Disclaimer: Booth, Brennan y el resto de los personajes que aquí se mencionan no son de mi propiedad, pues pertenecen a los creadores de la serie Bones. No hay intención de infringir copyright y tampoco se persiguen fines de lucro.

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10.-

"Esta vez depende de ti Temperance… sólo de ti" era la frase que su mente le hacía volver a escuchar una y otra vez. Su cerebro, a diferencia de otras ocasiones, permaneció varios segundos analizando la forma más conveniente de responder. La mayoría de las veces, su respuesta sería tan automática como "somos compañeros"; después de todo eso era lo que todo el mundo venía escuchando de su boca hace más de cinco años. La negativa era lo que necesitaba para escapar de las palabras de Hacker. Simplemente debía volver a negar para terminar de una vez con esa maldita conversación que la estaba martirizando ¿Acaso existía otra posible respuesta?

- Gracias… - fue la única respuesta que encontró en su corazón.

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Salió del departamento de Hacker esperando encontrar un taxi que la llevara al único destino posible en ese momento. No quiso que el hombre a quien acaba de dar las gracias la llevara, pues lo que venía por delante era algo que tenía que hacer sola. Necesitaba sentir el nerviosismo de cada segundo, eso era todo lo que sabía en ese momento. Estaba decidida a renunciar a cinco años de negación, estaba decidida a dejar atrás toda una vida de racionalidad en desmedro de sus sentimientos.

Avenidas y calles con un tráfico milagrosamente benevolente; cada metro y cada paso que restaba parecía reafirmar su decisión. Unas escaleras, un par de golpes a la puerta y unos pasos avanzando desde el interior, eran los últimos signos de lo que estaba por venir.

- Bones – únicamente pudo nombrarla y ver cómo cruzaba su puerta de inmediato como tantas otras veces lo había hecho.

- Necesitamos hablar – fue lo único que dijo una vez que él cerró la puerta y se giró quedando frente a ella.

- ¿Sucede algo con el caso que cerramos hoy?

- No. No se trata del caso, sino de mí.

- ¿Te ocurrió algo en el laboratorio? ¿Ha habido problemas esta tarde? – dijo preocupado mientras al mismo tiempo daba un paso para acercarse a ella.

- No. No es el trabajo, Booth. Necesito… Creo que estoy teniendo problemas para decirlo… Esto no se me está haciendo fácil, sabes – terminó la frase con una sonrisa nerviosa-. ¿Podríamos simplemente sentarnos y charlar?

- Claro. Lo siento – indicó con sus manos para que se dirigiera hasta el sofá, percatándose que aún estaban parados en la entrada.

- Booth…

- Tranquila, Bones. Me preocupas – se sentó junto a ella posando una de sus manos en el hombro de su compañera para que ésta se calmara – Tranquila.

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Las palabras parecían no surgir con la fluidez que ella había imaginado a penas minutos antes de llegar allí. Ahora se encontraba sentada a su lado y él estaba dispuesto a escucharla como tantas veces lo había hecho cuando algo la aproblemaba, sin embargo, ella parecía estar atascada, sin encontrar la forma adecuada de expresar lo que sentía. Dejó reposar su cabeza en el respaldar del sofá e intentó calmar sus pensamientos, pero la mirada fija y llena de preocupación de su compañero comenzó a intranquilizarla aún más. Giró su cabeza hacia su derecha, al contrario de donde él estaba, para poder evitar esos ojos marrones que comenzaban a envolverla. Sin embargo, algo hizo que repentinamente su corazón se acelerara. Algo allí la embargó de temor.

- ¿Qué significa esto? – señaló la maleta que estaba a un costado del sofá-. ¿Vacaciones?

- Bones…

- Creí que tendrías tus vacaciones en un par de meses más ¿Por qué ahora?

- No son mis vacaciones, Bones. Mañana… mañana partiré por unos meses a San Francisco.

- ¿A San Francisco? ¿Por qué no me lo habías dicho? – se puso de pie repentinamente, totalmente sorprendida-. ¿En qué maldito momento pensabas decirme que te vas?

- Bones, es algo que decidí esta tarde – se paró también del sofá quedando frente a ella-. Aún no lo hago oficial, mañana pasaré a comunicárselo a Cullen para luego tomar el vuelo de las 15 horas.

