto para Rukia, ella entró en el coche a la vez que sus mejillas se encendían.
- ¿Estamos todos listos? -preguntó Ichigo con una sonrisa sentado frente al volante.
- ¡Sí! -gritó Dais entusiasmado.
Rukia solo sonrió y Ayaka se mantuvo en silencio...
Con un suspiro puso el coche en marcha y se encaminaron hacia la playa de La Push.
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20 de agosto de 2005
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- Ayaka no corras... te caerás -gritaba Rukia yendo tras la niña por la playa.
- Di mejor que te caerás tú al ir tras ella-dijo Kaien divertido.
Rukia lo miró con los ojos entrecerrados y bufó, Kaien no pudo reprimir una carcajada.
- Kaien, no te metas con Rukia -salió Ichigo en su defensa.
Ella, para ocultar su sonrojo apuró el paso para encontrarse con Ayaka que rebuscaba varias conchas entre la arena.
- Siempre la pones colorada... no sé que le das Ichi -bromeó Kaien con su hermano dándole un golpe juguetón en su brazo. Ichigo negó con la cabeza y se sentó al lado de su esposa, que lo miró con indiferencia y continuó leyendo la revista que tenía sobre su regazo.
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- Senna... ¿te vienes al agua con nosotros? -preguntó Ichigo con Ayaka sobre sus hombros.
- Que vaya Rukia... yo estoy ocupada -contestó sin levantar la mirada de la revista.
- Senna... Rukia acaba de caerse y se ha torcido un tobillo, y te recuerdo que tú eres la madre de Ayaka -dijo Ichigo intentando controlar el tono de voz.
Ella resopló y lo miró a través de sus caras gafas de sol.
- ¿No ves que acabo de echarme el protector? Si ahora me meto en el agua no habrá servido de nada -dijo con su voz estridente.
Ichigo bufó y se dio media vuelta rumbo al agua con u hija riendo a carcajadas mientras se sujetaba a su cabello.
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Presente
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Ichigo cabeceó ante ese recuerdo, cada vez le costaba más recordar a Senna, pero desde que se había encontrado con Rukia, sus recuerdos de tiempos pasados acudían a su mente una y otra vez. No es que echase de menos a Senna, pero si echaba de menos a la Ayaka que vivía con él cuando Senna todavía no se había marchado.
Por eso ahora quería revivir un poco de su pasado, llevar a Rukia y a Ayaka a La Push, había sido algo que necesitaba, necesitaba volver a revivir los buenos tiempos, aunque solo fuese un espejismo ya que su hija nunca volvería a ser la misma.
Durante el camino a la playa se mantuvo en silencio, en su mente no dejaba de repetirse aquel sueño tan extraño que había tenido con Rukia. No podía creerse que su tuviese una mente tan perversa. Finalmente Kaien tendría razón y tanto tiempo sin sexo lo estaba afectando. En su sueño se acostaba con Rukia, pero no ahora, no, la Rukia de su sueño era más joven, por lo que podría recordar era la imagen que mostraba poco antes de irse de Forks.
Y ahora no podía dejar de recordar cada escena en su mente cuando la miraba, y además, estaba esa personalidad arrolladora que la caracterizaba. En ocasiones se sentía embrujado por lo que decía y el modo en que lo decía. Rukia era tan... única.
- Dais, no molestes a Ayaka -lo reprendió Rukia sacando a Ichigo de sus pensamientos.
Miró a su derecha y Rukia tendía un par de toallas sobre la arena mientras Dais intentaba hacerle cosquillas a Ayaka, pero ella lo miraba con el ceño fruncido.
Unos minutos después Ichigo y Dais compartía un juego con la pelota, Rukia estaba sentada leyendo uno de sus libros de la universidad y Ayaka estaba a su lado mirando como su padre jugaba con el pequeño niño.
Rukia levantó la mirada de su libro y miró a Ayaka durante unos segundos. Sonrió con tristeza y le colocó mejor sombrero para que el sol no le hiciese daño. La niña la miró durante unos segundos y después volvió su atención a su padre y a Dais. Rukia suspiró y rebuscó algo en su mochila. Después se sentó detrás de Ayaka y le quitó el sombrero para cepillar su cabello tal y como lo hacía años atrás.
Ayaka se mantuvo quieta y en silencio, cerró los ojos y se dejó hacer.
- Tienes el cabello más largo que antes... -murmuró Rukia mientras deslizaba el peine por las hebras color ébano y deshacía los nudos con cuidado de no hacerle daño- te gustaba que te hiciese trenzas y coletas -dijo con una sonrisa triste.
Ayaka abrió los ojos y se giró un poco para mirar a Rukia sobre su hombro, ella le sonrió y la niña volvió a cerrar los ojos.
