Los personajes no me pertenecen, solo los uso para esparcimiento y diversión, son propiedad intelectual de su creadora. La familia Volkov y el Príncipe Onix Black por el contrario si es mía.


CAPITULO 10

LA PROFECÍA

Con las primeras luces de la mañana Lila despertó, no entendió donde estaba al principio. Luego recordó que estaba en la cama de su madre, se arropo entre las sabanas, el aroma floral la cautivo y se sintió cómoda, no supo cuanto tiempo estuvo en paz en esa cama cuando Lita toco la puerta, al abrirla ella le sonrió al verla con una taza de café en la mano.

- Buen día Lila. – Dice entrando y acercándole la taza. – El baño está listo si quieres ducharte.

- Gracias. – Responde sentándose en la cama. – Ahora voy.

Ambas se sonríen mientras Lita sale para dejar a su hija prepararse. Un rato más tarde Lila sale del baño cambiada, nuevamente la castaña de dio ropa limpia. Terminaron de desayunar con lo que quedo del pastel, hasta que Lita tomo su reloj de pulsera.

- Bueno si no apuramos… – Dice Lita mirando su reloj tras ajustarlo en su muñeca. – llegaremos antes que Haruka.

- ¿Tampoco te cae bien? – Consulta tomando el último sorbo de café.

- No es eso, es muy insistente con la seguridad del Palacio. – Responde colocándose sus zapatos. – Y de seguro aun mas con Steven en la ciudad.

- Entonces hagamos otra cosa.

Antes que Lita llegue a reaccionar su hija la tomo de la mano y todo se pudo oscuro por un momento, su estomago se contrajo y todo comenzó a girar como en un sueño. Cuando la luz apareció de nuevo estaba parada delante del Trono del Palacio de Tokio Cristal con nauseas.

- ¡No vuelvas a hacerlo sin avisarme! – Dice Lita respirando para recuperar el aliento. – Odio las transportaciones. Siempre me dan nauseas.

- Lo siento, pensé que como guerrera estabas acostumbrada. – Se disculpa sinceramente la joven.

- No es eso. Cada vez que me teletransporto algo malo pasa. Y si me dan nauseas, pero no le digas a las chicas. – Responde con una forzada sonrisa.

Con una Lita rápidamente repuesta ambas caminaron hacia la recamara de la Neo Reina Serenity, la cual ya se encontraba despierta mirando por la ventana. Lita sin esperar una respuesta golpeo la puerta y entro seguida de su hija. Serenity se sorprendió pero rápidamente sonrió con algo de nostalgia al verlas juntas.

- Veo que están comenzando a llevarse mejor. – Comienza con tranquilidad.

- Mi reina. – Dice mientras se arrodillaba mostrando respeto y tomando la mano de su hija haciendo que haga lo mismo al notar que no se inclinaba.

- Esta bien Lita, no hay necesidad de formalidades. – La mencionada se sorprendió de que la llame con tanta naturalidad. – Eres Lila ¿no? – La joven afirmo con su cabeza. – Por favor pasen y tomen asiento.

Cada una toma asiento en una mesa para seis en una de los extremos de la habitación. Cada una de frente a la otra y en la cabecera Serenity. Cuando estuvieron acomodadas la Reina fue la que rompió el silencio.

- Si es por el paradero de Steven, de seguro está cumpliendo su misión en Némesis. – Comienza sorprendiendo a ambas. – Si es para dejarte ir hacia ese oscuro planeta, lo siento, pero no puedo dejarte ir Lita, sabes lo que enfrentaríamos si te descubren.

Lila pudo ver como la mano de Lita se presionaba con fuerza.

- Pero yo no necesito su permiso Reina Serenity. Si es por la seguridad de mi padre no me interesa derrumbar su reino. – Asegura sorprendiendo a la reina.

- Mi pequeña, no solo es el Reino, si no el planeta. No me gustaría ver las consecuencias de un acto impertinente de parte de una niña sin experiencia.

- Serena éramos niñas cuando todo comenzó, aun más jóvenes que ella. – Recuerda Lita.

- Lo sé, pero aprendimos con el tiempo el peso de nuestros errores. – Responde Serenity con pesar.

- Justamente, no quiero repetir más errores y estoy segura que tu tampoco. – Contesta con seriedad la castaña. – Perdimos a Rini por todos los oscuros secretos del pasado, no hagamos que ellos pierdan a su padre.

- No solo la vida de Steven está en riesgo, la de mi hija también. – Recuerda la rubia.

- Tus hijas Serena. – Enfrenta directamente sorprendiendo a ambas.

