¿Perdidos o encontrados?

Aioros caminaba por las calles, en una muy poco alegre París, no todo es como el mundo lo demuestra. También hay pobreza en la ciudad de la luz, también hay problemas en ese bello lugar. El ángel lo sabia y por eso caminaba esas solitarias calles. Vio a un joven, por lo que pudo apreciar, un adicto a punto de inyectarse otra dosis de tantas. No podía dejar que esa pobre criatura, como el les veía, siguiera intoxicando su cuerpo y su alma.

-No deberías hacer eso.-Aioros se paro frente al joven- te estas matando a ti mismo...

-¿Que te importa?-espeto el joven, un adolescente de solo 19 años.

-Me importa, por que eres un chico joven y estas tirando el don de la vida...

-Si me muero o no... No le importara a nadie-informo el joven, mientras por el momento dejaba la jeringa.

-Si le importaras a alguien...-Aioros le dedico una mirada cálida- no debes hacer eso... Ven... tira esa jeringa y pisarla... te llevare con buenas personas que te ayudaran.

-No...

-¿No que?

-No se si lo merezco.

-Todos merecen una segunda oportunidad... -informo Aioros el chico se levanto, dejo caer la jeringa y luego la piso.- Ven... te llevare y te ayudaran.

-No se si le ayudaran, esta perdido y podrido.-dijo una voz llena de burla. Minos se acerco con total calma por la calle vacía.- esta totalmente podrido, ya pertenece al infierno.

-Vete a un hospital-Aioros miro al chico- ahí te ayudaran, te desintoxicaran y te enviaran con las personas correctas.-el chico miro al joven castaño, algo le susurraba que debía hacer lo que le decía. El chico no tardo en salir corriendo, el recién llegado le aterraba.- ¿que hace el asesino de niños en este lugar?-pregunto Aioros, con un tono calmo- largo de aquí demonio, tu presencia no es bienvenida en la tierra.

-¿Enserio Zadkiel?-el otro fingió estar dolido- y yo que me sentía tan cómodo... Y ellos también...-Shilpyd y Valentine se hicieron presentes.

-Por que no me extraña de ustedes.-Aioros miro fijamente a los tres demonios- siempre jugando a traición y olvidándose del honor que una vez como ángeles tuvieron...

-Cierra el pico.-Shilpyd hizo aparecer su espada negra dentada.- ya es hora que pongamos las cuentas en equivalencia...-Aioros hizo aparecer su espada, lo mismo hicieron los restantes demonios.- claro, todo se soluciona si no dices donde dejaron al niño...

-Eso nunca-Aioros no tardo en enfrentarse a los tres demonios a espada limpia. En completa desventaja, sabia que tenia pocas chances de salir de esa solitaria calle.

En algún lugar de Francia.

Los ojos de Kanon se abrieron de golpe, miro la ventana que tenia enfrente y su reflejo le devolvió la expresión de sus ojos.

-Aioros.-Cerro con fuerza los puños y controlo sus emociones- Mu, Saga, Aioria... vengan aqui.

Habitación de Camus.

Camus estaba enseñándole a jugar al ChinChon a Milo, dado que aun estaba débil no podía dejar por mucho tiempo la cama. Milo por un momento se quedo quieto, Camus le miro esa quietud era algo extraña.

-¿Milo?

-No se por que... pero tengo la sensación que ha pasado algo malo...-informo, mientras sentía como si una mano helada le aferrara el corazón y el frió subía por su columna vertebral.

-Cierra los ojos y dime que ves.-ordeno Camus, mientras dejaba a un lado las cartas- y que sientes...

-No puedo ver nada... pero si siento algo...-el chico se llevo una mano a su espalda...- siento dolor... mucho dolor... justo por encima del omóplato... o a un costado de estos... no se como ubicarles... Pero me duele...

-Milo concéntrate...

-Estoy viendo algo... es sangre...-informo el chico, mientras apretaba un poco más los ojos.- esta frente a mi... También hay alguien ahí... escucho sus voces...

-¿Reconoces las voces?

-Si... es la de ese sujeto que se llama Molotch... también están las voces de Shilpyd y Valentine... -Camus abrió los ojos ligeramente aterrado, al mismo tiempo que lagrimas caían de los ojos cerrados de Milo- Camus...-el chico abrió los ojos- la sangre es de... Aioros... Ellos tienen a Aioros.

-Imposible...-Camus estaba ligeramente pálido.- No pudieron atrapar a Aioros, eso... no debe ser cierto...

