CAPITULO 09: APRENDIENDO A CONFIAR EN EL CORAZÓN

Las tiras del vestido fucsia de Candy resaltaban la cremosidad de su piel mientras ladeaba la cabeza y sonreía a Anthony Brown. Terry sintió que su estómago se contraía. Había sido una tarde muy fructuosa para Candy. Sus cuadros habían recibido muy buenas críticas. Ya se habían vendido más de la mitad. Las personas que habían asistido a la galería querían conocer a la genio detrás del cuadro.

Terry no podía evitar preguntarse si alguno de los hombres presentes era Albert.

Le había dicho que recorrerían el camino juntos, y que así continuarían sin importar nada, pero sus dudas lo seguían asaltando.

Todos los hombres la miraban como si quisieran que les perteneciera, como si quisieran que fuese su mujer. Cuando otro hombre se acercó a ella y le tocó el hombro para llamar su atención, Terry apretó los dientes.

-¿Por qué te ves molesto, hijo?-preguntó su madre, mirándolo con gesto preocupado-. Deberías estar orgulloso de tu esposa. Es una mujer muy talentosa.

-Lo sé. Y estoy orgulloso de ella. Es una lástima que papá no haya podido venir.

-Pienso igual. Pero no volverá sino hasta mañana en la tarde.

-¿Lo ha acompañado alguien?

-No, ha volado solo. Yo quise acompañarlo pero dijo que la reunión que tenía iba a ser en un lugar muy aburrido, sin tiendas ni espectáculos. Creo que todavía no entiende que me basta estar con él.

-El no quiere que te aburras.

-Supongo que es la opinión de cualquier hombre. Pero no la mía. ¿Qué tal les va a ti y a Candy? Me contó que lo pasaron bien en Nueva York, y que recordó haber salido de compras conmigo. Imagino que fue lo mejor esperar para decirle que no fuiste con ella la primera vez.

Terry comprendió por su cautela que estaba tanteando el terreno. Pero él no se sentía preparado para hablar de su matrimonio.

-No se si fue lo mejor, pero ella entendió mis razones.

-Entonces, ¿todo va bien entre ustedes?

Si le hubiese hecho esa pregunta una semana atrás se le hubieran descuadrado los esquemas.

Habían pasado juntos cada tarde de esa semana, visitando los establos.

Candy se sentía fuerte de nuevo, y no había ya una excusa para no enseñarle a montar a caballo. Con Pony Flash y Teodora las lecciones se extendían hasta la noche. El día anterior habían cabalgado hasta el río. Su relación tenía ya una forma definida, pero aún así Terry no había bajado del todo sus muros. Pensó que era mejor mantener cierta distancia a arriesgarse a sufrir el dolor de una decepción.

Su madre aún esperaba una respuesta.

-Estamos trabajando en ello, mamá.

-Hay algo más que el accidente de Candy y su amnesia, ¿verdad?

El localizador de Terry vibró, interrumpiendo el momento. Él lo sacó del bolsillo de su chaqueta y observó el número.

-Debo hacer una llamada.

-Espero que los negocios no te distraigan en esta noche tan importante para tu mujer.

-Eso no sucederá.

Después de hacer una llamada en el coche, Terry volvió a la galería. Archie se apartó del grupo de personas con las que estaba hablando de las pinturas de Candy y se acercó a él.

-Candy es todo un éxito. Creo que no ha tenido tiempo de tomar una copa de champaña por el acaparamiento.

-Tal vez llegó el momento de solucionarlo-dijo Terry-. Ese tipo ya ha aprovechado el tiempo suficiente.

-Es un periodista-aclaró Archie.

-Puede ser el presidente de Estados Unidos si quiere-murmuró Terry mientras tomaba dos copas de una bandeja y se encaminaba hacia su esposa.

Cuando le entregó una, Candy sonrió en agradecimiento y le presentó al periodista. Tras recibir un asentimiento de parte de Terry el periodista se lanzó con una nueva rueda de preguntas y no se detuvo hasta que Anthony insistió en que Candy se uniera a los otros artistas de la exposición para hacer unas fotos para un periódico rival. La rubia dedicó una sonrisa de disculpa a su marido y se dejó llevar por el dueño de la galería.

Archie debió percatarse del gesto de enfado de Terry porque se acercó y golpeó su costado con un codo:

-Candy debe promocionar su trabajo.

-Lo sé-dijo él entre dientes.

-Entonces, será mejor que sonrías y le hagas saber a tu esposa que no te disgusta que no tenga tiempo para ti ahora.