- ¿Tu lo sabías?

- Siempre supe que el padre de Aika era Seiya, lo que me sorprende es que no se lo hayas dicho.

- De hecho… Se lo dije… y de seguro condene al pobre Seiya a un problema con Kinmoku por mi culpa. – Responde la rubia agachando la cabeza con pesar.

- ¿Qué hiciste qué? – Cuestiona la castaña levantándose de la silla.

- Le dije todo para que vaya por nuestra hija y se la lleve lejos de todo. Si la Corona muere conmigo no me importa, no quiero que ella sufra los errores de esta maldición que he creado.

- Serena tendrás que hacer algo al respecto, tu eres la más poderosa de todas, solo tú puedes solucionar eso, si hablas con las chicas ellas entenderán.

- Yo ya no lo soy Lita, el Cristal de Plata está perdiendo su poder desde que Rini escapo, creo que está muy conectado a… no creo que sobreviva si intento hacer algo descabellado.

- ¿Descabellado ir por tus hijas? – Cuestiona molesta golpeando la mesa.

- No es eso, si voy moriré y solo será la posibilidad de que nuestros enemigos tomen el Planeta.

- ¿Quieres decir que…

- El Cristal de Plata me rechaza. Soy una reina sin poder y solo Endimión lo sabe. Es por eso que mandamos por Steven, el es el único capaz de traerlas de nuevo. Pero si eso falla solo te pido esto. – Serena va a su mesa de luz y de una caja de cristal con ribetes dorados saca las tres lapiceras de transformación de sus amigas. – Devuélveles esto a las chicas, que ellas defiendan el Planeta por mí.

- Pero Serena…

- Solo quedaran ustedes. – Suplica con los ojos llorosos.

- No me pidas eso.

- Lo dejo en tus manos mi fiel amiga… y en verdad lo siento mucho – Finaliza mirando a la joven Lila.

Serena se retira a otra recamara dentro de sus aposentos y madre e hija se salen de la habitación real en silencio. En la puerta del Palacio Lita mira las lapiceras de sus amigas y luego a Lila mientras la guarda en su bolso.

- ¿Que haremos ahora? – Pregunta Lila poniéndose las manos en la nuca.

- Ir con las chicas, no sé qué otra cosa hacer. – Responde abatida.

Lila le pide la mano y ella acepta pensando que es para contenerla, pero antes que se dé cuenta todo se nubla nuevamente y aparece delante de sus amigas mareada tratando de mantenerse de pie.

- ¡No vuelvas a hacerlo sin avisarme por favor! – Dice Lita soltando la mano de su hija.

- ¿Pensé que era lo que querías? – Responde con falsa inocencia.

Sus amigas y hermanos no entendía lo que estaban viendo, se podría decir que eran dos Litas, una joven y otra madura, eran tan parecidas que podrían parecer hermanas.

- Hola a todos y disculpe la intromisión en su Templo de esta manera. – Finaliza la joven Lila dirigiéndose a Rei en particular mientras su media Luna Negra desaparecía de su frente.

- Lo importante es que han llegado. – Responde con cortesía señalando con la mano un lugar para ellas frente a la sacerdotisa que estaba libre. – Estamos hablando de Steven en este momento. Dejamos de sentir su presencia en este planeta y sospechamos que fue a Némesis.

- Si allí fue, para buscar a las hijas de Serena. – Asegura Lita. – Nos lo confirmo hace instantes.

- ¿Has hablado con ella? – Pregunta con timidez Mina.

- Si y les ha pedido que acepten esto. – De su bolso saco las plumas de transformación y se las deja delante de sus amigas. – Me pidió que cuidemos la Tierra, ella ya no puede.

- ¿Que le sucede? ¿Se aburrió de hacer lo que quería? – Cuestiona Ami molesta.

- No, a ella le pasa algo… el Cristal ya no la obedece y me preocupo la forma en la que me hablo. – Responde Lita

- Un momento ¿Dijiste sus Hijas? – Cuestiona Rei cayendo en cuenta.

- Si la hija de Seiya Kou, Aika, ella mintió diciendo que era su sobrina. Y de seguro Rini lo descubrió y fue el detonante de su cambio de actitud. Fue uno de los secretos que descubrí hace tiempo y me guarde para mí.

- ¿Y ella tuvo la desfachatez de hacernos olvidar a nuestros hijos? ¿Cómo pudo ser capas? – Cuestiono ahora muy molesta apretando sus puños al tiempo que los ojos de Ami se anegaban de lágrimas.

