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Cap 10.- Ese Shinigami Maldito.

Cuando mi hijo nazca, yo me hare cargo de todo. Tú llévate a Kiara lejos de aquí. –Propuso con los ojos brillando con maldad sorprendiendo al shinigami.

¿Quieres quitarle a su hijo? –Pregunto sorprendido por la frialdad de las palabras pronunciadas.

Puedes decirle que murió. Al fin de cuentas él no estaba en tus planes. –Sebastian miro fijamente a los ojos de Grim, murmurando cada palabra de forma venenosa y atrayente. –Yo solo te haría el favor de quitarlo de tu camino y a la vez quitarme yo.

No sería capaz de alejarla de su hijo. –Murmuro Grim, apartando sus ojos de los rojizos. –No tienes idea del daño que le causaríamos.

Lo olvidara. –Insistió Sebastian, haciendo que su voz formaran eco por la habitación. –Podrá tener más hijos junto a ti.

No…no podría mentirle. –Se negó Grim levantándose de la cama y mirando como poco a poco el sol salía.

Ya le has mentido anteriormente, una vez mas no hará mucha diferencia. –Sebastian sonrió y apareció aun lado de Undertaker, susurrándole al oído de forma lenta. –Solo déjamelo a mí, así ambos ganaremos algo. –Insistió ofreciéndole una de sus manos para sellar el pacto entre ambos. –Sera un secreto entre nosotros.

Grim lo miro por largo rato, su ceño estaba fruncido y sus labios ligeramente abiertos. Meneo la cabeza mientras cerraba sus ojos y apretó levemente la mano del demonio. Cerrando así su traición contra Kiara.

Cap 10.- Ese Shinigami Maldito.

-No creo que esto sea buena idea...-Murmuro Grim, de pie en la loma de la colina más alta del jardín de los Phamtonhive mientras miraba con recelo el césped húmedo y resbaladizo.

-Claro que es buena idea...Sera divertido.-Le respondió Claudia sonriéndole. Su rostro estaba pálido por el frio de la madrugada.

-Te puedes lastimar. -Insistió el shinigami viendo como la joven de ahora 15 años se acomodaba en lo que consistía en la mitad de un barril de plástico y que funcionaría como deslizante.

-Apresúrate a sentarte, no seas gallina. - Se quejo la condesa. Indico con su mano el espacio detrás de ella y le sonrió esperando que se sentara.

-Je~ Je~ Me preocupo por ti y lo que gano es que me llames gallina~~ - Se carcajeo Grim mientras se quitaba los anteojos y los guardaba en el bolsillo delantero de su gabardina. Se acomodo detrás de la condesa y la abrazo de la cintura.

-¿Estás listo? - Preguntó Claudia sonrojada por la cercanía del atractivo hombre a su espalda, abrazándola por la cintura y respirando en su oído.

-Siempre...- Susurro con voz ronca.
Claudia rápidamente subió sus piernas acomodándose en la tabla improvisada para no tocar el césped, Grim con uno de sus brazos comenzó a empujar y darse vuelo para poder lanzarse colina abajo.

Los gritos llenos de adrenalina resonaban en el silencio de la madrugada, Grim era e encargado de esquivar las pequeñas piedras que salían por el camino y equilibrar la tabla para no caer y volcarse. Claudia mantenía los brazos alzados y una expresión de completa felicidad en su rostro.

Habían transcurrido 3 años desde que se habían conocido al shinigami, su relación si bien no era de pareja había avanzado bastante, cada vez que podía la condesa le robaba pequeños besos y él como todo un caballero trataba de controlar y detener cualquier intento de algo más profundo por parte de ambos, alegando que ella aún era muy joven. El primer beso de ambos fue recién hace unos meses, cuando Claudia celebró sus 15 años y desde ahí disfrutaban compartirlos.

