WILD FIFE

Autor: Jiraiya

NOTA: Todos los derechos de la serie Robotech pertenecen a Harmony Gold. Esta historia fue escrita sin fines de lucro, solo como medio de esparcimiento. No me demanden.


Capítulo X: "UNA CITA INOLVIDABLE (Parte I)"

Sentada ante una mesa de aquel elegante restaurant, Lisa Hayes observaba con la boca abierta a un sonriente Rick Hunter, aún sin poder creer todo lo que acaba de escuchar. Ella había quedado muy molesta el día anterior al constatar que Kim sabía tantas cosas de Rick, en circunstancias que ella, que lo conocía desde hacía ya tanto tiempo y luego de haber pasado por tantas cosas juntos, no sabía prácticamente nada de su pasado. Es por eso que decidió aprovechar la oportunidad para pedirle a Rick que le contara algo sobre su vida antes de llegar al SDF-1. Lo que escuchó no fue para nada lo que hubiera esperado.

La vida de Rick Hunter había transcurrido de una forma bastante ajetreada hasta antes de su accidentada llegada al SDF-1. Había nacido en el seno de una familia norteamericana y desde sus primeros años había quedado claro que su destino estaba en los cielos. Había aprendido a pilotear un avión y a hacer piruetas antes que a caminar, y había ganado varios campeonatos aéreos desde muy temprana edad. Voló para el circo aéreo de su padre prácticamente desde que pudo pilotear un avión, recorriendo todo Estados Unidos con sus presentaciones, en compañía de Roy Fokker, su mejor amigo y hermano mayor. Eso trajo a Lisa de regreso a lo que la tenía tan sorprendida. Rick le había contado algunas de las correrías del Comandante Fokker cuando aún volaba en el circo aéreo, como esa donde se quedó con un "Trofeo de Guerra".

-- No... no me puedo imaginar al Comandante Fokker haciendo algo así -– comentó, aún sin poder creer lo que había escuchado.

-- Lo que pasa es que conociste a Roy en su faceta más calmada. Antes de Claudia era imparable –- comentó Rick, recordando aquellos viejos buenos tiempos que nunca regresarían.

-- Bueno... Claudia me comentó algo de eso. Dijo que cuando lo conoció, el Comandante Fokker era...

Lisa no pudo terminar lo que decía, ya que las palabras que le había dicho antes Claudia la golpearon como si fuera una bofetada: "Roy Fokker era una verdadera fiesta ambulante, y no sólo eso, era un mujeriego empedernido, y si no haces algo pronto, Rick caerá en lo mismo, y tu piloto habrá volado lejos de tu alcance antes de que te des cuenta"

-- ¿Lisa?... ¿Te sientes bien Lisa? -– preguntó Rick intrigado, mirando a la mujer que había quedado callada de pronto y parecía algo asustada.

-- Perdón. Creo que me perdí en alguna parte, jejeje –- respondió la mujer con una sonrisa un tanto nerviosa.

-- ¿Segura estás bien? Te noto un tanto... nerviosa.

-- No es nada, no te preocupes -– respondió ella, quitándole importancia –- En todo caso, no podría contarle esta historia a Claudia. Si ella supiera que el Comandante Fokker coleccionaba "Trofeos de Guerra", no sé que pensaría de él.

-- Si, creo que tienes razón... a propósito de eso, recuerdo que cuando niño siempre le decía a Roy que algún día yo también tendría mi propia colección de "Trofeos de Guerra" y que sería mucho más grande que la él y... eeehh, olvida lo que dije –- dijo Rick mirando para otro lado un tanto avergonzado, al ver la cara desencajada con que lo miraba la mujer por ese último comentario.

Por su parte, Lisa estaba espantada. ¿Acaso Rick tenía una colección de "Trofeos de Guerra" escondida en alguna parte? ¿Acaso las bragas de Kim ya formaban parte de esa colección? No pudo dejar de imaginar a una sonriente Kim quitándose seductoramente las bragas ante un sonriente Rick, sentado frente a ella en un sillón de cuero, con una copa de Whisky en una mano.

"Acepta este regalo con todo mi cariño... las usé todo el día" dijo Kim con una sonrisa traviesa, antes de lazar a la cara de Rick sus usadas bragas de encaje blanco, que él piloto atrapó con los dientes en un ágil movimiento, similar al de un lobo hambriento.

-- ¡¡¡Noooo!!! –- dijo Lisa cubriéndose el rostro con las manos, a la vez que negaba con la cabeza horrorizada por lo que acaba de imaginar.

-- ¡¡Lisa!! ¿Lisa, estás bien? –- preguntó un preocupado Rick, observando a la mujer que a decir verdad hace rato que estaba comportándose un poco extraña.

