Capítulo 8: La confesión de An-chan
Dicen… que sólo en las novelas suele ocurrir que dos personas, estando cerca la una de la otra, pese a trabajar en ámbitos complementarios, y desear, por muchos motivos, verse, no llegan a encontrarse, ignorando que el otro se halla a menos de un par de pisos de distancia… Los horarios, que en Marukawa eran tan heterogéneos entre departamentos… Las responsabilidades y reuniones dentro y fuera de la editorial… Los benditos fines de ciclo y la casi enfermiza exclusividad de Yokozawa hacia todo lo relacionado con Esmeralda… Todo, todo había jugado en contra. Aunque no lo supiera, en la vida real, Ritsuko se hallaba dentro de ese grupo de personas, medio distraídas, por llamarlas benévolamente. En resumen… era su caso.
Es decir…
En un año completo de trabajo como editora de manga en una de las editoriales, si es que no la mejor, más importantes de Japón… y seis meses de relación amorosa con Takano-san (seis meses, es necesario aclarar, de dulzura fuera del trabajo, porque dentro… Creo que ya hemos mencionado antes el carácter de ambos en el trabajo…), no había logrado encontrarse con
An-chan, descubrir que era la prometida de Yokozawa, menos que Takano-san ERA su primer amor: Saga-senpai… Y, dado que nadie lo había vuelto a mencionar desde su llegada a Marukawa (cuando decimos nadie, hablamos de Takano-san, Takafumi-senpai y An-chan, los únicos que conocían ese… secreto), a Dios gracias, por milagro de la Fuerza o simplemente porque el asunto era tan vergonzoso que al fin Yokozawa no lo comentaba a modo de burla con Takano, tampoco se había enterado del instante BL entre esos dos.
Hasta ahora…
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Ese día era el cumpleaños número veinticuatro de Ritsuko. Día que, por bendita coincidencia, debían entregar los documentos del fin de ciclo. Pero, por una razón que ya todos sabían, Esmeralda olía a rosas, y no a medias y ropa interior de hacía cien años.
Obvio.
Todos en ese Departamento amaban a Ricchan,por ser la única mujer y porque era sin lugar a dudas, pasando por alto su calidad de novia del Jefe, la más activa colaboradora y la mejor compañera y amiga que uno podía tener. Amiga de Yoshino y de Yukina, conservaba fiel y celosamente esos… secretitos… compartidos con Tori-chan y Kisa-chan, habiendo incluso intervenido como mediadora y cupido cada vez que surgía una pelea entre los miembros de cada parejita. Kisa, gracias a ella, ahora se sentía más seguro de sí mismo, hasta el punto de que había pedido personalmente a las clientas de Yuki que lo sacaran a pasear cuando ellos no podían verse… Consecuencia: mayores ventas yaoi y BL en Marimo Books. Y Tori… Bueno, digamos que debido a que ahora se tomaba las cosas con más calma el pobre Chiaki ya no se quejaba tanto de ciertos dolores de columna…
Por todo ello… y porque ella era mil veces más estricta que Takano… ahora sí cumplían los plazos…
Excepto ese milagro de Ritsuko-sama… todo seguía su habitual rutina, en medio de una felicidad que muy, muy, MUY en el fondo, Takafumi y Masamune custodiaban como soldados de un ejército de dos únicos hombres. Sin embargo, pese al estrés adicional que suponía andar de arriba para abajo verificando que los horarios de una no coincidieran con los de la otra, o que a Isaka-san no se le ocurriera convocar una reunión entre Esmeralda y Publicidad por entero, Takano-san era feliz al fin. Feliz como nunca lo había sido antes, ni siquiera en la época en que amanecerse en casa de Ritsuko, estudiando matemáticas porque la niña era un poco lenta para ello, era la única fuente de maravillosa incomodidad. Aunque era consciente de que Saga Masamune nunca saldría de su corazón, sentía que al fin su Ritsu veía a Takano Masamune como una oportunidad de amar válida.
Ahora, la joven intentaba por todos los medios no sonrojarse cada vez que intercambiaban una mirada, o él la sorprendía mirándolo fijamente. En esas ocasiones, como él bien sabía, Kisa la solía molestar hasta hacerla correr al baño para mojarse el rostro. Y Mino, siempre considerado, aunque eternamente hermético con respecto a su verdadera identidad… hem… de género… solía esperarla fuera de la oficina para alcanzarle un espejito y sus cosméticos (olvidados obviamente por culpa de su rápida huida). Y ella, nuevamente maquillada y sin rastros de su sonrojo, entraba a paso firme y… salía a los cinco minutos a lavarse una vez más el rostro, cuando Takano decía alguna de sus estupideces… cursis.
Tori, por su parte, se encargaba de hacerla de defensor y aliado de Takano. Junto al ahora resignado e indirectamente dichoso Takafumi, era el único que solía secundar al joven de los ojos marrones en sus pequeñas sorpresas… Como las rosas que esa mañana perfumaban todo el piso… cual oasis en medio del desierto de papel desperdigadas por el piso… Papel higiénico, por cierto. Ya que el buen Kisa se encontraba terriblemente refriado.
¡ACHÚ!
¡Salud! – rieron todos – Ah, Kisa-chan, cualquiera diría que estuviste muy… expuesto anoche… Ayer estabas muy sano – el pobre se puso rojo de la vergüenza.
Jum, yo no digo nada cuando llegas toda despeinada en las mañanas, Ricchan – la pobre dejó de reír – Jum, creo que es mejor que no me sigas molestando… Yo también sé algunos de tus secretitos – la pobre se encogió.