Respecto a la actitud del shinigami; su personalidad fría se había ido gradualmente, la alegría de la condesa había lo había contagiado y ahora disfrutaba reír junto a ella por cosas pequeñas triviales.

-Wuajjajajaja -Rió Grim escandalosamente mientras abrazaba con fuerza la cintura de Claudia para evitar que caiga. Su cabello se encontraba amarrado en una cola de caballo y amarrado elegantemente por una cinta negra dejando unos elegantes mechones caer en su rostro que me movían por la velocidad.

-Wooojuuuu - Gritó Claudia contagiándose de la risa del shinigami.
La adrenalina corría por el cuerpo de ambos y se les devolvía la panza con cada bajada que daban a lo largo de la gran colina. Bajaron unos metros más y se fueron deteniendo poco a poco a medida que se fue haciendo más plano y liso el camino.

-Totalmente asombroso...- Murmuró Grim con voz completamente alegre y agitada. Se abrazó con piernas y brazos al cuerpo delgado de la condesa y se tiró hacia atrás en el césped dejando a la joven encima de su cuerpo y sin poder moverse.

-! Fue genial!- Gritó emocionada la condesa, feliz y sonrojada de estar tan cerca de su amado, sintiendo su cálido aliento en su cuello y sus labios cerca de su oreja.

-Los humanos son tan frágiles y aún así buscan este tipo de diversión tan peligrosa.- Rió metiéndose aún con el cuerpo e la joven en sus brazos.

-Es lo divertido de la vida- Le respondió Claudia- La vida se dio para vivirla, disfrutarla, sentirla y para reír. - Le explicó sonriendo, volteó con cuidado su rostro y se acercó más a él para besarlo. Se sorprendió cuando sintió los labios masculinos correspondiendo el gesto, generalmente tenía que insistir bastante para que él cediera. Los labios masculinos eran suaves y adictivos, tenían un suave sabor a café y menta que provocaba que su cabeza diera vueltas, además la manera apasionada y lenta de Grim para besar ocasionaba que se olvidará de respirar. Se separaron despacio, disfrutando aún del aliento del otro.

-Me encargaré de que cada día tu vida sea divertido. -Murmuró Grim rozando su resignada nariz con la pequeña de la condesa. Se movió con cuidado y dejó a Claudia recostada en el césped con él sobre ella y le sonrió, una sonrisa llena de ternura y sentimientos.- No hay nada que ame más que tu risa.

-Te has vuelto muy cursi, cariño.-Respondió Claudia completamente sonrojada. Reunió un poco más de valor y deslizó delicadamente sus brazos por los hombros de Grim, atrayéndolo nuevamente hacia sus labios.-Eres tan injusto. Cada vez me enamoras más, mi Dios de la muerte...- Vio como los ojos de Grim brillaron con emoción y terminó de juntar sus labios en un beso demandante.

Sabían que en el fondo aún era muy pronto, que Claudia tendría que casarse con un Lord y que compartir ese tipo de contacto da inadecuado pero aún así no podían evitar compartir esas dulces caricias e las mejillas, esos besos en el blanco cuello y pecho de Claudia y esas sensuales mordidas de labios. Cuando estaban juntos todo lo demás dejaba de tener sentido.

-Tú eres la injusta. -Reclamó Grim al separar sus labios por unos centímetros. -Tienes mi corazón en tus frágiles y mortales manos.- Bajo besando el cuello de Claudia y reposo su mejilla en el pecho de ella, sintiendo su corazón latir.

-Prometo cuidarlo y amarlo por el resto de mi vida.- El susurro fue bajo y suave, pero bastó para llegar a los oídos de Grim y hacerlo sonreír.

-Se que lo harás...-Respondió el shinigami mientras escondía su sonrojada rostro en el cuello de la condesa, respirando y disfrutando de su aroma.

