Los personajes de Candy Candy pertenecen a sus autoras Mizuki e Igarashi. Esta historia es de mi autoría como todas las que he escrito y lo hago sin fines de lucro, solo por entretención.


El Heredero

CAPITULO 10

Seis meses después…

Pasaron algunos meses de que Albert se había marchado de la mansión Andrew. Ahora Anthony había tomado el lugar de su hermano mayor como maques, cumpliendo su gran deseo de ser el sucesor de su padre. Se sentía feliz, porque aparte faltaba pocos días para que se casara con Candy.

Sin embargo Candy no quería casarse con Anthony, a pesar que en el último tiempo las cosas había mejorado mucho entre ellos. En el fondo sabía que su relación nunca volvería hacer la de antes. Ella ya no sentía lo mismo por él y lo peor de todo que su corazón no dejaba de pensar en Albert, presintiendo que se había enamorado de él.

Esa mañana se la paso con la modista, que llego hacerle los últimos retoques al vestido de novia. Cuando la mujer se marchó. Candy se sentó en la cama admirar su hermoso vestido, pensando que no podía continuar con aquella locura. No había tenido el valor para terminar su relación con Anthony, para no hacerlo sufrir, pero ya no aguantaba más y de una vez por toda tenía que hacerlo.

—¿Candice estas ocupada? –le pregunto Elroy desde el lumbar de la puerta.

—No tía Elroy, pase –le contesto.

—¡Que hermoso quedo tu vestido! –exclamo Elroy mirando.

—Sí. La modista le hiso los últimos retoques.

—Oh Candice me alegra tanto que por fin tú y Anthony se casen. Como gustaría que Albert estuviera aquí en día de tu boda.

—¿Usted cree que el haya regresado a Londres?

—Es lo más probable Candy.

—¿Piensa que algún día regrese?

—No lo creo, con todo lo malo que le paso en esta mansión no creo que quiera regresar.

—Si le pasaron cosas muy malas. Murió su novia e hijo y estuvieron a punto de matarlo.

—Si gracias a Dios mi sobrino no murió –dijo Elroy aliviada –Lo malo que nunca encontramos al culpable, pero sea quien haya sido algún día lo pagara muy caro. Pero bueno ya no hablemos de cosas tristes. Hay que estar feliz por tu boda, que traerá alegría a esta mansión.

—Tía Elroy tengo algo que hablar con usted –le dijo Candy dispuesta a confesarle que no se iba a casar con Anthony.

—Claro dime Candice.

Candy se paró de la cama y dio unos pasos.

—Tía Elroy yo…

En eso llego una sirvienta.

—Señora Elroy llegaron sus amigas a tomar el té–le anuncio la joven.

—Dile que voy enseguida –contesto la anciana –¿Candice podemos hablar después?

—Si no se preocupe….-dijo Candy con una leve sonrisa y pensando que tal vez era mejor hablar directamente con Anthony primero.

Bajo al salón para buscar a Anthony, que estaba junto a George revisando unos documentos en la bibioteca.

—Candy mi amor –le dijo Anthony al verla entrar a la biblioteca.

—¿Anthony estas muy ocupado? –le pregunto ella viendo la presencia de George.

—Bueno…si un poco ¿Necesitas hablar conmigo?

—La verdad sí, pero si estas ocupado lo dejamos para más tarde.

—Te lo agradecería mi amor, es que ahora estamos revisando unos documentos con George, porque tenemos una importante reunión.

—Entiendo. Entonces lo dejamos para la tarde.

—Podría ser en la noche, es que no llegare a cenar, porque saldré a tomarme una copa con Archie y Staer.

—Está bien. Pero no bebas mucho…

—Te prometo que no lo are.

—Entonces nos vemos en la noche –dijo Candy decepcionada por no poder hablar de una vez con su prometido.

—Si mi amor –dijo Anthony con una sonrisa.

Elisa se encontraba en su habitación caminando de un lado para otro, pensando en cómo impedir en la boda de Candy y Anthony, pero no se le ocurría nada en cómo hacerlo. En eso una sirvienta llego al cuarto.

—Baronesa abajo lo busca su hermano Neil –le anuncio.

—Dile que bajo enseguida –respondió Elisa, pensando que en la podía ayudar a destruir la boda de Candy y Anthony.