- No fue solo culpa de ella. – Se escucha una vos a sus espaldas.

Todas giraron y vieron a su compañera de la Puerta del Tiempo, llevaba puesto uno de sus habituales trajes sastre morados, los hijos de Steven se miraron entre ellos y fue Milda la que hablo sin pensar.

- ¿Usted es la bruja de la puerta? – Pregunta con naturalidad, casi como si pensara en vos alta.

Todos la miraron, sus hermanos abochornados y las Sailors aguantaron la risa al escuchar el sobrenombre que le había puesto Steven hacia tiempo.

- No cabe duda que eres la hija de Mina… – Suspira y agrega. – Si, tu padre me llama de esa forma.

- ¿Qué haces aquí Setsuna? – No deberías estar en la puerta ¿Sucedió algo? – Interroga Rei

- Si, pero siento que tienen que saber porque no recuerdan nada de sus hijos ni sus padres. – Ella lleva su mano a la cabeza como si el recuerdo le doliera. – Fue una vieja profecía que se cernió sobre la puerta y fui a comunicársela a la Reina. Fue unos meses antes de que estuvieran todas embarazadas, con excepción de Rei que ya estaba esperando al joven Kenneth.

- ¡Tú siempre lo supiste… – Dice Rei alarmada.

- Yo lo sé todo, solo que no sé como terminaran las cosas, las puertas del futuro me fueron vedadas hace años y solo puedo saber del presente y del pasado.

- Fuiste tú la que nos hizo esto… – Cuestiona Ami molesta, pero su hija la sujeto antes que se abalanzara contra la guerrera del tiempo.

- Tranquila madre, deja que hable, luego podrás ajustar cuentas con ella. – Dice Ellen tiernamente haciendo que la peliazul se tranquilice casi instantáneamente.

Lita no pudo dejar de notar el acercamiento que habían tenido sus amigas con sus hijos y no pudo evitar sentir algo de envidia al respecto.

- ¿Que profecía Setsuna? – Pregunto con mal semblante Rei cruzándose de brazos.

- "Arrebatando el poder de las Sailor´s, los bastardos del Milenio de Plata nacidos de un amor prohibido, tomaran los Reinos de la Luna trayendo desgracia y muerte a su paso" – Responde casi repitiendo algo que la atormentaba hacia tiempo. – Cuando le dije a la Reina tú estabas escuchando y te diste cuenta del error que habías cometido.

- No fue un error, yo…

- ¿Lo amas? – Le cuestiona Setusna a una desconcertada Sacerdotisa.

- Si. Nuestro fuego nos mostro la verdad. Si, lo amo desde esta reencarnación y me arrepiento de haber perdido el tiempo que pude disfrutar con el fruto de mi amor. – Responde tomando la mano de su hijo.

- Fue por eso que cuando te enteraste que las demás estaban esperando a sus hijos decidiste contarles la verdad y fuiste con la Reina para ver que podían hacer.

- ¿Es por eso que decidí olvidar? – Se dice la sacerdotisa para sí misma.

- Si, a todas le asusto que las cosas se pusieran peligrosas y que tuvieran que enfrentar a sus hijos o traicionar sus principios, sabían que no podrían con ellos. Por eso los dieron en adopción y para olvidar ese dolor hablaron con la Neo Reina para olvidar todo al respecto. Solo Haruka, Hotaru que estaban de viaje juntas y Lita por su propia voluntad mantuvieron sus recuerdos, el resto olvido todo incluyendo…

- ¿Incluyendo a quien? – Pregunta Rei.

- El Rey también pido olvidar todo… el te amo demasiado y pidió olvidar todo al respecto.

- Quiere decir que Darién… – Dice la sacerdotisa sorprendida.

- Si, estaba a punto de dejar todo cuando por ti, pero una advertencia que llego al Rey le alerto que Rini estaba cambiando y junto con la profecía opto por pedirle ayuda a Steven, quien se hizo cargo de su secreto por el bien del reino y principalmente por… – Se sentía culpable de cada palabra que decía.

- ¿Por qué Setsuna? – Interrumpió molesta ahora Mina.

- Porque erróneamente acusamos a Steven de espía de Némesis. – Dice mirando a Lita. – Lo siento, pero Haruka y yo malinterpretamos las cosas y las pistas que encontramos después del ataque. Después que la Reina me revivió con el Cristal de Plata, mi juicio no era el correcto y llegamos a la errónea conclusión que Steven era un espía de Némesis al descubrir su pasado.

- ¿Cual pasado? – Pregunto Kenneth adelantándose a sus hermanas.