Después de la muerte de su padre el conde Phantomhive, su madre se había encargado de comprometernos con un noble de familia respetable y conocida. Su prometido, el joven Cedric se encontraba terminando sus estudios en una prestigiosa escuela de Londres y llegaría e unos meses. Ambos se conocían de pequeños y aunque se llevaban muy bien no compartían sentimientos románticos por el otro, sólo era un deber familiar.

-Será mejor que volvamos...-Murmuró sin ganas el atractivo shinigami. -Tu mayordomo debe estar vuelto loco buscando te, no es común que una perezosa como tú se despierte tan de madrugada je~je~je~. -Rió Grim, levantándose con cuidado de la condesa y ayudándoles a ponerse de pie.

-! Hey! - Se quejó Claudia con una sonrisa mientras aceptaba gustosa la mano que su amado le ofrecía. -No soy taaan perezosa. Además esta es la hora perfecta para poder deslizarse.-Se defendió.

-Je~je~ Pe-re-zo-sa. -Se burló Grim picándola con su dedo en una de las heladas mejillas de la joven.

-No es un pecado querer dormir todo el tiempo y no hacer nada...-Se quejó Claudia separándose de él.

-Tengo entendido que la pereza es uno de los 7 pecados capitales…-Murmuro Grim ganándose un suave codazo en las costillas por parte de la condesa.

-¿Vendrás a desayunar conmigo? –Pregunto la joven mientras tomaba suavemente la mano del atractivo hombre que caminaba junto a ella y trataba de caminara un poco más lento. Quería pasar más tiempo con él antes de llegar a la mansión que ahora se encontraba completamente construida.

-No creo que tu mayordomo este muy feliz de cocinar para mi je~je~ -Rio Grim imaginándose el ceño fruncido del Joven Tanaka.

-Tanaka es una persona muy amorosa, aun me sorprende que se comporte tan hostil contigo. –Murmuro Claudia recordando todas las veces en que Tanaka intentaba sacar a Grim de la mansión.

-Por que él provoca que usted se arranque de la mansión a horas indebidas, además se comporta de maneras inadecuada junto a él…más de lo normal. –Respondió Tanaka que caminaba hacia ellos con el ceño fruncido y un abrigo extra en los brazos.

-No es culpa de Grim…yo fui quien dio la idea. –Se quejo Claudia mientras abrazaba al pobre acusado y lo ´´protegía´´ del ceño fruncido de su mayordomo y amigo.

-Je~je~ soy inocente, lo juro…- Respondió Grim levantando los brazos como si estuviera en frente de un policía, haciendo reír aun mas a Claudia.

-Tks…me agradabas mas cuando eras serio y silencioso…pero supongo que lo malo se pega…-Murmuro Tanaka mientras jalaba con delicadeza a la joven y le ponía el abrigo para protegerla del frio de la madrugada.

-Tienes razón…ella me cambio completamente.- Reconoció Grim con una sonrisa dulce en los labios. –Culpable~ Culpable~ -Canturreo mientras la apuntaba con un dedo y se largaba a reír junto a ella.

-A mi me encantas de cualquier manera. –Respondió sonrojada y cautivada por la carcajada del shinigami.

-Vamos ya a la mansión…o terminare vomitando…-Se quejo Tanaka poniendo cara de asco y volteándose para caminar hacia la mansión.

-Te veré en unos días…Tengo cosas que atender.-Murmuro Grim tomando entre sus manos las mejillas pálidas y heladas de la joven.- Solo serán unos días, pero tendrás que tener paciencia y no molestar tanto a tu mayordomo.

-Ten cuidado…-Murmuro poniéndose en puntillas para besarlo. –Te amo…

- Y yo a ti pequeña, más que nada en mi oscura existencia…-Le respondió juntando sus labios en un beso.

