Ya estoy de regreso con otro capitulo de este fic, espero que sea de su agrado, ya saben que se reciben tanto flores como jitomatazos y gracias por seguir leyendo lo que tengo que escribir.
CAPITULO 10: LLAMADAS.
A Shiro le había extrañado el mensaje de Shun, sólo esperaba que lo de la llamada del día anterior no fuera muy grave… no se podía imaginar que podía haber sido tan urgente, hacia un tiempo había oído los problemas que había tenido la fundación Graude desde el robo de la armadura dorada, durante el torneo galáctico organizado por Saori Kido… ahora que lo pensaba, le resultaba curioso que la señorita Kido después de todo ese tiempo aun no hubiera dicho nada con respecto a esa armadura, tal vez fuera por que nunca fue encontrada, o tal vez por que la consideraba una noticia escandalosa en su contra o algo ya muy viejo como para preocuparse.
Sólo esperaba que Shun estuviera bien, y que no fuera nada grave, tal vez después le podría preguntar que onda con la armadura dorada. Por otro lado, en la mansión Kido, todos los caballeros tenían que ver la forma de que Saori no les insistiera con los uniformes… o saliera con una idea aun peor todavía, por lo visto tendrían que ponerse de acuerdo en lo de la huelga… o lo que fueran hacer en esos momentos.
En el despacho de Saori, la joven sostenía un "monologo telefónico" casi en su totalidad con la Diosa Iris, la mensajera de los Dioses, al parecer la mensajera divina intentaba persuadir de la manera más diplomática a Saori de que cambiara su idea de los uniformes, ya que a ella también le habían parecido un exceso de la poca imaginación de la Diosa de la sabiduría.
Pensé que tu mejor que nadie sabía que ellos pueden vencer al Dios que se propongan –le dijo de un modo muy seguro, ya que anteriormente había visto el poder de los jóvenes caballeros- además, ellos siempre acaban resolviéndote los problemas, no vayan a empezar a pensar que les cargas de más la mano con tus ocurrencias Saori.
¡Pensé que me ayudarías! –chillo de repente Saori, amenazando de paso con romperle el tímpano a Iris- si mande a diseñar esos uniformes especialmente para ellos… ¡pensé que lo apreciarían! –dijo mientras que un río de lagrimas amenazaban con inundar el despacho donde se encontraba ella.
Saori… tranquilízate, además tengo almo más importante que decirte –dijo en un tono muy serio la Diosa, lo cual denotaba que en esos momentos no estaba de humor para los infantilismos de Saori- te interesara oírlo, es de suma importancia…
¡Si es algo que me ayude de convencer a mis caballeros te oigo! –dijo toda alterada Saori sin importarle haber interrumpido a la otra Diosa- ¡Si no es eso puede esperar!.
¡No es nada relacionado con los malditos uniformes! –dijo sumamente exasperada Iris- ¡Pero es realmente importa que lo oigas!.
¡Creí haberte dicho que si no es algo relacionado con los uniformes puede esperar! –dijo Saori como si el mundo no existiera cosa más importante que convencer a los jóvenes guerreros de que usaran esos uniformes, aunque eso significara el fin del mundo- ¡Necesito que me ayudes Iris!... ¡Por favor necesito que me des alguna idea!.
Afuera del despacho de Saori, los caballeros se estaban poniendo de acuerdo sobre lo que debían hacer, por lo visto, tanto la discusión telefónica de Saori como el debate que se empezaba a formar entre los caballeros iban realmente para largo, ya que los ánimos se empezaban a súper calentar, siempre que Saori salía con alguna idea así les acababan de crispar los nervios, no sabían si realmente Saori era la reencarnación de Atena, para bien o para mal de la humanidad, ya que sin importar las duras pruebas que tuvo que pasar junto con los caballeros de bronce no dejara de ser esa niña mimada que era cuando salió con la terquedad del torneo Galáctico.
¡Yo no creo poder llegar a ningún acuerdo con ella! –dijo un molesto Afrodita- podrá ser nuestra Diosa, pero definitivamente no comparto su mal gusto.
No me importa lo que ustedes digan, yo no me vestiré como un payaso de circo sólo para complacer otro más de sus caprichitos de niña rica –dijo un furioso DeathMask- no pienso hacer el ridículo sólo porque una niña mimada decidió tener su fiesta infantil y a nosotros de niñeras.