La puerta se abrió y entro Dohko, miro a los chicos pareciera que pensara lo que iba a decir.

-Pase lo que pase, no se separen y si es posible no salgan de este cuarto.

-Dohko... ¿Le paso algo a Aioros?- Pregunto preocupado Milo.

-Eso no lo sabemos... por eso quiero que se queden en este cuarto.

En una fabrica abandonada en las afuera de París.

-Te quedaste sin alas...-soltó burlón Minos/Molotch- cuanta sangre...-soltó completamente burlón mientras la espalda de Aioros era bañada por la sangre.- No pudiste con nosotros tres... eres un emplumado patético-cerro su puño y golpeo al desprotegido Aioros en el estomago.

-Cualquiera canta victoria si pelean de a tres...-informo Aioros mientras contenía el deseo de gritar de dolor. Sus muñecas estaban encadenadas y pendía a unos 20 cm del suelo.- en un combate justo... las cosas hubieran sido distintas...

-Estas pecando...-Minos le miro burlón- te estas creyendo mejor que yo. Eso es vanidad.-Dijo mientras lamia la sangre de la hoja de su cuchillo.

-Molotch... ojala que un día te arrepientas de tus pecados... Y vuelvas a la luz que te has negado a recibir.

-Cállate-golpeo otra vez a Aioros en el estomago- sabes... golpearte se me vuelve algo aburrido...-miro los instrumentos que tenia sobre la mesa- ya escuchaste a Abrameleck, puedo jugar contigo todo lo que quiera-Paso sus manos por los fríos metales- mmm... tengo tanto que no se que usar...

-No vas a conseguir nada.-informo Aioros, mientras un charco de sangre se formaba a sus pies...-tenia heridas en una pierna dado que los demonios habian enfocado sus ataques a estas para dificultar los movimientos en el combate.

-¿Y que crees que quiero conseguir? ¿Acaso crees que quiero la ubicación de cierto virgen?-Minos dejo libre una risa llena de burla- ya sabemos donde esta...-el horror se presento en el rostro de Aioros- no podrás hablar con Miguel, para algo es el circulo... -informo el demonio con una expresión completamente psicópata en el rostro- no podrás hablar con tus amigos emplumados...

-No es cierto...-Aioros intento soltar sus manos.

-Si lo es... estamos esperando a que salgan a buscarte para ir por él-Minos tomo uno de sus cuchillos dentados- supongo que usare mi cuchillo favorito... cortes en los talones y luego iré ascendiendo...-miro burlón al arcángel.- hasta mutilarte en esa zona...

En la mansión del bosque.

-Mu, Aioria y Saga vayan a buscar a Aioros...-Los tres asintieron- yo me quedare con Dohko a cuidar de Camus y Milo.-los tres jóvenes abrieron sus alas y salieron del jardín.

Cuarto de Camus.

-¿No te molesta que te oculten cosas?-Milo se alejo de la ventana y volvio a la cama junto a Camus. El chico se había vestido, por si las dudas, y aguardaba sentado.

-En este momento... Si.-La espada apareció y le guardo bajo la cama.- Me preocupa saber que paso con Aioros...

-A mi tambien... ¿Por que pude ver esas cosas?

-Por que puedes ver el dolor de las personas y apiadarte de ellas.-informo Camus, Milo bajo la mirada y comenzo a caminar por el cuarto.- Los chicos encontraran a Aioros... no te preocupes por ello.

-No se por que... Pero tengo una mala sensación al respecto...

-Estamos muy alejados de la ciudades principales... No tienes de que preocuparte.

-Eso es lo que me preocupa...-murmuro Milo, en un tono ausente, por un momento Camus vio las alas del arcángel. Milo cerro los ojos y volvio a la normalidad. - ¿Dijiste algo?-pregunto algo desorientado.

-¿Yo?-Camus arqueo una ceja.- no, no he dicho nada.-No se dio cuenta que acaba de hablar...

Jardines, ya caída la noche.

Kanon se detuvo y llevo la mano a la empuñadura de su espada. No estaba solo en el jardín, miro de reojo hacia la habitación donde aun permanecía la luz prendida.

-¿Sorprendido Miguel?-Valentine se presento caminando con absoluta calma, cubierto por una gabardina negra.- Nos costo encontrarlo, pero no fue imposible.

-Abrameleck...-Kanon se preparo para desenfundar su espada de ser necesario. Sentía lo que había en el ambiente.- Es imposible que hayan salido...