Se acomodó el peinado y bajo rápidamente al salón donde Neil la estaba esperando tomado una copa de licor.

—Hermanita espero no venir a molestarle –le dijo Neil.

—No me molestas, al contario queria hablar contigo.

—¿De qué seria?

—Neil necesitó que me ayudes a que Candy y Anthony no se casen.

Neil sonrió.

—Yo venía a eso, a mí tampoco me conviene que ellos se cases –dijo Neil que estaba obsesionado con Candy.

—¡No sé cómo te puede guastar esa estúpida!

—Ese es asunto mío. Lo importante es que tengo una información que puede destruir ese matrimonio.

—Dímelo de una vez –le pregunto Elisa ansiosa.

Por la noche Anthony y sus primos Archie y Stear salieron al bar para celebrar los últimos días de soltería de Anthony.

—¿Anthony estas seguro de casarte con Candy? –le pregunto Stear en tono de broma.

—Claro que estoy seguro…

—Yo que tú lo pensaría. No creo que sea muy entretenido estar casado.

—Yo pienso todo lo contrario –dijo Anthony con una risita picara –Candy será solo mía y pasamos todas las noches juntos.

Archie y Stear se echaron a reír.

—Entonces hagamos un brinde por eso –sugirió Archie echándole más vocak a las copas.

—¿Y ustedes cuando se piensan casar? –les pregunto Anthony a sus primos.

—No nosotros nos casamos todavía –respondió Stear –Así que Patty y Annie tendrán que seguir esperando.

—Pero no creo que los esperen toda la vida, un día de esto conocerán otros muchachos que si se quieran casar con ellas.

—Eso no pasar por que Annie me ama solo a mí –dijo Archie.

—Y Patty a mí –dijo Stear.

—No se confíen muchachos.

—Ya Anthony cambiemos de tema –le pidió Archie –Y sigamos bebiendo que la noche es larga.

—Lo siento, pero yo no puedo pasar toda la noche bebiendo. Se les olvida que tengo que dar una buena imagen como el maques de Andrew –les recordó Anthony.

—O claro que sí señor marques –rio Archie.

—Así que termino de tomarme esta copa y nos vamos –dijo probando un sorbo -Además quiero mucho ver a mi futura esposa.

Candy y a la tía Elroy les había tocado cenar solas en el comedor de la mansión.

—Espero que Anthony no llegue ebrio –dijo la anciana algo preocupada.

—Me prometió que no bebería mucho –comento Candy –Además anda con Archie y Stear ellos lo cuidaran.

—Oh Candice yo no confiaría mucho en ese muchachos son un poco alocados.

Candy sonrió.

—Eso es verdad, pero son buenos chicos. Yo los quiero mucho.

—Bueno Candice me voy a costar –dijo Elroy parándose –Me siento muy cansada.

—Vaya a descasar tranquila tía Elroy, yo me quedare esperando a Anthony.

—Buenas noches Candice.

—Buenas noches tía.

Candy se fue al salón, donde se sentó en uno de los sillones a leer un libro, mientras esperaba que Anthony llegara.

En eso llego Elisa al salón, luciendo un elegante vestido color fucsia y mostrándole una risa burlona.

—Hola Candy –la saludo.

—¿Qué haces tú aquí? –le pregunto Candy parándose del sillón.

—Vine a conversar contigo.

—Elisa no me interesa escucharte, así que es mejor que te lárgate de aquí.

—Lo siento, pero quieras o no me vas a escuchar.

—Está bien, que me vas a decir.

—Que tu querido Anthony tuvo que ver en el intento de asesinato de su propio hermano.

A Candy de la impresión se le cayó el libro que tenía en sus manos.

—Eso no es verdad.

—Claro que lo es. Anthony le pago a un bandido para que le dispara a su hermano.

—¡Elisa como puedes inventar esa barbaridad! Es para que no me case con Anthony ¿verdad?

—No es ninguna barbaridad, es la pura verdad lo que te estoy diciendo –le confirmo Elisa - Y si lo hago para que no comentas el error de casarte con un acecino.

—¡Lárgate de aquí Elisa! –le grito Candy enfurecida–¡O yo misma te sacare del pelo!

—Está bien me voy, pero para que lo confirmes pregúntaselo a mismo Anthony, si es capaz de atreverse a negártelo –le dijo Elisa marchandose del salón.

