Disclaimer: Personajes de JK.
Beta: ILSly.
El placer del dolor.
Capítulo 10: Infiltrados.
Cada parte de su cuerpo se encontraba adormecida pero poco quedaba del intenso dolor producto de los acontecimientos ocurridos por su propia voluntad. Acontecimientos que se derivaron de una misión que le fue encomendada a ella; misión que cualquier mujer aceptaría gustosa: seducir a un hombre que podría pasar por una de esas divinidades griegas tan bien descritas en infinidad de libros de historia, seducir a un ente de facciones bien proporcionadas; finos labios, nariz afilada, cejas cobrizas haciendo juego con el rojo del pelo y atrayentes ojos azules.
El problema es que ella convirtió algo placentero en un suicidio.
Quizás esa tendencia se deba a que así ha sido toda su vida, una serie de eventos que se sucedieron de tal forma en la que, poco a poco, convirtieron la apacible vida de una mujer de alta alcurnia en un camino a la horca; no, sería correcto decir que fue ella misma quien entretejió cada hecho aparentemente aislado y fue construyendo su propia sentencia de muerte. Es así, pues cada persona sin importar la edad tiene libre decisión de pensamiento, por ejemplo, si ella no hubiera escogido ser amiga de Draco, Theo y Blaise tal vez otra sería la historia; si ella no hubiera decidido aceptar la marca probablemente no estaría en aquel lugar... Y así sucesivamente.
Pero no podemos culparla por crear elaboradamente los nudos que pronto, de seguir a este ritmo se cerrarán en torno a su cuello, figuradamente hablando. No, no podemos culparla... Esto es un trabajo que debe cumplir cueste lo que cueste y sea como sea.
De repente unas manos que se sienten frías tocan su frente y ella abre los ojos sobresaltada, la brillante luz del sol la hace soltar un quejido lastimero que acapara la atención de quien sea que la esté observando y, por lo visto, cuidando.
-Shh... Tranquila, cariño. - Le responde en voz baja un sonido demasiado dulce que la hace fruncir el ceño, no recuerda haber oído en su vida algo tan empalagoso. Entonces cuando una cabeza pelirroja y unos ojos marrones entran en su campo de visión una secuencia de imágenes llegan a su memoria, recordándole que probablemente se encuentra en el cuartel de la Orden del Fénix. Quiere sonreír pero se contiene sabiendo que no es lo mejor por el momento.
-¿Te sientes bien? - Asiente, sin ganas de hablar. - Muy bien, debes descansar. - No lo razona más y cierra los ojos dispuesta a dormir, o fingir, el tiempo necesario como para tener una idea clara acerca de cómo actuar ahora que ya está dentro.
Molly la observa quedarse dormida y una mueca de preocupación adorna sus facciones. Esa chica había movido todos sus instintos maternales, sacándolos a flote; pese a que cuando llegó a casa de Muriel todos la miraron con desconfianza, a la matriarca de los Weasley, en cambio, le bastó una mirada a su hijo mayor para saber que él confiaba en su propio juicio. Ronald por el contrario había dejado salir a la luz todo su explosivo carácter y había terminado peleando con su hermano a los puños, y nada había podido siquiera evitarlo.
El resto de la Orden estaba totalmente dividida, algunos esperaban la opinión de Remus quien como líder tenía la última palabra; otros querían saber qué pensaba Harry pese a que éste se mantenía en un mutismo y aislamiento preocupantes. Y la gran mayoría creía que Ron tenía razón; aún así todos se cuidaban de no decirlo en voz muy alta debido a que Bill se mostraba siempre listo para atacar a todo aquel que se animara a agraviar de alguna manera a la mujer.
Molly, como madre, había decidido no tomar ningún bando en particular. Ella prefería encargarse de la joven y así poder pasar tiempo con ella para luego poder tomar una decisión. Hacerlo por simple preferencia no era lo justo para ninguno de sus hijos. Era fácil guiarse por Ron, quien de verás conocía a la chica, y creer que la muchacha era una mala persona, pero era correcto también hacerle caso a los fundamentos de William, tales como que no llevaba la marca y que, según Remus, el mismo Voldemort la había dejado en ese estado producto de una tortura repetida.
¿A quién era mejor escuchar? ¿A los infantiles, pero ciertos, motivos de Ron; o a las irrefutables pruebas de Bill?
Ciertamente ella no iba a ponerse de parte de ninguno de los dos. Sus hijos iban a tener que explicarle sus diferentes motivos para pensar como lo hacen.
Con eso en mente salió del cuarto asignado a la enferma y avanzó hacia el cuarto de su hijo más chico.
