Hi, lamento la demora. Aquí un nuevo capi. Es algo diferente, ya que no es en tercera persona. Espero les agrade. Prometo prometo prometo que actualizare en ESTA semana. Si no, mi hermana lectora de este fic me presionara y me apuntara con una pistola en la cabeza hasta que termine el cap. xD

Disclaimer: Twilight no es mío. Es de Stephanie Meyer

Isabella Swan & Edward Cullen

Bella POV

Como deseo haberme quedado desmayada por lo que resta de mi vida; o por lo menos lo que queda de la visita. En cambio, tengo que estar aquí escuchando como mi madre anuncia mi muy "deseado" compromiso.

Después de la gran proposición de Edward, ¿qué fue lo que hice? Me desmayé. Sí, patético, lo sé. Mi shock fue tan grande que todo se volvió negro. Cuando me desperté, adivinen quien estaba ahí. Edward. Al parecer mi muy querida madre había aceptado por mí. ¿Entienden? ¡Quedé comprometida sin siquiera saberlo! Yo estaba tan ocupada tratando de recuperar la conciencia que no tuve tiempo de prestar atención a la gran aceptación.

Pero bueno, después de todo, ya estoy aquí. Sonriendo tan falsamente que las mejillas empiezan a dolerme. Volteo a ver a mi izquierda y, ahí, tan guapo como siempre, con una sonrisa estúpida, está el que es mi futuro marido.

-... deseando felicidad...- bla bla bla -...Isabella Swan, princesa de... -bla bla bla -... y el príncipe local Edward Cullen...- ¡Genial! Nuestros nombres ni siquiera combinan. Isabella Swan y Edward Cullen. Creo que debo admitir que tal vez, y sólo tal vez, si quedan bien juntos. Isabella Swan y Edward Cullen. Es todo lo que escucho hablar de ellos. Todo el mundo repitiendo nuestros nombres.

Después del gran anuncio, el cual sólo escuché un par de palabras, todos nos sonrieron y nos desearon sus más "sinceras" felicitaciones. En serio, si alguien tiene la sonrisa más falsa que la mía, son todas esas estiradas que me odian por haberles "robado" a Cullen.

Y hablando de eso... llegó Tanya Denali. La reina de todo el mundo. Nótese el sarcasmo y mi gran disposición a hablar con ella; nuevamente, nótese el sarcasmo.

Los Denali vivían al norte, no se exactamente que tan al norte. Es sabido por todo el mundo que ella siempre ha estado tras de Edward, ahora MI Edward. Llegó y me besó en ambas mejillas. Casi temí por mi vida, era obvio que destilaba veneno, tendría que desinfectarme rápidamente.

-Isabella, que gusto lo de su compromiso con Mr. Cullen. Supongo que deberá saber que el y yo tuvimos una corta relación el año pasado. Debo decirte que no te emociones, después te decepcionará.-

También era sabido por todos que Edward y ella estuvieron comprometidos por... 2 semanas. Dos semanas en las que Edward no sabía absolutamente nada de su compromiso. Cuando se enteró, lo terminó. Claramente todavía tenía vagas esperanzas de volver con él, lo único bueno de estar presente en el anuncio del compromiso fue su cara. Era impagable, mirándome con un odio profundo y mirando a Edward como esperando a que dijera que era una broma a la que realmente quería era a ella. Patético.

-Gracias Denali, pero sé bien a lo que me enfrento y te aseguró que no pasará.- antes de que me pudiera contestar algo, me volteé. En eso apareció frente a mí alguien más.

Angela Webber era linda, demasiado amable si me lo preguntan. Su familia no poseía mucho, pero lo que tenía lo valoraban. Creo que tiene un compromiso, con Cheney si mal no recuerdo.

-Muchas felicidades Miss Swan.- dijo a la vez que hacía un leve inclino. Si alguien era sincero en todo este teatro, era ella. Se veía en sus gestos, principalmente en la mirada.

-Gracias Miss Webber.- respondí también con un inclino. Me giré sobre mis talones y lo vi de nuevo. Si existe alguien en este salón que merezca sufrir el mismo tormento que yo, era Edward. Al parecer él también está siendo asediado por otros.

Ya no soportaba estar en la misma habitación que él, mucho menos con los que creen que en serio nos casaremos. Odio a mi madre par haber aceptado el maldito compromiso. Es decir, ¡yo estaba inconsciente! ¿Eso acaso no es ilegal?

Me dirijo al balcón, tal vez ahí pueda al menos tomar un poco de aire y despejar mi mente. Llego y lo primero que se me viene a la mente es el recuerdo de nuestra primera conversación. Recuerdo que también fue nuestra primera pelea, aunque no haya sido la primera vez que pensé que era un estúpido petulante

-Nos encontramos nuevamente en este agradable lugar.- Por dios, ¿no puede dejar de acosarme tan sólo por unos segundos? Me volví hacia el lugar de procedencia de aquella voz. Como lo pensé, Cullen. Me volví de nuevo hacia la maravillosa vista del jardín y me recargué en el barandal. Era realmente gratificante sentir la ligera brisa en mi rostro. Miraba hacia el jardín, pero a nada en particular. Sólo quería sentir que podía tomar mis propias decisiones por un segundo. Y en este segundo decidí ignorar a Edward.

