I know! No tengo perdón de Thor, eso sin mencionar que hay una historia que la tengo más abandonada. Tengo que reconocer que aún, si tenía ALGO de tiempo libre lo "utilizaba" o gastaba en descansar o perder el tiempo en otras cosas antes de preocuparme por actualizar mis historias. Fue algo irresponsable y TRATARÉ de que no vuelva a pasar. Y lo peor de todo, es que me quedé en el mero mero punto crucial de la historia, y sé qué se siente que te dejen así y que no vuelvan a actualizar. Pero por algo se empieza ¿no XD? Nada me excusa y mejor dejo ya la continuación (si es que alguien me hace el favor de leer la historia todavía :I)

Inazuma Eleven es propiedad de Level-5 así como todos sus personajes.

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Ya había pasado cuatro días, a duras penas SEIS días en los que Ichinose y Rika se trataban como extraños, a raíz de la confesión totalmente fallida del chico. Cabe mencionar que justamente eso era lo que quería evitar. Pero tampoco tenía que disculparse por no querer intentar algo con Ichinose. Después de todo, era su manera en la que ella decía "autoquererse". Ya que según ella, el "señor" no podía regresar como si nada a imponer lo que fuese su voluntad. Y la verdad es que el mundo cambiaba todo el tiempo. Para ella, fue para bien. Y para Kazuya…fue una intencionalidad que le gritaba a la cara que toda la culpa la había tenido él.

Nadie en la casa (además de los involucrados, claro está) sabían qué sucedía entre ellos dos. Únicamente Domon, Tsunami y Touko podían darse una idea de lo ocurrido. Porque la única verdad en el momento era lo que los demás podían simplemente observar. Un par de rostros que ocultaban algún tipo de dolor tras un intento de mostrarse enojados; sin éxito.

Nadie se atrevería a interferir en la situación. Era muy su problema y los demás lo entendían.

-"¿El viernes a las 8 de la noche, correcto?"-Se escuchaba al otro lado de la línea.

-Si me hace favor.- Confirmaba Ichinose con ánimo fingido. Maldiciendo internamente a la persona o fuerza divina que cancelara vuelos más tempranos. Mientras, escondido detrás de la pared de la sala, Domon pensaba muchas cosas y nada a la vez. Mucho ruido en su cabeza. Habían ciertos principios que conformaban la personalidad de su mejor amigo, y una de ellas es "¿Qué es lo peor que puede pasar?"Y ahora ese principio lo estaba rompiendo. Antes de regresar a Japón, ya lo habían hablado muchas veces:

-"…Además, en el caso de que haya conocido a un mismísimo príncipe azul ¿enserio me crees un bebé como para irme corriendo y acusarla de que me rechazó?"

-"No estoy diciendo eso.-Rectificó Domon cubriendo sus ojos con su mano culpa del intenso sol que iluminaba el campo de práctica.- Sólo que no entiendo de dónde salió tanto "interés" por Rika-chan de repente."

-"Deja de preocuparte que no eres tú el que piensa declararse.- Bromeó el castaño levantándose del césped al concluir sus ejercicios de estiramiento.- Y en el peor de los casos ¿qué es lo peor que puede pasar? Que me diga que ya no me acosará y que ahora que lo piensa no quiere tratar nada serio conmigo. That's all. Ni que algo se fuera a morir por eso…"

¿Estaba huyendo?; sí. ¿Estaba renunciando?; también. ¿Dejaría las cosas tal y como estaban?; en efecto. Y ambos chicos sabían eso, sólo que Ichinose siempre se había rehusado a creer en la palabra "ego", era más bien "darle tiempo" pero específicamente a quién: ¿a Rika para pedirle perdón al chico? ¿O a que se diera cuenta de que todo lo que había escuchado esa noche era real y que quería comprobarlo? Vamos, que al final de todo esto había una pregunta que era la raíz de todo esto; ¿Por qué Kazuya se sentía tan ofendido?

—¡La comida está salada.—Todos fijaron su atención en Midorikawa quien se había infiltrado en la cocina (como siempre) a probar antes que nadie los alimentos que servirían. Aki lo miró con desconfianza y tomó la cuchara de madera con la que se revolvía el estofado de verduras. Tomó un poco de caldo con esta y la acercó a su boca. Más rápido había comenzado a toser que en lo que el cucharón cayó al piso. Rápidamente Touko le acercó un vaso con agua mientras le daba golpecitos en la espalda. Sobra decir que las demás optaron por no probar la comida para evitar la suerte de la peliverde.

