Disclaimer: Los personajes no me pertenecen, son propiedad de Stephanie Meyer.
Capítulo 9: Mi muñequita.
Está oscuro, como siempre. Es la oscuridad de siempre. La habitación se va haciendo más clara a medida que sus ojos se adaptan. Está confundida, no sabe por qué se ha despertado. Es de madrugada todavía y normalmente dormiría plácidamente toda la noche. Pero allí está, tendida de espaldas y despierta. Su campo de visión consiste en una parte del techo, la ventana y la pared de su izquierda, puesto que tiene la cabeza ladeada en esa dirección.
Aún está muy somnolienta, pero eso no evita que sus sentidos estén alertas.
El primero en notarlo es su oído que capta un leve roce de algo contra el suelo. Comienza a girar lentamente la cabeza.
La razón de su interrumpido sueño danza de un lado para el otro como una hábil bailarina.
Es algo pequeño de extremidades delgadas, que casi no emite sonido, pero Bella le percibe y al girar un poco más la cabeza y ya no sólo mirar con su visión periférica… Puede ver bien. Y entra en pánico.
- ¡AAAHHH! - su grito es escandaloso. Se sienta en la cama y comienza a proferir atronadores alaridos. Su pulso se acelera y su respiración se dificulta. Nota que llora cuando su visión se hace borrosa y casi se pierde el momento en el que la criatura se mete debajo de la cama para esconderse - ¡Ayuda! ¡Por favor! ¡Ayuda!
La puerta del cuarto es destrabada con destreza y una vez abierta no pasa mucho tiempo para que la luz se encienda. Entran tres cuidadores, un veterano y dos jóvenes.
- ¡¿Qué ocurre?! - trata de hacerse oír el veterano por encima de los gritos de Bella quien ahora se acurruca contra la pared tratando de alejarse lo más posible de la orilla de la cama.
- ¡Hay algo en mi habitación! ¡Por favor! - grita otra vez, sollozando y levantándose pegada a la pared para señalar que la cosa está debajo de la cama.
- ¡Estabas soñando! - exclama el veterano mirándola exasperado.
- ¡No! ¡Yo lo vi! ¡Estaba dando vueltas ahí! - insiste, suponiéndole un enorme esfuerzo por los espasmos del llanto - ¡Lo vi! ¡Me despertó! ¡Por favor!
El veterano rueda los ojos, pero uno de los jóvenes frunce el ceño con preocupación y se pone de rodillas. Por supuesto, debajo de la cama él no puede ver nada.
El enfermero se levanta y la observa con creciente inquietud.
- No hay nada debajo de tu cama, Isabella - le dice con suavidad. Bella ya no grita, pero no puede dejar de llorar. Comienza a sentirse impotente, pues sabe que lo que ha visto, que esa cosa está escondida debajo de su cama.
- No, por favor, créanme. Por favor… - suplica.
El otro joven también se acerca. Levanta las manos como si con ese gesto quisiera hacerle saber que no hay nada de qué asustarse.
- Isabella, escucha: No hay nadie aquí a parte de nosotros. Nadie pudo haber entrado a tu habitación puesto que la puerta estuvo cerrada con llave, como todas las noches. No hay manera de que ningún extraño se cuele en ella, estás a salvo.
Bella se deja deslizar por la pared cayendo de rodillas sobre la cama. Lo que él dice tiene mucha lógica. Pero lo ha visto. Su cuerpo entero se paraliza y presiente lo que pasará segundos antes de que suceda.
Sus pies han quedado entre la cama y la pared. Ha sido una estúpida. Esa cosa puede tocar sus pies, y lo hace. Bella siente que algo duro y frío agarra uno de sus dedos del pie derecho tirando con suavidad.
- ¡No! - Bella ya ni es consciente de lo que hace, pega un salto en la cama y se abalanza hacia delante. Lo siguiente que sabe es que está encaramada sobre el enfermero que tenía más cerca. Le sujeta con sus piernas la cintura y con los brazos se sujeta del cuello del chico para no resbalar.
En su aterrado estado, no nota los dos pasos que da el veterano dispuesto a clavarle una aguja en el brazo. No lo alcanza a hacer sólo porque el otro enfermero se desplaza con rapidez interponiéndose en su camino.
- ¿Qué diablos crees que haces, chico? - le espeta curioso e indignado. El "chico" no se mueve de donde está y no despega la mirada de Bella al responder.
- Sólo mírela. No lo está atacando. Es obvio que está aterrada.
