No hacía mucho que Emma había llegado a casa de Regina pues tuvo que pasarse antes a recoger su disfraz de "policía". Cuando entró por la puerta de la mansión con la llave que encontró en el felpudo pasó y subió las escaleras sin entretenerse demasiado, deslizando sus manos por la barandilla de madera mientras el ruido de sus pasos se fundían en la moqueta de la escalera.

Cuando entró en la habitación principal dejó sus cosas sobre la cama y empezó a prepararlo todo extendiendo allí su uniforme y sacando los complementos.

Ensimismada estaba en ello al mismo tiempo imaginando su futuro inmediato, lo que le haría a su amante con aquellos juguetitos y sonriendo al pensarlo pero se dio cuenta que debía darse prisa para que la encontrara lista y se soltó el cabello para empezar a desvestirse cuando un golpe la hizo mirar hacia la puerta

- Regina? - preguntó tras abrir la puerta pero al no oir nada decidió bajar a investigar, como no llevaba su pistola encima tomó la espada que llevaba al cinto desenvainándola.

- Regi? - volvió a preguntar pero sin obtener respuesta, comenzó a bajar las escaleras espada en mano cuando descubrió que su amante se encontraba en el suelo - Regina! - bajó el tramo que le quedaba corriendo asustada hacia ella, se dejó caer de rodillas a su lado soltando la espada y tocó su mejilla, Emma tenía el rostro contraído, posó dos dedos sobre su yugular y notó que tenia pulso pero este era demasiado débil - Regina... - le tembló el labio inferior de forma descontrolada sin comprender que había pasado allí, echó un vistazo rápido alrededor, la puerta estaba cerrada, no parecía haber nadie más. Pasó su brazo por debajo de su cuello

- Regina... por favor , Regina cariño... - intentó hacer que reaccionara pero fue imposible y estiró el brazo hacia el bolso que estaba en la mesa tirando de él, cayó a su lado y lo vació sin soltarla mientras buscaba su teléfono con una sola mano y cuando lo tuvo marcó el numero de emergencias.

La ambulancia llegó al hospital y bajaron a la Alcaldesa , la camilla avanzó con rapidez mientras Emma corría llena inquietud y angustia detrás de ella, de pronto el Doctor Whale la frenó en seco poniéndole el brazo delante

- No puede pasar Sheriff Swan, debe quedarse aquí

- Pero...

- Lo siento no puede - contestó rotundo mientras le cerraban la puerta en las narices

Todo lo que Emma había podido aguantar dado la tensión que llevaba encima, todo el tiempo que se había preocupado por mantener a Regina con vida, todo ese control que se había obligado a mantener, ahora que estaba sola se transformó en lagrimas y esas lagrimas encogieron su corazón ya de por sí inflamado y rompió a llorar con amargura.

Las horas se le hacían infinitas, vio pasar cada segundo en su reloj cuando estaba a punto de volver en busca de la enfermera para que la informara por enésima vez escuchó que alguien la llamaba y se giró encontrándose a Mary Margaret que llevaba un vestido de época blanco y a que a Henry de la mano.

- Emma! y mi mamá? - se abrazó a ella y Emma lo rodeó con sus brazos mirando a Mary Margaret desconcertada

- La madre de Paige se encontró con uno de los paramédicos que han traído a Regina ¿como está? -

Mary Margaret mostraba verdadera preocupación, no tanto por Regina como por Henry , pero era una mujer que se preocupaba por todos sin importar lo que hubieran hecho. También sus ojos observaron detenidamente a Emma quien tenía los ojos hinchados

Emma vio entrar a David con las llaves de su coche, tenía toda la pinta de haberse quedado aparcándolo y de haber llegado con Mary Margaret, llevaba un disfraz de príncipe, Emma miró a Henry

- aun no sabemos nada - le acarició la cabeza - porqué no vas con David a tomar un batido, te informaré en cuanto sepa vale? - el niño asintió y David se dio por aludido tras una mirada de Emma, desapareciendo con el pequeño.

- No tengo ni idea de lo que ha pasado - sacudió la cabeza y se llevó la mano a la frente empezando a dar paseos al rededor de su amiga - yo estaba en su habitación oí un golpe y cuando bajé me la encontré tirada en el suelo inconsciente - le explicó nerviosa

Mary Margaret intentó hacer que parara de dar vueltas

- Cálmate, intenta mantener la calma, se que es difícil pero piénsalo, en cuanto todo el mundo sepa que la Alcaldesa está hospitalizada vendrán a ver que pasa, no pueden verte así y por supuesto no se te ocurra contar a nadie lo que acabas de decirme a mi

- que más da eso ahora? - la miró parándose delante de ella - la mujer a la que amo está ahí dentro y no tengo ni idea de lo que le están haciendo... - miró a las enfermeras - Porque nadie quiere decirme nada! - gritó y Mary Margaret tiró de ella para que se callara

- Vale tienes razón, ahora no importa nada - la obligó a sentarse tirando de ella

- Quieres que te diga porqué no puedo pasar? quieres saber porqué no puedo estar ahí dentro con ella? - otra lagrima resbaló por su mejilla y Emma apretó los labios - porqué no soy nada suyo - su boca se crispó intentando contenerse pero no podía, era demasiado el dolor que sentía en su pecho - Regina está sola ahí dentro Mary Margaret y lo único que quiero es estar con ella, quiero que sienta que estoy ahí, que me tiene a su lado - Emma cogió aire y sintió como su amiga le acariciaba la mejilla limpiándole las lagrimas para luengo abrazarla.

- Estoy segura de que no es nada, ha podido ser solo un desmayo, estará bien.

- Lo prometes? - le pidió Emma esperanzada abrazada a Mary Margaret mientras intentaba calmarse y el apoyo que ella le tendía en aquel momento la estaba aliviando de parte de la carga

Mary Margaret comprendía lo que era sufrir por amor, lo hacía cada día por David con aquellos altibajos que ambos tenían. Así que aunque no le gustara de quien se había enamorado Emma , era su amiga y debía apoyarla sin interponerse en su camino al igual que Emma había hecho con ella en un principio cuando empezó a sentir cosas hacia David, no lo aprobaba pero nunca se interpuso. Estaba a punto de responderle pero se vio interrumpida por el Doctor Whale

- Sheriff Swan - se acercó a las dos - Me temo que debo hablar con Henry

Al oir aquello Emma sintió que las piernas le flojeaban y estuvo a punto de caerse por suerte consiguió sostenerse gracias a Mary Margaret que se había puesto a su lado, el pronóstico de Regina no podía ser bueno cuando lo había odio decir "me temo"

El Doctor se dio cuenta del vahído que había tenido Emma pero cuando fue a ponerle las manos encima ella lo frenó alzando la palma de la mano

- Doctor Whale dígame que tiene

El Doctor la miró, luego intercambió una mirada con Mary Margaret y volvió a Emma, estaba entre la espada y la pared y a pesar de la confidencialidad la idea de contarle a un niño lo que iba a decirle ahora a ella, no le entusiasmaba.

