Los personajes de Ranma ½ pertenecen a la mangaka Rumiko Takahashi y solo escribo para los fans por diversión que aman esta genial serie de Anime y manga sin obtener algún ingreso económico.

Capítulo 10

—Les daré gusto, chicos. —sonrió la generala. —Intente convencer a Akane de que no se lance y comenta suicidio. —dijo tranquilamente.

—¡¿Qué?! —gritaron los chicos en coro.

—¡Akane no comentas una locura! —gritó Ranma angustiado intentando acercarse.

Akane brincó de asombro al escuchar su voz. Maldijo a Usui, sabía que él lo había traído, aunque Ranma también tuviera algo que ver y lo hubiera exigido.

—La pobre no soporto que su familia supiera de ella. —empezó a hablar la generala. —Sobretodo, Ranma Saotome. Saber que ellas es una ladrona, pero no nada más eso, o también recuerda que mataste Akane, por solo obtener el decadente. — relató sonriendo.

—¡Guarde silencio! — exclamó Usui, sabía que lo hacía con la intención de convencerla a que se lanzara.

—¿Sigues muda, Akane? —preguntó la generala. —parece que aún no estás del todo despierta.

Akane seguía viendo fijamente el cielo. ¿Qué se supone que estaba haciéndote? ¿Cómo había llegado a esta situación? La única manera era acabar con su vida de una vez, sin embargo, aún seguía esperando, no podía morir sin eso.

—Akane, perdóname. —habló Ranma con la mirada hacia abajo.

Akane se sorprendió al escuchar esas palabras, en verdad había extraño escuchar su voz.

—Fui un idiota que no te supo valorar, yo no me burle de ti ese día, si no de mí mismo. Sé que es una excusa absurda. No sé qué tanto te dijo Xiam-Pu, pero como vez no me quede con ninguna ¿No? Sigo soltero, Ukyo sigue siendo mi amiga y nada más, incluso ha salido con chicos por lo que ella ya no siente nada por mí.

—Ranma no es necesario que lo digas aquí. —dijo Ukyo sonrojada.

Akane estaba llorando, acaso era un sueño. ¿Tal vez seguía en coma? No, era la realidad, era la maldita realidad, su realidad.

—No me importa si mataste o robaste, si me odias, nada me importa. Solo quiero tu perdón y si se puede, quiero una oportunidad, una segunda y última oportunidad. —Ranma levantó la mirada con lágrimas en sus ojos, sentía pena enfrente de los demás, pero no importaba.

Akane no dejaba de llorar, pero no podía verse débil.

Hace tiempo que yo te perdone.Pensó Akane.

No podía hablar. La verdad sentía que no podía respirar mucho, aún se sentía débil. Su cuerpo le dolía, tanto tiempo acostada le había costado que sus músculos se endurecieran.

—Akane. —la nombró Shun. —Sé que ya habíamos hablado sobre esto, pero te lo vuelvo a repetir. Al principio te odiaba y no estaba muy de acuerdo de que te unieras a nosotros, pero te convertiste en una parte fundamental de los decadentes. —el chico empezó a llorar. —Recuerda, somos los tres mosqueteros en cuatro. Usui, Izanami, tú y yo. Somos los cuatro mejores amigos a pesar de nuestros conflictos, te queremos, Akane.

Izanami entró de repente por la puerta causando ruido por lo que todos voltearon a excepción de Akane.

—Los odio por haberme dejado ahí. —espetó furiosa ante todos, pero cuando vio a la generala brinco del susto. —Generala, tanto tiempo sin vernos. —sonrió la chica con una risa nerviosa.

La generala solo gruño.

—¿Cómo te desataste? —preguntó Akane finalmente hablando con una voz sería.

—Eso no me iba a detener. —contestó acercándose a Akane.

Akane sonrío, nunca cambiara.

—Te estaba esperando. —confesó la chica.

—¿Así? —dijo confundida.

—Si. —volteó la chica y agarró a Izanami del brazo alrededor de su cuello y la acercó a ella como una especie de abrazo. —No podía lanzarme y morir sin ti. —gritó la chica para que todos la oyeran.