Y en efecto, eso es evidente. Bella tiembla mucho y solloza quedito pero audible contra el cuello del enfermero.
- David, creo que deberíamos llamar a la señorita Víctori - le dice el joven a su ahora aprisionado compañero.
- Esa es una buena idea - acepta David girándose para poder hablarle mirándolo a la cara.
- ¡Ay por favor, Mark! ¡Es únicamente otro episodio! - Exclama el veterano más irritado que preocupado - David, sólo déjala en la cama - ante esto, Bella chilla y se revuelve sin soltar a su presa como si temiera que David hiciera caso y la lance contra la cama.
Pero ocurre algo sorprendente. David no sólo ignora la orden, sino que se aleja de la cama casi pegándose al armario.
- Me parece que no. Ella nunca ha actuado así. Esto es nuevo. Y la señorita Víctori se enfadará muchísimo si la sedamos y dejamos el asunto hasta aquí.
- Él tiene razón, Bennett.
- ¡Van a molestar a la señorita Víctori por nada! ¡Está descansando de todos estos locos y ustedes quieren ir a despertarla! ¿Es que no entienden que esta chica está teniendo sólo otro episodio más?
- Por lo mismo. Todos conocemos cada uno de sus problemas y podemos darnos cuenta cuando algo es diferente. Y esto, este comportamiento es diferente. Así que llamaré a la señorita Víctori.
- Cualquiera de nosotros puede encargarse de la situación ¡Nos hemos hecho cargo de crisis psicóticas más graves! - vuelve a gritar el veterano siguiendo con la mirada a Mark que con tranquilidad camina hasta la puerta. Al llegar bajo el umbral, se detiene y gira.
- Sí, pero Isabella nunca le tuvo esta clase de terror a sus alucinaciones - después de eso sale al pasillo dispuesto a despertar a quien sea para que vaya a ver a esa muchacha.
David por otro lado, se pasea como si intentara hacer dormir a un bebé. Y como su agarre es firme, Bella se va calmando poco a poco. Pasan varios minutos antes de que el silencio sea interrumpido.
- Insisto en que están exagerando - refunfuña Bennett, molesto - Y si la señorita Víctori se enfada por haber sido molestada a estas horas de la madrugada, los haré personalmente responsable.
David no detiene su paseo - Eso no importa. Esto forma parte del trabajo de la señorita Víctori. No puede enojarse. Los padres de esta niña le han confiado lo más preciado para ellos, si la directora ignora esta situación, estaría traicionado esa confianza.
- Pero…
- Evidentemente - Bennett es interrumpido por otra voz. Es más dura e inflexible. Sin dejar lugar a dudas de su poder e imponencia. Mark ha sido rápido, pero Fox lo ha sido incluso más - Creo haber dado órdenes precisas sobre cada comportamiento, inusual o no, de Isabella.
Bennett se paraliza y parece avergonzado.
- Lo lamento, no creí que esto requiriera de su atención.
- No voy a discutir con usted, señor Bennett. No aquí. Por favor, espéreme en mi oficina - ordena Fox con severidad. Bennett obedece con rapidez.
Fox evalúa la situación. Aún se mantiene sólo un paso dentro de la habitación y David comienza a sentirse incómodo bajo el escrutinio.
- Señorita Víctori, ella…
Fox levanta la mano para silenciarlo. No parece enfadada, aunque eso no quiere decir que no lo vaya a reprender, pues tiene a Isabella firmemente sujeta contra su cuerpo y eso tiene que ir en contra de alguna norma, está seguro.
Bella no ha emitido sonido alguno desde que Fox entró en la habitación, pero sigue temblando de forma incontrolable.
- Isabella - la suave voz de Fox carece de emociones negativas, pero Bella se estremece como si le hubiese gritado - Isabella, tienes que volver a tu cama.
Bella no puede verla porque el enfermero se ha volteado para no darle la espalda a la directora, pero Bella en la posición en la que está, sí se la da, por lo que tiene a la vista la cama, la pared y la ventana. No quiere bajarse de donde está y rompe a llorar otra vez.
- No… Por favor, hay algo ahí - sus susurros entrecortados se mezclan con los sollozos.
- Isabella, ve a la cama ahora. Es una orden - dice Fox con dureza. David parece ir a protestar, pero Fox niega con la cabeza y le hace un gesto para que se calle - Debajo de tu cama no hay nada. Has tenido una pesadilla, vamos.
- No…
- David, deja a Isabella en su cama, necesita dormir.