- Tal vez sea mejor que se lo digáis a Henry vosotras - una era su maestra, la otra su madre biológica

Emma se acercó a él de forma amenazadora

- Dígame que le pasa, dígamelo ya, llevo horas esperando!

- Cálmese Sheriff Swan

- No me diga que me calme! - contestó Emma a voz en grito

- Emma! - Mary Margaret tiró de ella - Doctor díganos ya que le sucede

El Doctor miró a ambas

- No podemos hacer nada por ella, no sabemos lo que ha pasado ni como ha llegado a este estado pero no hay nada que hacer, sigue inconsciente en estado de coma, su cerebro se apaga poco a poco , le queda poco tiempo.

Emma se cubrió la boca con la mano mientras espantada por la noticia miraba a Mary Margaret

- no… - negó con la cabeza , se negaba a creer que la mujer a la que amaba estaba a punto de morir, se dejó caer abatida en la silla y se inclinó hacia delante llorando y Mary Margaret se sentó junto a ella acariciándole la espalda abrazándola mientras el Doctor Whale le decía que lo sentía.

- Pueden pasar a verla cuando quieran, si necesitan algo avísenme - apretó los labios y se retiró

Emma seguía llorando y lloraba aun más al recordar cada segundo vivido con ella

- Como voy a decírselo a Henry? - preguntó con la voz tomada a Mary Margaret mientras las lagrimas le caían a borbotones de los ojos mientras su amiga trataba de calmarla sabiendo que ninguna palabra lo conseguiría

- Cualquier forma en la que intentes decírselo tendrá el mismo resultado Emma - posó su mano sobre la que Emma tenía en su pierna - Se lo diremos juntas - Mary Margaret no se ofreció a hacerlo ella porque conocía a Emma y sabía que querría hacerlo ella, al menos así tendría un apoyo

Emma miró a su amiga y se dio cuenta que Mary Margaret también tenía los ojos llenos de lagrimas y la abrazó con fuerza cerrando los ojos

- siento mucho haberte gritado

Mary Margaret acarició su espalda

- yo siento haberte instigado para que dejaras a Regina, viéndote así me doy cuenta de que de verdad la quieres, no se puede luchar contra el amor, lo siento mucho Emma… de verdad - le dijo Mary Margaret sincera y apenada por su situación - lo siento mucho por ti y por Henry

Mary Margaret tampoco podía creer que Regina fuera a acabar así todo había sido de golpe, la había visto tan impresionante en la fiesta que cuando entró en la habitación junto a Henry , Emma y David seguía pareciendo todo una pesadilla.

David pasó el brazo sobre los hombros de Mary Margaret acercándola a él y cruzaron una mirada compasiva mientras se situaban a los pies de la cama observando como Emma y el pequeño Henry con el rostro húmedo por las lagrimas e hipando por el llanto, se acercaban a la cama de Regina.

Sin poder articular palabra alguna al ver a su madre en aquel estado, Henry se echó sobre ella llorando sobre su pecho y a Emma se le encogió aun más el corazón mientras los miraba observando el rostro dormido de su morena que poco a poco se iba apagando, el color de sus mejillas ya no existía y Emma cerró los ojos y visualizó en su mente esa luz que desde el primer momento vio en su mirada, una mirada llena de misterio por la cual descubrió en ella a una mujer pasional, una amante generosa e incansable, una mujer que le había dicho que la quería y ambas pensaron que tendrían todo el tiempo del mundo para disfrutar de aquello que había nacido entre ellas.

Emma aguantaba el tipo como podía y pasó la palma de la mano por la espalda de su hijo para confortarlo. Ella ya estaba decepcionada con la vida, le guardaba rencor por haber hecho de ella una mujer solitaria y fría, todos la habían fallado, los primeros fueron sus padres nada más nacer, más adelante y sin contar sus casas de acogida y a la gente que conoció mientras tanto, estaba Neil y ahora, cuando volvía a ser feliz y no hablaba de una felicidad cualquiera, hablaba de la verdadera felicidad, de haberse reencontrado con su hijo, de haber conocido el amor real, de haberse enamorado de una forma que resultaba hasta dolorosa, cuando había visto un futuro al lado de esa mujer, un futuro que nunca había vislumbrado con nadie, esa felicidad, ese amor, ese futuro, yacía en la cama muriéndose, perdiéndose entre las sombras.

Se acercó un poco más , tomó la mano de Regina y la sintió fría, completamente distinta a como solía tenerla y eso la hizo estremecerse ante aquello que hacía aun más real la inmediata pérdida.

Miró a su hijo y luego a David y a Mary Margaret, necesitaba estar a solas con ella pero no quería alejar a su hijo de su madre, quería decirle tantas cosas que aun no había tenido tiempo de decirle…

El tiempo no es eterno y ahora se estaba dando cuenta de ello, la eternidad no existe y el tiempo al lado de las personas a las que quieres es extremadamente corto, disfrutar cada momento se convierte en una necesidad cuando te percatas de ello y a veces, en una obsesión.

Solo nos damos cuenta cuando el reloj empieza a marcar la cuenta atrás tan veloz que apenas te da tiempo a tomar aliento

Solo se vuelve lento cuando ves como su vida se va , esos pesados minutos que se convierten en horas en tu mente, aprietas su mano lánguida y como un témpano al tacto, notas como exhala su ultimo aliento dejando la vida en el.

La maquina empezó a emitir un desagradable pitido y el Doctor Whale entró en la habitación desconectándola mientras Emma sin poder aguantar más tiempo se dejaba caer sobre el cuerpo sin vida de su amante, Henry y ella compartieron aquel llanto amargo, mientras él llamaba a su madre y Emma pronunciaba su nombre en una inútil súplica.

Mary Margaret y David se abrazaron, ella no quería seguir mirándolos, se le partía el corazón en mil pedazos y David acarició su espalda rodeándola con sus fuertes brazos.

Emma levantó la cabeza y su mejilla acarició la suave piel de Regina y en ella afloró el recuerdo de las infinitas pero que ahora le parecían escasas , veces, que la había acariciado, sus ojos se posaron en sus parpados cerrados y bajaron a sus labios aun pintados de rojo y en ese momento no le importó nada más, ni el Doctor Whale, ni las enfermeras, ni David, ni Mary Margaret y siendo egoísta ni siquiera le importó que Henry estuviera delante, tal vez no fuera que no le importara Henry en aquel momento, si no que ni siquiera reparó en él, necesitaba despedirse de Regina, necesitaba su despedida

- Te quiero… - susurró en un suspiro - y siempre que querré…

Sus ojos volvieron a recorrer su rostro incluso con sus manos intentando memorizarlo para no olvidarla nunca aun sabiendo que nunca sería capaz de hacerlo.

Henry cesó su llanto al oír las palabras de Emma y aunque sus ojos aun seguían derramando lagrimas y su respiración seguía acelerada guardó respetuoso y atónito ese momento de silencio escuchando como su madre biológica acababa de decirle a su madre adoptiva que la quería y sus ojos hinchados se abrieron de par en par un segundo después al ver como su madre bajaba despacio inclinándose hacia ella.

