10: París

-¿¡París!?-gritó animada, más por alejarse de Mason que por conocer la ciudad de las luces, empezó a dar saltitos, mientras Ric le pasaba un brazo por los hombros, la chica estaba de mejor humor, y sorprendió a los demás al recibir la noticia con tanta ilusión, pero Enzo, que ya estaba mucho mejor que anoche no estaba dispuesto a que esa felicidad durase mucho.

-¿Y tus padres?-la chica se quedó en silencio, miró fijamente a su amigo y le odió por un segundo por romperle la felicidad de esa forma, pero la mirada no mostraba en ningún momento nada en contra de ella, todo lo contrario buscaba una solución a sus preocupaciones.

-Cierto-atajó Ric, apretando su agarre-eres menor, no vas a poder viajar.

-De eso me he encargado yo-bromeó Damon, dando su entrada triunfal con un pasaporte falso (otro más) la chica le sonrió, y se soltó de Ric para lanzarse a los brazos de Damon, el chico la recibió gustoso, y sin darse cuenta se vio así mismo comprobando la reacción de Enzo, su amigo le fulminaba con la mirada-¿verdad angelito?-le dio un breve beso cerca de la comisura de los labios, alterando cada célula del cuerpo de la chica, que no supo, ni porqué ni a que había venido eso.

Pero enseguida supo porqué, Mason carraspeó para hacerse notar en la sala con varios de sus hombres, Damon sostuvo a Elena por la cadera, como si con eso quisiera dejar claro que lo que Mason fuese a decir lo dijese delante de ella.

El aludido no le prestó la menor atención.

-Estas misiones son muy simples, estaréis un mes no más, y aunque podáis disfrutar del ambiente parisino no llaméis la atención-les advirtió mirando especialmente a Damon y a Enzo, le extrañó y muchísimo que ninguno de los dos estuviese montando un numerito, cuando solo Damon sabía la verdad de la misión-podréis hacer aparte lo que queráis, pero no la caguéis en lo esencial, ¿entendido?

-Bueno, ¿y la envergadura de la misión?-preguntó Ric, que siempre era el primero en cuestionarse las misiones de Mason, y también era el primero que no pintaba nada en ellas, no de forma obligada por eso, Mason le odiaba.

-Varias misiones-puntualizó-entre ellas está recoger una entrega del "Pont au Changue" en el río Sena, esa misma noche que lleguéis, no es difícil, ni tampoco peligroso es sólo recoger y pagar, el dinero os lo entregaré en un pen como siempre, es un código por si os roban nadie me robará a mi, pero, os lo dejo claro, si a esa caja le pasa algo os mato-les aclaró-por lo demás os iré informando a la mañana siguiente, esa primera tarde la tendréis libre.

-Perfecto-sonrió Damon-¿dónde nos alojaremos?

-Básicamente tendréis una habitación en el Hotel Le Meurice, pero tendréis vuestra propia casa cerca de los Jardines Eliseos, desde el aeropuerto en coche serán unos minutos, hablo del hotel-les aclaró.

-¿Y por qué no vamos directamente a la casa?-preguntó Elena mirando directamente a Damon, dejando claro que solo quería que él le respondiese, pero el chico no fue capaz de pronunciar palabra al verse sumergido en el café de los ojos de la chica, fue Ric quien tomó el relevo, al ver que Enzo no parecía muy comunicativo.

-Por si alguien nos sigue, no sabrán a dónde vamos exactamente, en ese periodo de tiempo Mason se asegurará de no tener a nadie, ni de la Interpol, ni de FBI o nada por es estilo siguiéndonos, precauciones, allí estaremos unas horas o incluso ese día, pero nada más.

-Oh, gracias Ric-le sonrió, Damon volvió a concentrarse en las indicaciones de Mason, iba a ser una mañana muy tranquila, demasiado pensó Damon, y con eso le quedó claro que había más para ese día, algo más que solo tendría ocupado a Damon y eso era una forma de decir que no podría enseñarle la ciudad a la chica, esa sola idea le destrozó un poco más su alma, desconectando por completo de la conversación notó que los últimos detalles se le escapaban cuando Elena se removió de su lado.