- Te haré una cola de caballo para que el pelo no te moleste con este sol -le dijo al oído.
Rukia sintió una enorme satisfacción cuando Ayaka dejó que sus labios se estirasen levemente y una pequeña sonrisa amenazase con asomarse a sus labios.
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- ¡Quiero tonchas! -gritó Dais.
Rukia y Ayaka lo miraron mientras Ichigo se rascaba la nuca indeciso.
- Las conchas están al otro lado de la playa... hay que ir caminando un poco.
- ¡Vamos! -dijo el niño dando saltos alegremente.
Sin mediar palabra Ayaka se puso en pie y tomando a Dais de la mano se lo llevó a lo largo de la playa hasta que llegaron a una de las dunas que estaba repletas de conchas de colores.
Ichigo se sentó al lado de Rukia y suspiró mientras veía como su hija interactuaba con Dais, había un cambio en ella, apenas había sido nada, pero él lo notaba. Ayaka dejaba que Rukia estuviese cerca, dejaba que la tocase y hasta había jurado verla sonreírle. Pero eso era algo temporal, Rukia se iría y Ayaka volvería a retroceder los pocos pasos que había avanzado.
- ¿Cuándo te vas? -preguntó en un murmullo.
Rukia desvió la atención de los niños que observaba y clavó la mirada en Ichigo, sentado a su lado. Tuvo que contener la respiración al verlo sin camiseta, al ver su pecho desnudo y torneado, con los músculos marcados y apenas cubiertos de un fino vello.
- En unos días -susurró desviando la mirada.
- ¿Es necesario que lo hagas? -preguntó Ichigo de nuevo.
- ¿El qué? -frunció el ceño.
- Irte... Ayaka ha mejorado tanto desde que estás aquí. Sé que seré egoísta por pedirte esto... pero quédate un poco más Rukia- dijo tomando una de sus manos entre las suyas.
Rukia sintió como si el corazón se le quisiese salir del pecho de lo rápido que latía, e Ichigo experimentó una extraña reacción al sentir la calidez de las manos de Rukia entre las suyas.
- Tengo trabajo... -musitó ella.
- ¿No puedes pedir unos días libres más? Ayaka te necesita... yo te necesito -susurró Ichigo bajando la mirada.
Rukia lo miró sorprendida por lo que acababa de decir, ¿sería posible que...?
- Necesito a Ayaka de vuelta y sé que tú podrías traerla... -continuó Ichigo.
Rukia lo sintió como un cubo de agua fría... no, no podría ser.
"No sueñas idiota... Ichigo nunca ha sentido nada por ti" le dijo su conciencia.
- Veré que puedo hacer... pero no puedo prometerte nada -dijo Rukia con una sonrisa triste.
Después de unos minutos en silencio Rukia se atrevió a hablar de nuevo.
- Matsumoto me contó sobre Ayaka... -susurró.
Ichigo sonrió con tristeza.
- No sabes de lo que me arrepiento de las veces que te dije que esa chica era extraña -murmuró Ichigo mirando sus pies enterrados entre la arena- cuando Senna y tú os fuisteis fue mi único apoyo. Si no fuese por ella me habría hundido hace mucho tiempo.
- Es una gran chica -dijo Rukia sonriendo.
- Lo es... tienes mucha suerte de tenerla como amiga.
- Lo sé... -reconoció- Pero... Ayaka...
- Lo he probado todo... todo lo posible. He viajado con ella a Port Angeles, Seattle... hasta Nueva York, para consultar a los mejores especialistas, pero nada -dijo negando con la cabeza-. Durante las noches habla en sueños, al principio lo sentía tan frustrante... pero ahora aprovecho esas horas de la noche para escuchar su voz, ya que es el único momento que tengo para hacerlo. Pero ya no sé qué hacer -susurró dejando caer su cabeza hacia delante y después clavando sus ojos miel en Rukia robándole el aliento-, eres mi última esperanza Rukia.
A Rukia se le encogió el corazón al ver el sufrimiento en los ojos de Ichigo, nadie merecía pasar por lo que él estaba pasando. Ver sufrir a un hijo es lo peor que te puede pasar, y Ayaka sufría, sufría en silencio...
- ¡Mamá mira! -gritó Dais corriendo de vuelta con sus manos llenas de conchas de diferentes tamaños- tengo tonchas azules, verdes ¡y Ayaka ha encontado una rosa!
Rukia sonrió y ayudó a su hijo a extender las conchas sobre la arena para que el sol la secase. Ayaka se sentó entre Rukia y su padre y recostó su cabeza en el pecho de él. Ichigo comenzó a jugar con su cabello sujetando un mechón y haciéndole cosquillas con él en su cuello. Ayaka comenzó a reírse, y los ojos de Ichigo brillaron maravillados mientras miraba a Rukia agradeciéndole en silencio.