Realmente dudo que alguien quiera usar esos estúpidos uniformes –dijo un irritado Hyoga- ella a tenido muhcas ideas malas, pero esta es la peor de todas ellas.
Nunca he oído que haya tenido una idea medianamente buena –dijo en forma socarrona Ikki.
Ha tenido algunas ideas buenas… -dijo casi defendiéndola Seiya, cuando fue interrumpido de forma un tanto brusca por el fénix.
Dices eso sólo por que tuna tienes ideas –dijo viéndolo de muy mala manera- como siempre haces lo que te dice no me extraña que la defiendas.
Bueno… ya perdóname la vida –dijo algo avergonzado el pegaso- pero aunque creas que hago todo lo que ella me dice (1) también creo que la idea de los uniformes es terrible.
¿Dices eso por que ya te funciono el cerebro o para que no te golpeemos entre todos? –dijo en forma hosca DeathMask.
Yo creo que es por lo segundo DeathMask –dijo Aioria de improviso.
Concentrece ¿quieren, necesitamos pensar que se va a hacer con respecto a los uniformes –dijo intentado mantenerse calmado Dohko, aunque por su voz se entiende que no esta del todo tranquilo.
Conociendola, no se va a querer bajar de su mula la mujer (2) –dijo un Afro que seguía molesto por la simple idea de que alguien tan bello como él usara esos horrendos uniformes- pero que ella haga lo que quiera que yo haré lo mismo.
¿Estas insinuando que ignorarás a tu Diosa y desobedecerás una orden directa? –le dijo algo… sorprendido Mu… aunque tal vez no fuera para tanto viniendo de Afro.
No estoy insinuando nada Mu, lo estoy afirmando, si sigue de terca por mi que hable con la pared –dijo como punto final Afrodita a su participación a esa conversación, antes de irse de una forma muy digna para su habitación sin voltear la reacción de los demás.
¿Saben?... deberíamos hacer lo mismo que él –dijo Milo- haber que hace ella al ver que la estamos tirando a loca y ni siquiera le hacemos el más mínimo caso.
No parece ser tan mala idea después de todo –dijo un pensativo Shiryu- digo, por lo general cuando sale con alguna idea tonta como esta, le hacemos un caso excesivo, pero cuando nosotros queremos sugerirle algo nos ignora por completo.
Ya esta acordado: La ignoraremos y de ser necesario, la dejaremos hablando con la pared como dijo Afrodita –dijo un tanto más alegre (de forma maliciosa claro) un cínico DeathMask.
Una vez que se decidieron y ya no estaban tan molestos, empezaron a notar que tenían hambre, a causa de que a la ora de la comida casi no habían probado bocado por la discusión con Saori, por lo que mejor salieron a la pizzería que estuviera más lejos de la mansión, le dijeron que si quería ir a Afrodita, el cual no quiso, por que más que hambre tenía un dolor de cabeza marca diablo y prefirió quedarse en su habitación a que se le quitara el dolor, ya que aun no estaban de mucho humor para ver a Saori cuando esta saliera de su despacho.
Mientras que en el despacho de Saori seguía en un plan muy molesto, ya que de plano no se resignaba a que sus "adorados" uniformes no fueran usados, ella no es capaz de aceptar sus propios errores, por lo que seguramente pagaría de una forma muy fea, mientras que la pobre de Iris intentaba, al parecer, de manera inútil que Saori le hiciera caso, ya que tenía algo realmente importante que decirle, pero como es Saori, le hará caso después de uno o dos meses como mínimo, y seguramente para ese instante ya no sea tan urgente como lo es ahora.
¡Pero si no usan esos uniformes mi fiesta se arruino! –dijo entre sollozos una chibi Saori.
¡QUIERES CALLARTE UN MINUTO! –grito de repente Iris, siendo ahora ella la que amenazaba con romperle el tímpano a su interlocutora, ya que a pesar de ser una Diosa excesivamente paciente, Saori había logrado lo que muy pocos, exasperarla a proporciones épicas- ¡No se como es posible que tus caballeros te hayan aguantado tanto tiempo, realmente que los compadezco –dijo antes de colgarle, ya que la había logrado enfadar como nadie antes, cosa que sólo ella podía hacer.