Ya, basta, no la molestes… ¡Ah, son las cinco al fin! – Mino ensanchó su sonrisa – ¡Ricchan, vamos a comprar todo para esta noche!
Nada de comprar, ustedes son nuestros invitados – no, no vivían juntos. Es más, ni siquiera conocían el departamento del otro por dentro. Ese día, eso sí, muy en el fondo, conllevaba el tácito ofrecimiento de un momento de intimidad. Al imaginarse lo que podría pasar al quedarse solos luego de que ellos se fueran, los dos corazones se agitaban más de lo debido.
Ah, Takano-san, no seas injusto… Queremos homenajear a Ricchan, no la quieras para ti solito – el comentario de Kisa versión gatito con botas conmovió al morocho de los ojos marrones.
Lo mismo digo – Yokozawa entró y la abrazó con fuerza – Feliz cumplemenos, mocosa… Ya estás vieja.
¡Oye!
Jajaja. Espero que este nuevo año de vida te traiga un poco más de cordura al momento de formular tus propuestas… ¿Efectuar cinco ferias para un manga que probablemente ni se llegue a vender…?
Eres un hombre de poca fe, ese es el problema. Tori-chan me dio la razón, ¿verdad? – el aludido le sonrió – Lo ves. Yo confío en él, nunca se equivoca…
Sólo cuando confío en ti – el propio Tori la hizo trastabillar con su parco pero burlón comentario.
¡Jajaja, eso es cierto! – Takano lanzó una de sus muy características y contagiosas carcajadas, ganándose una mirada asesina.
Gracias… Takano-akuma…
Ya, ya, no te enfades, te arrugarás antes de tiempo si sigues siendo tan renegona… Y, ¿cómo haremos pa – Yokozawa calló. Sus ojos se fijaron en un punto por encima de la cabeza de Ritsuko, mientras sus mejillas se coloreaban ligeramente – ra ir todos a su departamento…?
Nosotros dos iremos en el auto, ¿puedes llevar tú a Mino-san, Kisa y Tori? – asintió, sonriendo con dificultad – ¡Excelente! – el hecho de que se conocieran de niños la convertía en una eficiente traductora de sus estados de ánimo. Por ello, sospechando por dónde iba el asunto, decidió tranquilizarlo – ¡Oh, había olvidado algo muy importante! – los asustó a todos con su grito – ¡Senpai, ven, necesito tu ayuda! – hacía mucho que a Takano-san no le importaba que aún lo llamara de esa manera. Pero esta vez, al verlos correr hacia Dios sabía dónde, un estremecimiento lo recorrió por entero.
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¿Estás seguro?
Segurísimo… Kirishima-san, de Japun… Es la quinta vez en la semana que lo veo en el piso de ustedes, y la veinteava, contando con la de la mañana, en que visita Publicidad, cuando antes enviaba a uno de los editores a su cargo…
Vaya… Sí que está enamorado de ti – lo sonrojó. Ofendido, alzó la voz.
Oye, ¡SOY HOMBRE! Además… ¡estoy comprometido!
Con un fantasma, obviamente. Porque ya llevo un año en Marukawa y nada de presentármela. Imaginándome, para mi propia tranquilidad, de que nadie la conoce, debo suponer que quizás debido a que nos ha visto juntos siempre, Kirishima-san cree que soy yo y por ello te espía, para asegurarse… – Takafumi abrió los ojos por completo y luego bajó el rostro. Temblaba ligeramente – Senpai… ¿estás seguro de que ella existe…?
Sí…
Entonces, puedes explicarme… ¿por qué adoptas este tipo de comportamiento cuando Kirishima-san está involucrado…? – los ojos azules se nublaron.
No lo sé – era sincero. Llevaba tres meses exactitos en la misma situación… Desde el día en que tuvo la desgracia de encontrar a Takano y a Ritsu en medio de un beso casi apasionado… en la puerta del departamento de la joven. Y, con el corazón destrozado y sin hacerse notar, había huido hacia una taberna, de la cual fue rescatado por un amable Kirishima, quien nunca antes le había dirigido ni siquiera una mirada de desprecio – No lo sé…
Tómatelo con calma, ¿sí…? Sabes que cualquier cosa que te ocurra, puedas compartirla conmigo, ¿verdad? Nada ha cambiado, sólo que ahora somos únicamente amigos… Yo te amo tal y como eres – el corazón del joven sonrió al escuchar esas palabras. "Yo te amo".No era una declaración, pero saberlo le quitó gran parte de sus miedos.
Jum, quizás lo que ocurre es que me estoy convirtiendo en algo que siempre he repudiado… Y eso es sólo culpa de la persona que me dejó por un esperpento – por respuesta, ella besó su mejilla. Hablar de Saga era ahora… casi como hablar del tiempo.
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¿Segura que todo está bien…? – la miraba de reojo, y fijamente en los semáforos. Pero ella no cambiaba su expresión. Estaba preocupada, y lo peor es que no deseaba decirle la razón.
Sí… Sólo… Masamune – la miró. A Dios gracias acababa de ponerse la luz roja – dime la verdad…
¿Sobre?
¿La prometida de senpai existe? – palideció. La luz cambió a verde, dándole la oportunidad de tener una razón válida para mirar al frente y no verse más sospechoso – Él dice que sí, pero… Nunca me la quiere presentar… O es que acaso…
¿Qué?
