10. – La Cocina.

Ya había empezado la semana de exámenes, y eso significaba que solo les quedaba una semana más y estaban de vacaciones, Sirius no estaba muy entusiasmado  porque todos planeaban que iban a hacer, cuando él iba a tener que regresar con sus padres y seguramente tendría una cena familiar con todos los Black donde no seria bien venido y en especial desde que quedo en Gryffindor.

En este periodo los chicos hicieron muchas bromas, pero solo por algunas habían sido sorprendidos, los padres de James siempre le mandaban cartas para decirle que dejara de portarse como un niño y mejor se pusiera a estudiar, pero por lo general terminaba lanzándolas a la chimenea de la Sala Común y por suerte solo los castigaron por hacer labores de aseo en el castillo.

Sirius se había levantado muy temprano el viernes, tendría el ultimo examen que era de Astronomía, la mayoría de las notas que tenían eran muy confusas no sabia si iba a pasar ese examen.

- Hola Sirius, que sucede por qué te levantaste tan temprano – Dijo James que se acercaba.

- Nada solo estoy preocupado por el examen de Astronomía, todavía no entiendo porque lo van a hacer tan temprano, no podremos ver las estrellas.

- Es qué todavía no te has dado cuenta Sirius – Dijo Remus que se unía a ellos – Hoy hay un eclipse es a las 9 AM, supongo que nos dirá que escribamos sobre él – Dijo. El desayuno fue tranquilo solo se dedicaron a estudiar en esos instantes.

El examen de Astronomía efectivamente había tratado del eclipse además de un cuestionario, a Sirius solo la había ido bien en el cuestionario, todo sobre los eclipses y sus efectos no lo pudo recordar.

- Menos mal que todo esto ya termino, estoy ansioso de irme a casa – Dijo Peter, mientras se dirigían a almorzar.

- Si, al fin podré dormir tranquilo – Dijo Sirius mientras se reclinaba hacia atrás.

- Bueno solo esperemos que nos haya ido bien – Dijo James mientras entraban al Salón, todos allí se notaban agotados, los chicos de los cursos mayores parecían más acostumbrados.

- Ahora lo único que quiero es una buena comida- Dijo Remus mientras se sentaba, en ese instante llego el correo, y al fin Sirius recibió la carta que tanto deseaba, una gran sonrisa se dibujo en su rostro – ¿Cual es la buena noticia?

- Que me quedo para las vacaciones de navidad – Peter parecía un poco incomodo, ahora era el único que se iba, comentaron durante horas lo que iban a hacer.

Ese día Sirius antes de dormir leyó una y otra vez su carta a pesar que no era muy cariñosa decía lo que él deseaba.

Estamos artos de que siempre nos manden lechuzas porque haces travesuras en el castillo, que consideramos que el mejor castigo para ti es que te quedes en Hogwarts estas vacaciones.

Atte. tu Padre.

En la semana siguiente, ya el miércoles habían recibido todas las calificaciones, Sirius y James habían sido unas de las mejores, pero a Peter no le había ido muy bien apenas había aprobado Defensa Contra las Artes Oscuras y esa misma noche se iba a su casa a dar las malas noticias.

- Espero que no me castiguen por esto – Dijo Peter.

- Seguro que no – Dijo Sirius – Solo diles que tienes amigos que te prometieron que te iban ayudar, bueno por lo menos yo te ayudo en todo menos Astronomita (Había sido la única materia que en Sirius no tenia una buena calificación).

- Chicos ahora que tenemos tiempo, podemos seguir buscando la entrada a la cocina – Dijo James.

- Pero si hemos venido cientos de veces y nunca conseguimos encontrar la entrada – Dijo Remus.

- Bueno si no quieres más comida solo no vengas – Remus se quedo mirando a James con el entre cejo fruncido.

- Será la ultima vez que te acompañe y espero que esta vez encontremos algo además de los Prefectos.

Esa misma tarde Peter se fue, aunque antes les dijo una y otra vez que tenia miedo de la reacción de su madre al saber sus calificaciones, pero ellos lo trataban de convencer que no pasaría nada malo. Ya en la cena quedaban muy poco chicos de Hogwarts también quedaban poco Prefectos era la noche perfecta para encontrar la entrada la cocina.

- Y ahora que hacemos – Dijo Sirius cuando terminaron de cenar.

- Vamos a la Sala Común, esperemos que sea más tarde para poder salir con más seguridad – Dijo Remus, lo cual sorprendió a Sirius y James.

- Veo que al fin nos estamos entendiendo – Dijo James.

- No, lo que pasa es que quiero que esto se acabe hoy, no quiero salir ni una noche más – Dijo serio.

Se dirigieron a la Sala Común, estaba prácticamente vacía, pero igual los mejores puestos frente a la chimenea estaban ocupados, toda esa semana había sido muy fría, pero solo en ese instante comenzó a nevar.

- ¿Qué haces Sirius? – Dijo James

- Me peino – Dijo Sirius mientras se miraba a un espejo.

