Capítulo 10 – La cena

Capítulo 10 – La cena

Y en ese minuto estaba segura de ello: George estaba celoso. Y a Yukari no se le ocurrió nada mejor que jugar con ese sentimiento, después de todo, el lo hizo todo el tiempo, ¿no?

Ya una vez maquillado y vestido, Kyosuke se apresuró al sofá. Y ahí dieron las órdenes.

- Imagina que es tu novia – dijo el productor, haciéndole gestos técnicos al fotógrafo.

George dejó de hacerse el tonto y miró fijamente a la parejita. Estaba enojadísimo y cualquier cosa que hiciera Kyosuke, estaba seguro que le partiría la cara luego.

- No sabes que haría si fuera mi novia – dijo Kyosuke de forma seductora, algo que hizo que George y Yukari se sobresaltaran de sobremanera, a lo que los demás sólo rieron, pero sólo notaron la reacción de Yukari.

George estaba impaciente. Quería que esto terminara y en cuanto así fuera, iba a hablar seriamente con ese tal por cual. Yukari era suya. Es SU Yukari y nadie la tocaría salvo él.

La mano de Kyosuke estaba bajando por la cintura de Yukari y ésta se sonrojó furiosamente. No sabia que hacer, aquello estaba llegando muy lejos. Trató de acomodarse de alguna manera en la cual él no pudiera tocarla más de lo debido, pero parece que eso era lo que quería el productor. Yukari se estaba sintiendo horriblemente incómoda y no sabía que hacer para evitar que aquello siguiera.

- Algo más apasionado – dijo el productor quien seguía con los gestitos.

- ¿No crees que será mucho? – impuso el fotógrafo, quien parecía notar la poca predisposición de Yukari al escuchar la orden del productor.

- Sabes, tengo hambre, lo dejamos para mañana a las 9 am – dijo el productor una vez que ya estaba cruzando la puerta.

Para alivio del triángulo amoroso, esto había terminado por hoy. Yukari, por inercia, corrió hacia George, casi hiperventilando. Se había propuesto abrazarlo, pero no lo hizo. En un segundo recordó que las cosas con él aun no se habían arreglado y la situación no estaba como para saltarle encima a alguien. Se tranquilizó y sólo se dispuso a mirar al peliazul, quien al parecer se había percatado de la reacción de la chica y lo cambiante que había sido la misma. Se miraron a los ojos de una manera cómplice, como intercambiando pensamientos, a lo que George tomó a Yukari por la cintura y se la llevó por la puerta, hasta perder de vista al moreno que miraba con asombro sin comprender una pizca de lo que acababa de presenciar.

Una vez afuera, Yukari se soltó delicadamente del diseñador como una muestra de no querer irse de su lado y aunque no quería hacerlo, debía hacerlo. George la miró con anhelo y se precipitó a suspirar de una forma sobrecogedora.

- Supongo que es eso – dijo él, calmadamente mirando hacia otro lado.

- No se a qué te refieres... – dijo Yukari mirando hacia el suelo.

- Te explico en el camino si quieres, o lo dejamos para mañana –

- ¿No podemos ir a cenar a alguna parte ahora? Ahí podrás explicármelo todo –

- Vale –

Caminaron en silencio durante unos minutos, hasta que hubo que romper el silencio para pedir la comida. Yukari estaba tan sumida en sus pensamientos que no se dio cuenta de que ya habían llegado al lugar. Se sentó y esperó callada a que llegaran con su pedido y no se había dado cuenta de que había pedido inconscientemente.

- Aquí están sus órdenes, buen provecho – dijo la mesera con los platos ya servidos.

- Bueno, ahora explícame que quisiste decir antes con "supongo que es eso" – dijo Yukari ahora un poco más despierta.

- Verás... Yo ya te expliqué todo lo que sentía por ti, la razón de mi vuelta, todo. Falta tu parte ahora –

- ¿A que te refieres? –

- Me refiero a que si no sientes nada, puedo marcharme sin decir una última palabra, hoy y ahora –

Las palabras "marcharme", "hoy" y "ahora" retumbaron como sonidos de ultratumba en la cabeza de Yukari, haciendo que olvidara respirar. De un fuerte sacudido de cabeza pudo acordarse de la situación en la que se encontraba.

- Bien, Yukari, escúchame. Mis sentimientos hacia ti no han cambiado. Espero que los tuyos tampoco – dulcemente el peliazul tomó la mano de la morena por encima de la mesa y la acarició con delicadeza. Eso se sentía tan bien luego de tanto.

Las palabras salieron robóticas pero llenas de sentimientos de la boca de Yukari, seguido de lágrimas que caían por sus ojos.

- Te amo –

George se inclinó para que sus cabezas estuvieran sólo a unos centímetros. Tomó la barbilla de Yukari para que ésta pudiera verle a los ojos, sin dejar de tomar su mano con la otra. Yukari también se acercó para poder sentir su perfume.

Pero como el destino es miserable, el beso nunca fue.

- Miren quienes están aquí – dijo una voz que ya habían escuchado antes.

- Ah, hola Kyosuke, ¿Qué quieres? – dijo George sin quitar sus manos en los lugares respectivos.

- Nada la verdad, tenía hambre y vine, pero veo que están ocupados. ¿No les importa si me siento? – dijo Kyosuke ya sentándose en una silla desocupada al lado de Yukari.

- No, no te preocupes, de todos modos, ya me iba – dijo Yukari tomando sus cosas.

Al salir por la puerta del restaurant le hizo una seña a George que significaba "llámame". Sin duda su corazón estaba a mil y ya estaba dando respingos por la calle. Hoy sin duda había sido un día lleno de emociones. Y sólo estábamos a miércoles.