Recordando todas las fiestas y cócteles de negocios a los que ella le había acompañado con la mejor de sus sonrisas, hizo un gran esfuerzo por hacerle caso a su primo.

La tarde transcurrió poco a poco y Terry se mantuvo al margen, mirando a Candy, admirando su talento, deseándola en silencio. Mientras los demás asistentes se iban yendo, él la esperó en el frente de la galería. Tenía una brillante sonrisa cuando se acercó a él:

-¿Ya terminaste?-preguntó Terry, levantándose.

-En un minuto. Anthony insiste en informarme de los beneficios de las ventas de esta noche. ¡Creo que nunca he pasado una noche más excitante!

Terry estaba a punto de decirle lo preciosa que se veía y lo orgulloso que se sentía de ella, cuando Brown se acercó.

-Felicidades-le entregó un sobre-. Estoy seguro de que venderemos el resto de tus pinturas mañana. Me gustaría organizar otra exposición de tus trabajos para finales del verano. ¿Qué te parece?

-¿Tan pronto?

Anthony sonrió.

-Debemos aprovechar el momento. Tus pinturas llegan con gran facilidad al público. Me alegra ser tu descubridor-tomó las manos de Candy entre las suyas-. Tienes un talento especial, y vamos a mostrárselo a toda la gente que podamos. Sería mejor que te hagas unas tarjetas, porque vas a necesitarlas.

-Gracias por haberme dado esta oportunidad, Anthony. No sabes cuanto significa para mí.

El estómago de Terry se contrajo al ver la familiaridad con la que ambos se trataban el galerista y su esposa. No le gustó en los más mínimo.

-Candy, ¿no deberíamos irnos ya?

El rubio soltó sus manos antes de volverse hacia él.

-No era mi intención retenerlos-dijo, sonriendo-. Supongo que quieren celebrarlo juntos. Mañana te llamaré para informarte de las ventas.

Después de una nueva despedida, Terry acompañó a Candy al coche. Estando adentro, le preguntó:

-¿Quieres que vayamos a celebrarlo en algún sitio?

-No creo que estés de humor para celebrar nada-dijo ella con suavidad-. Si tenías algún asunto del que ocuparte esta noche, debiste ir a resolverlo en vez de haberte pasado la mayor parte de la tarde frunciendo el ceño.

-No tenía ningún asunto del que ocuparme.

-¿Entonces cuál es el problema? Nunca he estado más contenta y satisfecha en mi vida. ¡La exposición ha sido un éxito!

-Y tú también.

-¿Qué se supone que quieres decir con eso?

En respuesta, Terry puso el auto en marcha.

-No importa.

-Muy bien. No me importa. Porque lo cierto es que quiero saborear esta noche. No estropearla-acabó ella después de un largo silencio.

& & &

Aunque Candy deseaba celebrar su noche, las burbujas de su alegría se apagaron un poco por el silencioso trayecto a casa con Terry. Hubiese preferido que le dijera cuál era el problema, en vez de actuar como un volcán a punto de estallar.

Pensó que esa semana juntos habían formado una buen base para su matrimonio. Había visto el deseo en los azules ojos de Terry, pero también había sentido el escudo que inconscientemente había erigido. A pesar de haber hablado, él todavía necesitaba respuestas. Respuesta...si ella las tuviera...

El auto siguió hasta el garaje y ambos entraron por la cocina, y estando ya en la mitad del comedor, él habló:

-¿Te sientes atraída por Anthony?

-¿Qué?-preguntó ella sorprendida.

-¿Te gusta Anthony? ¿Te gusta hablar con él? ¿Quieres acostarte con él?

-No seas ridículo-se defendió ofendida.

-¿Estoy siendo ridículo?-la tomó por los hombros-. Hoy había en la galería hombres que te desean como yo te deseo. Y lo entiendo, porque eres una mujer hermosa, talentosa y vibrante. Pero lo que no sé, es como tú los mirabas a ellos. Si los mirabas. Anthony y tú se ven tan cómodos el uno con el otro que...

-¡Terry! Anthony es un hombre agradable, que comprende mi visión...lo que quiero obtener con una pintura, pero nada más. Tú eres mi marido. Tú eres el hombre al que deseo.

Sentía todavía algo de pudor por hablar con un lenguaje tan explícito, pero sabía que si quería convencerlo tenía que dejar la vergüenza y al niñería de un lado.

-Quisiera creer eso-pasó una mano por su cabello rubio.

-Créelo-le pidió con urgencia.