…se volvió gay? – estuvo a un paso de atropellar a un gato despistado – ¡Idiota, conduce bien! – la Ritsuko de la oficina hizo su aparición. Intentando recuperar el aliento y el ritmo cardiaco, Takano apagó el motor, luego de estacionarse bien. Y fijó sus ojos marrones en los verdes.
Hay cosas… que debes pasar por alto si él no desea decírtelas… Deja de indagar sobre ella. Él está comprometido, sí. Pero debe existir una razón sobrenatural para que no debas ni hayas podido conocerla…
¿Pero cuál es?
Ritsuko – se puso serio – Por favor, deja de ocuparte de sus cosas…
Es que es mi amigo…
Hasta pareciera que estás celosa…
¿Eh? – el joven volteó hacia el lado opuesto, apretando los puños. Ella sonrió dulcemente – Me preocupa… que esté confundido con sus sentimientos… Creo… que alguien está interesadO – remarcó la última vocal – en él – los ojos marrones la miraron casi con horror – Oye, ¿qué tendría de malo? Yokozawa es un hombre muy interesante y apuesto. Puede conquistar el corazón de cualquier persona…
Ah, nuevamente con tus pensamientos BL…
Pues sí – sonrió coquetamente. Él se puso nervioso.
Mejor nos apuramos, ya deben estar esperando – en compensación, Takano-san recibió un beso.
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¡AH… YUKI… CHIAKI! – Takano-san, Kisa-san y Hatori-san sintieron hervir su cuerpo. Aunque eran conscientes de que entre ellos tres no podía ocurrir nada, ni siquiera con la mente, ver a los tres abrazados de esa manera era realmente molesto. Los jóvenes acababan de llegar, juntos, probablemente desde el estudio-departamento de Chiaki – Ah, me alegra verlos, dúo de ingratos…
¿Eh, ingratos nosotros? Por culpa de Takano-san ya no te dignas a visitarme en el estudio los fines de semana – el aludido deseó quemarlo vivo – Adivina que… ¡Yuki me ayudará con el diseño de las portadas, ¿no es maravilloso? – verlos girar agarrados de las manos cual niños chiquitos fue todo lo que Hatori pudo soportar. ¿Yuki… desde cuándo las confianzas con Yoshino…?
Hey, ya terminaste el storyboard, ¿cierto?
¿Eh? – el pobre perdió todo el color de su joven rostro.
Ah, Tori-san… ¿no ves que estamos conversando de algo divertido?
Yukina-kun, si sigues consintiendo a este irresponsable
Por favor, Tori, de eso me encargo más tarde… Ahora estoy conversando con mis dos amores – Kisa le lanzó la mirada más gélida emitida por sus ojos hasta ese momento al rubio, mientras Takano, asustado por la expresión de Hatori, y dejando de lado sus propios celos, lo agarraba con disimulo por el brazo, en un vano intento por detenerlo. Yoshino… parece que has olvidado que ya vivimos juntos… ¿cierto…?
Siempre celosos… Yukina-kun, Yoshino-sensei, un gusto volver a verlos – Yokozawa les dio la mano – Vi a Usami-sensei, mejor dicho, su auto, a unas cinco cuadras, mientras conducíamos hasta aquí, frente a una pastelería exclusiva. Creo que traerá la torta, de seguro Misaki-kun elegirá la más rica y grande para todos – aplaudieron emocionados. Todos sabían que el jovencito era un experto cocinero, y un crítico de repostería sublime, además de ser la víctima favorita de Usami-sensei.
¡Ah, deben ser ellos! – Ritsuko, como buena anfitriona, aunque esa no fuera su casa, sino la de su novio, corrió a abrirla, sin mirar por el intercomunicador. Y sonrió ampliamente – Ah… ¡KUSAMA-SENSEI… KAMIJOU-SENSEI… MIYAGI-SENSEI… SHINOBU-SAN… QUÉ ALEGRÍA VERLOS NUEVAMENTE!
Onodera-san, el gusto es nuestro… ¡Feliz cumpleaños! – Nowaki y Shinobu (este con cara de pocos amigos, está de más aclararlo), reventaron dos bombitas de pica pica y serpentinas. Todos rieron.
Disculparás que ensuciemos de esta manera tu piso, Takano-san, pero Hiroki insistió en darle un airecito diferente a la fiesta… – las palabras insolentes de Miyagi-sensei ofendieron a Kamijou.
¡DEJE DE LLAMARME POR MI NOMBRE, IMBÉCIL!
Vaya… Armas una fiesta y no invitas, Takano-san – la nube de papelitos de colores aún no terminaba de caer al suelo, ni Hiroki había dejado de gritar, cuando la voz de una mujer se dejó oír en medio de las risas. Helando la sangre de Yokozawa y Takano.
Ah, buenas… noches… Bienvenida.
Gracias… ¿Usted es…?
Soy la novia de Takano-san. Me llamo Onodera Ritsuko… – la mujer abrió los ojos por completo y la boca casi se le descoyunturó al caérsele la barbilla hasta el suelo – Es mi cumpleaños, por eso el alboroto…. ¿la estamos incomodando con nuestros gritos….? – era obvio que pensaba que se trataba de una vecina de piso.
¿Ono… dera… Ritsuko…?
Sí. Soy la nueva editora de Esmeralda, ¿conoce usted la editorial…?
