Ahhhhh qué bien me ha sentado este baño. Y de la cena ya no hablamos
El joven llevaba el pelo revuelto tras el baño y estaba comenzando a secarse del tiempo que había pasado cenando. Cuando llegó a la puerta de su cuarto, pensó que sería mejor presentarse al joven que vivía en la habitación de al lado, dio un paso de lado y tocó a la puerta suavemente. El "toc toc" resonó por toda la habitación y parte del pasillo.
- ¡Pasaaaa!
- Con permisoooo.- La puerta de esta habitación no hacía nada de ruido al contrario que la suya. Se recordó a si mismo que debería hacer algo con la misma, pero lo dejó para más adelante.- Hola, sólo quería saludar. Soy nuevo me llamo...
- No me lo digas, ya he cotilleado en tus cosas KingdomSora. Ahora me presento yo.- dijo viendo la cara de incredulidad que puso Soki.- Yo soy CapitanSaito. Habitualmente no hago estas cosas, soy demasiado vago, pero ya que estaba allí, pensé que sería una ocasión propicia para averiguar algo. Me encanta la investigación, siempre y cuando no conlleve mucho esfuerzo, claro. Ya tengo que ir pensando en esas cosas, que estoy en sexto curso ya.
Con toda la naturalidad del mundo, estaba en su salsa. Tirado en la cama con los brazos cruzados por detrás de la cabeza. Era un joven alto, y parecía musculoso, no obstante, podían ser las ropas de académico que engañan a la vista. Tenía el rostro redondeado, el pelo muy corto y de color negro y los ojos castaños. Soki se giró hacia el otro lado de la habitación para saludar al compañero de este joven tan dicharachero.
- No te molestes, en tu habitación no había dos camas, sólo una. Lo que pasa es que me gusta dormir solo y metí la otra cama de mi habitación en la tuya. Claro está, antes de que tú entraras. No suelo ser tan abierto con la gente al principio, pero me has caído en gracia. Oye, ya que estás aquí, ¿no tendrás algo para calmar el dolor, no?
- No suelo llevar cosas de esas encima. Por lo que he leído deberías ir a la 4th a que te curen o te echen un vistazo.- Replicó
- Nah, paso. Que es mucho esfuerzo ir hasta allí. Gracias de todas formas, tendré que tirar de la reserva.- Abrió un cajón oculto en su mesilla y sacó una caja de pastillas ovaladas blancas. Ingirió una y se recostó del otro lado despidiendo a Soki a la vez que se empezaba a encender un cigarrillo.
Curioso personaje este. Se dirigía a su cuarto y se paró en la puerta. En el suelo un papel en blanco y un bolígrafo. Qué raro, ¿para qué lo habrán puesto aquí? Decidió que lo usaría más adelante, de momento lo guardó en el cajón, en el nuevo compartimento que había descubierto gracias a CapitanSaito. No abundaban los papeles en la sociedad de almas, eso lo sabía así que comprendió rápidamente el significado de un trozo de papel y las muchas cosas que podría hacer o conseguir por él. Bueno, realmente no eran tantas, pero su imaginación estaba desbordada desde que llegara al Seireitei.
Se estaba haciendo tarde, así que decidió seguir el ejemplo de su vecino y se echó en la cama. Poco después estaba roncando a base de bien.
A la mañana siguiente, como no tenía nada que hacer, vagó por el edificio con el único fin de aprendérselo. Cuando creía que lo tenía suficientemente conocido, volvió a su cuarto. Antes pasó por el cuarto de CapitanSaito, le quería pedir un favor.
- Hola.
- Hola Kingdom.
- Soki por favor. ¿Me puedes hacer un favor?
- Ehhhh bueno Soki, pero ¿me harás tú a mí uno?
- Siempre que sea equivalente y no una explotación.
- Trato hecho. ¿Qué quieres tío?
- Soki, no tío. Necesito que me cortes el pelo, pero que me dejes una tira en la parte de atrás para hacerme coletilla.
- Jejejeje, hecho, yo mismo llevé coletilla hace no mucho tiempo. Me la corté porque... bueno, me la corté.- Dicho esto, encendió un cigarrillo, sacó la maquinilla y se puso manos a la obra. Mientras estaba peleandose con el pelo del nuevo académico le hizo su petición.- Verás Soki, necesito más pastillas de estas para el dolor.
- ¿Por qué no vas tu mismo?- Preguntó extrañado.
- Digamos que me conocen bastante bien en la 4th y que no me van a dar pastillas por un tiempo. Así que si me puedes hacer el favor de conseguirme unas cuantas te lo agradeceré.
- Vale, veré lo que puedo hacer.- Respondió aliviado Soki.
