REVISADO Y CORREGIDO EL 30 DE MAYO DEL 2018
Notas: ¡Capítulo dedicado a Tsuruga Lia1412!
Diálogos: -Ejemplo número uno.
Pensamientos: "Ejemplo número dos".
Cartas, periódicos, etc.: Ejemplo número tres.
Pársel: -Ejemplo número cuatro.
THUNDERSTORM LIGHTNING
CAPÍTULO 10
« Cuando cae un rayo… »
PRIMERA PARTE
Desde el preciso momento en el que vio su apariencia física, supo que algo raro había en toda aquella lóbrega situación. La suma insistencia de Tom de querer tener al tal Harry Potter entre sus filas le hizo recelar; Él nunca había tenido tanta obsesión con traer a alguien a su círculo. Nunca. Pero pasa y resulta que, a pesar de la desconfianza de algunos de los Caballeros -incluido el propio Kingsley Shacklebolt- el chico pasó todas las pruebas y al final aceptó unirse a ellos.
Pequeños detalles le vinieron a la mente mientras miraba con aprensión el diálogo entre Tom y Potter en la mesa de los Caballeros de la Muerte: varias veces -en el pasado- Tom le había llamado a él de distintas maneras, muy cariñosas a decir verdad; claro que sólo pasaba cuando se entregaban al placer y al deseo carnal, pero él se sentía igual de especial. Se sentía único. Sus besos eran tan pasionales que cortaban la respiración. Sin embargo, al día siguiente ya no había más ternura, más cariño, más deseo, pero él siempre pensó que eso se debía al mal humor con el que el hombre se despertaba siempre.
Pensándolo bien, Tom solía ser totalmente seco y malhumorado en todo momento, pero cuando era llamado para ocupar un espacio en su cama, se sentía el chico con más suerte del mundo. Cosa que cambió desde que Harry Potter entró en sus vidas. Era llamado como antes, sí, pero ahora ya no había nada. Tom había intentado poseerle en varias ocasiones, pero simplemente no podía. Lo había besado pero la pasión ya no era la misma. Ya nada era igual. Era como si una realidad ajena a Tom le había golpeado de repente.
Ahí fue cuando los cables se conectaron.
Él se parecía a Harry Potter, sólo un poco, pero se parecía. La insistencia de Tom por tenerlo en sus filas sólo demostraba que lo conocía de antes, aunque sólo sea de vista o algo por el estilo. Y el cómo lo miraba cada vez que tenía oportunidad…, terminó por convencerlo. Lo suyo con Tom había concluido, no podía competir contra el auror en ningún sentido, y más si tenía toda la atención del apuesto hombre de ojos rojos.
"A pesar de que amo profundamente a Tom Riddle, no puedo hacer nada para separarlo de Harry Potter…, yo no soy así, sólo tengo que resignarme y dejar que el tiempo pase lo más rápido posible, por más doloroso que sea".
-…no podría, me quiero encargar de un asunto personal y más urgente para mí por el momento. -Oyó que contestaba el pelinegro auror; dejó de darle vueltas al enredado asunto y puso atención a la reunión.
Voldemort frunció el entrecejo y asintió no muy convencido.
-Está bien, Potter, por ahora no asistirás a los futuros golpes pero, cuando ese asunto personal esté zanjado, háznoslo saber. -El de ojos rojos esperó a que el chico asintiera para después desviar su mirada hasta otro de sus Caballeros.
-Kingsley…, eres el único que tiene acceso a los departamentos internos del Ministerio. Si bien no sabemos quién es ese tal Tadeus H. Munch, hay que buscar el más mínimo indicio de ese nombre en cualquier lugar.
-Podría ser un nombre en clave. -Suministró Ernest Crouch frunciendo el entrecejo-. Nosotros mismos no utilizamos nuestros nombres reales en el mundo exterior.
Algunos asintieron de acuerdo.
-Sí, también pienso lo mismo… -Habló Kingsley-. El asunto es que si Robards contactaba con él para sus chivatazos y no al revés…, puede que demos en un callejón sin salida. Ese hombre tiene que tener a muchos más detrás de esto.