¿Que… si… conozco… – An-chan le lanzó una mirada horrorizada a los aterrados Takano y Yokozawa. Y luego sonrió maliciosamente, al entender que la joven desconocía ciertos… aspectos. Su mirada les heló la sangre – Por supuesto que sí, Onodera-san… Trabajo en Marukawa, en el Área de Publicidad. Soy… la prometida de Takafumi – sonrió triunfalmente, pensando que la noticia la haría trastabillar y morirse en el acto. Pero…
¡AH… ES UNA EXCELENTE NOTICIA! ¡DESEABA TANTO CONOCERLA!
¿Conocerme…? Pero si
Ella… no está muy familiarizada con el resto de áreas, A… amor – Yokozawa hizo el sobrehumano esfuerzo de decir esa palabra, para no dejarla hablar.
Ah, pero igual podemos conversar, ¿cierto, Onodera-san?
¡Por supuesto que sí! ¿Senpai, por qué no me dijiste que la habías invitado? ¡Es el mejor regalo de la noche! – Takano se estremeció.
Ah, verá, lamento decir que no lo sabía. Sólo vine pensando que quizás mi novio se encontraba una vez más en la casa de su ex, Jajaja. Como no me contestaba las llamadas… – primer golpe. Certero. Ritsuko palideció y tuvo que aferrarse a Kamijou-sensei, el más cercano a ella en ese momento, quien la miró preocupado, maldiciendo a la otra mujer con su mente.
Shinobu intercambió una mirada de incomprensión con Miyagi y Nowaki, interesado por la salud de su maestra particular de letras. Su maestra, sí. De fines de semana, vale aclarar, ya que Kamijou se había negado a enseñarle, debido a sus continuos ataques de celos, y Usami sólo enseñaba a Misaki. Saliendo de sus reflexiones de último momento, el joven adoptó la actitud que solía tener contra quienes no le caían bien y le habló a An-chan con su usual tono de fastidio.
No sé quién demonios es usted, pero me parece a mí que esas cosas no se deben tomar a la broma… menos cuando uno no se encuentra en su propia casa y no conoce a la anfitriona…
Pero si no bromeo… ¿Qué, no lo sabían…? – Ritsuko sintió que todo le daba vueltas – En la época de la universidad… donde nos conocimos… ellos jugaron durante un mesecito a ser novios…
¡Oye, basta! – Yokozawa deseaba asesinarla.
Incluso… debo decir con un poco de vergüenza debido a la presencia del niño – miró despectivamente a Shinobu, quien estaba tan impactado con la revelación que ni siquiera reaccionó – que si Takano-san fuese mujer… ahora tendríamos a un pequeño o a una pequeña Yokozawa corriendo por todo el piso… ¡jajaja!
Yokozawa-san, sabe que lo respeto por encima de todo – Yukina apartó delicadamente a Kisa-san, quien le agradeció internamente por tomar el control de la situación, debido al bloqueo del dueño de casa – pero no puedo permitir que esta señorita siga ofendiendo a mi amiga…
¿Ofendiéndola? Sólo le cuento algunas cosas que parece igno
¡Cállese! – hasta el tímido Chiaki estaba rojo de la furia. Tori lo tomó de la mano para intentar calmarlo.
Le exijo que se vaya. No me obligue a ser rudo – Takano-san le agradeció a Yukina que reaccionara en su nombre. Intimidada por el apuesto joven que la miraba con la furia de un toro embravecido, la mujer se fue.
Dejando tras de ella los despojos de la casi fiesta de cumplemenos.
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Silencio. Un silencio sepulcral. El departamento del lado, el teléfono de ese departamento, el sitio vacío debido a las vacaciones semi forzosas por motivos de salud… Todo era silencio.
Takano no había podido explicar lo inexplicable. ¿Qué decir… si todo era cierto? ¿Cómo decirle que sí, se había acostado con su primer amor, pero no porque lo amase, sino por culpa del trago? Y, lo más importante… ¿qué ocurriría ahora que, por el hecho de ya conocerla, An-chan iba todos los días a intentar encontrarse con ella… a seguir intentando separarlos? Los chicos siempre le ayudaban a echarla, pero… Él estaba seguro de que esa arpía no se quedaría contenta a menos que ellos se distanciaran por completo.
Sólo se había limitado a verla despedirse de todos, con su carita fruncida por el intento de no sollozar de forma audible, custodiada por Kisa, Yukina, Tori, Chiaki, Mino, Nowaki, Misaki, y los temperamentales Hiroki y Shinobu, que en ese momento le hablaban dulcemente y la tenían abrazada por la cintura.
Recordaba esa imagen que lo obligó a golpear la pared con su puño hasta hacerse daño, con el llanto sereno de Yokozawa como fondo, quien sentado en el sillón principal sentía que con cada lágrima caía un fragmento de su eterna amistad. Y las palabras de Usami-sensei... El hombre al que Ritsu le había confiado el secreto de su amor hacia Saga-senpai. El hombre que ella admiraba, que ponía siempre como un referente, y que, aunque le molestara, ocupaba un lugar muy importante en el corazón de la joven… El de un hermano mayor…
"No voy a pedir explicaciones… Pero creo yo que ella las merece. No te tardes en darlas… Recuerda que tienes una falta más grande… Saga-senpai…"
Buenos días – su vocecita lo trajo al presente. Los otros tres saltaron de sus sitios y la llenaron de besos. Dos semanas después… El dulce perfume de sus cabellos inundó Esmeralda. Y lo embriagó por completo.