-No entiendo pog qué tienes que ig cada noche, Bill.
-¡Porque debo hacerlo, Fleur! - El hombre voltea y su esposa pega un brinco. Los ojos azules de Bill se ven amarillos e inyectados en sangre. - Ahora soy el líder de esas personas, y si queremos que nos apoyen en esta maldita guerra tengo que demostrarles que me importa lo que les sucede.
Él sale rápidamente del cuarto y la veela se queda parada en el mismo lugar, mirando la ancha espalda de su esposo desaparecer por el pasillo.
Pronto las lágrimas comienzan a bajar de sus ojos.
Ella ha luchado durante demasiado tiempo por estar junto a Bill; en un principio tuvo que esforzarse en demostrarle al sexy pelirrojo que no era una niña, luego tuvo que mostrarle a la Señora Weasley que realmente amaba a su hijo mayor pese a cualquier cicatriz o adversidad, y ahora tenía que luchar con uñas y dientes contra algo invisible que ella no sabe lo que es, pero que está alejando cada vez más a su esposo de ella.
Y está cansada.
Está cansada de buscar felicidad y solo encontrarse con piedras en el camino, piedras como una familia que no la acepta -porque Fleur puede ser francesa, pero no ciega-, como una manada de hombres y mujeres lobos que poseen una segunda al mando hermosa; piedras como no entender lo que sucedió luego de decir los votos matrimoniales hace ya unos nueve meses. Está agotada de haber luchado tanto y que nadie parezca verlo, es fácil pensar que por haber estudiado en Beuxbatouns y ser mitad veela puedes tener un mundo a tus pies, pero nadie puede imaginarse lo complicado que eso resulta.
Contrario a lo que el resto del mundo piensa la educación en el colegio francés es realmente exigente. Es un colegio de magia igual que cualquiera, no un instituto para saber atrapar a un hombre en tres pasos. Y por el otro lado el simple hecho de encontrar un hombre que te ame de verdad, que vea más allá del hechizo y que se moleste en conocerte ya es bastante.
Así que no, no es fácil ser Fleur Delacour, es jodidamente difícil de hecho.
Y todo se pone peor si a la situación ya complicada le agregas un factor más. Uno de ojos azules y pelo negro; pero ella sabe que no todo son mujeres en la vida de su esposo. Claro que también hay que tener en cuenta la guerra, que no es de a gratis, es en realidad lo peor que puede cruzarse en el camino de un matrimonio joven e inexperto que alberga muchos sueños tales como formar una familia y vivir con relativa tranquilidad -teniendo en cuenta lo bulliciosa que puede llegar a ser su familia política- disfrutando de el amor y la pasión que pueden tener dentro de su corazón.
Las emociones que la sobrepasan bullen como lava en sus venas y hacen que sus ojos se vean encendidos, probablemente todo aquel que la vea piense que solo tuvo una discusión con Bill, sin imaginar siquiera la magnitud del problema. Un problema que está tomando dimensiones tan grandes que el día que todos menos se lo esperen va a explotar, como una olla a presión que dejas en el fuego y te olvidas de controlarla. Tampoco es como si ella esperara que la entiendan sino que al menos le gustaría tener, a veces, un poco más apoyo de parte de quienes la rodean.
-Fleur, necesito hablar con mi hermano, ¿sabes dónde está? - Es Charlie quien pregunta, parado en el umbral de la puerta con la cabeza fija en los planos que llevan una semana estudiando. Ella voltea velozmente para evitar que la vean débil y llorando, para después hablar tratando de aparentar serenidad y no enojo.
-Acaba de igse a la manada, puedes buscaglo con Agnes. - Pese a sus intentos la voz la traiciona y cierto rencor se deja entrever; eso alerta a Charles quien levanta la cabeza de los papeles y mira como la espalda de su cuñada se convulsiona en espasmos, está llorando.
Y él es un Weasley, es el hermano mayor de Ron, y todos sabemos que Ron no tiene sensibilidad ni tacto. Realmente Charlie no tiene mayor suerte que el más chico. Así que se corta un poco al ver a la veela en esas condiciones, pero pronto la caballerosidad lo hace tomar impulso y abrazar delicadamente a la mujer, que se aferra con fuerza a sus ropas. Él es en ese momento consciente del error que cometió al sostenerla; las curvas femeninas se acoplan a su cuerpo de forma perfecta y los redondos pechos se aprietan contra su torso, finalmente decide estrecharla aún más por su fina cintura y luego de tragar en seco para tranquilizarse a sí mismo le habla.