...
- Rukia -la llamó en un susurro, ella le miró unos segundos y sonrió -Dais se ha quedado dormido en la cama de Ayaka mientras les leía un cuento.
- Oh... -dijo ella.
- Podéis quedaros a dormir si queréis... hay camas de sobra -ofreció él con una sonrisa, otra más, desde que ella había vuelto había sonreído más que en los últimos tres años.
- No quiero que molestemos... -murmuró avergonzada.
- No molestas... ven -dijo palmeando el sofá a su lado después de sentarse.
Ella lo hizo todavía con dudas. Se sentía un poco extraña en esa casa, era la casa de Ichigo y no había estado allí desde hacía tres años. Todo continuaba prácticamente igual, solo que en lugar de estar repleta de juguetes y risas, todo estaba tan limpio e impoluto que parecía que nadie vivía allí.
Rukia respiró hondo y se llenó de valor, lo necesitaba en cantidades industriales para lo que estaba a punto de hacer. Había llegado la hora, tenía que contárselo. Le estaba costando un mundo, pero él merecía saber la verdad.
- Ichigo yo... quería hablar contigo -dijo en un murmullo.
- Sí... yo también -contestó él.- ¿Has hablado con tu jefe? ¿Sabes ya si podrás quedarte?
- No lo sé... -contestó ausentemente y con el ceño fruncido... no muy segura de cómo sacar el tema a colación- tenemos billetes para irnos el martes, tendría que hacer varios trámites en Phoenix antes de quedarme, tendré que irme de todos modos porque...
Un grito ensordecedor la interrumpió y ambos miraron asustados hacia las escaleras de dónde provenía. Allí estaba Ayaka con las manos cerradas en puños, sus mejillas repletas de lágrimas y mirando a Rukia fijamente con los ojos entrecerrados.
Rukia e Ichigo se pusieron en pie de un salto y llegaron a su lado a los pocos segundos.
- Cariño... ¿qué pasa? -preguntó Ichigo asustado.
Rukia se arrodilló a su lado y tomó su rostro entre sus manos, pero Ayaka lo retiró bruscamente dejando a Rukia sin saber qué hacer.
- ¡Te irás de nuevo! -gritó la niña.
Ichigo dio un paso atrás asustado llevándose una mano al pecho y Rukia se quedó petrificada.
- ¡Eres una mentirosa! No me quieres... ¡nunca me has querido! ¡Por eso te marchaste! -continuó gritando mientras más lágrimas rodaban por sus mejillas.
- Princesa... -susurró Rukia.
- ¡No soy tu princesa! -gritó Ayaka de nuevo.
- Ayaka cariño -dijo abrazándola mientras ella se revolvía intentando liberarse de sus brazos.
- ¡No! ¡No! -gritaba cada vez con menos fuerza mientras lloraba y se dejaba caer entre los brazos de Rukia. Sollozó con fuerza contra su hombro mientras Rukia la mecía lentamente.
Ichigo miraba la escena paralizado, no podía creer que algo así estuviese pasando, su niña, su pequeña había hablado. El sonido de sus voz hizo que su alma regresase a su cuerpo con un solo suspiro, Ayaka hablaba... ¡estaba hablando! Una sonrisa genuina adornó su rostro, una sonrisa como las que hacía años que no esbozaba, pero es que era feliz... ¡Ayaka había hablado!
- Ella me dijo que no me querías... -murmuró Ayaka entre lágrimas.
- ¿Quién te lo dijo? -preguntó Ichigo acercándose a ella y secando sus lágrimas con sus dedos.
- Mamá... me dijo que Rukia buscaría a otra niña que no fuese tan molesta.
Los brazos de Rukia se tensaron en torno a ella y la apretó más contra su cuerpo.
- Mi princesa -murmuró Rukia con el rostro enterrado en su pelo- claro que te quiero, ¿cómo no voy a quererte? Ya te dije ayer que Dais es mi hijo, no te he cambiado... nunca lo haría.
- No te vayas Rukia... -gimió la niña apretando sus pequeños brazos al cuello de ella.
Y ella sintió como su corazón se rompía de nuevo... ¿cómo iba a alejarse de la pequeña Ayaka después de eso?
Que les pareció el capítulo, por fin Ayaka hablo y fue gracias a Rukia, ahora ¿Cómo va ser Rukia para irse después de esto?
En el próximo capítulo la gran verdad sale a la luz ¿Cómo creen que reaccione Ichigo? ¿Quieren averiguarlo? Pues es muy sencillo déjenme muchos reviews y yo actualizare muy pronto jejeje (lo se soy mala)
Chao, cuídense mucho y nos leemos muy pronto (si ustedes quieren claro)
Que viva el IchiRuki.
Sakura-Jeka