Todos se quedaron sin aliento en la habitación.

Emma se aproximó hacia los labios de la que había sido su amante, cerró los ojos y la besó sintiéndolos por última vez.

Al separarse de ellos puso las manos sobre Henry

- será mejor que nos vayamos chico - le dijo con voz temblorosa y acarició su pelo dándole la espalda a Regina pues quería guardar el recuerdo de su vida y no el de su muerte en su memoria. Ella ya no estaba allí.

Miró a los otros y los vio mirándose unos a otros y entre ellos mismos de arriba a abajo.

- James… - los ojos de Blanca tropezaron con los de su marido James

- Blanc… Blanca - la miró de una pupila a otra reconociéndola

El Doctor Whale miró a todas partes como si estuviera loco y salió de la habitación tropezando con todo lo que se encontraba a su paso.

Emma y Henry los miraban desconcertados

- Emma, Henry

Emma y Henry se giraron hacia atrás al unísono y aún cuando Henry ya había gritado y se había lanzado hacia ella, Emma aun no había reaccionado se había quedado anonadada mirándola

- Regina - su nombre salió de su boca como una exhalación , la miraba con los ojos desorbitados y la boca abierta, pestañeó viendo como Regina sentada en la cama abrazaba a su hijo mirándola a ella con una sonrisa en los labios, la sonrisa de alguien que ha estado por largo tiempo enfermo y se levanta sano de golpe, una sonrisa llena de fuerza y Emma se habría parado a pensarlo si no fuera porque hasta hace un instante se había despedido de ella para siempre. Necesitaba confirmar que eso estaba pasando y que no estaba soñando. Se acercó a ella con premura y antes de que llegara Regina ya le había tendido la mano y Emma se la tomó, esta vez su tacto era tibio, ambas se miraron, Emma se preguntaba como podía ser posible, como podía estar pasando aquello y Regina tiró de ella abrazándola. Los tres se fundieron en ese abrazo.

-Emma… - suspiró Regina a su oído - me has salvado la vida

- Emma? - al oir su nombre de boca de Regina, Mary Margaret y David, ahora Blanca y James se dieron cuenta al mismo tiempo y ambos se miraron y sonrieron

Emma no pudo comprender que quiso decir Regina, aun fundida en el abrazo se giró al oír a Mary Margaret que la miraba con una expresión nueva y desconocida para ella. Se separó de Regina levantándose de la cama mientras James y Blanca se acercaban a ella

- De verdad eres tu… - dijo James fijándose en cada detalle del rostro de su hija a la que apenas había podido tener entre sus brazos y de la que tuvo que separarse nada más nacer.

- nos has salvado, se ha cumplido…. - siguió Blanca y abarcó su rostro entre sus manos contemplando los ojos de su hija

- Que? - Emma los miró desconcertada

- Pues claro! - interrumpió Henry de pronto con una sonrisa de oreja a oreja al darse cuenta que por fin Mary Margaret y David sabían quienes eran - Al besar a mamá has roto el hechizo! - dio un salto y se abrazó a Emma a la altura de la cintura

- Que? Que hechizo?

- El hechizo que los mantenía encerrados en Storybrooke ! Tu eres su hija! Tu eres Emma! La Salvadora! Te lo he dicho miles de veces pero nunca me has creído! En el libro decía que tenias que venir para salvarlos! Y lo has hecho!

Emma se sentía aun más confusa y se alejó dando un paso hacia atrás mirando a Blanca y a James

- Un momento… ¿ vosotros sois… ? ¿mis padres?

Blanca y James se miraron sonriendo y asintieron

- Te estábamos esperando…

Pero entonces las miradas de todos se posaron en Regina que aprovechando aquello había salido de la cama con disimulo. Blanca y James perdieron su sonrisa de golpe fijándose en ella.

- Tu! Tu nos metiste en esto! Tu nos encerraste en este pueblo - se acercó Blanca , mirándola con una expresión de odio

- vas a pagar por lo que has hecho - sentenció James acercándose y Emma dio unos pasos hacia ella pero el brazo de James se lo impidió

- Regina - la llamó con suavidad Emma pero la mirada que vio en Regina no era la misma expresión que había tenido hacia escasos minutos cuando había despertado. Miraba a James y a Blanca con furia contenida

Regina iba a contestarles pero sus ojos se fueron a Emma y aquella furia se debilitó al instante y sintió que estaba desnuda ante ella que la miraba sin comprender que estaba pasando

- Ella es la Reina Malvada - le recordó Henry adivinando que su madre no entendía nada y lo hizo con voz desganada como si no recordara haber estado llorando por ella hacia un momento. El pequeño quería a su madre pero la realidad de su interior ahora expuesta le daba miedo.

Emma bajó la mirada a Henry un instante y cuando fue a mirar de nuevo a Regina , esta negó con la cabeza con rapidez y entonces Emma en un movimiento rápido pasó por debajo del brazo de James y aunque ambos, tanto su madre como él intentaron asirle no llegaron a tiempo y terminó acercándose a Regina

- Emma… - la miró de una pupila a otra clavando sus ojos en ella con la respiración acelerada - digan lo que te digan y pase lo que pase no olvides nunca que te quiero - le susurró solo para ella con una mirada de angustia aguantando por no derrumbarse, el hechizo que ha ella tanto le había costado conseguir para mantenerlos a todos en Storybrooke había desaparecido, no sabía como había sucedido pero Regina pensaba romperlo después de su última noche con Emma, esa era su idea, lo que iba pensando camino del cementerio, había tomado aquella decisión, aunque la consecuencia fuera perderla, no podía con la incertidumbre de no saber que pasaría pues Emma no conocía su verdadero ser y un amor así nunca puede ser real del todo si no conoces por completo a la persona a la que amas. No podía con aquello y estaba deseando acabar con todo para bien o para mal. Si el resultado era estar sola lo estaría pero nunca olvidaría lo vivido con ella aunque el resto de su vida acabara siendo una tortura lo recibiría como un castigo.

Fue aquella rosa, estaba segura de ello y mientras miraba a Emma recordó haberse pinchado y sin dejar de mirar a Emma rozó el dedo que había recibido la espina envenenada, aun dolía y en su memoria quedaría el tiempo, afortunadamente escaso en el que se había visto atrapada en la habitación de fuego.

Aquello había sido resultado de un hechizo y sabía quien era el culpable, si no hubiera sido por el amor que Emma sentía por ella jamás se habría despertado y eso le hizo sentir angustia a pesar de ser la prueba de que Emma la amaba de verdad y deseaba que aquello no cambiara.

- Dile a Henry que le quiero - susurró ya que no podía acercarse a él pues estaba custodiado por los brazos de Blanca.