-Escucha, Fleur, yo no sé que habrá pasado con mi hermano para que estés así, pero calma. Ya sabes que los hombres de esta familia somos explosivos y verdaderos cabrones cuando nos lo proponemos y es por eso que... - Un fino dedo se posa en sus labios, callándolo en el acto. Ella lo mira con los ojos aguados y la barbilla temblando, sin embargo un halo de furia que él recién nota la rodea.
-No es tan sencillo, Chaglie. Bill paguese cada vez más fgio. Y estoy cansada, hagta de luchag contga todo... Contga tu familia, la mía, los pgejuicios, la guerra, una manada de lobos, algo invisible, contga la Orden y tu propio hegmano. Ya no más, Chagles. - Estalla ella, y luego lo vuelve a abrazar con más fuerza que antes. Él la sujeta, viéndola inestable y preguntándose internamente cómo es que Bill podía hacer llorar a alguien que en verdad lo ama.
Sin usar la guerra como excusa.
-Es todo lo que la chica ha dicho, mi Señor. - Draco, vestido con una túnica negra y una máscara plata, hace una reverencia y da dos pasos atrás una vez que termina de hablar. Le costo conseguir que su tía accediera a convocar al Lord, pero ahora que todos escucharon el relato Bellatrix está más agitada que de costumbre y él podría asegurar que está orgullosa.
-Me alegra tu progreso, Malfoy. Sin embargo yo ya poseo esa información, así como la famosa Varita de Saúco, que era propiedad de Albus Dumbledore. - El Lord comenzó a pasear por el salón, intimidándolos. - Verán, estoy familiarizado con la leyenda... Por eso quise que Ollivander fuera un prisionero. Hace poco visité el colegio y también la horripilante sepultura que lo empaña, no fue difícil hacerme con tan preciado objeto, gracias a la ayuda de Severus fue aún más sencillo. Es por eso que aunque aprecio que hayas confirmado mi teoría, no me sirve de nada la información que me traes. - Draco aprieta los puños con enojo, la sangre sucia debería saber algo más. Lo mejor sería dejarse de delicadezas y arrancarle la información de una manera más brutal, sin ningún tipo de compasión como un cuarto, o como la comida, la ropa... Incluso los hechizos sanadores. - Pero como soy demasiado benevolente y sé que la chica no es fácil te ayudaré. Ahora traedla aquí.
Los tres mortífagos que están en el lugar se miran entre ellos. Bellatrix se muestra emocionada por saber lo que hará su Señor, Draco y Lucius en cambio no están dispuestos a permitir que nadie, sea quien sea, se encargue de la prisionera. El patriarca lee en la mirada de su hijo que él no quiere ni va a dejar que le arrebaten su juguete más preciado. Y es eso lo que le hace arriesgarse.
-Mi Señor, si me diera la oportunidad estoy seguro de que yo personalmente podría hacer algo. - Los ojos rojos se posan en él y Lucius traga pesadamente, sabiendo que no está exactamente en posición de negociar, pero es un Malfoy por Merlín, y ellos nunca se dejan doblegar.
El vestigio de Tom Riddle miró a su subordinado, evaluándolo. Es cierto que Lucius y su familia han cometido demasiados errores a lo largo de los años, pero es verdad también que han tenido grandes agallas y mucha astucia al momento de zafarse de grandes problemas e incluso a la hora de no ir a Azkaban en la primera guerra. Obviamente esa familia sabe muy bien como escaparse de los malos ratos; a él no le gustan los traidores -pese a Pettegrew- y sabe muy bien que Lucius, Narcissa o Draco pueden traicionarlo si se ven muy mal parados. Pero si en algún momento los reclutó fue por su gran poder de influencia en la sociedad, poder que todavía mantienen -pese a todo- y que él necesita.
No es necesario dejarles una libertad de acción total sino que con un poco será más que suficiente, solo es cuestión de tener a todos felices. Hacer que la vieja guardia tenga preferencia por encima de todos los ineptos que muchos contrataron como carroñeros. No es bueno ponerse en contra a aquellos que siempre te siguieron, por más que solo sean eslabones que no te importen en absoluto.
Es hora de aplicar la política de pan y circo.
-Han tenido demasiado tiempo a la impura, Lucius. Sin embargo yo no voy a sacarla de su poder. Dije que la trajeran, Malfoy. - Se dirige a Draco, quien asiente y sale en busca de la mujer.
Malfoy ha cumplido cada palabra dicha al pie de la letra desde que ella habló, obligada. Ha cumplido todo tan genialmente bien que ahora se ve en la situación de pasar mucho tiempo sola, tanto que comienza a extrañar cualquier compañía... Aunque sea la de él.