—Es por esto que Natsumi-san debería tener prohibido el acceso a la cocina.—Soltó burlonamente Kogure, pero al ver a las chicas mirarse entre ellas paró de reír.
—Natsumi salió desde la mañana con su padre. No regresará hasta mañana.—Aclaró Touko provocando dudas entre los presentes quienes observaban desde fuera de la cocina.
—Entonces, ¿Quién trataría de envenenarnos así?—Preguntó Kogure.
—B-bueno ¿Qué más da quién de nosotras se equivocó?—Saltó "al rescate" Haruna empujando a los jugadores con el propósito de cerrar la puerta.—Están haciendo de esto algo grave. Todavía h-hay mucha comida.—Les animó falsamente al dar un portazo y recargarse sobre esta para asegurarse de que los demás se hayan ido.
—...Apuesto a que ella lo hizo.—Soltó Tsunami inocentemente ganándose miradas matadoras de Kido y Fubuki que bien pudieron voltear sus cabezas como la mismísima niña del exorcista.— ¿Qué? Haruna-chan estaba muy nerviosa.—Rectificó en su defensa encogiéndose de hombros y tomando a Tobitaka por los brazos como escudo humano, lo que provocó que cierto portero frunciera el ceño mientras trataba de ocultar su tic en el ojo.

Mientras tanto, la menor de las managers se mantenía con un oído sobre la puerta, asegurándose que los pasos de los jugadores sonaran cada vez más lejanos. Recobró su postura sin mirar a nadie. No quería buscar culpables acerca del "gran" accidente. Sin embargo, admitía que se relajó al escuchar un suspiro pesado de parte de otra persona.

—Lo siento. Creo que estoy muy distraída últimamente.—Se disculpaba Rika tomando la cacerola con el fallido plato y poniéndola en el fregadero.—Y los chicos no tienen la culpa de eso.—Admitió apenada la chica. Mientras Aki tomaba las manos de esta mirándola preocupada pero aún así con una sonrisa.
—Eso lo sabemos.— Dictaba la chica con dulzura.—No hagamos un lío por la comida que es lo de menos. De todas formas a los chicos nos les haría daño comer menos. Que mira que han ganado peso.—Añadía divertida ignorando los múltiples estornudos provenientes de la sala. —El...cómo decirlo..."asunto aquí es que te hemos visto mal.—Se sinceraba la peliverde apoyadas por Haruna y Touko. No les interesaba quién o qué le había causado esto a su amiga. Las conjeturas acá no tenían importancia. Pero cuando llegaba al punto de que esas "tontas" preocupaciones habían hecho que Rika tropezara, literalmente, un par de veces en la casa, que bajara de peso, y que inclusive confundiera los nombres de los jugadores, es decir, cuando esto iba más allá de su bienestar era hora de que intervinieran, le gustara o no...


—Si te soy franco, pienso que irte ahora así como así sería algo, pues, infantil.—Y desde que terminó esa llamada telefónica con la chica de los boletos de avión, tuvo que tragarse una por una las reprimendas "elegantes" de su mejor amigo, que para decirle eso, era más que evidente que lo había escuchado desde el principio.—Estoy hablando de algo que no sé, y me disculpo pero te vas porque algo no salió "¿De acuerdo al plan?".—Ichinose rió de forma algo egocéntrica y rodó los ojos. Carraspeó de manera estrepitosa sabiendo de sobra que ese gesto molestaba al chico peliazul.

—No es como si no lo supiera. —No se limitaba a mantener las manos quietas mientras hablaba, y nunca borró una sonrisa torcida de su cara.—Por supuesto que es infantil pero entiéndeme a mí. Vine en la mejor disposición de hacerle saber a Rika lo que quería decirle, lo que sentía, todas esas cosas que SABES que se me complican porque APESTO en estos temas.— Domon estaba a punto de refutarlo sin encontrar argumento alguno así que lo dejó proseguir.—Y lejos de que simplemente me dijera "no" me echó en cara que la señorita quiere "mantener su integridad" y que no quiere que la lastime cuando nisiquiera me da oportunidad.—Ichinose apoyó su espalda en el muro del recibidor donde se llevó la conversación todo este tiempo.—Entonces dime, ¿Quién es él o la infantil en este caso?