-- ¿Eh? ¿Qué? Yo... si, si, estoy bien –- rió ella nerviosamente mientras era observada con cara de incredulidad por su acompañante.

-- ¿Segura? Si no te sientes bien podemos dejar esto para otro día -– señaló Rick, un tanto preocupado.

-- Estoy bien, yo... solo... necesito ir al tocador un momento. Lo siento, vuelvo enseguida.

El joven Teniente solo pudo observar como la mujer se dirigía prontamente a los servicios mientras se preguntaba qué rayos le estaba pasando, ya que Lisa no era del tipo de mujeres que se comportaba de esa forma. Cerca de ahí, medio escondidas en una mesa en una esquina, tres conejitas del puente se hacían la misma pregunta. Un poco más allá, también medio escondidos en otro rincón, una hambrienta oficial de catapulta devoraba el contundente plato de comida que había ordenado, sin quitar el ojo de la pareja en cuestión, debatiendo con su renuente compañero el comportamiento nervioso de su primer oficial. Ninguno de ellos reparó en una conocida mujer de raza negra que se escabulló discretamente a los servicios en ese momento.

Mientras, dentro del baño de mujeres, Lisa Hayes estaba apoyada ante un lavamanos observándose fijamente en el espejo frente a ella tratando de recuperar la calma.

En el poco tiempo que llevaba de su cita había conocido algo del pasado de Rick, cosa que deseaba desde hacía mucho tiempo, pero algunas de las cosas que conoció le resultaban especialmente preocupantes. Para empezar, Rick no solo guardaba gran cariño por el difunto Comandante Fokker, también lo admiraba y era su modelo a seguir, lo cual ella creía algo bueno, considerando lo profesional que fue Fokker en su trabajo. Pero ahora, conociendo algo mas del pasado de este "modelo a seguir", ya no le parecía tan buena idea que Rick lo admirara tanto. Roy Fokker no solo fue un mujeriego, también fue lo suficientemente irresponsable como para hacer participe a Rick en algunas de sus correrías, y a una muy temprana edad. ¿Y de donde rayos había sacado ese hombre la idea de coleccionar "Trofeos de Guerra"? Ahora Rick parecía tener la estúpida idea de que era algo divertido. ¿Eso quería decir que las bragas que llevaba puestas pasarían a ser parte de su colección al finalizar la noche?

La mente de Lisa no pudo evitar divagar e imaginarse en esa hipotética situación:

"Un presente para ti con todo mi cariño... nos las usé todo él día, pero creo te gustarán" dijo tímidamente, entregándole sus recién estrenadas bragas de encaje a un sonriente Rick Hunter, sentado en un cómodo sillón de cuero, bebiendo una copa de whisky.

"Gracias Lisa, las guardaré como mi más valioso tesoro. Por cierto... ¿Te rasuraste ahí abajo?" preguntó el joven Teniente, mientras se ponía las bragas en la cabeza.

"Eeehhh... solo un poco. ¿Por qué preguntas?"

"Bueno, en lo personal prefiero las mujeres al natural ahí abajo, pienso que se ven más lindas, así como Kim" señaló Rick, momento en que una desnuda y al natural Kim Young apareció de la nada parándose junto a él. "Lo ves Lisa, así es como me gusta, además, hace cosquillas cuando hago esto" dijo un contento Rick Hunter, frotando su mejilla contra el natural monte de venus de una sonrojada, pero feliz Kim Young.

-- ¡¡¡Nooooo!!! –- gritó una histérica Lisa sujetando su cabeza con ambas manos, antes de apoyarlas con fuerza en el lavamanos, respirando pesadamente y mirándose fijamente ante el espejo frente a ella –- Cálmate Lisa, no hay forma de que eso pase... además, no te recostaste tanto ahí abajo... pero tardará en volver a crecer –- se dijo, deprimida.

-- Lisa Hayes... ¿Se puede saber qué rayos estás haciendo? –- preguntó una repentina voz sepulcral a sus espaldas.

-- ¡¡¡Kyaaaaaahhh!!! –- gritó una asustada primer oficial, que de un salto quedó sentada sobre el lavamanos y apegada de espaldas al espejo detrás de ella.

-- Quieres calmarte de una puñetera vez... ¡¡Y bájate de ese lavamanos!! –- dijo una fastidiada Claudia, con una vena punzando en la frente.

-- ¡Claudia! Por poco y me matas del susto. Y a todo esto... ¿Qué haces aquí? –- preguntó la mujer, bajándose del lavamanos.

-- La que hace las preguntas aquí soy yo. ¿Se puede saber qué rayos fueron esos gritos que lanzaste ahí adentro frente a Rick?

-- Un momento. ¿Cómo es que viste...? Claudia... ¿Nos estás siguiendo? -– preguntó Lisa, moleta.