- ¿Y por qué no investigamos también las conexiones de los otros cinco fallecidos en el atentado? -Sugirió Harry.
-Ya lo hicimos. -Bufó Draco rodando los ojos.
Harry lo miró impasible, como si no hubiera sido opacado por el rubio delante de los demás. Fenrir, sentado a lado de Draco, habló con presteza; aunque resultaba increíble, al hombre no le gustaban los malditos momentos incómodos:
-Investigamos a Travis Aubrey, sobrino y heredero del fallecido Tobias Aubrey; él está actualmente en prisión por un supuesto asesinato.
- ¿Supuesto asesinato? -Preguntó Harry extrañado.
-Creemos firmemente que a los que no pudieron ponerlos de su bando los quitaron del medio. Hubo muchas incongruencias en su caso y el anterior Jefe de Aurores, Herbert Simon Allen, era muy corrupto en aquella época. -Informó Kingsley esta vez.
-Millicent Bagnold no tenía ningún heredero ni familiar, ya que era la última de su apellido en la línea sucesoria, así que fue más fácil para ellos quitarla del medio. -Volvió a hablar Fenrir-. Bathilda Bagshot tenía un sobrino que podría heredar su amplio patrimonio pero su fortuna está actualmente congelada y a la espera de que el hombre se adueñe de ella…, el problema es que nadie sabe quién es, él se encargó de borrar todo lo relacionado con su famosa tía.
-Luego está Elphias Jude Doge, último también en la línea sucesoria de la fortuna Doge y blanco fácil para los asesinos -continuó Rodolphus- y por último, Patricia Mei Won, cuyo primo directo y posible heredero, Garrick Chang Won, es uno de los comerciantes con la fortuna más alta del país.
-Déjame adivinar, este sí que colaboró con ellos sin chistar -acusó Harry alzando una ceja.
-Correcto. -Habló esta vez Voldemort.
Harry bufó y negó con la cabeza mientras rodaba los ojos. Conocía muy bien a la hija del magnate. Cho Chang se había encaprichado con él en la época de Hogwarts cuando sólo tenían unos quince años. Cuando al final -harto de huir por patas cada vez que la veía- aceptó algo con ella, no duró ni una mísera hora. De hecho, ni se besaron; Harry se dio cuenta de que ni un mismísimo dementor podría soportarla. Era caprichosa, envidiosa, altanera, orgullosa, arrogante, soberbia…, y así podría seguir horas y horas. No era de extrañar que hubiera sacado algo del traidor de su padre.
Por ello, en lo que se refiere a su vida personal, muy tarde se dio cuenta de que las mujeres y el amor no estaban relacionados entre sí para él. Lo descubrió cuando, a sus diecisiete años, intentó darle una oportunidad a otra chica, Romilda Vane, y ésta resultó ser la mayor cazafortunas del siglo. De hecho, no llevaban ni tres días cuando la descubrió coqueteándole a un Ravenclaw de buena familia que era el Capitán de Quidditch de su casa… Una tremenda decepción; la chica no estaba nada mal, era más bella que Cho, pero resultó ser peor.
Quizás por las vueltas del destino, la vida quiso hacer algo con las pesadas chicas: Chang se encaprichó con el popular capitán y Vane no quiso soltar su presa. Un mes después todo el colegio se enteró de cómo él las había engañado a las dos. A Romilda nunca la bajaron del pedestal de regalada y a Cho la tacharon para siempre de demente: la oriental atentó contra la vida de la morena y casi hace que esta la palme en el bosque prohibido.
Él, cuando por fin se dio cuenta de que era gay en el amplio sentido de la palabra, fue el chico más feliz del mundo mágico. No todas las mujeres eran iguales, por supuesto, tenía amigas que eran las mejores del mundo y nunca tuvo ningún problema con ellas…, pero él, más amor, más novia, no eran compatibles.
-Volviendo al tema de Tadeus H. Munch, hay que acceder a los archivos del Ministerio y buscar cualquier coincidencia en las bases, es posible que demos con algo -le habló Kingsley a Harry, que asintió serio, dejando el tema de las novias en un rincón alejado de su cerebro.