-Salimos, por que los humanos nos dejan salir...-el hombre sonrió con burla- no todos tenemos cuerpos, pero muy pronto... -Una espada apareció en su mano- tendremos todo lo que deseamos... Solo tenemos que abrir las puertas.

-Solo un idiota como tu cree en esas palabras.

-Acaben con Miguel y vayan por el mortal virgen.-Kanon intercepto a varios demonios, destruyéndole con su espada y hubiera seguido haciéndolo de no ser por la intervención del demonio mayor. Tres se dirigieron al interior de la galería pero fueron destruidos por el segundo arcángel que montaba guardia- Jofiel...-Abrameleck miro molesto al arcángel que se hacia llamar Dohko- acaben con él también... No debe quedar uno vivo.-rugió, mientras intentaba vencer la férrea defensa de Kanon. Las sombras se movieron y algunas esquivaron al arcángel, mientras otras comenzaban a rodearlo.

En otro lado de la casa.

-Por aqui...-Camus tironeaba de la mano de Milo y salieron a un pequeño establo.- ¿Y los caballos?-el chico miro algo preocupado a las cuadras vacías.

-Tendremos que ir por el bosque a pie...-Milo le agarro de la mano a Camus y ahora era el heleno quien le llevaba casi a rastrar.


Camus y Milo corrían por el bosque, el primero llevaba consigo una espada y el segundo una mochila dado que no podía invocar sus armas como lo hacían los demás. En ese momento, Milo, lamento no tener experiencia con sus poderes.

En la mochila llevaban algunas cosas mínimas, durante la tarde se habían puesto de acuerdo que en caso de ser necesario saldrían de la residencia y escaparían al bosque. Milo agradeció que por lo menos sirviera para llevar la mochila. Camus tropezó y se levanto inmediatamente, los arboles habían sacado frondosas raíces.

-¿Estas bien?-Milo miro un segundo al chico y luego siguió corriendo.

-Si... no te preocupes, solo tropecé con una rama.-informo, mientras seguía corriendo. Se sentía débil, pero aun podía correr sin agotarse un largo trecho más.- sigue corriendo... Corre más rápido, no deben atraparte pase lo que pase.

Algunas horas después.

Camus cayo de rodillas al suelo, ya no podía seguir corriendo las fuerzas le faltaban. Vio que Milo se detenía y regresaba por él. Le ayudo a levantarse, pasando uno de sus brazos por sus hombros, y continuaron a una marcha algo más lenta.

-No te creas que te dejare...-Informo Milo, cuando vio que el mayor planeaba protestar- seguiremos... aunque sea un paso más lento...

-No creo que pueda seguir de pie un rato más...-informo Camus, realmente sus fuerzas estaban casi al limite- esto es lo malo de los cuerpos humanos... Tienen un limite.-murmuro, Milo prefirió no hacer caso a esas palabras- si pudiera volar... esto seria más fácil...

-No puedes, por lo tanto calla y sigue caminando...-No paso mucho tiempo hasta que las fuerzas abandonaron por completo a Camus- sube a mi espalda... te cargare...

-Milo...-quiso protestar.

-Puedo hacerlo, yo no estoy agotado.-informo el chico, mientras cargaba al otro a su espalda... Camus seguía sujetando con fuerza la espada aun envainada. Sus ojos no demoraron en cerrarse por el agotamiento.

Mansión.

-Los chicos no están por ningún lado...-Dohko miro fijamente a Kanon, quien tenia los ojos cerrados, los demonios se habían retirado apenas había llegado Aioria a modo de refuerzo.- Debieron de haber huido al bosque.

-¿Si eso es así, Jofiel, por que no responden?

-Camus esta débil y Milo no esta muy dado en ese arte.-informo el rubio- debe ser por eso.

-Encontramos a Aioros-Saga y Mu llegaron y se acercaron a los demás.- Lo llevare a dentro-informo Saga que cargaba al inconsciente Aioros.

-Lo tenían en una fabrica abandonada.-informo Mu, con expresión de pena- Moloch se enfureció, pero por alguna razón se retiro.

-Milo y Camus no están.-informo Kanon, en un tono helado- los demonios... no se si no los tienen ellos.

-Si los tendrían...-Mu le miro fijamente- ya nos lo hubieran refregado en al cara.-Kiki, Shion. -los dos aparecieron y miraron al de cabellos lilas.- Necesito que busquen en todo el bosque... Si los chicos se escaparon por hacia el tienen que andar por aqui cerca.

Carretera lindera al bosque.