Él se acercó al barandal y sólo posicionó las manos en él. Se quedó viendo el cielo, pensativo. Me pregunto que estará pensando. Hay tantas posibilidades, puede ir desde nuestro compromiso hasta la inmortalidad del cangrejo.

-¿En qué piensas?- soltó de repente. Me sorprendí un poco al escucharlo hablar. Me había acostrumbrado un poco al cómodo silencio.

-En qué piensas tú- respondí sin pensar. Traté de que mi cara no mostrar expresión, pero sentía que me ruborizaba un poco por aquella declaración.

-Yo lo pregunté primero.- dijo con el ceño un poco fruncido. Obviamente no había captado mi respuesta.

-Esa es mi respuesta, estaba pensando en lo que podría estar pasando por tu mente.- respondí sin emoción, pero ahora volviéndome a él. Soltó una pequeña risa que se volvió carcajada. Era mi turno de fruncir el ceño. No sabía que encontraba tan gracioso. Mi cara debió ser bastante clara, porque me miró y luego se compuso un poco.

-Lo siento, es que me resulta gracioso que ambos pensáramos lo mismo. Cada uno pensaba en que pasa por la mente del otro. Sólo me pareció cómico. Creo que tenemos alguna conexión después de todo.- ¡Claro! No puede dejar el estúpido compromiso de lado. Después de ese pequeño comentario iniciará una larga discusión. Lo sé.

-MIra, Bella...- aquí empezamos...- lamento meterte en este embrollo. En serio no sé en que estaba pensando, yo...- me dirigí de nuevo al barandal. Seguí viendo el jardín. Rosas, se ven muy lindas. Parece que están en el apogeo de su hermosura. Volví a ver el árbol, tan frondoso como siempre. Me pregunto cuantos años tendrá. -... solo... ¿Isabella? ¿Estás escuchando?

-Lo siento, es sólo que tiendo a dejar de escuchar cuando lo que se dice no me interesa.- dije mirando el árbol. Lo que siguió me tomó por sorpresa: me sujetó por los hombros, me hizo volverme hacia él y me besó. Me quedé totalmente pasmada.

-Lo siento, yo...- no podía decir o hacer o siquiera pensar nada. Sólo estaba esperando a que el shock pasara. Espero que no me vuelva a desmayar, sería una completa vergüenza.

Me volví al barandal. Genial, al menos hice algo que no fuera pasar a la inconsciencia. No podía pensar con claridad, es decir, ni siquiera sabía el por qué de ese beso. ¿Es que acaso se siente con derecho de besar a todo aquel que se le ponga enfrente que resulte ser su próxima prometida? Ok eso no sonó muy descabellado.

-Isabella...-

-Bella, si no te importa- dije sin mirarlo. Si ibamos a ser esposos mínimo que me llame por un nombre más lindo. - tu hermana me puso ese sobrenombre y me agrada. Lo prefiero a la extensión de Isabella.- expliqué al ver la cara de asombro de mi interlocutor.

-Ehmm... Bella... bueno yo quería disculparme, en serio no sé en qué estaba pensando.-

-Al parecer no se te da pensar últimamente ¿no es así? Mira, no busco una disculpa, solo una razón.- al parecer el jardín en serio es interesante, ya que no quitaba la vista de él.

-No la tengo. No una convincente al menos. ¿Que tal que si olvidamos todo y sólo iniciamos nuevamente? Es decir, tratar de hacer que esto funcione.- dijo con una mano en el cabello y la cara un poco inclinada. No es que esté prestando atención a todos sus movimientos. Hice lo que siempre, contestar con algo fríamente sarcástico.

-Claro, hagamos eso y así no conoceré ni el nombre de mi prometido.-

-Estoy hablando en serio- dijo con una mirada frustrada. Lo miré. ¿Es que acaso siempre tiene que estar tan guapo, incluso con una mirada odiosa? Al parecer sí.

-Lo siento, es sólo que no quería nada esto, es que osea, ¡Edward Cullen!- reflexioné lo que dije después de haberlo soltado, y creo que no fue buena idea hacerlo.

-Gracias, es bueno saber que no quieres nada que tenga que ver conmigo- dijo volviéndose al barandal y posar sus brazos en él. El jardín en serio tiene que ser interesante.

-Lo siento, nuevamente. Ahora soy yo la que no piensa. Bueno, supongo que podría intentar llevarme bien con Edward Cullen.- mi meró sorprendido. Genial, ahora ni siquiera cree en mis palabras.

-Muy bien Isabella Swan- rodé los ojos. -¿Qué pasa?

-Son nuestros nombres- dije rodando de nuevo los ojos.

-¿Isabella Swan y Edward Cullen? ¿Qué tiene de malo? Me agrada como suena.-

-Es precisamente eso, suenan bien. -sueno a que en serio no me gusa estar en esta situación. Es decir, Cullen es un arrogante, petulante, enfadoso, pesumido y todo lo malo; pero puede llegar a tener virtudes. Tal vez no sea tan malo despu´s de todo.

-Si, Isabella Swan & Edward Cullen.-

Espero les haya agradado el capi. Si en serio quieren que actualice en esta semana:

REVIEWS!!