-- Y menos mal que lo hice. Lisa, estás quedando como una tonta. Rick te miraba como si te hubiera crecido una segunda cabeza. ¿Se puede saber que te pasa?

Lisa se congeló con esa pregunta. No podía decirle a su amiga que se había perturbado al imaginar a Kim dándole unas bragas de regalo a Rick para su colección. De seguro Claudia lo encontraría una buena idea y maquinaría algún plan descabellado que terminaría con las bragas que traía puestas en las manos de Rick a modo de recuerdo.

-- Me sentí un poco indispuesta, eso es todo –- respondió finalmente la mujer.

-- ¿Indispuesta? –- preguntó Claudia, extrañada -- No me digas que te llegó el periodo.

--¡¡Por supuesto que no!!

-- Entonces deja ya de comportarte como una tonta y ve allá afuera y conquista a tu hombre de una vez por todas –- dijo una fastidiada Claudia, empujando sin ninguna diplomacia a una sorprendida Lisa Hayes fuera del baño –- Si no fuera mi mejor amiga, hace tiempo que me habría olvidado de ella –- dijo para si la morena.

Afuera del baño, una apurada primera oficial salió casi volando por el fuerte el empujón que le propinó su mejor amiga, y logró esquivar por los pelos a un camarero que iba pasando con una bandeja llena de comida. Se recompuso arreglándose un poco la ropa, y cuando se sintió suficientemente digna, emprendió la marcha otra vez, tan tranquila luego de haber evitado un desafortunado accidente, que no se fijó en otro camarero que pasaba por ahí y fue a chocar directo con él, llevándoselo de cabeza al suelo junto con una bandeja llena de vajilla.

Todo mundo giró la cabeza para ver qué pasaba al escuchar ese estruendo, solo para encontrarse con un montón de vajilla rota desparramada sobre el suelo del restaurante y a un camarero y una hermosa mujer también desparramados en el suelo.

Lisa sacudió su cabeza para despejarse y se sentó donde había caído, tratando de ordenar sus ideas para descubrir qué rayos había pasado. Solo recordaba haber chocado con algo y luego... luego... ¿qué pasó? ¿Y por qué tenía la sensación de estar sentada sobre algo caliente y blando?

-- Lisa... ¿Estás bien?

La voz de Rick logró despejar la mente de la mujer y levantó la cabeza para encontrarse con la mirada de un preocupado teniente, y un montón de gente que la observaba en forma desconcertada, sobre todo las mujeres, que parecían avergonzadas y horrorizadas.

-- Si, estoy bien... creo... creo que choque con algo –- respondió, aún algo aturdida.

-- Eso es mas que obvio... ejem, en todo caso ¿piensas quedarte mucho rato sentada en esa posición? Lo digo porque el camarero parece estar ahogándose -– comentó Rick un tanto incómodo, observando a su acompañante.

Lisa solo pudo responder con un "¿Eh?" desconcertada ante la pregunta de su amor platónico, por lo que miró hacia abajo y para su completo horror, se descubrió sentada sobre la cara de un sufrido (o afortunado) camarero, dependiendo del punto de vista, que empezaba a convulsionarse por la falta de aire, ya que ella tenía su entrepierna presionando contra su nariz y boca negándole toda posibilidad de respirar. La reacción de Lisa fue... predecible.

-- ¡¡¡¡Kyaaaaaaaaaaaahhhhh!!!!


Lisa Hayes caminaba por las calles de la ciudad de Macross, avergonzada por la situación tan subida de tono que acaba de protagonizar, y de paso, totalmente deprimida por haberle enseñado su carísimo y recién estrenado conjunto de "casi-no-se-ve-lencería-sexy-de-encaje-color-negro" a un completo desconocido. No pudo evitar suspirar con resignación. Junto a ella iba un divertido Rick Hunter, que se esforzaba por contener la risa.

-- No le encuentro ninguna gracia, Rick –- dijo Lisa, más avergonzada aún.

-- ¿Pero qué dices? En verdad fue algo muy gracioso, sobre todo cuando que te levantaste de la cara del camarero. El tipo estaba medio ahogado, pero tenía una cara de felicidad que no se la quitaba nadie. Hasta sentí un poco de envidia –- dijo el divertido Teniente, dándole un codazo juguetón a la sonrojada mujer.

Lisa se llegó a poner bizca ante el comentario de Rick. ¿Acaso él quería que ella se sentara sobre su cara? ¿Le gustaban a él ese tipo de cosas? ¿Era tal vez algún retorcido fetiche sexual, como coleccionar trofeos de guerra? ¿¿¿Lo habría hecho ya con Kim??? La descontrolada mente de Lisa comenzó a trabajar furiosamente, y en cosa de segundos imaginó a su escurridizo piloto tendido de espaladas sobre una mullida alfombra, y una sonriente Kim levantándose la falda, para luego sentarse sobre la cara del feliz líder de los Skull, momento en que ella llevó sus manos a su sonrojado rostro para luego decir: "Rick, me haces cosquillas ahí cuando respiras"

Rick dio un salto al ver como Lisa incrustaba su puño contra la pared que estaba junto a ella, mientras temblaba ligeramente con la cabeza gacha, y luego comenzó a sudar frío al ver como levantaba el rostro, totalmente rojo y con una mirada asesina.