Ya había llegado a pensar que me iba a pedir algo raro. Vete tú a saber con este tío...
Cumpliendo su parte del trato y sintiendo la cálida brisa del verano que empezaba, Soki se puso de camino a la 4th con el mapa de Arturo siempre en su mano. Realmente estaba todo bien señalizado, pero por si acaso le gustaba llevarlo. En las calles laberínticas no se veía ni un alma, los pocos académicos que quedaban allí en verano eran los que no volvían a sus casas a visitar a familiares y amigos, o bien eran aquellos que tenían suspensos uno o más exámenes y por normativa de la academia, no podían salir. Se iba preguntando cuál sería el motivo de capitansaito cuando dio con sus pies en el cuartel de la 4th división.
Ya he llegado, ahora espero que sólo sea echarle un poco de morro. Pero, ¿con qué cara les pido pastillas para el dolor de cabeza? Nada, lo mejor será pedirlo tal cual como si me doliera la cabeza a mí mismo.
Entró sin fijarse siquiera en la preciosa fachada del edificio y en sus limpios y estériles pasillos. Se acercó a la primera ventanilla de información que encontró y preguntó:
- Hola, ¿tienen algo para el dolor de cabeza?- Intentó poner su ya clásica sonrisa tranquilizadora, pero estaba algo más nervioso de lo normal y el gesto era una mezcla entre dolor y arrepentimiento. Además, los sudores fríos que le caían no ayudaban mucho a manterse tranquilo.
- ... Un académico. ¿En qué habitación estás?
- Ehhhh no lo recuerdo con certeza, creo que es la doscientos y pico. Pero por el pasillo sí que la sé identificar. Además mi puerta chirría un montón y me molesta sobremanera.
- Ah vale, es que hay uno de último año llamado capitansaito que se dedica a pedir pastillas todo el santo día. Ya no le damos más, puede ser hasta malo para su organismo así que entonces nos envía a novatos para que se las consigan. Aunque bueno, con lo pálido que estás y los sudores que tienes, casi me la jugaría a que estás malo.- Sonrió y le tendió un pequeño bote con una decena de pastillas dentro.- Tómalas sólo cuando te duela y como máximo, una cada ocho horas, ¿comprendes?
Otra cosa más de este tío. Madre que mala suerte de vecino que me ha tocado.
- Eh sí, gracias y perdón por las molestias.
- De nada, y que te mejores.
Salió lo más rápido que pudo de allí y volvió a los dormitoros donde le estaba esperando capitansaito en la puerta. Al verle llegar con el frasco, le saludó efusivamente.
- Sabía que lo conseguirías.- Dijo a la vez que le arrebataba el frasco. Acto seguido se metió una pastilla en la boca que masticó hasta que la dejó hecha polvillo. Después siguió hablando.- Te debo una tío.
- No ha sido nada capitansaito. Sólo he cumplido mi parte del trato, lo único que pasa es que por el mal trago, ya me podrías compensar... y por el viaje también. Ya sé, cada vez que quiera me cortarás el pelo.
- ¿¡Qué!? Eso es mucho trabajo.- protestó el perezoso de la habitación 544. Viendo la mirada que le lanzó Soki, recapacitó brevemente para finalmente ceder.- Vale vale, no te pongas así tío. Y por cierto, con saito bastará.
- ¡Je!- El rostro de satisfacción del joven pálido apuntaba a haber conseguido un logro.- A mí me puedes llamar Soki, todo el mundo lo hace así.
- Vale tío.
- Soki.
- ...vale tío, vamos a comer algo que tengo hambre.
¡Vaya! Qué tarde se me ha hecho. No me había dado cuenta que la 4th división estaba tan lejos. En fin, voy a comer algo con saito. Y a ver si logro que me llame por mi nombre y no "tío".
Durante la comida, preguntó a saito algo sobre su actual estado en la academia. Descubrió que estaba terminando sexto así que si aprobaba entraría como shinigami a alguna de las trece divisiones que conformaban el Seireitei. Salieron fuera del comedor, saito quería echar un cigarro.
- Dime saito, ¿qué asignaturas te han quedado?
- Nada tío, sólo el examen final. Era una patada en el trasero... mucho esfuerzo para que en septiembre lo pongan la mitad de difícil.
- Ah, ya veo. Diría que eres un vago redomado tío- Se le estaba pegando la manera de hablar de saito y eso no le gustaba ni lo más mínimo.- digooooo saito.
- Jejeje, has dado en el clavo. Sólo hago esfuerzos cuando no son muy grandes y cuando llevan con ellos recompensas equivalentes.
- Osea que llevas en la academia la tira de años. ¿No?