Fox no necesita decir más. Al escucharla, Bella grita y se suelta. Forcejea un poco hasta que David afloja su agarre ocasionando que caiga al suelo sobre su trasero, pero eso parece no importarle. Gatea y se pega al armario, mirando hacia la cama aterrorizada.
- No…
- Isabella.
- ¡No! - Y Bella se negará así misma que esto haya pasado, pero ahora está en el suelo, arrodillada y abrazada a las piernas de Fox como si su vida dependiera de ello - ¡Por favor! ¡por favor! ¡Sédeme, ayúdeme! ¡No quiero quedarme sola con esa cosa! ¡Por favor, ayúdeme! ¡Por favor!
Bella jamás, jamás había deseado caer en la inconsciencia como en este momento. Si la van a dejar ahí, prefiere que lo hagan estando sedada. Así, pasara lo que pasara, ella no se daría cuenta.
Por eso cuando siente el piquete en el brazo, todo su miedo se desvanece para ser reemplazado por una tranquilidad agotadora.
Casi no es consciente del movimiento que hace Fox al arrodillarse para tomarla entre sus brazos.
- ¿Ayudarte? Eso es exactamente lo que pienso hacer - le dice Fox y sintiendo unas caricias en su pelo, Bella se hunde por completo en una anhelada oscuridad.
…
- Está pasando por una crisis. Aún no sabemos qué lo ha ocasionado - está Fox diciendo en ese momento, otra vez al teléfono.
Bella ha despertado para darse cuenta de que de nuevo la han llevado al cuarto donde hacen sus terapias. Está cómodamente recostado en el diván sobre su costado con una manta encima para mantenerla caliente.
- Sí, por supuesto. Tenía a varias personas afuera. Sí, lo son ¿Crees que le confiaría algo como esto a cualquiera?... No, lo sé, lo siento. Ya me hice cargo de ese problema, no volverá a ocurrir. - se hace una pausa en donde Fox parece estar escuchando con atención - De todas maneras, era lo que estábamos esperando, hace semanas que no hemos tenido una conversación de aquellas y eso ya nos estaba inquietando. No, si hace falta les llamaré. Por el momento puedo contener esto. Sí, les avisaré. Está bien. Claro, adiós.
Se escucha pequeño chasquido que provoca el teléfono siendo puesto en su lugar por Fox.
- ¿Qué pudieron averiguar? - pregunta Fox a alguien. Bella supone que Victoria y Laurent deben estar allí con ellas. Y no se equivoca.
El tren pasa por allí.
¿El tren?
El tren.
- Kris se ha ido - informa Victoria con su suave voz. Y Bella intenta que su respiración no se altere para no hacerles saber a los doctores que se ha despertado. Tiene que escuchar lo que sea que ellos tengan para decir.
- Aunque aún no sabemos en qué sentido se fue. Pero no creo que se haya integrado con Isabella, puesto que si fuese así habría una notable mejoría. Y como todos podemos ver, ha pasado lo contrario.
Fox suspira - Debemos hacer algo.
- Por el momento no podemos - replica Victoria aparentemente revisando unos papeles - Aún no sabemos el real efecto que ha tenido en ella. Para empeorar la situación, todo parece indicar que lo de anoche no fue sólo una crisis. Por lo que podemos rescatar de los balbuceos de Leah, Emily también se ha separado.
¿También? es obvio que ellos iban a estar enterados de la separación de Kris. Nunca debió dudar de ello. Pero ¿Emily? ¿Separada de ella? Suena tan incorrecto.
Malvado… sucio y depravado…
- Muy bien. Es demasiado pronto para saber a ciencia cierta los efectos inmediatos en Isabella. Pero lo de anoche es una muestra clara de lo que podía ocurrir. Y no sólo lo de anoche. Isabella ya estaba dando muestras de una desmejora, según lo que nos contaron sus padres. Ha estado extraña, distante, sin poder dormir e incluso dijeron que la habían escuchado hablando y contestándose a sí misma con maullidos.
Oh ¿De verdad ella ha hecho eso? Claro que sí claro que sí lo hiciste lo hiciste lo hiciste qué vergüenza. Bella siente que sus mejillas se calientan de forma excesiva y no puede evitar apretar los ojos deseando que la tierra se la trague allí mismo. Pero no puede recordar haber hecho eso.
- Ya casi no come. Y no podemos olvidar que ha habido un incremento de desorden de pensamiento. Lo que sólo ocurría cuando era sometida a confinamiento en solitario. - añade Victoria sin dejar de mover papeles por lo que Bella puede notar.
