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En la Guerra… y en el Amor

Por Mayra Exitosa

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El jet había arribado en Inglaterra, agotado pero con el objetivo en mente, solo deseaba volver a verla, le había incrementado todas sus inversiones, si, tal y como no lo esperaba, pero a aquel que la había defraudado también había salido beneficiado, el también tenía incremento en sus acciones, ella había sido como agua fresca en un desierto, ¿había contra atacado? ¿Era una estrategia? ¿Cuál era el plan de ocultarse? su padre pudo haberlo hecho, su abuelo, en muchas ocasiones pudo regresar a Europa, porque ella y hasta ahora, cerca, si, muy cerca, tenía que esperar a verla, a saber que pensaba de él, si realmente estaba interesada o, solo estaba buscando incrementar mas su fortuna, lo seguro era que Grandchester ya estuviera viendo los incrementos, aunque fue mayor la inversión en su corporativo, también fue una estupidez venderle tanto.

- A casa, Charles.

- Si señor. Me dijo el señor Johnson que ella se encontraba en el hotel Lancaster en la suite presidencial

- Supongo que debe estar descansando, le llamaré para ver si podemos vernos.

- Grandchester mando el día de ayer, rosas.

Al escuchar la información de su chofer, no hizo ni un gesto, nada que lo delatara, solo guardo silencio, después abría el computador para ver las inversiones, una sonrisa y el viaje a su casa en Londres, continuaba, requería darse un baño, verla era algo que ya lo tenía ansioso, pero no era bueno enfrentarse así, sin saber su sentir.

En el Corporativo Grandchester, viendo hacia los edificios alrededor, notando la cima que podía visualizar las azoteas de muchos de ellos, con esa bella vista que estuvieron a punto de perder en varias ocasiones por golpes financieros y estupideces por mujeres encaprichadas. Terry era quien ocupaba la oficina presidencial, la única que había en todos esos años, ahora se preguntaba si tendría que compartirla, su padre, no tardaba en llegar a visitarlo, la sola venta de esas acciones había sido por inversiones en otros países, en los que ya habían enfrentado perdidas, sin embargo, al vender solo estaba autorizado un cuarenta por ciento y la condición de la compra era mayor o nada, se arriesgo mucho al soltar más del cincuenta, pero al ver por la madrugada, esa precisa desvelada de relajamiento posterior a la veta que había autorizado y con ello saldado más cuentas de las que se imaginaba, solo pensaba en ella, si tal vez invirtiera en América y que al ver el computador y notar un cambio de poder de la nueva socia se traspasaba a un nieto, solo era un pase consanguíneo, pero para su sorpresa fue ella ese nieto. Cuando estaba viendo en el escritorio de su computador una fotografía de ella, a la que hablaba con ternura, y ahora era su socia…

- ¡Candy! Mi hermosa novia, como espere tanto otra oportunidad, y ahora sola tu me la has brindado, ahora eres mía, estas aquí, en mi territorio, donde ya no saldrás, tenerte a mi lado, era algo que requería este lugar, has venido a dar nuevos alientos a mis esperanzas, pecosa, como te había extrañado.

La puerta sonaba y era su asistente anunciando a su padre, quien pasaba sin demora con un rostro de alivio, nada que ver como había estado la última vez que lo vio en su villa. Acabado y preocupado por todos los años que iban cuesta abajo sus inversiones, la información lo había extasiado, esa venta había sido el detonador y ahora a cinco puntos arriba, todo el reflujo de efectivo en euros, estaba re abasteciendo las arcas de la familia.

- ¡Felicidades hijo! No me habías dicho que estabas de nuevo con Mackenzie, es la oportunidad de oro, la mejor que pudiste esperar, disculpa mi insistencia en casarte con la hija de los Bewley, ahora veo que te jugaste el todo por el todo, intenta comprar en cuanto ella quiera vender al menos un cinco por ciento, esto te dará mayor estabilidad, ya sabes aun casados, las cosas no están siempre seguras.

- No compró directamente ella, fue por estrategia, algo trama y ten por seguro que no soy su as bajo la manga, es la primera vez que sé algo de ella después de aquella tarde.

- Calma hijo, eso fue hace años, ella te amaba, le gustas y apuesto a que todavía siente algo por ti, si no como vino a nosotros así tan completa, debe tener algo entre manos y la única salida para asegurarse, es casándose contigo, con eso nadie le pegaría en la bolsa de valores de nuevo, si no lo hace, las especulaciones irán en bajada y ahora que ya nos volvemos a capitalizar, hay que guardar y asegurar nuestras inversiones sanas, así no arriesgaremos de nuevo el capital factible.

- Ya lo hice, Papá. También envié rosas a su hotel, ya las recibió ayer.

- ¿Rosas? Por favor, Terry. Una gargantilla, algo más de amor, no simples rosas, ¿ya tienes cita con ella?