- Steven es el hijo ilegitimo del padre de Diamante y Zafiro.

Todos quedaron impresionados con la revelación, nadie podía suponer eso, si sabían que era parte del Clan de la Luna Negra, pero no de ser hermano de dos de sus poderosos enemigos del pasado.

- Es por eso que nos oculto su verdadera identidad… – Dice Milda apenada.

- El siempre nos protegió de eso… – Agrego Ellen no menos dolida.

- Quiere decir que yo… – Se dijo a si misma Lila, la cual solo escucho Lita que estaba a su lado.

- Tranquila lo resolveremos – Le responde Lita tocando su hombro.

- El corre un gran peligro. – Irrumpe la vos del Ariel que entraba al templo quitándose el calzado.

- ¿Que te hace suponer eso? – Consulta Lita sorprendida al ver el increíble parecido a Haruka pero con el color de cabello de Michiru.

- Me lo dijo el viento, y lo confirme con la marea. – Responde tajante con sus brazos cruzados.

Los hermanos Volkov se pararon simultáneamente mirándose entre sí con el semblante seguro. Las sailors se miraron entre ellas y adelantaron su respuesta.

- No pueden ir a Némesis, es un lugar peligroso y el Príncipe Onix es muy poderoso aun para nosotras, solo la Reina tendría el poder de enfrentarse a él. – Dice Ami tomando la mano de su hija.

- Si no nos van a ayudar, solo háganse a un lado, iremos como sea a ese planeta. – Asegura Ariel adelantándose a la altura de Setsuna.

- Además si van ustedes solo traerán conflicto y guerra a este planeta. – Responde Setsuna.

- Pretendes que nos quedemos como si nada. – Contesta Lila. – Entiendo porque te llama la Bruja de la Puerta.

- ¿Y que harás niña? Solo tú tienes poderes y dudo que estén a la altura de las circunstancias. – Retruca Setsuna.

- ¡Pero tenemos armas! – Asegura Milda.

- Y desarrollare una estrategia cuando este allá. – Afirma Ellen.

- Además de seguro están las Star Light en el planeta en este momento. – Agrega Lita.

- ¿Como la sabes? – Consulta Mina preocupada.

- La Reina aviso a Seiya para que se lleve a su hija, y de seguro sus hermanos estarán con él. – Responde Lita poniéndose de pie.

- Entonces yo iré con ustedes. – Responde Mina poniéndose de pie.

- Yo también, tengo algo pendiente con uno de los Kou. – Dice Ami mirando a Mina y esta le sonríe cómplice.

- ¡Yo no dejare a mi hijo solo en ese horrible lugar! – Se incorpora Rei tomando la mano de su hijo. – Si el va, yo también.

Ahora miraron a Lita la cual se sintió presionada.

- Yo las acompaño… – Dice con falsa expectativa, aunque en realidad moría por hablar con Steven de lo pasado.

- Sabemos que tu no ira bruja, así que no interfieras. – Amenaza Ariel mirándola directamente a los ojos.

- No hay duda que eres como una de tus madres. – Le responde Setsuna con una media sonrisa. – No iré, mi deber es en La Puerta. Pero les advierto, piensen bien las cosas, si ustedes caen, la Tierra estará desprotegida. – Finaliza manteniendo la mirada a Ariel.

Y con esas palabras Setsuna desaparece tras la puesta del templo.

Bastardos sin Gloria

A pocos días de la fiesta de compromiso entre Black Lady y el Príncipe Ónix, Steven caminaba por el Castillo atestados de personal decorando y preparando todo. Intentaba encontrar a Rini, tenía que confrontarla de alguna manera para convencerla de regresar. En el camino se encontró con dos sirvientas que llevaban sabanas, las miro atentamente y ante la presencia de un par de soldados las llamo.

- Ustedes dos vengan conmigo, hay un desorden en mi cuarto y necesito que lo limpien ahora. - Ordena con autoridad.

- Pero mi señor, ese lugar está encargado al servicio de palacio, nosotras estamos en otra área. Para los invitados de la fiesta. – Dice la más baja de las dos con una pequeña reverencia.

- ¡Dije ahora! – Ordena con firmeza y las mucamas obedecieron.

A regañadientes lo acompañaron hasta su enorme alcoba. Cuanto entraron el cerro la puerta tras ellas y se dieron cuenta que el cuarto estaba en perfectas condiciones.

- No hacemos ese tipo de servicios. – Dice de mal modo la más alta.

- ¡No se hagan las tontas! ¿Cómo llegaron hasta aquí y que pretenden? – Interroga Steven molesto.