-Eh…

-¿Estás bien?-le preguntó, aún agarrada a su brazo, Damon pudo notar el vacío que sintió cuando la chica intentó zafarse de su agarre, Mason ya se había ido-tienes muy mal color-le puso la mano en la mejilla.

-Estoy bien angelito, solo que me jode no poder enseñarte la ciudad.

-Por favor Damon-bromeó ella-voy a estar con vosotros en París, y es mucho más de lo que hubiese imaginado hace un tiempo, me da igual si solo estamos un rato juntos, también están Enzo y Ric, seguro que son buenos turistas.

-Seguro, solo que…-jugó con sus dedos-me gustaría...no sé...pasar más tiempo…

-¡Damon!-le llamó Ric-tenemos que irnos para el aeropuerto en unas horas, haz tus maletas ¿no?-le advirtió-¿o vas a ir con lo puesto?

-¿Un mes entero? Ric vete a que te den por culo.

-Ya, eso te gustaría…-le guiñó un ojo-tenemos un baño privado en el hotel-bromeó, y Damon le mandó un beso con guasa, la chica los observaba a ambos, era bastante divertido verlos juntos.

-¿Y yo?-preguntó inocente la chica.

-¿Tu qué? Oh, la maleta, pues he pensado...que podríamos aprovechar estas horas-bajó la mirada nervioso-para ir de compras, si quieres claro, siempre podemos comprar en París, pero aquí hay boutiques muy bonitas y…

-¿En serio? ¿Irías a comprar conmigo?-saltó a su cuello-pero prométeme que no vas a darle otra vuelta a las emociones conmigo.

-¡Perdona!-ironizó-¿¡qué yo que…!? No señorita es usted la que le da vueltas "a las emociones conmigo"

-Ya, ya...mejor no comento nada….-le aclaró con un dedo acusador-es usted señor el que desaparece entre horas, ¡o semanas!

-No soy yo el que evita al otro por...no sé qué cosa…

-¡Yo no evito a nadie!-se cruzó de brazos

-¡Ni yo desaparezco!-le sacó la lengua, la chica bufó y le dio un pequeño codazo, el chico fingió dolor-eso ha sido un ataque un tanto gratuito.

-No si quieres te cobro-salió corriendo, entre risas bajaron las escaleras, era extraño estar así, para ambos, Elena había encontrado en Damon un alma tan destrozada, y él había visto en ella esa luz que encontró en su madre y que no volvió a ver en nadie más, le sonrió cuando la atrapó, la agarró de las caderas, y la apretó contra su cuerpo, la chica bufó y gritó, pero ambos sumidos en su propia burbuja, Enzo estaba allí, colocando sus cosas cuando la pareja pasó delante suya, le cabreaba y mucho que Damon se interesase por lo que a le importaba.

-La vida es dura, pero es su novia-pasó Mason-¿o me equivoco?-tenía su portátil en la mano-¿o hay algo que no sepa sobre esa chica?

-¿y hay algo que no sepa yo sobre vuestros negocios?-le atacó con el mismo truco-si me disculpa Mason tengo cosas que hacer.

Se apartó, dispuesto a preparar sus cosas antes de partir, Mason lo observó mientras revisaba las últimas acciones de su portátil, alguien había recibido información de la familia Gilbert, podría pensar que había sido Elena, sería lo más normal ya que había pillado a la chica rebuscando en sus cosas, pero ella desconocía de sus troyanos, estaba claro que era alguien de dentro.

Alaric cargó toda la información en distintas tablets todas hackeadas por Jenna, revisó los últimos detalles cuando vio a su amiga con muy mala cara viniendo hacia ellos.

-Hey-saludó cauteloso concentrándose en cualquier detalle de las misiones menos en su amiga-tienes muy buen aspecto.