- Oh… ya veo ¿Qué pensabas? ¿Tomar el teléfono desde San Francisco para contármelo? ¿O simplemente me enteraría por medio del FBI? – el sarcasmo se instaló de pronto en su discurso.

- No, no es así. Claro que no… Te enterarías mañana después de pasar a despedirme de Parker. Nunca partiría sin decírtelo, Bones ¡Nunca!

- Has dicho que es algo que has decidido esta tarde – hizo una pausa buscando la confirmación de sus palabras en el rostro de Booth- ¡No lo entiendo! ¿Por qué decides irte? ¿Por qué te alejas de tu hijo? ¿Por qué pasar por eso?

- Es algo que me ofrecieron hace tres meses. En ese momento no tenía ningún interés en aceptarlo, pero ahora las cosas han cambiado. Mañana parte el último grupo de agentes y quedan vacantes disponibles… Es algo temporal, mi estadía sólo se extenderá dos o tres meses. Me permiten viajar una vez al mes y podré venir a visitar a Parker. Lo tomaré, Bones. Necesito hacerlo.

- ¿Es por dinero? – preguntó más calmada, intentando escuchar una razón que la convenciera de su decisión.

- En realidad mi salario no aumentará demasiado. Básicamente sólo estaré colaborando con la oficina de San Francisco, así que… no es asunto de dinero.

- No lo entiendo, Booth… - alzó sus hombros y movió su cabeza totalmente desconcertada.

- Debo hacerlo – extendió sus manos buscando las de ella, pero Brennan las esquivó.

- ¿Ya no quieres seguir trabajando conmigo, verdad? – lo increpó mirándolo fijamente.

- ¡No es eso, Bones! Necesito irme a San Francisco, necesito un tiempo lejos de todo ¿Puedes comprenderme?

- No te estás alejando de todo, sino de mí. Después de lo que sucedió anoche, has estado evitándome. No soy una experta interpretando el comportamiento de la gente, pero contigo… puedo ver perfectamente que hoy no eres el mismo ¡Te arrepientes de lo que dijiste anoche!

- Bones, déjalo – suspiró nervioso.

- ¿Qué? ¿Tanto te cuesta reconocerlo?

- Bones, todo está bien ¿OK? – levantó sus manos frente a ella, intentando relajar la situación.

- Sabes, puedes hacer lo que quieras. No eres el Seeley Booth que me enseñó que la sinceridad es lo más importante entre compañeros, eres sólo un cobarde. Estás huyendo porque eres incapaz de mirarme y reconocer que te arrepientes de tus palabras. El hombre que conocí hace cinco años es un fraude – hizo una pausa para tomar su bolso de encima del sofá y se encaminó hacia la puerta-. No es necesario que pases mañana por el Jeffersonian… Suerte en San Francisco.

Se dirigió a paso firme hacia la salida, pero antes que pudiera tomar la manilla de la puerta, Booth apareció en su camino para evitarlo.

- ¡No entiendes que hago esto por ti! – la cogió por el brazo izquierdo, exasperado-. He estado actuando como un idiota que se cree con el derecho de poder exigir algo a la mujer que no es más que su compañera. Desde que terminó tu docencia, después de todo este tiempo sin trabajar juntos, he buscado las formas más estúpidas de intentar obtener de ti algo que no existe ¡No existe, Bones! No puedo esperar que sientas lo mismo que yo ni que reacciones como yo que muero de celos de imaginarte con cualquier otro. Todo lo que te dije ayer y lo que estoy diciéndote en este preciso momento no es justo para ti, Bones. El beso que te robé anoche, yo…no debí hacerlo…fue una falta de respeto a la relación que tienes con Hacker. El irme, estos meses me servirán para volver a ser el de antes… Volveré a ser el compañero y amigo que conociste, no el cretino en el que me he convertido.

- Insistes en ser un cobarde – lo apuntó con su índice hablando calmada, casi con resignación.

- ¿Qué? ¿Has escuchado algo de lo que acabo de decir?

- Si ¿Y sabes qué? ¡No me importa!

