ALÓH. _(:'3JL)_

Les traigo un nuevo capítulo cortito y choto. No me quedó como esperaba ni me terminó de convencer, pero mi mente ya no da para mucho más. Al parecer me exprimí todas las ideas haciendo otras weas y nhh. Bueno.
También me disculpo por todos los errores del cap anterior (debería acostumbrarme a releer varias veces antes de publicar) y también me disculpo de antemano por si este cap los tiene.

Here la primera aparición del Creek en el fanfic, huehjehuehukjehrjekrh. (?) En el próximo cap habrán más escenitas medio crotas y ya veré bien en qué partes más puedo meterlos de rellenito.
Hubo un comentario que preguntaba acerca de qué otras parejas aparecerán en el fanfic, y, creo, que sólo haré aparecer las que están en el resumen, y maybe referencias al Bendy/Stolovan/Algo (pueden dejar sugerencias) en la típica escena de la fiesta de Token, u know (?), aunque no es seguro cuz apenas ando escribiendo el Capítulo Doce.

MINI SPOILER: El epílogo será una conversación grupal de Whatsapp que ya tengo hecha. Sí, soy tan chota e imbécil que hice el epílogo pero no el desarrollo. No sé, no sirvo para esto, pero lo intento. (?)

Les recuerdo que tengo una cuenta de Wattpad en donde resubo la historia. El nombre de usuario es "cosocosita".

¡Oh! Y una última nota: el lunes (mañana) ya me voy a la mierda y estaré llegando a mi provincia por el miércoles/jueves. No publicaré hasta llegar, but la buena noticia es que tendré internet decente y no tendré que escuchar a Maramá y Rombai y esas cagadas.

Y ya. Eso es todo. Que disfruten el capítulo. (◕‿◕✿)


Capítulo diez. Un día en la escuela.

Cartman salió de su escondite en plena madrugada. Le rugía el estómago. Quería quejarse y hacer berrinches, pero no podía. Se acercó a Kyle con cuidado hasta estar sobre sus hombros, y allí mismo le olfateó el rostro inclinándose hacia delante, y mordió su oreja con insistencia para despertarlo. Lo logró a los pocos segundos, pues la fortaleza de sus dientes aumentaban en cada mordisqueada.

Serían las cuatro a.m., y a las seis Kyle debía levantarse para rumbear al instituto.

El pelirrojo abrió los ojos a regañadientes, y en un intento de prender la luz, hizo caer su despertador que resonó en el lugar, dando a entender que se había roto. Con avidez metió al felino debajo de sus sábanas, pues había oído unos fuertes pasos acercándose hacia él a toda velocidad. En ese momento, el judío prendió la luz y miraba con los ojos entrecerrados el reloj que yacía destrozado en el suelo. La puerta se abrió de golpe, tal como lo esperaba. Su hijo la miró de soslayo, y Sheila analizó la habitación con una fugaz vista. Claramente tenía la sospecha de algo, pero decidió callar. Se acercó a su primogénito preocupada, y medio oscilante le dio un pequeño beso sobre su frente, le brindó unas palabras de ánimo con respecto a su levantar en la escuela y, por último, le ordenó que durmiera. Cuando por fin su madre salió de su habitación, con preocupación levantó sus sábanas para procurar que el pequeño esté bien. El miedo se percibía en los ojos de Eric. Ambos supieron que sospechaba algo y que debían cambiar de plan ya que seguramente revisaría la habitación durante ese mismo día cuando se ausente para ir al colegio.

Cartman aguantó su hambre y terminó reposando nuevamente en los brazos del judío, permaneciendo oculto entre las sábanas por si las dudas. Kyle mantenía apretado con fuerzas a Cartman para protegerlo y protegerse del peligro que emanaba la sospecha de su madre.

Cuando amaneció y su madre exclamó desde el piso de abajo se dio por entendido que ya estaba listo el desayuno. Kyle se levantó de golpe. Rápidamente tomó al felino del cuero y lo metió a su mochila de prepo, sin cerrarla totalmente. El gato, confundido, permaneció ahí entre los libros, comprendiendo el supuesto gran plan del pelirrojo. Fue muy grande la tentación de salir y huir hacia la comida cuando el judío bajó a desayunar con la mochila en la espalda, y estas ganas se aumentaron al oír a la madre de Kyle. Quiso salir, comer todo y atacar a Sheila porque sí. Tuvo que contenerse como nunca antes, principalmente porque si era descubierto se quedaría sin nada. Sintió como el pelirrojo lo dejaba en el suelo, al lado de su silla, y se ponía a comer. Aprovechando el espacio que le dejó abierto para respirar, asomó un poco el hocico y movió sus bigotitos. Se escabulló rápidamente al sentir la cercanía de los pasos de la mujer.

