Los personajes de Percy Jackson no me pertenecen, solo juego con ellos.

Capítulo 10: Algo extraño para un romano.

Jason estaba increíblemente feliz cuando se bajó del todoterreno negro frente a la Colina Mestiza. ¿Y cómo no estarlo? No había despegado el trasero del asiento del copiloto durante horas. No era fácil cruzar el país por tierra y mucho menos cuando tu compañía consiste en varios soldados romanos muy tensos y un Octavian anti-griegos, que se reúsa a cerrar la boca.

Los 40 romanos se dividieron en 5 filas y comenzaron a subir la colina liderados por sus pretores.

Al llegar a la cima, no sabían que pensar. Alrededor de un gran árbol de pino se encontraron a un dragón profundamente dormido; además, la vista del valle ante ellos no era lo que esperaban. Luego de acostumbrarse a Nueva Roma, la ciudad y las barracas en las que habitaban, todo lo más parecido a la Roma original, encontrar este campamento tan parecido a un simple campamento, los sorprendió.

Comenzaron el descenso de la colina, siguiendo el camino que los llevo a la escalinata de un granja de 3 pisos. Miraron alrededor sin saber qué hacer, no había nadie. Jason miro a Reyna asintiendo hacia la puerta. Ella camino a la entrada de la granja y toco, se abrió inmediatamente.

-Oh, ¡Bienvenidos!- un centauro les sonrió, agachándose un poco para salir por la puerta- me alegra tenerlos aquí. Yo soy Quirón, director de actividades del campamento.

Los romanos estaban recelosos, para ellos, los centauros no eran de los buenos. Pero sonreía con tranquilidad y simpatía. Además, tenía un nombre algo curioso, al menos para Jason.

-¿Quirón? ¿El que entreno a…?

-A Aquiles, y a tu propio hermano, Hércules- sonrió Quirón al rubio.

Quirón los miro a todos, poniendo especial atención a los galgos que acompañaban a la muchacha de capa morada y mirada autoritaria.

-¿Qué les parece si hacemos las presentaciones en el pabellón del comedor?- propuso- el almuerzo ya está casi servido.

-Quirón, solicitan tu presencia en…

-Grover- Quirón sonrió al sátiro, que se quedó mudo al ver al grupo- te presento a los jóvenes del Campamento Júpiter.

Jason observo a Grover mientras este los miraba nerviosamente. Grover se acercó a Quirón y le susurro.

-Claro, la premiación- el centauro pareció aún más contento. Los miro- han llegado en un buen momento, vamos a comer.

Sin perder el orden de sus filas, los romanos siguieron al centauro y al "fauno" al comedor. Donde encontraron algo diferente a lo acostumbrado, otra vez. Habían muchas mesas, todas llenas de chicos y chicas, la mayoría con rasgos similares. Jason noto 3 mesas vacías.

Todos se giraron nada más notar su presencia. Muchas miradas curiosas y otras simpáticas aparecieron en el lugar. Quirón los llevo hasta el frente, delante de una hoguera. Ellos encararon a los griegos.

-Jóvenes- Quirón le hablo a su prole- les presento al grupo delegado del Campamento Júpiter- las miradas curiosas no cesaban- espero que hagan sentir a nuestro invitados en casa y…

-¡Jason!

El rubio miro en el momento exacto en que una cabellera negra tapo sus ojos. Thalia lo estaba asfixiando en un abrazo.

-Thalia- jadeo Jason- no respiro.

-Oh- ella se separó riendo y lo observo unos segundos, antes de girarse a sus compañeros griegos- este es mi hermanito Jason Grace y solo quiero advertir que no quiero a ninguna Drew cerca de él.

Jason la miro confundido cuando varias chicas rieron.

-Me alegra verte hermano- ella sonrió.

-A mí también me alegra verte.

Ella se alejó y se sentó en una mesa con un par de chicos. Uno al cual reconoció. Miro a Reyna, quien también lo observaba.

-Un grupo puede sentarse aquí- señalo Quiron a la primera mesa- y otro grupo puede sentarse allá- señalo otra mesa, un poco más al fondo.

Cuando se hubieron acomodado, un muchacho latino con rasgos de duende paso al frente, con una sonrisa de oreja a oreja.