Buenos días – casi como si lo hubieran planeado con anticipación, el timbre que indicaba la hora del almuerzo se dejó escuchar. Los otros salieron para darles espacio, sonriendo tiernamente – Ritsuko, yo
Por favor, no tratemos nuevamente el tema. Hablé con Takafumi… Y le dije lo mismo que te voy a decir… Aunque… duele que no me lo hayan dicho… no los juzgo. Pero, entenderás que… necesito tiempo… Tiempo para asimilar que tú… y él – lanzó un suspiro – Una cosa es leer yaoi y BL… Otra es imaginarte esto en vivo y en directo – logró avergonzarlo por completo – Sobre todo cuando los protagonistas y yo… bueno...
Yo lo sé… Sólo quiero que sepas que no estuve ni estoy ni estaré enamorado jamás de él ni de otro hombre o mujer…
Lamentablemente me habías dicho ya antes… que jamás serías homosexual… Y ahora vemos que aunque no lo seas… o lo aparentes… o lo hayas asimilado como tu forma de vida, te acostaste con otro hombre – el pobre quería que alguien se compadeciera de su dignidad y lo matara en el acto – Dime, Masamune, ¿qué pensarías si estuviéramos en posiciones diferentes…? ¿Qué debo concluir…?
Que te amo – ella se sonrojó – Eres la única persona en el mundo a la que amo y deseo en la misma medida – la pobre se puso completamente nerviosa.
Bien, in… intentaré creerte... Aquí están las correcciones – parecía ser la Onodera-san que llegó a Marukawa, esa que se había sentido nerviosa ante la cercanía de Hatori-san el primer día – Creo que he logrado identificar todos los errores…
No lo dudo… Pero, ¿vamos a almorzar…? En una hora habrá una reunión con Isaka-san, tenemos tiempo…
De… de acuerdo… Ojalá no dure mucho, porque hoy debo reunirme a las ocho de la noche con mi autora, me parece que
¡Ah, Onodera-san! Qué bueno verla de pie, sana y salva – Ritsuko intentó sonreír, fallando desastrosamente. Odiaba a la mujer, y no entendía cómo podía ser que un hombre tan noble, bueno y dulce como Takafumi fuese su prometido. Takano apretó los puños, intentando no perder la compostura – Pensé que llegaría tarde, Isaka-san me convocó también a la reunión.
Es dentro de una hora, íbamos saliendo para almorzar…
¡Ah, Takano-san, los acompaño! Me muero de hambre, y me encantaría poder platicar con tu nueva novia – iba a responderle, pero la mano de Ritsuko apretó la suya ligeramente.
Oi, ¿qué demonios haces aquí, importunando a las personas? – Yokozawa acababa de entrar a la oficina del costado. Le aterró la imagen de la mujer cerca a los otros dos cuando sabía que ni siquiera habían terminado de reconciliarse. Pero cuando pensaba que ya nada podía salir peor…
¡KOHINATA AN! – …Kirishima Zen, su pseudo acosador, entró detrás suyo, bramando hacia la mujer. Ignorando al resto por completo, incluido el propio Yokozawa – Me acabo de enterar… ¿CÓMO QUE TE OPUSISTE A QUE SE IMPRIMIERAN CIEN MIL EJEMPLARES, QUÉ PARTE DE "THE KAN ES EL MEJOR MANGA DE MARUKAWA" NO ENTENDISTE?
Ko… Ko… Kohinata… ¿An? – los tres la miraron. Estaba más pálida que un fantasma y temblaba, mirando aterrada a la mujer que le sonreía cínicamente.
Ah, ¿al fin me recuerdas… Ricchan? Imaginaba que ya no me cuentas entre tus amistades, pero, pensé que al menos me recordabas… y sólo fingías ignorancia. Los chicos me habían pedido no hablar, por eso no te lo había dicho antes… Kirishima-san, yo opino que noventa mil son más que suficientes… tu manga no es tan popular como piensas, tuvo un bajón terrible el mes pasado… Pero, como ya debe saber, Japun se salió con la suya una vez más… Eso le pasa por no ir a la reunión y exponer sus justificaciones…
¿Se siente bien? – el castaño, sin hacer caso a las palabras arrogantes de la mujer, acababa de saltar por encima de los escritorios hacia el ambiente de Esmeralda, y miró con preocupación auténtica a Ritsuko, colocándole una mano sobre la frente para comprobar su temperatura. Takano no reaccionaba. Ahora sí que veía lejano el momento de la reconciliación.
Mejor traes algo de alcohol o algo parecido, amor – miró con burla a Takafumi – No vaya a ser que Ricchan y… SAGA-SENPAI… se desmayen…
El mundo pareció detenerse en esos cinco segundos. Y, como suele ocurrir en los mangas, animes, novelas, películas, es decir, en todo lo que se basa en la vida real, sus recuerdos pasaron como una cinta fotográfica por delante de sus ojos mentales. Toda su vida relacionada con el par de ojos marrones que se abrieron por completo, horrorizados por su palidez. Pero ella no los miró. Bajó la vista, proyectándola hacia el piso, y apretó las manos en puños que parecían tener la capacidad de romper todos y cada uno de los firmes muros de Marukawa. Yokozawa se quedó sin aire, y por inercia se sostuvo de Kirishima, quien no sabía si atender a la joven o a la persona que le gustaba tanto. Pero al final, sorprendiéndolos a los cuatro, fue ella misma, Ritsuko, quien reaccionó, sonriendo fríamente. Y hablando con neutral indiferencia.
Ya decía yo… que tu cara la había visto en alguna ocasión… Has crecido, y estás en verdad muy guapa – An se quedó muda, con la boca abierta por completo – Me alegra ver… que al igual que Saga, eres ahora una editora de prestigio… Te felicito.