-Basta de bromas-le aclaró con un dedo acusador-Mason me tiene cansada, mis jefes me están atosigando…

-¿Sospechan?-se alarmó, la chica le miró con odio-¿y qué quieres que piense? Ambos nos estamos metiendo en un lío con esto Jen, si tu caes yo caigo, y si yo caigo…

-Suena a amenaza.

-Pero no lo es-le sonrió-sabes tan bien como yo que Mason hará cualquier cosa en contra nuestra si…-ambos se quedaron en silencio, mirándose fijamente, no necesitaban continuar con esa frase, los dos sabían donde terminaría, tanto para Jenna como para él, la chica tras unos minutos de silencio sonrió volviendo a esa máscara de felicidad e ignorancia, le arrebató una de las tablets.

-Eres un desastre informático…-le guiñó un ojo mientras, tras tocar unos detalles conectó todo lo que necesitaba Mason-¿esto ha pasado o va a pasar a manos de alguien más…?

-No, solo tu.

-Perfecto-hackeó, por segunda vez, el sistema-me llegará toda la información antes a mi que a Mason, solo por segundos de diferencia.

-¿Será suficiente?

-¿Con todos los filtros que tengo? ¿¡Por quién me tomas!?-le sonrió, negando con la cabeza hackeó las demás tablets.

-Gracias por meterte conmigo en esto.

-No, gracias a ti por darme esta oportunidad-le dio un tierno beso en la mejilla, mientras se disponía a despedirse de los demás, y fingir de nuevo, ser eso la mejor amiga de una banda de ladrones, la mejor banda de Mason Lockwood, Alaric se fijó mejor en ella, como se lanzaba a los brazos de Damon, como le revolvía el cabello a Enzo: era una buena actriz.

Elena se dirigió a Alaric, que es el que estaba más apartado del grupo y el único que estaba cargando con las cosas.

-¿Te ayudo?-señaló sus cosas, una bolsa y poco más-ahora me voy con Damon unas horas.

-¿A sí?-preguntó extrañado pero con esa perfecta e inmaculada sonrisa en los labios, Ric le trasmitía paz, era un buen amigo y estaba claro que todos aquí se apoyaban en él, pero Elena podía ver algo más en sus ojos, miedo o preocupación-anda dame eso-le señaló una bolsa, sacando a la castaña de sus pensamientos, la chica agarró la bolsa y se la pasó haciendo apto de toda su fuerza-Ok, será mejor que vayas a por Damon-la chica miró a su espalda, cruzándose con la mirada de Enzo-¿pasa algo?

-Si alguien-se apartó de los ojos de Enzo-te besara, aunque fuese un roce, ¿tendriáis que hablar?

-¿¡Qué!?-tiró una de las bolsas de la sorpresa, la chica no podía estar hablando en serio, pero su rostro, una vez más reflejaba la incredulidad y la inocencia, miró a sus amigos, Jenna estaba hablando con Enzo mientras Damon se dirigía a ellos, Ric haciendo acopio de todo su valor la agarró del brazo para apartarla un poco-Explica eso.

-Enzo me besó.

Damon se quedó helado a unos pasos de la chica, no le había costado mucho escucharles puesto que todo a su alrededor estaba casi en silencio, y la voz de la chica no era que digamos muy disimulada, Ric vio la cara que puso y seguramente tendría muy mal aspecto cuando se apartó de la chica para dirigirse a él, pero Damon no estaba a la labor de dejar a la luz esa debilidad, sonrió y le pasó un brazo por los hombros a su amigo justo cuando Elena se dio la vuelta.

La sorpresa se dibujó en su rostro, intentó buscar un indicio de que Damon la hubiese escuchado pero no le dio tiempo, pues el chico se soltó de su amigo para agarrarle de la mano.

-¿Vamos angelito? Has tenido suerte...no quiero hacer las maletas-le guiñó un ojo mientras le lanzaba a Ric las llaves del monovolumen que les había dado Mason-nosotros nos vamos, llegaremos en un rato.