Que genio, dijo entre dientes Saori, más para si que para alguien más (bueno, a parte estaba sola y ni quien la pelee). En el momento en que colgó, el teléfono volvió a sonar, pero como la tonta creía que era Iris y le saldría con alguna otra idea del tipo de las que viven en su cerebro (bueno, si es que tiene), por lo que contesto de una forma muy grosera, y sin siquiera fijarse si era o no Iris.
¿Ahora que quieres Iris? –dijo de una forma especialmente seca y fría Saori- ¿olvidaste gritarme alguna otra cosa?... deberías saber que no estoy para tus estú...
Esa no es la forma de contestar el teléfono propio de una dama señorita Kido –dijo una severa voz de una mujer no menor a 50 años interrumpiéndola de improviso, se notaba algo molesta por la forma en que esta le contesto- en especial si se trata de su antigua tutora, señorita Kido, ¿Qué hubiera pasado si hubiera sido el señor Solo o alguno de sus inversionistas el que la hubiese llamado y por respuesta hubiera recibido ese tipo de contestación, definitivamente sus modales nunca me dejaron satisfecha al 100, hubiera dejado en vergüenza a la fundación que con trabajos su abuelo logro alzar.
¿Señorita Eton? –dijo dudosa la joven Diosa con un tono que denotaba tanto nerviosismo como vergüenza- perdóneme es que creí que era una de mis amigas (3), ya sabe que a usted nunca le faltaría el respeto –diciendo esto en un tono algo falso, casi como si en vez de eso recordara las ganas que realmente tenía de niña y estrangularla por su carácter fuerte e impasible con sus infantilismo (aunque se mereciera los jalones de oreja nunca los acepto de buena manera).
Pues debería ser usted muy cuidadosa al momento de descolgar el auricular y contestar, definitivamente yo creo que su pobre y gentil abuelo (N/A: no me digan nada por este comentario tan sacado de la manga) la consintió demasiado durante su niñez –dijo en forma solemne- su abuelo era un hombre de bien, algo me dice que usted necesitara mucha ayuda para su fiesta de cumpleaños, creo que ha esta altura y conociéndola como la conozco, ya se habrá metido en problemas.
Si señorita Eton –dijo nerviosamente Saori- es que mi… "cuerpo de seguridad" no esta dispuesto a usar los uniformes que mande a diseñar especialmente para ellos.
Creo que debería ir a ayudarla, esta entrando a una edad en que su agenda social debe ser prioritaria –diciendo esto como si esperase (aunque en vano) a que Saori fuese una dama perfecta- debe pensar que ahora que cumpla catorce años deberá a empezar a preocuparse y actuar como aquella dama que su abuelo hubiese querido en que usted se convirtiera, se que con la ayuda de Tatsumi puede manejar a la perfección las empresas que eran de su difunto abuelo, pero no debe olvidar que debe cuidar el apellido de su familia.
¿En serio eso cree señorita Eton? –dijo Saori empezando a pseudo pensar, ya que la idea de que la señorita Eton lograra que los caballeros obedecieran cada una de sus ordenes era bueno- creo que esa es una muy buena idea (4) ¿Cuándo podría venir señorita Eton, será un placer el recibirla.
Si quisiera podría tomar el primer avión que salga para Japón mañana, espero que los miembros del aeropuerto no se pongan de quisquillosos con respecto a que quiero ir mañana–dice de un modo sereno, aunque del otro lado del auricular una marcada sonrisa llena de malicia como si esta esperase a que Saori hiciera algo que ella desease- espero llegar a primera hora en la mañana, si no tengo problemas en el aeropuerto, será un placer el volver a verla señorita Kido, su abuelo fue un buen hombre, espero que Tatsumi no permitiera que gracias a las empresas su actitud no fuera siquiera medianamente decente para alguien como una dama como usted, debe de procurar siempre dar una buena impresión a los inversionistas y no descuidar su imagen por el exceso de trabajo (N/A: si Saori es una dama yo soy la prima perdida de Barney el dinosaurio, el hijo gay de Gotzilla) –cuando Saori oyó esto se sonrojo un poco y sintió que la señorita Eton era alguien en quien podía confiar, aunque todo hubiese cambiado desde la última vez que ambas mujeres se vieron.