Sus labios se movían con dulce y lenta sincronía, igual que todas las veces que se separaban por un tiempo. La cálida lengua del shinigami siempre terminaba nublando sus sentidos, solo lo sentía a él, a sus labios, sus manos, su respiración y su dulce aroma. Separo sus labios de él cuando sintió que sus piernas comenzaron a fallar y que su corazón latía demasiado rápido, más aun así no dejo de abrazarlo, grabando en su memoria la calidez del cuerpo esbelto del shinigami. Aun le costaba respirar luego de aquel demandante beso.

-Je~je~…-Rio Grim abrazándola. – Eres muy exigente querida mia, recuerda que tú necesitas respirar ~~

-Lo sé…-Respondió ella con voz lastimera y mirando fijamente a los ojos verdes del shinigami. –Siempre consigues quitarme el aire, querido…de una u otra manera, tú detienes mi respiración.

-Hasta pronto…-Susurro Grim para luego desaparecer, dejando a la condesa con los ojos llenos de lágrimas.

Se volteo lentamente y camino hacia Tanaka quien la esperaba a unos metros de distancia. Se seco las lágrimas y trato de sonreír mientras se aferraba con fuerza al brazo de su mayordomo.

-Quite esa expresión de su rostro señorita, en unos días el joven volverá. –La animo Tanaka mientras acariciaba con ternura la mano que se aferraba a la ropa de su brazo. Ella asintió de forma lenta.

Sabía que Grim volvería en unos días; siempre lo hacía, pero no dejaba de angustiarse cada vez que la dejaba. Generalmente sus viajes duraban entr semanas y cada vez que volvía traía consigo una expresión de vacío en el rostro, sus ojos perdían el brillo que tanto le gustaba e incluso sentía que volvía mas delgado.

-Espero que esta vez no demore mucho…-Murmuro Claudia entrando a la mansión y dándole su abrigo a Tanaka.

-Hasta que al fin apareces. –Regaño Camille mientras bajaba la elegante escala sosteniéndose del brazo de su mayordomo. -¿Dónde se supone que estabas? –Pregunto molesta.

-Solo fui a dar un paseo, madre.-Respondió Claudia levemente intimidada por la dorada mirada de Claude y la fría presencia de su madre.

-¿A esta hora? ¿Me tomas por tonta?-Cuestiono la condesa con el ceño fruncido. –No importa…-Respondió antes de que la joven respondiera. –Recuerda que hoy vendrá Cedric, arreglaremos todo lo relacionado a vuestro compromiso. Cámbiate de ropa y ponte presentable, quiero que hoy te comportes de manera adecuada. No quiero que lo asustes…-Camille suspiro cuando vio el rostro de Claudia ponerse pálido y sus ojos llenarse de lagrimas. –Sabias que esto pasaría, quita esa cara…

-Pero madre… o estoy enamorada de otra persona.-Murmuro Claudia reuniendo valor para poder negarse a su madre.

-Eso a mí no me importa. –Musito de forma rápida la condesa mientras se acomodaba en el sofá lila que estaba a un lado de la escalera. –Te casaras con Cedric y me darás un nieto, luego de eso podrás hacer lo que quieras.

-¿Lo que quiera? ¡Pero estaré casada! –Exclamo Claudia con rabia mientras alzaba los brazos con exasperación.

-Es la única solución que puedo darte…fácilmente podrías tener a un amante, yo lo tuve. –Respondió con una sonrisa venenosa.

-Señora, por favor. –Intervino Tanaka de forma seria.-No es apropiado que hable de un tema tan delicado con tanta falta de delicadeza y en frente de la señorita. –Miro de mala manera a la condesa que se levantaba enfadad de sofá.

-Como sea…te casaras dentro de una semana. Disfruta de tu soltería mientras puedas…quería hija. –Musito con sorna mientras caminaba hacia el comedor seguida de su mayordomo de ojos dorados y cínica sonrisa.

Cuando por fin Camille salió del salón yo quedó en completo silencio que se rompió por el sollozo de la joven.

-señorita…cálmese…-Pidió Tanaka limpiando con un pañuelo el rio de lágrimas que caían por las pálidas mejillas de la joven. –Usted sabe que su madre puede llegar a ser muy cruel.