- No sé de lo que habla mi señor… somos simples mucamas. – Responde la más baja tratando de mostrarse tranquila.

- Milda, no te hagas la tonta, no es lo tuyo, y ese feo maquillaje no es propio de ti, te hace ver muy vieja. Y Ellen con esas extensiones, por favor. ¿Qué pretenden?

- Creo que nos está confundiendo mi señor. – Responde la más alta con seguridad haciendo que Steven dudara.

- Entonces descuiden, creo que me confun…

No completo la frase, por instinto esquivo el golpe de una silla en la cabeza que le daba una mucama que entro en silencio por la ventana.

El giro rápidamente y la mucama se puso en guardia. Este acto fue repetido por las otras dos. Cuando Steven fijo su vista en la atacante dejo su guardia y bajo sus brazos. Era la viva imagen de Aika, pero aguerrida y mayor que la joven.

- No puede ser… – Se dijo sorprendido.

- ¿Que no puede ser? – Pregunta Figther sin bajar su guardia.

- ¿Ustedes son las Sailor´s Star Ligth? – Cuestiona Steven y las nombradas se sorprendieron.

- ¿Cómo es que tu… – Cuestiona Heart.

- Es por eso que deje de sentirlas cuando entraron en el Planeta, se hicieron hombres. – Se dice a sí mismo.

- ¿Cómo puede saber eso? – Cuestiono Maker bajando su guardia.

- Lo son… – Se dice sorprendido y luego mira a la peli azabache. – Si vinieron a buscar a tu hija te recomiendo que lo dejes en mis manos. No es prudente para ustedes ni para las relaciones con Kinmoku que estén aquí.

- ¿Cómo puedes saber tanto al respecto? – Cuestiona Seiya deshaciendo su transformación dejando a la vista su habitual traje rojo.

- Me envió el Rey de la Tierra. – Responde sabiéndose en confianza con las Sailors de Kinmoku. – El me hablo de la hija ilegitima de Serenity.

- ¿Con quien nos confundiste? – Cuestiona Taiki intrigado. – ¿Quienes son Ellen y Milda y como sabes tanto?

- Les ayudare a irse son Aika, después de eso les diré la verdad. Pero a cambio deben prometerme que si la guerra es inevitable contra la Tierra tomen a mis hijos y las pongan a salvo.

- Solo si nos dices como sabes tanto de nosotros. – Cuestiona Heart acomodando su disfraz de mucama.

- Salí con Sailor Júpiter mucho tiempo y me hablo de ustedes, además cuando era joven su música era muy popular.

- Eso quiere decir que eres o eras de la Guardia Personal del Rey – Responde Heart recordando y los presentes la miran atentamente. – Mina me lo dijo antes… – Pero no quiso terminar la frase, solo Taiki y Steven supieron a que se refería.

- Entonces seremos aliados. – Dice Steven cambiando de tema dándole la mano a Seiya para cerrar el trato.

El grupo se quedo hablando de sus posibles planes antes del día del compromiso, pero Steve no dijo nada acerca de sus hijos. Casi una hora más tarde las "mucamas" salen del cuarto de Steven interpretando su papel lo mejor posible. Pero al salir encontraron que el Soberano de Némesis estaba lleno a su encuentro. Ante este inconveniente Steven opto por nalguear a la Sailor más cercana, Heart. De no ser por el peligro inminente y que su hermana Figther estaba a su lado para sostenerla discretamente lo habría golpeado, pero entendiendo la acción el pelinegro siguió la corriente diciendo.

- ¡Gracias por hacernos sentir especial mi señor! Llámenos. – Finaliza Figther sensualmente guiñando un ojo mientras Maker lanzaba un beso.

Steven sonrió con galantería apoyado contra el marco de la puerta mientras su primo lo miraba sorprendido y solo atino a hacer un gesto con los dedos preguntando "las Tres" y solo respondió.

- No voy a hablar de mis cosas privadas primo, pero solo diré que me quedo con las mujeres de Némesis… Por cierto ¿Que te trae a mis aposentos?

- Te venia a invitar a cenar y comentarte sobre el ensayo de la boda. Y porque no hablar del pasado. – Esta última frase la dijo de manera siniestra mientras lo miraba con fríaldad. Pero Steven no se inmuto al respecto.

Bastardos sin Gloria

En la Tierra más precisamente en el Templo de Hikawa, todos estaban preparando las cosas para una rápida incursión a Némesis. Por un lado las Sailors contemplaban las opciones, mientras los Volkov miraban los viejos planos que el archivo de Palacio guardaba a pesar de estar codificados, así mismo Kenneth y Ariel calculaban que tipo de armas debían llevar, puesto que en el avión de la familia solo había ropa de combate y armas cortas.