Eric se vio obligado a escuchar las típicas charlas. Una discusión entre Sheila y Gerald, la rebeldía de Ike, el silencio de Kyle hasta que le preguntaban algo acerca de sus estudios. No podía ver nada, pero podía oír todo, y no era algo que quería mucho. Lo que pasaba en la familia del judío le interesaba para burlarse, sí, pero en ese estado ¿cómo podría hacerlo? De un modo u otro, era inútil si permanecía así.

Cuando por fin terminaron de desayunar, Eric se escabulló entre los libros un poco más para mantenerse a salvo, y sintió como lo elevaba Kyle y lo ponía en su hombro. De un momento a otro, sintió el frío golpeándole la nariz que movía nerviosamente.

—Éste será el nuevo plan ahora. —Indicó Kyle, totalmente severo y decidido. Cartman se estremeció por el frío. —Te llevaré al instituto. Será más arriesgado, pero mi madre no parará de buscar hasta que encuentre algo que me incrimine porque no cree que lo que yo tiré ayer ha sido sólo un accidente. —Suspiró, dirigiendo su mirada hacia el cielo. Unas nubes amenazaban a los sin hogar que debían refugiarse. Tenían todas las apariencias de llover en una cuestión de unas pocas horas. Por fortuna traía consigo un paraguas que su madre le había dado antes de salir y le ordenó que lo llevara muy bien porque, bueno, era preferible sobre todas las cosas que no se perdiera. —No salgas en clase y no hagas ruido. En los descansos intentaré soltarte, ¿está bien?

Cartman maulló, lo que provocó la satisfacción de Kyle, quien, más aliviado, sonrió ligeramente.

Las clases empezaron como de costumbre. Anteriormente en el bus no tuvieron ninguna sospecha, pues al ser época de exámenes y proyectos a nadie le pareció extraño que el pelirrojo traiga una mochila más abultada, además, conocían que Sheila seguramente le había dado algo para la lluvia que había sobrecargado la mochila al punto de que parezca la panza de una embarazada. Cuando le preguntaban que traía sólo respondía que unos libros y unos abrigos por la lluvia. Esa pequeña mentira era suficiente para encubrir lo que no deseaba mostrar a los demás, y ellos lucían complacidos con esas respuestas tan simples; por fortuna, Kyle "siempre" decía la verdad, por lo que no tenían motivos por los que no iban a creerle. Siempre lo consideraron el más listo y sincero del grupo, inclusive llegando a ser el más normal de los cuatro.

Llegó el receso al fin, metió sus cuadernos en su mochila como pudo y se dirigió directamente al patio. No fue seguido por sus amigos, pues parecía que ellos tenían que ir a un lugar en especial, y Kyle prefería no preguntar, entendía muy claramente que ese "lugar" era la habitación del conserje y que irían a besarse hasta que no exista un mañana. Blanqueó los ojos ante el pensamiento, y al llegar a un lugar en donde estaba despejado de gente, con cuidado sacó y dejó al gato en el suelo para que estirara las patas. Como acto seguido, se sentó y siguió con su vista los movimientos del felino, relajado. Se recostó, apoyando su cabeza sobre su mochila. La calma del ambiente era hermosa para ambos. En poco tiempo después, el micifuz se acercó al pelirrojo, subió sobre su pecho y empezó a oler sus prendas, buscando algo en sus bolsillos que pudiese comer. Kyle comprendió lo que buscaba cuando lo vio olfatear en los bolsillos de su pantalón que estaban en su muslo; metió su mano en uno y sacó una barrita de cereal para diabéticos. La abrió y se la tendió a Cartman, a quien no le quedó más alternativa que comerla. Mientras el neonazi la masticaba, el judío acariciaba su lomo suavemente. El primero no ponía ninguna resistencia ante esos tactos, es más, lucía fascinado y hambriento, por lo que el comer sin decir ni mú a pesar de ser una comida dietética -algo que él habría considerado asqueroso- era un paso muy importante.

Cartman no era el único que conseguía unos grandes avances, también los tenía Kyle, quien por causa de haber leído en voz alta cada clase y apunte para el pequeño minino se había memorizado la gran parte de lo que necesitaba para los exámenes, y ya sólo le faltaba repasar. Era un método de estudio esencial que siempre quiso llevar a la práctica pero nunca tuvo un compañero con quien, ya que leerle algo a alguien era... bueno, muy marica para todos.