-Ella no merecía a alguien como mi padre…mi padre era un hombre bueno…-Susurro Claudia tratando de normalizar su respiración. –Yo no seré igual que ella. Lo juro.

-Me alegra de que piense de esa manera, señorita. Dijo Tanaka sonriendo. –Lavase las manos, en unos minutos le serviré el desayuno en el comedor.

Claudia asintió en silencio y se dirigió al baño de la planta baja.

No tenía más opción que acceder a la petición de su madre, se casaría con Lord Cedric pero luego se iría con Grim. No tenía pensado darle un hijo a un hombre que no amaba.

Entro al baño y se mojó el rostro, necesitaba despejarse y pensar con claridad. Sabía que no podía llegar y desaparecer, tenía que idear un plan y fingir su muerte, pero para eso necesitaba el apoyo de Grim y Tanaka.

Mal momento para la ausencia del shinigami.

-Tonto Grim…-Se quejó mientras secaba su rostro suavemente con la toalla. –Tenías que marcharte justo hoy…

Suspiro. Tenía que hacerse ánimos y demostrarle a su madre que no se dejaría hundir por ella. Se casaría con su prometido en unas semanas y luego escaparía con Grim, eso haría.

Salió del baño y se encamino al comedor. Nunca le gusto desayunar con su madre, nunca salía nada bueno de ese pequeño lapso compartido.

Nuevamente, debía darse ánimos.

-Al fin llegas…Por tu tardanza el desayuno se enfrió. –Se quejó Camille al ver a su hija entrar al comedor.

-Lamento la tardanza…-Se disculpó Claudia, tratando de no mirar a su madre. Se acercó al puesto que le correspondía de manera lenta y se sentó dándole una sonrisa a su mayordomo que le ofrecía una taza de leche caliente.

-Como castigo por lo de hoy en la mañana…solo le daré un pedazo de pastel de chocolate y nuez, mas una taza de leche caliente con miel. –Dijo Tanaka poniendo en frente suyo un pedazo de pastel y revolvía la leche con una cuchara llena de miel.

-Es usted muy cruel…joven Tanaka-Se burlo el mayordomo de ojos dorados y profunda voz mientras entraba al comedor con un carrito junto al desayuno de la condesa. –Por culpa de la tardanza de la señorita me vi en la obligación de calentar nuevamente el agua para él te de mi ama. –Murmuro murmuro con notable seriedad, mas con una sonrisa perversa en los labios.

-Creo que con disculparme con mi madre basta…-Se quejo Claudia tratando de huir la mirada fija del mayordomo, por lo pego su mirada en el pastel. –Además, no sé desde cuando les interesa considerarme para desayunar juntas…

-Se llama cortesía y clase…-Intervino Claude. –Algo que sin duda le hace falta señorita. –Pero viendo como fue criada…

-Tiene usted razón. –Lo interrumpió Tanaka antes de que siguiera hablando, lo miro con notable enfado y se quedo recto a un lado de la joven, protegiéndola de cualquier cosa. –Pero déjeme recordarle que un mayordomo señale los defectos de una Lady es aun peor que llegar tarde. Eso si es ser mala clase y vulgar. –Le respondió mirándolo fijamente.

-´´Te adoro!´´- Pensó Claudia con emoción mientras le sonreía a su mayordomo.

-Como sea…-Le respondió Claude de mala gana.

En realidad nadie sabía cómo había llegado Claude a la mansión. Antes de la catástrofe se vio un par de veces junto a su madre, pero luego de la muerte de su padre jamás se aparto del lado de su madre.

Nadie podría negar que es hombre muy apuesto, piel pálida y lisa como el mármol, cabello negro y arreglado perfectamente hacia atrás mientras dejaba unos mechones sueltos a su derecha, labios largos, carnosos y dientes perfectos, pero lo que más atraía de el eran sus ojos dorados como oro liquido, tan fríos y espeluznantes que dejaban a un lado su belleza y le daban un aspecto tétrico.