- Entonces la Sailors utilizaran sus poderes y nosotros nuestro armamento más pesado. – Asegura Kenneth a Ariel.

- ¿Pero cuan poderosas son estas mujeres? – Cuestiona Ariel aun escéptico.

Esto no paso desapercibido por Lita la cual lo mira y dice.

- ¿Quiere verlo niña? – Responde con soberbia.

- Seria interesante, no es por fanfarrón, pero no creo en los poderes mágicos. – Contesta cruzando sus brazos.

- ¿Lo dice la que escucha el viento y las mareas? – Argumenta Rei entrando en la charla y Ariel no tuvo más que guardar silencio.

Lita toma su lapicera y se transforma en Sailor Júpiter sorprendiendo a los Volkov. De su mano una corriente eléctrica comenzó a surgir, como si estuviera jugando con un rayo entre sus dedos. Mira a Ariel acercándose a la puerta y apuntando con su dedo índice destruye una masera que estaba a varios metros.

- Lo ves niña, somos poderosas, no nos subestimes. – Dice orgullosa de su poder.

- ¡Lita! ¡Esa maseta fue uno de tus regalos! ¿Cómo pudiste? – Cuestiona Rei molesta.

- Te lo di con un hermoso helecho que se te seco, no me culpes. – Se defiende cruzándose de brazos ofendida.

Mientras ambas discutieron por el valor de la maceta destruida, Kenneth terminaba la lista de armas. Tras hablar con su hermana esta accedió a ir a buscarlas para ahorrar tiempo sabiendo de lo sorprendente de sus nuevos poderes.

- Bueno, voy a mi hogar para buscar las cosas que nos faltan, regresare en una hora. – Anuncia Lila haciendo que la morocha y la castaña dejen de discutir.

- ¿Puedo acompañarte? – Consulta Júpiter. – Me gustaría ver la casa en la que te criaste. – Dice tratando de no mostrarse ansiosa. Sin poder evitarlo Lila sonríe ante el ofrecimiento.

- Bien, tienes más fuerza que mi hermano. – El aludido la miro con mala cara. – Me vendrá bien una mano con las cosas.

Sin decir más nada la Sailor y la joven de la Media Luna Negra desaparecen del salón del templo.

- Porque no desaparecemos así. – Pensó Rei en vos alta al no ver daño en el piso del templo, recordando aquella vez en la que destruyeron la vereda de piedra.

Bastardos sin Gloria

Las mujeres aparecen en la entrada de la principal llamando la atención de la guardia que se acercaron, pero al ver a la joven Lila simplemente se disculparon y con una reverencia se retiraron a sus puestos. Al ir hasta la casa principal vieron que la luz de la sala de entretenimientos estaba prendida. Entran y de debajo de una repisa Lila saca una pistola sorprendiendo a Júpiter, que admiro la determinación de su hija y su habilidad con las armas. Caminaron en silencio y al entrar encontraron a Hotaru mirando una vieja película romántica, abrazada a Luna P junto a un pote casi vacío de helado de chocolate en pijamas y llorando. Esta se sorprendió y trato de disimular su estado, se incorporo rápidamente mientras el juguete de la Pequeña Dama rodó hasta los pies de las recién llegadas.

- ¿Qué se supone que hace usted aquí? – Comienza Lila guardando el arma en su cintura.

- Hable con Steven antes de que partiera, me dijo que podía quedarme aquí. Por cierto, ¿Cómo llegaron aquí tan rápido? – Júpiter miro a Lila y Hotaru comprendió rápidamente. – Veo que heredaste las habilidades de tu padre. – Agrega con una sonrisa.

Como respuesta Lila se encoge de hombros y afirma con la cabeza. Luego la mira nuevamente y pregunta.

- ¿Como sabes que mi padre se fue? ¿Se contacto contigo?

- No, yo vine a pedirle algo en particular. – Su semblante palideció y las recién llegadas lo notaron. – Y me dijo que podía quedarme, si el concluye con éxito su misión no volveré a Tokio Cristal.

- ¿Es por Helios o… – Cuestiona Lita deshaciendo su transformación.

- Si… es por el… – Interrumpe no muy segura, pero Lita prefiere no indagar mas al respecto. – Así que hiciste las paces con tu hija. – Dice con una sonrisa al verlas juntas para cambiar de tema.