-Yo buscaré en las bases internas de los periódicos más destacados del país, puede que haya una posibilidad, por mínima que sea, de encontrar algo… Y como todavía soy ayudante de corresponsal en El Profeta, puedo pasar desapercibida -dijo Emmeline, astuta.
-Bien pensado, Emm. -Alabó Ernest a la chica con una sonrisa coqueta que ella le devolvió con un guiño.
- ¿Alguien más tiene ideas que aportar? -Preguntó Voldemort mirándolos a todos uno por uno.
-Estoy cien por cien segura de que el apellido Munch es francés… -especuló Narcisa con la mirada fija en la mesa, como si estuviera recordando algo- un marqués lo hizo muy popular en el siglo diecisiete, a causa de eso fue muy utilizado y el apellido perdió cierta nobleza por ello. Creo que investigaré más a fondo eso, quizás podamos descubrir su origen si aquí no encontramos algo.
El Señor Oscuro asintió a la rubia.
-Bien…, entonces viajarás a Francia, pero no irás sola, cuanto más ayuda tengas menos tiempo estarás fuera. ¿Quién acompañará a Narcisa? -Preguntó el hombre calmadamente.
Él siempre preguntaba ese tipo de cosas. Le gustaba que sus hombres se presentaran voluntarios en vez de obligarlos a hacer algo que no querían. Quería su confianza y lealtad a las buenas, no a las malas. Así sólo conseguiría desunión y desconfianza, conseguiría rebelión y eso no le gustaba para nada. Tenía que saber evitar todas las malas situaciones, no crearlas.
"-Las personas no se manejan infundiéndoles miedo, Tom, tal vez en algunas ocasiones específicas sí haga falta, pero no siempre… A las personas hay que ganárselas tratándolas con respeto, libertad y redención. Quizás pienses que libertad y redención sea lo mismo, pero no es así. Redención es una palabra complicada que llega a ser efímera, pero yo le puedo sacar dos significados completamente distintos pero complementarios entre sí: perdonar y castigar. Perdonamos cuando sentimos que el castigo no es necesario, castigamos cuando sabemos que el perdón no es suficiente".
Albus Dumbledore siempre supo qué cara poner en cada situación, qué palabras decir en el momento preciso. Sabía cuando reírse y cuando estar serio. Lo sabía todo. Su gran inteligencia lo había llevado a lo más alto y sabía que el anciano sabía que él estaba orgulloso de él. Él, que no era nada ni nadie hasta que lo acogió en su propia casa y cuidó de él. Estaba orgulloso de Albus Dumbledore por todo lo que había conseguido y, sobre todo, estaba orgulloso del hombre justo que fue.
Voldemort volvió a la conversación cuando notó a Rodolphus bufar sonoramente; varias sonrisas aparecieron en los Caballeros alrededor de la mesa; todos tenían en claro que Lestrange se presentaría sin dudarlo.
-Yo mismo -se ofreció el susodicho.
Narcisa sonrió tan imperceptiblemente que sólo Voldemort se dio cuenta de ello. La mujer podía ser fría e inexpresiva en muchas ocasiones, pero era una Black al fin y al cabo, sabía en qué momento exacto mostrar sus emociones.
-No quiero distracciones, Rodolphus -comentó sabiamente el hombre de ojos rojos.
-Yo los acompañaré -exclamó Avery en una carcajada- así no se desviarán del tema principal -Rodolphus fulminó con la mirada al hombre y Dolohov, que estaba al lado de este, le dio un coscorrón a Avery que lo hizo reírse más.
Todos rieron divertidos, incluido Harry que creía por dónde iban los tiros; se habían olvidado momentáneamente dónde estaban y qué hacían.
[…]
Caminó todo lo que sus piernas le permitían. Tenía que alejarse de allí antes de que terminara colapsando del calor del gentío y el olor a whisky de fuego. Cuando por fin hubo salido a la fría y húmeda noche, respiró con calma. Las fiestas en general no le gustaban mucho, pero tenía que armarse de paciencia y aguantarlas. Cada fin de mes, muchos de sus compañeros se reunían en alguna taberna o discoteca, ¿para qué? No lo sabía, siempre se había hecho, era como una tradición.