Damon se pasó gran parte de la mañana cargando ropa y complementos, Elena no era de las chicas que el había conocido cuando era joven, esas chicas que saltaban cuando veían un modelo nuevo o un completo de la última moda, pero tampoco era de las que pasaba de la ropa, no, Elena estaba dando tumbos de en tienda en tienda tirando de Damon y entregándole una serie de bolsas, para el chico era divertido, había sido el primero en enseñarle la pasión de la moda, y eso le hacía sentir bien, no por enseñarle que gastar era un lujo sino por hacerla reír por esas pequeñas tonterías.

-¡Es..es!-sonrió complacida al enseñarle un vestido veraniego que le llegaba hasta las rodillas con un lazo que pasaba por debajo de su pecho, marcando y dándole un estilo infantil pero sexy de color verde pera-¡me encanta!-se dio otra vuelta-¿no te parece?

Damon no se dio cuenta que estaba callado y boquiabierto hasta que sintió la voz de la chica llamándole, tragó saliva y le dio el visto bueno con el dedo.

-Gracias-desapareció durante media hora más, el chico se dejó caer en una de los asientos, agradecía que por lo menos los de la tienda tuviesen la suficiente cortesía de poner asientos cómodos, la chica no tardó mucho en salir con otros conjuntos en las manos, se los lanzó-en serio Damon, son perfectos pero el precio…

-¿Qué hemos dicho cuando hemos entrado a la primera tienda?

-Que la empresa lo pagaba todo, que todo esto entra en el presupuesto de Mason-odiaba decir ese nombre en voz alta pero era lo único que había escuchado en las anteriores tiendas mientras dudaba en comprar o no algo-lo sé, pero comprendeme me cuesta saber cuando parar…

-Pues no pares-el chico no vio el problema, soltó una de las bolsas para agarrar de la mano a la chica y atraerla a su regazo, la castaña se apoyó en su hombro-angelito déjame decidir a mi cuando parar, aún no hemos gastado ni la mitad del presupuesto que había puesto.

-Tampoco me has dicho cual es el límite.

-A caballo regalado no le mires el diente…-le sonrió, la chica frunció el ceño al no comprender que tenía que ver un caballo,un diente y los regalos pero no queriendo sonar más tonta lo dejó estar.

-¿Sabes Damon…? Esta es mi primera vez, y ha sido divertido.

-No digas eso en voz alta-un par de chicas se les quedó mirando, soltaron una risita y desaparecieron con la multitud-puede llevar a confusiones.

-Oh-se ruborizó al comprender el significado de sus palabras, intentó deshacerse del agarre de Damon pero el chico la sostenía con demasiada fuerza, la castaña empezaba a sentirse verdaderamente incómoda, su cuerpo le ardía, sentía como un cosquilleo se iniciaba en su bajo vientre, y como el color se daba paso entre sus mejillas, realmente estaba nerviosa, pudo sentir la misma energía proceder de Damon, como el chico entreabría la boca, como sus ojos brillaban, estaban tan cerca, pero fue Damon quien la apartó asqueado, o esa fue la sensación que tuvo la chica, y recordó la posibilidad de que hubiese escuchado sus palabras cuando hablaba con Ric, ¿por qué pensaba en eso ahora? A él no le tendría que importar si no fuese por…¿la iba a besar? ¿¡había estado a punto de besarla!? Se llevó una mano a la boca, se levantó de golpe.

-¡Damon!-le gritó, la voz le sonó más ruda de lo que quería, el chico se giró, el deseo seguía impregnado en su cuerpo, en sus ojos y especialmente en su boca, la chica se acercó despacio a él-Me oíste, ¿verdad? Cuando hablaba con Ric, me escuchaste.

-¿Y qué importa?-se cruzó de brazos-no veo el problema, Enzo y tu os besasteis.

-Me besó-aclaró.