-- Eeehh... Lisa... ¿Estás bien? -– preguntó con cautela.

-- Rick Hunter... tú... tú... ¡¡Deja que te ponga las manos encima!!

-- Oye, espera un momento... era solo una broma... ¡¡¡Te digo que solo era una broma!!! –- dijo un desesperado piloto veritech, arrancando por las calles de Macross de las garras de una enojada mujer.

Un poco mas atrás, tres conocidas conejitas del puente del SDF-1 estaban medio escondidas detrás de un árbol, observando con bastante sorpresa como su primer oficial perseguía por las calles de la cuidad a un apurado teniente. De más está decir que una de las féminas en cuestión no estaba para nada contenta con lo que estaba observando en ese momento.

-- ¿Pero qué rayos cree que está haciendo esa mujer persiguiendo a Rick de esa forma? –- se preguntaba una molesta Kim Young, contemplando con el ceño fruncido a su oficial superior.

-- Tal vez el Teniente Hunter hizo algo que molestó a Lisa. Ustedes saben que eso pasa bastante a menudo -– comentó Sammie.

-- De ser así, eso es muy bueno para ti Kim, así que deberías alegrarte –- la animó Vanessa.

-- Como sea, pienso que no deberíamos dejar que se alejen demasiado o los perderemos -– sentenció Sammie, a lo que las otras dos afirmaron con la cabeza y las tres se lanzaron en persecución de la pareja en cuestión, que ya iba bastante adelante.

Siguiendo mas atrás, una conocida oficial de catapulta observaba sorprendida al trío de chicas que al igual que ella, estaban siguiendo a la pareja en su cita. Junto a ella estaba un cotizado y ahora deprimido piloto veritech, que observaba desanimado la abultada cuenta de restaurante que se vio forzado a pagar, ya que su hambrienta compañera adujo que había olvidado su dinero en la base.

-- ¿Qué te parece eso, Max? "El trío terrible" tuvo la misma idea que nosotros y están siguiendo a Rick y Lisa en su cita. Sabes... por lo que he visto y he escuchado, Kim entró de lleno a la pelea por el corazón de Rick, así que esta cita debe tenerla bastante preocupada como para llegar a esto. ¿No lo crees?... ¿Max?... ¿Max, me estás escuchando?

-- ¿Cómo es posible que hayas comido tanto? –- preguntó de repente Max, sin prestar atención a las palabras de su acompañante –- Mira esta cuenta Moira. Te repetiste 2 veces el plato mas caro de la carta, sin contar el agregado y el postre. ¿Dónde rayos metiste tanta comida?

-- No seas impertinente –- regañó una sonrojada Moira, quitando la boleta de las manos al hombre de lentes y rompiéndola en pedazos -– Ahora déjate de estupideces y sigamos Rick y su cita o los perderemos –- finalizó la mujer, cogiendo a Max de una mano para jalarlo calle arriba.

-- Dices eso porque no fuiste tú la que tuvo que pagar la cuenta y... oye... ¿Esas tres que van ahí adelante no son Kim, Sammie y Vanessa?

-- No escuchaste una sola palabra de lo que dije, ¿verdad?

-- Podría decir que dije lo mismo cuando te señalé que esto no era una buena idea y... oye... ¿son ideas mías o Lisa está estrangulando a Rick ahí adelante?

-- Wow... esa mujer no se anda con rodeos. Por algo es la Primer Oficial de esta tina volante.

-- Kim tampoco lo hace mal. Mira como Sammie y Vanessa tiene que sujetarla para que no salte sobre Lisa.

-- Si, tienes razón. Que espectáculo, jejeje. Te dije que esto iba a ser divertido.

-- Bueno... tal vez un poco.

Unos cuantos metros mas atrás, una conocida mujer de raza negra se llevaba una mano al rostro en señal de frustración, al ver como su mejor amiga y protegida ahorcaba en medio de la acera al hombre que supuestamente tenía que conquistar. Realmente no sabía qué pasaba por la cabeza de Lisa en ese momento, pero ya estaba llegando al límite de su paciencia. De muy buena gana hubiera ido a llamarle la atención a su querida amiga en ese momento, de no ser por algo que vio y que la dejó entre sorprendida y preocupada.