Siguió mirando a Emma a los ojos y cuando esta dio un paso adelante con la intención de besarla la mano fuerte de su padre la detuvo

- Emma, vámonos

Emma intentó zafarse pero él tiró de ella

- No te acerques a mi familia - amenazó señalando con el dedo a Regina, James se había quedado atónito observando aquella escena, no podía creer que su hija, su única hija mantuviera una relación sentimental con alguien que les había hecho tanto daño, el hecho de que fuera además una mujer era otro dato que tendría que procesar más tarde mientras Regina lo miraba con desprecio y alzaba la barbilla desafiante a pesar de sus ojos llorosos, pero guardó silencio porque el nudo que tenía en la garganta le impidió responder y pasó la mirada de James a Blanca y luego a su hijo

James tiró de Emma mientras esta no hacía otra cosa que ver como la alejaban de Regina, Emma tenía miedo, no sabía que estaba pasando, no era miedo en si, si no miedo a no saber que ocurriría, miedo a sentir que no conocía a la mujer de la que estaba enamorada y miedo a perderla, no entendía nada , estaba bloqueada, posiblemente en estado de shock y se dejó llevar por sus padres viendo como Regina se quedaba sola en aquella habitación.

Cuando Regina se quedó sola solicitó su ropa , al ver que su vestido favorito había sido cortado de mala manera rompió a llorar, pero no fue precisamente por el vestido si no por todo lo que había estado aguantando, la enfermera que se lo había llevado le dijo asustada que lo sentía mucho pero habían tenido que cortarlo porque fue la forma más rápida de poder atenderla, Le dio a Regina un pijama medico azul oscuro.

-Puede… ponerse esto - le dijo con timidez y salió de la habitación dando una carrerita

Aquella enfermera estaba asustada al igual que parecían estar todos, todos la miraban a través del cristal de la UCI donde se encontraba.

Regina se cambió tras la cortina, se pasó las manos por el pelo y salió de allí con su vestido ya arruinado colgado del brazo porque le daba pena dejarlo allí y salió del hospital por su propio pie.

Al llegar a casa puso la mano en el pomo y abrió , no estaba echada la llave y cuando entró se encontró su bolso tirado en el suelo, su teléfono móvil, todas las pertenencias que Regina tenía en su interior, la espada de Emma también estaba en el suelo junto a la rosa que debido tal vez al hechizo se había teñido de negro.

Regina estaba segura que aquella rosa no era de Emma como había pensado cuando la vio, aquella rosa pertenecía a Rumple, él se había colado en su casa y la había puesto allí con aquella intención. El sabía que tenía una relación secreta con Emma ¿ si no como iba a saber que la llamaba Cisne? Algo debía haber visto u oído, algo que lo hizo darse cuenta pues, cuando una persona está enamorada , tan metida en una historia no es consciente de lo que pasa a su alrededor, al menos no de todo y por mucho que Regina se hubiera empeñado en ocultarlo, aquellas cosas siempre salían a la luz. Más segura estaba aún de que el motivo de que hubiera usado aquella rosa había sido el hecho de que presentía que había tomado la decisión de romper el hechizo. El siempre lo sabía todo. ¿porqué si no iba a hacerlo ahora? Justo la misma noche que lo había decidido.

Subió a su habitación y cuando entró no esperaba encontrarse lo que allí vio. Sobre la cama preparado el uniforme de policía que Emma le había prometido ponerse. Dejó caer su vestido roto sobre un sillón y se acercó a la cama y suspiró con melancolía dejándose caer en la cama a su lado acariciando la tela del uniforme cerró los ojos y se obligó a levantarse, salió de su habitación y entró al cuarto de Henry, cuando lo hizo, se acercó a su escritorio y acarició el suéter que tenía sobre la silla, lo tomó entre las manos y se aspiró su olor cerrando los ojos. Su pequeño, su bebé, su niño, al que había amado desde el primer momento en el que se lo pusieron en sus brazos y al que le entregó todo y por quien daría su vida…

Alzó la mirada y al hacerlo sus ojos se posaron sobre una fotografía , ella abrazaba a Henry como ahora lo hacía con su suéter.

Lo apretó contra su pecho y se sentó en el borde de la cama ahogando su desesperación en el, sabiendo que lo había perdido para siempre, tanto a él como a Emma.

No fue consciente del tiempo que pasó llorando cuando un zumbido extraño la hizo levantarse de la cama y caminar hacia la ventana donde descubrió desconcertada como una bruma morada invadía Storybrooke a la velocidad del rayo.

La expresión triste de su rostro se tornó de pronto en deseo de venganza.

Nadie en Storybrooke daba crédito a lo que estaba ocurriendo, todo el pueblo parecía haber estado sumido en un profundo letargo, al menos en lo que se refería a su verdadera historia, particularmente a la de cada uno, todos recordaban ser otra persona y mientras el pueblo despertaba, Blanca, James , Henry y Emma se encontraban en casa de la que había sido hasta entonces propiedad de Mary Margaret.

- Es que esto no puede ser verdad, descubrir que tras veintiocho años que hemos permanecido a la espera, lejos de nuestra hija nos encontremos con esto, con que nuestra hija tiene una aventura con tu madrastra - señala a Blanca como si ella fuera la culpable aunque no fuera su intención sus palabras salieron de aquella forma

- Oye James, si crees que vas a echarme la culpa de esto la llevas clara, a mi desde un principio esto no me gustaba y no entendía por qué pero ahora si que lo entiendo!, lo sentía aquí - se palpó el vientre - desde que Emma llegó a Storybrooke he tenido esa sensación cada vez que estaba cerca de ella y eso fue lo que me llevó a acogerla en mi casa, ese presentimiento extraño, es mi hija y me duele igual que a ti, esto no debía de haber pasado pero ha pasado..

- Pero lo permitiste! lo permitiste, permitiste que nuestra hija… - le costaba asimilarlo, le costaba pensarlo y más le costaba decirlo con palabras, imaginar que su hija había estado manteniendo relaciones con el enemigo, con una mujer llena de maldad. dio un puñetazo a la mesa - has estado viviendo con ella, deberías haberlo parado a tiempo

- Por si no te has dado cuenta James, nuestra hija es una mujer adulta que…

- Queréis dejar de hablar de mi como si no estuviera? - replicó Emma mientras los miraba a uno y a otro con los brazos cruzados sobre el pecho observando como su amiga y David discutían por su causa un hombre y una mujer que habían resultado ser sus padres y era la primera vez que Emma se sentía en medio de una discusión así - Soy una mujer adulta, como bien dice y mi hijo está presenciando algo que no debería presenciar, así que callaos de una vez. Los dos! - les pidió

Blanca y James miraron a su hija y luego al pequeño Henry. Su nieto.

- Lleváis 28 años fuera de mi vida, me abandonasteis como a un perro y ahora pretendéis interponeros en las relaciones que mantengo? - protestó Emma moviendo las manos acentuando su enfado

Henry miraba a unos y a otros atento a cada palabra que decían pero su madre siempre le había enseñado a no interrumpir a los mayores así que se mantuvo en silencio , la expresión de su rostro reflejaba tristeza y apoyó los codos en la mesa.