Candy se quedó muy afligida esperando a Anthony, pensando en una y otra vez en la locura que Elisa le había dicho. Algo que no podía creer.

...

Una hora después llego Anthony muy contento a la mansión, con sus primos riendo y cantando con alegría.

—Candy mi amor todavía estas despierta –le dijo al verla en el salón.

—Anthony tenemos que hablar –le dijo seria.

—No me vas a regañar que no me emborrache como te lo prometí ¿No es así muchacho? –le pregunto a sus primos.

—Así es. Candy Anthony bebido muy poco –contesto Archie.

—No es sobre eso.

—Bueno no nosotros nos vamos –dijo Archie y Stear marchándose del salón.

Anthony se sentó en uno de los sillones.

—¿Candy que es lo que tienes que decirme? –le pregunto.

—¿Anthony es verdad que tuviste que ver en el intento de asesinato de Albert?

Anthony se quedó helado con la pregunta de su prometida.

—¿De dónde sacaste eso?

—Eso no importa. Solo quiero que me digas la verdad.

El trago seco.

—Si es verdad –confeso agachando la cabeza.

Candy se tomó se sintió morir sintiendo una gran decepción por su prometido. Cerro los ojos y dio un fuerte suspiro sintiendo que sus lágrimas caían por su mejillas.

—¿Cómo fuiste capaz de hacer algo aso? –le reclamo –¡Él es tu hermano!

Anthony se paró del sillón.

—Lo hice por ti.

—Por mí.

—Si porque pensaba que entre tú y mi hermano tenía una relación. Me enloquecí de celos que lo único que quería era que Albert desapareciera para siempre.

Candy negó con la cabeza.

—Anthony entre Albert nunca hubo nada, que clase de prometida piensa que era que iba ser capaz de engañarte con tu propio hermano.

—Perdóname por favor –le pidió Anthony sintiéndose muy arrepentido de lo que había hecho.

—A mí no tienes que pedirme perdón sino a tu hermano.

—Lo se…-dijo Anthony –Te prometo que después de nuestra boda lo buscare y le pediré que regrese a tomar el lugar de marques.

—Lo siento Anthony, pero yo no voy a casarme contigo.

—¿Que estás diciendo Candy?

—Que no puedo casarme contigo –le repitió ella.

—Si es por lo que hice, por favor Candy perdóname.

—No Anthony yo antes de saberlo había tomado la decisión de no casarme contigo.

—¿Pero porque? –le pregunto confundido.

—Porque ya no te amo.

Anthony negó con la cabeza.

—¡No eso no puede ser verdad!

—Anthony el amor que sentía por ti hace tiempo que ya no está en mi corazón. Pero no quería lastimarte, por eso no te lo confesé antes. Pero ahora me doy cuenta que debí haberlo hecho por tú no te mereces ninguna consideración.

—¡No mi amor tú no puedes hacerme esto! ¡Yo te amo!

—Lo siento Anthony, pero lo nuestro ya no puede ser –le dijo Candy marchándose del salón.

Días después

Candy se encontraba en su habitación preparando su maleta, ya que había tomado la decisión de marcharse de la mansión Andrew. Tanto por el bien de ella como el de Anthony, así le sera más fácil que se olvidara de ella.

Todos se sentían muy triste por la partida de Candy, en especial Elroy que no quería que ella se marchara como lo hiso su sobrino Albert.

—Candice piensa bien las cosas, no tienes por qué irte de la mansión –le pidió Elroy para que recapacitara -No tienes por que hacerlo como lo hiso mi sobrino Albert.

—Es lo mejor tía Elroy –le contesto Candy guardando uno de sus vestidos –Necesito buscar mi propio destino.

—Pero aquí tienes todo Candice ¿A dónde piensas ir?

—Me iré a América.

—¡América!–repitió la anciana.

—Sí. Haya vive un amigo de padre que tiene un rancho en Michigan. Le mande una carta diciendole acaso me puede resibir.

—Pero América queda tan lejos.

—Lo se tía Elroy, pero no se preocupe voy a estar muy bien.

—No te imaginas cuanto te voy a extrañar –sollozó la anciana.

Candy la abrazo con cariño.

—Yo también la voy a extrañar mucho tía Elroy. Usted es como una madre para mí.

La anciana se apartó de ella.