Ella… no es editora, es publicista – aún ignorante de la situación de la que estaba siendo testigo, intentó aligerar el ambiente con un intento de broma. Sin éxito.
Oh, cierto, Kirishima-san. ¿Qué ocurrió? – como la mujer parpadeó, confundida, ella agregó – Te dejé felizmente unida a Saga… Pero, como bien he sabido gracias a ti, él estuvo con Yokozawa, y luego Yokozawa se comprometió contigo. Me imagino que tuvieron una muy buena razón para pelearse… o… ¿es que acaso son tres personas libertinas, les gustan los tríos, quizás? – parte de su rabia estaba aflorando. Parte que, como un imán, atrajo lo peor de la mujer a la que le debía todas sus lágrimas, pasadas, presentes y… futuras.
Oh, te equivocas, lamento no contribuir con tu enfermiza mente fujoshi… Cuando te fuiste, Saga-senpai sufrió mucho tu ausencia, y la separación de sus padres. Convertido ya en Takano Masamune, los dos ingresamos a la universidad de Yokozawa. Pero no se recuperaba, al contrario. Se entregó a la bebida y poco a poco fue perdiendo la razón… Ahí, se volvieron muy amigos, debido principalmente al sentimiento de responsabilidad que mi prometido tenía tan patente por aún amarte, lo que lo llevó a prácticamente a convertirse en su tutor. Sólo por él, Saga-senpai se rehabilitó, Ricchan – la joven de ojos verdes escuchaba atentamente, sin mostrar emociones – Para cuando me di cuenta, el amor surgió entre ellos. Los hubieras visto, no dejaban de prodigarse amor en las clases, en el parque, en los jardines… En las habitaciones de los estudiantes…
¡NO MIENTAS! – Takano al fin reaccionó. Empezó a defenderse.
Sabes bien que es cierto. No había noche en la que no tomaran, y amanecieran saliendo de la misma habitación, directamente a las clases… Sólo se separaban los fines de semana en que regresabas a casa de tu madre – Ritsuko enrojeció – Me he aguantado todos estos días el poder decirlo, de modo que me perdonarás que lo haga en este momento… y delante de una persona que no comparte una relación profesional directa contigo, pero… Eres una estúpida – rió con ganas. Kirishima abrió la boca para mandarla al infierno, pero la mano de Yokozawa lo detuvo. Ritsuko ya estaba replicando.
Ah, claro que sí. soy una estúpida desde el preciso momento en que te convertí en mi amiga… Sin lugar a dudas, han tenido los tres unos maravillosos trescientos sesenta y cinco días a costa mía, días llenos de carcajadas, debo suponer. He dicho un montón de idioteces en todo este tiempo, idioteces de las que ahora me arrepiento. Pero me das lástima – la mujer dejó de reír – Te metiste con un adolescente que ya tenía una pareja, aunque eso no fuera del todo tu culpa. Si él hubiera sido un hombre, no te habría hecho caso…
¡NO ESTUVE CON ELLA! – su miedo crecía a cada minuto. La estaba perdiendo de manera definitiva.
Siempre has vivido compitiendo con el resto. Cuando envidias la felicidad de otra persona, buscas arrebatarle lo que esa persona valora más en el mundo… ¿Eso pasó, verdad? Te dio envidia verlos tan felices… que engatusaste a Yokozawa… Después de todo, ya lo habías intentado cuando contabas con sólo diez años… Intentaste arrebatarme a mi primer amor – An-chan apretó los puños.
Arrebatarte a tu primer amor… ¿Recuerdas cuando te dije que estaba enamorada de una persona… de alguien mayor que nosotras…?
Claro. El profesor de letras… Al menos a él no intentaste seducirlo…
No, estúpida… Estaba refiriéndome a Yokozawa-senpai – Ritsuko se sorprendió – Dices que intenté quitártelo, pero deberías recordar que nunca me dijiste que estaban juntos... Pensando que yo no guardaría el secreto, por temor al qué dirán, supongo, me lo ocultaste, y yo continué con mis sentimientos… El día que me viste declarándome… ¡lo estaba haciendo con sinceridad… ESTABA EN VERDAD ENAMORADA DE ÉL! – Yokozawa no lo podía creer. Pero su incredulidad era lo único que su confesión logró arrancarle, ya que él jamás se había sentido atraído por ella – Si tú me lo hubieras dicho, habría eliminado mis sentimientos incipientes, con tal de verte feliz… Porque, aunque no lo creas… antes de eso, era en verdad tu amiga… Yo te alejé voluntaria y traicioneramente de Saga, sí, sin amarlo, sí, fingiendo sentimientos, sí… ¡PERO FUE PORQUE NO SOPORTÉ QUE ME QUITARAS A YOKOZAWA… Y QUE LUEGO LO HICIERAS INFELIZ AL UNIRTE A ESE BASTARDO! – sollozó. Ritsuko se la quedó mirando, conmovida por la historia, dejándose llevar por su capacidad de identificación con los sentimientos de las otras personas. Pero alguien se encargó de romper el encanto y la posible reconciliación entre ambas. Eliminando en el acto también la esperanza de Takano-san y Takafumi de contar con una oportunidad para explicarse.
¡AH, YA LLEGARON! Nanahikari, te ves medio paliducha, ¿no fuiste a almorzar? – sonreía como un idiota, indiferente a lo que estaba sucediendo, a las lágrimas que An-chan se estaba limpiando con disimulo o al sonrojo de Kirishima. Sólo Asahina-san, siempre atento, se acercó a la joven llorosa y le habló con dulzura.