- No exactamente, solo es una tregua para ayudar a mi padre. – Responde la joven rápidamente.

- No puedes viajar a Némesis Lita, sería un acto de guerra. – Advierte Hotaru.

- No puedo dejarlo solo, no ahora que se la verdad, necesito hablar con él. – Asegura Lita con clara necesidad de estar con su antigua pareja.

- Los demás están en el Templo de Rei, nos están esperando, buscaremos algunas cosas para el viaje. – Agrega Lila dejando de mirar a Hotaru caminado hacia el pasillo.

- ¿Las chicas también irán? – Consulta la pelinegra sorprendida.

- Claro, es más, las Star Light también deben de estar en Némesis ahora. – Comunica Lita.

- ¿Cómo es que…

- La Reina, le dijo a Seiya que se lleve a Aika lejos.

- Siempre lo sospeche… eso quiere decir que los padres de los otros hijos de… Las acompañare. Me quedare lejos pero las acompañare. – Asegura con firmeza.

Las guerreras se quedan charlando mientras Lila junto todas las armas que sus hermanos le pidieron. Con dos enormes bolsos repletos de armas y explosivos fue al encuentro de las mujeres. A estas alturas estaba en presencia de Sailor Saturn, quien se intimido por su lanza, la cual le comunico que llevara a Júpiter y ella se encargue de los pesados bolsos. Lila se concentro y con su media Luna Negra desapareció de su hogar. Mientras que Júpiter y Saturn estaban por irse la primera le habla mirándola a los ojos.

- No es por Helios. ¿Verdad?. – Dice sorprendiendo a su interlocutor.

- Es complicado… pero ya te lo diré. Por cierto el te dejo esta carta. Por si no vuelve. – Responde para cambiar de tema nuevamente sacando el sobre.

- Lo que tenga que decirme me lo dirá en persona. – Responde con una sonrisa guardando el sobre.

Saturn mueve su Oz y en cuestión de segundos, eternos para la castaña, llegaron al templo de su compañera.

En el Templo los Volkov estaban revisando el equipo recién llegado, era claro que no tenían intenciones de dilatar más tiempo en su partida cuando las guerreras llegaron. Mientras los hermanos sorprendían a sus eventuales compañeras de aventura con su naturalidad con el armamento las veteranas guerreras hablaban al respecto interiorizando a la recién llegada. Después de contarle de la profecía, Hotaru medito al respecto, tratando de recordar algo que pudiera ayudarlas con la misión. Con todo listo Rei junto con Lita prepararon la cena con la excusa de estar un poco más de tiempo con sus hijos mientras las inteligentes del grupo analizaban frenéticamente los datos de su destino y la escaza información de inteligencia que poseían. A pesar de ello disfrutaron del tiempo juntos. Por la hora prefirieron pasar la noche para ir descansadas, a sabiendas de que podrían estar mucho tiempo sin dormir. En la noche todas compartieron la habitación con sus respectivas madres, solo Lila durmió con Ariel, mientras que Lita compartió la habitación con Hotaru.

Como Lita no podía conciliar el sueño decidió caminar por el Templo, paso por las puertas de las habitaciones de todas y vio como madres e hijas dormían con tranquilidad. Cuando llego a la habitación de Lila, la vio durmiendo intranquila. Le recordó a Steven que solía tener pesadillas y quejarse de la misma manera. Se acerco a su hija arrodillándose a su lado y acaricio su mejilla con ternura. Sin proponérselo canto una vieja canción de cuna y poco a poco ella volvió a dormir tranquilamente. Se levanto y camino al patio limpiándose las lagrimas que no dejaban de salir. Esa canción era la que le cantaba a ella cuando estaba embarazada, en aquellas noches que pasaba llorando por Steven. Se sentó y prendió un cigarro nostálgica, se sentía verdaderamente pésima. Se planteo por primera vez en su vida dejar todo si su hija le daba una oportunidad. Pero de algo estaba segura, daría su vida de ser necesario por ver a su hija feliz, aun si esta no le correspondía.

Bastardos sin Gloria

En la noche fría de Némesis, una solitaria figura estaba sobre las cornisas del Castillo. Seiya estaba delante de la ventana mirando a través las sombras el cuarto de Aika. La veía dormir plácidamente. "Muero por abrazarte hija" – Pensó para él tocando el vidrio de la ventana que se empañaba al tocarlo con sus manos. Taiki por el contrario estaba sentado una de las camas de los cuartos de servicio, mientas su platinada hermana roncaba no muy femenina a su lado. Estaba pensando en el pasado, particularmente en la peliazul que robo su corazón hacia siglos. Siguió atando cabos y luego medito las posibles respuestas. – ¿Sera posible? – Se cuestiono al final en vos alta. Al otro lado del Castillo en uno de los patios cubiertos Steven estaba tomando un café, el pensando en las dos cosas que amaba, Lita y sus hijos.