—Si Anthony no hubiera comedido esa locura de intentar matar a su hermano, tú te habías casado con él.

—Él se lo conto -le pregunto Candy.

—Si me lo confesó muy arrepentido. No entiendo como fue capaz de hacer algo así.

—Anthony hiso muy mal. Pero de todos modos no me habría casado con él. Ya no lo amo.

—Comprendo Candy. Si ya no hay amor es mejor que las cosas se hayan terminado.

—Si tía Elroy.

—¿Candy prométeme que me escribirás cuando estes América?

—Se lo prometo tía Elroy. La quiero mucho –le dijo Candy dándole un abrazo con mucha emoción.

—Yo también te quiero. Cuídate mucho por favor.

—No se preocupe, voy a estar bien.

...

América.

Un mes después Candy llego en un barco a Estados Unidos de norte América. Un lugar completamente desconocido para ella y donde comenzaría una nueva vida. Dando un suspiro de emoción se bajó del buque y tomo un carruaje que la llevara a la localidad de Michigan, donde vivía el amigo de su padre. Fue un viaje largo, ya que Michigan quedaba en el medio oeste de los Estados Unidos. Hasta que por fin llego, a un hermoso rancho que pertenecía al señor Dukers amigo del padre de Candy.

—Muchacha que alegría tenerte aquí –la saludo el señor Dukers dándole un fuerte abrazo –Ya eres toda una mujer, la última vez que te vi era solo una chiquilla.

—Es que de eso ha pasado muchos años –dijo Candy con una sonrisa.

—Eres muy bella como tu madre.

—Gracias señor Dukers.

—Pero toma asiento para que platiquemos –le dijo el señor Dukers indicándole un sillón que estaba en la sala de casa.

Ella se sentó mirando el lugar que tenía una decoración sencilla, pero bonita.

—Es muy grande su rancho ¿verdad? Papa siempre me hablaba de este lugar.

—A él le gustaba mucho el rancho. Yo hasta le ofrecí que se viniera a vivir aquí, pero nunca quiso dejar Escocia.

—Papa quería mucho Escocia, al igual que mi madre –comento Candy recordándolos con melancolía.

—Es una lástima que hayan muerto tan jóvenes.

—Sí, todo por culpa de una peste que hubo en Escocia.

—Bueno, pero no hablemos de cosas tristes –dijo el señor Dukers que era un hombre alegre–Lo importante que llegaste bien y que te podrás quedarte todo el tiempo que quieras en mi rancho.

—Gracias señor Dukers por su hospitalidad, espero no molestarlo.

—Claro que no me molestas, además le aras compañía a mi hija Lucia que tiene casi tu misma edad.

—¿Y ella dónde está?

—Salió al pueblo, pero mañana la conocerás.

—Yo no quiero ser una carga para usted, por eso me gustaría encontrar un trabajo.

—Bueno en el rancho no te puedo dar trabajo porque solo hombres trabajan aquí. Pero tal vez podrías trabajar en la escuelita de la señorita Pony.

—¿Hay una escuelita por estos lados? –pregunto Candy interesada.

—Sí. Está cerca de aquí y es de la señorita Pony. Es una buena mujer que le enseña a los hijos de mis empleados. Tal vez tú le puedes ayudar.

—¡Me encantaría señor Dukers! –exclamo Candy –¿Cuándo puedo ir hablar con ella?

—Mañana te llevo donde ella ¿Ahora qué te parece si te llevo a la que será tu habitación para que descances?

—Me parece muy bien señor Dukers

—Yo tengo que ir a ver mis nuevos empleado que contrate hace un par de meses atrás –dijo el señor Dukers –A propósito son de Londres.

—¡De Londres! –repitió Candy.

—Si son muy simpático y trabajadores, ya los conocerás...

Continuara...


Hola mis lindas Chicas.

Aqui les dejo otro capitulo de este fic, que espero que les guste. Muchas gracias por sus lindos comentarios que me insentiva aseguir escribiendo. Gracias por su apoyo.

Saludos a las chicas que comentaron el capitulo anterior :

ELI DIAZ, Stormaw, Mercedes, Pecas, Paulayjoaqui, Tutypineapple, Locadeamor, Chidamami, JENNY, Nina, candice Ledezma, Eliza-Sq, Luz, vialsi, Haru300, Estefanita, Denis.