Unos metros más adelante de ella estaban la conocida Moira Flynn y el no menos conocido Max Sterling, ambos bastante entretenidos observando el nuevo numerito de Lisa Hayes. La verdad el ver a esos dos juntos fue una gran sorpresa para ella. No se podía imaginar a una mujer como Moira, saliendo con alguien como Max, sobre todo porque le sacaba mas de 10 años de diferencia en edad, pero al observarlos mejor se percató que no había nada entre ellos, más que el interés de divertirse siguiendo a Rick y Lisa en su cita. No necesitó pensarlo demasiado para saber que todo eso debió ser idea de Moira, y que el pobre de Max no era más que una victima de las circunstancias. Lo sentía por Max, ya que Moira era de armas tomar y de seguro se aprovecharía de él en más de un sentido... aunque, si se espabilada, en una de esas Max también podría aprovechar la situación y sacar alguna ventaja con Moira.

Pero lo que en verdad tenía preocupada a Claudia, no eran Max y Moira, ya que podía lidiar con ellos e idear alguna treta para apartarlos del camino de Lisa. Su real preocupación recaía en las personas que estaban otro poco más delante. Ahí estaba el conocido "Trío terrible", que al igual que Max y Moira, parecían haber tenido la idea de seguir de cerca la cita Hayes/Hunter.

Las féminas en cuestión trataban de pasar desapercibidas aparentando mirar las vitrinas de las tiendas, mientras se cubrían con la gente que anda por el lugar, al menos hasta que Kim trató de correr hacia Lisa para saltarle sobre el cuello al ver como trataba de asfixiar a Rick. Por fortuna para ella, y para Lisa, Vanessa y Sammie alcanzaron a sujetarla a tiempo. Dejando eso de lado, era muy preocupante tener a este trío siguiendo a Lisa en su cita, ya que si advertían algo que pudiera ir en contra de los intereses de Kim, fácilmente podrían armar algo para hacer que se estropeara la jugada de Lisa.

Con esto en mente, Claudia decidió pasar por alto a Moira y Max, al menos por el momento, para centrar su atención en el "Trío terrible" en lo que restaba de la cita, si es que Rick no decidía poner fin a todo esto luego del nuevo desatino de Lisa.


Rick estaba sentado en una banca masajeando su agredido cuello luego de que Lisa volviera en si y dejara de estrangularlo. Debía reconocer que la mujer tenía bastante fuerza, eso ya le había quedado mas que claro el otro día cuando ella lo había lanzado por los aires con una llave de aikido en los vestidores de mujeres. Pese al dolor de su cuello, no pudo evitar rememorar como ese día tuvo la fortuna de presenciar el hermoso espectáculo de la intimidad de Lisa Hayes desplegado ante sus ojos. Los golpes de Lisa y Kim valieron la pena por solo ver eso.

-- Vellos ensortijados color castaño... jeje... jeje... –- susurró Rick, con una sonrisa degenerada, ojos soñadores y la baba escurriéndosele por la boca.

Al otro extremo del banco estaba sentada una ya deprimida Lisa Hayes, con las manos apuñadas sobre las piernas y la cabeza gacha, totalmente derrotada y avergonzada consigo misma por perder el control de esa forma tan poco decorosa. Por culpa de un estúpido arrebato había saltado sobre Rick y había intentado estrangularlo, todo por dejarse llevar al imaginar a Rick y Kim... no quería ni recordarlo. El punto es que ahora Rick debería estar pensando que era alguna especia de loca psicópata y no querría hablarle nunca más.

"Eso fue todo. He perdido. Ya no hay nada que hacer después de esto. Ahora Rick me dirá que me odia y que no quiere verme nunca más... Adiós Rick. Fue lindo mientas duró... ya no podré mostrarte mi nuevo conjunto de ropa interior" pensó una cada vez mas deprimida Lisa, agachando más la cabeza en señal de derrota, hasta que sintió una mano posarse sobre su hombro. Levantó la cabeza sorprendida solo para encontrarse con Rick junto a ella mirándola con una sonrisa.

-- ¿Qué te parece si vamos a tomar un trago? –- preguntó el joven Teniente, sorprendiendo a la mujer ante él, por lo que decidió fundamento su propuesta -- Has estado tensa toda la tarde y creo que es eso lo que te hace actuar tan... bueno, fuera de ti. Pienso que un buen trago es todo lo que necesitas. ¿Qué dices?

Lisa seguía sorprendida, conociendo a Rick, ella esperaba que él estuviera molesto y comenzara con su tradicional batería de insultos de todo calibre en contra de ella. Esto era algo nuevo y no estaba en sus libros, por lo que no sabía como reaccionar.

-- Rick... tú... ¿No estás enojado? –- preguntó Lisa, incrédula.