—Aun así no entiendo el por qué te sientes tan ofendido y no me digas que es mentira porque te conozco.—Se apresuró a decir al ver que el rostro de Ichinose se tensaba aún más.—Dejas las cosas así sólo cuando te sientes de esa manera, es una forma muy tuya de delatarte.—Habían pasado de hablar de lo infantil a lo miedoso, en pocas palabras.—Vamos a ver; ¿Por qué no volviste a hablar con ella en vez de tú quedarte con una idea de que ella no quiere arriesgarse, y ella con una idea de que, no sé, te estabas burlando o no la entendías, por decir algo?

—¡Porque pensé que declararme era lo que ella quería!—Soltó al fin. Cansado. Añadido al hecho de que no se sentía de buen humor para "charlar", tenía el presentimiento de que todo el mundo bien podía comprender a Rika pero a él no. Porque basado en su experiencia siempre era así.—¡Que querría que regresara de America, que fuese la primera persona a la que buscara y que le dijera que la espera había terminado! ¿¡Qué demonios salió mal!?—Gritó exasperado pero aún así procurando no causar un escándalo mayor para que los demás no lo escucharan. Domon lo miró dolido. No con él, sino con lo que estaba diciendo. ¿Quién dijo que esto del A.M.O.R tenía escrito reglas a seguir como receta de cocina? Y sobretodo, dolido y asustado por las verdaderas intenciones de su mejor amigo, al que en estos momentos parecía un verdadero extraño.

—¿Para qué Ichinose?—Esta vez fue él quien endureció sus facciones y su voz y postura se tornaron desafiantes mientras que evitaba mirarlo a la cara en un intento por reunir confianza para decir correctamente lo que tenía en mente.—¿Para recompensarla por algo como si fuera una mascota esperando un premio por esperar? ¿O para hacerle un favor?—Era evidente que aquella charla pondría al límite su amistad, y Domon era quien más lo sentía. Pero cuando algo no le parecía, cuando Ichinose se comportaba así (porque vamos, en el pasado Ichinose tuvo un episodio algo similar debajo de esa fachada de optimista) muy poco le importaba qué tanto lo lastimaría, o incluso qué daño se causaría a sí mismo. Porque, si la forma de amar de Rika era conservar intactos los presuntos intentos que podría tener al abrirse a la persona equivocada, la forma de querer de Domon era más que ir al grano, era fastidiarse de que las personas se inventaran todos los posibles escenarios como si la vida se tratase de una ecuación. Y si tenía que ser tachado de entrometido, lo haría. Él no creía en verdades concretas. Y estaba seguro que el mundo no se movía así.

—Muchachos, la cena al fin está lista.—Irrumpió Endo admitiendo las posturas tensas que ambos habían adoptado. Tragó saliva tortuosamente y giró sobre sus talones para apurar su paso hacia el comedor e ignorando la pregunta de Fubuki y Shido del porqué de su rostro impávido.

—¿Así que en realidad eso piensas?—A Ichinose se le revolvió el estómago. No sólo tenía una aglomeración de emociones en este por el rechazo "civilizado" de Rika, sino que estaba siendo juzgado y atacado (o al menos él lo percibía así) por la única persona en el mundo al que le confiaría cosas que ni a su familia le ha hablado, y eso aunque no lo mostrara, lo debilitaba, lo confundía; lo estaba acabando. Tenía nulo sentido de la comprensión. Dentro de su mórbido juicio sólo pudo llegar a una conclusión: estaba solo.—Muchas gracias, amigo. Finalmente te muestras como eres.—Murmuró irónicamente abriendo los brazos de par en par fingiendo alegría.

—Tú...— "Monstruo" no era la palabra que buscaba. Orgulloso quizás. Domon asintió llegando a una conclusión, claro que no universal, pero conceptualizando todo hasta ahora.—Estas haciéndote la víctima.—El moreno pasó una mano por su rostro para enfundarla en una de las bolsas de su chamarra del uniforme.—Deja de querer controlar lo que todo el mundo piensa.—Concluyó dirigiéndose a las escaleras. Necesitaba ir a lavarse la cara. Se dio cuenta que sus pasos se escuchaban pesados y así como lo notó le importó poco.