- Bones… No hagas que esto sea más difícil para mí… - habló casi a modo de súplica y bajó su cabeza creyendo no poder aguantar más tanta presión.

- ¡Me tendrás que escucha, Booth! Después de todo, yo fui la que vino para hablar contigo. Puedes irte a dónde quieras y por el tiempo que quieras, puedes seguir siendo un cobarde pero antes de irme y cruzar esta maldita puerta, tú me tendrás que escuchar… - el volumen de su voz aumentó considerablemente y antes de seguir hablando, trasladó sus dedos debajo de la barbilla de Booth obligándolo a mirarla-. No siento celos de las vidas de Ángela, de Hodgins, de Cam ni de Sweets ¡Sólo siento celos de ti Booth! Pensar en ti y en Perotta juntos me volvió loca la otra noche y aunque es una reacción totalmente irracional ¿Sabes qué? ¡No me importa! Porque por primera vez me siento viva por reaccionar así por un hombre.

- Bones…- intentó interrumpirla, pero ella no estaba dispuesta a cederle ni una sola palabra.

- No estoy con Hacker, pero tengo mucho que agradecerle, porque sin él no habría sido capaz de venir hasta aquí. Desde hace un tiempo, cuando requiero satisfacer mis necesidades sexuales, no puedo pensar en Andrew ni en ningún otro, porque alguien me enseñó que vale la pena buscar algo más. Creo que sin ser consciente de ello, he encontrado esa conexión real que un día me dijiste que todo ser humano está destinado a buscar hasta llegar al indicado. No estoy segura de poder expresarme con la claridad que debiera, pero si lo que acabo de decirte significa algo para ti, simplemente demuéstramelo y revive de nuevo ese beso que ayer dijiste estar dispuesto a repetir hasta mil veces.

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Estaba petrificado. Unos cuantos segundos pasaron, no demasiados, pero sí los suficientes para convencerse que su mundo seguía girando. Sacudió su cabeza como intentando despertar de un sueño, intentando probar la realidad; poniendo a prueba a ese tiempo y a ese espacio donde había escuchado lo que más ansiaba en toda su vida. Pasaron todavía unos instantes más en los que su mente siguió divagando, pero la cálida brillantez del azul de sus ojos le hicieron comprender que no se trataba de meras ilusiones. Convencido y sin nada más por comprobar, avanzó un par de pasos acercándose lentamente, dispuesto a hacer desaparecer la incertidumbre con la que ella lo miraba ya prácticamente al borde de la desesperación. Rodeó su cintura y acarició su mejilla justo a tiempo para recibir las lágrimas que comenzaron a brotar de sus ojos claros. Aumentó mucho más la cercanía existente entre sus rostros y posó suavemente sus labios en los de la mujer que amaba.

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- Te amo – fue lo primero que escuchó a la mañana siguiente mientras ella seguía recostada sobre su pecho, compartiendo la misma cama.

- Yo también te amo – besó tiernamente su frente.

- Es mucho más reconfortante esta sensación a tener que estar celosa de ti todo el tiempo, Seeley Booth – sus manos comenzaron a dibujar juguetonamente sobre los pectorales del hombre con el cual le era imposible perder el contacto.

- Los celos serán algo con los que otros tendrán que aprender a convivir desde ahora, Temperance Brennan.

- ¿Quiénes? – elevó su mirada esperando su respuesta.

- Todos, mi amor – comenzó a sonreír-. ¿Y sabes por qué?

- ¿Por qué? – su voz se escuchó semejante a la curiosidad con que una niña pequeña intenta descubrir el mundo.

- Porque lo que nosotros tenemos, lo que tú y yo por fin hemos encontrado…eso es algo que nada ni nadie podrá superar, Bones… jamás lo harán.

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FIN.-


Muchas gracias a todos los que leyeron y comentaron desde el primer capítulo de ésta historia. Agradezco cada palabra entregada, pues fue un incentivo para seguir adelante. Me disculpo por la demora en subir los capítulos, pero créanme que no fue a propósito, sino debido a mi falta de tiempo. Todavía tengo pendiente el fanfic "De comienzos y retornos" así que estos días seguiré escribiendo todos los capítulos que quedan y una vez terminado, los subiré.

¡Saludos! ¡Que estén muy bien! =)