- A veces pienso que eres un poco narcisista siempre estas tan arreglado – Dijo Remus que estaba sentado en un sillón.

- Ya es hora – Dijo James.

- Bueno como lo vamos a hacer – Dijo Sirius acercándose a ellos – ¿Cómo siempre recorriendo el camino largo al comedor?.

- Si.

Cuando salieron de la Sala Común, la señora gorda les llamo la atención por haberla despertado, pero siguieron su camino hasta el Gran Salón, solo les faltaba cruzar el ultimo pasillo para llegar, pero allí estaba haciendo guardia Peeves.

- Maldito Poltergeist , justo hoy tenia que estar aquí – Dijo James.

- Vamos no te desesperes solo tenemos que hacer algo  - Dijo Remus – Pero solo que no se que.

- Mmm… esperen un poco – Dijo Sirius que se cruzo el pasillo para ponerse justo detrás de Peeves, escondiéndose en detrás de una armadura – Peeves!!! –Grito con voz ronca.

- Si Señor – Dijo con voz temerosa Peeves volteándose.

- Que te he dicho no voltees a menos que yo te lo diga!!! - Continuo Sirius – ¿Por qué estas por estos lugares? – Dejo de forma severa.

- Quería atrapar algún alumno Señor – En ese instante Remus y James comprendieron, Sirius podía imitar perfectamente el tono de voz del Barón Sanguinario, no podían salir del asombro.

- Yo estaré por aquí esta noche, así que vete a hacer travesura a otro lugar!!

- Si Señor – Dijo Peeves y en ese instante se alejo velozmente.

- Sirius eres increíble, no tenia idea que podías hacer eso – Dijo James.

- Mejor entremos antes que se encuentre con el verdadero Barón Sanguinario - Dijo rápidamente Sirius.

Cuando entraron al Gran Salón se veía igual que siempre por la noches, solo que ahora en el cielo caía una gran tormenta de nieve.

- Vamos pregúntenles a los cuadros por donde es la entrada – Dijo James mientras se separaban.

- Eh… Señor – Dijo Remus despertado a un caballero bajito que iba montado en una pequeña mula.

- ¿Quien osa despertarme? – Dijo – Si queréis retarme a un duelo, vil bellaco tenéis que ser justo, y ambos estar despiertos.

- No, no quiero ningún duelo, solo quiero saber como entrar a la cocina – Dijo Remus.

- Bueno en ese caso señor, solo tenéis que acercaros a ese cuadro, y hacerle cosquillas – Mientras el pequeño caballero decía eso, muchos otros cuadros lo hacían callar.

- ¿Me esta hablado en serio?.

- Chico no le creas -  Dijo un monje de un cuadro cercano – Sir Cadogan esta loco.

- Qué yo no estoy loco mi señor!!!, ¿Cómo osáis insultarme de ese modo?. Si no me creéis pues pruebe lo que os digo – Remus seguía un poco confundido por la extraña respuesta, pero no tenia nada que perder se acerco al cuadro, no sabia donde tenia que tocar, pues en el cuadro solo había un frutero – Bueno pues señor, la pera ,a la pera tenéis que hacerle cosquillas – Remus se sentía extraño, cuando la pera comenzó a retorcerse de risa, Sirius y James se acercaron.

- ¿Que sucede? – Dijo Sirius.

- Solo hago lo que me... – En ese instante la pera se convierto en un gran pomo verde, Remus  lo accionó, abrió una puerta y empujo, no sabia si en realidad iban a la cocina, pero de inmediato vieron una sala llena de montones de relucientes ollas de metal y sartenes colgados a lo largo de los muros de piedra, era evidente que era la cocina, en otro extremo había una gran chimenea de ladrillo. En ese instante se acerco un elfo domestico, uno de los pocos que se veían, todos los otros están dormidos.

- ¿Qué desean Señores?- Dijo, en ese instante se dieron cuenta que nunca había pensado en que iban a pedir cuando llegaran encontrar la cocina.

- Eh… Mm… - Dijo James – Creo que un pastel.

- ¿De qué señor?.

- De lo que tengan – En ese instante los poco elfos que habían empezaron a dar mil vueltas por la cocina.

- Estos elfos si que son eficientes, no como Kreacher – Dijo Sirius.

- ¿Quien es Kreacher? – Dijo Remus.

- El elfo de mi familia, pero más bien parece de mi madre sólo sigue las ordenes de ella, muy pocas veces la del resto de la familia y menos las mismas – Cuando estaba terminando de decir eso, dos elfos se acercaron cargando un paquete que contenía el pastel que les habían pedido.

- Gracias – Dijeron al salir de la cocina.

- La mejor idea que puede haber tenido James – Dijo Remus mientras miraba ansioso el paquete.

Cuando llegaron a la Sala Común, no aguantaron más y se comieron el pastel esa misma noche, y también escribieron una carta donde le decían a Peter que habían encontrado la entrada, se la mandarían mañana a primera hora.