En tanto, Kazuya aguardó pasivamente a que no hubiese alguien cerca de él. Se mantuvo conspicuo, como si hubiera resultado vencedor de algo. Como si nada, y un tanto sinvergüenza se dirigió a la mesa donde se encontraban ya casi todos. Conversaba con Suzuno de una nueva banda de rock que había ganado auge en poco tiempo.

—...Pero sin duda "Nameless memory" es la mejor canción del álbum a mi parecer.—Dictó con un toque de elegancia como si hablasen entre reyes. Mientras escuchaba al peliblanco replicar, revisó un mensaje de texto recién mandado a su celular.

—"Cobro exitoso. Gracias por confiar en Japan Airlines."—Esa era la confirmación de que no tendría que esperar otra cosa más que su vuelo mañana de regreso a Estados Unidos. A punto de pensar que al menos la aerolínea no le fallara también. Sin embargo, al querer apoyar su brazo en el respaldo de la silla, accidentalmente golpeó el brazo derecho de Rika quién pasaba con dos vasos de agua para los jugadores, provocando que en el intento por no tirarlos derramara un poco en la cabeza del castaño.

—L-lo lamento mucho, darl... es decir, Ichinose-kun.—Permaneció inmóvil, y hasta con la mirada vacía. Posó una mano sobre su cabeza para palpar el líquido derramado sobre su cabello y miró su mana como si de sangre se tratase. Pausó sus movimientos girando su cabeza hacia la chica.

—¿Te pasa algo?–Preguntó el castaño entrecerrando los ojos. Para mala suerte de Rika, la inocente chica creyó en el aparente tono de preocupación del jugador.

—N-no es nada. Sólo me destanteé un momento...—Su imperceptible sonrisa se borró cuando Ichinose se levantó de la mesa apoyando sus manos en el mueble causando un gran estruendo en el comedor (además de hacer que Max casi se ahogara con el estofado por el susto).

—Te pregunté si tienes un problema CONMIGO.—Recalcó.—No me interesa saber si es causa de tu ineptitud.—Las chicas abrieron sus ojos de par en par mirándose entre ellas. La confusión y el miedo en Rika de verlo por primera vez actuar de esa manera eran previsibles por cualquier ángulo. En tanto, los jugadores intentaron reaccionar inmediatamente para evitar que el pleito se hiciera más grande, aunque no estaban muy seguros por dónde había empezado.

—Te lo estás tomando personal.—Irrumpió Goenji colocándose entre la chica y el castaño, mientras que Touko la tomaba por los hombros y la alejaba de ellos.—Ella sólo resbaló. Es todo.—El centrocampista relajó sus facciones por un momento y tomó una servilleta retirando el líquido de su cabello. Suspiró sonoramente y ladeó su cabeza parpadeando un par de veces y sonriendo. Una escena algo macabra a la vista de los más jóvenes de la casa.
—Lo lamento, ¿estás sugiriendo que me disculpe porque ella no pueda nisiquiera sostener dos simples vasos?—Propuso el chico en broma. Para empezar ¿De dónde había salido la palabra "disculpas"? Repentinamente sintió dos manos sosteniéndole fuertemente del cuello de su chaqueta y acorralándolo a la pared. A la vez que Kabeyama, Kurimatsu y Shorinji se escondían debajo de la mesa al no tolerar aún los pleitos.

—Mira, sonrisitas, para ser comediante te lo paso pero no voy a tolerara que insultes a Rika-chan, ¡Ni tú ni nadie!—Dictaba Nagumo mientras Kido y Sombra trataban en vano de que este lo soltara.

—Y si tanto la quieres ¿Por qué no te casas con ella?—Le desafió el castaño ganándose una bofetada por parte de Aki quien apareció en medio de ambos. Todo quedó en silencio, incluso le causó cierto desconcierto y sobresalto a Nagumo. Sólo así logró soltar al chico.

—No puedes estar hablando enserio.—Le miró Aki, pero al ver que este la evitaba volvió a propinarle otra cachetada dejando coloradas ambas mejillas.—¿Qué te ocurre a ti, ah?—Haciendo caso omiso de todas las miradas postradas en él y en la quebrada voz de Aki salió a prisa de la casa azotando la puerta de la entrada. Domon escuchó todo desde el borde de la escalera ya que acababa de llegar a la estancia.