El sonido inconfundible de los truenos no tardó en oírse. Sacó su varita y, adelantándose a los hechos, conjuró el hechizo umbrella para no mojarse. Afortunadamente, acertó de lleno: la fría lluvia empezó a caer segundos después.
- ¿Harry, estás bien? -El pelinegro se dio la vuelta para sonreírle a Neville, que lo miraba preocupado desde la puerta de la colapsada taberna.
Su amistad con Neville Longbottom había comenzado antes de ir los dos juntos a Hogwarts. Conoció al apuesto auror -que por aquel entonces era un niño rechoncho de siete años- cuando su padre James le habló sobre el cumpleaños de un niñito que no tenía muchos amigos para invitar a su festejo. Harry había aceptado encantado pero se había quedado totalmente impactado cuando sólo él había aparecido en la ya mencionada fiesta. Se sintió triste para con el niño y le pidió ayuda a su padre para presentarle a sus amiguitos: Anthony Goldstein, Mark River, Angelina Johnson, Sarah Fawcett y Christian Vaisey.
Todos se volvieron uno y fueron juntos al colegio. Aunque quedaron en distintas casas, su amistad perduró como ninguna y todos tuvieron cambios en su pubertad, cambios que tiene cualquier adolescente ya sea para bien o para mal. Neville, Anthony, Mark, Angelina y él decidieron hacerse aurores y lo consiguieron. Sarah y Christian, en cambio, abogaron por las leyes mágicas. Misma rama, diferentes destinos. Todos asistían a las fiestas cada fin de mes y todos quedaban muy de vez en cuando cuando no habían misiones o reuniones de por medio.
-No te preocupes, sólo salí a tomar el aire, ahí dentro casi no se puede respirar. -Rió Harry.
Neville sonrió también y asintió.
-Vale, te esperamos dentro; Anthony está a punto de hacer su show mensual -rió divertido el auror.
-Está bien, entraré en seguida. -Neville asintió y entró.
Anthony era sin duda el gracioso del grupo. Borracho o sobrio, el chico se las arreglaba para hacer un espectáculo digno de un cantante de Las Brujas de Macbeth. Chicas y chicos le adoraban por igual, pero cuando se ponía serio, se ponía. Era el experto en Encantamientos, casi nada se le resistía. Neville era la cabeza pensante del grupo y la voz de la razón. Su fuerte era la Herbología; todos creían que podría sobrevivir en un bosque por un año y salir invicto. Angelina era la menos paciente de todos pero su fama entre los aurores como la especialista en Transfiguraciones la hacían estar a otro nivel; sólo el rebelde pelo de Harry se le resistía.
Mark era el experto en cagarla siempre. Nadie sabía cómo lo hacía pero el chico era muy patoso. No parecía ni auror, sólo le gustaba el Quidditch y volar en escoba. Ese era su punto fuerte. Christian, por otro lado, era el chico de los idiomas. Ocho para ser exactos, entre ellos el latín y el búlgaro; amaba las Runas Antiguas y todo lo que tenía que ver con las escrituras arcaicas, era un chico bastante inteligente. Y por último, Sarah, la maniática del orden y la defensora de los derechos animales. Sinceramente, no hace falta hablar de su punto fuerte.
Saliendo de sus pensamientos y fijándose más en la calle, a cada segundo que pasaba, la lluvia se hacía más abundante y los rayos y truenos más pesados y ruidosos. Por milésimas de segundo, la oscuridad se volvía luz a causa de los relámpagos esplendorosos que surcaban el cielo. A Harry le gustaba la lluvia; más el frío que el calor. Era extraño. Prefería estar agazapado en un sofá o una cama con varias mantas arriba y leyendo un buen libro mientras escuchaba el ruido de fuera combinarse con el murmullo que salía de la chimenea encendida, enseñando a Kilian a leer o contándole historias sobre el mundo mágico hasta que el pequeño se quedaba dormido.