-Entonces, le daremos la bienvenida a nuestros invitados con la segunda parte de nuestro ¡Mini-torneo!- los griegos vitorearon y Jason no pudo evitar preguntarse a que se referían- pero antes ¡La premiación a la primera parte! Que pasen nuestros arqueros.

Los romanos no decían palabra. Mientras, 6 campistas se levantaron, 1 chico y 1 chica de tres mesas diferentes. Se pararon por parejas junto al latino.

-En tercer lugar, ganadores de los laureles de bronce- comenzó a decir el latino- con un 75% de eficacia, hijos de Hefestos y mis hermanos de otras madres ¡Beckendorf y Nissa!

Un afroamericano alto y una muchacha con una pañoleta e la cabeza se pararon a la izquierda de la hoguera. Unas chicas que, Jason supuso, eran ninfas, les colocaron los laureles de bronce. Varios romanos se sorprendieron de que ellos 3 estuvieran emparentados.

-Segundo lugar, laureles de plata- Jason miro a quienes quedaban: un par de rubios que se veían bastante indiferentes y una castaña y un pelinegro que parecían a punto de comerse hasta las cutículas- con un 87% de efectividad ¡Hijos de Nike! ¡Samantha y Stuart!

-¡Maldición!- exclamaron la castaña y el pelinegro. Les colocaron los laureles.

Mientras se paraban a la derecha de la hoguera, una mesa llena de adolecentes atractivos, la mayoría rubios, comenzó a celebrar escandalosamente.

-Ganadores del primer lugar, llevándose los laureles de oro- el latino parecía muy feliz- con un 95% de efectividad, hijos de Apolo ¡Will y Hope Solace!

Los dos rubios se pararon en medio de las otras parejas, frente a la hoguera. Sonreían abiertamente. Jason tenía la impresión de que, aunque no se lo fueran dicho, habría adivinado que ellos eran hijo de Febo con solo verlos sonreír. Podía imaginar al dios sonriendo de esa manera.

-¿Algo que decir?- el latino le pregunto a Will.

-Pues de mi parte- el muchacho sonrió y miro a los hijos de Nike- ¡En tu cara Stuart! Y de parte de mi hermana, que se resfrió y perdió la voz por ser una completa imprudente- la pequeña rubia le dio un codazo. Jason noto entonces que ella tenía la nariz roja y un pañuelo en la mano izquierda. Will volvió a mirar a los ganadores del segundo lugar- ¡En tu cara Samantha!

Los hijos de Apolo volvieron a estallar en aplausos. Todos regresaron a sus mesas, y las ninfas comenzaron a llegar y servir la comida. Todas les sonrieron con simparía al pasar, dándoles la bienvenida al campamento y deseándoles buen provecho.

Los hambrientos soldados romanos estaban a punto de iniciar a comer, cuando otra cosa que no esperaban sucedió: los semidioses se pusieron de pie, con plato en mano, y caminaron hacia la hoguera. Luego, los vieron arrojar a las llamas la mejor pieza de sus alimentos; la carne más jugosa, las uvas más grandes, la manzana más roja.

-Es una ofrenda para los dioses- Thalia paro junto a ellos, cuando se dirigía hacia la hoguera- es una costumbre aquí.

Reyna y Octavian veían a Jason fijamente. El rubio dedujo los pensamientos de ambos. Ella se preguntaba si Thalia era verdaderamente su hermana y cosas por el estilo; mientras el augur seguramente pensaba que era algo horrible estar emparentado con un griego. Luego hablaría con ellos sobre su hermana. Y lo que Octavian pensara le daba igual.

Se puso de pie y siguió a Thalia. Ella tomo un gran trozo de carne y lo arrojo diciendo:

-Zeus.

El tomo un par de manzanas, grandes y rojas como las que aparecen en televisión en los dibujos animados. Las arrojo.

-Júpiter- al estar cerca del fuego, el lugar de oler a humo, sintió un aroma delicioso. Como un gran banquete recién hecho.

Treinta minutos en el Campamento Mestizo y cada cosa aun le sorprendía o le parecía extraña. Les gustaba el alboroto y eran informales. Presentía que le iba gustar este lugar.

-Lo dije antes y lo mantengo ahora: mis hijos son geniales.

Se habían reunido de nuevo en el palacio de Poseidón. Esta vez Hera estaba al tanto de donde estaba su esposo, así que estaban tranquilos.