—¡¿Qué?!—gritaron Shun y Usui, mientras que los demás se pusieron tensos.

—¡Ehh! —gritó Izanami intentando zafarse de ella.

—¿No lo recuerdas? prometimos que moriríamos juntas, es nuestro destino. —dijo Akane. —Además si yo muero, tu muere, será inevitable.

—Akane, no cometas una locura. —gritó Usui. —Izanami si merece un castigo pero no esto. Somos nosotros, fuimos Shun y yo que decidió regresarte con tu familia, le inventamos esa historia de que te habíamos encontrado, aunque en parte sí fue cierta, pero si nos quieres pegar, golpear lo que sea, nos dejaremos.

—Yo no quiero que me golpee, —habló Shun.—tú fuiste el de la idea.

—¡Cállate! —Usui golpeó al chico en el centro de su cabeza con su codo.

Izanami se aferró más a la chica y le susurró.

—Akane creo que tendríamos que hablar con más calma, la última vez estaba enojada y yo creo que por eso me corriste, pero no guardo rencor. —sonrió la chica mostrando sus dientes.

—¿En serio? Intentaste matarme con una pistola estando inconsciente. —respondió Akane no creyendo en sus palabras, sabía que era muy mentirosa y manipuladora. —Jamás te habías atrevido a tanto.

—Sí, pero tú novio me saca de quicio, estaba en crisis emocional. —quiso defenderse.

—Tu siempre estás en crisis emocional, además si te saca de quicio es porque son igualitos, no hay mucha diferencia. —levantó un poco la voz.

—¿Desde cuándo te crees psicóloga? —preguntó Izanami cada vez más levantando su voz.

—No me creo psicóloga, simplemente veo lo obvio. ¿Y bien? ¿Te divertiste con él?

—Me divierto más contigo. —dijo dulcemente acercando su cabeza a la de ella. —No te pongas celosa, siempre eres muy celosa.

—No son celos, simplemente me preocupa que en más de una ocasión lo pusieras en peligro. eres experta en eso. — contestó Akane evitando que le dijera celosa, porque no era así.

—Solo estás exagerando, siempre es casualidad de que tú estás conmigo cuando estoy en peligro.

—Has estado en peligro sin que esté presente.

—Como dije, estás exagerando.

Poco a poco subían su voz y cada vez discutían mas cosas sin sentidos. Todos estaban sorprendidos ¿En verdad se llevaban bien? Ukyo se acordaba mucho cuando miraban discutir con Ranma solo que ellas lo hacían de una manera interesante y a la vez divertida.

—Se llevan bien ¿No? —preguntó Ukyo con una gota de sudor en su frente.

—¿Quiénes crees que provocan mi dolor de cabeza? —contestó Usui con un interrogante.

—¡Nos desviamos de la situación! —gritó Akane—Es hora de morir.

—¡Espera! Pensé que nos estábamos divirtiendo mucho. —dijo su última oportunidad de convencerla.

—Yo me estoy divirtiendo. —sonrió la chica.

—¡Pero yo no! — exclamó asustada.

—Esto se está poniendo divertido. —opinó la generala.

—¡Generala! —gritaron en coro.

—Uy, perdón. —se disculpó sabiendo que solo jugaba.

—No quiero morir así. —dijo Izanami mas asustada.

—Qué extraño, la última vez me tenías con una pistola, decías que moriríamos las dos en ese instante. —dijo recordando ese incidente en su casa.

—Sí, pero no era lanzándonos. —espetó Izanami mirando hacia abajo, sería una caída muy larga, tragó saliva de los nervios. —Este modo es más doloroso.

—Bien, entonces. —sacó una pistola y la pusó en la cabeza de Izanami, se dio la vuelta para dar la cara ante los demás. Empezó a caminar y entró nuevamente.

Todos la siguieron mientras escuchaban los gritos de Izanami.

Ranma estaba impactado, desconocía por completo a esa Akane.

—Me da miedo esa Akane, —habló Ranma asombrado. —pero se miraba muy sexy. —espetó embobado con una sonrisa y entrando al lugar para seguirla.