Aunque también le ha permitido pensar con claridad y es eso lo que la ha ayudado a idear un plan. Los muy desgraciados que la tienen prisionera quieren que ella los ayude brindándoles información, pues bien, ella buscaría la manera de confundirlos a base de falsos datos que pudieran lograr que Voldemort baje la guardia y descuide los horrocruxes, concentrándose en otros asuntos.
Claro que a su vez tendría que obtener un beneficio propio.
Entonces la idea era simple: embaucar a Malfoy, ganar tiempo y salir de allí.
Es en esos momentos cuando se pregunta qué fue lo que sucedió con la Hermione asustada y débil de hace poco tiempo atrás, respondiéndose inmediatamente que aún tiene esa debilidad solapada en su interior. Pero ella ya ha dejado que la dobleguen demasiado y no está dispuesta a dejarse doblegar en esos momentos, no cuando al fin entiende que ya no puede dejarse ganar. Es una Gryffindor y tiene valentía, y es también una hija de muggles bien orgullosa de su origen, muchas gracias.
Por eso mismo los mortífagos y su líder pueden irse al demonio.
Ya no hay nada que esa guerra pueda quitarle, la separaron de sus padres al tener que desmemoriarlos, muchos conocidos han muerto, Malfoy se encargó de arrebatarle la virginidad y las muchas odiseas que ha pasado en esos siete años que lleva en el mundo mágico le han ido quitando de a poco la dulce inocencia de la niñez, después de todo no puedes enfrentarte a la muerte y seguir viviendo en una nube. Y fue cada golpe recibido el que hizo que la cruda realidad se abriera paso en su entendimiento, y es ése mismo hecho el que la hizo darse cuenta de que con llorar y bañarse enérgicamente no conseguirá borrar el pasado, no va a morir solo por cerrar los ojos y desearlo.
La guerra no va a acabar por más que ella se duerma deseándolo cada noche.
El rastro de Draco no va a irse por más empeño que ella ponga y el dolor no va a desaparecer ni aunque lo intente.
Con un suspiro se levanta de su cama y camina hacia la ventana, aburrida ya de tanto encierro, harta de leer libros que no le enseñan nada y sobrecogida por la falta de compañía. Lo único lo suficientemente atractivo que tiene a la vista son los hermosos jardines de aquella Mansión; adornados con bellas rosas, narcisos y amapolas, un pequeño lago con un puente para atravesarlo y un gran bosque de acacias y eucaliptos al fondo, dándole un aire tenebroso. Ella está ensimismada mirado el paisaje de afuera cuando la puerta se abre y entonces voltea, sorprendida.
Tiembla involuntariamente al ver a Malfoy parado en el umbral, observándola fijamente.
Los ojos grises recorren su figura detenidamente, posándose más tiempo del necesario en sus senos, su cuello y sus labios; el hombre parece hambriento y ella siente temor cuando el pensamiento de que él pueda venir por más de lo que ya le ha arrebatado la golpea casi dolorosamente, pero aún así no baja la mirada y se permite mirarlo de arriba a abajo, preguntándose cómo es posible que incluso con su "ropa de trabajo" se vea bien, al final cuando él se adentra en la habitación sus miradas por fin se encuentran y es allí cuando Hermione frunce el ceño. Malfoy parece agitado y con una tormenta en su interior y eso nunca es bueno.
Ella camina hasta llegar a su altura y se queda plantada en el lugar, insegura acerca de porque esa expresión de tormento adorna las facciones masculinas, mas la intención de Draco es otra y al tenerla tan cerca la toma del cuello acercándola a sus labios y robándole un apasionado beso en donde sus lenguas se encuentran y danzan juntas, pero cuando el aire es indispensable se separan y él puede ver las mejillas sonrosadas, los labios rojos e hinchados y los ojos cerrados que se abren poco a poco, cuando la ve, algo mareada pero con la mirada vidriosa es consciente de que por más cabrón que haya sido con la mujer aún puede provocar algo, aunque sea dolor, placer o un simple llanto. Es él quien puede adueñarse de ella en todos los sentidos y nadie más lo hará.
-Granger, tenemos un problema y requiero de tu participación positiva para arreglarlo. - Ella enfoca la mirada y luego vuelve a fruncir el ceño, confusa. - El Señor Oscuro solicita tu presencia. - Ahora abre los ojos desmesuradamente y comienza a temblar. - Resulta que la información que me distes ya la conocía, por lo que ha decidido interrogarte personalmente...