-Ya cállate, Apolo- gruño Zeus, exasperado.

-Estoy de acuerdo- Hermes sonreía- ya cállate.

El dios del sol se cruzó de brazos y guardo silencio de mala gana. Los demás suspiraron con alivio.

-Ya quiero que inicie la segunda parte- Poseidón estaba muy contento ese día- mi hijo, Percy, barrera el suelo con los demás.

-Sigue soñando- rio Ares- cualquiera de mis hijos acabara con el sin siquiera esforzarse.

-Puede que venzan al pececito de mi hermano, pero no podrán con Thalia.

-Tal vez no los de Ares, pero mi hijo Luke sí que puede- dijo Hermes- eso puedes apostarlo.

-¡No!- Hermes brinco en su sitio ante el grito colectivo.

Ninguno de ellos quería más apuestas.

-Esa niña es muy buena arquera- medito Artemisa en voz alta- con un poco más de entrenamiento sería una gran cazadora.

-¡Ni se te ocurra!- el grito estridente se Afrodita casi le perfora el tímpano- no arruinaras mis planes.

-No van a discutir de nuevo- gruño Hera- o pueden irse yendo de una vez.

Ambas callaron, fulminándose con la mirada entre sí. Las demás se relajaron, pues no tendrían que intervenir en otra pelea tonta. Era impresionante como el simple hecho de ver la televisión podía iniciar una guerra.

-Sé que Annabeth va a representarme muy bien.

-Junto a Thalia y Clarisse, es una de las peleadoras más competentes- concordó Artemisa. Hera gruño ante la mención de la hija de su esposo.

-No se confíen, Piper también puede ser muy buena.

-Incluso mis hijos le ganarían- discrepo Deméter, con burla, haciendo que las otras diosas rieran.

Una bomba nuclear con aroma a perfume Chanel Nº 5 estallo en el lugar que ocupaba Afrodita. Comenzó a gritarle a Deméter, Artemisa salió en su defensa, Hera le dijo que no se metiera, Atenea fue quien le respondió. Todas se gritaban entre sí, menos Hestia que miraba la pantalla de la televisión, ajena a las discusiones… por unos minutos.

-Basta- dijo finalmente, sin gritar ni alzar la voz, pero de manera firme- la segunda parte va a comenzar, ¿podrían calmarse? Se están comportando como unas tontas niñas mortales.

Las diosas la miraron avergonzadas y volvieron a tomar asiento, sin hablar. Hestia sonrió levemente y volvió su atención a los mestizos en la pantalla.

Jason había terminado de dejar sus cosas en la cabina1, la de su padre Zeus, que Thalia había estado ocupando hasta hacia poco. Nada más poner un pie fuera de la cabaña, fue abordado por un sujeto que salió de la nada.

-Hola, hermano de Thalia, yo soy Luke- el muchacho le sonrió, tendiéndole una mano- el futuro novio de tu hermana, un gusto conocerte.

-¿Su futuro novio?

Jason lo miro confundido. Luke sonreía con mucha confianza, casi arrogancia. Lo decidió de inmediato: este chico no le agradaba.

-Luke- otro chico llego junto a ellos- déjalo en paz.

-Pero…

-Mejor ve a la arena, estamos por comenzar.

Luke frunció el ceño, pero no rechisto. Se alejó de ellos y, entonces, Jason encaro al segundo extraño.

-¿Futuro novio?- inquirió señalando el lugar por donde se había ido el hijo de Hermes.

-Él es Luke Castellan, hijo de Hermes- respondió el chico- tiene un serio enamoramiento por tu hermana- sonrió- por cierto, Thalia me hablo mucho de ti, solo que, de alguna forma, se saltó el hecho de que eres romano.

-De acuerdo- Luke aún no le agradaba y le sorprendía que Thalia si lo haya mencionado. Pero aún quedaba algo- ¿y tú eres?

-Soy Percy Jackson, hijo de Poseidón- Percy sonrió y le tendió la mano.

Esta vez, Jason si la estrecho. Estos griegos demostraban mucha confianza. Pero lo que realmente llamo su atención es que este chico fuera hijo de Neptuno… Poseidón. Era casi tan extraño como un hijo de Júpiter o Plutón. Y sin embargo, ahí estaban Thalia y el, y Hazel y Nico.

Lo que le recordaba que tenía que hablar con él.

