Hola! Siento la tardanza pero es que mi portátil se rompió y tuve que llevarlo ha arreglar y asta ayer no me lo dieron (por cierto me lo dieron aun si arreglar después de 3 meses:( , espero que os gustes este capi lo he escrito para todas aquellas personas que alguna vez me escribieron dándome ánimos.

Bueno aquí va un resumen del toda la historia ya que llevo tanto tiempo sin actualizar: La guerra se desataba dentro del castillo solo quedaban luchando Harry y Voldemort, los chicos creían que habían destruido todos los horrocruxes pero aun les quedaba el que llevaba Voldemort colgado del cuello, la piedra del mar, Harry muere al defender a Hermione de un Ava, Tras lágrimas y lamentos Hermione viaja al pasado a la época de los merodeadores por equivocación, ya el primer día se besa con Sirius, por culpa de la confusión que llevaba Hermione entre los dos mundos y Sirius era un enlace a su mundo, después del beso entre ellos dos se encuentran muy distantes

A partir de ahora aré un resumen de lo esencial que hay que saber antes de leer el capítulo :)

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-Necesito ayuda- parecía que le habían costado mucho decirlas porque no pude apenas oírlas.

-¿Porque?

-Porque le he hecho daño a una amiga y tú eres la única que me puede ayudar a reconciliarme con ella.

-¿Por qué yo?

-Porque eras su única amiga que me ha dirigido la palabra-era cierto desde que en pociones nos pusieron juntos era la única que le saludaba por los pasillo, una vez hasta los merodeadores se enfadaron conmigo por ser algo parecido a una traidora.

-Esta bien, que conste que lo hago por Lily ¿que le digo?

-Solo dile que lo siento-parecía que lo dijera con sinceridad por lo cual no dude de su palabra.

Cuando soltó mi mano y pude irme.

-Gracias.

-¿Por?

-Por no llamarme Quejicus como todo el mundo.

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-¡No, no y no!- Lily tenía la cara tan roja como su pelo- No pienso perdonar a ese pelo grasiento, le he perdonado tantas veces que ya ni llevo la cuenta, no puede venir diciéndote que le perdone, porque no lo voy ha hacer.

-Pero Lily, habéis sido amigos desde que entrasteis al colegio no puedes tirar toda la amistad por la borda por una tontería

-¡Por una tontería! Hermione te estas oyendo, la que cada vez que ves ha Black se huye por la otra parte.

Hope y Alice nos miraban como si fuéramos un partido de tenis.

- ¡Yo no huyo! Simplemente que me acuerdo que tengo que hacer otra cosa, además no estamos hablando de Sirius estamos hablando de Snape y tú.

Hope ya había pasado de nosotras pero Alice que era la más sensible no podía ver a sus amigas pelear.

-¡Chicas, dejar de pelear!-gritó Alice en un intento de poner fin a nuestra pelea

Lily y yo la miramos con ojos fulminantes-¡Callante!- fue la contestación que le dimos las dos a la vez.

Alice se sentó en la cama cohibida, los ojos empezaron a humedecérseles y de hay empezaron a caer lágrimas, Hope fue ha abrazarla rápidamente.

De los ojos de Hope parecían que iban a salir chispas de lo enfadada que estaba, no le hizo falta palabras para que dejáramos de pelear y nos uniéramos al abrazo

Parecía mentira que con solo un mes y medio que llevaba aquí tuviera las mejores amigas que se pudiera tener, nunca había tenido amigas en el colegio, las amigas que tuve fueron hace mucho tiempo en un colegio muggle el año que pase de intercambio en Francia, pero cuando me volvía a Reino Unido y me llegó la carta de Hogwarts dejé de tener contacto con ellas.

Lily era tan parecida a mí que siempre nos estábamos peleando por cualquier tontería,

Hope era la que nos defendía, la que si tenias algún problema siempre estaba allí para ayudarnos y Alice era la que lo mantenía unido el grupo con su sonrisa angelical y su tierna vocecita, éramos una piña todas juntas.

Lily y yo nos miramos e hicimos un pacto en silencio, ella perdonaba a Snape si yo arreglaba las cosas con Sirius.

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Había pasado ya una semana desde que Lily y yo habíamos hecho el pacto pero no encontraba la mejor situación para hablar con Sirius.

Me dirigía camino a las mazmorras para dar pociones

Me sentía en uno de esos momentos en los que necesitaba a Harry, Ron, quizá Ginny para los consejos más femeninos, los echaba tanto de menos, los había visto morir a los tres, a lo largo de todos los años que habíamos pasado en Hogwarts habíamos formado una gran familia, con ellos tres, toda la familia Weasley, Hagrid, Remus y Tonks, Dumbeldore fue como el gran patriarca de la familia, y de Sirius siempre nos acordábamos cuando le llegaba ha Harry una de esas cartas en las que le aconsejaba ideas descabelladas, aunque siempre trató ha Harry como si fuera James en vez del hijo de el, aunque eso nunca quitó la idea de que lo tratara como si fuera lo más importante del mundo, toda esa familia se había derrumbado por culpa de la maldita guerra que nos había consumido a todos poco a poco, todos habían caído poco a poco unos mas pronto James y Lily y otros más tarde como Harry.