Salieron afuera del edificio había gente pasando por la calle, los chicos se dieron cuenta de que estaban en el centro de Tokyo por las calles iluminadas. Era poca gente que pasaba, pero no pasaban desapercibidos y más por los hombres con arma apuntando a las chicas. Todos bajaron y tanto Ranma y su grupo, como Shun y su equipo estaban en modo pánico, no sabía que podía pasar esta vez. ¿Y si esta vez Akane no estaba jugando? Se preguntaba Usui con miedo. Si algo llegara pasar, él tendría la culpa.

—Akane, baja el arma. —habló la generala. —Si lo haces, te quitaré la mitad de años que tenías en prisión.

—¿En prisión? —preguntó Nabiki asombrada. —¿Akane estuvo presa? ¿Por qué?

—Ya te había dicho que ella intentó robar en más de una ocasión el decadente. —respondió Usui. —Además de que la generala hablaba en serio, hubo muchas vidas perdidas a manos de Akane.

—Siguen siendo muchos años. —respondió Akane aún con el arma en Izanami. —Tú me prometiste que si Izanami no volvía a molestar me dejarías libre de todo los cargos y podría ir en paz con mi familia sin ningún remordimiento.

—¡¿Qué!? ¿Me cambiaste por tu libertad? —estaba molesta. —¿Conmigo no te basto? ¿Acaso no doy más amor que tú familia?

—¡Qué egocéntrica! —dijo Ranma y Ukyo al mismo tiempo.

—Lo hago por tu bien, Izanami. —susurró Akane para que ella solo la escuchara. —Después de todo eres mi mayor preocupación.

—Si... se nota. —respondió Izanami señalando la pistola.

—¡Akane suficiente! —ordenó la generala. —¡Suéltala ahora mismo!

—Escuchen con mucha atención y que les quede claro de una vez. —habló Akane seriamente. —Nada ni nada me detendrá para no dispararle a esta idiota.

Se escuchó una campana pequeña.

—Tengo bolas de pulpo al 2x1. —dijo un comerciante que pasaba por ahí.

Todos se quedaron quietos, incluyendo Izanami y Akane. Rápidamente Akane bajó la pistola y la guardo y agarró de la mano a Izanami y se pusieron enfrente del carrito del comerciante.

—Nos daría dos paquetes, por favor. —dijeron ambas chicas con los ojos brillosos.

Los demás cayeron al piso por cómo terminó esto.

—Menos mal que esto acabo de manera pacífica. —dijo Usui poniéndose de pie con una sonrisa mientras miraba cómo Izanami se quejaba porque tendría que pagar.


Usui cerró la celda no sin antes darles a los cinco chicos una mirada asesina.

—No entiendo porque a mí también me tienen que encerrar. —se quejó Izanami acercándose a Usui.

—Tú fuiste la peor de todos, —regañó el chico. —después le sigue Akane, —dijo viéndola que estaba sentada en un banco con los brazos y piernas cruzadas, con cara de niña regañada. —Después Shun por seguirte la corriente, —mirando al chico que estaba ha lado de Akane. —y luego los otros —señalando a Maru y Emi. —por dejarte libre.

—Vaya que no tienes vergüenza. —habló Akane. —Nabiki ya me contó todo lo que hiciste.

—¿Cuándo hablaste con ella? —preguntó Izanami extrañada porque nunca se dio cuenta de que tuviera un momento en el que ellas estuvieran solas.

—¿No se supone que cada prisionero tiene derecho a una llamada? —preguntó la chica inocentemente, o tal vez por la sonrisa de la chica.

La campanita dentro de su cerebro sonó para todos, ¿Cómo no se acordaron de eso?

—¡Así es! —entró Nabiki y Ranma a la sala.

La pequeña celda se encontraba en una esquina de la sala de oficinas, a la izquierda de la oficina de Shun.

Nabiki venía vestida de manera formal, incluyendo lentes y mientras que Ranma venía con la misma ropa de siempre.

—Nabiki, amor. —habló Shun acercándose a las varillas de fierro con lágrimas en sus ojos.