-- Bueno, no es como si no me hubiera molestado. El cuello en verdad me duele un poco, y tal vez me quede la marca de tus manos, pero la verdad no estoy con ánimo para andar discutiendo. Dejémoslo pasar y divirtámonos un poco. Para eso estamos aquí, ¿verdad? -– dijo él, tendiéndole una mano a Lisa para ayudarla a ponerse de pie.

La mujer no pudo menos que sonreír ante las palabras de Rick. El le estaba dando otra oportunidad para seguir adelante con esta hasta ahora desastrosa cita, no podía desperdiciarla, así que aceptó dando un asentimiento de cabeza a la vez que esbozaba una esperanzadora sonrisa. Las cosas no estaban del todo perdidas, y su chance aún seguía en pie. Si jugaba bien sus cartas podría finalmente hacerse el milagro de estar junto a Rick, y de paso, enseñarle su recién estrenado conjunto de ropa interior de encaje.

Un poco mas atrás, una cada vez más nerviosa Kim observaba con impotencia como Rick se mostraba bastante amable con Lisa, pese a lo que acaba de ocurrir, y como emprendían rumbo juntos con ella colgada de su brazo... otra vez.

-- Vaya. Esto si que no me lo esperaba. Luego de lo que pasó, pensé que el Teniente Hunter estaría furioso y comenzaría a pelear con Lisa –- comentó Vanessa.

-- Yo también pensé lo mismo -– concordó Sammie –- Parece que Lisa tiene buenas posibilidades si él no da por terminada la cita luego de todo lo que ha pasado hasta ahora.

-- ¡¡¡Sammie!!! –- la recriminó Vanessa, observando a una cada vez más impotente Kim.

-- Bueno, es cierto que Lisa puede tener posibilidades, pero Kim también tiene lo suyo... ¿verdad Kim? -- preguntó Sammie, tratando de arreglar su metedura de pata, pero no hubo respuesta de la aludida, ya que continuaba mirando fijamente como la pareja se alejaba.

-- Tal vez no fue tan buena idea seguir a Lisa después de todo –- comentó Vanessa -- ¿Quieres continuar Kim?

Kim tardó en responder, no porque no hubiera escuchado a su amiga, sino porque ella había estado haciéndose la misma pregunta desde hace un rato. ¿Estaba haciendo lo correcto? Por un lado se sentía nerviosa y preocupada por lo que pudiera ocurrir con Lisa. Era obvio para todos que ella estaba interesada en Rick, y que fuera todos los regaños y peleas, ella tampoco era indiferente para él. El dejarlos seguir podía significar que Lisa hiciera alguna jugada que la llevada directo a los brazos de Rick, y a juzgar por su forma de vestir, esa era su intención, pero... luego de ver la sonrisa que le había obsequiado Rick a su oficial superior, y la forma tan gentil en la que la trató luego de que esta tratara da estrangularlo, se había sentido bastante lastimada, de hecho, el ver a Rick junto a Lisa, no solo le había causado celos y preocupación, la había hecho recordar que no corría con tanta ventaja, pero...

-- ¿Kim? –- la cuestionó Sammie, ya que esta aún no respondía.

-- Dejémoslo chicas. Esta no fue tan buena idea después de todo.

-- ¿Estas segura? -– preguntó Vanessa.

-- Si, lo estoy. No voy a ir a interrumpirlos si algo llegara a pasa entre ellos. No soy así.

-- ¿Se lo estás dejando a Lisa? –- preguntó Sammie, incrédula.

-- Yo no dije eso. Solo digo que dejemos de seguirlos. No me siento bien haciendo esto, además... me hace mal verlos juntos –- dijo Kim con algo de pesar.

-- ¿Segura? -– preguntó Vanessa.

--Si, segura.

-- ¿Y si Lisa consigue lo que quiere? –- preguntó Sammie.

-- No se lo entregaré sin pelear. Sé que tengo una oportunidad y pelearé por él, pero no así... no así.

Vanessa y Sammie se observaron entre ellas y luego asintieron con una sonrisa, tomando cada una a Kim por un brazo, emprendiendo un rumbo distinto.

-- Tienes un buen corazón, Kim. El Teniente Hunter sería un tonto si no se fijara en ti –- dijo Sammie, logrando que Kim se sonrojara un poco.

-- Tienes razón. Además ustedes hacen buena pareja -– concordó Vanessa, logrando que aumentara el sonrojo de Kim, pero arrancándole una pequeña sonrisa -- Bueno, ya que estamos libres por el resto de la tarde ¿a donde vamos ahora?

-- ¿Que tal a la Casa de Bambu? Siempre hay buen ambiente ahí –- dijo una entusiasmada Sammie.

Un poco mas atrás, también escondidos entre la multitud, aparentando ser una pareja de enamorados, Moira y Max observaban con sorpresa como el "Trío Terrible" emprendía la retirada en forma tan prematura y tomaban un rumbo distinto al que llevaban Rick y Lisa, que seguían caminando calle abajo.