- Esa mujer es una bruja! - le contestó James mirándola a los ojos con furia contenida, siempre le pasaba cada vez que pensaba en todo lo que les había hecho - No te abandonamos como a un perro, tuvimos que dejarte para salvarte, para salvarte de este hechizo que nos ha mantenido aquí encerrados viviendo otras vidas ¿ es que no lo entiendes? - James sintio la mano de Blanca sobre su brazo e intentó calmarse - Regina es la culpable de que crecieras lejos de nosotros Emma - suspiró mirando a los ojos a su hija y en ellos pudo ver reflejados la fuerza de los ojos de su mujer - no la conoces, no sabes lo malvada que puede llegar a ser, ella mató a tu abuelo y ha matado a mucha gente, incluso hasta a su propio padre

- Eso no es verdad - se negaba a creerlo

- Lo es… - respondió Blanca asegurándoselo con un suspiro y los ojos empañados en lagrimas

Emma miró a su madre y después volvió a mirar a su padre y sacudió la cabeza

- No, Regina no sería capaz de eso, no la Regina que yo conozco - sintió un nudo en la garganta y los ojos se le llenaron de lagrimas - Ella no sería capaz de matar a nadie - contestó con la voz tomada

- Es mala… - dijo Henry con suavidad bajándose del taburete y acercándose a su madre - mi mamá es mala, ya te lo dije, ha echo daño a mucha gente, a todo el pueblo de Storybrooke Emma, tienes que creer a tus padres - los miró y Blanca le acarició la cabeza - Tienes que creerlos , ellos tuvieron que dejarte sola para salvarte del hechizo y que tu los salvaras a todos cuando los encontraras, han estado esperando esto mucho tiempo, tienes que liberarlos, tu eres la salvadora, no puedes ser amiga de la Reina, nos hará daño a todos

Emma se agachó a su altura y lo miró a los ojos

- Henry… aunque me cueste creer lo que estás diciendo y lo creyera de verdad, ha pasado mucho tiempo, no crees que la gente puede cambiar? - Blanca y James se miraron ya que Blanca había creído siempre en aquello - Quiero a tu madre Henry, de verdad que la quiero, se que es difícil de entender para ti - alzó la vista - y comprendo que sea difícil para vosotros, pero quiero a Regina y no creo que haya sido capaz de fingir todo lo que me ha hecho sentir ni todo lo que me ha dado - volvió a mirar a Henry y le acarició la cara - Voy a ir a buscarla

- No, no puedes - la frenó Henry - te hará daño

- Se que no me lo hará, confía en mi Henry - le aseguró y miró a sus padres acercándose a ellos cuando presintió que iban a interponerse - voy a buscar a Regina, quedaos con Henry, lo siento pero esto es demasiado raro para mi - miró al uno y al otro

- Eres nuestra hija Emma, no hemos podido ser tus padres durante todos estos años pero estamos aquí ahora, solo queremos que estés bien - le aseguró Blanca

- Pues lo estaré cuando sepa que Regina lo está… -

James intentó interponerse de nuevo pero Blanca lo detuvo y negó con la cabeza indicándole que se tranquilizara, de nada serviría convencerla de lo contrario, no la conocía como madre, pero si como amiga y sabia lo cabezota que podía llegar a ser - déjala que vaya, se dará cuenta por si sola, es lo mejor - le susurró.

Emma fue a su habitación y se cambió quitándose el disfraz por algo mas cómodo, cuando bajó se encontró la casa sola y la puerta abierta, un ruido de voces fuera la hicieron aproximarse a la ventana la gente miraba hacia el horizonte y tanto James como Henry y Blanca pudieron ver la bruma morada que se les venia encima

- Que es eso? - preguntó Henry

Antes de que nadie pudiera responder la bruma los alcanzó a ellos e incluso a la propia Emma que había bajado y se había situado junto a ellos

- La magia ha vuelto - contestó el Hada Azul mientras la bruma desaparecía

- y si el hechizo se ha roto y ha vuelto porqué seguimos aquí? - preguntó gruñón

- Vamos a hablar con la Reina… - dijo otro

- No - Emma alzó la vista a sus padres, acababa de caer en algo - Regina no tiene nada que ver con esto.

- Emma… - protestó James dispuesto a volver a discutir

- No, estoy hablando en serio, no estoy cegada por mis sentimientos ni la estoy defendiendo, Regina no tiene nada que con el regreso de la magia, si la desperté con un beso no es porque estuviera enferma si no hechizada, como en vuestro cuento o… - frunció el ceño - o lo que sea, algo hizo que estuviera a punto de morir y eso no se lo hizo ella misma

- Rumpelstiltskin- contestaron al unísono James y Blanca

Emma los miró a ambos sin saber a quien se referían pero nada más de decirlo…

- Aquí está! - el Señor Gold pasó cojeando y señalando a Regina la cual sujetaban varios tipos, vuestra poderosa y malvada Reina

- Suéltame! - protestaba Regina dando tirones, había intentado atacarlo cuando se lo encontró en la puerta pero la magia no funcionó, no fue capaz de crear ni siquiera una pequeña bola de fuego, no entendía el porqué pero no había tenido tiempo de averiguarlo, las manzanas de su jardín estaban podridas y era algo que escapaba a su comprensión, pues su poder no era más que magia adquirida

- Regina! - Emma se lanzó hacia ella pero sus padres la agarraron

- Emma! - sus miradas se encontraron y Emma pudo ver que se sentía humillada y rota

No, no, no , no ,querida, nada de cháchara - contestó chasqueando la lengua situándose entre las dos - vas a dar un pequeño paseo - le dijo a Regina y alzó el dedo haciendo una pequeña floritura en el aire - hasta tu nuevo hogar - miró a los hombres que la llevaban - Llevadla a la comisaría y encerrarla - miró a Emma - se lo pediría a usted detective pero creo que ha estado confraternizando con el enemigo - y soltó una ridícula y aguda risita.

Emma volvió a tironear pero James la tenía bien agarrada, no quería que su hija saliera corriendo tras Regina

- Emma cálmate

- Como quieres que me calme? - se volvió mirando hacia su padre y pegándose más a él para que Blanca no lo escuchara lo miró a los ojos - Estarías calmado si se estuvieran llevando a tu mujer? - le preguntó desafiante, pretendiendo con aquella pregunta hacerle comprender que su historia con Regina no era ninguna tontería, no era un capricho, era algo real y cuando Regina la llamó nada más verla supo que seguía siendo así, lo había visto en sus ojos.

James clavó sus ojos en los de su hija y como respuesta a aquella pregunta aflojó la presión sobre su brazo pero para entonces Regina ya había desaparecido con los hombres que la llevaban dentro de un coche y Rumpelstiltskin se quedó parado allí delante de todos

- Caballeros, señoras, ya que su Majestad se encuentra indispuesta me temo que ya no están bajo su dominio, si no el mío - sonríe - que pasen un buen día - vuelve a reírse y se marcha tras una nube de humo.

Nada más verlo desaparecer Emma da un par de pasos hacia atrás mirando a sus padres y luego se gira y sale corriendo en dirección a la comisaría, Blanca que ha intercambiado una mirada con James al verla marcharse así…

- No vas a detenerla?