- ¡Qué va! Si sólo llevo los seis de rigor. Lo que pasa es que la mayoría de asginaturas son muy sencillas, no me suponen ningún reto. Yo lo pasé mal en clases como kidoh o combate. Demasiado trabajo.
- Entonces, puede que no te vea por aquí el año que viene. ¿A qué división tienes pensado ir?
- Tengo nota para entrar en la que quiera, pero por ejemplo a la 4th no voy, que curran como chinos. A la 10th tampoco que están todo el día haciendo ejercicio. Tenía pensado algo como la 12th o la 1st, pero no sé si me dejarán entrar. Dicen que en la 12th sólo entran cerebros y en la 1st enchufados.
- ¡Pero si tú eres un cerebro! Lo que pasa es que eres muy vago y eso no sé hasta que punto se premiará...
- ¿Y tú? Te han enviado montones de panfletos.
- ¿Cómo lo sabes?- Al ver la cara de saito recordó.- Ah, es verdad, has estado fisgando en mis cosas. Tengo pensado entrar en la 12th también. Pero por motivos puramente investigadores.
La conversación duró algún tiempo más, pero se tocaron temas intrascendentes, nada de interés. A su vuelta a la habitación 545, encontró nuevamente un papel doblado completamente en blanco. Ante las pocas ganas de pensar de dónde podía haber salido el papel, lo guardó junto con el encontrado el día anterior. Se recostó sobre la cama y echó un sueñecito reparador, una pequeña siesta.
…. 17... Claire….
¿Y eso? ¡Ugh! No puedo recordar, ¿por qué?
Se llevó las manos a la cabeza y tras unos segundos tocó el único mechón de pelo que no era corto, la incipiente coletilla. Entonces recordó a Claire, pero no su nombre. Una chica bajita, con el pelo extremadamente largo recogido en trenza que caía hasta las rodillas. Le empezó a doler el brazo, pero tampoco recordaba por qué. Tenía recuerdos vagos... escenas intercaladas... ¿cómo se llamaba?
¡Uuuuuuuunnnnggghhhhhhhh! ¡¡Aaaaaaaaaarrghhhhh!!
- ¡Claire! huff huff- respiraba agitadamente, oyó la puerta.
- ¿Estás bien tío?- saito entró con tanta velocidad que casi se adelantó al ruido que hacía la puerta siempre que era abierta o cerrada.- ¿Qué demonios te pasa? Vaya susto que me has pegado, estaba tan tranquilo pegando una cabezadita y vas y te pones a gritar como un loco.
- ¿Claire está bien?
- Ehhhh, ¿eh?
--------oOo--------
Finalmente pasaron los meses hasta que llegó el día en que saito aprobó su examen e ingresó finalmente en la 12th división. Pocos días después empezó el curso académico y los dormitorios bullían de actividad. Hizo un par de arreglos antes, como agenciarse la habitación de saito o quedarse con su maquinilla. Además logró convencerle para que le pasara algunos trastos de su nueva división así como pastillas para esos dolores de cabeza que tanto le daban últimamente desde aquél primer episodio en que asustara a saito sobremanera. "Tranquilo, ahora pido prestado indefinidamente ciertas sustancias de la 4th" le dijo. Por otra parte, el montón de papel en blanco que tenía no dejaba de crecer que incluso cuando cambió de habitación seguía recibiendo.
Tras las pruebas de este nuevo año, a las cuales no prestó demasiada atención, entraron los nuevos académicos tan rebosantes de energía como él mismo hacía un par de meses o tres.
- Ehhhh estoooooo perdón, esta es mi habitación.- Un adolescente pálido como una pared blanca, de pelo castaño oscuro, casi negro y revuelto asomó levemente por la puerta.
- Te equivocas, esta es MI habitación.- respondió Soki. Esa mañana tenía un horrible dolor de cabeza que ni siquiera las pastillas que le había pasado saito ayudaban a mitigar y estaba de muy mal humor. Últimamente los dolores iban en aumento y cada vez le costaba más concentrarse.- Además, aunque lo fuera, ¿no has visto el cartel de no molestar en la entrada? Estoy malo, y me estás molestando. Largo.
- Perooo mira.- Le tendió una nota en la que ponía Hiboshi Bikutoru, habitación 544.
- Vamos a ver, esta es mi habitación. Hasta ahí estamos de acuerdo, ¿no? Ahora, ¿ves alguna otra cama? No, ¿verdad? ADIÓS.- Se incorporó y cerró la puerta casi llevándose por delante al nuevo estudiante.
Vaya por dios, otro tío raro que me toca de vecino. De hecho era mi compañero, pero menos mal que me lo he quitado de encima... espero.
