Aclaraciones: Los personajes de InuYasha no me pertenecen, son de Rumiko Takahashi.

Se me ocurrió hacer un conjunto de capítulos de pequeñas historias sin unión entre sí, una colección de cortas historias tiernas de mi pareja favorita InuYasha y Kagome.

Repito, ninguna tiene una unión entre si.

Dulces sensaciones.

Décima Historia: Acertijo.

Sabía que tenía que darle la noticia a InuYasha de una forma sutil y suave, que no lo alarmara ni lo hiciera sacar su espada pensando que algo malo me sucedía… conociendo lo exagerado que era tenía que tener cuidado con cada palabra que le dijera. Me gustaba que se preocupara por mí pero a veces rayaba en el límite. Bueno… así era InuYasha, el tonto InuYasha del que me había enamorado.

Caminé por el bosque con tranquilidad sabiendo que lo encontraría recostado en las ramas del Goshimboku, en mi vientre podía sentir las mariposas volar por todas partes poniéndome nerviosa y ansiosa.

¿Qué cara pondría? ¿Se alegraría? ¿Gritaría? O… ¿Se enojaría?... pero éramos pareja… ¿Por qué tendría que molestarse…? Aunque nunca habíamos hablado del tema… e incluso era algo que a mí me había tomado de sorpresa… pero era una hermosa sorpresa.

Llegué al árbol con menor seguridad de la que había tenido antes… pero eso no me detendría.

-InuYasha-Dije suavemente sin necesidad de subir la voz, sabía muy bien que él se había dado cuenta de mi presencia mucho antes de verme ahí.

-Mmmm…

-¿Estas ocupado?

-Mucho-Me contestó con voz perezosa.

-Ya veo…-Recargué mi espalda en el tronco del árbol para luego deslizarme lentamente hasta que mi trasero tocó el pasto y mis manos se enterraron en la tierra húmeda.

-¿Estás bien?-Me preguntó bajando de un salto del árbol tan rápido que me costó ver en qué momento se arrodilló frente a mí con ese rostro alarmado. No pude evitar soltar una risita al ver su cara. ¡Qué adorable! Pensé en mi interior-Oye ¿De qué te ríes, tonta?-Exclamó frunciendo las cejas y haciendo una extraña mueca.

-Juguemos-Le ofrecí, mientras disimuladamente enterraba más mis dedos en la tierra intentando con ello calmar mi nerviosismo y parecer lo más tranquila y normal posible.

-Keh no soy un niño.

-Juguemos a un acertijo-Rolé los ojos ante su comentario, en ese mismo instante parecía un niño malcriado con su cara de "Nooo quieroooo"

-¿Acertijo? ¿Se come?-Dijo con voz curiosa, yo sonreí amablemente y le acaricié con mi mano derecha su mejilla. InuYasha acomodó más su rostro en mi mano dejando que lo acariciara sin quitarme los ojos de encima.

Ya nos habíamos acostumbrado a esa cercanía… después de dos años era normal.

-No se come… tú tienes que adivinar lo que intento decir-Le explique enredando mis dedos en sus cabellos platinados. Lo vi acomodarse al lado mío, me tomó la mano sin dejar de mirarme a los ojos. Mi corazón palpito fuertemente. TENÍA que contarle.

-Keh… como sea, comienza.

-Mi acertijo es el siguiente… dentro de nueve meses todo cambiaría, nada volverá a hacer igual un regalo nos llegará-No pude evitar el nudo que en mi garganta se posó, sentí a InuYasha apretar más mi mano y poner su mejor cara de chico concentrado.

-Nueve meses… un regalo…-Murmuró intentando comprender-Más pistas-Pidió entusiasmado.

-Algo hecho entre los dos…-Esta vez lo sentí tensarse, apretar mi mano con mucha más fuerza. Me di cuenta que pareció dejar de respirar, su mirada se intensificó mucho más en mi.

-Es… es…-Yo asentí sabiendo que él había comprendido.

-Si InuYasha…

-¡Un cachorro de los dos!-Gritó parándose y jalándome consigo para alzarme y girarme manteniéndome abrazada a su cuerpo.

-¡No es un cachorro es un bebé!-Le reclamé entre risas que el opacó con sus labios juntándolos con los míos.

-¿De verdad?

-De verdad, InuYasha.

-Genial, porque quiero tener muchos, hay que ganarle a Miroku y a Sango.

-¿Eh?-Ellos ya llevaban seis hijos… ¿Acaso el esperaba que tuviera mucho más que eso…? Estaba loco-Ammm… ¿Cómo cuantos más?

-Diez… quizás más-Dijo mientras me ponía en el suelo. Yo tuve que agarrarme de sus brazos para no caerme.

-¡DIEZ!-Chillé impresionada, él se rió en grandes carcajadas.

-Tonta, estoy bromeando… pero quiero tener más que Miroku-Me aclaró besándome la comisura de los labios-¿Si?-Su labio succionó el inferior mío, yo me abracé a su cuerpo dejándome acunar por sus cálidos brazos.

-Bueno…-Murmuré contra su boca. Si me lo pedía así ¿Cómo no iba a aceptar?

Fin

¡Bebes, bebes!

Gracias por los comentarios.

Besitos a todas, wii.

Katys.