Pensó en preguntarle a Percy sobre Nico, pero varios gritos de chicas llenaron el silencio, sobresaltándolos.

-¿Qué fue eso?- Jason miro alrededor, todas sus alarmas internas encendidas- ¿problemas?

-No lo creo- medito Percy- sonó mas bien como las hijas de Afrodita luego de un gran chisme, que como unos gritos de pánico total.

-¿Seguro?

-Casi- Jackson se encogió de hombros- vinieron de allí.

Señalo la cabaña 3, Jason no sabía de qué dios era.

-¿Vamos a ver si están bien?- dudo el rubio.

-No, mejor no meterse- Percy comenzó a caminar, sonriendo- vamos, ya casi comienzan.

Hazel se escabullo de la cabina 13, tratando de no ser vista por Reyna. La cabaña le parecía muy tétrica, y no le había gustado enterarse que su hermano la ocupaba, completamente solo. Era como marginarlo ¿no? Agradecía que en el Campamento Júpiter las barracas no fueran por dioses o ella estaría completamente sola.

Ahora solo quería encontrar a Nico y hablar con él. ¿Qué hacía en ese campamento? ¿No se suponía que era el embajador de Plutón? Y aunque le molestaba un poco que él se lo fuera ocultado, estaba más feliz por verlo. Tenía un año que no sabía nada de él.

Camino por el área común, casi desierta, cuando se topó con alguien.

-Hola- le sonrió la chica, tenía la voz ronca- ¿te perdiste?

-Busco a alguien- respondió sin rodeos. La muchacha se veía agradable- ¿conoces a Nico di Angelo?

-Claro que lo conozco, somos amigos- se alegró de saber que su hermano tenía amigos en ese lugar, luego de la actitud solitaria que mostro en Nueva Roma- soy Hope Solace, hija de Apolo.

-Soy Hazel Levezque- ahora recordaba a esta chica- hija de Plutón.

-¿Plutón?- ella abrió mucho los ojos- creí que Nico solo tenía una hermana- entonces sonrió con entusiasmo- me parece genial, me encantan las familias numerosas. Yo tengo muchos hermanos…

Hope siguió hablando, mientras la guiaba a otro lugar. Pararon frente a la cabaña 3.

-Él duerme aquí ahora- dijo Hope- debería estar aquí.

Pero cuando entraron, Nico no estaba. En su lugar, estaban todas las hijas de Afrodita, menos Drew, estaba Thalia, las Gradner, Clarisse, Annabeth, y algunas otras chicas. Annabeth encaraba a Thalia. Al parecer le reclamaba no haberle contado que tenía un hermano y que este era romano. Hope se aclaró la garganta, con una pequeña mueca de dolor, llamando la atención de las chicas, pero sus ojos se desviaron directamente a Hazel.

-¿Alguien ha visto a Nico?- Hope trato de hablar fuerte- ella es su hermana, Hazel, y lo está buscando.

-Otra hermana escondida- Clarisse rodo los ojos.

Y, contrario a todos los pronósticos de Hazel, estas chicas la rodearon, sonriendo. Comenzaron a preguntarle cosas, diciéndoles que era muy bonita y que no se parecía en nada a Nico. Todas se presentaron y Annabeth la invito a tomar asiento en una de las camas. Thalia rio diciendo que era bueno saber que su familia se agrandaba. Hazel estaba algo sonrojada, pero sonreía felizmente.

-Supongo que empezaremos pronto- dijo Annabeth- ¿Leo no te dijo nada, Piper?... ¿Piper?

Al notar que no respondía, la buscaron con la mirada. La encontraron mirando por un ladito de la ventana. La observaron con curiosidad, hasta que Silena sonrió ampliamente y exclamo:

-¡Señales de acoso! Piper, ¿a qué muchacho observabas?

La muchacha se sonrojo a más no poder, sus compañeras lo tomaron como afirmación. Todas las de Afrodita gritaron estridentemente, aturdiendo a las demás.

-A Piper al fin le gusta alguien- celebro Lacy, dando brinquitos- ¿Quién es? Cuéntanos.

Piper comenzó a negarlo todo, reacia a hablar. Hazel miro hacia la ventana por el rabillo del ojo y pudo captar a dos personas pasar, no muy lejos de la cabaña: un muchacho de cabello azabache y su pretor, Jason.