Si le creía o no, dejó de ser importante. Terry descubrió en los ojos esmeraldas la misma pasión que estaba sintiendo por verle de frente. La besó posesivamente, reteniéndola. Candy que quería demostrarle que no había nadie más que él, dejó que hiciera con ella lo que deseara, devolviéndole cada beso con el mismo fervor.

Las manos de Terry se movían con urgencia sobre sus cuerpos, apartando la ropa que estorbaba. Subían y bajaban por su cuerpo con suaves y rápidos movimientos. En un segundo, Terry la estrechó contra su cuerpo y ella le rodeó el cuello con ambos brazos. Él la alzó en vilo, obligándola a rodearlo con las piernas por la cintura. La apoyó contra la mesa y atrayéndola hacia sí, entró en su cuerpo sin más espera.

-Quiero saber que me deseas tanto como yo a ti-dijo él con voz ronca mirándola a los ojos.

-Te deseo, Terry-le respondió con la respiración entrecortada y un gemido que no pudo evitar.

Candy no pudo reprimir el deseo de gritar su nombre cuando él comenzó a moverse dentro de ella. Alcanzó el clímax explosivamente en torno a él y cuando Terry llegó a la cima la hizo suya.

Permanecieron así, abrazados, sintiendo sus respiraciones calmarse, y el teléfono empezó a sonar, sobresaltándolos.

-Es más de media noche-dijo él-. Tal vez deberías contestar tú. No quiero que cuelguen si yo respondo.

Volvía a encerrarse en su coraza, y Candy no podía reprocharle. Alguien podría saber que su marido acostumbraba a volver tarde de su trabajo y que ella estaba sola a esas horas por las noches. Descolgó el teléfono conteniendo el aliento.

-Candy, soy Eleanor. ¿Puedo hablar con Terry?-su suegra se oía preocupada.

-Es tu madre-Candy alargó el auricular enseguida.

Terry lo tomó y mientras escuchaba se puso pálido.

-En seguida iré. Puedo hacer unas llamadas para saber qué ha pasado-cuando colgó, dijo-. Mi padre ha salido de Indiana esta noche y nadie sabe de él. Al parecer, había una tormenta en la zona. Voy al estudio a hacer unas llamadas, y luego iré a casa de mi madre.

Candy lo tomó del brazo antes de que pudiera avanzar.

-Iré contigo.

-No es necesario.

-Soy tu esposa, Terry. Me preocupo por ti y tu familia. Tengo derecho a ir contigo.

Evitando su mirada, él se apartó.

-De acuerdo. Pero tienes que estar lista en diez minutos.

& & &

En cuanto Candy vio a Eleanor la abrazó.

-¿Cómo estas?

-Muy preocupada-ella le devolvió el abrazo antes de volverse hacia su hijo- ¿Has averiguado algo?

Terry pasó un brazo por los hombros de su madre y la llevó al sofá, obligándola a sentarse.

-Papá despegó a las ocho. Se supone que iba a aterrizar en Filadelfia, pero no lo hizo. Ha habido un clima inesperado en la zona. No hizo llamadas de alerta, pero estaba tratando de maniobrar...

-Tal vez no tuvo tiempo de avisar antes de caer-dijo la mujer al borde de las lágrimas.

Candy se sentó junto a ella y le tomó su mano.

-Eso no podemos saberlo.

-Están comprobando en todos los aeropuertos de la zona. Pudo haber aterrizado en cualquiera-dijo Terry tratando de verse optimista-. Por el momento estamos haciendo todo lo que podemos. Sólo nos queda esperar.

-Pero, ¿por qué no se comunica por la radio?-insistió su madre-. Crees que se ha estrellado, ¿verdad? Se sincero conmigo, hijo.

-No sé más de lo que te estoy diciendo. Papá es un piloto con experiencia. Tenemos que confiar en su habilidad.

Dos lágrimas se deslizaron silenciosas por las mejillas de Eleanor.

-¿Por qué no habrá esperado hasta la mañana?

Candy apretó su mano con calidez.

-Probablemente porque quería volver cuanto antes.

-¿Estás seguro de que no podemos hacer nada más, hijo?

-Eso es todo lo que podemos hacer.

Haciendo un evidente esfuerzo, Eleanor se levantó del sofá.

-Entonces voy a preparar un poco de té para calmar mis nervios.

-¿Quieres que te ayude?-ofreció Candy.

-Si, me gustaría. Lamento haberles estropeado una noche tan especial, pero me alegra que hayas venido con Terry.

-No has estropeado nada. Mientras esperamos a que el agua hierva, puedes recordarme algunos detalles que he olvidado de la obra de caridad.

Eleanor pareció más aliviada teniendo algo más en que concentrarse.