Kohinata-san, ¿le traigo un vaso con agua… desea que la acompañe a los lavados?
No, gracias. Ya me siento mejor – sonrió levemente y luego caminó hacia Ritsuko. Le habló casi susurrando. Por más que lo intentaron, nadie la oyó. Sólo vieron el leve asentimiento de la ojiverde.
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Entonces estamos de acuerdo… Akihiko estará feliz de contar con el apoyo de todos nosotros… pese a que estemos en diferentes Departamentos…
El Departamento de Publicidad está dispuesto a apoyarlo en todo lo que necesite,
Isaka-san. Creo, eso sí, que deberíamos contar también con el apoyo de las librerías donde se venden sus libros…
Kohinata tiene razón. Para referencia, le doy el caso de los mangas de Kisa Shouta. Gracias a Marimo Books las ventas han ido incrementándose…
¿Lo has comprobado por ti mismo, Yokozawa?
Sí. Conozco a los encargados, puedo hablar con ellos.
Yo lo haré – dirigieron sus miradas hacia An-chan. Había estado muy comunicativa durante toda la reunión, a diferencia de Ritsuko – De todas maneras tenía que ir ahora. Isaka-san, si me autoriza, puedo hablar con las otras dos librerías que hay cerca a Marimo…
Por supuesto – Isaka-san era un inmaduro, irresponsable y poco prudente Director. Pero sabía lo que era sufrir por amor. Aunque actuara como si los sentimientos del resto le importaran muy poco, él ya había notado, desde el preciso momento en que había caminado hacia el grupo, que algo relacionado con amores del pasado había sido removido entre ellos. Y lo que todos habían podido pasar como una total falta de delicadeza y consideración, había sido en realidad un vano intento por aligerar el tenso ambiente – Pasando a otro tema… Onodera, tengo algo que proponerte… Pero, quisiera tratarlo contigo a solas – Takano se tensó, igual que Yokozawa. En su silencioso lugar junto a Ritsuko, Kirishima no dejaba de mirarlos, intentando descubrir si Takafumi aún amaba a Takano. Mientras, en silencio y sin mirar a nadie, An-chan dejaba la sala, sumida en sus propios pensamientos.
Me parece excelente, Isaka-san. También quería hablar con usted…
Bien, se termina la sesión. Nos reuniremos en media semana para ver nuestros avances individuales… Gracias a todos por su esfuerzo.
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Yo… Yokozawa-senpai… Yo… yo…
An-chan, ¿te sientes bien…? Estás muy roja, quizás tienes fiebre…
No… Es sólo que… Yokozawa-senpai, yo… Yo… Me gustas, senpai…
Nunca me lo contaste…
No lo recordaba… Supongo que lo enterré en mi mente, porque deseaba que nada interrumpiera mi felicidad y relación con Ritsuko… Además, lo tomé como una broma de parte suya… Era una niña muy coqueta y bromista… Como ahora…
Pues parece que no bromeaba – ambos miraron a Kirishima – Perdonen que me meta, pero estoy preocupado también por Onodera-san. No la he tratado mucho, pero tengo excelentes referencias de ella por Takahashi Misaki, mi nuevo colaborador, ¿creo que lo conocen…?
Sí. Es nuestro amigo – los ojos azules se cruzaron con los del Director de Japun. Ambos rostros se sonrojaron. La mente de Takano se permitió sustraerse a sí misma por un instante y no pudo evitar sonreír al imaginarse que el interesadO en su amigo era precisamente Kirishima Zen. Parecía un buen hombre, de modo que los bendijo internamente – Me siento culpable, yo debí actuar de manera diferente – sus ojos se nublaron una vez más. Pero sus mejillas fueron acariciadas por Zen, sin vergüenza alguna. Takano deseó tener el valor de irse y darles privacidad, ya que era obvio que el rubio deseaba hablarle sobre sus sentimientos.
Pero no podía hacerlo. Hacía dos horas que la reunión había terminado y ni Ritsuko ni
Isaka-san habían salido. Ya era hora de retirarse. Y él no deseaba irse de ese lugar hasta que ella le permitiera intentar disculparse… Se iría cuando hubiera explicado todo lo que ella acababa de oír por culpa de su ex mejor amiga…
Pero, por encima de todas las cosas, de su propio infierno, deseaba explicarle a Ritsuko su relación con Takafumi, porque necesitaba que ella lo perdonara a él… Yokozawa-senpai había sido su primer amor, y era su mejor amigo. En suma, reunía en sí mismo, bajo el nombre Yokozawa Takafumi, todas esas cosas que una mujer necesita en un hombre. Y él, Takano-san, no quería que su mejor amigo perdiera el amor que ella le tenía, aunque no fuese el que él deseaba tener.
¿Y qué habrías hecho… dejar a la persona que amabas en ese momento… estar con alguien que no querías…? – la voz dulce de Kirishima calmó a Yokozawa – Yo pienso que actuaste bien. Cada persona es responsable de sus actos y sentimientos. No sé la historia completa, pero creo que alguien que es tan responsable y competente en su trabajo… lo es también con sus sentimientos… Eso es lo que admiro de ti – lo soltó. Yokozawa no lo miró, pero sonrió en medio de su sonrojo. Kirishima intercambió una mirada con Takano, en la que le dejó muy en claro al otro que a partir de ese momento se encargaría por completo de él. Porque lo amaba, aunque el joven aún no lo quisiera reconocer.