De mis ojos empezaban a caer lágrimas y sin poder hacer nada para remediarlos me metí en una pequeña aula ya desalojada, las mesas estaban todas llenas de telarañas, en la pizarra había un ofensivo mensaje: "todos los sangre sucia caerán" firmado por un tal Looker.

Con un simple movimiento de varita limpié de telarañas y polvo un sillón colocado cerca de la mesa del profesor, me senté en el sillón y esperé que el dolor viniera, el dolor vino acompañado de un llanto incontrolable, el corazón me oprimía el pecho como si una mano invisible lo hubiera cogido y lo hubiera estrujado tan fuerte que ya solo quedara pequeños trozos imposibles de juntar.

Había pasado ya un mes y medio y mis ataques de ansiedad habían aumentado, intentaba frenarlos todos los días pero algunos me resultaban imposibles, había intentado pensar en positivo pero era tan difícil viendo como la gente moría a tu alrededor sin poder hacer nada, ese sentimiento de impotencia me había acompañado desde que vine ha esta época.

Estaba encogida en el sillón tenía la cabeza apoyada en las rodillas, las lágrimas corrían libremente por mi cara asta finalmente caer a mis rodillas, mi bolsa había quedado olvidada en la puerta.

Los pasos pos el pasillo ya hacía tiempo que habían cesado ya hacían media hora de que las clases habían comenzado y yo aun seguía llorando como el primer momento, se escuchaba un ruido de pasos a lo lejos, se acercaban poco a poco y derepente se habían parado, la puertas se abrió como en las películas de miedo que mis padres no me dejaban ver, con un chirrío de las bisagras.

-¿Hermione?

La voz de Sirius me pilló desprevenida, sorbí la nariz y me limpie las lágrimas, intenté salir de la clase pero el no me dejó me cogió de la mano y me volvió a sentar en el sillón y el se puso de cuclillas frente a mi, sus ojos me estudiaban y yo intentaba no llorar aunque me resultaba imposible.

-Hermione, puedes contarme lo que te pase, lo sabes ¿no?- sus ojos me miraron fijamente esperando cualquier respuesta mía.

-Yo,yo,yo no puedo decir nada- el llanto volvió otra vez pero ahora le tenía para consolarme, auque no supiera muy bien el porque.

-Suss , tranquila, tranquila, todo va a ir bien, todo estará perfecto- Sirius se había sentado en el brazo del sillón y me tenía abrazada, su voz sonaba como una dulce nana, de esas que mi madre cantaba por las noches para que me durmiera.

Intente contenerme el llanto- Sirius, hip, yo, hip, siento todo lo que, hip, ha pasado desde, hip,que llegue, espero, hip, que me puedas perdonar.

-No hay nada que perdonar, tranquila- siguió diciéndome palabras tranquilizadoras mientras el llanto cesaba, el simple sonido de su voz tan tranquilizador hizo que me durmiera en sus brazos, mientras el seguía hablando.

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Un dolor punzante en la espalda me hizo despertar de un sueño un tanto raro, me encontraba en una cuna gigante, y un Sirius gigante mecía la cuna mientras cantaba la vieja canción que me cantaba mi madre, también se encontraban los merodeadores, cantando la canción del corro de la patata y Lily, Hope y Alice comían unas piruletas gigantes con unas coletas y unos vestidos horribles, parecían que se los hubiera dado sus abuelas.

Me desperecé con ese dolor en la espalda a causa de haber dormido en una mala postura, no veía nada a causa de la luz que entraba de las ventanas, asta que mis ojos se acostumbraron y puede ver a Sirius sentado en una mesa haciendo los deberes.

-¡Sirius, tendrías que estar en clase!- grite enfadada porque se hubiera quedado por mi.

Sirius se pegó un susto que la tinta que estaba utilizando para mojar la pluma se le calló y se derramó por todo el pergamino, dijo algunas maldiciones y se acercó a mí.

-Hermione, ¿te encuentras mejor?-pregunto preocupado, el sus ojos se podía ver una preocupación sincera.

-Mejor que antes seguro-intenté bromear pero el siguió serio- vamos ha ver esa redacción.

Me acerque a la redacción y la cogí, la tinta se había desparramado por todo el pergamino, pero aun se podía remedir.

-No se puede hacer nada, la tinta lo ha manchado todo, tengo que volver a repetirlo.

Cogí mi varita, Sirius se me quedo mirando ha ver lo que hacía, intenté acordarme de ese hechizo, hacía tanto tiempo que no lo hacía que me resultaba casi imposible recordarlo, mientras pasaba la varita por el pergamino limpiando esa gran mancha, el me miraba asombrado.

-¿Cómo has hecho eso?-me pregunto cuando ya había terminado de limpiar el pergamino.

-Un mago nunca revela sus trucos-dije con una cara cómica, el futuro padrino se rió de mi cara y me tiró a la cabeza el cojín del sillón.