—Vuélveme a decir amor y te juro que no podrás tener hijos. —amenazó la chica señalándolo.

—¡Es mejor que no le vuelvas a decir amor! —dijo Emi con pánico.

Ranma tenía un folder que le entregó a Nabiki.

—Investigue el caso y de acuerdo a lo que dice, solo se le puede acusar por llevarse el decadente, sin embargo, ella no lo robo.

—Fue Izanami. —interrumpió Ranma dándole una mirada de fea a Izanami y ella respondió sacándole la lengua.

—Además de que los asesinatos que mi hermana según cometió, quedaron inconclusas las investigaciones, así que no hay evidencia de que ella lo hiciera. —sonrió la chica.

—¿Espere? —interrumpió Akane. —¿Consiguieron ver todas mis acciones de estos tres años? ¿Incluso tú lo leíste? —preguntó dirigiéndose a Ranma.

—Si. —afirmó el chico con tranquilidad.

Akane desvió su mirada con un ligero sonrojo.

—Qué vergüenza. —dijo la chica.

—¡Hasta que al fin te da vergüenza! —exclamó Izanami.

Usui suspiró cansado, había sido un día muy largo.

—Ese expediente es viejo y además no está incluido lo que hizo hoy. —dándole otra mirada a Akane.

—¡Un momento! —habló Shun. —¿Cómo conseguiste ese expediente? —preguntó el chico.

—Yo sé lo di. —contestó la generala entrando a la oficina. —Nabiki Tendo eres buena. —felicitó la pequeña mujer que era unos centímetros más baja que Nabiki. — Akane solo estará esta noche, el peor castigo que puede sufrir es pasar la noche con Izanami.

—¡Ehh! ¿Qué? —gritó Akane.

Izanami solo rio.

—¡Espere! ¿Por qué solo se quedará esta noche? —preguntó Usui por el cambio de actitud de ella hacía Akane.

—Akane sufrió un paro cardíaco esta mañana, —explicó. —necesita recuperarse.

—¿Desde cuándo me quiere viva? —preguntó Akane extrañada por la "bondad" de ella.

—Todo a su tiempo, Akane. —algo tenía planeado. —Te seguiré pagando de igual manera, recuperarte, tomate tu tiempo y cuando eso pase te quiero aquí a las 8 de la mañana.

—¿Por qué? —preguntó Ranma.

—¿Aún no te lo dice? —miró a Ranma cruzando de brazos. —Ella también forma parte de los decadentes.

—¡¿Qué?!—El chico estaba asombrado.

—¿Cómo puede alguien ser parte de los decadentes si ha intentado en más de una ocasión robarlo? —preguntó Nabiki igualmente asombrada.

—No creas que ha sido una de mis mejores decisiones. —espetó la general con una gota de sudor en su frente. —Bien, me voy. No puedo desvelarme más, ya son más de las dos de la mañana. —se despidió levantando su mano para despedirse y salió del lugar.

Hubo un corto silencio.

—Usui. —llamó Akane. —Ve a mi escritorio, en el segundo cajón esta las llaves de la casa. Dáselas a Nabiki y Ranma. Ya no hay tren hasta las 6 así que se pueden quedarse ahí para que descansen.

Usui les dio las llaves a Nabiki.

—Yo me quedaré aquí. —dijo Ranma.

—No, —negó Akane recostando su cabeza en la pared. Se sentía muy cansada. —no quiero que vaya Nabiki sola, así que cuídala. Además, no quiero que me veas dentro de una celda lo que resta de la noche. —sonrió la chica, cerrando sus ojos.

—Yo los llevaré. —dijo Usui. —Al fin y al cabo, tengo que ir a recoger unas cosas y un cambio.

—Espera, ¿Vives con Akane? —preguntó Nabiki.

De repente Ranma se puso tenso, había algo que no le gustaba.

Izanami solo rio como burla.

—Los cuatro vivimos en la misma casa, —respondió Shun. —así los gastos son menos.

Eso tranquilizo un poco a Ranma.