Si lo desea Señorita Eton, un jet privado de la compañía podría ir por usted hasta Los Ángeles, no será ningún inconveniente para mi, ya sabe que mi difunto abuelo siempre le tuvo muchísimo aprecio y no podría despreciar de ningún modo su generosa oferta –dijo Saori como si considerara la llegada de una señora de 50 años, la cual es de un carácter fuerte, sumamente frío y reservado, con tendencias tiránicas a lo Hittler para que se cumplan las normas establecidas ciegamente como el hecho de que ella gane la partida y logre convencer a los demás de que ella es quien manda.
La idea de que el jet privado fuera por ella en un vuelo Intercontinental fue bien recibida, pensaba que así podría llegar rápidamente a Japón y empezar con su trabajo de una vez por todas, ya que necesitaba hacer algo sumamente urgente en Japón… algo que superaba en importancia que oír todo el día los caprichos de una niña mimada de trece años que se cree estar por encima de los demás y en realidad no valora nada por siempre haber tenido todo al alcance de su mano, cosa que por no estaba relacionada con el cumpleaños de Saori, aunque esta demostrara que su prioridad era la joven Diosa, su verdadero trabajo estaba centrado en otro punto.
Después de hablar unos minutos más se pusieron de acuerdo, por lo que después de colgar, decidió salir para ver quien iba a ir por su antigua tutora, pero se dio cuenta de que no había nadie (bueno Afrodita estaba en su habitación, pero no le haría caso por el dolor de cabeza) por lo que se quedo unos minutos (en realidad casi una hora) pensando en quien iría por la señorita Eton al día siguiente, por lo que empezó a llamar desperada a Tatsumi para que él fuera al aeropuerto, como Tatsumi no estaba molesta con ella acepto de inmediato. Durante la noche, para ser más exactos en lo que sería la cena, les dijo que la señorita Eton llegaría al día siguiente, y que quería que la trataran con el respeto que ella se merecía, aunque los caballeros de bronce no le tenían el menor aprecio, por que ella fue aun más exigente y los humillo más que Tatsumi y Saori juntos, por que según la mujer quería que ellos fueran más que simples esclavos al servicio de Saori.
En otra parte del mundo, en una de las partes más exclusivas de Los Ángeles una mujer de 53 años, de sienes grises vestida de un traje sastre gris oscuro con una falda a media pantorrilla de aparecía sería, solemne y hasta cierto punto malhumorada, de lentes de montura negra recibe una llamada a su casa, la cual estaba arreglada en un estilo colonial, una de las mucamas le avisa que la llamada es sumamente importante, y que era de la persona que esperaba.
Disculpe señorita Eton –dijo de modo nervioso una linda chica pecosa y de cabello color paja aproximadamente de unos 23 años- es el señor Kumori.
Gracias Doris –dijo con su inmutable voz fría- Buenas tardes tenga señor Kumori, estaba esperando su llamada desde hace unos minutos.
¿Logro convencer a la señorita Kido para investigar sobre nuestro negocio? –dijo una sombría y fría voz al otro lado de la línea- ya sabe cuan urgente es esto… además dudo que realmente quiera incumplir su parte del trato
No se preocupe por eso Señor Kumori, acepto sin siquiera dudarlo un segundo –dijo la señorita con una muy marcada sonrisa maliciosa- nunca fue muy lista la pobre, para nuestra buena suerte fue sobreprotegida y excesivamente mimada por el difunto Mitsumasa Kido, por lo que nunca tuvo necesidad de estrenar el cerebro, inclusive ella fue la que ofreció mandar un jet de la fundación para que viniera a recogerme para que yo llegara lo más pronto posible, gracias a esto dentro de poco tiempo le informare sobre los resultados preliminares que vaya obteniendo sobre nuestro negocio.
Perfecto –dijo en forma de un leve susurro el oscuro ser, sintiendo que lo que busca esta ya al alcance de sus manos, y cuando al fin consiga lo que ha estado buscando, sabe que una vez conseguido esto no habrá nadie que se le oponga.
(1)Siempre hace lo que ella quiere aunque no lo admita.
(2)Creo que me entendieron a que me refiero a alguien sumamente terco.
(3)Ehhh… ¿Saori tiene amigas?.
(4)¿Recuerdan la opinión que tienen los caballeros sobre las buenas ideas de ella?.