—Oigan...—Hablaba Shadow con un tono apenas audible con la esperanza de que los demás finalizaran el debate surgido de la polémica causada por el incidente de Rika e Ichinose.

—Debe tener una enfermedad del cerebro.

—No creo, Handa-sempai.—Agregaba inocentemente Toramaru. —Sólo debe estar de malas.

—Tal vez está en sus dí...

—Kabeyama, él no es una chica.

—Gomen, Midorikawa.

—Chicos...

—Tal vez regrese en un rato a pedir disculpas.—Opinaba Haruna siendo observaba con ternura por su hermano.

—Se hace tarde. Espero que esté bien.—Agregaba Kazemaru.

—Espero que esté en un puente a punto de tirarse de cabeza.

—¡Burn! ¡No digas eso!

—¿¡Me vas a decir que estás de su lado, Fuusuke!?

—¡EY!—Fue cuestión de tiempo saber que cuando Shadow se molestaba era porque de verdad le habían hecho perder la paciencia. Todos lo miraron expectantes a que lo dejaran hablar. —¿Alguien notó que Rika-chan salió hace diez minutos?—En efecto, había salido del lugar sin que los demás se dieran cuenta al principio.

—Hiroto, no dejes que esto te ponga mal. Que no te estrese de más.—Susurró Midorikawa acercándose al pelirrojo y poniendo una mano en su hombro. Este le sonrió sintiendo su frente helada.
—¿Por qué lo dices?—El peliverde señaló el rostro de su amigo haciendo que palpara su cara. Advirtió que su nariz comenzaba a sangrar. Inmediatamente tomó el pañuelo que su amigo le ofrecía. —No debes preocuparte.— Hiroto se levantó de la silla y tomó la mano de Midorikawa.—El entrenamiento, la escuela, a veces es difícil poder con todo.

—Sólo asegúrate de comer y descansar bien. Ya sabes lo que dicen; "Dios tarda pero no olvida".—El pelirrojo asintió. Con toda calma se disculpó con todos por ausentarse, aunque nadie se dio cuenta por comenzar a buscar a gritos a la chica en el piso de abajo. Al llegar a las escaleras subió a prisa a punto de tropezar un par de veces con esta. Llegó al baño principal y se encargó de enjuagar adecuadamente su nariz y su barbilla, tratando de ignorar el desagradable sabor a sangre que se había colado en su boca. Quince minutos fue lo que gastó en parar la hemorragia. Apoyó sus brazos en el lavabo y se quedó mirando sus ojos en el reflejo.

—...Está empezando...


—Señorita, ¿Me haría el favor de parar un momento, please? Ya me cansé de perseguirla. Si no soy caballo.—Rika miró a su izquierda y unos pasos atrás se encontraba Domon con ambas manos sobre el pecho tratando de estabilizar su respiración, y emitiendo uno que otro sonido exhausto para "liberar la tensión".

—¿Y tú podrías explicarme por qué me estás siguiendo desde la casa?—Exigió la chica posando sus manos sobre sus caderas y apretando la mandíbula. Esbozó una sonrisa gustoso provocando confusión a la chica, aunque esta no lo admitió. Para Domon, esa actitud se parecía más a la Rika de antes.

—Porque saliste sin dirección como yegua desbocada.

—¿¡Qué tienes con los caballos!?—Contestó tajante cruzándose de brazos. Esto provocó la risa de Domon mientras la chica lo miraba con desconfianza, como de un loco se tratase.—Además ya es tarde como para andar corriendo por ahí a estas horas.—Calló al ver la expresión irónica de Domon.

Urabe no tuvo más remedio que dejar que el chico la escoltara de vuelta a la residencia (después de todo, él también vivía ahí) sin embargo, él se dio cuenta de la lentitud de los pasos de ella. Definitivamente aún no querría entrar ahí y enfrentar el bombardeo de preguntas que le harían.

And... ¿Puedo saber a dónde ibas tan tarde?–Soltó Domon peinando un travieso mechón de si cabello que caían en su frente.