- No, no me he despegado de las inversiones, cambie el capital y reforcé nuestras cuentas, fue como un respiro inesperado, una brisa fresca en el infierno.

- ¡Poeta! Vas bien, ¿con eso crees que la reconquistes? Adelante, pero ya vete, aquí estoy, te cubriré, quiero a mi mejor inversión en movimiento, vamos hijo, es tiempo de ir por todo, no estás comprometido, la novia no es tal, déjala en el pasado, hablare con los Bewley, diré que no me cuentas todo y que no sabía que habías hecho amistad de nuevo con tu ex.

- Papá, Candy jamás acepto ser mi novia. Ya deja de especular tú también, vamos a ver si me acepta.

- Eso nadie lo sabe, claro que te aceptará, tus inversiones han mejorado…

- Gracias a ella, se superaron todas las bajas que teníamos.

- Pero eso no lo sabe.

- Lo sabrá, es dueña de más del cincuenta, pedirá investigar, recuerda, ya no es la niña pecosa que me admiraba, ahora es la mujer más exitosa y triunfadora en los negocios.

- ¿Se encuentra sola?

- Si, lleva dos semanas sola aquí, en Inglaterra, no sabes la de ocasiones que he deseado…

- Deja de desear… ve por todo hijo, ella es para ti, este es el momento, ahora su unión podría subir aun más las ganancias.

- Olvida las ganancias por un momento, Padre, ella me odia, le rompí el corazón por un estúpido desliz, ya no es lo mismo.

- Que es no te impida ver las montañas hijo, ve más allá, no nubles tu razón, ella no ha tenido un noviazgo importante y eres ese noviazgo importante ahora. Esperas que sea ella, quien venga a ti.

- Mamá ¿ya lo sabe?

- Sus amigas le llamaron, están preguntando si hay planes de boda, todas esperan que ella diga una sola palabra.

En la residencia Andrew en Londres, Albert llegaba inesperadamente, una pareja estaba teniendo un encuentro inusitado, y el junto al mayordomo lo descubrían sorprendidos,

- ¡Que hacen en mi casa!

Elisa y un joven amigo suyo, estaban con caricias bastante fuertes y elevadas, las prendas ya habían cedido, era lógico lo que continuaba, aprovechando la ausencia del dueño, ella como familiar allegada, había entrado como visita de paso, pero al ser descubierta, la cámara de vigilancia estaba activa y ella se cubría al ver como Albert el propietario de la mansión había ingresado, e indicaba con un dedo, la cámara en un rincón del techo.

Avergonzada y cubriéndose, salía con su amigo o novio o lo que se supone que fuera, buscando evitar el regaño enfurecido de William, quien decepcionado, subía a su habitación indicando y dando órdenes, que no volvieran a dar acceso a ningún familiar en sus ausencias a sus residencias, sin aviso alguno de su parte.

- Por supuesto señor.

El mayordomo se lo comunicaba al personal, vigilancia volvía a ver la cámara y enviaba el informe a administración, ahí George lo recibía y pedía privacidad al suceso, pero los Cornwall tenían acceso y Stear al ver un punto de alarma la activaba y prendía en su escritorio, cuando entraba Paty,

- Stear, ya empaque para regresar a Chicago esta noche.

- Si ya está el vuelo programado y avise a tu padre, solo que… estaba por cerrar y veo que hubo un robo en una de las mansiones de mi tío.

- ¡un robo!

- Eso parece, déjame ver el video de vigilancia. Al encenderlo Stear abría desmesuradamente los ojos. Paty dejaba caer las quijadas al ver a una pareja en acción, y como llegaba el tío de Stear que hacía apenas un par de días estaba con ellos.

- ¿Era su novia?

- No, mi Tío no tiene novia y esa es mi prima, una abusiva descubierta infraganti.

- ¡Dios, qué vergüenza!

- No te preocupes, el aviso dice que no volverá a pasar.

En el hotel en Inglaterra, ya obscurecía, cansada de trabajar en las inversiones, tomaba su bolso, se ponía su gabardina y salía a caminar, merecía un descanso, mínimo antes que llegara su padre. Le ofrecían un auto y no aceptaba, caminaba por el frente del hotel.

Él iba a bajar, pero la vio caminar y se detuvo a observarla, se veía hermosa, sus pasos, su manera de meditar, era toda una mujer. Dejaba estacionado el auto, tomaba su gabardina y se iba caminando tras ella.

Los jardines extensos lograban esconderla de pronto, después volvía a verla de nuevo, la seguía con media sonrisa, ella estaba ahí, frente de él y podía tocarla, tenía que acercarse sin asustarla, así que continuaba tras de ella, hasta que se detenía y observaba aspirando el freso aire del parque, viendo a donde continuar.


Y que si se pueden dos capítulos? Todo se puede, solo esta en saber esperar...

Un Abrazo a la Distancia

Mayra Exitosa