-He hecho una lista. ¿Tienes apetito, Terry? Podemos prepararte algo.

-No, madre. Voy a hacer algunas llamadas más-se volvió hacia Candy con la mirada.

Ella quiso abalanzarse hacia él y abrazarlo, consolarlo. Pero desde que hicieron el amor y recibieron la llamada de Eleanor, Terry parecía estar a cien kilómetros de distancia.

Candy empezaba a preguntarse si su amor por él era suficiente, o si necesitarían de un milagro para volver a unirse.

& & &

La sensación de algo rozándole el hombro la despertó. Candy estaba acostada sobre el sofá y Terry la cubría con su chaleco.

-Gracias. ¿Qué hora es?

-Casi las dos.

Ella se sentó en el sofá.

-¿Alguna noticia?-él denegó con la cabeza.

-Nada todavía. Es difícil buscar antes de que amanezca. Si se ha estrellado...

-¿Y Eleanor?-ella colocó su mano sobre la de él.

-Fue a la cocina a preparar más té.

Entonces el teléfono empezó a sonar. Eleanor entró a toda prisa a la habitación y Terry descolgó el auricular. Escuchó unos momentos y luego sonrió. Transcurrieron unos segundos antes de que alargara el teléfono a su madre.

-Es papá.

Eleanor casi le arrancó el teléfono de la mano.

-¡Richard! Richard, ¿estas bien?

Terry se acercó a Candy luego.

-Un rayo golpeó su avioneta y se vio obligado a aterrizar en un prado. Ha tenido que caminar bastante para encontrar ayuda. Al parecer pasó un rato inconsciente y cree que tiene un brazo lastimado. La gente de la granja donde llegó insistió en pedir una ambulancia antes de que llamara.

Candy abrazó a su marido, llorando de alivio.

-¡Cuanto me alegro!

Él la rodeó con sus brazos y luego se apartó.

-Voy a hacer unas llamadas.

Eleanor estaba hablando con su marido todavía cuando la ambulancia llegó a la granja. Insistió en hablar con uno de los enfermeros antes de colgar. Después les explicó a Candy y a Terry que podían pasar unas horas antes de que admitieran a Richard en el hospital más cercano y le hicieran una revisión completa. Ella quiso volar hasta el lugar del accidente pero su marido le ordenó que se quedara esperando su llamada. Después le ofreció a Terry y a su nuera que se quedaran a dormir allí, pero Terry declinó su oferta diciendo que prefería esperar su llamada en casa.

Candy miró el perfil de Terry durante el viaje en el coche, y le pareció que él estaba tan agotado como ella.

Cuando llegaron, ella subió primero y cambió su ropa por un camisón de seda. Sobre la cómoda cercana al ventanal de su alcoba vio un pequeño radio, y entonces recordó una estación que transmitía mensajes y noticias importantes a toda hora. Con suerte, informarían sobre el accidente de Richard, siendo él de un apellido renombrado.

Lo encendió y puso el más bajo volumen, suficiente para escucharlo ella. Estaba peinando su cabello frente a su tocador cuando Terry llegó al umbral de la puerta.

-He llamado a Archie y le he contado lo que ha pasado. Llamaré a Stear cuando sepa con certeza cómo está papá-él se acercó hasta ella, mirándola sólo por el reflejo del espejo-. Has sido maravillosa con mi madre. Gracias por tratar de distraerla.

-No es necesario que me des las gracias, Terry. ¿Vas a dormirte ya?

-No lo sé-dijo él desviando la mirada.

Candy decidió terminar de cepillar su pelo y en ese momento Terry se percató del radio. Justo comenzaba a sonar una canción que le pareció significante a él. "Me dediqué a perderte", de Alejandro Fernández, parecía que se basaba en su historia con esa mujer frente a él. Al analizar la trama de la canción y sus consecuencias sintió como el muro que había alzado entre los dos se iba derrumbando, y él ya no tenía fuerzas para levantar otro.

-¿Te quedarás a dormir conmigo, Terry?

-¿Dormir?

-Sí, los dos lo necesitamos. Y creo que también nos necesitamos mutuamente, ¿no crees?

Terry sólo suspiró y se dirigió a la cama con su esposa. Levantaron la colcha y se metieron bajo las sábanas. Candy se volvió hacia él para mirarlo. No podía dormir sin decírselo.

-Quiero que confíes en mí. Quiero que confíes en nuestro matrimonio y en nuestra estabilidad para construir un futuro juntos.

Él se apoyó en un codo y la miró.

-¿Y si confío en ti, Candy?, incluso si te fuiste con otro, ¿cómo voy a saber qué no volverás a hacerlo?