Milo caminaba por el arcén de la carretera, a su espalda llevaba al inconsciente Camus. Había logrado colocar la espada en la mochila, con algo de dificultad, ahora el mango sobresalía de la mochila. La noche ya era cerrada en su totalidad, tenia que reconocer que le sorprendía que aun no se hubiera cansado. Hasta incluso podría jurar que seria capaz de realizar un trote con su amigo aun en la espalda.

Escucho como un auto se acercaba, otro de tantos que seguiría su camino, Milo se acerco un poco más al limite del arcén con el bosque. La camioneta vieja se aproximo bajando la velocidad, se adelanto y se detuvo un par de metros delante de Milo.

-¿Están bien?-un joven de cabellera corta se bajo del auto.- ¿Tu amigo esta bien?

-Si... solo esta muy cansado, tuvimos un inconveniente y tenemos que andar a pie-informo Milo, mientras acortaba camino.- ¿Tiene celular?

-Si, pero a mitad de ruta no hay señal-informo el joven con una cándida sonrisa- si quieren les alcanzo a la estación de servicios más cercana...

-Me haría un gran favor...-el chico se paro frente al joven de cabellera negra y piel morena- soy Milo.

-Pharao.-se presento el chico amigablemente- soy músico viajante, por lo tanto te pido disculpas por el desorden en el auto...-soltó una risa amigable. -Ven... te ayudare a sentar a tu amigo.-informo, mientras había con algo de dificultad la puerta delantera- tengo que arreglar la cerradura.

-Pues... mientras cierre-Milo puso a Camus en el asiento del copiloto y le coloco el cinturón. El chico abrió los ojos- estamos a salvo, nos darán un aviento hasta la estación de servicio más cercana.-Camus le miro fijamente- es una buena persona, lo veo en sus ojos...-Camus asintió y Milo cerro la puerta- Me siento atrás...

-Claro, espera que acomodo mi guitarra y la mochila...-el joven corrió un poco sus cosas y Milo subió.- les molesta que prenda la radio...

-Es tu auto...-Milo le sonrió, por lo cual el chico prendió la radio con el volumen bajo.

Estación de servicio, ya comenzado el amanecer.

-Por fin una estación de servicio...-soltó el jovial músico.- tengo menos de un cuarto de tanque...-los jóvenes pararon. -toma... -saco un celular viejo de su bolsillo- aqui hay señal. Puedes llamar tranquilamente, yo no tengo apuro.-le sonrió sin problema.

-Gracias.-Milo le sonrió al chico, habían estado teniendo una charla sobre medicinas alternativas y todo lo relacionado. Le caía muy simpático- ya te regreso el teléfono...-Milo se bajo de la camioneta, dejando a Camus dormido dentro, mientras se iba a buscar una buena recepción. El músico coloco la boca de la manguera y comenzo a cargar combustible.

-Pharao...-el chico alzo la mirada vio la vacía carretera y luego el sol que comenzaba a salir perezosamente. Busco con la mirada al chico llamado Milo, tampoco estaba a la vista. Al mirar hacia dentro del auto, vio al otro joven (de aspecto agotado) aun dormido.

-Lo debí de haber imaginado...-sonrió para calmar sus nervios, mientras continuaba cargando el combustible.

-Pharao...-esta vez sintió el susurro en su oído, junto con un aliento que le recordó a la muerte. Se dio vuelta de golpe, encontrándose solo, las luces titilaron un poco.

-¿Quien esta aqui?

-¿Quieres gloria Pharao?-la pregunta la volvió a escuchar en su oído- ¿Poder? ¿Ser conocidos por todos?-el chico aferro una estrella de David que tenia en el cuello.

-Necesito dormir, estoy alucinando...-murmuro el chico, sintió un tirón y las cuerdas de su cadena se rompieron y cayeron lentamente por los costados de su cuello- ¿que paso?- miro la cuerda rota y el dije con aire perdido, una queja salio de sus labios y cayo de rodillas. Sintió algo en su cuerpo, como si ardiera, todo se calmo enseguida. Se levanto, dejando el collar en el suelo, y se subió a la camioneta.- hora de continuar el viaje...


Milo escucho a la camioneta arrancar, aun tenia la mochila en la espalda, por lo cual dejo de intentar llamar y se acerco a las surtidores de gasolina. Lo único que logro ver fueron a las luces traseras alejarse a la distancia.

-No...-el chico comenzo a correr, pero bien supo que seria en vano- ¡CAMUS!

En la camioneta.