Concuerdo con Kirishima-san, Takafumi. Tú eres y serás siempre su mejor amigo…
¿Hey, siguen aquí? – dieron un respingo cuando la voz de Isaka-san se dejó oír, fuera de la oficina – Creí que éramos los últimos – detrás suyo no estaba Ritsuko. Asahina-san se inclinó con respeto.
Un momento… ¿cuándo pasó usted, Kaoru-san?
Hace una hora. Cuando Ryuichiro-sama me llamó a su oficina, Kirishima-san…
Pero… ¿y Risuko…?
Ah, mi amiga nanahikari se fue inmediatamente después de aceptar convertirse en la editora exclusiva de Usami-sensei-sama – a Takano se le detuvo el corazón – Fue ella quien se encargó de avisarle a Kaoru…
Pero… no la vimos pasar…
O, eso es porque usó la puerta auxiliar de la Sala… Como saben, da directamente hacia mi muy personal y exclusivo ascensor de Gerencia – al mirar a Yokozawa, recordó algo – Por cierto, necesito con urgencia que me presentes el informe de las ventas de este mes para
¡YO IRÉ A ESMERALDA… TÚ ANDA AL EDIFICIO! – Yokozawa ni se dignó a mirar a
Isaka-san. Empujó brutalmente a Takano hacia los ascensores y luego se obligó a sí mismo a subir a uno. Kirishima miró a Isaka, abrió la boca, pero al no encontrar algo para decir sobre ello, dijo lo primero que se le vino a la mente.
¿Eso quiere decir… que Usami-sensei vendrá habitualmente a Marukawa?
Así es. Por lo que, me temo, debes irte haciendo a la idea de que Chibi-tan no estará muy disponible que digamos… Hasta tendré que habilitar un piso de Marukawa como mini departamento de… una sola pieza…
Kirishima se prometió internamente tratar bien a Misaki y a Usami-sensei… con tal de que de vez en cuando le prestaran el departamento…
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Estaban sentadas una frente a la otra, con dos latas de cerveza al medio, sobre la mesa. No se miraban, pero tampoco se sentían tensas. Ritsuko se acomodó el cabello al mismo tiempo que la mujer, cuando una brisa se lo despeinó. Y al notarlo, parpadearon medio confundidas, y luego lanzaron una breve risa.
Igual que en el colegio… ¿recuerdas que un día en que caminábamos los tres estornudamos en coro?
Sí. A senpai hasta se le cayeron los mocos – volvieron a reír. Y se fueron calmando – Ahora veo… que todo este embrollo es sólo mi responsabilidad…
No. Si yo hubiera sido una persona madura habría aceptado que él te amaba a ti…
Pero es igual. De una u otra manera… creo que habríamos dejado de ser amigas, aunque probablemente durante un tiempo menos largo…
¿Eso quiere decir…
Que no habría sido algo definitivo – An-chan bajó la mirada – No puedo perdonarte que me alejaras de Saga… Pero, sí te agradezco que me lo contaras todo… Supongo que eres feliz al saber que esto terminó de eliminar nuestro vínculo…
Serías realmente una idiota si lo permitieras… Él… ambos… no han dejado de amarte – Ritsuko terminó de beber su cerveza y luego buscó dentro de su cartera. Sacó un pasaje de avión – Oye… ¿qué haces con eso?
Me lo regaló mi madre… Es transferible… Quiero que lo tengas tú. Ellos, no se van a tomar con buenos ojos y con buena disposición el que yo me vaya… Y no deseo que por mi culpa seas infeliz en Marukawa…
¿Irte…?
No te diré a dónde. Sólo acepté tu invitación para entregarte esto. Vuelvo a decirlo y lo repetiré siempre: nunca quise hacerte sufrir. Pero en ese entonces… decirte que estaba con un niño mayor que yo… era algo que ni yo entendía aún por completo, pese a que era consciente de mis sentimientos. No te lo conté… por miedo a entregarte una carga demasiado pesada como secreto… Si hubiera sabido que era Yokozawa a quien amabas… yo también me habría hecho a un lado para verte feliz… Hasta que nos convertimos en rivales… te consideré mi hermana… Quiero quedarme con ese recuerdo – se puso de pie. Y luego, con dulce tristeza, besó su mejilla. Y se fue en silencio.
¡An-chan! – ya Ritsuko había subido a su taxi, cuando Yokozawa logró al fin cruzar hacia el restaurante – Tú… Ritsuko… ¿qué le dijiste, maldita sea?
Llama a Takano – habló empleando un tono desesperado – Está yendo al departamento… ¡se irá nuevamente!
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No pude evitar notar que ha pasado algo entre ustedes… ¿Tal vez desde el viaje con Akihiko?
Lamento que esto haya ocurrido, Isaka-san
No te disculpes… Te voy a contar algo: contraté a Takano-san únicamente por pedido de Yokozawa… Cuando llegó aquí, era una sombra de su actual yo. Con el tiempo, me fui enterando a medias de las cosas. No sé qué pinta en esta historia Kohinata, pero, estoy seguro de que ese hombre en verdad te quiere… ¿De verdad deseas dejar Marukawa… me estás pidiendo que mienta por ti…?
Con el respeto que se merece… y en nombre de la amistad que lo une con mi padre… Le ruego que sí.
Espero que cumpla su promesa – pagó al taxista y bajó. La imponente mole de su edificio la obligó a alzar la vista hasta el último piso. Sus ojos se nublaron nuevamente – Adiós, Japón… Adiós Marukawa…
Adiós…
Hatsukoi…