-Te lo prometo. Puedo garantizarte mi fidelidad. No sé que sucedió en el pasado, pero puedo controlar lo que haga en el futuro.

-¿Y si te creo, y acepto reconstruir nuestro matrimonio y entonces tu recuerdas lo que sucedió y decides pasar el resto de tu vida con él en lugar de conmigo?

Entonces ese era el problema. Terry no se fiaba de la mujer que había sido, ni de la mujer que era ahora.

-No sé como responderte, porque no estoy segura de que vayas a creerme.

-Inténtalo-sugirió él.

Candy tenía que luchar por su amor, por su matrimonio, por la vida con su esposo. No podía usar promesas porque no bajarían su barrera del todo, y no podía usar la atracción entre ellos porque Terry sentiría que ella lo estaba manipulando. Lo único que podía decirle era la verdad, y el sueño que tenía.

-Quiero estar contigo, Terry, en todos los sentidos en que un hombre y una mujer pueden estarlo. Quiero que cuando regreses a casa cada tarde me cuentes lo que has hecho, y yo contarte a ti como estuvo mi día. Quiero cabalgar contigo, que me acompañes en mi gusto por la pintura, que pasemos juntos los buenos y malos momentos. Y sobre todo, cuando decidas si quieres esto o no, que tengamos hijos.

El rostro de Terry no mostró ni la más mínima emoción, pero si habló al momento de ella terminar.

-Quieres mucho.

-Tal vez. Siempre he tenido sueños, y siempre he creído que pueden hacerse realidad. ¿Puedes creer tú en mí, en nosotros?

-No sé si alguna vez en confiado en alguien más que en Archie y Stear. Tú y yo...hicimos nuestros votos y esperaba que me fueras fiel...que te quedaras a mi lado...

-¿Por qué firmamos un contrato?-Candy se sintió dolida por lo que él le había dicho, pero también aliviada de saber que él se estaba abriendo a ella.

-El matrimonio es un contrato.

-El matrimonio debería ser mucho más que un contrato. Yo quiero más, por supuesto. Pero la pregunta es si tú también lo quieres.

-No es una pregunta que pueda responder ahora. Ni en unos días o dos semanas.

-Entonces, ¿qué haremos?

-Vivir cada día según como venga, tratando de empezar de nuevo. ¿De acuerdo?

-De acuerdo.

Pasándose una mano por el castaño cabello, Terry le dijo:

-Creo que la mejor forma de empezar es durmiendo un rato-apoyó la cabeza en la almohada y abrió los brazos a Candy.

Ella apoyó la cabeza en su hombro, esperando lo mejor, deseando que el destino les deparara un mañana juntos sin sombras.

Notas finales:

¡Hello girls! Hoy regreso un poquito más temprano de lo que acostumbro y de pasito les cierro el cap con un brochecito lindo. Como ven, el accidentado fue el Sr. Grandchester, pero fue Richard, no Terry, jijiji. ¿A qué esa no se la esperaban? Que bueno que a Candy le fue fenomenal en la exposición, y más bueno que ya le dejo en claro a su marido que Anthony es sólo un buen amigo.

Hildy, Bárbara y Arely, concuerdo con ustedes: Candy es una gran mujer, que nos da muchas sorpresas y nos engaña haciéndonos pensar lo peor (jijiji, le echo la culpa a ella), y que por supuesto a veces se pasa de tonta (pensando en los demás y sacrificándose ella…pero qué decir, así es Candy). Jennie, Ale B y Moni, también las apoyo, Terry es el mejor por darle su merecido a la gusi y por darle el lugar y una oportunidad que se merece a Candy. Lady gracias por tus palabras, me alegra haber dado en el blanco con lo que querías; ¡Jenny que lindo! Escribir aquí por hablarme es un halago, creo que serás entonces la primera del foro en leer mis actualizaciones, me descubriste por aquí, jijiji.

Avances del próximo Cap:

El penúltimo de esta historia, donde sus dudas serán aclaradas. Albert decide buscar a Candy, y como ella no recuerda nada, decide llevársela a la fuerza para "hacerle recordar"… ¡MENTIRA! Jajaja, bueno en parte, porque si regresa a enfrentar a Terry. Candy tiene que tomar una decisión: ¿Terry o Albert? Talvez se me desilusionen, pero las animo con la promesa de un cap más (recuerden que falta el final).

Bueno, me despido por ahora dejándolas en ascuas con estos adelantos, si tienen alguna duda o crítica, ya saben, con un review llegará. ¡Nos leemos la próxima semana! :-)