Hola! Gracias a todas por vuestros comentarios,(en cuanto cuelgue este capítulo responderé los que tengo pendientes, ya sabeis que por privado) alertas y follows, me agrada ver que os está gustando el modo en que se desarrollan los acontecimientos entre ellos, xonyaa11 me he enamorado de tu frase:Harry confundido y besando espejismos, preciosa!
Os recuerdo que los fics que tengo publicados ya completos podeis descargarlos en pdf en mi perfil de scribd, no recuerdo exactamente quien me preguntó pero si que he recibido un par de mails al respecto, en mi perfil está el enlace.
Sin más, os invito a leer, feliz domingo!
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La segunda vez estás de nuevo en la biblioteca. Buscas un tratado de Transfiguraciones cuando presencias la discusión. Ni siquiera han convocado un muffliato, así que escuchar las recriminaciones se vuelve tan violento que te vas. No quieres más problemas y si Weasley te encuentra cerca de allí los tendrás. Le ves salir, pero no a ella. Maldiciendo te levantas, caminas entre estanterías polvorientas hasta que la descubres de espaldas al pasillo. Es más pequeña de lo que recuerdas. Se envara y te mira, no hace nada por ocultar las lágrimas que ruedan por sus mejillas encarnadas. Parpadeas y sacas un pañuelo del bolsillo, agradeciendo por primera vez que la costumbre te haya hecho guardar uno. Se lo tiendes en silencio y lo acepta. No dice una palabra, tampoco lo esperas, así que te marchas, con una sensación nueva. Esa noche, duermes sin sueños.
La clase de DCAO es la que más odias. En dos de cada tres ocasiones acabas en el suelo, fruto de algún tipo de broma de mal gusto, pero la de Encantamientos es un infierno. El profesor ha decidido que en tu grupo trabajéis por parejas y a tu alrededor el silencio es insoportable. Esperas, es cuanto puedes hacer.
—Yo quiero ir con Malfoy.
Su voz resuena extraña en el aula silenciosa, te giras y sus ojos verdes te paralizan. Odias sentirse así, indefenso, agradecido, pero lo estás, no puedes evitarlo.
—¿Está seguro, señor Potter?
La pregunta le hace sonreír.
—Por supuesto, ¿por qué no habría de estarlo?
Los ojos de toda la clase os miran mientras el Héroe recoge su mochila y se traslada al pupitre junto al tuyo. Tenéis teoría y él saca sus útiles. Descubres el imperceptible temblor de sus dedos y te preguntas si aún estarás inmerso en alguna clase de sueño.
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