—Debes tener hambre. Nisiquiera comenzaste a cenar.—Vaciló desviando su mirada a pesar que el chico la seguía de cerca y no podía ver su cara. Escuchó cómo él la llamó por su nombre con un tono alargado e insistente. —La verdad, no iba a ningún lado. Simplemente tenía ganas de salir de ahí.

—Debes estar enojada. Te entiendo pero…
—Confundida.—Rectificó.—Más bien confundida es el término correcto. Ambos detuvieron el paso, Rika siendo imitado por el moreno. —Vamos a terminar de una vez, ¿Qué quieres decirme o preguntarme acerca de tu "amiguito"?—Dictó la chica viéndolo a los ojos. Él talló nervioso su nuca. Sin embargo agradecía a Rika que ella sí diera la cara.

— ¿Por qué razón rechazaste la confesión de Ichinose? Q-quiero decir, ¿Qué es lo que te llevó a decidirlo?—Corrigió al sentir que esa pregunta podría sonar un poco exigente o acusadora. Los ojos de Rika se le llenaron de lágrimas. Pero tenía que vivir ese dolor. Era la única manera de aprender de ahora y saber cómo superarlo para crecer.

—Quizá te cueste creerlo, porque yo aún no estoy segura de si decirlo o no...—No le importó quitar las lágrimas que caían una tras otra por sus mejillas.—Es sólo que no estoy segura de que lo quiera o siquiera me guste él. Es más, pensándolo bien, es probable que nunca lo haya querido. —Intentó en vano reír por lo que decía, resultando sólo en que soltara un gimoteo de dolor. En realidad la garganta la sentía pesada. Oprimida. —¿Es tan difícil para los demás entenderlo? ¿Enserio todos esperaban que cuando Ichinose regresara me comportara de la misma manera? Me refiero a que confieso que en un principio Tsunami y yo entablamos una fuerte amistad, y entre charla y charla se empeñó tanto a convencerme que podría enfrentarme a Kazuya-kun cuando regresara...que nunca me puse a pensar ¿Qué debía enfrentar? Supongo que lo que todos esperaban que hiciera fue lo que hizo que de una forma me "programara" para ponerme nerviosa cuando ustedes regresaron de Estados Unidos.—Si bien Domon no apoyaba la nueva actitud de su amigo, nunca lo había visto de esa manera. Y eso que se empeñaba en tratar de pensar como sus dos amigos.

—Lo lamento. —Titubeó. Se preguntó intrínsecamente ¿Por qué esperaba que todo siguiera igual?—Tienes toda la razón. —En realidad era muy egoísta. Y eso iba más allá de decir que supondría que Rika lo esperaría toda la vida, por sonar algo ridículo.

—Sólo quiero evitar guiarme por las apariencias. Aún si aceptaba ser si novia o no. —Se cruzó de brazos intentando apaciguar un poco el frío que resentía su piel. — Es algo clásico pero quién quita y funciona. —Le retorcía las entrañas pensar que dependía de alguien. Lo asfixiante que es pensar eso, que desde el principio había sido pura costumbre hacer escenitas de "querido esto", "querido el otro". Intentó pararlo pero fue inútil. —Es patético pretendiendo querer al mismo chico por mucho tiempo. Pero eso no es todo. —Domon la escuchaba intrigado. Nunca se dio cuenta de que todo parecía un guión escrito de actos cómicos. Incluso desde que el equipo conoció a Rika en Osaka, desde que quizá en un principio hubo una atracción que ciertamente se convirtió en cariño de Rika a Ichinose y viceversa.

— ¿Qué más?

— ¿Acaso piensa que no supe que él estuvo en contacto con varios integrantes del equipo, cuando me afirmaban que no sabían nada de ustedes?—El chico tragó en seco. Esta vez resentía el cansancio en las rodillas al estar firmemente escuchándola. — ¿Por qué conmigo tenía que ser diferente? Tan así, que me hubiera dolido menos a que me fuera indiferente, que me ignorara por completo, pero siempre discriminaba los gestos que tenía conmigo. Eso para mí es un tipo de rechazo ¿Sabes? Y que ahora quiera volver como si nada.—El chico estaba en apuros. No tenía nada qué decir, incluso se sentía inseguro de en realidad querer decir algo. Rika le sonrió y se apresuró a jalarlo del brazo, indicándole que no tenía más que decir. Regresaron a casa. No intentaron entrar a hurtadillas porque sería inútil. Había guardia en toda la casa entre ellos para avisar a los demás en el primer segundo que la chica pisara la casa.