No pudo evitarlo y sonrió al pensar en el niño. Se había dado la tarea de buscar y encontrar a las o los hijos de la gran mierda que le habían hecho eso a un niño; venderlo al mejor postor, por que eso era lo que habían hecho. Cuando se introdujo sin compasión en la mente de Davy Gudgeon hace tanto tiempo, había visto cómo un hombre se lo ofrecía al tipo como pago por una deuda. Desconocía totalmente si aquella persona seguía haciendo algo parecido o cuántas veces lo habría hecho ya, pero tenía que hacer algo antes de que más niños mágicos siguieran sufriendo por ello.
Y cuando los encontrara, no iba a descansar hasta verlos muertos; era lo mínimo que merecían.
Decidió entrar a la taberna cuando se sintió lo suficientemente frío para ello. Por costumbre, miró los dos extremos de la calle antes de moverse de su sitio y caminar hasta la puerta, pero una silueta al final de la calle le hizo estremecerse y sorprenderse al mismo tiempo, enviando escalofríos a todo su cuerpo. La figura se percató de que había sido descubierto y, sin ningún inconveniente, empezó a caminar en dirección al auror. Harry dio un paso atrás cuando se sintió en peligro de repente, pero no pudo moverse más; asustado, se dio cuenta de que había recibido algún hechizo paralizante. ¿Cómo? Ni él lo sabía.
Con el corazón en la boca, observó cómo la figura estaba más y más cerca. Harry de verdad juró que toda su vida había pasado ante sus ojos cuando se vio imposibilitado de defenderse en caso de ataque. La lluvia le impedía divisar nada del aspecto del otro que, por su altura, creyó que era un hombre.
"Maldita sea mi maldita suerte". Pensó el auror con pavor.
La figura estaba a tan sólo cuatro metros.
"¿Por qué demonios me pasa esto a mí justo ahora?". El pánico casi se adueñaba de él.
Tres metros.
"¡Finite incantatem! ¡Finite incantatem! ¡Funciona, maldita sea!". Juró que su propio pánico haría estallar su corazón.
El hombre llegó a su frente y se quedó allí, ¿mirándolo? Harry no podía saberlo, lo único que él podía ver era una puta capucha negra que le impedía ver algo más allá.
"¿¡Y ahora qué coño mira!? ¡Finite incantatem! ¡Joder!". El miedo dio paso al enfado y Harry juró que si salía de esa le rompería el alma al desgraciado.
-Francamente, me gustaría ver eso.
Aquel susurro llegó a él como si el sonido de la lluvia o el ruido de los relámpagos no estuvieran ahí. La voz musitada, aunque clara, de aquel hombre provocó en él dos reacciones completamente distintas: alivio, porque nada malo iba a sucederle, y recelo al procesar sus palabras:
"¿Acaba Voldemort de leerme la mente? ¡¿Y por qué rayos no me quita este maldito encantamiento de encima?!". Pensó el chico, enervado.
-No te he leído la mente, eres tan expresivo que en tus ojos puedo ver cada cosa que se te pasa por la cabeza. -Bufó el hombre mientras se quitaba la capucha y dejaba ver el ya tan conocido atractivo rostro.
Harry sintió sus mejillas encenderse.
"Genial, cuando quiero que te muevas no te mueves, pero a la mínima tontería te ruborizas…, maldito cuerpo de mierda". Pensó el chico, pero repensando lo que había pensado y viendo cómo el hombre sonreía divertido, sus mejillas se llenaron más de color. "¡Mierda, quítame este encantamiento de encima!".
Voldemort rió sin ninguna vergüenza y se apuró en quitarle el hechizo al enfadado auror.
-¿¡Por qué demonios hiciste eso!? -Preguntó el pelinegro casi chillando.
El hombre siguió riéndose como si no estuvieran hablando con él.
-Tienes que dejar de darle mucha mente a las cosas o algún día de estos te pillarán por sorpresa. -Habló el hombre cuando dejó de reírse.
El sonrojo de Harry aumentó a unos niveles inimaginables. Señalando con el dedo a Voldemort, habló:
- ¡Me has pegado un maldito susto! ¡Casi me da un maldito infarto! -Acusó, dándole golpecitos con el dedo en su fornido pecho.