-¡Oye!- empezamos así una guerra de plumas, cojines multiplicados, y demás, nos reíamos y divertíamos utilizando las mesas como escudos, se escuchaban las palabra de perdedor todo el rato acompañado siempre de una sonrisa, le tiré una pluma de caramelo que tenía en el bolsillo a Sirius que se le quedó pegada al pelo y los dos nos caímos al suelo riéndonos.

-Que sepas que hemos quedado en empate porque este merodeador es un caballero y nunca haría que esta damisela tuviera que sufrir la humillación de perder frente a un merodeador.

-Si, ya- terminamos riéndonos los mientras intentaba quitarle la pluma de la cabeza a Sirius, si no me hubiera acordado de que tenía varita, creo que le hubiera quitado todo el pelo de la cabeza

-Au, eso ha hecho daño- dijo tocándose la cabeza donde antes había estado la pluma.

-No te quejes tanto damisela- dije entre risas, Sirius me miró y empezó a perseguirme, yo esquivaba todos los pupitres, pero Sirius fue más rápido y me cogió, intenté soltarme pero no podía, me tenía bien aprisionada.

-De aquí no sales, ahora eres mi prisionera-sus labios se estaban acercando demasiado, intenté soltarme, el al ver mi resistencia me soltó un poco dolido, pero lo disimuló rápidamente.

Intenté cambiar de tema rápidamente-Necesitas ayuda con los deberes- para que no se sintiera tan mal le cogí de la mano y le miré a los ojos- Entiéndelo Sirius ahora no puedo.

Sirius me miró comprensivamente- esta bien no lo intentaré más.

-Puede que más adelante, pero ahora no, gracias por entenderlo- le apreté la mano más fuerte en señal de apoyo.

Nos sentamos en la mesa y empezamos ha hacer los deberes entre bromas, se nos pasó la tarde rapidísimo, y sin darnos cuenta ya se había puesto en marcha la vigilancia en los pasillos.

Estábamos en la puerta preparados para salir, pero cundo iba a salir, el con la mano me echó para atrás.

-Acabo de acordarme de algo-dijo hurgando en sus bolsillos, del derecho sacó un pergamino arrugado.

-El mapa del merodeador- dije en un susurro.

-¿Qué has dicho?- negué con la cabeza- bueno aquí tienes el magnifico mapa del merodeador, por ley no podemos enseñárselo a nadie, pero esto va ha ser un secreto entre tu y yo, ¿OK?- sin esperar respuesta siguió- este mapa te enseña todas las plantas y jardines del castillo y en ellas las personas que se encuentran en cada lugar del castillo, por tanto si quieres buscar a alguien solo tienes que abrir el mapa decir "juro solemnemente que mis intenciones no son buenas" y ya puedes buscar o como en este caso ir por el castillo sin que nos pillen.

-Pero esto es magia avanzadísima, ¿como lo habéis consejero?

-Secreto de merodeador- miró el mapa- bien podemos ir por esta planta sin problemas.

Así empezamos a andar, mientras Sirius me guiaba por el castillo, pero se le escapo a la señora Norris que iba detrás de nosotros.

-Mierda.

-Ya os he pillado gamberros-dijo Filch , era ya imposible huir, cogí a Sirius de la mano, no me gustaba estar en estas condiciones- Venir que os lleve al despacho de vuestra jefa de casa- terminó diciendo con una sonrisa

Mientras caminábamos hacia el despacho de Mcgonagall Filch nos soltó su típico discurso, de torturar a los jóvenes que no cumplen las leyes a la perfección.

Entramos dentro del despacho de Mcgonagall y mientras nos sentamos miro a Sirius asustada, el me da un apretón en la mano.

-Malcriados niños, ahora traigo a vuestra jefa de casa, se os va ha caer la cara de vergüenza-con un sonoro portazo nos había dejado a mi y a Sirius solos.

-¿Estas bien?, yo no quería que pasara esto, lo siento, eso espantoso gato no aparecía en el mapa-dijo arrepentido.

-Tranquilo, no tienes nada que disculparte yo estoy bien-le dije mirándolo, aunque mis ojos no escondía el temor que tenía, podía enfrentarme a un batallón de mortífagos pero no a la profesora Mcgonagall y un castigo suyo- además no es la primera vez que me castigan-le dije sonriendo.

Nuestra jefa de casa entró por la puerta roja como un tomate.

-¡Tu!-dijo señalando a Sirius-ya se me hacía raro no verte merodeando por el colegio a deshoras, y tu-me dijo señalándome- esperaba otra conducta viniendo de ti y de lo que has pasado, mañana os pondré el castigo, ahora estoy muy atareada en el despacho de Dumbeldore, os acompaño a la sala común.

El camino hasta la el cuadro de la dama gorda se hizo eterno.

-Bueno chicos espero que no volváis a salir-nos dijo seriamente-¡Rayos y centellas!- dijo y el cuadro se abrió dejando paso a una puerta.

Sirius y yo entramos y lo que vimos nos heló la sangre.

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He vuelto! Espero que os guste este capitulo, es mucho más largo de lo normal para perdonar mi tardanza

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