Malditas putas come carne…
Fox camina acercándose al diván - No podemos dejar que se siga deteriorando. Pero debemos esperar un poco más. Laurent.
- ¿Sí?
- Llama a todos y confirma la reunión en la fecha acordada. No puede faltar ni uno sólo.
- Sí, directora.
…
Bella camina por el jardín del sanatorio, sola. Le han dado la opción de irse a casa. Pero no quiso. Prefiere quedarse allí. Parece que estar en este lugar lleno de tantas cosas para ver, le ayuda a distraerse porque no quiere pensar no quiere sentir no quiere saber más de sus inquietudes.
Se ha ido, Kris se ha ido.
Y ya sabe que eso que vio la noche anterior no es otra cosa que Emily. De repente, siente una urgente necesidad de ir con ella. ¿Por qué le tiene miedo? Es parte de ella misma, no tendría por qué sentir temor de ella. Es estúpido.
Ve y busca.
Decidida da media vuelta y se dirige rauda hacia el interior del sanatorio.
Ahora que está frente a la puerta, no puede evitar dudar. El pánico que ha logrado mantener a raya en el camino, lucha para salir a la superficie y ahogarla. Pero no puede permitirlo.
Allá en lo alto sembramos la luna… Hazlo… Vamos corre salta… Tira el adorno, adormece al muerto corona con amigos…
No puedes hacerlo.
- Por favor, ya basta. - Bella cierra los ojos y respira profundo.
Toc toc
Abre los ojos de golpe. No ha tocado. Ella no lo ha hecho, está segura de que esos golpes provienen del interior. No quiere abrir la puerta, tiene miedo.
Tengo miedo.
Pero debe hacerlo debo hacerlo.
No puedes hacerlo. Cobarde. Toma el auto destrúyelo con lianas… Pisa… Pisa…
Su mano se levanta temblorosa y sintiendo que su orina se desplaza de un modo extraño, gira la manija y abre la puerta.
A simple vista no parece haber nada fuera de lo común. Sintiendo el corazón latirle en lugares inusuales en su cuerpo camina un par de pasos adentrándose en la habitación.
Se arrepiente de inmediato. Le parece demasiado pequeña no crece y se mueve están por todos lados. No quiere estar allí, pero una vez más se obliga a ser fuerte. Si es Emily quien está allí no tiene por qué temer.
El cuarto oscuro… cable a tierra, estúpida. Cómelo, mastícala.
- E… Emily - su susurro es apenas audible. No espera respuesta alguna, pero no es sorpresa alguna cuando la colcha se mueve desde el lado opuesto a la orilla como si alguien por debajo la estuviese tirando. - Emily, puedes salir.
Aún se siente temerosa, y su mente es un maldito caos, pero no puede hacerse eso a sí misma. No puede abandonarse. Emily debe estar tan asustada como ella misma.
Y de pronto, la ve.
Es una cosita pequeñita. Ve sus manos que se asoman por debajo de la cama. Son unas manos pequeñas y que no parecen humanas. Luego el resto de su cuerpo va saliendo.
Como ya sabe, es pequeña, delgada con una piel dura y fría. De porcelana. Tiene el cabello rubio peinado en unas bonitas trenzas adornando cada lado de su carita. Sus ojos son celestes y están llenos de lágrimas. Las mejillas son regordetas y rosadas y los labios se fruncen en un adorable puchero. Emily junta los pies enfundados en unos zapatitos blancos de tela. Y su vestido amarillo con volantes cae graciosamente hasta sus pantorrillas.
¿Cómo pudo sentir miedo de ella? Bella está tan sorprendida por lo que está viendo que no dice nada. Y Emily lo malinterpreta. Sorbe por su nariz silenciosamente y agacha la cabeza para ocultar sus ojos llenos de tristeza. Las lágrimas caen por sus mejillas y sus manos se retuercen la una a la otra con nerviosismo.
Bella no puede, simplemente no soporta verle así.
- Ey, no, no - murmura tranquilizadoramente acercándose a ella para tomarla en brazos. La pega a su pecho tal y como hacía con Kris cuando la gata necesitaba consuelo por algo. - Lo lamento. Siento haberte dejado aquí. Lo siento.
Y deberías, si se me cayó no puedes levantarlo…
La pequeña enreda los brazos alrededor de su cuello y se aprieta contra ella, sollozando. Bella la acuna y se mece sin poder evitar que un par de lágrimas se escapen de sus propios ojos. No puede creer lo que está sucediendo, pero tampoco puede evitar sentir cariño por esa pequeña, en efecto, es una parte de ella misma. Se siente confusa. Pero no piensa despreciarla de nuevo.