Su perfección daba miedo, su rostro perfecto, su traje negro perfectamente planchado y su sonrisa perfectamente cínica. Siempre buscaba la manera de dirigirse a ella, humillarla y ridiculizarla, tenía la leve impresión de que sentía un interés retorcido por ella.

-Señorita… Claude le consulto algo. –La llamo Tanaka moviéndola levemente para sacarla de sus pensamientos.

-Oh…perdón…-Se disculpo sonrojada, levantando lentamente sus ojos y mirando con un poco de temor los ojos dorados del mayordomo de su madre que sonreía con sorna.

-¿Lo ves Tanaka? Es una joven sin modales, ni siquiera sabe disculparse con propiedad…-Se burlo Claude mirando profundamente a la joven. –Deberías preocuparte de educarla mejor, todo indica que nadie la educo de pequeña…Esta demasiado consentida.

-Es verdad, Claude. –Respondió Tanaka mirando con enfado a la condesa Camille que comía tranquilamente ajena a toda la discusión. – La mujer que debía encargarse de educarla estaba ocupada compartiendo cama con su amante…y quien sabe con cuantos más, mientras el conde se encargaba de trabajar para darle los lujos de una reina.

El comedor se lleno de silencio, el rostro de Camille se encontraba completamente pálido y sus ojos completamente abiertos.

-Ya no tengo apetito…-Murmuro Claudia con voz baja y salió del comedor bajo la triste mirada de su mayordomo.

Si bien lo que dijo Tanaka era cierto, jamás lo había pensado de una forma tan fría y por supuesto jamás le había dolido tanto como ahora.

Ella se crio solo con la compañía de sus abuelos y de Tanaka que pasaban mayor parte del tiempo con ella. Su padre trabajaba casi todo el tiempo y su madre la ignoraba completamente. A pesar de que sus abuelos se encargaban de su educación era tantos los mimos que si ella pedía algo se lo daban en seguida, ignorando cualquier protocolo, así que podríamos decir que Tanaka se encargo de darle todo lo que sabe tanto en modales y conocimientos teóricos.

Subió lo más rápido que pudo a su habitación, sabía que Tanaka la seguiría para disculparse por lo que acababa de pasar, por lo que al llegar a su habitación no cerró la puerta con llave para permitir la entrada a su amigo e indicarle con ese gesto que no estaba enfadada con él.

Se recostó en su cama boca abajo y suspiro. Le hubiera encantado que ese sentimiento de felicidad y calidez de la mañana se quedara un poco más en su pecho, pero la frialdad de su madre congelaba el mismo infierno.

-Lamento mucho lo que dije, señorita. Espero pueda perdonarme.-Se disculpo Tanaka que había entrado a la habitación y hacia una reverencia. –Sabe que lo último que haría sería lastimarla. Ese sujeto logra sacarme de mis casillas, no puedo soportar el hecho de que alguien hable mal de usted en mi presencia, no podía permitir que siguiera…

-No estoy molesta contigo, Tanaka.- Lo interrumpió Claudia con una leve sonrisa. –Te conozco muy bien, se que lo último que harías seria lastimarme. Tranquilo, jamás me enojaría contigo. –Se levanto de la cama para jalar del brazo a su amigo y hacerlo caer a un lado de ella en la gran cama. –Hoy e levante muy temprano, durmamos un poco.

-No creo que sea correcto que este recostado junto a usted, señorita…-Murmuro Tanaka completamente sonrojado mientras sentía que la joven se acomodaba en su pecho para dormir.

-Nadie nos está viendo.-Respondió apretándolo más en su abrazo.-…Además, si yo deseo abrazarte te tienes que dejar, me perteneces. –Respondió Claudia con orgullo y satisfacción de dejarlo sin palabras.