-¿Y?-sonrió-Oh, esperabas-rió-mira angelito no somos tu juguete, y tu eres demasiado...niña para mi, una nena por así decirlo-le pasó una mano por el cabello-una nena con demasiados pájaros en la cabeza.

-¿Sabes qué?-se apartó-que esta nena ha decidido cambiar de tienda-se dio la vuelta, sintiendo un gran peso en su espalda, y como su corazón se quedaba en mitad del camino, ¿por qué le dolía tanto su rechazo? Esa y miles de preguntas más cruzaron su mente, mientras salían de la tienda y cruzaban las calles centrales, evitó su mirada en todo momento y evitó cualquier contacto con él, sabía que estaba a su lado, porque lo notaba pero nada más, no le miró en toda la trayectoria.

Mientras paseaban buscando, supuestamente, una nueva tienda algo captó la atención de Damon, le sorprendió bastante ver ese lugar allí, sin darse cuenta se quedó atrás, y no fue hasta que la chica le dio por mirar de reojo cuando se dio cuenta que Damon se había retardado.

-¿Qué haces?-le llamó, pero enseguida se calló al ver el júbilo en sus ojos, miró en su misma dirección, viendo una calle repleta de bares y una tienda de antigüedades-¿entramos?-le sonrió, el chico se sobresaltó al notar la presencia de la chica.

-¿Y la ropa?

-Yo decido en qué gasto tu presupuesto-ladeó la cabeza, imitando torpemente los gestos del moreno, Damon negó con la cabeza, la agarró del brazo y tiró de ella en dirección a esa tienda que tanto le recordaba a esa habitación de su madre, a esa habitación que tanto adoró en su vida en Italia.

El lugar era hermoso y desprendía un aromo a antiguo que embriagó a la pareja con solo entrar, la chica se sintió emocionada al estar rodeada de tanta historia, y Damon, simplemente no cabía de gozo al reconocer a algunos objetos como los favoritos de su difunta madre, estuvieron un buen rato debatiendo entre las estanterías y disfrutando de una grata compañía, olvidando por completo la anterior riña, y pasando otra vez por esa montaña rusa de emociones.

La tarde acabó sin ninguna complicación más, Elena y Damon volvieron con diversas bolsas, guardaron todo en la maleta de la chica y se prepararon para coger el camaro e ir directamente al aeropuerto, la chica dudó, iba a irse a la otra punta, ni más ni menos que a Francia mientras sus padres la buscaban aquí.

-¿Elena?-le miró fijamente, nunca lo diría en voz alta pero odiaba cuando la llamaba por su nombre le sonaba demasiado falso.

-Solo pensaba en mis padres.

-Oh-"¿No iba a decir más nada?"-bueno, ¿nos vamos? Los demás nos esperan.

-Claro-intentó parecer tranquila, pero solo consiguió que una mueca se dibujase en lugar de la sonrisa que tanto había querido poner, pero Damon no le prestó más atención y se centró en la carretera intentando olvidar la situación tan incómoda que estaba viviendo al saber algo que ella no sabía con respecto a su familia. Anoche pensó en despertarla en cogerla y ayudar a su familia con este tema luego se dio cuenta que para quien trabajaba era para Mason para nadie más, y es a él a quien debía lealtad, apretó el volante con fuerza.

La chica lo observaba con determinación, buscando en Damon el problema, había ocasiones que amaba estar cerca de él, de su aroma, de su sonrisa e incluso de su arrogancia y había otras veces que detestaba su presencia, como cuando habían estado en el centro comercial o cuando se conocieron, realmente era una montaña rusa de emociones pero lo que más odiaba era la impotencia que sentía, porque realmente era una niña comparada con él, y no hablaba de la edad sino de toda la experiencia que podía albergar ese chico, y ella solamente era una mocosa de parvulitos, frunció el ceño justo cuando llegaron hasta el aeropuerto, no tuvieron que facturar directamente pasaron a una zona VIP, allí estaban Ric y Enzo, ver a su amigo la alivia un poco, y casi sin pensarlo se acercó a ellos, quería abrazarle, llevaba casi un día entero sin estar cerca suyo, y si esto cabreaba a Damon bienvenido fuera.