James mira a Blanca y luego hacia el camino que su hija ha tomado

- No- recordando las palabras de su hija , mira a su mujer imaginando como se siente su hija al mirar a Regina, intentando comprenderlo y sabiendo que si es capaz de sentirse solo la mitad que él , la respuesta estaba clara - me temo que es algo imposible - tomó aire despacio y la besó en la frente, mira a su nieto y le pone la mano en el hombro , Henry lo miró y lo abrazó - creo que será mejor que nos reunamos - dijo de forma general y el resto asintió de acuerdo con su Rey y lo siguieron

Emma empujó la puerta de la comisaría cruzó el pasillo, llegaba sin aliento

- Emma! - Regina estaba en la celda sentada cuando la vio entrar y se levantó acercándose a los barrotes mientras la veía acercarse corriendo - no sabía como explicártelo te juro que… - no llevaba mucho allí encerrada pero desde el momento en el que la dejaron allí estuvo pensando en como poder contarle todo, todo lo que hubieran podido decirle sobre ella para ponerla en su contra, aunque nada de eso fuese mentira

Emma puso dos dedos sobre los labios de Regina acallándola, la miró a los ojos y la besó suavemente rozando sus labios, Regina se quedó callada mirándola sorprendida.

- En el hospital, me dijiste que pasara lo que pasara…

Regina asintió rápidamente con la cabeza

- que te quiero - susurró agarrando con mas fuerza aún los barrotes aferrándose a ellos al no poder hacerlo con ella

- Voy a sacarte de aquí - dijo Emma al intentar ir a coger la llave ella la detuvo agarrándola de la camisa

- no…

- No voy a dejarte aquí, Henry tu y yo nos iremos de Storybrooke - le dijo decidida

- No podemos… tu puedes irte con él pero yo no, aunque desconozco lo que ha podido pasar ahora que el hechizo se ha roto

- Encontraremos la forma

- No… no , Emma escúchame, si me liberas todos se pondrán en tu contra, ellos aun confían en ti- tomó aire y metió las manos entre los barrotes sujetando su cintura - tienes que ir a ver a Gold - tragó saliva - necesito que vayas y le pidas que te entregue el libro de mi madre, el libro de Cora, no va a querer dártelo así como así

- Me pedirá algo a cambio

- Si y aun así cualquier cosa le parecerá inverosímil, si te entrega el libro el perderá, volverá a quedar por debajo de mi, es algo que no le conviene pero yo tengo algo que no podrá rechazar…

Emma besó a Regina cuando le contó de que se trataba y le aseguró que volvería con el libro. Se presentó ante Gold abriendo la puerta de su tienda como un Cowboy en un Saloon del Oeste, solo le faltó desenfundar la pistola y girarla con una mano y mascar tabaco

- Quiero el libro de Cora

- Vaya modales Sheriff Swan - alzó la vista del objeto que estaba limpiando

- No quiero perder el tiempo Gold, donde está el libro

- Si quieres el libro tendrás que darme algo a cambio - dijo acercándose con su bastón - y no creo que tengas algo que equivalga el valor de ese libro

- Bella está viva y se donde está, si la quieres tendrás que darme el libro

Veinte minutos después Gold iba camino al hospital con la llave de la sala de aislamiento donde Bella se encontraba y Emma se dirigía de nuevo a la comisaría, nada más llegar le entregó el libro a Regina, esta lo tomó en sus manos y acarició la cubierta - gracias - alzó la vista hacia ella

- Para que sirve? - se sentó en el brazo del sofá que había junto al calabozo

- Con el podré recuperar mis poderes - miró a Emma tras decirlo como dándose cuenta de lo extraño que podían parecerle aquellas palabras a alguien que nunca había oído hablar de magia, al menos no en la forma en que ellos la concebían

- te acostumbrarás

Emma suspiró

- Eso espero… porque pretendo casarme con una bruja malvada

Regina que se había sentado en la cama y estaba mirando el libro, volvió la cabeza hacia ella despacio, como si pensara no haber oído lo que acababa de oír

- por cierto… te queda muy bien el uniforme de medico

- perdona… que?

- que te queda bien…

- no… lo de antes

Emma sonrió y se acercó a ella

- El que? - se hizo la tonta pero no pudo ocultar una sonrisa traviesa

- Emma - protestó Regina alargando las silabas

Emma rió

- Se lo que he dicho y tu también lo has oído, no me hagas repetírtelo, aquí no, encontraré el momento perfecto y tendré también un anillo, se que es demasiado rápido, que el tiempo que llevamos en esto se puede contar con los dedos de una mano, pero no necesito más - le aseguró - no necesito más para saber quien eres, no me importa lo que hayas hecho, yo también hice cosas de las que me arrepiento , puede que no estén al nivel de las tuyas pero eso es lo de menos, todos nos merecemos una segunda oportunidad

A Regina se le saltaron las lagrimas con sus palabras y la miró mientras la otra situaba su mano sobre los barrotes buscando la de la alcaldesa y Regina se la tomó

- te quiero - le susurró Emma

- te quiero - repitió Regina

Emma coló sus manos rodeando su cintura y la empujó contra los barrotes para acercarla más a ella y ambas se fundieron en un beso

Emma salió de la comisaría, Regina le dio tiempo para que pudiera irse sin levantar sospechas y mientras tanto abrió el libro, poco después ya sintió en su interior la energía y el la fortaleza que le otorgaba la magia, sus ojos se volvieron momentáneamente de un tono lila , se puso de pie y fue engullida por una nube de humo desapareciendo de la celda sin necesidad de abrir la puerta.

Cuando Emma llegó al ayuntamiento todos estaban discutiendo sobre la llegada de la magia, el hecho de que siguiéramos allí, que no entendían nada y que irían a buscar a la Reina, Emma no podía decirles que había escapado, al menos no todavía, Henry la vio entrar y corrió hacia ella

- y mi madre?

- Está bien chico

- Emma, se que es mala, pero no quiero que le hagan daño

Emma le sonrío acariciando su cabeza y le dio un beso en el pelo, acarició su carita contemplando su rostro lleno de preocupación

- no dejaré que le pase nada

Henry estaba asustado por lo que su madre pudiera hacer pero también por lo que pudieran hacerle, los ánimos estaban caldeados

- Yo se la respuesta a eso

Todos se giraron de pronto hacia ella

- Se el motivo por el que no habéis vuelto - a donde quiera que tuvieran que volver porque ella no tenía ni idea

Sus padres también la contemplaron

- El lugar de donde venís está destruido por completo, ese hechizo lo destruyó todo - al menos esas habían sido las palabras de Regina - No hay lugar al que volver

La sala al completo estalló en murmullos y quejas en voz alta, notó como Henry se abrazaba mucho más fuerte a ella y Blanca abandonaba el estrado para acercarse a ella y a su nieto.

- Emma, ¿porqué no vienes a casa?

Emma miró a su madre y pensó en Regina

- No puedo, Henry y yo nos vamos

- Que os vais? A donde? - preguntó sorprendida

- De Storybrooke , no lo se, aun no se nada, pero me lo llevo

- no, no puedes llevártelo, no podéis iros - Blanca la miró preocupada y al mismo tiempo angustiada, su corazón había dado un vuelco, no podía volver a perder a su hija - por favor…

Miró el rostro de su madre y negó con la cabeza, tenía que ir a buscar a Regina y encontrar la forma de salir de allí con ella, porque no pensaba por nada del mundo dejarla en Storybrooke.