…
Pasados varios minutos, las dos se calman lo suficiente como para separarse. Bella la deja sentada sobre la cama y se sienta a su lado.
- ¿Por qué ha pasado esto? - Bella se pregunta con angustia. Limpia su nariz con el dorso de su mano mientras se acomoda de lado para poder mirar a la muñequita. - ¿Aún no puedes hablar?
Emily niega con lentitud. Bella suspira, ya lo sospechaba.
- ¿Qué demonios vamos a hacer ahora? - se lamenta enterrando el rostro entre sus manos. Por supuesto la única respuesta que obtiene es el silencio. Mira a Emily otra vez, que mira hacia el suelo viéndose desdichada.
Bella levanta la mano y le toca la dura y suave mejilla sonrosada. Emily levanta la cabeza y se le queda viendo.
- ¿Cuántos años tienes? - le pregunta de pronto dándose cuenta de que nunca le preguntó eso. Emily le da una pequeña sonrisa que ilumina su carita y levanta con vacilación siete dedos.
Bella no puede evitar quedar espantada.
- ¿Sólo siete años? - pregunta para verificar. Emily asiente. - Pero… Pero ¡Ayudaste a Kris con su depravado plan! - exclama con los ojos abiertos como platos en indignación. Emily vuelve a asentir y agacha la cabeza con aparente vergüenza. - ¿Kris sabía cuántos años tienes? - otro asentimiento. - ¡Agh! No puedo creerlo. Eres una niña ¿Cómo se te pudo ocurrir ayudarla? Lo que es peor ¿Cómo es que a una niña de siete años se le pudo ocurrir semejante atrocidad contra otra persona?
Obviamente Emily no responde verbalmente, pero sí lo hace con sus ojos que miran a Bella llenos de dolor y resentimiento.
- También querías vengarte - afirma Bella con su enfado ya olvidado. Recibe otro asentimiento. Bella muerde sus labios y frunce el ceño sintiéndose frustrada y angustiada. Una niña, es sólo niña…
Que mata que destroza… Valora tu vida… Mata aplasta no quieres saber…
Bella suspira fuerte y chasquea la lengua - Muy bien, vamos a olvidarnos de toda esa mierda. Ya no vale la pena pensar en ello. Ahora lo que debemos averiguar es cómo hacer que tú y yo nos integremos. Por lo pronto, no creo que debas salir de aquí, pero espera… Anoche cuando el enfermero miró debajo de la cama ¿Cómo es que no pudo verte?
Emily emite una risa sin sonido, y se baja de la cama de un pequeño salto haciendo como que no ve las manos de Bella moverse rápidamente hacia ella por si se cae. De pequeños saltitos se aleja hasta ponerse contra la esquina entre el armario y la pared y de allí mira a Bella con sus profundos ojos.
De repente, una incómoda sensación hace que Bella quiera apartar la mirada. No puede mirar hacia allí, es como si al intentarlo, un dolor detrás de sus ojos le llenara de más dolor su cabeza entera y tratar de mirar siquiera cerca de donde está Emily parada es insoportable. - ¿Cómo es que nadie se da cuenta de que algo sucede si es doloroso e incómodo el intentar mirar en tu dirección? - al preguntar aquello, el dolor se esfuma y es reemplazado por el deseo de mirar la pared opuesta. De repente, lo blanco de la pared se vuelve tan atractivo que no quiere dejar de mirarlo. Luego, eso también se desvanece.
- Es increíble - murmura ahora que es capaz de mirar a Emily otra vez - Así que eso se siente. Impresionante.
Emily sonríe más y vuelve a su lado. Bella le abre los brazos y la estrecha. Necesita tenerla cerca.
Una muñeca, eso es Emily, una muñeca de siete años con pensamientos homicidas. Bella traga saliva y reprime sus deseos de morderla y comerla. Es raro, pero quiere tenerla dentro. Sabe que es porque como Kris, Emily no debería estar allí, habitando el cuerpo de un objeto inanimado, sino dentro de su mente, siendo parte de ella.
Repeticiones, repeticiones. Oh no un pensamiento consciente. Esto empeora a cada momento.
No sabe qué demonios va a hacer. Pero lo tiene que arreglar, a como dé lugar. Extraños deseos se han despertado en su interior y la verdad es que… Empieza a sentir miedo de sí misma.
Mucho miedo.
Aquí está lo que había prometido.
Un besote, nos leemos en el próximo cap.