-- ¿Pero qué rayos significa esto? Pensaba que Kim estaba interesada en Rick, ¿entonces porque se va y lo deja a merced de Lisa? –- se preguntaba una intrigada Moira, colgada del brazo de un cada ves mas desfinanciado Max, que se vio obligado a comprar un par de gafas para sol para que el dueño de la tienda ante la que estaban, dejara de mirarlos de forma sospechosa y comenzara preguntarles quienes eran y qué estaban haciendo ahí. Obviamente Moira eligió una de las gafas más costosas de la tienda, y señaló como excusa que le sentaban bien.

-- Pienso que Kim está haciendo lo correcto y nosotros deberíamos imitarla –- dijo Max, comenzando a caminar en sentido contrario a Rick y Lisa, pero fue detenido por el agarre de Moira.

-- ¿Dónde crees que vas?... "cariño" –- dijo con voz melosa la oficial de catapulta, apegándose tiernamente al brazo de un ahora cada vez mas nervioso Max Sterling, que llegó a temblar al sentir como su acompañante presionó su bien provista delantera contra su extremidad superior derecha.

-- Moira... ¿tú...?

-- ¿No pensarás dejarme aquí sola, verdad?... "cariño" -– preguntó la mujer, dedicándole una aterradora mirada al joven piloto, que sintió un escalofrió recorrerle la espalda al ver esos ojos que no prometían nada bueno si decidía irse solo de ahí.

-- N-no... por supuesto que no –- respondió, intimidado.

-- Así me gusta, ahora vamos a seguir a esos dos antes de que los perdamos –- dijo una sonriente Moira, recuperando su alegría habitual, pero sin soltar el brazo de Max para evitar que este saliera corriendo en la dirección contraria y de paso, presionando otra vez sus pechos contra la extremidad del joven piloto.

Así, un resignado Max no tuvo mas opción que seguir a su acompañante en la persecución de su mejor amigo. En todo caso, no todo podía ser tan malo. La sensación de sentir los pechos de Moira presionados contra su brazo era muy agradable, tanto, que había comenzado a experimentar unas repentinas ganas de tocarlo... acariciarlos... ¿Lamerlos?... si, lamerlos también.

"¿¿Pero qué rayos estoy pensando??" se preguntó Max, negando con la cabeza avergonzado de si mismo por tener ese tipo de pensamientos tan pervertidos.

-- ¿Pasa algo Max? –- preguntó Moira un tanto extrañada por la última reacción de Max.

-- Eeeehh... no, nada. En todo caso ¿es necesario que vayas tan apegada a mi? -– preguntó él, nervioso por seguir sintiendo los pechos de la mujer. "¿Es que no se ha dado cuenta que me está clavando las tetas?" se preguntó.

-- Así aparentamos ser una pareja y no levantamos tantas sospechas -– respondió ella con un encogimiento de hombros.

-- Si... supongo.

Max siguió su camino resignado junto a su compañera, pero internamente feliz por seguir sintiendo los bien provistos pechos de Moira Flynn mientras conversada mentalmente consigo mismo.

"No puedo negar que esta sensación es agradable, incluso podría acostumbrarme a ella... si, esos pechos se sienten muy bien contra mi brazo. No estaría mal poder acariciarlos... besarlos... chupar sus rosados pezones... ¡¡Un momento!! ¿De donde saqué que sus pezones eran rosados? Nunca he visto los pechos de Moira, pero como ella es de piel clara, por lógica los pezones deben ser de un color claro... tal vez con areolas grandes... si, deben ser grandes, pero no tanto, solo lo justo para verse bien... si... si... sin duda un lindo par de pechos..."

-- ¿¿Pero qué demonios estoy pensando?? -- se preguntó en un grito un nervioso y ahora bastante acalorado Max Sterling, haciendo saltar del susto a una sorprendida Moira.

La oficial de catapulta, pese al susto inicial por el grito del joven piloto, se recuperó en cosa de segundos y en un ágil movimiento se lanzó a sí misma junto con Max dentro de una tienda que estaba junto a ellos, justo a tiempo para salir del campo de visión de Rick y Lisa, que se voltearon para ver de qué iba ese grito que habían escuchado, pero al no ver nada inusual, se encogieron de hombros y siguieron su camino.

Dentro de la tienda en cuestión, un aturdido Max comenzó a erguirse de donde sea que hubiera caído. En todo caso no podía quejarse, había caído sobre algo blando, de hecho, sus manos estaban apoyadas en algo bastante blando, con una consistencia así como... como si fueran...

Maximillian Sterling abrió los ojos como platos al comprender "donde" tenía las manos. Para su mala fortuna había caído sobre Moira y con cada mano estaba agarrando un pecho de la susodicha.