- Emma, se que es raro, que todo esto te debe parecer de locos, pero eres nuestra hija

James se acercó a ellas

- que pasa?

Mary Margaret lo miró

- Emma quiere marcharse con Henry - lo miró suplicante intentando que él hiciera algo para convencer a la testaruda de su hija

- Que? - se sorprendió y miró a Emma - no puedes irte Emma, acabamos de recuperarte

Emma chasqueó la lengua

- Lo siento, pero necesito seguir mi camino, ya he hecho aquí lo que se suponía que venía a hacer, a salvaros - dijo no sin cierta ironía aunque ya empezaba desde luego a creer en todo aquello, sobre todo desde que Regina había despertado con un beso, eso era algo que escapaba a cualquier explicación científica o lógica y había sentido al hacerlo una ráfaga, cuando sus labios dieron con los suyos, la sensación exacta fue como atravesar un campo de fuerza magnética, pero creyó que eran cosas suyas hasta que la vio sentada en la cama.

Blanca la cogió de las manos

- No puedes hacernos esto, quiero hablar contigo, quiero conocerte, eres mi hija y se que es difícil hacerlo ahora que han pasado tantos años, nos vimos obligados a dejarte, no queríamos que el hechizo te afectara te libramos de este castigo

Emma sintió todo su dolor germinar y florecer en su vientre, en su mente , en su corazón con todas las palabras de su madre fueron las semillas, soltó las manos de su madre.

- A cambio de que? Toda mi vida he estado sola - miró a sus padres - toda mi vida he pensado que mis padres me abandonaron porque no me querían, he crecido en un orfanato y me he pasado dando tumbos de una casa de acogida a otra, sin comprender porqué me había tocado vivir así, sin comprender que mal había hecho, si el hechizo era un castigo pero al menos habríamos estado juntos - los miró con tristeza, pensando en todo lo que se había perdido - que castigo es peor? - se dio cuenta que aquellas palabras no hacían que causarle más dolor - Puedo entender que lo hicierais, de todos los padres que pude imaginar que pudieran ser los míos desde luego jamás pensé que fuerais así, esto es algo, increíble, vosotros sois… héroes, príncipes, princesas… lucháis por defender a vuestro pueblo, os sacrificáis y todas esas cosas, pero mi vida es completamente distinta

- Emma…. - Blanca ladeó la cabeza, somos tus padres y te queremos, ahora tenemos la oportunidad de estar juntos - le se saltaron las lagrimas - y tu y yo hemos hablado de cosas que no deberíamos, citas, ligues de una noche…

- Ligues de una noche? - James miró a Blanca desconcertado, aquella palabra lo había hecho alarmarse

Blanca levantó la palma de la mano hacia él sin mirarlo

- estábamos hechizados

- con quien?

Emma los contemplaba a los dos y alzó la ceja, su madre desvió la vista de ella y con resoplando se lo soltó sin anestesia

- Con Whale

- Whale? El Doctor Whale?

- Si, pero solo fue una vez - volvió a insistir - y estábamos hechizados

James parecía estar perfectamente, parecía haberse quedado conforme pero por dentro creció una furia incontenible y no precisamente hacia su mujer

- Emma ven a casa con nosotros , por favor, intentémoslo, dadnos una oportunidad… - la miró suplicante y le tendió los brazos

Emma sintió como su hijo le ponía la mano en la cintura y desvió la vista de su madre a él, el niño lo miraba y le hizo un gesto para que cediera, al volver a mirar a su madre se dio cuenta que ella la necesitaba, necesitaba abrazarla, así que Emma se acercó puede que incluso con un gesto de fastidio fingido porque realmente quería a la que había sido su amiga todo este tiempo, se acercó a ella y la abrazó, al hacerlo cerró los ojos y mientras Blanca acariciaba su pelo y su espalda y la apretaba contra ella, Emma se sintió extrañamente reconfortada e incluso llegó a emocionarse mientras pensaba que estaba abrazando a su madre. Al separarse de ella se le habían saltado las lagrimas de forma incontrolada

- Vale - con voz temblorosa y se enjugó las lagrimas avergonzada , se puso las manos en las caderas haciéndose la fuerte - iré - suspiró y en ese momento vio al Doctor Whale salir volando contra el suelo, lo que hizo que dejara de sollozar

- Pero que…. - se preguntó Emma pero se percató al instante

Su padre salió disparado por la puerta del ayuntamiento

- eso por acostarte con mi mujer

Emma se había adelantado y le había tapado los ojos y los oídos a Henry llevándolo contra su pecho nada más ver a su padre salir, ninguna de las dos se había dado cuenta que James había desaparecido de la pequeña conversación que mantenían.

- James! - protestó Blanca y salió tras él corriendo y amarrándolo con fuerza - se puede saber que haces

- ajustando cuentas - y le hizo un gesto indicándole que lo estaba vigilando

Gruñón lo levantó del suelo ayudado por Roja

El Dr Whale sabía que se merecía aquello así que se limpió la sangre del labio, miró con odio contenido a James

- Quien eres?

- Eso a ti no te incumbe - se dio media vuelta y se fue.

Blanca, James, Henry y Emma aparecieron en casa poco después y se sentaron alrededor de la isla de la cocina, Henry se quedó agotado se quedó dormido en la cama de su abuela, Emma y sus padres llevaban un buen rato de conversación y habían suavizado el tono al llegar a la parte más delicada, Blanca miró a su nieto y James contempló a su hija

- Y el padre de Henry? - Blanca sabía que era un asunto privado, que parecía difícil para ella y lo respetó , no se lo sonsacó a su amiga, pero ahora no era su amiga, era su hija y quería saberlo.

Emma miró a su hijo y bajó la cabeza mirando a su taza de café, le dio un par de vueltas pensando en Neil.

- Le dije a Henry que era un héroe , pero nada más lejos de la realidad - suspiró

James notó que la preocupación de Blanca por su hija y por lo que había vivido empezaba a traspasar los poros de su piel y le pasó la mano por la espalda, solo para que supiera que estaba ahí y que él también compartía y sentía lo mismo aunque llevara la profesión por dentro. Blanca no quería hacer conjeturas precipitadas, respiró hondo y se preparó para lo peor esperando a que su hija continuara sin querer interrumpirla temiendo que no quisiera terminar de contarlo.

- Lo conocí… cuando estaba intentando robar un coche

- él ? Robando un coche?