-Malfoy, ¡NO! - Hermione retrocede y comienza a correr por la habitación, asustada. Si Voldemort la interroga estará todo perdido. - Juro que haré lo que quieras, pero no lo permitas. - Ofrece desesperadamente.
-No está en mí el evitarlo, Granger. Aunque... podemos hacer un trato. - Ella se detiene y lo mira. - Te saco los recuerdos de lo sucedido en mi cuarto, ya que no nos conviene que se sepa y protejo tu mente con un hechizo. A cambio vuelves a dormir en mi cama. - Hermione asiente.
-Lo que sea, Malfoy.
-De acuerdo, Accio botellas de cristal. - Un montón de botellitas de cristal iguales a las que usaban en pociones entraron en el cuarto volando. Draco las tomó en sus manos y luego le tendió la varita a Hermione, quien lo mira asombrada. - No puedo extraer yo mismo tus recuerdos, tendrás que hacerlo tú. - Ella cabecea afirmativamente y toma la varita en sus manos.
-Bien.- Cierra los ojos y se concentra en el momento en el que Malfoy la lleva a su dormitorio, enfoca todo lo sucedido ese día; los hechizos sanadores, la comida, el elfo y la infernal forma en que se adueño de ella. Pone la varita en su sien y lento la va retirando al tiempo que una hebra plateada de consistencia entre gaseosa y líquida es depositada en uno de los frascos.
Malfoy se apresura a tapar el recipiente y lo deja sobre la cama, que es lo más cercano, y entonces volvió sus ojos a la figura de la chica quien miraba de la varita al frasco con el recuerdo y luego a uno vacío, como sopesando una idea.
-Granger, no tenemos todo el jodido día y aún falta mucho por hacer.
-Necesito guardar otro recuerdo, es importante.- Se muerde el labio, nerviosa.
-No voy a proteger a Potty.
-¡No se trata de Harry, grandísimo idiota! - Él abre los ojos y luego enarca una ceja, se acerca a ella hasta estar a solo unos centímetros de su cara y sonríe.
-¿Qué vas a darme a cambio? - La ve tragar pesadamente y ensancha su sonrisa.
-Te dije que haría lo que quisieras, quieres que duerma en tu cama, pues bien, eso haré. Y si quisieras que fuera un maldito mono de circo también lo sería.
-Bien, muy bien... Excelente de hecho.- Él le acerca dos botellitas más.- Además de tan preciado recuerdo tuyo, extrae también esta conversación. Ella toma una de las botellas.
Hermione se vuelve a concentrar, buscando esta vez en su memoria el momento exacto en que desmemorio a sus padres y les implanto la idea de irse a Australia. Podría morir en ese conflicto bélico, pero no iba a permitir que nadie dañara a la única familia que tenía. Así, otra hebra fue depositada en un segundo recipiente. Luego extrae también la conversación de momentos antes y le devuelve todos los frascos y la varita a Draco.
-Listo. - Malfoy la vuelve a observar fijamente, al final exhala un suspiro cansado y cumple con su parte del trato.
-De acuerdo, Granger, voy a realizar un hechizo de magia negra y probablemente no sea agradable pero es lo único que puedo hacer por tu mente sin que se den cuenta de lo que hice.- Ella asiente, insegura.- Bien, hora de actuar. Obscurus Mens.- Un rayo violeta golpea la cabeza de la mujer y la vista se le desenfoca unos momentos, pasado eso, ella rápidamente parpadea confundida, subiendo la mirada primero hasta sus labios y luego hasta llegar a sus ojos; y cuando la comprensión llega a la mente de ella pega un salto y se aleja casi corriendo. Él respira aliviado de saber que todo marchaba conforme a sus planes.- Vamos, sangre sucia, nos esperan.- Así, ambos salieron rumbo al salón donde se encuentra el Señor Oscuro.
¡Hola! Bien, aquí está ya el capítulo 10.^^ ¿Qué les parece? Yo amé escribirlo, no sé porque. Siempre disfruto cada capí, pero este en especial me tiene mega feliz. Será por todo lo que pase para poder escribirlo.
En fin, ¿no me demore tanto, eh? Espero que no.
Ahora quiero agradecer por los reviews, lamento no haber respondido. Estuve sin pc, por eso no tuvieron una contestación y tampoco colgué la imagen de Agnes. Bue, mejor agradezco, mención especial para: patty 15, Maggie Night, azu23blood, Abytutis, Basileya, ILSly, Linok y jazz (gracias por tres!).
No tengo más que decirles, así que me despido.
Saludos,
Ceci.
P/D: La coincidencia de que ILSly y yo hayamos actualizado prácticamente juntas es eso, una coincidencia. xD.