—Pasajeros del vuelo 273 con destino a Estados Unidos, favor de abordar en diez minutos. —Nadie volvió a ver a Ichinose en toda la noche. Lo que ignoraban es que tenía las maletas hechas en casa de Endo. Su pasaporte también lo tenía a la vista entre sus cosas. Al haber salido de la residencia de soccer, se apresuró a ir a casa de Endo, tomar su equipaje y entrar al primer hotel que saltara a la vista. Ahora estaba solo en una banca del aeropuerto, entre una niña haciendo berrinche y un señor con sombrero perdido en un sueño profundo. Sin esperar que alguien fuera a buscarlo e intentara convencerlo de no irse. Le dolería la verdad a sí que qué más le daba la cordura. Porque Ichinose no era tonto.

Muy en el fondo, quería ser el entretenimiento histriónico de la Rika. Que lo mirara a él. Hacerle saber a la buena o a la mala que se sentiría fatal si el centrocampista no era su centro de atención.

— ¡Oye!—El castaño miró resentido al frente, divisando a Domon cruzando gran parte del aeropuerto para detenerlo. Esto a Ichinose le dio gracia. Comicidad escabrosa. Cargó una mochila que la llevaría en el avión y se dirigió al abordaje. No completó su trayecto al sentir cómo le arrebataban violentamente sus pertenencias. —¡Te estoy hablando!

—Tú hablas mucho en realidad. —Ichinose estiró su brazo tratando de quitarle a Domon su mochila pero este retrocedió.

—No dejes así las cosas. —Al final el moreno tenía razón. Ichinose no había hecho gran cosa. Son recuerdos que no tenían nombre en la mente de Rika. Y así ¿Cómo podría invocarlos para Ichinose tener algo a su favor?—Como si tú estuvieras libre de culpa.

—Fue ella la que hizo que terminara así. —Replico tajante antes de darle la espalda.—Bueno, si es que algo comenzó.

— ¿Por qué crees que el mundo gira a tu alrededor? ¡Enserio eres muy egoísta para creer que todo lo que le pasa es por ti!—Gritó exasperado, y liberando su frustración hasta cierto punto. —Eso déjaselo a las novelas.—Ichinose chasqueó su lengua.—Pero no vine por eso. Tienes que venir conmigo. —Ahora le había arrebatado de las manos su pasaporte y su boleto de avión.

—Supongo que es por ella así que no me interesa...—Domon soltó un par de lágrimas cargadas de rabia. Enserio, era irreconocible la persona que tenía enfrente. Con enfocando su dolor en la fuerza de sus brazos imitó la acción pasada de Nagumo y lo tomó por el cuello de su chamarra sacándolo de la fila. —¡Maldita sea, Ichinose! ¡Rika está en el hospital!—Se escuchó como eco en la cabeza del castaño. Incluso ignoró a Domon que estaba recibiendo una llamada de Fubuki avisándole que Hiroto también se había puesto muy mal. Sólo dejó que sus piernas imitaran las del más alto y lo guiara a la salida del aeropuerto olvidando que sus maletas actualmente estaban en el avión y pararían en America sin que alguien las reclamase.

Al final del día podrían decir que el error que englobaba todo era que Ichinose había dado las cosas por hecho.

Ambos eran víctimas de su pura intuición.

Así que quién era el verdadero egoísta en la historia:

¿Rika, por pensar en que sólo ella saldría lastimada sin antes darse la oportunidad de comprobarlo?

¿O Ichinose, que al dar todo por hecho no aceptaba que las cosas se habían salido de su control, que no había salido de acuerdo al plan?

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Algo enredado, maybe. También quiero disculparme si tuvieron la necesidad de volver a medio leer para recordar de qué chiles se trataba la historia, porque sinceramente tuve que hacerlo al menos con los dos últimos capítulos. No sé cómo haya quedado, esta vez no tengo juicio acerca de esto ya que me desacostumbré so todo se lo dejo a ustedes.

Creo que fue un cambio MUY radical en nuestro mago favorito, pero supongo que las personas sí pueden cambiar a esos niveles. Sin más por el momento se despide su servidora esperando que les haya agradado y si no pues qué más da. Annyo :3