- no, yo, bueno él también

- que? - Blanca se alarmó y subió el tono un poco

- no entiendo - dijo James

- ha eso me dedicaba, a robar, a estafar… para poder sobrevivir - no quiso tomarse un descanso con aquella frase para que no la interrumpieran y soltarlo de una vez - yo vi un escarabajo amarillo en la calle, me di cuenta que tenía las llaves puestas, asi que lo abrí, me metí dentro y Neil ya estaba ahí

- Era el dueño del coche? - preguntó Blanca sin salir de su asombro

- más o menos - contestó Emma moviendo la cabeza

- más o menos? Lo era o no lo era? - pregunto James

- Lo era entre comillas, digamos que él lo encontró antes que yo

James y Blanca se miraron

- Lo estaba robando - aclaró a ambos - y yo lo interrumpí, pero eso fue hace mucho - se apresura a explicar - dejé de hacer esas cosas tras pagar mi deuda con la justicia, además me cogieron por su culpa… me dejó tirada - odiaba recordar aquello

- pagar tu deuda con la justicia? - preguntó James mirándola pero sintió la mano de Blanca sobre la suya y hizo que disminuyera su tono de voz aunque Blanca parecía estar igual o más tensa que él

- Estuve en la cárcel - susurró y miró a su hijo - Henry nació allí… yo ni siquiera sabía que estaba embarazada cuando me encerraron - decidió no esperar reacciones y continuó- no quería criar a mi hijo en ese entorno y decidí que lo mejor que podía hacer por él era entregarlo en adopción - no quería pararse a pensar en como había llegado a parar a Storybrooke, justamente con sus abuelos, que su abuela le diera clases en el colegio y que fuera criado por alguien que era en realidad un villano de un cuento, un personaje de tinta y papel que jamás había imaginado que fuera real y mucho menos que ella misma fuera parte de aquella historia, que ella misma nunca estuvo reflejada porque Blancanieves y el príncipe en su cuento nunca tuvieron un hijo, el cuento acababa en "y comieron perdices" como casi todos, había muchas leyendas y muchas historias q nunca imaginarias que estuvieran basadas en una realidad, pero aquella lo era y tenía que mentalizarse en ello.

Blanca y James sentían el alma dolorida y el corazón roto por las palabras de su hija, por todo lo que había sufrido que era inimaginable para ellos, ambos sabían que le habían fallado y al dolor de esa separación que Blanca sentía como la falta de la mitad de ella misma se sumó toda aquella historia que no hacía más que empeorar la herida a la que solo le faltaba sangrar.

James y Blanca se acercaron a Emma, situándose tras ella y la abrazaron y la joven se sintió reconfortada por el abrazo de aquellos padres que dieron todo por ella sin que ella fuera consciente de ello, en aquellos momentos esa decisión les pareció la mejor porque no sabían que les iba a suceder, pero tenían que pensar en el ahora.

La moto arrancó con un sonido limpio y seco y sus ruedas empezaron a deslizarse con suavidad sobre el asfalto, la rubia melena de la mujer que la conducía se sacudía con el viento porque ni siquiera se había puesto el casco, el aire que le rozaba las mejillas refrescaba sus pensamientos y sus ideas, pero la idea que en un principio había sido la de volver a verla para derramarse sobre sus labios había cambiado radicalmente tras un tercer encuentro con Rumpelstiltskin y una charla con la Abuelita en Granny's. Emma sabía hacia donde se dirigía pues desde luego intuía que Regina estaba allí.

- Regina…. - Llamó Emma cuando entró en la sala de aquellas cajas de seguridad y se acercó a aquel espejo mirándose en él

Regina contempló a su amante a través de él y sonrío con dulzura, los ojos llenos de lagrimas, la mirada emocionada y abrió

- Emma… tengo que… - pero la mirada de la rubia impidió que el final de aquella frase terminara de salir de salir de su boca - que ha pasado?

Hacía tiempo que Regina no veía esa mirada en ella, una mirada fria que hizo que su corazón se parara de golpe

- Emma que pasa… - Regina tragó, pudo ver desprecio en sus ojos y no se atrevió ni siquiera a respirar

- Que le hiciste a August?

Los ojos de Regina se abrieron hasta su máximo apogeo y se quedó sin habla

- contéstame, que le hiciste a August

Regina sacudió la cabeza

- Yo no le hice nada

Emma dio un paso hacia ella que la acercó lo suficiente como para parecer aun más amenazadora

- donde está?

- No lo se… - la voz de Regina sonó temblorosa

- El Sr Gold y Granny dicen que te vieron salir de su habitación y al dia siguiente descubrieron que no se encontraba allí ¿Dónde está?

- Emma… - Regina asustada juntó las palmas de sus manos sobre sus labios - te juro que no se nada de August…

- Porqué fuiste a verle? - Emma se impuso aun más ante la alcaldesa

Las lagrimas de Regina rodaron mejilla abajo

- Para decirle que te quería, que se alejara de ti, pensaba amenazarlo con echarlo de Storybrooke - su voz temblorosa la hizo casi romper en llanto y sus ojos se empañaron tanto por la frialdad de Emma que la voz murió de nuevo sin poder terminar

Emma estaba tan llena de odio que no veía más allá, mientras intentaba aparentar que las lagrimas de la que había sido su amante y con quien había planeado pasar el resto de su vida no le afectaban lo más mínimo, su corazón luchaba por olvidar lo que había oído y abrazarla pero no podía, no podía pasar el resto de su vida con una mujer que no acababa de redimirse y que de buenas a primeras podía traicionarla.

- Y en lugar de amenazarlo lo mataste - inquirió

- No! No lo maté! - gritó Regina con voz ronca rompiendo a llorar finalmente - yo no lo maté

- Entonces que pasó! - Emma llena de rabia la tomó de los brazos y la sacudió, verla así la estaab matando, quería saber, quería oir de su boca que no le había hecho daño, lo necesitaba - Dime que pasó! Maldita sea!

Regina se agarró a los brazos de Emma para frenar su zarandeo, con los ojos cerrados mientras intentaba controlar sus lagrimas

- Cuando fui a su habitación ya no estaba, no había nadie y tampoco estaban sus cosas - abrió los ojos mirando a Emma - creí que se había marchado, que se había ido de Storybrooke, tienes que creerme Emma… no iba con la intención de hacerle daño… solo…

- Solo que? - la fuerza con la que Emma había entrado se iba debilitando a cada palabra de Regina y se desinfló casi por completo

- Solo Iba a…. amenazarlo, un poquito - los ojillos de Regina se entrecierran buscando calmar a Emma dejando entrever una casi imperceptible y tímida sonrisa implorando su perdón

Emma la miró y no pudo evitar que se le escapara una sonrisa, no podía con ella ni con su rostro lleno de lagrimas, venció la distancia que había entre ellas y la abrazó besandola despues, mirándola a los ojos, creyendo en sus palabras

- ya te dije que no tenias que estar celosa de él y para ser mi única tentación no tenias que regalarme una moto - susurró sobre sus labios - ya lo eres y lo fuiste desde el primer día que te vi - y ya no se volvió a preocupar más por August, porque probablemente se habría marchado tal y como vino, Granny vio bajar a Regina y Gold solo quiso meter cizaña.

- Tengo que contarte algo…

Emma la mira a los ojos, sonríe.

- Ya me lo cuentas después

Y la llevó directa a la cama para poder sentir la tibieza de su cuerpo y la fuerza de su vida.