- Si lo que piensas es escapar con nosotras. – Dice Rini entrado por detrás sin que Steven lo note. – No podrás. Ninguno de nosotros podrá hacerlo.

- ¡Rini! – Dice sobresaltado. – No sé a qué te refieres.

- Se que mi padre te mando a rescatarme y que de seguro mi madre nos quiere a las dos. Pero me temo que cuando decidí venir a este mundo metí la pata. – Declara con pesar mientras tomaba asiento a su lado.

- ¿Quieres decir que te tiene prisionera? – Responde alarmado.

- No, es que… no lo conoces… te demuestra una cosa, pero es otra. – Dice con algo de temor que Steven pudo notar.

- Si lo que quieres es irte, solo dilo y escaparemos con Aika. – Contesta con seguridad.

- Tú no lo entiendes, no saldremos del planeta con vida. – Asegura con ojos llorosos.

Steven vio a la en apariencia fuerte mujer quebrarse ante sus ojos. Solo se levanto y abrazo a la joven para consolarla. Así lo hizo un rato hasta que se dio cuenta que llevaba una extraña alianza. Una alianza de Cristal Negro que creía que ya no existían. El tomo su mano para mirarla más de cerca y trato de quitarla, pero un destello seguido de una descarga eléctrica hizo que los dos se separaran. Ella llevo su mano dolida a su pecho, mientras que el cayo de rodilla tomándose su pierna derecha muy dolorido.

- ¿Qué rayos fue eso? – Cuestiona Steven tratando de incorporarse.

- El nos ato aquí con estos obsequios. Mi sortija es mi grillete a este planeta, y Aika también tiene una pulsera de plata que le regalo cuando nos comprometimos. Entiéndelo, no podremos escapar. – Asegura derramando gruesas lágrimas.

- Tranquila, ya pensaremos en algo. – Responde con tranquilidad.

- Lamento haberte arrastrado a esto. – Contesta abrazando nuevamente a su amigo. – Si no fuera una niña estúpida, esto no habría pasado.

- Solo tranquilízate. Estoy seguro que lograremos salir.

Así se quedaron un rato hasta que ella se fue a ver a su hermana que de seguro estaba dormida. Pero esto no escapo a la vista de una de las personas cercanas al soberano de este planeta, quien sonrió con cínica satisfacción.

CONTINUARA...


Bueno que les pareció la profecía? Debo decir que la pensé demasiado y fue algo difícil encontrar algo que se ajuste a lo que pensé. Ya entramos en la cuenta regresiva, puesto que le quedan solo tres capitulos!

ACLARACIÓN: Omití describir a Onix Black, alto joven pelo corto y de ojos negros, único sobrino de Diamante y de Zafiro por parte de la madre de ellos.

AGRADECIMIENTOS

Alejasmin Kou: El pelirrojo es el hijo de Rubeus. Lo que no aclare es que el Príncipe Onix es un pelinegro de ojos negros como Steven. Que te pareció el medio encuentro de Seiya por la ventana? Y todavía no empezó lo peor… que no será muy lejos. Gracias por seguir allí!

Kamisumi Shirohoshi: Que te pareció la Profecia y el papel de los Kou en este encuentro con Steven? Me alegra que hayas visto que no esta tan loca como la primera Black Lady! Y como ves las cosas entre las chicas del trueno van mejorando. Gracias por seguirme en esta mi mas querida locura hasta el momento!

Andreita Tsukino: Lo importante es que hayas empezado y que te haya gustado. De a poco veras cuales son los eventuales problemas que se suscitaran!

Elenmar: Espero que la profecía te haya gustaro y ya viste la idea de Seiya para entrar al Castillo? Ya veras que Rini hara algo y tendrá que ver qué hacer y ya viste porque se llevo a Aika. Que te pareció ese pequeño encuentro a través del cristal? Gracias por seguir allí!

Lector Anonimo y seguidores: Gracias por seguir, me alegra ver la estadística y saber que mi trabajo les entretiene!

Gracias por este año a todos y les deseo un muy feliz 2017! Me hubiera gustado actualizar antes, pero por trabajo y por distintos problemas (de tiempo y de conexión) no pude antes!

¡Nuevamente Gracias y Nos leemos!