-Por toda la eternidad, my lady. –Murmuro Tanaka cerrando los ojos y dejándose envolver por el calor del pequeño cuerpo de su joven ama.

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-¿Aun no se recupera de lo que dijo aquel impertinente mayordomo? –Pregunto Claude a la condesa Camille que estaba recostada en el sofá de su habitación.

-Ese muchacho es un insolente…-Murmuro Camille limpiándose las lágrimas y se sentaba un poco más cómoda.

-No debería preocuparse por lo que diga un simple mayordomo como el joven Tanaka.-Claude se acerco con cuidado y acaricio la mejilla con gentileza.- El esta cegado por el amor que siente por su joven hija.

-Mi hija…-Murmuro Camille haciendo que sus ojos se volvieran a llenar de lagrimas.

-Su hija ha crecido muy hermosa y su alma cada vez se hace mas fuerte…-Susurro Claude, pero cuando termino de pronunciar esas palabras Camille se puso de pie inmediatamente, quitando el contacto de la mano de su mayordomo de su mejilla.

- ¡No vuelvas a decir eso! ¡Te ordeno que jamás toques a mi hija! ¡Aun cuando yo este muerta, jamás te acercaras al alma de Claudia Phantomhive! –Rugió Camille tomando con fuerza el traje del mayordomo y mirándolo fijamente.

-Le recuerdo, my lady. Su orden fue acabar con todos quienes poseyeran el apellido Phantomhive y su hija es una de ellas. –Recalco el mayordomo de forma seria. Sus ojos dorados cambiaron a un rojo fosforescente y resaltaron en su rostro pálido.

-Sabias desde un principio que mi hija se queda fuera de todo esto. –Recalco Camille soltándolo y volviéndose a sentar. –La única razón por la cual no me he acercado a mi hija es por el contrato que tengo contigo, demonio. No dejare que ella sea consumida por la maldición del apellido. –Espeto Camille con rabia.

-No se altere, my lady. –Respondió el mayordomo volviendo a la normalidad. Tomo con delicadeza la mano temblorosa de la condesa y la beso. –La orden ya fue dada y será cumplida al pie de la letra.

-Eso espero…-Murmuro Camille mirando fijamente al demonio.

-Aun que si tanto ama a su hija debería mantenerla más con usted, sabe muy bien que esto terminara muy pronto. La familia del joven Cedric volverá a tomar el titulo de perro guardián del reino y la familia Phantomhive desaparecerá. –Le recordó el demonio.

-Claudia se casara en menos de una semana…pronto todo acabara. –Repitió Camille con voz baja.

-Así es como debe ser, my lady. –Indico Claude.-Su venganza contra los Phantomhive casi esta completa. Solo queda que la familia Rouse tome el poder, la joven Claudia al casarse tomara el apellido de su esposo y los Phantomhive desaparecerán. Usted sabe que el titulo de perro guardián del reino siempre debió pertenecer a su familia. –Los ojos de Camille se llenaron de lágrimas conforme el demonio pronunciaba cada palabra. –Por culpa de los Phantomhive su padre se suicido, no soporto la humillación de haber sido desplazado de aquella manera. –Con cada palabra los ojos del mayordomo se encendían con deseo. Paso su lengua lentamente por sus labios, saboreando el dolor que sentía la condesa, llenando poco a poco de odio su alma inestable. Sin duda los humanos eran muy fáciles de envenenar. -Esta maldición quedara grabada para siempre en los Phantomhive, me encargare todo aquel que tenga ese apellido perezcan de la manera más cruel. –Se acerco con cuidado al rostro de la condesa y beso con delicadeza en los labios.

-Es una orden Claude…todos aquellos que queden con el apellido Phantomhive deben desaparecer. –Indico Camille tomando la mano del demonio y besándola sobre el guante.

-Yes, My lady. –Murmuro Claude antes de juntar por completos sus labios con su ama.