—Puedes dormir en mi cuarto, Ranma. —habló Izanami viéndolo atentamente. De hecho, Ranma notaba que Izanami no lo dejaba de ver.

Akane solo miraba de reojo a Izanami con solo su ojo izquierdo abierto mientras que el otro estaba cerrado.

—Así estaremos a mano ¿No? —sonrío la chica.

Akane solamente sonrío, confiaba que poco a poco se llevarían bien, eso esperaba porque no tenía mucha fe, pero la vida daba muchas sorpresas.

—Tu duerme en el mío, Nabiki. —dijo la chica volviendo a cerrar su ojo.

Ranma no estaba muy convencido si irse, ya era mucho tiempo que estaba sin ella, aunque sentía que ya la había perdido, pero eso no lo detendría para conquistarla. Lucharía hasta el final.


Usui llegó con una maleta pequeña y lo pusó en el escritorio más cercano.

—Les traje cambio a los tres. —Habló Usui.

Akane despertó de susto y Shun de igual manera. Maru y Emi dormían con la cabeza inclinada del uno con el otro. Akane sintió un peso en sus piernas, bajó la mirada y vio que Izanami estaba dormida en su regazo. Akane solo acariciaba su cabello. A pesar de la supuesta rivalidad, le tenía cariño. Podía ser problemática, pero sabía que tenía sangre de los Saotome, no podría ser tranquila si recorría por sus venas.

Usui abrió la celda y sorprendió a los dos chicos.

—Shun vamos a tu oficina. —ordenó Usui. —Necesitamos hablar.

Los dos chicos entraron a la oficina, dejando Akane extrañada. ¿De que hablaran? Se preguntaba la chica para no incluirla. Normalmente, en los últimos meses solo ellos hablaban en privado sin que Izanami se diera cuenta, ya que escondían su origen y normalmente de eso hablaban, pero no le tomó mucha importancia por lo cansada que se sentía y volvió acomodarse nuevamente.

Por otra parte, los chicos entraron y como comúnmente era, Shun se sentaba en su silla y Usui enfrente de él.

—¿Qué sucede Usui? —preguntó el chico.

—Es sobre el chico que apareció durante la persecución de Akane. —contestó Usui.

—Según Emi se llama Raiko y lo conocen muy bien. —espetó Usui.

—Dijo ser el líder de los descendientes, en teoría, él fue el que comenzó la búsqueda...

—Pero...algo te molesta ¿No? Y es la verdadera identidad del chico. —intuía Shun.

—Sabemos que Emi y Maru no forman parte de los decadentes, si no de los descendientes.

—Porque Maru es tu hijo y Emi es mi hija. —confesó Shun.

—Nuestros futuros hijos. —terminó de completar la verdad.

—¿Entonces? —Shun no sabía a qué punto quería llegar.

—Piénsalo, Emi y Maru nos mintieron diciéndonos que quienes los había mandado era Akane, la del futuro, pero ese chico declaró que ella no sabía nada. —explicaba Usui. —¿Y sabes algo? Se parece mucho a Akane.

Fue cuando Shun se dio cuenta.

—¿Estás diciendo que él es...?

—Eso es lo que confirmaremos en estos momentos. —Usui levantó su voz y pusó una mirada fuerte.

Ambos chicos salieron de la oficina casi aventando la puerta lo que provocó que los cuatro chicos despertaran de golpe.

—¿Y ahora que traen ustedes? — se quejó Izanami rascándose la cabeza y frotándose los ojos.

Emi y Maru hicieron lo mismo solo que Emi bostezo.

Akane estaba casi dormida por lo que no le provocó sorpresa.

—¡Emi! ¡Maru! —levantó la voz Usui viendo a los chicos. —Necesito que nos digan la verdad, ¿Raiko es el futuro hijo de Akane? ¿El verdadero líder de los descendientes?

Akane abrió desmesuradamente los ojos sorprendida por la pregunta de Usui. Eso causó más sorpresa en Izanami.

Maru y Emi se pusieron de pie y respiraron hondo.

—Si. —afirmó Emi. —Es el hijo que jamás conocerá Ranma Saotome.