-Deja de maldecir, Potter, tampoco ha sido para tanto.
El hombre bufó realmente divertido; Harry había olvidado completamente con quién estaba hablando y eso le gustaba. No muchos se atrevían a echarle cosas en cara y además tocarlo así como si nada. El chico era diferente en todos los sentidos; y eso le encantaba.
- ¿Cómo que no ha sido para tanto? ¡¿Cómo que no ha sido para tanto?! ¿Tienes idea del susto que me llevé? ¡No, no tienes ni idea de nada porque eres un idiotarbbp!
De repente, el cuchicheo de la lluvia y el sonido de los truenos se volvieron ha ampliar; ya se había olvidado de que estaba lloviendo. Sí, estaba lloviendo y Voldemort le estaba besando. A él, Harry Potter. Sentía aquellas manos ajenas a su cuerpo rodear su cintura y apegarlo a él, sentía un pecho contiguo al suyo; notaba su corazón bombear con fuerza. Sentía unos labios abrasar los suyos. Sí, definitivamente le estaba besando. Cerró sus ojos, que tampoco sabía que tenía abiertos. Tomó el cuello ajeno con sus manos. Abrió más la boca cuando la lengua forastera rozó sus labios. Y disfrutó. Sobre todo, disfrutó.
Se dejó llevar como nunca antes lo había hecho. Podría decir, sin miedo a avergonzarse, que ese era el mejor beso que le habían dado en su vida. Y por Circe que lo estaba disfrutando de verdad. Voldemort besaba con conciencia y sabiduría, con arte y habilidad; maldito sea Él que seguramente había tenido a muchos para aumentar su experiencia, maldito sea Él.
Sin darse cuenta, Harry empezó a subir la intensidad de aquel contacto, ahora besando con ferocidad. Sus pieles empezaron a calentarse. Voldemort tomando entre sus manos el culo del menor y apretándolo con deseo. Harry gimiendo en la boca del mayor, pasando del cuello y yendo directamente a por el sedoso cabello del hombre, desordenándolo y oprimiéndolo entre sus dedos.
El uno podía sentir la erección del otro; no había pudor, no había vergüenza. Voldemort dejó de besar a Harry y se concentró en su cuello, quitando una de las manos de ese culo respingón y tomando el cabello, halándolo hacia atrás para exponer su nuez, mordiendo, mordisqueando y sacándole más gemidos al apuesto auror. Hizo un camino hacia arriba y volvió a poseer esos labios con fuerza hasta que no pudo respirar.
-Vámonos de aquí. -Habló Voldemort con voz ronca al chico que se quedó respirando con fuerza mirando los labios del más alto.
- ¿Qué? -Preguntó Harry con los ojos dilatados, desviando su mirada hasta esos rojos que tanto habían llamado su atención.
-Que nos vayamos de aquí -volvió a repetir el hombre mientras se acercaba y lo besaba nuevamente.
El auror respondió al beso con ganas, pero segundos después se separó de él poniendo una mano en su pecho y empujándolo levemente.
-Les tengo que avisar que me voy…, se preocuparán si no me ven entrhump -le informó el chico, pero Voldemort lo cortó con otro beso.
-Con un demonio, ya hablarás con ellos en otro momento -dijo y lo volvió a besar- vámonos -y terminó con otro beso.
Harry se deshizo ante la pasión del hombre y antes de darse cuenta ya estaba asintiendo como un loco dentro del beso. El Señor Oscuro no dejó que el auror se arrepintiera y los desapareció de allí a los dos en la mitad de un segundo; mismo tiempo que duró la secuencia de un rayo que cayó en ese preciso momento.
[…]
N/A:
Sé que quieren matarme por dejarles así pero ni modo xD Ya les dije que el capítulo 10 y el 11 eran mis favoritos y ya saben por qué, pero no se enojen, intentaré por todos los medios no dejarles con la intriga de la primera vez de Tom y Harry e intentaré subir el capítulo 11 este domingo, sean pacientes.
Dejen muchos reviews o si no no subiré el capítulo antes del domingo jajajaja ocya no me maten, es broma xD
Yara Riddle Black.