-Enzo-le sonrió, y el chico la agarró de la cadera, abrazándola, miró a Damon fijamente, ahora no estaba cerca Mason no tenía que fingir nada, el aludido dibujó una mueca de disgusto que enmascaro con una sonrisa resplandeciente.

-Nos retrasamos...lo siento, fue mi culpa.

-Os vais de compras, ¿y tu eres el que te retrasas? ¿Debo darle la razón a Jenna?-Damon le dio un codazo amistoso y pasó por delante de Enzo, apretándole levemente el hombro, como si la situación de hacía unos segundos realmente no hubiese pasado, nadie dijo nada durante el viaje.

Mason caminaba seguro de si mismo, acababa de bajarse de su limusina unas calles más abajo, y había decidido caminar para, primero no llamar más la atención, y segundo para despejar las ideas, gracias a sus contactos-estaba claro, sin contar con Jenna debido al lazo que tenía con los chicos-consiguió descubrir las señales de la familia Gilbert, actualmente residía, temporalmente, en un hotel de la ciudad, a las afueras, no le costó mucho localizarlo, sonrió al entrar en recepción y comprobar que no tendría ningún problema en acceder a los datos.

Mientras charlaba amigablemente con la recepcionista-que se hacía llamar Sage-una pareja paró justo a su lado, llamando la atención de Sage, que estaba embobada con ese caballero, Mason no les prestó mucha atención hasta que oyó el apellido Gilbert, estaba justo al lado de la familia por la que había recorrido media ciudad, sonrió.

-Disculpen-carraspeó, Miranda lo miró de soslayo, pero Grayson si le prestó más atención-soy el inspector Lockwood, creo que era conmigo con quien habían quedado hace unas horas, ¿o me equivoco?

-¿Le han enviado desde…?-dudó.

-Vengo de la Interpol, como ustedes pidieron, alto secreto-les sonrió, quitándose las gafas de sol, y ofreciéndoles ir a un lugar más seguro, la pareja los recibió en su propia suite, Mason no le prestó mucha atención a la habitación solo dio dos pasos cuando decidió enfrentarse a ellos-bien, les escucho.


¡Gracias por leerme!


Quería responder unos reviews personalmente, pero como no he tenido tiempo dejo aquí mismo las respuestas.

Cata:¡Adoro tus reviews! No importa si confundiste a Matt con Jonh, se te entendió perfectamente, me alegra saber que estás impaciente por leerme, tengo más historias que seguro te encantarán. Los Gilbert son una familia adinerada que debido a un "incidente" tuvieron que ocultarse con Elena, por eso que la chica estuviera encerrada, pero, ¿qué quieren exactamente Pierce y compañía? ¿solo la herencia? Bueno son muchas preguntas y muchas más que surgirán después. Por eso "enredados"

Len: Gracias por la aclaración ;)

Guest: ¡Todos queremos un beso delena! Puede que esté más cerca de lo que creemos... ¬¬

kikaprin25: Gracias! Y si, habrá beso ¡es un delena! y aunque parezca que queda para eso puede que las cosas tomen un giro diferente, tendremos delena pero nada será fácil.

xoxito: A Damon le va a costar alejarse de Mason, le debe mucho. Y si, si ahí hay celos espérate a leer este episodio jajaja

No toda la historia gira en torno al Delena pero es DE, así que si, habrá muchas escenas, muchos besos y muchas peleas, poco a poco, estos dos tienen que evolucionar en este fic. Por ahora llevo 23 episodios escritos!


Debería decir, como siempre, que para el siguiente episodio debemos llegar a los 80 reviews, pero no, me tomaré esta semana para centrarme en mis OSs, así que, para la semana que viene, a finales más o menos, o al principio subiré nuevo episodio, pero si queréis motivarme para cambiar de opinión siempre podéis...comentar hasta cansaros!

¡Gracias!