Justo en ese momento Moira abrió los ojos y luego de unos segundos comprendió la situación táctica en la que se encontraba con respecto a Max, y como este la tenía sujeta. La reacción de Moira fue... predecible.

-- ¡¡¡SUÉLTAME LAS TETAS!!! –- rugió la mujer al momento que le conectaba a Max un certero derechazo en la mandíbula que lo mandó volando a un costado.

No podemos dejar de mencionar que para mala fortuna de Max, el local donde habían caído era una cristalería y que con el golpe de Moira, había salido volando contra un exhibidor, volcándolo y rompiendo su contenido. La cuenta que Max debió pagar por este accidente no fue nada despreciable.


Claudia Grant, por lo general era una mujer alegre y jovial, pero en esta ocasión era cualquier cosa menos alegre y jovial. Aún iba siguiendo a Lisa en su cita para prestarle apoyo táctico cuando fuera necesario, y las cosas no iban nada bien.

Para empezar Lisa se había comportado como una completa tonta a lo largo de toda la cita, y solo porque Dios es grande, Rick no la había mandado a la tierra del olvido luego de todo lo que había pasado, sobre todo cuando Lisa intentó estrangularlo por alguna retorcida razón que solo ella conocía. Por fortuna Rick estaba siendo complaciente con ella y aún seguían juntos rumbo a alguna parte.

Por otro lado estaba Moira Flynn y Max Sterling, que también estaban siguiendo a Rick y Lisa, aunque para ser honestos, era Moira la que parecía disfrutar de esto, mientras que Max era victima de las circunstancias. Ahora bien, para no levantar tantas sospechas, al parecer Moira tuvo la idea de que aparentaban ser una pareja, pero las cosas no le estaban resultando del todo bien.

Max se veía bastante nervioso por la cercanía de Moira, cosa que no es de extrañar, después de todo, Moira Flynn es una mujer realmente hermosa, y eso parecía haber alterado un poco las hormonas del joven piloto. ¿Qué otra razón habría para su nerviosismo por la cercanía de Moira y ese grito que casi logra que los descubran?

Las sospechas de Claudia quedaron confirmadas al pasar junto a la tienda a la que esos había saltado, y pudo ver como Moira le recriminaba a Max por haberle agarrado los pechos... ¡Un momento! ¿Max Sterling haciendo algo así? Definitivamente había alguna razón de fondo para eso, pero no tenía tiempo de quedarse a ver en que acabaría todo eso. Solo lo lamentaba por Max. Moira podía ser como un dolor de muelas si se lo proponía. Por otro lado, si Max hacía la jugada correcta... Moira Flynn no era tan inalcanzable como todos creían, solo debían saber llegar a ella.

En todo caso, por muy entretenido que hubiera sido quedarse a ver en que terminaba los regaños de Moira y las disculpas de Max, tenía una misión que cumplir. Eso llevaba a Claudia al otro punto y el más importante. Kim Young.

De forma inexplicable para ella, Kim había abandonado la persecución justo cuando las cosas parecen comenzar a ponerse interesantes. ¿A que de debía esto? ¿Acaso Kim decido rendirse al ver lo bien que parecen llevarse Rick y Lisa pese a todo lo que ha pasado? No lo creía. No después de ver como brillaban los ojos de Kim, cuando Rick la defendía en el comedor de oficiales. Tal vez era alguna especia de táctica, o en una de esas ya sabía cual era el destino que tenían Rick y Lisa.

Como fuera, no podía bajar la guardia y debía seguir atenta a esta cita, ya que Moira y Max, pero sobre todo Kim, podían reaparecer en cualquier momento.


-- ¿Este es el lugar del que me hablabas? –- preguntó Lisa, un tanto reticente.

-- Este es -– respondió Rick con una sonrisa.

-- Pero... pensé que la idea era ir a tomar un trago.

-- Y eso es lo que haremos, con la ventaja de que este local tiene un valor agregado. Vamos Hayes, no seas remilgosa, te encantará el lugar y apuesto que al final terminaras subiendo al escenario a cantar algo –- dijo Rick tomando una mano de una renuente Lisa Hayes, llevándola dentro de ese local.

-- Nunca subiré al escenario.

-- Todos dicen lo mismo la primera vez, pero igual terminan cantando algo.

-- No Rick... la verdad quisiera ir a otro lado... Rick... ¡¡¡RICK!!!

Así, pese a sus protestas, Lisa Hayes, primer oficial del SDF-1 entro por primera vez en su vida a un bar karaoke.

Continuará...


Notas del Autor: Tardé mucho más de lo que tenía estipulado en subir este capitulo. Entre el trabajo y la falta de inspiración se conspiraron para que fuera dilatando esta entrega, pero finalmente está listo y espero sea de su agradado.

Prelectores: Seferino Rengel, Fantastic-Man y Shield Liger.