La mejora de las notas del pelirrojo no impusieron sorpresa para nadie, a excepción de sus amigos, quienes pensaron que su madre le estaba exigiendo mucho más y se compadecieron de él. El motivo era totalmente diferente, no obstante, Kyle no se había tomado la molestia de desmentirlo.

Ambos estaban tan dispersos en su mundo que no escucharon los pasos de Kenny y Stan aproximándose, y cuando se dieron cuenta, fue demasiado tarde. Kenny estaba frente a ellos, admirando el espectáculo de tener a un judío tendido en el suelo con un gato obeso que comía sobre su estómago. Sin poder evitarlo, rió. Stan le dio un codazo en el estómago para que bajara el volumen de su voz.

—Trajiste a Calabacín, ¡que adorable! —Comentó el hippie sonriente, poniéndose en cuclillas y extendiendo una mano para acariciar al pequeño, el que fue en busca de esos afectos que tanto le encantaba recibir por parte de los humanos. Kyle miró a su alrededor con el Jesús en la boca, comprobando al fin que no había nadie más por esos lares además de su crew. Suspiró, mucho más tranquilo al comprobarlo.

Kenny se sentó al lado del pelirrojo, y el azabache hizo lo mismo, aún acariciando al animal quien, con gozo, se tiró al suelo mostrando su estómago para que lo rasquen.

— ¿Tu madre no sabe que lo tienes? —Preguntó, al fin, su mejor amigo, quien ahora tenía al felino fregándose en sus brazos y muslos con la intención de dejar su olor y marcar propiedad. Kenny le fulminó con la mirada, pero en ese entonces, Cartman le gruñó un poco. Nadie lo notó.

—No, no sabe, espero... —Contestó Kyle, avergonzado, y llevó su mano a su nuca para rascarse como prueba de ello. Desvió su mirada y depositó su mano en la cabeza de su supuesta mascota. Eric nunca había recibido tantos mimos en su vida, nunca había estado tan contento por ello. Maulló.

— ¡Vaya! ¡Kyle, eres todo un rebelde! —Exclamó Kenny, haciendo una interpretación muy dramática. —No me lo esperaba de ti... Kyle, te has convertido en un chico malo. ¡Oh! ~ Deberías firmarme la nalga y decirme Marta. ¿Qué dices? —Y el salvaje breakdance de cejas se apoderó del rostro del rubio. El judío hizo una completa muesca de asco, y Stan inevitablemente rió un poco.

—Cambiando de tema... ¿cómo se llama? —Preguntó. Analizaba con la mirada al felino, se preguntaba cuánto podría quesear con algo tan relleno.

—Calabacín. —Respondió el pelirrojo. Nuevamente había otro que se reía y relacionaba eso con Cartman. Nada más ni nada menos que Kenny, quien ahora estaba tendido en el suelo y retorciéndose por las carcajadas.

—No sabía que te gustaba tanto Cartman, Ky. —Admitió el rubio, ya cuando pudo calmarse. —Digo, siempre me resultó obvio que ustedes dos se amaban o algo así, pero no pensaba que sería para tanto.

El tono tan suelto y despreocupado de la voz de Kenny hacía rabiar a Kyle y reír a Stan. Tuvo que respirar hondo para no mandarlos a comer flores al baño. Mientras tanto, Cartman había visto una mariposa, a la que perseguía e intentaba golpearla con su patita. El insecto se posó sobre su nariz, haciendo que bizquee para poder verla. El pobre aprovechó el momento de quitarle el celular a Kyle y sacar unas cuantas fotos del minino en ese estado, hasta que estornudó por las cosquillas que le proporcionaba el bicho.

— ¡G-GAH! Escuché algo por ahí, Craig... —El crew de Stan se asustó al instante de oír aquella voz del rubio. Kenny le tiró el celular de Kyle a su cabeza, quien lo recibió como pudo, y automáticamente, todos salieron huyendo del lugar antes que Tucker saliera al rescate y a explorar la zona para su novio. No necesitaban que más personas los descubrieran.

Las clases siguientes pasaron con completa normalidad. Nadie sospechó de nada a excepción de los novios. Craig había descubierto que Kenny, Stan y Kyle traían algo entre manos por el ruido que hicieron al correr, y se proponía llegar al fondo de esos asuntos que podían amenazar o no, la seguridad del cafeinómano.

La tormenta aclamada llegó cuando el judío ya estaba en su hogar y, a pesar que los truenos asustaban de mil maneras al gato, pudo tranquilizarlo y lograr que durmiera cómodamente hasta que le lleve comida.

El resto del día no fue muy llamativo.

Y ahora tenía fotos de KittyCartman o "Calabacín" porque Kenny le había quitado el celular a lo yolo.