Lo que la condesa sabia era que con aquella nueva orden acaba de condenar nuevamente a su hija.

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Aquella semana había pasado más rápido de lo que hubiera querido y Grim aun no volvía.

Claudia se encontraba ahora mismo frente a un gran espejo en su habitación, el vestido hacia resaltar aun mas su cabello negro y sus ojos azules. Sin duda se veía hermosa, tanto las modista como los sirvientes se encargaban de repetírselo una y otra vez, pero sus ojos se encontraban completamente opacos y las ojeras le daban un aspecto aun más triste.

Desde aquel día en la colina no había tenido noticias de Grim, ni siquiera una carta y aquello la tenia sumamente angustiada. En media hora se casaría y sellaría su futuro junto a un hombre que no amaba.

-Ve muy hermosa, señorita. –La alago Tanaka que se encontraba de pie detrás de ella. Su rostro se encontraba igual de triste y opaco que el de su ama. –Por favor no llore. –Pidió al ver como se llenaban de lágrimas los ojos azules de la futura condesa.

-Tu igual estas llorando. –Se burlo Claudia mirándolo con una sonrisa triste.

-Créame que entiendo su dolor…e incluso me duele más que a usted. –Murmuro el mayordomo limpiándose sus lágrimas y tratando de sonreír.

-No me quiero casar…-Lloro la joven volteándose y abrazando con fuerza a su amigo.

-Lo siento tanto señorita…no haría lo que fuera para que esto no sucediera…-Murmuro Tanaka abrazándola con fuerza y volviendo a llorar. Su corazón se estaba rompiendo.

-Ya nada se puede hacer…-Le respondió Claudia mirándolo a los ojos y limpiando las lagrimas de su gran amigo y mayordomo.

-Claro que si…-Dijo Tanaka con voz seria. –La ayudare a escapar. –Murmuro mirándola de forma seria

-¿Estás loco? –Pregunto Claudia mirándolo sorprendida. –Mi madre puso guardias por todos lados, lo sabes.

-Usted confié en mí. –Se acerco a la ventana y conto a los guardias que se encontraban afuera de la mansión, pero cuando se iba a acercar a la puerta esta se abrió.

-Déjame a solas con mi hija. –Pidió Camille de forma fría y sin siquiera mirarlo.

-No me separare de la señorita. –Le respondió Tanaka sin dejar de mirarla con desconfianza.

-Te ves hermosa…-Murmuro Camille ignorando al mayordomo, en el fondo agradecía que la cuidara tanto. –Siempre soñé con este momento…pero el sentimiento es muy distinto a como lo espere. –Se acerco a su hija y tomo ambas manos enguantadas por encaje blanco. –De que nuestra relación no ha sido muy buena…pero te amo, más de lo que imaginas. –Los ojos de Camille se llenaron de lágrimas, sorprendiendo a los dos jóvenes. Jamás pensaron en verla llorar de aquella manera.

-Madre yo…-Murmuro Claudia completamente confundida. ¿Por qué su madre se estaba despidiendo?

-No tienes que decir nada. –La interrumpió Camille mientras se limpiaba las lágrimas. –Solo quiero que sepas que hoy comienza una nueva vida, una mejor vida…para ambas.- Cuando la condesa termino de hablar tomo el rostro de su hija y la beso todas las veces que pudo mientras le susurraba una y otra vez que la amaba. Luego se acerco al mayordomo y lo abrazo de igual manera. –Gracias por cuidarla todo este tiempo, nunca dejes de hacerlo. –Le susurro dejando a Tanaka completamente petrificado. –Se que con esto también te daño a ti y créeme que lo siento mucho.- Miro una vez más a su hija y salió de la habitación.

Ese día terminaría pronto y con él su dolor y su venganza, hoy llega el fin de su contrato con aquel seductor demonio y se firmaría para siempre la maldición hacia los Phantomhive que duraría hasta la eternidad.