Camus fue abriendo lentamente los ojos, el auto avanzaba a gran velocidad, miro al conductor que tenia una extraña sonrisa en los labios. Al mirar sobre sus hombros, noto que no había nadie en el asiento trasero.

-¿Y Milo? ¿Donde esta mi amigo?-Pregunto despertando por completo.

-Bien lejos de nosotros Azrael...-el sujeto le miro y un chispazo de locura se presento en sus ojos- el músico era buena persona... como disfrute al meterme en su cuerpo y dominarle.

-¿Como me llamaste?- ¿Cree que soy Azrael? Camus termino de despabilarse y quiso abrir la puerta.- no funciona bien...

-No, la puerta no funciona bien...-replico lo que el chico había dicho- como bien lo había dicho el bueno de Pharao al idiota de tu compañero...-el demonio acelero un poco más- pronto te estaremos con Abrameleck...

-No...-Camus sintió el terror abordarle. Aunque esta bien que crean que soy Milo, de esa forma el estará a salvo.

Estación de servicio.

Milo estaba sentado en la escalare que daba acceso a la tienda de la estación de servicio. Escucho unos pasos y vio a Saga acercarse.

-Se llevaron a Camus.-informo en un tono perdido- no lo entiendo, no parecía un demonio...

-Los demonios no parecen lo que son a simple vista...-informo Saga, mientras se sentaba junto al chico.- tranquilo... lo encontraremos...

-¿Encontraron a Aioros?-el chico le miro, sus ojos delataban que estaba a punto de llorar.

-Si... Jofiel le sano...

-¿A donde pudieron haberse llevado a Camus?

-No lo se...-Saga dejo libre un suspiro- no entiendo el por que se lo llevaron.

-Lo confundieron conmigo-susurro Milo en un tono ausente.

-¿Que dijiste?-Saga le miro, los ojos de Milo habían vuelto a la normalidad.{

-Nada.

-Dijiste que confundieron a Camus contigo...

-¿Y yo como vendría a saber eso?

-No se.-Saga le miro atentamente- pero lo dijiste...

-Y si lo confundieron conmigo... ¿A donde le llevaron?

-Al lugar donde inicio todo...-susurro Saga.- creo que ahí se lo llevarían.

-¿Y si no es así?-Milo le miro- ¿y si lo tienen en otro lado?

-Pues, lo buscaremos.-sentencio Saga- tenemos que llevarte a un sitio seguro primero.-Milo tomo la mochila y se la coloco al hombro- La espada de Rafael... ¿Que haces tú con ella?

-No podía usarla por lo débil que estaba, por eso la tenia yo.-informo Milo- estamos muy lejos...

-Volaremos...

-Pero yo no...-Milo le miro- no tengo alas.

-Ya es hora que aprendas a como tenerlas.-le guiño un ojo.

Hostel, pueblo rural.

Había volado con sus propias alas, pero eso no le había alegrado en lo más mínimo. La angustia que sentía por lo que había sucedido con Camus le embargaba en su totalidad. Se dio vuelta en la cama y cerro los ojos, lo que podría haber sido unos de sus días más felices se había truncado por la tristeza. Cerro los ojos un momento, necesitaba pensar que haría ahora... Lo de Camus había sido su culpa y tenia que arreglarlo.

Estaba parado frente a un inmenso edificio de mármol blanco y piedra roja desgastada. Las ventanas estaban tapiadas o rotas. En la parte superior de la entrada estaba grabado a bajo relieve "ASILO MENTAL SAN RAFAEL ARCÁNGEL" y el la puerta había un cartel que anunciaba que el lugar corría peligro de derrumbe. A pesar de eso decidió entrar y recorrer los tristes y vacíos pasillos.


Camus estaba frente a él llevaba puesta una camisa de fuerza, sus tobillos estaban encadenados al suelo, lo habían amordazado y tenia a parte rastros de haber sido golpeado en el rostro. El chico alzo su mirada celeste y sus ojos se toparon con los de Milo.

-Si lo quieres, ven por él. -Sintió que le susurraron al oído- ven solo.

Continuara.


San Rafael Arcángel.

El nombre del arcángel Rafael significa Curación de Dios. Su nombre no solo se refiere a la salud del cuerpo, sino también a la salud del alma. Su nombre, y las historias bí blicas donde es mencionado, han dado a San Rafael arcángel el papel de sanador. Representa el aspecto de Dios que ayuda al ser humano a mantener el balance de las emociones y la salud del cuerpo.